![]() |
![]() |
![]() |
[FERRER DEL RÍO. A. (ed.). Decadencia de España : Primera Parte : Historia del Levantamiento de las Comunidades de Castilla. 1520-1521. Madrid : 1850].
1.ª «S. C. C. M. Por lo que debo al servicio de V. M. y porque me parece, por ser la cosa importante, suplico a V. M. que sea servido que la persona, de la calidad que el alcalde dirá, oiga lo que yo le diré para que lo refiera a V. M. la cual Nuestro Señor prospere, como V. M. desea, de vuestra sacra etc.».
2.ª «S. C. C. M. Yo respondí a tres cosas a que el alcalde me mandó responder de parte de V. M. y respondí brevemente por poner lo menos que pude de mis disculpas, que quedarán para cuando V. M. sea servido que se entienda en este negocio; y citando fuere, ni en mis disculpas, ni en mis servicios, ni en ser yo eclesiástico hay intención, sino a alcanzar clemencia justificada, según la calidad de mi culpa con verdad sabida. Esta clemencia, tan necesaria a los pecadores, aconseja por provechosa Salomón en los Proverbios, donde dice, que la misericordia y la verdad son la guarda del príncipe y le fortifican por la clemencia su trono. Y el fundamento de nuestra santa fe está en verdad y misericordia, y de nuestra santa fe y de su Iglesia el fundamento y sola defensión es V. M. es de creer que yo terné algunos contrarios; más en lo que me puedan ayudar verdad y justicia para menos culpa, y en la parte que el respeto de la Santa Iglesia debe valer justamente a que la justicia con clemencia se mire, tengo por cierto que V. M. me ha de mandar valer contra todas mis desgracias, no por mí que soy un gusano, sino por la real conciencia y muy católica fama de V. M.».
«Y en lo que el alcalde me dijo de una carta bien larga digo, que si pareciere haber yo escrito o enviado tal carta que soy indigno de remisión en cosa tan fea. Prospere Nuestro Señor su S. C. C. M, con mayores señoríos flor largo tiempo».
3.ª «S. C. M.. En lo que V. M. manda que diga por su real servicio diré y con mucha voluntad y con todo cuidado de traer a la memoria lo que parezca al propósito del servicio de V. M. y haciendo lo que más me mandare como se debe a su real mandamiento. Y porque son obras mas católicas las de piedad y misericordia, es cierto que si V. M. fuese informado de la estrechura y soledad en que estoy, que, sin perjuicio de toda buena guarda, lo mandaría remediar; y en mis trabajos y culpas, ni en disculpas, ni en ser eclesiástico espero tanto, después de Dios, cuanto en la clemencia de V. M. con ser hechura de la gloriosa memoria del rey don Felipe. Prospere Nuestro Señor el estado de vuestra sacra majestad».
4.ª «Católica Cesárea Sacra Majestad. En tan gran pecador como yo y tan desgraciado poco respeto cae en la conciencia real y en su justicia de que no pueda apartarse razonable clemencia. Cabe todo buen respeto a Dios y a su Iglesia, ya que del estado eclesiástico es la cabeza nuestro muy Santo Padre, que es hechura de V. M. después de Dios; y aunque en mí concurrieron causas bastantes para forzarme a valerme de lugares y personas necesarias a mi defensión y peligro, y siempre procurando de salir a aquellos desconciertos, y nombrándome corno debía por servidor, y obrando en lo que podía como respeto de no deservir, y con todo esto cuando por necesidad estaba como amparado de desconcertados en tales turbaciones, no podrán faltar errores, aunque yo tuviera más virtud y poder para remediar; y aunque la justicia creo que con verdad aliviaría mi culpa a ejemplo del cristianísimo Constantino, que por honra de la Iglesia cubría las culpas de los eclesiásticos, sería merced inestimable la clemencia de V. M. y que para sólo justificarme obren los descargos y mis servicios hechos a la corona real, con haber sido preso tres veces en servicio del rey don Felipe de gloriosa memoria y del rey católico; y en la postrera, en mi salida por mi aviso y obra se sostuvo Fuenterrabia y San Sebastián. Y siendo V. M. protector de la Iglesia, todo respeto de Iglesia parece justo en no perjudicarle en los privilegios que Dios y los cristianísimos predecesores de V. M. le dieron; y en mis pequeños ofrecimientos de servir haría aún más que dije y en servicio de calidad».
«Y hago saber a V. M. que falta lo necesario al cuerpo y al alma. Mande V. M. lo que sea servido».
Ninguna de estas cartas tienen fecha: Sin embargo, por el contenido de la última de ellas, se colige que fueron escritas durante el breve pontificado de Adriano VI hechura, después de Dios, como dice el obispo Acuña, del emperador Carlos V.
|
|
Página mantenida por el Taller Digital | Marco legal |
|
|