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GARRICK
Nuestro
nuevo espectáculo
se llamará GARRICK,
como homenaje al primer cómico
que fue consciente de su gran
labor como risoterapeuta.
¿Quién
era GARRICK?
En
el siglo XVIII, con la primera
revolución
industrial, aparecieron las
fábricas,
los horarios laborales imposibles,
el consumismo y, entre otros
importantes avances de la humanidad, “las
depresiones”.
Los médicos
de la época,
ajenos a la futura invención
del psicoanálisis
y los antidepresivos, tuvieron
que recurrir a un remedio natural
e infalible para paliar tanta
infelicidad: LA RISA. Los teatros
de comedia se llenaron de pacientes
que, aún
teniéndolo
todo, se sentían
infelices y los actores, de
alguna manera, se convirtieron
en terapeutas emocionales. Uno
de los “quitapenas” más
reconocidos de esa época
fue DAVID GARRICK, inglés,
actor, escritor, productor y
por encima de todo, un cómico
infalible con el que nadie podía
dejar de reírse.
Podríamos
decir que los médicos
del XVIII, ayudados por un siempre
inspirado GARRICK, inventaron
un tratamiento emocional que
triunfa en el XXI, la RISOTERAPIA.
En
GARRICK seremos catedráticos
que demostrarán
todos los tipos de humor, científicos
que explicarán
los mecanismos de la risa y
comediantes que intentarán
que cada espectador active más
de 400 músculos,
aumente su capacidad pulmonar,
oxigene sus tejidos, baje su
presión
sanguínea,
alivie el estreñimiento,
libere adrenalina, fortalezca
su corazón,
potencie su autoestima, disminuya
su estrés,
rejuvenezca, duerma mejor… En
definitiva, que RÍA,
que ría
tantas veces como lo hace un
niño
a lo largo del día
-¡unas
300!- para subir la triste media
de 20 risas que tiene un adulto
en el mismo tiempo.
Puede
que después
de ver nuestro espectáculo
el público
salga tan relajado como fatigado.
Es normal, si tenemos en cuenta
que 3 minutos de risa intensa
equivalen a 10 minutos de remar
enérgicamente,
y que un minuto de risa equivale
a 45 minutos de relajación.
Después
de 27 años
de profesión
nos hemos dado de que no somos
actores; somos “RISOTERAPEUTAS
QUITAPENAS”;
de modo que a partir de ahora
actuaremos con batas blancas
y no descartamos que en un futuro
no muy lejano, nuestros servicios
se incluyan en la Seguridad
Social porque, como decía
ERASMO DE ROTTERDAM, “reírse
de todo es propio de tontos,
pero no reírse
nada lo es de estúpidos”.
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