Una mirada fenomenológica
Julio Andrés Spinel Luna
jspinel@yahoo.com
"La educación y los maestros nos hicieron un mal favor. Nos ahorraron la angustia de pensar."
Estanislao Zuleta.
"El que enseña no puede comunicar lo que no ama."
Estanislao Zuleta.
Hace ya más de 100 años, en 1889, en sus Charlas para profesores de psicología, William James ya planteaba el problema de la enseñanza de la psicología. Él decía: "Estáis equivocados, pero que muy equivocados, si pensáis que la psicología, siendo como es la ciencia de las leyes mentales, es algo de lo que podéis deducir programas definidos y planes y métodos de enseñanza para el uso inmediato de la escuela. La psicología es una ciencia, y la enseñanza es un arte; y las ciencias, nunca hacen brotar directamente de su seno las artes. Es preciso que algún talento original haga de intermediario y las aplique con inventiva creadora". (Tecnología de la enseñanza. Skinner.)
Desde sus orígenes, la psicología, como ciencia, ya vislumbraba el problema de su enseñanza. En la actualidad este problema sigue vigente y se ha hecho más complejo; solo basta con mirar la realidad de nuestro país, Colombia, en el cual, la psicología, como carrera académica, posee algo más de 40 años y la situación social y cultural ha ido empeorando día tras día.
Lo anterior lleva a preguntar: ¿qué relación tiene la psicología con esta situación? La psicología tiene demasiada relación con la situación que enfrenta el país. ¿Por qué? Independientemente de los diferentes enfoques, escuelas, el centro de estudio e investigación de la psicología es el hombre: conductas, procesos mentales, dinámicas psíquicas, voluntad de trascendencia; pero es limitada, por sí misma, para abarcar la totalidad de lo humano, por esto se amalgama y conversa con otras disciplinas como: la sociología, la antropología, el derecho, la biología, entre otros. Lo cual permite que la psicología tenga un campo de acción y de intervención amplios, ya que ésta abarca la mayoría de las dimensiones del hombre; sin embargo en el lapso de estos 40 años, no se ha logrado evidenciar una transformación "positiva" a nivel macro, en la sociedad colombiana. Esta aseveración puede herir las susceptibilidades de varios sujetos que, en contraposición a lo planteado, pueden enumerar una lista con los proyectos sociales, programas e investigaciones, que se están desarrollando o que ya se ejecutaron, organizadas por diferentes grupos, ya sean: universidades, ONG, entre otras. Pero esta enumeración, a la luz de muchas otras perspectivas no convence, pues al conocer tal listado y al mirar el presente, permite dar cuenta que la psicología en su ejercicio no es suficiente para responder a las problemáticas del contexto. ¿De qué sirve la enumeración de tantos proyectos y propuestas si no evidencian una real transformación de un contexto? Similar situación, para explicar esta crítica, era la que planteaba Skinner con respecto a las investigaciones realizadas en los años 60 y 70 en lo referente a la enseñanza: "La palabra pedagogía no goza de mucho prestigio. Lo bajo de la condición en que está hoy lo que este término representa se debe, en parte, al hecho de que los psicólogos de la educación, encalabrinados por los métodos estadísticos, que prometían el logro de una exactitud, se pasaron medio siglo midiendo los resultados de la enseñanza mientras descuidaban el enseñar. Comparaban grupos de alumnos con los que habían seguido métodos diferentes, y así no era raro que pudieran dictaminar la gran ventaja de determinado método sobre otros, pero los métodos que examinaban no solían ser resultado de sus investigaciones, ni siquiera de sus teorías, y sus estudios pocas veces daban como fruto nuevos métodos de enseñanza. Los estudios psicológicos sobre el aprendizaje fueron igualmente estériles, por concentrarse en detalles nimios, propios de muy pocas situaciones de aprendizaje típicas, tales como el tambor mnémico, el laberinto, la caja de muestras a elegir y algunos "problemas" verbales. Las curvas del aprendizaje y del olvido que resultaban de tales estudios no tenían ninguna utilidad escolar y fueron quedando relegadas a puestos cada día menos importantes en los manuales de psicología de la educación. Todavía hoy, muchos eminentes teóricos del aprendizaje insisten en que sus trabajos no tienen interés práctico." (Tecnología de la enseñanza. Skinner.)
Es imprescindible y urgente buscar dónde se origina las incapacidades que se evidencian en el ejercicio de la psicología. Es innecesario dar muchos rodeos para conocer dónde se halla la raíz de esta incapacidad: la incapacidad radica, se origina y encuentra en la enseñanza: "…aprendemos demasiado mal, luego es forzoso que mintamos." (Así hablo Zarathustra: Sobre los poetas. F. Nietzsche.). Ante esto es necesario y urgente reflexionar, analizar y reconocer que hay un problema en la forma en que se enseña la psicología.
La educación es de suma importancia para el desarrollo del individuo, puesto que su labor consiste en dar al estudiante las bases de interpretación y construcción del mundo, de abrir y forjar las visiones con respecto a "algo", y de las significaciones que se le asignan a este "algo", incidiendo sobremanera en el individuo, la forma en la cual construye su realidad: "La educación, como quiera que se realice y en cualquier cultura, siempre tiene consecuencias sobre las vidas posteriores de aquellos que la reciben" (La educación puerta de la cultura. Brunner.). ¿Qué visión y bases son las que se imparten en las instituciones respecto a la psicología? ¿Cuál es el rol y responsabilidad que enseñan sobre ser psicólogo en Colombia? ¿Cuál será el concepto de enseñanza que se tiene en las instituciones educativas? Es necesario que los docentes y directivos asuman con responsabilidad el proceso de enseñar y diseñar programas indicados para la enseñanza de la psicología, sin olvidar que la educación no es neutral. Igualmente es necesario que las instituciones tengan la capacidad -desde los análisis y metodologías cuantitativas o cualitativas que promulgan y enseñan- para investigar, ver y analizar cuáles son y han sido las consecuencias y resultados de sus procesos educativos en los profesionales que se han formado en ellas.
No se puede obviar que la educación también implica consecuencias sociales y económicas: "Por mucho que se pueda afirmar en contra, la educación siempre es política en este sentido más amplio" (La educación puerta de la cultura. Brunner.). ¿Cuáles son las consecuencias políticas que ha traído la psicología a nuestro país? Si somos buenos observadores, solo basta con mirar lo que ocurre en nuestras propias facultades o escuelas de psicología...
Es importante aclarar que el problema no se puede reducir a los programas académicos, el problema reside en la forma como se da la enseñanza: se puede hacer un gran diseño arquitectónico, una gran obra de ingeniería; pero si la entidad a la cual se le encomienda la labor de construirlo compra materiales de regular calidad, contrata obreros no competentes, al final resultara un bello diseño que con el paso del tiempo se irá desmoronando. La entidad constructora, al percatarse de esto, en vez de demolerlo para construirlo de nuevo, y a lo mejor hasta cambiar el diseño, prefiere 'reparchar', remodelar, desconociendo o no queriendo aceptar que el problema no es del diseño, si no de la calidad de los materiales con que fue construido. Y los pobres residentes o usuarios de este edificio no pueden expresar su inconformidad u opinión respecto a esta; la constructora les dice que pueden buscar otros edificios; que se vayan a vivir a la calle... (Pero lo más catastrófico es que la gran mayoría de construcciones carecen de calidad.)
Por estas razones es que James planteaba que de la psicología como ciencia no se pueden deducir los programas o métodos de enseñanza; la pedagogía es un arte y las artes no brotan -directamente- de las ciencias; es necesario un individuo -"talento original"- que goce de la capacidad de entrelazarlas y aplicarlas con creatividad. Donalson (1993) dice con referencia al papel del docente: "La esencia del arte del maestro estriba en decidir qué ayuda es necesaria en determinado caso y cómo puede ser ofrecida mejor, siendo evidente que para ello no existen fórmulas generales" (La mente de los niños. Donalson.). El arte genera rompimientos a lo instaurado, con el fin de abrir nuevos horizontes y perspectivas para aprehender e interpretar los fenómenos del mundo. El arte evita que el método y las formulas le esclavicen y limiten siendo obstáculos para lograr su manifestación y fin: hacer sentir y despertar al hombre, hacia sí mismo y, desde ahí, al mundo externo. Caso contrario ha ocurrido con la ciencia, pues se ha convertido en una esclava del método y la ha limitado y no le permite ver ni ir más allá de lo que el método le autoriza.
"No es el triunfo de la ciencia lo que caracteriza a nuestro siglo XIX, sino el triunfo del método científico sobre la ciencia." (La voluntad de poder. Nietzsche.)
La frase de Nietzsche requiere de una explicitación… ¿A qué se llama aquí 'método'? ¿Qué significa "el triunfo del método"? 'Método' no se refiere aquí al instrumento, con cuya ayuda la investigación científica trabaja el área temáticamente fijada de los objetos. 'Método' se refiere, más bien, a la forma y el modo de delimitar con anterioridad el área respectiva de los objetos a investigar en su objetividad. El método es el proyecto preconcebido del mundo, que confirma en cuanto a qué únicamente puede éste ser investigado. ¿Y qué quiere decir esto? Respuesta: la calculabilidad total de todo lo accesible y comprobable en el experimento. A este proyecto de mundo quedan sometidas las ciencias particulares en su proceder. Es por eso que el método así entendido es "el triunfo sobre la ciencia". El triunfo contiene una decisión que dice: "Únicamente tiene validez algo verdaderamente real y efectivo, lo que es científicamente comprobable, es decir, calculable. Por medio de la calculabilidad el mundo se ha convertido en algo por completo calculable para el hombre en todo tiempo y lugar. El método es la victoriosa provocación del mundo a una disponibilidad completa para el hombre." (La proveniencia del arte y la determinación del pensar. M. Heidegger.)
Por consiguiente, la psicología, como ciencia, se ha quedado enmarcada en el método; enmarcación que la incapacita para desarrollar pedagogía. La psicología presa del método ha limitado su visión por la calculabilidad, pretendiendo cuantificar al hombre, que es incalculable. Con el planteamiento citado anteriormente (el de Heidegger), se concluye que el método no es utilizado para analizar a los fenómenos, sino que se utiliza para acomodar los fenómenos al método: ¿será acaso esto hacer ciencia? Esto permite deducir que la psicología, como "ciencia", lo que busca es cómo acomodar el fenómeno-hombre a las estipulaciones del método: quiere hacer del hombre algo calculable.
Por esta razón, la enseñanza en general se ha centrado en buscar estrategias para que el estudiante introyecte el método, y hacerle creer que el hombre es medible y que sólo lo calculable es ciencia: "Únicamente tiene validez algo verdaderamente real y efectivo, lo que es científicamente comprobable, es decir, calculable." (La proveniencia del arte y la determinación del pensar. M. Heidegger.) La mayoría de docentes y psicólogos ha introyectado tanto el método, que se olvidan de que también son humanos, que no son cuantificables. Otros se ven libres de esta concepción, pero a los demás sí los abordan desde el método. Se encuentra en esto la primera falla al enseñar psicología, que es: hacer creer que el hombre es calculable, medible y controlable; dejando de lado una realidad fundamental en el hombre: la incertidumbre de su naturaleza: "...el psicólogo debería tener la convicción de que todo saber y toda práctica humana tiene un grado enorme de incertidumbre (en un doble sentido desde el sujeto y desde el objeto-sujeto). Incertidumbre referida a lo que se cree saber y sobre lo que se estima saber-hacer, pero que no disminuye en nada la responsabilidad de saberse partícipe en el proyecto social de formación del hombre, con todas las complicaciones que ello conlleva en la época que vivimos." (Psicología, educación y comunidad. María C. Castro y colaboradores.)
El ejercicio de la psicología debería dejar de centrarse en acomodar el fenómeno-hombre al método; acomodación que obvia que el método es un medio para estudiar al hombre, como hombre total. Acomodación que deja de lado que la ciencia no es reduccionista. Hay que dejar el miedo de reconocer que el hombre es incalculable, que el hombre no se puede controlar ni predecir, pero tal reconocimiento no es excusa para dejar de abordar con responsabilidad los problemas que se le manifiesten en el transcurso de su existencia. El paradigma que predomina, y que nos han enseñado, nos enseñan a "creer" que "así es la realidad" y que no son posibles otras miradas, las cuales, por no acomodarse al método, son carentes de validez. En la actualidad se puede ver emerger la crisis del método científico moderno, el cual tiene como su búsqueda la objetividad, y la necesidad del hombre de reducir la realidad al ámbito de lo racional. La crisis se conoce con el nombre de posmodernismo.
El mundo que nos rodea siempre nos sorprende y asombra; cuando más claro se piensa que se tiene, más enigmático e incierto se nos muestra. Igual pasa con el hombre: éste tiene siempre un as bajo la manga que, cuando se manifiesta, sorprende -incluso- hasta al que lo posee.
El estudiante no se aprehende como ser, sino como un "objeto" al cual hay que imbuirle "métodos", formulaciones e información. Se busca convencerlo de que la ciencia del hombre radica solamente en la calculabilidad de sus fenómenos. "Un antiguo adepto dijo: 'Pero si el hombre erróneo usa el medio correcto, el medio correcto actúa erróneamente.' Ese proverbio de la sabiduría china, por desgracia tan solo demasiado cierto, está en abrupto contraste con nuestra creencia en el método "correcto", independientemente del hombre que lo emplea. En verdad todo depende, en esas cosas, del hombre, y poco o nada del método. El método es ciertamente el camino y la dirección que uno toma, mediante lo cual el cómo de su obrar es la fiel expresión de su ser. Si esto no es así, el método no es más que una afectación, algo artificialmente aprendido, como un agregado, sin raíces ni sabia, sirviendo al objetivo ilegal del autoencubrimiento, un medio de ilusionarse sobre sí mismo y escapar a la ley quizás implacable del propio ser." (El secreto de la flor de oro. C. G. Jung.). He aquí la segunda falla al enseñar psicología: se separa el ser del hacer. El estudiante es formado de sobremanera en el hacer, mas no se le guía y genera un desarrollo del ser. Se forman "hacedores" de psicología, dejándose de lado procesos educativos que estimulen el desarrollo y manifestación del ser.
El docente, con sus métodos "correctos", se cree poseedor de una "verdad", y en su cátedra se imparten los conceptos y teorías como dogmas incuestionables y de este modo se castra en la clase uno de los aspectos más importantes del ser humano: el diálogo. Generalmente, el que se cree poseedor de una verdad no dialoga, impone. Para este tipo de docentes no hay otros caminos, no hay otras perspectivas, no hay otras posibilidades para abarcar los fenómenos del mundo. Un docente así es sumamente peligroso para enseñar, mejor dicho, no es un docente, es un dictador de clase. El esquema de dictador hace que el docente tenga un comportamiento de índole represivo: "…el educador puede emplear el control represivo porque es, o mayor o más fuerte que sus alumnos, o capaz de invocar la autoridad de los padres o de la policía, que les amedrenta". (Tecnología de la enseñanza. Skinner.) Creo que no hay ningún enfoque o escuela en la psicología que defienda lo antes mencionado. "Pero si en verdad se pretende combatir de raíz ese mal, hay que preguntarse seriamente cómo fue y cómo sigue siendo posible que se apliquen métodos de educación absurdos. Al parecer eso se debe única y exclusivamente a estúpidos educadores, que no son hombres si no autómatas del método". (Realidad del alma: Sobre la formación de la personalidad. C. G. Jung.) Debe estar el docente en la capacidad de tener conciencia sobre la responsabilidad de su labor, no como un "robot", sino como un ser humano maduro, con personalidad y con la claridad de que el mundo es incierto. El docente es un hombre que tenga la capacidad para conservar y alimentar su pasión y curiosidad, un hombre al cual el mundo que lo rodea todos los días lo asombre, porque todos los días el mundo cambia frente a sus ojos y él también cambia frente a los ojos del mundo. El docente apropiado esta lejos de ser un "autómata del método". El docente, el psicólogo responsable, es alguien que a través del método expresa su ser, su humanidad. Su prioridad es ante todo guiar al estudiante hacia el despertar y el desarrollo del ser. Se ocupa y responsabiliza en crear constantemente maneras para enseñar y guiar a sus alumnos hacia el desarrollo de sus capacidades y personalidad, no desde un deber seguir sino desde un deber ser. Los psicólogos docentes, por su estudio, son conocedores de los procesos de aprendizaje: ¿será que ellos piensan acerca de cómo son y cómo se desarrollan los procesos de aprendizaje en sus estudiantes?
El autómata del método está fosilizado, enfrascado en una perspectiva (que, a veces, no es siquiera de él), no dialoga porque no tiene la capacidad de escuchar al otro, al estudiante. Los autómatas del método no pueden ir mas allá de su estrechez mental y perceptual, por eso utilizan el poder que les legítima su cargo y título -como un bastón y sostén- para interrumpir, suspender y desacreditar al estudiante que se encuentre fuera de su perspectiva, para ellos todo aquello que vaya o esté fuera de su perspectiva no es válido.
El autómata del método confunde la pedagogía, el enseñar, con la "terapia"; y en esta confusión se encuentra la tercera falla al enseñar psicología. Los autómatas hacen uso de su "poder" de docentes y emplean los "conocimientos" para patologizar cualquier conducta que no encaje en sus parámetros y esquemas de "normalidad", en otras palabras, el alumno que no se puede controlar ni predecir es una persona patológica, es un problema. Todo aquello que le afecte sus esquemas es "anormal", razón por la cual hace de la clase una especie de "terapia grupal", una sesión en la cual se le induce a los estudiantes los parámetros de la realidad "normal". Los autómatas sienten pavor de cualquier cuestionamiento que "atente" contra su realidad. Para ellos los cuestionamientos son peligrosos. A causa de esto es que se dedican a dictar clase e impiden, con sus "técnicas", la expresión de cuestionamientos, y por ello, son incapaces de dialogar. Hay casos tan extremos que se creen poseedores de la capacidad de determinar y señalar, desde su "objetividad", quién puede o no ser psicólogo. En la mayoría de los casos el autómata del método desdeña la filosofía, la ve con malos ojos, y cuando alguno de ellos la adopta, en él se torna estéril y fría, en tanto que la filosofía permanece en un constante diálogo con el mundo, lo cual genera una actitud reflexiva y crítica, y "la reflexión y la crítica persiguen la transformación." (Enseñar a pensar desde la fenomenología. Carmen López Sáenz.); actividad que el autómata no se permite por temor a dudar de su "certeza" y "objetividad".
El docente que ha desarrollado su ser sabe, por la experiencia de su vida y de su existencia, que el hombre es algo que no se puede limitar, controlar, localizar o predecir. Él siente el deber de: estimular y ayudar al estudiante a que forje su personalidad, a orientarlo hacia el despliegue de su ser en la existencia.
"Quien pretenda educar debe ser en primer lugar un hombre educado. La práctica -que aún rige nuestros días- de aprender de memoria, así como la aplicación mecánica de determinados métodos, no constituyen una educación ni para el individuo, ni para el educador. Se habla continuamente de la necesidad de educar la personalidad del individuo. Desde luego admiro tan elevado ideal pedagógico. ¿Pero quién educa en el sentido de desarrollar la personalidad?" (Sobre la formación de la personalidad. C. G. Jung.). Esta es la cuarta falla que hay al enseñar la psicología: no se puede dar de lo que no se tiene; si el docente no es un ser humano, ¿puede realmente enseñar humanidad? Si no es educado, ¿puede educar? Si no sabe dialogar, ¿puede enseñar? Si no ama lo que hace, ¿puede transmitirlo? Estanislao Zuleta plantea que "hay maneras de ser maestro. Una es ser un policía de la cultura; la otra es ser un inductor y un promotor del deseo. Ambas cosas son contradictorias. Un tipo de maestro es aquel que me califica, pero sin consultar la vivencia que yo tengo de la vida. Otro tipo de maestro, al que no le pagan ni lo nombran, es aquel que consulta mi vivencia de la vida." (Educación y democracia. Estanislao Zuleta.)
Es necesario, en este presente, preguntarnos acerca de la forma en la cual se está enseñando la psicología, puesto que el preguntar, el preguntarnos, abre y crea caminos mediante el lenguaje, el diálogo. Es gracias al diálogo que podemos abrir nuestra existencia, tener contacto con el ser y poder abrir las puertas a una nueva época de psicólogos y pedagogos de la psicología que posean las capacidades para asumir con responsabilidad y compromiso los procesos de enseñanza, porque son conscientes de las consecuencias de la educación en las personas y, por ende, en la sociedad.
Agradecimientos:
A Paula Ortiz, por la digitación del escrito y el apoyo, junto con Everlide Porras, para participar en el Congreso de la ANEPSI 2003. A David Fajardo y Angelina Centeno, al sacerdote Fabio Osorio, a Augusto Barrera (PETROCASINOS), por la colaboración económica para poder asistir al congreso de la ANEPSI 2003 en Manizales. A Mauricio Cruz, Javier Jaimes y Julio César Spinel por su labor de revisar el escrito. También es importante hacer mención de Eduardo Mejía Luna (Rector), Helen Villada y Liliana Alzate (Estudiantes) por su invitación a la Univesidad de Antioquia, seccional Oriente. A Claudia Calle (estudiante) y compañeros por su invitación a la Universidad de Antioquia, seccional Medellín, para exponer este escrito en un foro para estudiantes. A Sonia Azuero por sus correcciones y aclaraciones. A Jorge Zárate por sus conversaciones sobre la pregunta de cuál es la pedagogía para enseñar psicología. Y un agradecimiento muy especial a la profesora Claudia Arenas.