Antigua. Historia y Arqueología de las civilizaciones Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Conjuntos arqueológicos

> Ilici (La Alcudia, Elche)


Presentación
Juan Manuel Abascal
(Universidad de Alicante)

     El solar de lo que hoy es La Alcudia de Elche estuvo ocupado en época ibérica por una ciudad de cuyas ruinas se tienen noticias desde el Renacimiento. A lo largo de los siglos XVI y XVII se produjeron diversos hallazgos fortuitos al labrar las fincas próximas y desde entonces han sido varios los empeños por sacar a la luz las ruinas de esta antigua urbe ibérica y luego ciudad romana. El protagonismo internacional de Ilici llegaría al descubrirse el magnífico busto de la Dama de Elche en 1897, que reavivaría el interés por las excavaciones. Éstas fueron dirigidas durante varias décadas por Alejandro Ramos Folqués, auténtico impulsor de los estudios sobre la ciudad, y actualmente están bajo la tutela de la Fundación Universitaria de Investigación La Alcudia.
     De los datos hoy disponibles y gracias a las importantes novedades arqueológicas de la última década, podemos deducir que la antigua ciudad ibérica de Ilici entró en la órbita de Roma a comienzos del reinado de Augusto; probablemente en torno al año 26 a.C. se había completado el proceso de formación de una colonia romana poblada con veteranos de las guerras cántabras, que pasaría a llamarse colonia Iulia Ilici Augusta. A partir de esa fundación colonial, de la que es buena evidencia la placa de bronce con reparto de tierras a los nuevos habitantes, se produjo una importante transformación urbanística que poco a poco fue dotando a la ciudad de elementos propiamente romanos; el foro, los templos a las nuevas divinidades, las viviendas con peristilo, etcétera. dieron una nueva fisonomía a la vieja ciudad, y la integraron en el tejido urbano que Roma había ido formando en la costa mediterránea peninsular.
     Con el nuevo estatuto colonial llegó también un nuevo marco de relaciones con los territorios vecinos y una activa participación en las redes comerciales regionales y mediterráneas. Para la canalización de estas mercancías la colonia dispuso de un puerto, el Portus Ilicitanus (hoy Santa Pola), que sirvió de punto de entrada a los productos que llegaban a la ciudad, entre los que se encontraban los objetos de bronce, esculturas y adornos domésticos recuperados en las excavaciones.
     La ciudad fue un núcleo muy activo durante toda la etapa romana, como muestran las continuas transformaciones que sufre su estructura y el importante volumen de mercancías foráneas que recibe; esta vitalidad se mantuvo hasta la baja romanidad y buena prueba de ello es que Ilici llegó a ser sede episcopal cristiana.




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