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Política y religión

Política

Sin fecha. Papeles del obispo de Zamora, en que se contienen las contestaciones a las tres preguntas que de parte del rey le hizo el alcalde, y a las cuales alude Acuña en la segunda de sus cartas



     [FERRER DEL RÍO, A. (ed.). Decadencia de España : Primera Parte : Historia del Levantamiento de las Comunidades de Castilla. 1520-1521. Madrid : 1850].



     1.ª La que sabe del principio de las turbaciones pasadas, dice que oyó decir en Valladolid a personas, principales, que el comienzo había sido de la ciudad de Toledo porque enviaron embajada a Cataluña a S. M., y, a lo que decían, muy desacatada; y después, antes de la salida de S. M. de Valladolid, envió la ciudad de Toledo a don Pero Laso y a un jurado, continuando su propósito, a decir a S. M. así mismo desacatadas cosas, según se decía, de cosas en perjuicio de las ciudades; y todavía continuando el dicho don Pero Laso su camino en la corte, según se afirmaba, solicitando a los otros procuradores de ciudades e villas para que estuviesen en el propósito de Toledo. Antes que se alterase la ciudad y después que se alteró así mismo oyó, a personas dignas de fe, de cuyo nombre no se acuerda, que, viniendo el dicho don Pero Laso de camino de la corte para Toledo, hizo en las ciudades de León, y Zamora, y Salamanca, diligencias al propósito de la intención della ciudad de Toledo. Lo que sabe de la de Zamora es que don Pero Laso fue a posar a Sant Francisco; y allí fue a verle mucha gente del pueblo y algunos principales, de los cuales supo que fueron Juan de Porras, regidor, y Luis de Ayala; y, como vino tanta gente, llevolos don Pero Laso a una capilla, y allí propusolos sobre la voluntad de la ciudad de Toledo en lo del servicio y otros agravios que decía del reino, y la contradicción que él por su ciudad y otros procuradores de otras ciudades había hecho en cortes, certificándolos que la ciudad de Toledo haría todo lo que pudiese por el remedio de aquellos agravios; lo cual él decía que era servicio de la corona real. Y Juan de Porras, ya dicho, respondió en sustancia, que la ciudad de Zamora no había consentido en lo del servicio, y que creía que haría todo lo que para aquello fuese menester. Otros del pueblo hablaron como entre sí cosas que no se pudieron bien entender, más de parecer cosas de alteración. Y si vinieron aquellos principales y del pueblo llamados por don Pero Laso, o de su voluntad, o inducidos de otros, que no lo sabe; y que cree que esta diligencia, que dicho tiene, debieron hacer en las otras ciudades, según que mostraban la voluntad ligada a Toledo. Teniase por cierto que el dicho don Pero Lado con los que estaban de voluntad del regimiento del pueblo dieron orden a convocar de parte de la ciudad de Toledo a las otras ciudades y villas del reino, de donde se siguió la Junta que se hizo en Ávila, en la cual el dicho don Pero Laso y don Juan de Ayala fue procurador, y un otro jurado, cuyo nombre no se le acuerda, ni sabe si hubo otro procurador , venidos a Ávila, se dijo que habían solicitado la venida de Juan de Padilla con gente de Toledo y de Madrid en ayuda de la ciudad de Segovia. Y así mismo se tuvo por cierto que el dicho don Pero Laso movió la plática y fue principal en la obra de que viniesen los de la Junta a Tordesillas, y de encaminar lo de la gobernación de los procuradores, y de publicar por todas las ciudades y villas lo que decían cerca de la gobernación de los procuradores que la reina había mandado, y lo que se hizo con los señores del consejo, según oyó a personas dignas de fe, porque él no se halló allí. Y que el dicho don Pero Laso fue causa principal de hacer capitán de la Junta a don Pedro Girón por haberse visto con el señor almirante, según él decía en la huida de Villabraxima. Se hizo nombrar el dicho don Pero Laso por los de la Junta juntamente con don Fernando de Ulloa y Diego de Guzmán y Sarabia, dándoles tanto poder cuanto la Junta tenía o usaba; de manera que la gente con todo lo demás estaban a gobernación de don Pero Laso y de don Fernando de Ulloa, y de Diego Guzmán y de Sarabia, quedando por autoridad a don Pedro Girón, aunque en lo público andaban juntos y en algunas cosas hacía don Pedro Girón muestras de capitán, más en sustancia creía que don Pero Laso gobernaba así la gente como los negocios, aunque en las provisiones firmaban los otros procuradores con él. En la ida del obispo de Zamora a Toledo dice, que la principal causa fue por apartarse de las cosas de acá de los de la Junta, conforme a que el dicho obispo asentó con el general de Santo Domingo, y con el arcediano de Ávila Antonio de Soria, el cual vino a esto mismo al dicho obispo por parte del licenciado Vargas, y también por lo concertado con el doctor Manso, deán de Granada, y platicado días había con don Pero Laso, y don Juan de Ayala, los cuales había algunos días que tenían voluntad de tomar otra orden en sus cosas y concertarse con los señores gobernadores y apartarse de los de la Junta juntamente con el dicho obispo. Y en esta misma voluntad en apartarse de la Junta estuvo el chanciller de Guadalajara, procurador de Segovia. Y así dice que la ida de Toledo fue con acuerdo y enderezó por sus cartas de don Pero Laso y de don Juan de Ayala, que era procurador de Toledo, y del licenciado Zapata, abogado de Valladolid, a efecto de hacer con la parcialidad de caballeros, y mercaderes, y otra gente llana del pueblo como con la diligencia del obispo, juntamente con los amigos de don Pero Laso y de aquella gente honrada, se hiciese contra la parcialidad de Juan de Padilla y en servicio de S. M., y para encaminar su propósito que de algunos días tenían. Y entre otras cosas dice que don Pero Laso más principalmente le dio esperanzas en lo de la gobernación del arzobispado, dándole razones para ello y ofreciéndole largamente su ayuda; y así dice el obispo que se determinó a ir, y porque acá, para apartarse de la Junta, no tenía donde estar en tanto que se le daba el seguro que solamente pedía. Y dice que no hubo para su ida otro inducimiento de señores; más dice que, pasando por tierra del duque del Infantazgo, que el duque del Infantazgo envió a dicho obispo a requerirle de amistad y capitulación, principalmente queriendo asegurar sus tierras, y ofreciéndole al dicho obispo de ayudarle en la gobernación del arzobispado. Y dice el dicho obispo que le respondió que en sus cosas le había de servir y no enojar, más que hacer capitulación no convenía a su señoría ni al dicho obispo, aunque recibiría del merced en lo que le ocurriese. En la ida y por algunos días, estando el dicho obispo en el reino de Toledo, ningún ofrecimiento se le hizo de ninguna otra persona hasta que entró en Toledo.

     Después que el dicho obispo entró en Toledo contra voluntad de doña María Pacheco, el marqués de Villena le envió muy largo ofrecimiento que había de hacer por él. Y preguntado si en otras cosas, fuera de las de Toledo, si hubo alguna comunicación con el marqués cerca de las cosas pasadas, dice que, se acuerda el dicho obispo que hizo saber al marqués que le habían llamado de parte de la villa de Madrid a que fuese allí con mucho ofrecimiento de la villa; y el marqués aprobó bien la ida; y después le hizo saber que por algunos respetos había dejado de ir, de lo cual el marqués mostró desplacer. Después de la muerte de Juan de Padilla él se metió en negocio con la ciudad de Toledo para encaminar el bien de la ciudad y el servicio de S. M. según él y los suyos publicaban, y por aquel servicio de S. M. y por hacer sus cosas en servicio de S. M., dice el obispo que bastó su trabajo a concertar la entrada del marqués como él le pidió.

     Preguntado si sabe de otros ofrecimientos hechos a la Junta e a las ciudades hechos por los señores del reino de Toledo y del Andalucía, dice que oyó decir a don Pero Laso y a otros en el reino de Toledo que el duque del Infantazgo se había ofrecido a la ciudad de Toledo: si se extendía a los de la Junta el ofrecimiento o de otras particularidades, que no lo sabe. Y así mismo oyó decir a personas dignas de fe en el reino de Toledo que el dicho duque del infantazgo y Juan Arias, cada uno por sí, se habían ofrecido particularmente a la villa de Madrid, y solamente se le certificó que Juan Arias se había ofrecido por escritura a la villa de Madrid, y le parece que también a Toledo, obligándose a acudirla con cierta gente.

     Del marqués de Villena oyó decir que se había ofrecido a la ciudad de Toledo: la forma del ofrecimiento dijo que no la sabía. Del duque de Arcos dijo que solamente sabe que oyó decir a don Juan de Figueroa, su hermano, que cuando en Sevilla se había levantado con el dicho don Juan cierta parte del pueblo en nombre de comunidad, y se había metido y hecho fuerte en la casa real, el dicho don Juan se quejaba que el duque de Arcos le había socorrido tarde; presuponiendo, a lo que se acuerda el dicho obispo, que tenía palabra del dicho duque de Arcos que le socorrería e ayudaría. Después dice el dicho obispo que oyó decir que había el dicho duque tornado a entrar en Sevilla con mucha gente de guerra; la intención que no la sabe.

     Y así mismo dijo que había oído decir a personas dignas de fe, de quien no se acuerda, que el marqués de Zenete había venido en persona principalmente, según se decía, a negociar favor de los de la Junta para lo que los grandes y Fonseca ofreciéronse largamente, dándoles favor y que ayudaría con dineros y persona.

     Ansí mismo dice el dicho obispo cerca del principio de los movimientos que pocos días antes que S. M. se partiese de Valladolid; habían venido a Valladolid ciertos capítulos hechos en la casa de San Francisco de Salamanca, firmados, según decían, por trece o catorce guardianes de Benavente, y en diversos lugares oyó decir que en aquella sazón y después se había predicado de aquellos agravios y de otras cosas escandalosas y en la corte de S. M.

     Y en lo que más me ocurriese y S. M fuese servido de saber, que me dirá lo que supiese:

     2.ª Lo que más se acordó el obispo es que en lo del marqués de Villena sabe por relación de don Pedro Girón que el dicho don Pedro escribía diversas veces a Hernando Davalos algunos días después que la ciudad de Toledo se alteró, y que mostraba ser las cosas de la alteración y que sabe que Hernando Dávalos era muy íntimo de doña María Pacheco y del marqués de Villena, tanto que cree que sería lo que supiese Hernando Dávalos como uno entre el marqués y doña María y don Pedro, por lo que supo ido a Toledo. Y supo que deudos y criados más cabidos con el marqués mostraban sentimiento de palabra por no haber dado S. M. cargo de virrey en el reino de Toledo al marqués de Villena, y por haberse servido de don Juan de Rivera, su contrario. Y supo que, siempre tuvo el marqués inteligencia con doña María Pacheco por el dicho medio, y que entrado en Toledo el dicho marqués visitó diversas veces a doña María con mucha familiaridad por largo espacio continuando la comunicación de Hernando Dávalos. Esto por relación de vista de sus criados del obispo.

     En lo del conde Ureña sabe que don Pedro Girón ofreció a los procuradores de ciudades una buena cantidad de coseletes y ciertos tiros de artillería, y gente de a caballo del conde su padre, y con palabras de mucha confianza del conde de más de ser su padre. Y sabe que le vinieron después de esto de casa del dicho conde hasta cincuenta o sesenta jinetes. Las otras cosas no sabe si le vinieron. En lo del duque de Arcos, entre sus contenciones con el duque de Medina, se tenía por cierto entre los procuradores de ciudades que el duque de Medina estaba en la parcialidad de los caballeros, y el duque de Arcos estaba en favorecerse de los procuradores de ciudades, por lo que don Juan de Figueroa y otros decían y escribían. Y sabe que días antes de la muerte de Juan de Padilla envió el duque de Arcos al marqués de Villena cierta gente de jinetes; parecele mas de ciento. Para qué fue no lo sabe. Esto y más se podrá saber en el Andalucía.

     En lo del duque del Infantazgo sabe que en Alcalá y Madrid y Toledo se tenía en común opinión que estaba en la amistad de los procuradores de ciudades hasta poco tiempo antes de la muerte de Juan de Padilla, sin sus ofrecimientos que se decía haber hecho a Toledo y Madrid; y esto daba a entender el gobernador que el dicho duque tenía en Tordehumos. Y dijo que sabía que vino a Villabraxima en favor de los de la Junta cierta gente de Espingarderos y de otros de la villa de San Martín, que es de dicho duque; y venían pagados; y decían que venían con noticia del dicho duque su señor y otras particularidades.

     En el levantamiento de la villa de Dueñas dice que sabe que envió el conde de Benavente una persona principal de su casa con cortesías de palabra de parte del conde ya dicho pidiéndole favor en la restitución de la dicha villa de Dueñas; certificándole y saliendo fiador que la dicha villa estaría en el amistad de los dichos procuradores de ciudades. Esto oyó a algunos de los dichos procuradores.

     Dice que oyó al arzobispo de Santiago, hablando en lo del breve que trataba de la jurisdicción eclesiástica diciendo palabras de sentimiento, y que referían palabras de religiosos de autoridad y encarecimiento. Y dice que entre los de la Junta era común opinión cierta del gran ofrecimiento de dinero con su casa y persona si le favoreciesen en el arzobispado de Toledo.

     En lo del marqués de Moya, dice que sabe que sobre el levantamiento de sus vasallos envió una persona principal de su casa con su carta, la cual sacó provisiones en su favor de los de la Junta, y sabe que, el marqués de Vélez sacó por otro su criado provisiones con un juez con salario asimismo de la Junta.

     Y dice que oyó a algunos de los procuradores de más autoridad que habían habido los de la Junta ofrecimientos de algunos señores: y hasta que supieron los de la Junta la voluntad de las ciudades no los admitían; y que favorezcan los lugares de los señores que se levantaban por la corona real y para estar en amistad de los procuradores.

     3.ª En los movimientos de cuando se levantaron los pueblos, dice que sabe que la primera ciudad que se levantó en el reino, fue Toledo, y que cree que para el atrevimiento que estas hicieron fue gran causa el ofrecimiento que sabe que hicieron a la ciudad de Toledo el marqués de Villena y el duque del Infantazgo, y el adelantado de Granada, y Juan Arias, señor de Torrejón; y que esto de los ofrecimientos que estos hicieron dice que lo sabe porque, ido a Tordesillas, lo oía a don Pero Laso; e, ido al reino de Toledo, lo oía a Gonzalo Gaitán, y a Juan Gaitán, y a otros muchos. Y sabe que Juan Arias por capitulación se obligó a la ciudad de Toledo y a la villa de Madrid, lo cual supo del capitán de Madrid y de otros en la dicha villa y en la ciudad de Toledo. Y para creer y tener por cierto que estos señores estaban en la voluntad y amistad de Toledo, sabe que de la ciudad de Toledo salió poca gente a lo de Segovia y otras cosas por su comarca sin recibir daño de estos señores, ni ellos hacérsele.

     De su ida a Toledo dice que la causa que le movió fue la inteligencia y favor de don Pero Laso y el licenciado Zapata y Juan de Ayala con esperanza que le dieron de hacer sus hechos con su partido de ellos y en lo de la gobernación del arzobispado.

     En lo que se me pregunta de mi ida a Francia digo, que yo iba a Portugal y hallé los caminos tomados y corrido de harta gente tres leguas; y a esta causa iba a Roma por aquella vía donde me prendieron, y digo que no llevaba inteligencia de ninguno para otro propósito, ni yo le llevaba sino de irme a Roma.





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