INTRODUCCIÓN.

     Después de la tolerancia, con que el Rey nuestro Señor disimuló al Ministerio Romano la ofensa que se hizo en Civitavechia a su Pavellón, impidiendo el desembarco de los Regulares de la Compañía, y la protección de que éstos abusaron para indisponer por medio de sus parciales el ánimo Pontificio de la Santidad de Clemente XIII; no parecía regular segunda ofensa hecha con el Monitorio de 30 de Enero de 1768, no sólo a el Serenísimo Señor Infante de España D. Fernando, Duque Soberano de Parma, Plasencia, y Guastala; sino también a todos los Príncipes Católicos, y con particularidad a los de la Augusta Casa de Borbón; entre quienes fue más altamente ofendido el Monarca de las Españas por haberse manejado por su Ministro en Roma las negociaciones, que duraron largo