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El origen del mundo
Cosmogonías de las diferentes culturas
Cosmogonía del pueblo inuit
Breve aproximación
a las poblaciones árticas
La
población que tradicionalmente ha ocupado la vasta región helada
del planeta que es el Círculo Polar Ártico está integrada por
etnias y grupos muy diversos. El grupo mayoritario que ocupa las tierras costeras
de Groenlandia, Canadá y Alaska, en América del Norte, y de Siberia,
al otro lado del Estrecho de Bering, fue conocido en Europa a principios del
siglo XVII gracias a las narraciones de viaje del pastor Biar (1611). Dicho
autor los llamó "esquimos" o "esquimales", adoptando
así la palabra que , con el significado de "comedores de carne cruda",
usaban sus vecinos, los indios vabinaks para designarlos.
Por ello la palabra «esquimal»,
tiene un sentido peyorativo y despectivo para estas poblaciones árticas
que se llaman a sí mismos «inuit»(en su lengua significa «la gente»),
o «yupik».
Estos pueblos indígenas,
aunque pertenecientes a etnias diferentes, llegaron a esta región ártica
desde Asia, cruzando el Estrecho de Bering desde Siberia hasta América
del Norte. De hecho, comparten con la población asiática muchos
rasgos antropológicos (de baja estatura, construcción robusta).
Paulatinamente, estos primitivos pobladores fueron desplazándose hacia
otras zonas y formando grupos distintos. La región boreal canadiense
fue poblada, aproximadamente, hace cuatro mil años por los antecesores
de las actuales poblaciones árticas, mientras que los primeros pobladores
originales de Groenlandia llegaron hace tres mil años. Estos nuevos pobladores
se adaptaron con éxito a este medio de exigencia climática y toda
la región fue habitada por una cultura de pueblos paleo-árticos
de cazadores, que desarrollarían una civilización propia, siglos
antes de la llegada de los primeros europeos. Los que se quedaron en el bioma
polar y en la tundra sólo pudieron sobrevivir aprovechando racionalmente
los animales que eran capaces de vivir allí. Ese aprovechamiento fue
diverso: unos se dedicaron a la caza o la pesca, y otros a la ganadería.
Por eso, los pobladores que se quedaron alrededor del Ártico fueron diferenciando
sus maneras de vivir y formando diversos grupos humanos.
Se hace necesario en esta aproximación
a las actuales poblaciones árticas, establecer los principales grupos
de esta cultura, atendiendo principalmente a aspectos etnográficos. Podemos
realizar una división inicial atendiendo a rasgos de tipo etnográfico
y a partir de esta primera clasificación étnica, se pueden realizar
nuevas subdivisiones atendiendo a elementos geográficos, lingüísticos...
Empezando por América del Norte, encontramos dos grupos étnicos;
por un lado, el aleutino, formado por los habitantes de las Islas Aleutianas
y por otro, los inuit («esquimales»), que ocupan las zonas más gélidas.
Al otro lado del Estrecho de Bering, en la Siberia ártica también
podemos distinguir un buen número de grupos étnicos: los yakutos
(cuenca del río Lena), los tungus (ubicados al este del río Yeniséi),
los chukchi (habitantes del extremo nordeste de Siberia), y en Escandinavia
los saami, más conocidos como lapones, etc...
Nos centramos en los inuit porque
representan uno de los casos extremos de adaptación humana a las condiciones
más duras. Dentro de los pueblos inuit, que se extienden por territorios
de cuatro estados (Canadá, Groenlandia, Rusia y EE.UU.), podemos diferenciar
varios grupos atendiendo a aspectos tanto lingüísticos como geográficos.
Respecto a los rasgos lingüísticos, es preciso indicar que estas poblaciones
inuit hablan lenguas diferentes, pero todas ellas integrantes de la familia
lingüística esquimal-aleutiana. Por ejemplo, en Alaska encontramos una
importante división lingüística, en función de que los
individuos se denominen a sí mismos, inuit (singular, inuk) o yuit (singular,
yuk). La rama oriental de esta subfamilia, llamada generalmente inupiaq en Alaska,
pero también inuktitut en Canadá y kalaallisut (kalâdtlisut) en
Groenlandia, se extiende desde el este de Alaska, por Canadá y desde
el norte hasta el sur de Groenlandia. Esta rama oriental está integrada
a su vez por distintos dialectos. La rama occidental se llama yupik e incluye
cinco lenguas distintas: sireniski, yupik centrosiberiano, naukanski (esquimal
siberiano), yupik del centro de Alaska (esquimal continental del sudoeste de
Alaska) y yupik del Pacífico (esquimal del Pacífico).
Desde el punto de
vista geográfico, debemos de tener presente que las poblaciones
inuit se extienden a lo largo de unos 5.150 kilómetros y dentro
de esta vasta extensión podemos agruparlas en ocho divisiones geográficas,
aproximadamente. De este a oeste, encontramos los siguientes grupos:
- Los inuit de Groenlandia, que viven en las costas orientales
y occidentales del sur de Groenlandia, han adoptado muchos hábitos
europeos y se conocen como groenlandeses o kalaallitt (kalâtdlit);
- Los inuit de Labrador, que ocupan la costa desde la otra punta
de Terranova hasta la altura de la bahía de Hudson, con algunos
asentamientos en el sur de la Isla de Baffin;
- Los inuit centrales, que incluyen a su vez varios grupos: los
del extremo norte de Groenlandia, los de Canadá, Isla de Baffin
y los del oeste de la bahía de Hudson; uno de estos grupos son
los inuit iglulik formados a su vez por cuatro sociedades: los
tununirusirmiut (del norte de la isla Baffin), los tununirmuit
(del norte de la Isla Baffin), los iglulingmiut (del norte de
la cuenca Foxe) y los aivilingmiut (de la costa noroeste de la
bahía del Hudson).
- Los inuit de la Isla de Banks, incluyen los habitantes de dicha
isla, los de la isla de Victoria y demás grandes islas frente
a la costa ártica central;
- Los inuit árticos occidentales o inuvialuit, que se encuentran
a lo largo de la costa ártica occidental de Canadá;
- Los inuit de Alaska;
- Los yuit de Alaska; y
- Los yuit de Siberia.
A
pesar de esta gran diversidad de grupos lingüísticos y geográficos,
podemos establecer una serie de rasgos comunes a todas las poblaciones inuit,
referidos a su economía, a su hábitat y a sus costumbres. Inicialmente
las poblaciones indígenas de las regiones árticas, entre ellas
los inuit, basaron su economía en la caza y la pesca, para lo cual empleaban
utensilios nativos, elaborados con materiales naturales: arpones, cuchillos...
Las embarcacio nes
(como el conocido kayak) y otros medios de transporte (como el trineo tirado
por perros) son también de fabricación propia, igual que sus ropas,
todo elaborado con una gran habilidad y decorado con talento. En la dieta de
los inuit juegan un papel muy importante el pescado, las focas, las morsas,
las ballenas y otros animales marinos, cuya carne ingieren tanto cruda como
cocida. También cazan osos polares, zorros, caribús y liebres.
Las focas constituyen un bien muy preciado, ya que, además de ser su
sustento principal en el largo invierno, proporcionan a estas poblaciones pieles
para confeccionar ropa o tiendas de campaña y grasa que se convierte
en un valioso combustible. Entre algunos grupos inuit se extiende la práctica
del desplazamiento estacional, consistente en expediciones destinadas a la caza
de caribús en verano, que suponen el desplazamiento de familias enteras
a regiones interiores de Alaska y Canadá (donde habita el caribú),
mientras que en el invierno, regresan a sus asentamientos originales, centrándose
en la caza de la foca y en la pesca en el hielo.
Respecto
al hábitat de los pueblos inuit, es necesario resaltar su carácter
disperso, donde el paisaje está levemente salpicado por pequeñas
comunidades, en las que los individuos están estrechamente relacionados,
ya que cazan, pescan y viven juntos. A modo de ejemplificación,
señalaremos que en las regiones árticas de Alaska, Canadá y Groenlandia,
no encontramos grandes núcleos urbanos, y que las «ciudades» más
grandes no rebasan los 10.000 habitantes. En las regiones árticas
rusas y escandinavas sí que encontramos núcleos urbanos más importantes,
como puedan ser Múrmansk, en Rusia, Tromsø en Noruega o Reykjavík,
que es la capital de Islandia.
Cada
asentamiento estaba integrado por varias casa unifamiliares. Lasviviendas
de estas comunidades, son los iglúes, vocablo que en lengua inuit
significa «casa», y son de dos tipos; por un lado, están las tiendas
hechas con pieles, que son las casas utilizadas durante el verano,
y, por otro, las casas utilizadas durante los gélidos inviernos,
que suelen estar construidas en piedra, sobre un armazón de madera
o barbas de ballena y cubierta con musgos o hierbas. El conocido
iglú de hielo, sólo es empleado en situaciones de emergencia, ante
una repentina ventisca, por ejemplo.
La
organización social inuit, antes de la llegada de los europeos,
se asentaba sobre el núcleo familiar. En la sociedad inuit no hay
gobierno ni instituciones administrativas, tampoco encontramos escuelas,
hospitales o policía y cada familia es un ente autónomo, que mantiene
relaciones de amistad y cooperación con sus vecinos. En este hábitat
tan duro la solidaridad y la cooperación se hacen necesarias para
la supervivencia de modo que la norma social elemental, es la obligación
de ayudar a la propia familia. Para las familias inuit, el matrimonio
se basa en la división del trabajo, de modo que mientras los hombres
son los encargados de la caza y la pesca, las mujeres son las responsables
de la casa y los niños. La monogamia es la práctica más común, sin
embargo, también es frecuente la poliginia o la poliandria.
Una última cuestión
que debemos de abordar en esta breve aproximación a las poblaciones
árticas, y en concreto a los inuit, es el contacto con los europeos
y la situación actual. El asentamiento de europeos en territorios
árticos, principalmente movidos por intereses económicos (comercio
con pieles de foca y zorro, o caza de ballenas), no cambió profundamente
la economía y el modo de vida inuit, pero sí que introdujo algunas
novedades de forma gradual. Hombres inuit empezaron a ser contratados
por compañías extranjeras, a comerciar con los europeos para conseguir
objetos de los que antes no disponían y misioneros cristianos intentaron,
sin mucho éxito, sustituir la espiritualidad inuit por la fe cristiana.
Sin embargo, es necesario matizar estas afirmaciones, ya que estos
cambios no se produjeron ni en el mismo grado ni a la misma velocidad
en todas las poblaciones. Así, los yupik fueron enormemente influenciados
por los comerciantes rusos, tanto es así que muchos de ellos se
integraron en la Iglesia Ortodoxa.
La
situación actual del pueblo «esquimal» varía de una región a otra,
pero en la mayoría de las ocasiones su futuro se encamina hacia
la autodeterminación y la conservación de su cultura aborigen. Así,
por ejemplo, Groenlandia y las Islas Feroe son regiones autónomas
dentro del reino de Dinamarca y tienen el estatuto de autonomía
interna desde el año 1979 y 1948, respectivamente. Por otro lado,
los inuit en 1977 fundaron la Conferencia Circumpolar Inuit, que
se reúne cada tres años, proporcionando a los grupos inuit de Groenlandia
y Norteamérica, un organismo donde recoger sus necesidades e inquietudes
comunes. Finalmente, es preciso indicar uno de los últimos logros
de la comunidad inuit de la región ártica de Canadá, que consiguió
el 1 de Abril del 1999, establecer su propia nación, denominada
Nunavut (en inuit significa «Nuestra Tierra»). Esta nueva nación
inuit ocupa 11426.040 Km2 al norte del paralelo 60, reconociéndose
a los inuit la propiedad directa sobre 350.000 Km2.
Cosmovisión de los
pueblos inuit
Con los primeros
comerciantes y exploradores europeos, llegó un buen número de misioneros
que sin embargo, no alteraron radicalmente el modo de vida de los
inuit, aunque sí influyeron en algunos aspectos. Estos misioneros
occidentales pretendieron sustituir la cosmología aborigen por el
cristianismo, y, si bien es cierto que convirtieron a muchas personas
y los chamanes pasaron a un segundo plano dentro de la religiosidad
inuit, no cambiaron su concepción tradicional sobre el mundo. Sin
embargo en estas poblaciones la religión no está muy desarrollada,
manteniéndose la creencia en ciertas leyendas y mitos de seres sobrenaturales,
como el Mishtapeu.
La espiritualidad del pueblo inuit
El sistema de creencias tradicional de los inuit
se basa en la existencia de un mundo natural o visible y un mundo sobrenatural
o invisible, centrados en los animales, la caza y las relaciones con la Tierra.
De esta forma podríamos decir que el inuit plantea una peculiar forma
de creencia «animista», según la cual el mundo es visto como el conteniendo
de un gran número de entidades espirituales, algunas de las cuales son
asociadas con seres materiales, como animales u objetos inanimados, mientras
que otros no tienen forma visible material. Algunas de estas entidades no visibles
son más poderosas y significativas para la humanidad que los elementos
visibles, y la mitología inuit nos habla muchos de ellas. Del mismo modo,
los yupik creen en la existencia de dos mundos diferentes: el visible y el invisible.
Ambos mundos ocupaban el mismo espacio físico, aunque los espíritus
del segundo rara vez pueden ser contemplados por los habitantes del primero.
Los espíritus bondadosos o «mishtapeuat» residen en el «Tshishtashkamuk»
o el mundo espiritua similar al mundo de los inuit, ya que tiene lagos, montañas,
y vegetación. Según las creencias tradicionales de los inuit,
su pueblo habitó una vez ese mundo de los espíritus, pero fue
inundado y ahora viven en el mundo que conocemos, que no es más que una
isla conectada al mundo de los espíritus por un puente de tierra. La
frontera entre los dos no suele ser muy permeable, aunque en los momentos de
transición, con los nacimientos, muertes y la pubertad, se hace algo
más transparente. En estas ocasiones, es esencial la armonía o
«tunghat» que se alcanzaba con los rituales adecuados. Según la espiritualidad
inuit, todos los objetos, animados o inanimados, tenían su espíritu,
o «yuas», con forma humana. En el pasado todos los animales tenían la
cualidad de transmutarse según su voluntad.
Con
respecto a la estructura del Cosmos, para estos pueblos aborígenes
del Ártico, el Universo se compone de muchas capas diferentes mantenidas
en un frágil equilibrio. Las acciones imprudentes de la gente podían
ofender a los espíritus y romper este equilibrio. El resultado podía
ser la enfermedad, la falta de caza o las tormentas. Por lo tanto,
una parte fundamental del entrenamiento consistía en aprender a
tener un comportamiento correcto. Por otro lado, deb emos
de tener presente que para los inuit, no sólo los seres humanos
están dotados de conciencia, sino también todos los elementos de
la naturaleza. Estos aborígenes viven en un mundo consciente y allí
donde vayan están entre los espíritus de sus antepasados, así como
los de animales, plantas, colinas, vientos, lagos y ríos. De este
modo, su sentido de lo sagrado se centra en una naturaleza práctica,
no en la idealización de deidades y la racionalización teológica.
El pragmatismo es la base de sus planteamientos sagrados. Teniendo
en cuenta esta concepción, podemos entender que para los inuit una
de las preocupaciones principales es el mantenimiento de la armonía
en su propio ambiente y en esto nos recuerda la espiritualidad planteada
por los aborígenes australianos. La gente inuit tiene muchos tabúes,
rituales, y ceremonias para respetar
y la practicar que significan el mantenimiento y el respeto hacia
una orientación armoniosa ecológica. El respeto es, por lo tanto,
un elemento clave para la espiritualidad inuit; es un pilar para
el mantenimiento de buenas relaciones con el mundo de losespíritus,
y con los elementos naturales (los animales, el agua), así como
con los elementos físicos. Los cazadores pueden obtener la cooperación
de los animales que son su presa, mediante el respeto mostrado a
los restos, como huesos u otros elementos, colocando ofrendas o
llevando ropas pintadas con símbolos especiales. Si los ani males
no son atendidos y no se sienten respetados, pueden ofenderse y
no colaborar con los inuit. Así, matar sin causan alguna, es considerada
un crimen atroz y el castigo suele ser el destierro. Como sucede
con los aborígenes australianos, la gente inuit fue advertida para
que nunca hiciese el mal o abusase de los animales. Según las creencias
de los inuit, cuando se desprecia la vida de un animal y se le mata
sin sentido, éste ya no regresa de nuevo a la Tierra, ya que la
falta de respeto mostrada haríaque los espíritus no volviesen a
nacer y renovar su vida otra vez. Así es cómo la cultura inuit explica
que ciertas plantas y ciertos animales se hayan extinguido en la
Tierra, y muchos otros estén en vías de extinción. Por otro lado,
también se esculpen pequeñas figuras en madera de playa, hueso o
marfil morsa, figuras que representan animales y que pretenden obtener
las cualidades del ser representado. Estos materiales también son
empleados para confeccionar máscaras ceremoniales, algunas de tamaño
tan reducido que se llevan en los dedos de las mujeres durante las
danzas rituales.
A modo de resumen, podemos establecer
algunos puntos principales de la espiritualidad inuit, que posiblemente nos
recuerden a otros pueblos nativos de otros continentes como los indios americanos,
los aborígenes australianos o, incluso, los indígenas africanos.
En primer lugar, los aborígenes han construido estas tradiciones sobre
un sistema de creencias «animista» prehistórico, ya que, como hemos apuntado
anteriormente, se basa en la consideración de que el Mundo de la Naturaleza
está poblado por numerosos seres espirituales, asociados principalmente
con los animales y las fuerzas de naturaleza. Por otro lado, tiene una base
«chamanística», según la cual, la influencia en ese mundo natural
de los espíritus puede lograse gracias a la ayuda de expertos en rituales,
es decir, de los chamanes, que eran hombres y mujeres, que también tenían
habilidades para establecer contacto directo con entidades sobrenaturales. También
podemos apuntar como un rasgo principal en el sistema de creencias inuit, la
integración de la espiritualidad dentro de actividades diarias, como
la caza, y dentro de su vida en el contacto directo con el ambiente natural.
En este sentido, para el inuit el ser humano, está integrado dentro de
la Naturaleza y no es un elemento que permanezca al margen de ésta. Esto
supone la asunción de que la humanidad, la tierra y los animales están
unidos no sólo físicamente, sino también ética y
espiritualmente, ya que todos forman parte del mismo universo moral. Un último
rasgo de la espiritualidad inuit podría ser el mantenimiento de las tradiciones
espirituales del pasado como fuentes de inspiración en la formación
de las expresiones actuales de identidad étnica, en el contexto de sociedad
moderna, multi-cultural del Ártico.
Sin embrago, debemos de aclarar
que estas creencias tradicionales de las poblaciones inuit se mantienen en mayor
o menor grado en la actualidad, dependiendo muchas veces del nivel de dependencia
o de vinculación de las poblaciones con la caza o con actividades de
supervivencia. La observancia y la creencia varían de una comunidad,
de una familia o de un individuo a otro, y se siguen practicando algunas ceremonias.
Asimismo, los inuit tienen sus especialistas en el conocimiento espiritual y
tradiciones, por lo cual no todos los miembros de la comunidad tienen el mismo
grado de conocimiento de los principios de la espiritualidad esquimal.
La figura del Chamán
Como
hemos apuntado en el apartado anterior de este trabajo, para la
gente inuit, la cultura, la sabiduría y la vida están interrelacionadas,
de modo que la espiritualidad impregna cualquier aspecto de sus
vivencias. Para poder sobrevivir en este medio tan hostil, han tenido
que desarrollar toda una serie de estrategias de supervivencia y
normas de convivencia, entre ellas el mantenimiento del equilibrio
y el respeto hacia el mundo natural y el mundo espiritual. Si esto
no fuera así, posiblemente no podrían sobrevivir. Para ayudarlos
a alcanzar este equilibrio, estos pueblos han desarrollado una visión
metafísica de la naturaleza, donde la armonía con el espacio es
un elemento fundamental para sobrevivir.
El sistema aborigen espiritual
es descrito como chamanístico debido al papel fundamental desempeñado
por los chamanes, llamados «angakut», que consiguen mediar con fuerzas espirituales
para que propicien el éxito en la caza o recuperen la armonía
con el mundo natural y espiritual.
Los chamanes son
especialistas en este tipo de religión considerada «animista», según
la cual el mundo está habitado por muchos seres espirituales. Estos
chamanes inuit son hombres que van más allá del conocimiento humano
y, como tales, son capaces de comunicarse con la naturaleza y con
el mundo sobrenatural, de forma que gracias a ellos se podría lograr
un mayor equilibrio. Los chamanes tenían el don de percibir las
voces de la naturaleza y por intuición descifrar los mensajes que
eran transmitidos a través de los mitos, los tabúes, los rituales
y la ceremonias u otras formas de acontecimientos extraordinarios.
Estos individuos sabios y especiales podían viajar libremente en
el mundo «no visto» o sobrenatural, y, a menudo, regresaban con
canciones nuevas, tabúes, rituales o ceremonias para mostraralas
al resto. Los amuletos también fueron elementos muy empleados por
los chamanes; a menudo consistían en partes de animal o pedazos
de creaciones terrenales. A menudo, los chamanes llevaban el amuleto
o el bolso de medicina como un collar o bien cosido en algún sitio
sobre la parka.
Estos sabios chamanes
tenían experiencias con espíritus a los que sólo ellos podían ver
y, a veces, estos espíritus bondadosos, que viven en otro mundo
y que son llamados «mishtapeuat», ayudaban a los chamanes a comunicarse
con el mundo sobrenatural. El chamán solía ser un curandero que
trataba los síntomas físicos, psicológicos y espirituales de sus
pacientes, ya que con sus cualidades especiales podía adivinar la
causa de la falta de salud o la poca suerte en la caza. Según el
sistema de creencias inuit, cuando las ofensas de las personas desequilibraban
el Universo, el chamán podía volar al mundo de los espíritus y servir
de mediador con ellos, con el fin de restablecer la armonía. Los
chamanes y los ancianos eran los encargados del ciclo ceremonial.
Además, existían cuatro fiestas al año: la fiesta de las Preguntas
( Petugtaq), la de los Difuntos (MeFF'aq), la de la Vejiga (Nakaduq)
y la de la Invitación (Kelek-lka'aF).
Respecto
a la obtención de información sobre el mundo de los espíritus y
de los animales, la adivinación es una de las vías utilizadas por
los inuit para realizar sus averiguaciones. En cualquier caso, el
ritual que se seguía tradicionalmente debía de desarrollarse en
secreto, participando solamente los miembros de la comunidad aborigen.
Otro método empleado, era la inducción de un estado de trance mediante
el cual los cazadores podían conseguir alguna información. Por otro
lado, para los inuit, los sueños eran y son una fuente vital de
información más o menos veraz sobre el futuro. Las comunicaciones
del mundo espiritual también vienen, aunque de una forma algo embrollada,
de una figura llamada «Matshishkapeu», que intenta comunicarse con
los inuit, aunque no hable muy bien la lengua inuit. Sin embargo,
no debemos olvidar que, si bien es cierto que todos los cazadores
tienen algún poder espiritual, los chamanes tienen más poder porque
ellos tienen el acceso directo al mundo sobrenatural.
Podemos concluir
señalando que la importancia de la figura del chamán radica principalmente
en su papel de intermediario entre mundo físico y ordinario y el
mundo de los espíritus, ya que mediante sus ceremonias rituales
y cantos son capaces de convocar a los espíritus y hablar su lengua
especial.
Algunos mitos inuit
relacionados con el origen y la ordenación del Mundo
En la tradición oral
de pueblo inuit encontramos un incontable número de historias sobre
la creación y sobre héroes mitológicos de uno u otro tipo, que dominan
la espiritualidad inuit, o por lo menos, dominaban antes de la llegada
de los misioneros cristianos. Estas historias y leyendas inuit pueden
ser divididas en dos categorías diferentes: por un lado, las llamadas
«tipatshimuna», que vienen a ser relatos de acontecimientos, relatos
de experiencias reales y, por otro lado, los «atanukana», que serían
los mitos legendarios y que integrarían las historias de creación
y acontecimientos sagrados. La vieja preocupación de los aborígenes
por todo lo que les rodea, vivo o muerto, por los viajes, por la
relación de su pueblo con los extranjeros y con otros pueblos, se
refleja en un conjunto de relatos que revelan acontecimientos que
han sido atestiguados o experimentados por los inuit. Al igual que
sucede en otras culturas, pasadas y presentes, los mitos de los
inuit explican la creación y la ordenación del mundo tal y como
lo conocemos, proporcionando el modelo de orden cósmico, así como
la justificación de determinadas normas para el comportamiento humano.
Los Atanukana recuerdan la creación del mundo y los acontecimientos
que transcurrieron en ese periodo de tiempo durante el cual la gente
y los animales aún no fueron diferenciados. También debemos de aclarar
que algunos de estos mitos tienen lugar en Tshishtashkamuku, la
tierra de los Mishtapeuat, de los que hablaremos más tarde, mientras
que otros ocurren en la Tierra misma, poblada como está por los
inuit, los animales, y sus espíritus.
Por otro lado, debemos
de tener presente que la mitología es un instrumento pedagógico
inestimable que supera el tiempo. Así, los relatos míticos de los
narradores estimulan la imaginación de sus oyentes inuit. Pasado
y presente se unen en la narración. La historia y palabras contienen
cierto sentido epistemológico; a través de las palabras y de la
entonación y el énfasis del narrador, el mensaje tiene un significado
especial para el oyente y mediante esta comunicación recíproca los
participantes son transportados hasta el relato. Al forastero que
intenta entender el significado de la experiencia, puede parecerle
una simple historia, pero a la persona introducida en estas prácticas,
esta experiencia le conduce a una orientación espiritual en armonía
con la naturaleza. Este es el conocimiento cualitativo, cuyo final
es la felicidad y una vida larga.
Los mitos inuit presentan
problemas importantes culturales como el incesto, el canibalismo,
la necesidad de compartir, y el orgullo excesivo (la arrogancia).
Algunos de ellos no parecen tener ningún significado aparente funcional
o utilidad alguna en absoluto. Sin embargo, un número de antropólogos
han notado que los mitos en general reflejan lo que parece ser una
necesidad humana muy básica y muy simple: la necesidad o deseo de
entender el mundo, incluyendo la naturaleza y la sociedad humana.
Como ya hemos apuntado en otras cosmogonías, y como ha quedado patente
a través de tantos y tantos mitos descritos en este trabajo, uno
de los objetivos principales que debe alcanzar la mitología y otros
elementos de la ideología religiosa es el entendimiento general
y lo más completo posible del Universo.
El "Tiempo Distante"
y el Mundo de los Espíritus
Muchos de los atanukana
tienen lugar en un tiempo mitológico, el llamado «Tiempo Distante»
y en un lugar mitológico el Tshishtashkamuku, que es el Mundo de
los Mishtapeu, de los que hablaremos más tarde. En el «Tiempo Distante»
los seres ancestrales sufrieron transformaciones y evolucionaron
hacia formas humanas o hacia formas animales. En este tiempo mítico,
cuando la corteza de la Tierra era fina, era fácil tanto para los
seres humanos, como para los animales comunicarse entre ellos o
transformarse unos en otros. Algunas leyendas hablan de animales
y pájaros que llevaban parkas especiales con capuchas y que cuando
necesitaban comunicarse con los seres humanos todo lo que tenían
que hacer, era levantar la capucha, como si de una máscara se tratase.
De alguna forma, debajo habría una cara humana capaz de comunicarse
en la lengua humana.
Este tiempo mitológico
constituía, gracias a esta fácil comunicación, un marco ideal para
conocer y estudiar a los animales. Sin embargo, hay un elemento
que desde los tiempos ancestrales ha diferenciado al ser humanos
de los animales, y es la conciencia de la muerte; mientras que los
animales carecen de esta conciencia, el hombre posee este conocimiento
fatal. Sin embargo, para la gente inuit la muerte no es el final,
sino más bien una terminación de un ciclo al cual sigue otro. De
hecho, la mayoría no teme a la muerte.
El Mundo de los
Espíritus está poblado, además de por los espíritus maestros de
los animales, por un buen número de seres sobrenaturales, entre
ellos destacan los siguientes:
| Mishtapeu |
Una clase de gigantes, benévolos, a los que se designa respetuosamente
como «abuelo» o «abuela». Normalmente, estos gigantes amables
residen en otro mundo llamado Tshishtashkamuku, y sólo visitan
el mundo de los inuit en momentos de necesidad; |
| Matshishkapeu |
Espíritu poderoso para los inuit y la fuente de gran entretenimiento
en las ocasiones frecuentes en que se comunica con el inuit; |
| Tshiuetinush |
Espíritu meteorológico, el espíritu del viento del norte; |
| Meminiteu |
Clase de monstruos caníbales de dimensiones humanas que aparecen
con frecuencia en el registro mitológico y que normalmente residen
en Tshishtashkamuku donde emprenden la guerra constante con
el Mishtapeuat; |
| Atshen |
Clase de seres gigantescos que una vez fueron humanos, pero
que fueron transformados en caníbales sin labios y sin pelo
después de que consumieran la carne humana; |
| Katshimetsheshuat |
Seres espirituales a los que se ha visto o escuchado en la
oscuridad o la niebla, y que arrojan piedras a las tiendas y
roban las pertenencias de los poblados, y en otros tiempos,
robaron también a las mujeres; |
| Tshishikunapeu |
«El observador meteorológico»; |
| Memekueshu |
Seres espirituales que habitan en cuevas; |
| Utshakanue |
Maestro de la cola de los caribús; |
Muchos de los espíritus
mencionados están todavía presentes en las vidas diarias de muchos
inuit. Por ejemplo, se piensa que Katshimetsheshuat es responsable
de los ruidos en la oscuridad, se dice que lanza piedras a las tiendas,
y roba utensilios de los poblados. A veces, se advierte a los niños
que no se aparten demasiado del campamento o del poblado por miedo
a estos espíritus. Tshiuetinush también disfruta de una existencia
contemporánea. Otros espíritus como Atshen y Memekueshu, no parecen
tener una existencia contemporánea a la de los inuit, sino que más
bien aparecen en mitos y relatos legendarios. Sin embargo, como
veremos a continuación son los Mishtapeu quienes juegan un papel
realmente importante en la vida espiritual de los inuit.
Los Mishtapeu y el
Tshishtashkamuku
Como apuntábamos
al principio de este capítulo, en el legendario «Tiempo Distante»,
la comunicación entre los seres humanos y los animales y con los
espíritus era fácil, sin embargo en el tiempo presente y en el mundo
actual, las relaciones de los seres humanos con el Mundo de los
Espíritus se mantiene mediante la observancia de tabúes, ceremonias
espirituales como la quema de huesos de escapulario, todas las formas
de adivinación, o el llamado «mukaushan» o banquetes de hueso de
tuétano. Entre las prácticas que se conservan en las creencias inuit
para contactar con el reino cosmológico, también encontramos los
sueños, el ritual del Kakushapatak o «movimiento de la tienda».
La importancia del Mishtapeu radica en que esa comunicación con
el mundo sobrenatural se consigue con su presencia o su ayuda, ya
que sirve de intermediario entre el oficiante del ritual y el mundo
sobrenatural. Un Mishtapeu establece la relación con los espíritus
principalmente cuando le llaman para facilitar la comunicación entre
ellos y el chamán.
Los Mishtapeu son
un conjunto de seres gigantescos, que no son ni totalmente humanos,
ni totalmente animales, que no comen las mismas cosas que la gente
y no defecan u orinan. Estos seres tienen poderes especiales para
predecir el futuro, curar al enfermo, y para llevarlo a la muerte.
Además, parecen estar divididos en dos grupos, los que son de carácter
benévolo y los que son de carácter malévolo que están en permanente
lucha entre ellos, y con otros espíritus. Su jefe, «Utshimau-mishtapeu»,
parece ser benévolo, y proteger a los inuit contra los espíritus
malos.
El pueblo inuit cree
que los Mishtapeu habitan otro mundo llamado Tshishtashkamuku que
se parece al nuestro; este mundo también tiene lagos, bahías, montañas
y la misma vegetación. Sin embargo, está poblado por una fauna gigantesca
y seres inhumanos, y además es considerado un mundo peligroso donde
los seres humanos no pueden vivir. En algunos relatos inuit se cuenta
que los seres humanos una vez habitaron el Tshishtashkamuku, pero
fueron exterminados por seres hostiles. Es en este Tshishtashkamuku
donde tienen lugar los acontecimientos relatados en los atanukana.
El contacto con este mundo
ha sido mantenido principalmente gracias a los Mishtapeu que juegan
un papel esencial en ciertos rituales inuit, sirviendo de intermediario
con el mundo sobrenatural y funcionando como intérpretes. El chaman
o el inuit debe de confiar por lo tanto en su Mishtapeu para comunicarse
con el mundo espiritual. Así, hay dos responsables en la comunicación
entre los dos mundos: el chamán, que interpreta para los seres humanos,
y el Mishtapeu, que interpreta para los espíritus. El Mishtapeuat,
fuera de los rituales, se comunica con el inuit principalmente por
vía de sueños. Sin embargo, la iniciativa para establecer el contacto,
por lo general, es tomada por el «Mishtapeuat», quien puede indicar
a un cazador en un sueño cómo hacer una ceremonia determinada.
Kuekuatsheu, el «Perro
de las Praderas»
Son interesantes
las múltiples versiones del mito Kuekuatsheu, porque el perro de
las praderas es una criatura inteligente pero al mismo tiempo representa
la figura absurda del embustero, es el carácter paradójico por excelencia.
La forma general de estos mitos responde estrechamente al conjunto
de mitos sobre personajes embusteros o engañosos, que se desarrollan
entre muchos otros pueblos nativos americanos como puedan ser la
tribu de los Cree, la de los Ojibway, los Assiniboine, los Winnebago,
o la tribu de los Tlingit. La figura del embustero, presenta a un
personaje que es al mismo tiempo el creador y el destructor, el
que da y el que quita, el que engaña a otros y el que siempre es
engañado. Este ser, a lo largo de su vida, se siente impulsado a
actuar, bajo estímulos que no controla, y, por lo tanto, no actúa
deliberada y conscientemente. Este ser no es enteramente responsable
de sus actos. No distingue el bien del mal, a pesar de que él es
autor de ambas cosas. Además, no posee ningún tipo de valores morales
o sociales y está a merced de sus pasiones y apetitos, que le obligan
a actuar. Esta leyenda intenta comprender la complejidad de la naturaleza,
que crea y destruye, que da y que quita, a través de un ser paradójico
y contradictorio que refleja el carácter ambivalente de ciertos
elementos del Universo. De este modo, este mito, igual que muchos
otros buscan el sentido a lo inexplicable, busca la comprensión
del Mundo.
Cierta versión de un mito sobre Kuekuatsheu,
el perro de las praderas o carcayú, refleja la relación con la tierra
de los «Mishtapeuat». Según esta interpretación, la historia de
la formación del mundo inuit comienza con este perro de las praderas
o carcayú, que provino de otro mundo. Hace mucho tiempo, Kuekuatsheu
construyó un barco grande, y puso toda la variedad de especies animales
en este barco. Cayó una gran trompa de agua, unas fuertes lluvias,
que dejaron a la Tierra inundada; hasta este punto guarda bastante
parecido con el pasaje bíblico del Arca de Noé. Kuekuatsheu dijo
al visón que se zambullese en el agua para recuperar algún resto
de fango y rocas, para poder mezclarlas y construir una isla. Así
lo hizo, y con la tierra y el barro que encontró, levantó una isla,
vacía hasta que Kuekuatsheu la pobló. Kuekuatsheu encontró por casualidad
un puente de tierra a esta isla, ayudado por un Mishtapeu. Según
la mitología inuit, esta isla es el mundo actualmente habitado por
el pueblo inuit y otros grupos étnicos y los animales. Así, nuestro
mundo, que es una isla, está separada del Tshishtashkamuku por un
mar inmenso. Sólo un pequeño puente de tierra, ubicado en el extremo
sudoeste de la isla, une este mundo con el Tshishtashkamuku, la
tierra de los Mishtapeu. La gente que intenta cruzar ese mar para
llegar hasta el Tshishtashkamuku, utilizando el barco, corre el
riesgo de ahogamiento en «kupitan», una cascada o un remolino gigantesco.
Kanipinikassikueu,
el «Hombre Caribú»
Entre los mitos
más conocidos por los inuit está el de Kanipinikassikueu, el «Hombre
Caribú». Este mito es un ejemplo típico de atanukan que habla de
ese tiempo mítico en el que seres legendarios sufrieron la transformación
hasta convertirse en seres humanos o en animales. Existen extensos
relatos sobre episodios múltiples de las vidas de ambos caracteres.
El relato de Kanipinikassikueu,
el «Hombre Caribú», nos cuenta cómo un hombre inuit se fue a vivir
con los caribús, se casó con un miembro femenino de la manada, y
se transformó en un caribú él mismo; durante este proceso se convirtió
en Maestro de los Caribús y se encargó de proveer a los inuit de
caribús. Este mito constituye un claro ejemplo de cómo un ser humano
en aquel «Tiempo Distante» podía transformarse en un animal fácilmente.
Los dos hermanos
Este relato mítico, ambientado
en ese «Tiempo Distante», nos habla de dos hermanos que vivían con su
madre y padre. Eran dos muchachos jóvenes que siempre vagaban juntos
de un sitio a otro. Un día los muchachos andaban entre los árboles
cuando descubrieron un nido de pájaros conocidos como «ladrones de campo».
El muchacho más joven dijo a su hermano que esos pájaros siempre
robaban cosas de los poblados y que con un palo afilado iba a matar a los polluelos.
Así lo hizo. Subiendose al árbol y, aprovechando que los plluelos
tenían los picos abiertos, empujó el afilado palo hasta el fondo
de sus gargantas, y los mató. Finalmente, quedó sólo un
pajarito y el hermano mayor obligó al muchacho más joven a dejarlo
con vida, salvando un pájaro.
Cierto invierno,
cuando los muchachos iban de excursión descubrieron un conejo y
empezaron a perseguirlo. Los hermanos se separaron y se perdieron.
Entonces, los animales ayudaron a los hermanos a sobrevivir; les
alojaron en sus casas y madrigueras, donde los muchachos fueron
alimentados y resguardados del frío. Llegó el momento de que los
hermanos se marchasen y los animales les pidieron que cuando se
fuesen anduviesen un buen trecho antes de volver la vista atrás.
Obedientes, así lo hicieron y tras caminar un rato, miraron hacia
atrás; entonces vieron una casa de castor con dos castores que nadaban
alrededor.
Ambos hermanos regresaron a
su casa y cultivaron una vejez placentera y tranquila. Finalmente el hermano
más viejo murió, seguido estrechamente de su hermano menor. Al
llegar al otro mundo, el más joven vió inmediatamente a su hermano
andar hacia él. Rápidamente, pudo ver que su hermano tenía
un corte en el labio y notó que él también tenía
un corte similar. El hermano mayor le explicó que aquel corte era el
castigo que merecían por haber matado a aquellos pájaros sin sentido.
Ambos hermanos se preguntaron a dónde debían ir. Tenían
gustos diferentes; mientras que al más viejo le gustaba la tierra, el
más joven prefería tener su casa en el océano. Entonces
decidieron separarse, yendo cada uno al lugar donde más le gustase para
vivir. Así, el hermano más viejo se hizo una liebre, mientras
que más joven una foca.
En esta leyenda
vemos cómo dos hombres se transforman en animales después de su
muerte. La muerte, como hemos señalado en el punto anterior, no
es vista por el pueblo inuit como una tragedia, sino que es el final
de una fase y el paso a otra. Este relato es un buen ejemplo de
esta concepción sobre la muerte. De hecho la gente inuit está de
algún modo concienciada para no tomarse la vida demasiado trágicamente,
sino para adoptar una actitud más abierta, para saber reírse de
sí mismos y para disfrutar de los triunfos de la vida. La risa y
las bromas son una parte necesaria de vida. No importa lo seria
que sea una ceremonia, allí bromearán y se reirán, mientras cantan
y bailan.
Malina y Anningan
Para los inuit de Groenlandia,
una diosa, Malina, es la representante del Sol y su hermano, Anningan, es el
Dios de la Luna. De algún modo, se aproxima a la mitología de
los aborígenes australianos donde la luna era identificada con una figura
masculina, mientras que el sol era considerado una figura femenina, justo al
revés que en la cultura clásica. Igual que sucede con los pueblos
nativos australianos, esto puede deberse a la importancia que los inuit otorgan
a la figura femenina, sin la cual no era posible la vida. Del mismo modo, la
vida en la Tierra no es posible sin el sol, con lo cual pudo establecerse una
relación entre la feminidad y el astro rey, a lo que debemos sumar la
trascendencia que puede tener el Sol en la zona circumpolar, donde se da una
estación de noche-invierno que llega a durar cinco meses.
Según cuenta la
leyenda, Malina y Anningan solían vivir y jugar juntos desde niños.
Pero una vez adultos, las cosas cambiaron. Una noche, mientras jugaban
en la oscuridad, tal y como solían hacer de pequeños, Anningan violó
a su hermana. Malina forcejeó y durante la lucha, una lámpara de
aceite de foca volcó, ensuciando las manos de Malina con la espesa
grasa negra. Cuando la diosa intentó en vano apartar a Anningan
de su lado, ennegreció la cara de su hermano con sus manos sucias
y grasientas. Malina siguió huyendo y corrió tanto como pudo hacia
el cielo, donde se convirtió en el Sol. Anningan, no mostrando ningún
remordimiento por su crimen, continuó persiguiéndola hasta el cielo,
donde se transformó en la Luna. Esta persecución eterna entre los
dos hermanos explica que cada día, el Sol sea substituido por la
Luna en el firmamento. Pero de vez en cuando, el dios de la Luna
alcanza a la diosa del Sol y la viola otra vez, causando un eclipse
solar.
Anningan se concentra
tanto en su hermana, que a menudo se olvida de comer. Por lo tanto,
a medida que transcurren los días, se le ve más delgado, más fino
debido a la falta de alimento. Una vez al mes, la Luna desaparece
durante tres días, momento en el cual el dios Anningan puede comer.
Pero transcurridos estos tres días, el dios siempre vuelve para
perseguir a su hermana. Así, es cómo la gente inuit explica tanto
las fases de la luna, como la aparición del Sol y de la Luna en
el cielo cada día.
Con
este mito, la gente inuit encuentra una explicación para varios
fenómenos celestes, desde las fases de la Luna, hasta los eclipses,
pasando por la aparición del Sol y de la Luna cada día en el cielo.
Además, esta leyenda establece que, del mismo modo que el Sol y
la Luna, se odian, los sexos opuestos deben odiarse y debido a esto,
durante un eclipse solar, los hombres no deben salir de sus casas
si no quieren enfermar. Por otro lado, las mujeres no deben abandonar
sus casas durante un eclipse lunar. Los inuit creen que las enfermedades
son enviadas por Malina y Anningan sobre aquellos que les ofenden.
Además, cuando un hombre
muere o una muchacha nace, el esquimal cree que hay un anillo alrededor de la
Luna que expresa la pena del dios de la Luna, Anningan. La diosa del Sol expresa
su felicidad para los mismos acontecimientos, apareciendo dos veces en parhelio.
El fenómeno del «Parhelion» es una ilusión óptica causada
por ciertas condiciones atmosféricas, que hace ver dos o más soles.
Algunos orígenes
Según la cosmogonía
inuit, al principio de la existencia del Mundo todos los seres,
tanto los animales, como los humanos o los espíritus, podían hablar
el mismo idioma y también podían transformarse unos en otros fácilmente.
Así, según describe esta leyenda, los humanos adoptaban la forma
de animales, y a su vez los animales, podían adoptar la forma humana.
Los relatos que siguen cuentan el origen de algunos elementos del
Mundo. Dentro de la cultura inuit se reconoce la importancia de
la llamada «Ellam Yua» o Fuerza Creativa y, a menudo, se le dan
muestras de gratitud. Los inuit dicen que la Fuerza Creativa lo
sabe y lo puede ver todo.
El origen de las montañas
Cuando el inuit
siguió por vez primera al caribú hacia una tierra nueva, después
de muchas estaciones, encontraron la tierra habitada. En esta tierra
vivían dos tipos de gente; por un lado, la gente pequeña, que era
alegre y que al cogerles podían cantar. Eran tan pequeños que cabían
en la palma de la mano.
Por otro lado,
estaban los temibles Tuniqs, que, a veces llegaban a tener 4 y 5
veces el tamaño de un inuit. A este grupo de gigantes les gustaba
la guerra y trataban de capturar a los inuit, para cocinarlos y
comerlos. Sin embargo, los inuit eran más listos y podían emplear
su cerebro para hacerles frente.
Un día un cazador
volvía a su poblado de una caza fructífera cuando fue visto por
un gigante. El inuit sabía que si era atrapado por el gigante, se
convertiría en su comida. El esquimal dejó caer su caribú y escapó
hacia el sur, tan rápido como pudo. El tuniq le vió y corrió tras
él.
Oyendo la conmoción,
otro gigante miró alrededor y vió al cazador correr y él también
comenzó a perseguirlo. El inuit era ágil y veloz, pero no lo suficiente
como para esquivar a dos gigantes, de manera que viéndose atrapado,
se detuvo y, girándose, preguntó a los gigantes: « ¿Por qué me perseguís?».
A lo cual cada gigante respondió: «Porque quiero que entres en mi
cacerola para comerte».
El inuit más listo
que los tuniqs se mostró sorprendido y contestó: «Soy sólo un esquimal
endeble con poca carne y ustedes son dos enormes Tuniqs; sólo puedo
servir de alimento a uno, ¿quien de los dos me comerá?».
Esto dejó perplejo
a los Tuniqs, cada uno se autoproclamaba como vencedor, cada uno
se atribuía el mérito de haber visto primero al inuit y se consideraba
con derecho a comérselo. Finalmente, el inteligente inuit propuso
una solución: «Como ambos me vieron, y sólo puedo alimentar a uno
de ustedes, deben luchar entre los dos y yo mismo saltaré dentro
de la cazuela del vencedor».
Entonces tuvo lugar
una de las peleas más impresionantes y más conocidas de la historia;
los gigantes empezaron a luchar, lucharon durante varios días y
varias noches, arrojándose de golpe al suelo, ya que ellos tenían
la fuerza poderosa. Con cada golpe, la tierra se moldeaba, inclinándose
y levantándose; así aparecieron valles y colinas. Pero los gigantes
lucharon y lucharon, hasta que quedaron agotados y cesaron en su
pelea.
Entonces el inteligente
inuit, disparó a los exhaustos gigantes con sus pequeñas flechas,
volvió a recuperar su caribú y regresó con su familia para darles
de comer. Detrás de él quedaron los grandes montones de tierra,
huella de la encarnizada lucha de los dos gigantes.
El origen de la niebla
Cuando la tierra
era joven, los tuniqs y los inuits vivían en la Tierra, pero eran
enemigos. Un día, un cazador fue a pescar para calmar el hambre
de su familia; pero no consiguió nada en todo el día. El cazador
miró en todas direcciones, pero no vió ninguna presa.
Finalmente, vió
a un hombre en la lejanía, y a medida que se acercaba a él, la figura
se volvía más grande; se trataba de un Tuniq. Viendo al gigante,
el cazador comprendió que su vida estaba en peligro, y para evitar
una muerte segura, el cazador se tumbó en el suelo y se hizo el
muerto.
El gigante alcanzó
pronto al cazador y miró hacia el esquimal endeble, levantándolo
para ver si respiraba; pero el cazador sostuvo su aliento. «Está
muerto», pensó el gigante y agarró al cazador llevándolo hasta su
casa. El hombre seguía fingiendo estar muerto.
A lo largo del
camino, a medida que el gigante andaba de vuelta a casa, el inteligente
cazador iba sujetando y agarrando árboles y arbustos, de manera
que, sin darse cuenta, el gigante estaba arrastrando una gran cantidad
de peso y, cuando llegó a su casa, estaba exhausto.
El gigante dejó
al cazador, al que creía muerto, en un rincón de la mesa, para comérselo
más tarde; y como se sentía tan agotado, tuvo que tumbarse a descansar.
Finalmente el gigante
se quedó dormido y el cazador cogió el hacha del gigante y se liberó.
Empezó a huir, siguiendo sus propios pasos hacia atrás. Pero la
esposa del gigante, que estaba juntando madera para cocinar al cazador,
lo vió intentando escapar y comenzó a perseguirlo.
La esposa rápidamente
iba a alcanzar al cazador, entonces éste hizo un corte profundo
en la Tierra y un río brotó con fuerza delante de él. La esposa
del gigante, se detuvo al ver aquel río ante ella y entonces miró
al inuit y le preguntó: «¿Cómo pudiste atravesar este río?».
El inteligente
cazador respondió: «Me bebí el agua».
Afanosa, la mujer
del gigante comenzó a beber y beber más agua. Cuanto más bebía,
más se hinchaba y más crecía, pero ella seguía bebiendo agua, porque
el río no se agotaba. Bebió y bebió hasta que explotó con todo el
agua dentro. Con el viento las gotitas de agua fueron esparcidas
por el aire y así es cómo se formó la niebla. El inuit esperó a
que se disipase aquella niebla recién originada y finalmente pudo
escapar del lugar y regresar con su familia sano y salvo.
¿Por qué no hay árboles?
En la mitología inuit
ningún chamán es tan conocido como Kiviok, que ofrecía a los espíritus
su luz y calor, por lo cual fue dotado con poderes especiales. Con
estos dones se convirtió en el chamán más poderoso y vivió muchas
aventuras a medida que viajaba por la Tierra.
Cierto día, en
uno de sus viajes, Kiviok encontró un lago por casualidad y como
la noche se acercaba, decidió levantar su campamento. Viendo como
el hielo se formaría sobre el agua, Kiviok decidió hacer un gran
fuego, para lo cual sacó su gran hacha y comenzó a cortar árboles
como combustible.
Mientras Kiviok
cortaba árbol tras árbol, una viruta de madera cayó al agua y un
pez nació. El pescado mirando Kiviok, se burló de él, pero Kiviok
no le prestaba mucha atención.
Kiviok intentaba
no hacer caso al pez, pero a medida que las virutas de madera caían
en el agua, éstas se convertían en pescados, y más y más peces se
burlaban de él.
Finalmente, los
peces acabaron con la paciencia de Kiviok y este poderoso chamán
enfureció y comenzó a cortar todo. Tal cantidad de virutas y trozos
saltaban por los aires que parecía de noche, aún siendo de día de;
cada viruta que caía en el lago, se convertía en un pez. Cada árbol
diferente, cortado por Kiviok, produjo un tipo de pez diferente,
desde la trucha al salmón. Kiviok siguió cortando y cortando, hasta
que finalmente disminuyó su rabia, y alzó la vista. Al mirar a su
alrededor, Kiviok se dió cuenta de que ya no quedaba ningún árbol.
En contra partida, los lagos y los mares estaban repletos de peces.
El origen de la perdiz
blanca
Hace mucho tiempo, cuando
la tierra era joven y los seres podían cambiar de forma, había una
vieja mujer que era conocida como una gran bromista. En cualquier
ocasión, en cuanto tenía oportunidad, la anciana gastaba bromas
a todo el mundo, más para el pesar de la gente que para su entretenimiento.
Un día, la anciana
mujer decidió gastar una broma a un pequeño grupo de niños que se
divertían, ensimismados en sus juegos. La bromista se arrastró silenciosamente
hasta colocarse detrás de los niños y de repente aplaudió tan fuerte
como pudo. Los niños se asustaron más allá de lo que la bromista
esperaba. Inmediatamente, los niños se convirtieron en perdices
blancas y echaron a volar. Como eran sólo niños, no sabían la manera
de volver atrás la transformación y recuperar su forma humana; y
así es cómo surgió la raza de la perdiz blanca.
El origen de los mosquitos
Érase una vez,
un poblado inuit que tuvo que pasar tiempos difíciles. Debido a
esas duras circunstancias, no conocían ningún juego, ni tenían peces
para pescar, ni focas para cazar. Lentamente la gente iba desapareciendo,
sólo quedaban dos mujeres mayores.
Estas ancianas
habían podido sobrevivir, comiendo los piojos que encontraban la
una en la otra. Cuando eventualmente, un grupo nuevo de inuits llegó
al poblado, encontraron todo muerto y abandonado, excepto las dos
mujeres viejas.
Sospechando que
aquellas dos ancianas habían podido sobrevivir practicando el canibalismo,
los inuit recién llegados decidieron matar a las dos ancianas inmediatamente.
Además, les abrieron el estómago, para comprobar la sospecha. Sin
embargo, en su estómago abierto, sólo podían verse pequeños piojos.
Estos piojos asustados desarrollaron alas y salieron volando. Así
es cómo, según la mitología inuit, aparecieron los mosquitos.
El origen del cuervo
Una
vez, dos pájaros estaban juntos y decidieron convertirse en las
aves más hermosas del mundo, más bonitas que ningún otro pájaro.
Para ello, decidieron que tenían que tatuarse el uno al otro, creando
diseños y dibujos sobre su cuerpo queserían la envidia de todos
los pájaros.
Así, un pájaro
comenzó a pintar al otro; sin embargo, el pájaro que estaba siendo
pintado no podía estarse quieto. Después de regañar en repetidas
ocasiones a su compañero, éste seguía moviéndose. Finalmente, la
paciencia del pájaro que pintaba a su compañero, se agotó y el pintor
derramó todo el color negro sobre el pájaro. De esta manera, apareció
el primer cuervo.
¿Por qué el
caribú es como es?
Tiempo atrás, cuando
los animales y hombres podían cambiar de forma y todos hablaban
una lengua, un espíritu vino y tomó a una mujer humana como esposa.
El espíritu vivió entre la gente, pero no cazaba para alimentarse,
ya que él no necesita ningún alimento.
Otros cazadores
trabajan muy duro con tal de conseguir los materiales necesarios
para que sus familias pudiesen sobrevivir y poco a poco empezaron
a enfadase con aquel, que viviendo entre ellos, no cazaba ni salía
en busca de sustento. Los cazadores airados se dirigieron al nuevo
vecino y le dijeron que si no buscaba víveres, sería expulsado del
poblado. Con ira, el espíritu abandonó el poblado y después de caminar
varias millas, perforó un agujero en la tierra, dentro del cual
cayó un caribú. Rápidamente, el espíritu mató al animal atrapado,
tras lo cual tapó aquel agujero y regresó al campamento.
Cuando llegó al
poblado dijo a los cazadores: «¡He aquí este animal!, que sirve
de alimento y, por lo tanto yo también soy un cazador».
Al día siguiente
el espíritu salió nuevamente a cazar, pero esta vez otro cazador
del poblado le siguió a escondidas. Cuando el espíritu se alejó
lo bastante del poblado, volvió a cavar un agujero en el suelo,
y, otra vez, un caribú saltó dentro de la trampa. De nuevo, el espíritu
lo mató y cubrió el agujero. Sin embargo, el espíritu no sabía que
alguien le observaba.
Después de que el
espíritu abandonase el lugar, el hombre corrió hacia el agujero
y lo destapó, de nuevo otro caribú saltó dentro del agujero asustando
al hombre, que corrió despavorido, dejando el agujero destapado,
de forma que cualquier caribú que cayese, podía volver a escapar.
El espíritu al verlos,
corrió hacia los animales que huían y les dió patadas en la cabeza,
aplanando sus frentes y dijo al caribú: «De ahora en adelante, vosotros
siempre deberéis vagar por la tierra y siempre temeréis al ser humano».
Esta leyenda explica
porqué el caribú es como es; por qué tiene la cabeza plana, por
qué su color es el de la tierra y porqué se asusta del hombre, ya
que este animal siempre recuerda a un hombre que un día les dio
patadas.
El Mundo de Maestros
Animales
Para aquellos inuit
que mantienen sus creencias tradicionales los animales son un elemento
muy importante en el equilibrio con la naturaleza, ya que son fuente
de alimento, materia prima para la elaboración de sus tiendas, de
su ropa y otros utensilios, así como fuente de inspiración de creencias
espirituales y valores sociales. El mundo animal, según la tradición
inuit, se divide en dos grupos: uno, el europeo, o, dicho de otro
modo, el conjunto de animales domesticados, y, otro, el inuit, es
decir, el grupo de animales salvajes. A su vez, los animales salvajes
se agrupan en cinco categorías tradicionales, definidas como cinco
reinos animales, llamados «tipentamun»; estos reinos son: animales
cuadrúpedos, aves acuáticas, pájaros, peces e insectos. En esta
división en «tipentamun», cada reino animal es gobernado por un
espíritu animal, conocido como «utshimau» que es el jefe, como «aueshish-utshimau»
el maestro de los animales o como «katipenitak», que significaría
el regulador. Por otro lado, se puede apreciar una jerarquía en
las relaciones entre los distintos maestros. Así, por ejemplo, el
caribú y las aves acuáticas suelen ser considerados como los más
poderosos para muchos inuit de región de La Romaine.
Ciertos animales
representan el poder, por ejemplo, el oso, el lobo, el cuervo, el
águila y el castor y cada uno posee ciertas características que
les hacen destacar por encima de los demás: el oso destaca por su
fuerza, el lobo por su organización social y el águila por su agudeza
visual. Los inuit creen que para estar especialmente fuerte contra
espíritus malignos, es necesario guardar un equilibrio con la naturaleza
y con el mundo espiritual, y por lo tanto con los animales y con
sus maestros espirituales, que residen en el Mundo de los Espíritus
en compañía de otros, que ya hemos mencionado anteriormente.
A medida que nos
trasladamos de una comunidad inuit a otra encontramos pequeñas variaciones
en la idea que tienen sobre estos maestros de los animales. También
podemos encontrar variaciones entre los miembros de una misma comunidad.
A modo de ejemplo, señalaremos el caso de la comunidad inuit de
La Romaine, que considera que cada especie animal tiene a su propio
maestro animal, entre ellos:
| Papakashtshihku |
maestro del caribú
|
| Kakuapeu |
maestro del puercoespín
|
| Nisk-napeu |
maestro del gansos
|
| Atshikash-napeu |
maestro del visón
|
| Uhuapeu |
maestro de los búhos
|
| Uapineu-napeu |
maestro de la perdiz
|
| Mashkuapeu |
maestro de los osos
|
| Amishkuapeu |
maestro de los castores
|
| Uapishtan-napeu |
maestro del martín pescador
|
Al mismo tiempo,
suele ocurrir que ciertas especies están representadas por un mismo
maestro, atendiendo a semejanzas físicas o rasgos compartidos por
ambas especies. Por ejemplo, Missinaku es el maestro de pescado
y muchas criaturas acuáticas, mientras que Anikapeu es el maestro
de ranas y sapos.
Algún inuit de Schefferville
sostiene una teoría ligeramente divergente, ya que consideran que
determinadas especies como los ratones y los pájaros cantarines
no tienen ningún maestro. Por el contrario, agrupan a muchos animales
en una de las cuatro clases animales, gobernadas cada cual por un
maestro. Estos maestros animales son:
| Missinaku |
maestro de las especies acuáticas que incluye a los peces,
castor, nutria, almizclera, sellos, sapos, ranas, y aves acuáticas
migratorias, etc. |
| Mashku |
maestro de oso, marmota, mofeta, etc. |
| Uhuapeu |
maestro de puerco espín, liebre, urogallo, cuervo, etc. |
| Memekueshishkueu |
maestro de zorro, martín, el visón, lobos, caracayús, la ardilla,
la comadreja, el lince, etc. |
| Kanipinikassikueu |
maestro del caribú, a pesar de ser considerado el más importante
de todos los maestros, sólo controla al caribú. |
Como conclusión final
indicaremos que la riqueza y la diversidad de los mitos inuit hace
prácticamente imposible recogerlos todos en este modesto trabajo.
Por otro lado, no todos los grupos ni todos los miembros de una
comunidad inuit conservan sus tradiciones con la misma intensidad,
y, por lo tanto, no todos los relatos son bien conocidos. La visión
práctica que los inuit tienden de la naturaleza, hace que, en cierto
modo, su cosmogonía se centre en un sentido útil, que les permita
comprender la realidad que viven.
Recursos
La información
utilizada para realizar el presente trabajo, la hemos obtenido en
las siguientes páginas web:
|
Encyclopedia
Mythica
Página web muy completa y cuidada en
la que podemos encontrar gran variedad de información
sobre mitología, folklore y leyendas, referida a culturas
de todo el mundo y de cualquier época. Desde la mitología
del Antiguo Egipto hasta la leyenda del Rey Arturo,
pasando por una interesante galería de imágenes y una
importante sección de genealogías.
|
|
Mythology
«Mythology» es una página en inglés,
que nos ofrece información sobre la mitología de un
gran número de pueblos y, además, desarrolla una correspondencia
entre los dioses de los diversos pueblos. Por otro lado,
dispone de tres niveles de información, adecuándose
a las necesidades de cada usuario.
|
|
Innu
Nation. Mamit Innuat
Estas páginas ofrecen una información
valiosísima sobre múltiples aspectos de la cultura esquimal,
ya que presentan una magnífica lista de direcciones
de primer orden si queremos aproximarnos a esta cultura
con artículos, entrevistas, relatos e imágenes. La web
«Nación Inuit», en inglés, tiene como objetivo representar
los intereses de las poblaciones inuit del Labrador,
mientras que las comunidades de Mingan, Natashquan,
La Romaine, Pakua Shipi, ubicadas en Quebec, están representadas
por la organización «Mamit Innuat», cuya página web
está realizada en francés.
|
|
Yupiaq
Education Revisited
En esta página elaborada por Angayuqaq
Oscar Kawagley, tenemos un importante estudio sobre
la vida esquimal tanto de los yupiaq, como de los inuit.
|
|
Tierras
Polares
Fascinante página con un enfoque geográfico
y explorador que permite al visitante conocer el asombroso
paisaje de los polos gracias a la impresionante galería
de fotografías que acompañan las explicaciones sobre
expediciones y viajes realizados por este equipo de
profesionales. En la página podemos encontrar información
sobre conferencias, exposiciones, incluso una biblioteca
polar.
|
|
Temakel
Esta página, creada por Esteban Ierardo
tiene como propósito recuperar la apertura hacia la
trascendencia del mito, el arte y la filosofía. El nombre
de este sitio es una variación de «temaukel», denominación
de la divinidad, misteriosa y lejana, de los onas, el
pueblo ya extinto que habitó en la Isla de Tierra del
Fuego, en el sur de la Patagonia Argentina. En esta
página hallamos un índice muy interesante de mitos de
ancestrales de todo el mundo.
|
|
Las
Tribus Nativas de América del Norte
En esta web realizada por Txema Albert,
hallamos una valiosísima información sobre las poblaciones
nativas de América del Norte. Incluye diversas secciones,
como la dedicada a «Áreas Culturales» o la que describe
las «Naciones Indias», que son de necesaria consulta
si queremos conocer estas poblaciones. También incluye
imágenes de los principales líderes indios, además de
una breve biografía de los mismos y entre ellos encontramos
al legendario Jerónimo.
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Mapahumano
de Pueblos, Etnias y Culturas
Esta página, elaborada en español,
recoge una completísima información sobre un gran número
de poblaciones aborígenes de todo el mundo, que la hora
de estudiar las poblaciones árticas se convierte en
un referente imprescindible.
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The
British Museum
En esta página podemos encontrar importantes
referencias a una gran cantidad de culturas, acompañadas
de una excelente galería de imágenes con esculturas,
fotos... Entre las culturas que aborda se halla la inuit,
ya que dedica una exposición a la vestimenta ártica.
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Bayat
Gallery
«Bayat Gallery» es una página de primera
importancia si queremos acercarnos al arte inuit en
sus múltiples manifestaciones: esculturas, pinturas...
Además encontramos apartados dedicados a la historia
del arte inuit o a la mitología de este pueblo ártico,
por lo cual esta web se convierte en una interesantísima
fuente de información para conocer a los inuit.
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Illinois
State Museum
En esta página del Museo del Estado
de Illinois encontramos una importante variedad de exposiciones
y colecciones. Una de estas colecciones, dedicada a
las poblaciones árticas de Siberia, es la mostrada en
colaboración con el Museo Etnográfico Ruso.
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Tribal
Arts Review
Esta web nos ofrece una importante
galería de imágenes relacionadas con la cultura y el
arte de muchas poblaciones primitivas de América, África
y Oceanía.
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