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Política y religión

Política

1525. Episodio de las Comunidades de Castilla



     [Crónica burlesca del Emperador Carlos V. En Biblioteca Nacional de Madrid. Ms. 6193.

SÁNCHEZ PASO, J. (ed.). ZÚÑIGA, F. Crónica burlesca del Emperador Carlos V. Barcelona : 1981].



Capítulo IV

     ...El 16 de abril del año 1520, estando el Emperador en Galicia, en la cibdad de La Coruña, le vinieron nuevas cómo en Castilla algunos della tenían voluntad de alborotar la tierra, pensando más en sus intereses que en el servicio de Dios, ni en el provecho del reino. Y de secreto movieron los corazones de los movibles y livianos. Y el Emperador oyó bien lo que dicho es, y confiando en los Grandes de Castilla y caballeros que le guardarían la lealtad debida, se embarcó, y con él don Fadrique de Toledo, duque de Alba y sus hijos y nietos y parientes y criados. Y en Flandes y en Alemaña hizo grandes expensas, y por esto el Rey se lo agradeció y pagó con crecidas mercedes. (Este Duque y don Pedro de Toledo, marqués de Villafranca, y don Fernando de Toledo, comendador mayor de Alcántara, sus hijos, se hallaron con Su Majestad en todas las guerras que hizo el rey de Francia en Flandes, donde mostraron el amor y voluntad que tenían a su servicio).

     Y desde allí el Emperador se fue a Alemaña, donde recibió la corona . Y en tanto que Su Majestad allí estaba, muchas gentes bárbaras, así caballeros como oficiales con sobrada cobdicia, pensando tener parte en el reino lo alborotaron, acabdillando las más gentes que pudieron. Y la razón que daban en todo ello era «muera el que dijere mal de la mula del corregidor» ; y con estas necesidades y otras tales hicieron gran daño y estrago en la tierra, matando y robando muchas gentes, quemando los lugares, deshonrando las mujeres casadas y doncellas.

     Y porque serían largos de contar los daños y robos y muertes que entonces se hicieron, se pasa adelante para contar las grandes hazañas que don Antonio de Zúñiga, prior de San Juan , hizo en servicio de Dios y deste Emperador, y como tovo cercado a Toledo en el corazón del invierno... Peleó muchas veces con los de la cibdad y venció a don Antonio de Acuña, obispo de Zamora, capitán general de las Comunidades, de revoltosa memoria.

     Luego que los alborotos y escándalos se extendieron por la tierra, el Consejo Real envió a Antonio de Fonseca, capitán general del Emperador, porque era muy esforzado y de gran experiencia. El cardenal de Tortosa habló con él en secreto, rogándole que si por bien pudiese las cosas no las hiciese por mal. Y luego se partió el dicho Antonio de Fonseca, con gentes de armas y soldados, y llegó a la villa de Medina del Campo, por tomar el artillería que allí había. Pero los de la villa se hicieron fuertes, y Antonio de Fonseca les envió requerir que estoviesen en servicio de Dios y del rey. Mas como los que se han de perder, lo primero que Dios hace es cegarles los entendimientos, por su obstinación los de la villa nunca quisieron concierto ninguno. Antes sacaron la artillería del Emperador del campo y quebraron lo más della; y mataron y robaron a todos los que conocieron aficionados al servicio del Rey. Y como Antonio de Fonseca esto viese, entro la villa por fuerza, y algunos de los soldados pusieron fuego a la cibdad por muchas partes, de manera que lo más della se quemó. Y dello don Antonio de Fonseca hobo gran pesar.

     Y de allí adelante se endurecieron los corazones de los duros, de manera que todos los más de España que tenían voz de la Comunidad le siguieron hasta Portugal, adonde el dicho Antonio de Fonseca se fue...



Capítulo V

     En el año de la Encarnación de Nuestro Señor de 1521 años, el Condestable y el Almirante, gobernadores destos reinos, viendo que el prior de San Juan había sosegado el reino de Toledo y desterrado al obispo de Zamora, colérico, adusto, apellidaron las más grandes gentes que pudieron, y con algunos altos hombres fueron a sitiar la villa de Tordesillas. Eran los altos hombres los siguientes: el marqués de Astorga, el conde de Miranda, el conde de Alba de Liste, el conde de Haro, el conde de Oñate, don Pedro de Bazán, Alonso Rodriguez de Fonseca, de Salamanca, y don Alonso de Zúñiga y Azevedo...

     Don Alonso de Zúñiga y Azevedo, sobrino del arzobispo de Toledo, con los caballeros de Salamanca, entró en la villa...

     Luego que la villa de Tordesillas fue tomada... los altos hombres que allí se hallaron fueron por besar las manos de la Reina nuestra señora.

     Y otro día entraron todos en consejo de lo que harían. Y estando allí le envió don Alvaro de Zúñiga, segundo deste nombre, duque de Béjar, a decir con su criado que, a su costa, él quería allanar las cibdades de Avila y Salamanca y Plasencia y Cibdad Rodrigo y Cáceres. Y los gobernadores le respondieron que se le agradecerían mucho más que se estoviese ahora; que de otra manera se entendería en el negocio y se le haría saber...

     Y así fueron en pos de los enemigos, y alcanzáronlos cerca de un lugar llamado Villalar, y allí fueron desbaratados. Y los que en Tordesillas prendieron fueron nueve procuradores de cibdades, los cuales murieron en Medina degollados, como adelante se dirá.



Capítulo VII

     En el año siguiente de 1522 años... estando el Emperador en Valladolid, vinieron a él muchos prelados y religiosos, y suplicáronle con grande instancia que quisiese perdonar a sus súbditos las alteraciones y movimientos pasados. Y lo que a Su Majestad decían por las calles los niños era: «Parce, Domine, parce populo tuo».

     Su Majestad, movido a piedad y teniendo ante sus ojos a Dios, y por otra parte viendo a don Alonso Téllez... mandó hacer en la plaza de la dicha villa un tablado muy alto de muchas gradas. Y en lo más alto estaba puesta su silla real, en que Su Majestad se sentó, y los de su Consejo en las gradas más bajas, y después todos los grandes y prelados de las Españas. Y Su Majestad mandó a don Alvaro de Zúñiga, duque de Béjar, que tomase la vara y estoviese en el tablado... Y luego que el Emperador fue en el tablado, mandó a Francisco de los Cobos que leyese el perdón que hacía; y fue publicado por los reyes de armas como Su Majestad perdonaba generalmente todas las cosas pasadas, excepto lo que toca a tercera persona».





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