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Navegando por la vida. 1ª parte

Rubén Judá
rocasdemijas@hotmail.com

En esta ilusionada vida de los años adolescentes se nos plantea muchas dudas y, en preferencias, tengo el recuerdo de una: ¿existe la otra vida?

En mi ajetreada juventud, tuve amistad con un muchacho que falleció a los 23 años de una neumonía mientras dormía plácido al lado de su mujer e hija; era muy cálido en las conversaciones y daba gusto, por decirlo de una manera, filosofar con él. Una noche, mucho antes de casarnos, paseamos y tomamos unas copas, y terminamos sentados en el peldaño de una puerta a la mitad de mi calle.

-Debemos entender que la "existencia" es algo sin principios ni fin de días -dije yo-; por tanto, siempre existirá nuestra materia descompuesta combinándose con otras, siempre en transformación... Bien con degradación o sin degradación, no lo sé... En cuanto a nuestra inteligencia adquirida a través de nuestra vida, tengo mis dudas si desaparecerá o quedará almacenada en algún tipo de energía todavía desconocida para el hombre.

-Conforme en que la existencia de todas las cosas perdurará "per saecula saeculorum" en el espacio del tiempo, bien en un estado o bien en otro -dijo mi amigo-; ya sabes, primer principio o ley fundamental de la Termodinámica: "la energía ni se crea ni se destruye sino se transforma...". Ahora bien, en cuanto a si nuestra inteligencia, el conocimiento obtenido de la vida, como el sentimiento de nuestra propia existencia, perdurará o no perdurará siempre..., ya tenemos que dejar de ser pragmáticos en función de los conocimientos de la Ciencia al presente, evidentemente conocida hasta ahora por los investigadores, y especular...

-Bueno -dije de nuevo-, también, no dejemos de lado, que todo está relativamente basado en lo que nosotros creemos que sabemos, pero quién sabe..., es posible que todo conocimiento se plasme en fuentes energéticas, partiendo del hecho de que lo genera una fuente energética pensante.

Y digo yo ahora, después de tantos años: "es como la informática software que se genera partiendo de la informática hardware. Siendo el hardware la energía transformable e impura, y el software la energía pura no transformable ni corrupta. El hardware se vuelve a recuperar de las chatarras, de los en desusos para basura, deparando en otros aparatos más sofisticados, y por tanto transformable. El software como conocimiento existente ya es inalterable en su existencia, aunque se pueda modificar, mejorar, etc., pero nunca será el mismo software sino otro software mejorado -ejemplo Windows98 y el Windows2000-. Claro que parece que se transforma o destruye el software, pero el software inicial, o el que sea, siempre existirá como tal. Y será demostrable empíricamente, siempre que haya un hardware. Y esto me sugiere que ambas energías están muy ligadas..., como la carne y el espíritu o alma, así como el software y el hardware. Todo lo que existe no puede dejar de existir..., es obvio." Continuando la conversación:

-Estoy también de acuerdo contigo en esto -continuó diciendo mi amigo-; es posible que haya un tipo de energía desconocida aún por el hombre que sea la portadora de tales entes, plasmas, fuentes, etc., originados...

-Yo no decía que existiera o exista en realidad, sino que una de las posibles alternativas pudiera ser ésta: que aparte de los cuerpos físicos -sometidos a las Leyes físicas de transformación en el tiempo-, también exista una energía, materia o cuerpo de tipo no transformable, sino de permanencia constante en todas sus medidas, valores o parámetros físicos, que la distingue de la otra en pureza. Mientras la una es corrupta e impura al cambiar con el tiempo, la otra es incorrupta y pura en el tiempo. Por tanto, esta última pudiera ser la energía portadora de nuestro espíritu -o alma, como se conoce vulgarmente-..., y lleva el sello inconfundible de nuestros talentos adquiridos en la existencia, y la "in aeternum" Ciencia, Verdad o Luz del Saber que existimos "per saecula saeculorum".

La mañana comenzó a despuntar, la noche se acabó, nuestra conversación se esfumó, volvimos al mundo real de nuestros quehaceres, y retornamos a nuestros domicilios. Y el tiempo ha dejado su lugar al tiempo...

Este tiempo tiene en su espacio el cuerpo físico de mi amigo en su energía transformada o corrupta, a mí en cuerpo o energía viviente, pero más viejo y transformado, pero sus pensamientos, como los míos, nuestra amistad, estarán siempre "in aeternum" en nuestros corazones..., "per saecula saeculorum".


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20 de November de 2008

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