VOLVER TEXTOS


FOTOGRAFÍA Y EROTISMO
(Publicado en el catálogo “los caminos de eros” arte y amor a lo largo de los tiemos)

Si en alguna actividad artística el erotismo tiene un sentido especial y misterioso, este es en la fotografía; ya que la imagen fotográfica podemos fundamentarla en un acto sosegado e contemplación, de un mirarse al espejo, y es siempre un acto de pretensión y sorpresa que transciende a los más ocultos y ansiosos deseos de belleza. Al igual que un atormentado Narciso enamorado de sí mismo, miramos la fotografía, y sobre manera la fotografía erótica, -lo pornográfico es otro cantar-, desde la necesidad de auto-consumo de nuestra propia imagen. La fotografía ha sido capaz, por su propia génesis, de apoderarse de la realidad de la que nace, reteniéndola, cazando las imágenes y poseyéndolas. Esto hace que la temática erótica en la fotografía se haya construido a través del deseo de posesión de la belleza real, y por qué no, de recreación y deconstrucción del motivo de inspiración sensual.

La peculiaridad de la fotografía en el erotismo es que conlleva un componente distinto al de otras artes visuales: el carácter de veracidad y de credibilidad, ya que la fotografía aparentemente refleja la realidad más fielmente y tiene la particularidad de convencer más directamente que otras manifestaciones expresivas, por esto, el erotismo, es un erotismo real, de experiencia y reconocimiento, aunque no exento de recursos lingüísticos y retóricos propios del lenguaje fotográfico.

Por ello, la fotografía erótica ha supuesto una nueva relación entre el hombre o el artista con un universo iconográfico del erotismo, convirtiéndose en algo más que una imagen fruto de la técnica y de un saber hacer, o en algo más que una simple hoja donde se mira algo real representado. Es, como pasa en al pintura o en otras artes, en suma, un acto que se define dentro del campo del iconicismo erótico, culturalmente reconocido y condicionado.

La fotografía erótica, por tanto, propone por un lado, un aporte de evidencia y de realidad, y por otro, un medio importante para evocación emocional y la recreación artística, produciendo mensajes y excitaciones eróticas esenciales a partir de sus condiciones tecnológicas. Aún así, a igual que otras artes, la intencionalidad del autor es un componente necesario e ineludible que condiciona y define al erotismo en fotografía.

Por todo ello, el erotismo en fotografía nos permite una experiencia más allá de la propia realidad. A través de las fotos y conforme a una serie de estímulos aprendidos culturalmente, somos capaces de demostrar las inquietudes y los sentimientos eróticos, bien sean estos explícitos o evocados por formas capaces de connotar estas ideas. Es por ello que estas fotografías tienen para nosotros una erótica atrayente, justificada psicológica y estéticamente, que nos ofrecen, insisto, tanto la evidencia objetiva como el sentimiento subjetivo.

La fotografía ha influido notablemente en el desarrollo, consumo y expansión de la imagen erótica. Con la fotografía hemos descubierto una forma diferente de erotismo. A través de la divulgación de imágenes la sociedad ha ido asumiendo el erotismo como un tema cotidiano en el contexto social; la publicidad, en otros casos, ha sabido apoderarse de este recurso y elaborar reclamos de considerable atracción.

Y es que el erotismo fotográfico conlleva un pensamiento estético nuevo y diferente que posibilita una apertura a temáticas y sistemas representativos novedosos. Las posibilidades de representación que suscita el erotismo son capaces de contener una serie de conceptos y sugerencias que, a través de la fotografía, configuran una experiencia visual rica en matices de todo tipo –expresivos, comunicativos, informativos, etc.- que van a propiciar la aparición de aspectos genéricos.

Las muestras de fotografía erótica que encontramos en los primeros años del siglo XX, tienen una concepción reproductiva, narrativa; se trata de fotografías que enseñan y explican algo, entendiéndose claramente lo que muestran. De esta forma reconocemos un erotismo casi documental. Pero, efectivamente, a partir de ciertos años y gracias a la experiencia de artistas que utilizan el medio fotográfico, el erotismo en fotografía opta por componentes más expresivos en sus creaciones, y es el momento en el que se empieza a convertir en un género estético.

Género que posibilita los deseos de posesión, belleza y obsesión a través de una identificación sexual relacionada tanto en las actitudes de los personajes u objetos fotografiados como en los esquemas formales o en referencias visuales (curvas, líneas, ...), y en múltiples referencias psicológicas, más cercanas a lo freudiano que a lo artístico.

De esta manera podemos concluir que los criterios retóricos de la fotografía erótica se desarrollan prácticamente a través de técnicas y tendencias estéticas que tienden a mostrar transformaciones metafóricas de aspectos psicológicos. Esta retórica de lo erótico, planteado en fotografía, es así una forma de codificación. En este caso el referente real está manipulado para representar una escena con un carácter de literalidad, justificándose por medio de las comparaciones o las asociaciones de ideas creadas entre los elementos simples (figuras, decorados, objetos) y los gestos, expresiones o colores, es decir que la connotación está en la misma articulación del discurso.

Esta forma de representación del erotismo puede adoptar caminos diferentes como el simbolismo, el expresionismo o caracteres surrealistas. El fotógrafo se ha valido de estos recursos y formas estilísticas para sugerir otras lecturas o para asociar elementos u objetos. Otros recursos plásticos como el acercamiento a detalles, perspectivas forzadas, resalte de texturas, etc., ayudan a potenciar las ideas y las connotaciones.


Francisco José Sánchez Montalbán.
Profesor de Fotografía de la Facultad de Bellas Artes
de la Universidad de Granada