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Carlos Quinto en Francia

Lope de Vega



Parte decinueve y la mejor parte de las comedias de Lope de Vega Carpio.

Dirigidas a diversas personas.

Madrid: por Juan Gonçalez. A costa de Alonso Pérez mercader de libros [etc.] 1624.



DEDICADA A GABRIEL DÍAZ, Maestro de Capilla insigne, en el Real Monasterio de la Encarnación.



     Habiendo oído en una fiesta un villancico en ecos, cuya música v. merced compuso con tanto artificio, que la novedad admiró la envidia, y la dulzura suspendió el entendimiento: que no sin causa dijo Homero, que Júpiter ministraba a los Músicos lo que cantaban: que es lo mismo, que decir san Agustín, que era don de Dios: confirmé justamente la opinión que de v. m. tenía, digno concepto de su raro ingenio, y la gracia que a los Españoles en todo genero de música vocal, o instrumental ha dado el cielo tan propia en ellos, como mal imitada de otras naciones. A la voz, que era el alma de la letra, en lo alto de un claustro repetía los últimos acentos otra tan parecida y suave, que a la mayor atención se le ocultara la diferencia: y así mismo a las demás, que juntas formaban la responsión con otras tantas tan iguales, como si impelido el aire en algún valle cerrado, o lugar cóncavo, por no dejarle resolver, resultara quebrándose. Así describen el Eco Aristóteles, Temistio y Plinio.

     Bien pudiera dar a v. m. mayores alabanzas, por la celestial música, que compuso en las honras de la Reina nuestra señora, celebradas en la Encarnación, de cuya insigne Capilla es v. m. Maestro: pues fue tan admirable y única, que la pudieran envidiar Guido, Andrea, y Franquino: pero en la primera que digo hallé para mí más causa, por estar dividida en son, número y palabras, ligadas a Armonía Rítmica, o Métrica, definición que hizo Platón de la Música artificial en el tercero de su República, que san Agustín no excluye los Poetas, antes los admite por músicos en este genero, y porque en aquellos ecos descubrió con más dulzura la fertilidad del arte, y en la novedad y invención, la grandeza de su ingenio: pues pudo entonces probarse con demostración matemática aquel sonido armónico del cielo, que dicen, que oyó Pitágoras, y que nosotros no oímos por la continuación desde que nacemos, o por el daño que hiciera a los oídos, como quieren Boecio y Plinio: pues excediendo el sentido, le puede destruir, como el Sol la vista. Esta afición me ha obligado a pagar a v. m. con la memoria de la dirección desta Comedia, el gusto de aquel día, si bien tan desigual en todo, muestra de mi inclinación y animo: v. m. la reciba con el que le merece mi deseo: y pues los Poetas llaman cantar al escribir, oigame a mí estos versos:

                                          Gabriel tu música humana
así imita la divina,
que el alma en éxtasi inclina
a la inmortal soberana:
toda la demás es llana,
que en los ecos de aquel día,
mostró bien la melodía
con que a todos te adelantan,
que son ecos cuantos cantan
de tu divina armonía.
 
Dios guarde a v. m.
Su Capellán.
                              Lope Félix de Vega Carpio




FIGURAS DE LA COMEDIA.

                                     EL EMPERADOR    MONSIUR DE MEMORANSE
EL REY DE FRANCIA    UN CAPITÁN FRANCÉS
EL DUQUE DE ALBA    UN CAPITÁN ESPAÑOL
EL DUQUE DEL INFANTADO    UN ALGUACIL
DON JUAN DE MENDOZA    EL ALCALDE RONQUILLO
EL MARQUÉS DEL OBASTO    LEONOR DAMA
PACHECO SOLDADO    LA REINA
SERNA    CAMILA CRIADA
DOS SOLDADOS ESPAÑOLES    FERNANDILLO (Dama en hábito de hombre toda la    comedia).
GARCILASO    EL PAPA
UN EMBAJADOR    BIZANZÓN TUDESCO
DOS SOLDADOS FRANCESES    ANDREA DORIA




Acto I

 
 

Sale PACHECO retirándose de un CAPITÁN FRANCÉS, y de dos SOLDADOS.

 
PACHECO            Fuera digo.                
CAPITÁN Date preso.
PACHECO ¿Preso un Español, villanos?
CAPITÁN Da las manos.
PACHECO ¿Yo las manos?
Noble soy, honor profeso.
CAPITÁN Mira que soy Capitán.
PACHECO ¿Qué importa, si eres francés,
y yo español?
CAPITÁN Tú no ves
que te matarán.
PACHECO No harán.
SOLDADO Déjame dalle la muerte,
que tiene tan merecida.
PACHECO Yo sabré vender mi vida.
SOLDADO 2 ¡Qué temerario!
SOLDADO 1 ¡Qué fuerte!
SOLDADO 2 Hasta el mismo alojamiento
de nuestro Rey se retira.
CAPITÁN No le matéis, que ya mira
nuestro Rey su atrevimiento.
 

(Sale el REY DE FRANCIA, y MONSIUR DE MEMORANSE, y gente de soldados; El REY con bastón.)

 
MONSIUR Plaza, desviaos; ¿qué es esto?
su Majestad viene aquí.
PACHECO Ríndome, señor, a ti
ya estoy a tus plantas puesto.
Mándame cortar el cuello,
y el brazo que te ofendió
REY ¿Quién eres?
PACHECO ¿Yo?
REY ¿Quién?
PACHECO Aún yo,
señor, no acierto a sabello.
Soy Español, y nací
en el Reino de Toledo,
con apellido, que puedo
osar decírtele a ti.
REY ¿Mendoza te llamarás?
PACHECO Pacheco soy.
Rey Gran nobleza,
gran valor, gran gentileza,
¿del Duque deudo serás
de Escalona?
PACHECO No señor.
REY Pues ¿hay Pacheco sin él?
PACHECO Mi apellido tomé dél,
no de su sangre el valor.
REY ¿Cómo?
PACHECO Dio leche mi madre
al Duque, que ya lo es,
crieme con el Marqués
desde que murió mi padre.
Y todos en Escalona
Pachequillo me llamaban
siendo niño, y me trataban
como a su misma persona.
Crecí, y saliendo travieso,
vine de paje a soldado,
y aunque pobre, soy honrado.
REY ¿Por qué le llevaban preso?
CAPITÁN Mató dos alabarderos
de tu guarda
REY Pues ¿por qué?
CAPITÁN Lo que yo vi te diré
con algunos caballeros
que todo el suceso vieron.
PACHECO ¿Yo no te diré lo cierto?
REY Pues di, ¿por qué los has muerto?
PACHECO Porque no se defendieron.
MONSIUR El español tiene humor.
PACHECO Úsase mucho en España,
y se tiene por hazaña
tener humores de honor.
Señor, yo llegué a jugar,
estrella con que nací,
porque del juego salí
y al juego pienso tornar.
Que Escoto, a fe de quien soy,
me ha dicho, que en los dos puntos
que nací, jugaban juntos
Venus y Marte al rentoy.
En fin, llegué donde había
guarda de tu Real persona,
de Francia digna corona,
y del mundo Monarquía.
Jugué, perdí, dije allí
luego que me levanté,
si a franceses lo gané
con franceses lo perdí.
Díjome cierto soldado,
si las paces no se hicieran,
los españoles perdieran
lo que de Francia han ganado.
Repliqué, el Emperador
tiene la paz por divisa,
y solo ha venido a Nisa
a confirmalla mejor.
Y pues el Papa las hace
por bien de la Cristiandad,
gracias a su Santidad
de quien la concordia nace.
Que si durara la guerra,
yo tuviera que jugar
lo que supiera ganar
con mi espada en vuestra tierra.
Pues porque me replicó
«no nos aguardó el Marqués
del Basto», dije francés,
«si el Marqués se retiró
de Pinarolo, no fue
porque le falta valor,
mas porque estaba mejor
en Aste», esto solo hablé.
Cuando volando en el viento
me tocó un mentís la espada,
de cuya ofensa indinada
hizo igual atrevimiento.
Vinieron mil sobre mi,
entre tantos yo no sé
a quien herí, a quien maté,
mas sé que me defendí.
REY Soldado vos sois honrado,
y Pacheco, y así os doy
la palabra que fui y soy
a vuestro nombre inclinado.
Por vos, y por el Marqués
de Villena, id norabuena,
pues el Marqués de Villena
vuestro dueño decís que es.
Que pues yo he venido a Nisa
a hacer con el César paz,
tras el odio pertinaz
y la dilación remisa.
Todas sus cosas es bien
que ponga sobre mis ojos,
ya pasaron los enojos
y la enemistad también.
Ydos libre por soldado
de Carlos, y por Pacheco
tomad este anillo.
PACHECO Hoy trueco
el ser, pues tu Sol me ha dado.
Y pues me ha dado tu Sol,
tu soldado vengo a ser.
REY Yo debo favorecer
todo soldado español,
que he visto el valor que tienen
con las armas en las manos.
 

(Vanse.)

 

(Quede PACHECO, y salen un CAPITÁN ESPAÑOL, y DOS SOLDADOS.)

 
CAPITÁN Hoy que dos Reyes Cristianos
a firmar las paces vienen.
Hoy que el Papa los juntó
aquí en Nisa de Proenza,
¡un soldado sin vergüenza
a romper la paz llegó!
SOLDADO 1 A dos franceses ha muerto.
CAPITÁN ¡Qué dirá el Emperador,
si de su parte un traidor
rompe la paz, y el concierto!
SOLDADO 2 ¿Aquél es?
CAPITÁN ¡Date a prisión!
PACHECO Españoles, ¿qué queréis
si soy español, y veis
que los maté con razón?
CAPITÁN ¡Date al Capitán, villano!
PACHECO No conozco al Capitán,
¿ansí los buenos se dan?
CAPITÁN ¡Date a prisión!
PACHECO ¡Meted mano!
CAPITÁN ¡Matalde!
SOLDADO 1 ¡Muera el traidor!
CAPITÁN ¡Que con tal atrevimiento
hasta el mismo alojamiento
llegue del Emperador!
¡Matalde!
SOLDADO 2 Ya el Cesar sale
a las voces y el ruido.
 
(Sale el EMPERADOR con su bastón y el MARQUÉS DEL BASTO, y algunos soldados.)
 
EMPERADOR ¿Qué es esto?
CAPITÁN Un hombre atrevido
con quien ni tu nombre vale,
ni las espadas que ves:
es digno de gran castigo,
que del Francés, ya tu amigo,
mató dos hombres o tres.
EMPERADOR ¿Por qué a la justicia suya
no te entregaste, homicida?
PACHECO Por conservar esta vida,
para defender la tuya.
Que en Túnez, en la Goleta
en Viena, y en Turín,
y cuando emprendiste el fin
de la Luterana seta
te serví, aunque pobre, solo
con mi sangre; que esta gasto
por ti, digalo el del Basto,
en Aste, y en Piñarolo.
Verdad es que los maté
cuando a hacer las paces vienes,
pero ¿cuál soldado tienes,
ni cuál español lo fue,
que sufra un mentís de Francia?
EMPERADOR Tienes, soldado, razón
pero el quitar la ocasión
era ahora de importancia.
No excuso el dar a entender
al de Francia, que he sentido,
que Español se haya atrevido
a nuestras paces romper.
Llevadle vos, Capitán,
y a la vista del cuartel
de Francia le ahorcad.
PACHECO Cruel
sentencia a Pacheco dan
tus manos siempre piadosas.
CAPITÁN Ea, caminad soldado.
PACHECO Señor, oye, aunque engañado,
pues tus armas gloriosas,
para humildes y protervos,
que te enojan y bendicen,
parcere subiectis dicen,
et debellare superbos.
Oye, señor, ansí veas
tu Filipo, que ocho años
tiene ahora, Rey de extraños
reinos, en que tú lo seas.
Así crezca, y así roben
la fama con su hemisferio,
que se diga, que el Imperio
parte con el mismo Joven.
Así el Plus Ultra adelante,
que con este mundo mides,
así venga a ser Alcides
de adonde tú fuiste Atlante.
Y de Felipe produzga
otro Felipe tan bueno,
que a todo el mar ponga freno,
y el mundo a sus pies reduzga.
Y deste Felipe venga
otro, y tantos, que no acabe
el tiempo nombre tan grave,
ni el mundo otro dueño tenga.
EMPERADOR ¿Qué quieres?
PACHECO Cuando emprendieron
los franceses darme muerte
me llevaron desta suerte,
porque de otra no pudieron.
Hasta el mismo alojamiento
del Rey, salió y supo el caso,
y por ti detuvo el paso
su enojo a mi atrevimiento.
Si estimando tu persona
me perdonó, ¿será hazaña,
que castigue el Rey de España
lo que el de Francia perdona?
EMPERADOR Él pudo como agraviado,
yo no, porque le respeto.
PACHECO Pues dame aquese decreto
solo en un papel firmado,
Porque al de Francia lo lleve,
y luego me ahorcarán,
o dígale el Capitán
lo que a matarme te mueve.
EMPERADOR ¡Notable Español, Marqués!
MARQUÉS El valor y las razones
merecen que le perdones,
y porque Pacheco es
un soldado muy honrado,
y le he visto pelear.
EMPERADOR Deso y del modo de hablar
le estoy algo aficionado,
¿Qué oficio podrá tener
acerca de mi persona?
MARQUÉS La buena suya le abona,
tu lacayo puede ser.
EMPERADOR Ya, Pacheco estáis acá,
yo os llevo en amparo mio.
PACHECO Dadme esos pies.
EMPERADOR Ese brío
muy gran contento me da.
PACHECO Dame esos pies, ¡oh segundo
César!, porque dellos sé,
que con solo un puntapié
podrán derribar el mundo.
Soy vuestro lacayo, y soy
en ser del César lacayo,
de vuestro sol algún rayo,
pues cerca de vos estoy.
Y rayo vuestro por Dios
que he de ser.
EMPERADOR Vente conmigo.
PACHECO Vida en muerto, honra en castigo.
solo pudo hallarse en vos.
 

(Vanse.)

 

(Salen GARCILASO, y DON JUAN DE MENDOZA.)

 
GARCILASO En fin ¿llegáis agora?
DON JUAN Y con disgusto
del camino de Flandes, ya por largo,
ya por haberle hecho sin mi gusto.
GARCILASO ¿De qué os quejáis, pues es honroso el cargo?
DON JUAN No pensé hallar a Carlos Quinto Augusto
aquí en Proenza.
GARCILASO Ya se ha puesto embargo
a la guerra de Francia.
DON JUAN De que modo?
GARCILASO Su Santidad puso remedio en todo.
Después que Carlos, por no haber cumplido
Francisco la palabra en Madrid puesta,
por Paulo Tercio en Roma recebido
con tantos arcos, regocijo y fiesta,
hizo aquella oración, que al mundo ha sido
por sus graves palabras manifiesta
su campo los nevados Alpes pasa,
por darle guerra hasta en su misma casa.
Nunca su Majestad mayor la tuvo,
catorce mil los Españoles eran,
y doce mil Italianos hubo,
que las montañas deshacer pudieran,
por General el Duque de Alba estuvo,
para que con el Alba amanecieran
en Francia, a darle tan pesado el día,
como Carlos la noche de Pavía.
También llevaba cinco mil caballos
entre los hombres de armas, y ligeros
don Fernando Gonzaga, que a mirallos
paraba el Sol los suyos lisonjeros
pudo muy bien el César sustentallos,
aunque por montes ásperos y fieros,
porque por la ribera que el mar lava
Andrea Doria el campo sustentaba.
No quiero referirte las empresas
de Carlos contra Francia, pues no basto;
el valor, las hazañas, y las presas
del Duque de Alba, y del Marques del Basto
ni las de Francia en la memoria impresas,
que en vano el tiempo, y las palabras gasto,
pues tuvieron mil veces a Saboya,
como los Griegos la abrasada Troya.
Ansí creció la guerra, que hasta el Cielo
mostró con mil sangrientos arreboles
la discordia fatal del francés suelo,
la enemistad y furia de Españoles:
viéronse por París en alto vuelo
a los lados del Sol otros dos Soles,
que el uno echaba sangre, el otro fuego,
prodigio que en el mundo se vio luego.
Mas viendo el Papa el gran rigor que había
entre aquestos dos Príncipes Cristianos,
y que por su rigor Italia ardía
Barbarroja con Turcos y Africanos,
trató la paz, y es hoy don Juan el día,
si lo quieren los Cielos soberanos,
que se han de ver el Rey Francisco y Carlos,
porque su Santidad viene a juntarlos.
En fin le obedecieron, y han venido
A Nisa de Proenza.
DON JUAN ¿Y ha llegado
su Santidad?
GARCILASO Con gran riqueza ha sido
de Carlos recebido y alojado.
DON JUAN Habranse a justas paces reducido.
GARCILASO Franceses y españoles se han hablado;
unos y otros se alojan casi juntos,
sin enojarse, ni mirar en puntos.
DON JUAN Al César no será posible hablalle.
GARCILASO No veis que ya salir a hablar quería
sobre esta paz al Papa, acompañalle
será mejor en tan solene día.
 

(Sale FERNANDILLO.)

 
DON JUAN ¿Fernandillo?
GARCILASO Buen paje.
DON JUAN De buen talle.
¿Fernandillo?
FERNANDILLO Señor.
DON JUAN A la hostería.
Vuelve y dirás que al César acompaño.
GARCILASO No es malo el paje.
DON JUAN Es un suceso extraño.
 
(Vanse los dos.)
 
FERNANDILLO Iras de Amor, estrellas enemigas,
Leyes del gusto, fuerzas del deseo,
¿Adónde me lleváis? ¿dónde me veo
al cabo de tan ásperas fatigas?
Y tú, cruel, que a tanto mal me obligas,
que lo estoy padeciendo, y no lo creo,
¿por qué me enlazas cuando no peleo,
Y cuando me defiendo, me desligas?
¿Dónde por tierra y mar llevas sujeto
un corazón tan flaco? Amor, advierte,
que tienes de cobarde mal conceto.
¿qué gloria esperas, si me das la muerte?
Mas, ¡ay! que dijo bien aquel discreto,
que es solo para amar la mujer fuerte.
 

(Salen a la ventana LEONOR, y CAMILA.)

 
LEONOR Desde aquí podemos ver,
Camila, al Emperador.
CAMILA Con razón muestras tener
afición a su valor,
y a su invencible poder.
LEONOR Apenas la causa entiendo,
pues sin nacer Española,
siempre sus partes defiendo.
CAMILA No eres en Italia sola,
ni de escucharte me ofendo.
Que es Carlos el más notable
Príncipe que tiene el mundo.
LEONOR Donde quiera que se hable
de su valor sin segundo,
de su grandeza admirable.
Muestro tan grande afición,
respeto y inclinación,
que doy bien que murmurar.
CAMILA Hoy le veremos pasar.
FERNANDILLO Damas de Proenza son,
que salen a las ventanas
a ver el gran Carlos Quinto.
LEONOR Por sus glorias soberanas
su persona heroica pinto,
y excelencias más que humanas.
No cuentan de Cipión,
ni Alejandro tantas cosas.
FERNANDILLO ¡Ah, damas, las del balcón!,
qué digo, damas ¿hermosas,
aguardan conversación?
LEONOR Si sois Español, tendremos
hoy conversación con vos,
si no el balcón cerraremos?
FERNANDILLO Español soy.
LEONOR Bien por Dios.
FERNANDILLO ¿No lo dicen los extremos?
LEONOR Dícelo el aire de alzar
la mano al sombrero, y dar
cuerpo y pie con tal donaire,
parecéis hijos del aire
en el aire del andar.
FERNANDILLO No se lo parezca pues
que el buen aire sólo es
con las damas que requiebran,
pesados son cuando quiebran
lanzas en pecho francés.
Mas, ¡por mi vida! ¿a quién son
más aficionadas? ¿dónde
las lleva la inclinación?
LEONOR A España el alma responde,
que es excelente nación.
FERNANDILLO Pues díganlo muy de veras,
que España es Reina, es señora
de cuanto bien consideras,
LEONOR Español eres, agora,
¿qué fueras sino lo fueras?
FERNANDILLO Cuando no hubiera nacido
español, solo francés,
damas quisiera haber sido,
LEONOR ¿Qué tanta nobleza ves
en el francés apellido?
FERNANDILLO Si de aquestas dos naciones
no me hubiera hecho el cielo
no quisiera ser.
LEONOR No pones
mal tu gusto, en todo el suelo
tus méritos antepones.
FERNANDILLO Español huelgo de ser,
de no lo ser, francés fuera,
de no ser francés, no hay ser
adonde mi ser cupiera,
antes dejara de ser.
LEONOR No digas tal, que no hay cosa
como ser, que no haber sido
es la más triste.
FERNANDILLO La hermosa
nación que en suerte ha tenido
hoy hace Carlos famosa.
Agora veréis pasar
de quien tiembla tierra y mar:
mas ¿quereisme dar un dedo
de esa ventana?
LEONOR No puedo,
que tengo a quien dar pesar.
FERNANDILLO Si vos no le recebís,
dadme licencia y veréis
el hombre que allá subís.
LEONOR ¿Qué haréis?
FERNANDILLO Matarle.
LEONOR No haréis,
que no haréis lo que decís.
FERNANDILLO ¿Cómo no? No tengo en él,
ni en otros diez para un tajo,
subidme al balcón, que dél
lo echaré, por Dios, abajo,
como a Lucifer Miguel.
LEONOR Bravo sois.
FERNANDILLO Soy Español,
más pobre que el caracol,
con esto os puedo servir.
Abrid que quiero salir
al rayo de vuestro Sol.
LEONOR ¿Por qué os llaman fanfarrones?
FERNANDILLO Porque todas las naciones,
unas de otras envidiosas,
ofenden nuestras gloriosas
empresas y altos blasones.
Sabemos decir y hacer,
y porque se usó el retar
en España, que es poner
con la ejecución del dar
la gloria del prometer.
Pero el Cesar viene ya,
poned los ojos en quien
todo el bien del mundo está.
CAMILA Este nos dirá también
qué gente con Carlos va.
 

(Sale el EMPERADOR con mucho acompañamiento, y éntrase por la otra puerta, y quita el sombrero.)

 
LEONOR ¿Ha hecho tal hombre el Cielo?
Si me enamoró su fama,
por su talle me desvelo.
Dichosa, amiga, la dama,
si tiene tal prenda el suelo,
que merezca en dulces lazos
aquellos gallardos brazos,
de quien tiemble el Asia, el mundo
CAMILA La tierra y el mar profundo
le ofrecen dulces abrazos.
¿De que sirve que te agrade?
LEONOR ¡Ay Camila!, si la fama
tanto a querer persuade,
¿qué hará la vista que inflama,
y a un fuego tantos añade?
CAMILA Pues ¿cómo pones tu amor
en Carlos Emperador
de Alemania, y Rey de España?
LEONOR No fuera de amor hazaña,
si le igualara en valor.
Concertar desigualdades
es del amor la grandeza,
que en iguales calidades
la misma naturaleza
concierta las voluntades.
Yo le quise retratado
y agora le quiero visto,
y de manera me agrado,
que sé que el aire conquisto,
y no desprecio el cuidado.
Humilde soy, ya lo veo,
pero soy mujer.
CAMILA ¿Qué intentas?
LEONOR Gozarle.
CAMILA ¡Extraño deseo!
Luego ¿admitida te cuentas?
LEONOR No fuera mucho trofeo.
¿Un hombre de bajo ser
a una mujer de valor
no la puede merecer?
¿Y puede al mayor señor
gozar cualquiera mujer?
A hidalgo queréis llevarme
donde esta junta se ha hecho.
FERNANDILLO Abrid y podéis fiarme
vuestro honor.
LEONOR Entrad
FERNANDILLO Sospecho
que estas quieren engañarme.
LEONOR Entrad, español, os ruego.
FERNANDILLO Aquí no pierdo, ni gano,
porque haré que sepan luego,
que sino gano la mano,
hemos empatado el juego.
 

(Vanse.)

 
(Sale el EMPERADOR, el DUQUE DE ALBA, y acompañamiento, descubren en un sitial al PAPA, llega el EMPERADOR a besalle el pie.)
 
PAPA Mucho me pesa, Carlos, y podía
decir que a la común Iglesia pesa,
que habiéndonos juntado en este día
para esta paz, de que es mi oficio empresa,
no quieras ver con desigual porfía
al Rey Francisco, si es que el odio cesa,
pues mejor estas paces concertaran,
lo que aquestos capítulos declaran.
Si el quiere verte, hijo, ¿por qué niegas
tu rostro a quien ya tienes por amigo?
¿Por qué a mis brazos disgustado llegas,
cuando con tanto amor estoy contigo?
Si por la paz universal me ruegas,
y yo el ejemplo de quien sabes sigo,
hagamos pues los dos lo que debemos,
porque a nuestras cabezas imitemos.
EMPERADOR Beatísimo Padre Paulo
de aqueste nombre Tercero,
no sin causa, pues lo eres
de nuestra paz y concierto.
Ya otra vez representé
y ahora te represento,
los agravios que la casa
de Austria, por diversos tiempos
recibió de muchos Reyes
de Francia, sin merecellos:
ya te he dicho del repudio
por Carlos Otavo hecho.
Cuando a la guerra de Túnez
partí con piadoso celo,
cartas se hallaron entonces
en que se ve, y todos vemos
que enviaba a Barbarroja
municiones y dineros.
Esto contra mi sería:
mas ¿para qué trato desto,
si después de muchas cosas
teniéndole en Madrid preso,
y habiéndole yo tratado
como a un hijo, -que bien puedo
decir que ansí le traté,
pues que le di en casamiento
mi propia hermana-, rompió
lo que fue en aquel concierto
por los dos capitulado,
y con homenaje hecho?
Ha de renunciar Francisco,
Beatísimo Padre, luego
la amistad de Barbarroja  
y los herejes Tudescos:
ha de entrar en nuestra liga
contra el Turco, y por lo menos
pagar lo que le tocare
para la guerra que emprendo.
Todo es justo lo que pido,
y que me tengas, te ruego,
por hijo, y ruegues a Dios
conserve a España y mis Reinos:
y con tanto, humildemente
los pies sagrados te beso
en mi nombre y de mi hijo
Felipe, el cual te encomiendo,
que porque tiene ocho años
no le truje a donde vengo,
con toda humildad y amor
a los pies que reverencio
en nombre del que por mí
fue en la Cruz clavado y preso.
Como Príncipe Cristiano
vivir y morir protesto.
Toma, Padre, este papel,
y guarde tu vida el cielo.
 

(Vase el EMPERADOR, y salen por otra parte el REY DE FRANCIA, y gente.)

 
REY ¿No me quiso esperar Carlos?
PAPA No creo
que de su voluntad debes quejarte:
la paz estima con igual deseo.
REY ¿Quiere darme a Milán?
PAPA Sí quiere darte,
mas toma este papel.
(Toma el papel, y dásele al DUQUE DE ALBA.)
REY Muy lejos veo
de mi intención a Carlos.
PAPA No fui parte
para que juntos se tratasen paces.
REY Bien a tu oficio, Padre, satisfaces.
Pero, señor Beatísimo, no puedo
dejarme de quejar de su dureza.
PAPA Lean las condiciones, que yo quedo
a la fianza de su gran nobleza.
REY Pues tu verás que de la paz no excedo,
humillado a los pies de tu grandeza,
pues para confirmarla están nombrados
de la parte de Francia dos Legados.
Monsiur de Memoranse está presente,
y de Lorena el Cardenal.
PAPA Recela,
Francisco, el César vengas diferente.
REY La paz no sufre ardid, ni amor cautela,
¿Qué Legados nombró?
PAPA Cuando él se ausente
Nicolo Peronoto de Granvela,
y Cobos quedará, que es de Castilla
Comendador mayor.
REY Tu Sacra silla
Es tribunal tan justo, que bien creo
que tendrá mi justicia lugar justo.
PAPA Duque de Alba leed
DUQUE Siempre el deseo
del César fue la paz.
REY De oílla gusto:
aunque pues no me quiere ver, yo creo
que duran las reliquias del disgusto.
DUQUE De aquel acuerdo de Madrid se acuerda.
REY Su amigo soy, yo haré que el odio pierda.
(Lee el DUQUE.)
Capitulaciones con que asienta la paz Carlos V, máximo Emperador de Alemania, y Rey de España, con el Cristianísimo Rey de Francia Francisco de Valoes. Primeramente, casándose el Duque de Orliens su hijo con hija de su hermana, le dará a Milán, dejando reservada por tres años para sí la fortaleza. Más, ha de dar el Rey Cristianísimo a Endin al César, y a los herederos de Borbón sus estados. Más, ha de dejar la amistad de los Herejes Tudescos, y entrar en nuestra liga contra el Turco, y por lo menos pagar lo que le tocare de armas y dineros.

REY Quedo Duque, no leáis
que son fuertes condiciones.
PAPA Hijos mal os conformáis.
REY ¿Oye, Padre, dos razones?
PAPA Lejos de la paz estáis.
REY A Tornay me ha de volver
Carlos, y no ha de tener
las fortalezas que dice
de Milán, con que autorice
a mi costa su poder.
¿Cómo puedo yo dejar
las amistades que tengo?
Y si en la liga he de entrar,
no he de pagar, que no vengo
a perder, sino a ganar.
Haga la guerra a su gusto,
ni quiero parte, ni dalla.
PAPA Francisco, cese el disgusto,
Carlos está ausente, y calla,
Dios sabe lo que es más justo.
De espacio lo trataremos:
las treguas por los diez años
por lo menos confirmemos,
pues en esto no hay engaños.
REY Yo digo que en paz quedemos.
Y con tanto el pie te beso,
ruega a Dios Padre, por mí,
la Fe de Cristo profeso,
y morir como nací
en la que adoro y confieso.
 

(Vanse. Sale LEONOR, y FERNANDILLO.)

 
LEONOR ¿No tienes tú quien me lleve
tras el César, que se va?
FERNANDILLO Bravo frenesí te da,
loco amor tus pasos mueve.
Admirado me has.
LEONOR ¿De qué,
si sabes lo que es amor?
FERNANDILLO Si he llorado su rigor,
Dios lo sabe, y yo lo sé.
Pero mira que se aumenta
amor entre sus iguales,
que desigualdades tales
convierte amor en afrenta.
¿Tú con un Emperador
de Alemania, y Rey de España?
LEONOR Esa, Fernando, es hazaña
de amor si es que es Dios amor.
FERNANDILLO Bien dices, porque ha de hacer
milagros, si amor es Dios.
LEONOR El juntarnos a los dos
como milagro ha de ser.
Que ame el cordero a la oveja,
loba al lobo, el ave al ave,
en su misma forma cabe,
la misma se lo aconseja.
Mas que una simple cordera
ame a un león desigual,
y que un águila caudal
a una tortolilla quiera,
Ese es milagro de amor,
y así lo ha sido querer
a Carlos una mujer
de tan humilde valor.
Tú me has de llevar, a quien
me dé a Carlos, pues no es santo,
que los hombres aman cuanto
cerca de los ojos ven.
Gócele, y muérame luego.
FERNANDILLO Principios tienes de loca,
el mismo amor me provoca,
porque me espante tu fuego.
LEONOR ¿No podrá ese Caballero
que sirves llevarme a él?
FERNANDILLO (Aparte.) No osaré tratar con él
lo que me pides, ni aun quiero.
Que le adoro, y es ajeno
de mi amor, y si te ve,</