| José Gaos | Antología filosófica: la filosofía griega |
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Textos: Los fragmentos de Heráclito |
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| Sabio es que quienes oyen, no a mí, sino a la razón, coincidan en que todo es uno. |
| Siendo esta razón eternamente verdadera, nacen los hombres incapaces de comprenderla antes de oírla y después de haberla oído. Pues sucediendo todo según esta razón, se asemejan a los carentes de experiencia, al hacer la experiencia de palabras y obras tales cuales yo voy desarrollándolas, analizando cada cosa según su naturaleza y explicando cómo es en realidad. Pero a los demás hombres se les esconde cuanto hacen despiertos, como olvidan cuanto hacen dormidos. |
| Escuchando incapaces de comprender se asemejan a los sordos: de éstos atestigua el proverbio que estando presentes, están ausentes. |
| Malos testigos los ojos y los oídos para los hombres que tienen almas de bárbaros. [80] |
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5* |
| La masa no se fija en aquello con que se encuentra, ni lo nota cuando se le llama la atención sobre ello, aunque se imagine hacerlo. |
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6* |
| No sabiendo ni oír, ni hablar. |
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7* |
| Si no esperas lo inesperado, no lo encontrarás, pues es penoso y difícil de encontrar. |
| Los buscadores de oro cavan mucha tierra y encuentran poco. |
| La naturaleza ama el ocultarse. |
| El Señor cuyo oráculo está en Delfos ni dice, ni oculta, sino hace señales. |
| Profiriendo con su convulsa boca graves palabras sin ornato ni perfume, años miles traspasa con su voz la sibila, porque así el dios lo quiere. [81] |
| De cuanto hay vista, oído, ciencia, aquello honro yo ante todo. |
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14* |
| ... aportando testimonios indignos de confianza sobre puntos discutidos. |
| Los ojos son testigos más exactos que los oídos. |
| La mucha ciencia no instruye la mente, pues hubiera instruido a Hesiodo y a Pitágoras, como a Jenófanes y a Hecateo. |
| Pitágoras de Mnesarco practicó la investigación más que todos los demás hombres, y escogiendo entre estas obras, reivindicó para sí una sabiduría, mera mucha ciencia de mala arte. |
| De cuantos he oído las razones, nadie llega a tanto como a descubrir que lo sabio está apartado de todo. |
| Una sola cosa es lo sabio: conocer la verdad que lo pilota todo a través de todo. [82] |
| Este mundo, el mismo para todos, no lo hizo ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que ha sido eternamente y es y será un fuego eternamente viviente, que se enciende según medidas y se apaga según medidas. |
| Vicisitudes del fuego: primeramente, la mar; de la mar, la mitad tierra, la mitad borrasca. |
| Cambio del fuego todo y de todo el fuego, como del oro las mercancías y de las mercancías el oro. |
| Se funde en la mar en la misma medida y razón en que existía antes de hacerse tierra. |
| El fuego eterno es indigencia y hartura. |
| El fuego vive la muerte del aire y el aire vive la muerte [83] del fuego; el agua vive la muerte de la tierra, la tierra la del agua. |
| Avanzando, el fuego lo juzgará y condenará todo. |
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27* |
| ¿Cómo ocultarse de lo que jamás se acuesta? |
| Todo lo gobierna el rayo. |
| El sol no rebasará sus medidas; si no, las Erinnias, ministras de la justicia, sabrán encontrarle. |
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30* |
| El límite del oriente y del occidente es la Osa, y en el extremo opuesto a la Osa está el término de Zeus azul. |
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31* |
| Si no hubiera sol sería de noche, por más que hiciesen todos los demás astros. |
| El sol es nuevo cada día. |
| ...... [84] |
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34* |
| ... las estaciones, portadoras de todo. |
| El maestro de la masa es Hesiodo: creen que sabía más que nadie -él, que no descubrió que el día y la benévola son una cosa. |
| El dios es día y benévola, invierno y verano, guerra y paz, hartura y hambre; muda como el fuego cuando se mezcla con aromas, que recibe nombre según el grato olor de cada uno. |
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37* |
| Si todas las cosas se hiciesen humo, las distinguirían las narices. |
| Las almas huelen al bajar al Hades. |
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39* |
| Lo frío se calienta y lo caliente se enfría, lo húmedo se seca y lo seco se hace húmedo. |
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40* |
| Se esparce y se recoge, avanza y retrocede. |
| No puedes embarcar dos veces en el mismo río, pues nuevas aguas corren tras las aguas. [85] |
| Homero hace votos porque «de los dioses y hombres la rivalidad se aleje». Se le esconde que maldice de la generación de todas las cosas |
| La guerra es la madre de todo, la reina de todo, y a los unos los ha revelado dioses, a los otros hombres; a los unos los ha hecho esclavos, a los otros libres. |
| No comprenden cómo divergiendo coincide consigo mismo: acople de tensiones, como en el arco y la lira. |
| Lo contrario, conveniente. |
| El acople invisible es más fuerte que el visible. |
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48* |
| No hagamos al buen tuntún conjeturas sobre las más grandes cosas. |
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49* |
| Los hombres afanosos de la sabiduría han de estar, en verdad, al corriente de una multitud de cosas. [86] |
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50* |
| El camino directo y el camino inverso que recorre la carda del cardador es uno y el mismo. |
| Los asnos preferirían la paja al oro. |
| Los bueyes son felices cuando encuentran arvejas que comer. |
| La mar es el agua más pura y más impura, para los peces potable y saludable, para los hombres impotable y mortal. |
| Los cerdos se bañan en el cieno, las aves de corral en el polvo y la ceniza. |
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54* |
| ... encontrar sus delicias en el cieno. |
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55* |
| Las bestias son llevadas a pastar a golpes. |
| Acople de tensiones, el del mundo, como el del arco y la lira. |
| Bien y mal son una cosa. [87] |
| Los médicos, al menos, cortando y quemando por todas partes, torturando de mala manera a los enfermos, piden encima, de nada dignos, recibir honorarios. |
| Que aparees lo entero y lo no entero, lo convergente y lo divergente, lo concordante y lo discordante, y de todo uno y de uno todo. |
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60* |
| Los hombres no habrían conocido el nombre de la justicia si no hubiese estas cosas. |
| Para el dios, bello todo y bueno y justo; los hombres juzgan lo uno injusto, lo otro justo. |
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62* |
| Hemos de saber que la guerra es común a todos, y que la lucha es justicia, y que todo nace y muere por obra de la lucha. |
| Muerte es cuanto despiertos vemos; cuanto dormidos, sueño. [88] |
| Algo único, lo sabio quiere y no quiere recibir el nombre de Zeus. |
| El nombre del arco, biós, es vida, bíos; la obra, muerte. [89] |
| Inmortales los mortales, mortales los inmortales, viviendo su muerte, muriendo su vida. |
| Para las almas, muerte hacerse agua; para el agua, muerte hacerse tierra. Pero de la tierra se hace el agua, del agua el alma. |
| El camino hacia arriba y hacia abajo, uno y el mismo. |
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70* |
| En la circunferencia de un círculo se confunden el principio y el fin. |
| Los límites del alma no lograrías encontrarlos, aun recorriendo en tu marcha todos los caminos: tan honda es su razón. |
| Para las almas, fruición y muerte hacerse húmedas. [90] |
| Cuando un varón se ha embriagado, es conducido por un chiquillo, vacilante, sin entender adónde va, por tener húmeda el alma. |
| El alma seca es la más sabia y la
mejor.
La luz seca es el alma más sabia y mejor. Donde la tierra es seca, es el alma más sabia y mejor. |
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77* |
| El hombre se enciende y apaga como una luz de noche. |
| Una misma cosa en nosotros lo vivo y lo muerto, lo despierto y lo dormido, lo joven y lo viejo: lo uno, movido de su lugar, es lo otro, y lo otro, a su lugar devuelto, lo uno. |
| La eternidad es un niño que juega a las tablas: de un niño es el poder real. |
| Yo me he consultado a mí mismo. |
| Nos embarcamos y no nos embarcamos en los mismos ríos, somos y no somos. |
| Fatiga es penar y ser mandado por los mismos. [91] |
| Cambiando, reposa. |
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84* |
| Los brebajes se descomponen, si no se revuelven. |
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85* |
| Vale más arrojar cadáveres que estiércol. |
| Cuando nacen, desean vivir y sufrir su destino -o más bien gozar del reposo- y dejan tras ellos hijos para que sufran a su vez su destino. |
| El hombre puede ser abuelo a los treinta años. |
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90* |
| Los que duermen son compañeros de trabajo. [92] |
| Común es a todos el pensar. |
| Menester es que quienes hablan con mente se hagan fuertes en lo común a todos, como la ciudad en la ley, y mucho más fuertemente aún. Pues todas las leyes humanas son alimentadas por la divina única, que impera tanto cuanto quiere, y basta a todo, y de todo redunda. |
| Por esto hay que adherirse a lo común. Siendo la razón común, viven los más como si tuviesen un pensamiento propio. |
| a) De aquello que más
continuamente tratan, se separan.
b) Aquello con que tropiezan a diario les parece extraño. |
| No hay que obrar ni hablar como durmientes. [93] |
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95* |
| Los que están despiertos tienen un mundo común, pero los que duermen se vuelven cada uno a su mundo particular. |
| La naturaleza humana no posee la verdad, la divina es quien la posee. |
| El hombre oye del dios que es un rorro, como el niño lo oye del hombre. [94] |
| El más sabio de los hombres resulta el mono de Dios; |
| el más bello de los monos, feo, comparado con el hombre. |
| Menester es que el pueblo luche por la ley como por sus muros. |
| Las suertes mayores obtienen las mayores suertes. |
| Dioses y hombres honran a los muertos por Ares. |
| Menester es apagar la demasía más que un incendio. |
| Para los hombres no es mejor que se haga cuanto [95] quieren: la enfermedad ha hecho grata la salud, el mal el bien, el hambre la hartura, el trabajo el descanso. |
| Difícil luchar contra el deseo: |
| lo que quiere, lo compra con el alma. |
| El pensar es la virtud máxima, y sabiduría decir la verdad y obrar como los que comprenden la naturaleza de las cosas. |
| Lo mejor es disimular la locura, pero es difícil al entregarse a las copas. |
| Ley también, obedecer al consejo de uno. |
| ¿Cuál es su mente o su pensamiento? Creen a los cantores y toman por maestra a la masa, no viendo que los más son malos, que pocos son buenos. Los mejores lo dan todo por una cosa, la fama eterna entre los mortales; los más se contentan con atiborrarse como bestias. |
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112* |
| En Priene vivía Bías de Teutamas, que merece más consideración que los demás. [96] |
| Uno para mí diez mil, si es el mejor. |
| Bien merecido les estaría a los efesios en edad adulta ahorcarse y abandonar a los niños la ciudad, a ellos que han expulsado a Hermodoro, el varón más eficaz de los suyos, diciendo: «no haya entre nosotros ninguno más eficaz; si lo hay, que sea en otra parte y entre otros». |
| Los perros ladran al que no conocen. |
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116* |
| ... (lo sabio) no es reconocido porque los hombres carecen de fe. |
| El hombre blando ama el ser zarandeado a cada razón. |
| Lo que anda en lenguas sabe el que más anda en lenguas. Bien entendido, la justicia prenderá a los autores y testigos de mentiras. |
| Bien merecido estaría que Homero fuera expulsado de los certámenes y apaleado, y Arquíloco lo mismo. [97] |
| Hesiodo hace unos días buenos, otros malos, ignorando que la naturaleza de todos los días es una. |
| El carácter es para el hombre su genio. |
| A los hombres les aguarda después de la muerte lo que no esperan ni presumen. |
| Contra el que allí está se levantan y se hacen vigilantes guardianes de vivientes y difuntos. |
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124* |
| Noctámbulos, magos, sacerdotes de Baco y sacerdotisas de los lagares -traficantes de misterios. |
| Los misterios admitidos entre los hombres inician en cosas profanas. |
| Ruegan a estas imágenes, que es como dirigir la palabra a las mansiones, ignorando lo que son los dioses y los héroes. |
| Si no fuese que hacen la procesión y cantan el himno [98] fálico en honor de Dionysos, obrarían las mayores desvergüenzas. Ahora bien, el mismo son Hades y Dionysos, en honor del cual caen en trance y hacen fiesta en los lagares. |
| Se purifican, paradójicamente (46), mancillándose de sangre, que es como si quien se hubiese metido en el barro, quisiera limpiarse con barro. Loco le parecería al hombre que le mirase hacerlo. |
| La presunción, una enfermedad sagrada, y la vista, un mentir. |
46. [«paradójicanente» en el original (N. del E.)]

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