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> Crónicas sobre el conjunto arquitectónico de Segobriga


Crónicas desde Segobriga (1). Los fundadores de ciudades
Juan Manuel Abascal Palazón


[Publicado originalmente en El Día de Cuenca, 30 de julio de 2004, p. 17.]

     Las ciudades en las que vivimos crecen, cambian y se adaptan a nuestras necesidades como lo hicieron las antiguas; probablemente algo más deprisa que aquéllas pero, en todo caso, como parte de ese proceso que Rykwert llamó «la idea de ciudad». Todas nuestras ciudades tienen una historia, más o menos larga, pero ninguno de nosotros, al menos en el continente europeo, hemos conocido la fundación de una ciudad desde la nada, como sí les ocurrió a algunos de nuestros antepasados.

     En la Antigüedad también algunas ciudades fueron evolución de viejas aldeas, pero en muchos casos los centros urbanos fueron consecuencia de un proceso tan trascendental como el de fundar una ciudad.

     En la Hispania romana, entre el final de la época de César y la muerte de Augusto, es decir, aproximadamente entre el año 50 antes de nuestra era y el 14 de ella, se decidieron algunas fundaciones de ciudades de nueva planta que en parte han llegado hasta nosotros. En tierras conquenses es el caso de Valeria, Ercavica o Segobriga, fundadas en época de Augusto (27 a. C. - 14 d. C.).

     Bajo el solar de Segobriga sólo hemos encontrado en las excavaciones algunos pequeños fragmentos de cerámica que indican que, en tiempos mucho más remotos, quizá en los siglos V o IV antes de la era, hubo una pequeña aldea indígena dedicada al cultivo de los campos circundantes y al pastoreo del ganado. Esa aldea nunca pudo pasar de eso pues en sus cercanías, junto a la actual población de Villasviejas, una ciudad llamada Contrebia Carbica ejercía un auténtico dominio de la región.

     Las cosas cambiaron durante el reinado de Augusto en Roma. La pequeña aldea situada en el Cerro de Cabeza del Griego fue arrasada concienzudamente para crear un espacio vacío y amplio en el que poder construir una nueva ciudad, que pasaría a la historia con el nombre de Segobriga.

     En los últimos años hemos excavado los principales elementos de esa nueva ciudad, lo que ha permitido descubrir el foro, el centro urbano y político del municipio; ahora sabemos con cierta precisión lo que ocurrió en aquellos años trascendentales.

     Tras destruir todo vestigio de la aldea anterior, se crearon grandes terrazas en las que los arquitectos pudieran diseñar una ciudad completa de nueva planta con todos los elementos necesarios para la vida cotidiana. Por supuesto, la terraza central, la más grande, se reservó para el foro, en donde iba a transcurrir la mayor parte de la vida diaria de sus habitantes; aquí se colocarían también alguno de los templos y los grandes monumentos relacionados con las élites que habían protagonizado esta transformación.

     Las obras estaban muy avanzadas en el año 15 a. C., pues en esa fecha se usaba ya una parte del foro, y en la década siguiente casi todo el centro monumental de la ciudad estaba en pie, incluida su muralla, que rodearía la zona edificada. Hacia el inicio de nuestra era, Segobriga era ya una realidad urbana; una generación de ciudadanos sería recordada siempre como la responsable de poner en pie el municipio y de crear el marco urbano que iría evolucionando en los siglos siguientes; con toda justicia, aquellos segobrigenses contemporáneos de Augusto pueden ser definidos como los fundadores de la ciudad.




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