"Yo, Blancaflor, hija del Diablo, confieso y declaro a la comunidad de los hombres y a la turba de los dioses que siempre quise ser una mujer normal, quiero decir, una mujer mortal. En esto, y solo en esto, me reconozco idéntica a Medea, la hija del Sol, que también dirigió todo su infortunio a corregir la fuerza oscura que la empujaba hacia una triste y anodina inmortalidad".
Sueño Quinto de El bosque de los sueños