Entre los poetas de los cincuenta, el granadino Rafael Guillén es autor de una lírica orientada temáticamente a la celebración amorosa, la declinación temporalista y un culturalismo mesurado en que se tamizan los perfiles del yo. La densidad elegíaca de su obra explica su impregnación melancólica, expresada en versos clásicos, pero no previsibles, y en un dúctil y cadencioso fraseo musical.