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Transcripción y recursos
de la tertulia |
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Martes 4 de diciembre de 2001, a las 18:00 h.
![]() Fotografía de El Multimillonario (1960), con Marilyn Monroe, película prohibida por inmoral por el Ministerio de Información y Turismo. |
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A lo largo del último lustro, el tema de la censura cinematográfica en la época franquista ha gozado de cierto éxito historiográfico. Trabajos recientes de diferentes autores han complementado la visión de estudios clásicos sobre el tema como el de Román Gubern y Domènec Font, Un cine para el cadalso: 40 años de censura cinematográfica en España. Esas nuevas aportaciones nos han movido a organizar una tertulia virtual que tratará de acercar al público a los curiosos entresijos de la censura cinematográfica franquista. |
| Camino Gutiérrez. Profesora en el Dpto de Filología Moderna de la Universidad de León y autora de la monografía Traducción y censura de textos cinematográficos en la España de Franco. | |
| Francisco Moreno Sáez. Doctor en Historia y crítico de cine. | |
| Gonzalo Eulogio. Crítico de cine en Radio Alicante Ser y director-presentador del programa de cine de de Localia TV Alicante. | |
| Antonio Dopazo. Crítico de cine del Diario Información de Alicante. | |
| José Enrique Menéndez, responsable de PortaldeHistoria.com. |
Moderadores
| Antonio Carrasco Rodríguez (Área de Historia) |
| Juan Navidad (Área de Servicios) |
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En el momento de máxima afluencia participamos 23 contertulios. Junto a los moderadores y a los invitados, también asistieron Pineda, Lolo, Xabi, Lidio, Argantonio, Bea, Luisito, Zubiarrain, Patricia, Torquemada, Utopía, Jakob, Ro, Ritxi. Fernando V. Espinosa y Lorea. |
Planteamiento inicial de la tertulia.
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¿Se podía hablar sobre la censura en aquellos años o era una palabra prohibida? |
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¿Qué criterios tenía la censura? ¿Qué prohibía explícitamente? |
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¿Se llegaba a censurar directamente escenas o diálogos? |
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¿La censura no era más que otro de los instrumentos represivos que tenía un régimen dictatorial? |
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¿Había diferentes tipos de censuras dependiendo de para qué publico iba dirigido? |
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¿En qué consistía el Informe sobre la «Censura Cinematográfica y Teatral»? |
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¿Existía la censura actual, la comercial? |
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¿Cómo era el trabajo que realizaban los censores fuera de su labor censora? |
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¿ La censura no influyó en la calidad de nuestro cine? |
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Antonio Carrasco: La tertulia de hoy tratará sobre «La censura cinematográfica en el franquismo». Voy a presentar a los invitados. Hoy tenemos con nosotros a Antonio Dopazo, crítico de cine del Diario Información de Alicante. Buenas tardes, Antonio. Antonio Dopazo: Buenas tardes. Argantonio: B.T. Antonio Carrasco: También está en la tertulia Francisco Moreno, doctor en Historia y crítico de cine. Buenas tardes. Francisco Moreno: Buenas tardes a todos. Antonio Carrasco: Gonzalo Eulogio, que es también crítico de cine de Localia TV Alicante, y también de Radio Alicante Ser. Gonzalo Eulogio: Reitero mi saludo a todos los contertulios. Antonio Carrasco: Y también contamos con Camino Gutiérrez, que está en Ottawa (Canadá). Camino es profesora de la Universidad de León y acaba de publicar un interesante libro titulado: «Traducción y censura de textos cinematográficos en la España de Franco». Buenas tardes, Camino. Camino Gutiérrez: Buenas tardes a todos. Fernando V. Espinosa: Saludos a todos los expertos y claro está a los demás. Patricia: ¡¡¡Hola a todos!!! Antonio Carrasco: Buenas tardes a todos los contertulios y gracias por participar en este encuentro. Comenzaremos, si os parece bien, preguntándole a Camino cuál es la aportación principal de su trabajo, de reciente publicación. Camino Gutiérrez: Está enfocado desde el punto de vista de los Estudios Descriptivos de Traducción... A través de la comparación de guiones originales en ingles y traducidos al español se ha comprobado cuáles eran los mecanismos de autocensura que utilizaba el propio traductor antes de que su trabajo llegara a la Comisión. Juan Navidad: ¿Puedes poner ejemplos? Antonio Carrasco: Podemos comenzar por aquí, películas extranjeras con impresionantes cambios de guión... Fernando V. Espinosa: «Mogambo», el ejemplo más esclarecedor. Antonio Dopazo: Pienso que es importante señalar previamente que la censura no era más que otro de los instrumentos represivos que tenía un régimen dictatorial que negaba las libertades básicas del individuo y los derechos humanos. Es decir, un factor coherente con un régimen que se alinea con los fascismos europeos de los años cuarenta y que tras la segunda guerra mundial se convirtió en el único superviviente en el marco de la Europa Occidental. Francisco Moreno: Dopa: podemos recordar un texto como éste: «Stalin viaja con frecuencia y no se dan explicaciones de adonde va. Pero nosotros los sabemos. Se va a la República de Azerbaijan y Allñi, en un pozo abandonado de las perforaciones petrolíferas, se le aparece el Diablo que surge de las profundidades de la tierra. Stalin recibe las instrucciones diabólicas sobre cuánto ha de hacer en política. Las sigue al pie de la letra y esto explica sus éxitos pasajeros». Esto lo declaraba a la prensa en 1952 nada menos que Arias Salgado, responsable de la cultura y la información en España. De ahí se puede colegir lo demás. Argantonio: Moreno, ¿eso que cuentas es verdad? Lo de Arias-Stalin. (No dudo de que lo sea) Es que no doy crédito a tal barbaridad. Camino Gutiérrez: Y es sorprendente la cantidad de cosas que el propio traductor se encargaba de limar sin que los espectadores se dieran cuenta. Argantonio: ¿Algún ejemplo, Camino? Camino Gutiérrez: Sí, pero con este trabajo se demuestra que los ejemplos particulares como el caso de «Mogambo» no son los únicos... Sí, ya voy con los ejemplos, hay tablas y tablas de ejemplos. Antonio Carrasco: Ejemplos conocidos, curiosos... Juan Navidad: Supongo que los testigos mudos (gran paradoja) fueran los dobladores/as de estas películas tanto de las autocensuradas por los traductores/as como las censuradas por el régimen ¿no es así? Camino Gutiérrez: ¡¡¡No!!! ¡Totalmente desconocidos pero muy curiosos! Los ejemplos conocidos son los que surgen de un corte de imagen que se nota en la pantalla o los de un cambio de dialogo traducido que también se nota..., pero muchísimos pasaban desapercibidos... incluso para los propios investigadores. Fernando V. Espinosa: Es hiriente, nos tomaban por tontos... Gonzalo Eulogio: El ejemplo paradigmático de lo que decís es la escena final de «Cinema Paradiso». Luisito: Pienso que tiene razón Camino. Ejemplos como los de «Gilda», «Casablanca» o «Mogambo» son la cresta de la ola únicamente. La labor del traductor auto-censor era mucho más sutil y manipulador. Camino Gutiérrez: Por eso hay que realizar un trabajo sistemático, hay que meterse en los archivos. Yo analicé cinco peliculas originales en inglés, con una calificación eclesiástica de 3R o 4, lo cual quiere decir que moralmente son consideradas muy peligrosas. Francisco Moreno: Creo que habría que hablar de censuras. Estaban la oficial, la que la ley reservaba a los gobernadores civiles en cada provincia, la eclesiástica -las famosas calificaciones de colores-, la de los productores, la de los distirbuidores -aunque éstas obedecían a moitvos no políticos, como la excesiva duración de una cinta: es el caso de «La Jauría humana», en Alicante-, los colegios profgesionales o corporaciones que protestaban si alguno de sus miembros era mal tratado en una película, y sobre todo, la autocensura. Fernando V. Espinosa: Y algunos pasábamos por esa retahíla de censuras, la primera, la de los distribuidores, luego en los colegios, que tenían películas que distribuía una rama de Cifesa, encabezada por un tal José Mª Latiegui y luego, la de los propios colegios... Lidio: A final de cuentas la tara del falsificador de textos cumplía con crear una obra completamente distinta. En Argentina hacía desaparecer minutos largos de muchas películas, en la época de la dictadura y también en algunas «democracias» pasadas. Juan Navidad: ¿Se podía hablar sobre la Censura en aquellos años o era una palabra prohibida? Francisco Moreno: Al final de la dictadura e incluso en los años cincuenta se podía hablar de la censura. No hay que olvidar que para muchos era un mal necesario. Camino Gutiérrez: La censura moral de la iglesia era muy fuerte pero no decisiva. La oficial era la que autorizaba o prohibía. Por ejemplo, el la epoca de «apertura», con Fraga y García Escudero como Director General de Cinematografía y Teatro, se decidió no prohibir tanto para no perder beneficios en las taquillas y para dar buena imagen de cara al exterior. Luisito: Sin embargo, en las revistas de cine de los sesenta no se hacía demasiada referencia, y si se hacía era para considerarla el mal necesario ya aludido o para citar ejemplos censores de otras cinematografías: la italiana, francesa, etc..., para destacar que no era sólo aquí. Antonio Dopazo: El problema es que siempre ha habido más papistas que el Papa y en determinados ámbitos, -sobre todo colegios religiosos- aún se censuraba a la censura, por considerar que era demasiado liberal. Creo que en muchos españoles germinó el afán de ser censor, hasta el punto de que todos nos sentíamos en la autoridad de determinar lo que podían o no ver los demás. Francisco Moreno: Sería conveniente también tener en cuenta que la censura cinematogáfica era mucho más grave que otras: si alguien escribía poesía o una novela y no se le autorizaba, perdía su tiempo y poco más. Pero una película prohibida -o mal calificada, que era otro mecanismo censor- podía suponer la ruina de una productora. Fernando V. Espinosa: Me acuerdo que, perteneciendo a un centro de A.C., teníamos un grupo de teatro muy bueno, del que salió Juanjo Menéndez y logramos estrenar la versión íntegra de «Escuadra hacia la muerte» de Alfonso Sastre, cuando en las salas comerciales era inimaginable... Juan Navidad: ¿Quizás se tendía a minimizar el peso que tenía la censura en la merma de calidad y en «estropicio» que ocasionaban a las películas? Argantonio: Para ser buen censor, creo que hay que ser bastante inteligente. ¿Eran buenos -efectivos- censores y, por ello, inteligentes los tales? ¿O se dedicaban a censurar la espuma y se quedaban todas las algas dentro de las películas? Antonio Dopazo: Había algunos tan «inteligentes» que Berlanga propuso a un sacerdote como guionista de «Los jueves milagro», habida cuenta de las notorias manipulaciones que introdujo en el film. Es obvio que su protagonismo en lo que quedó en la cinta era tan relevante que debía figurar como guionista. Juan Navidad: No olvidemos, Argantonio que los únicos que veían todo el cine nacional y extranjero en España sin cortes, eran los propios censores. Tengo entendido que se lo pasaban muy bien... Francisco Moreno: La composición de la Junta de Censura, era casi clandestina hasta muy tarde, contenía desde amas de casa y militares y eclesiásticos, hasta críticos de cine. De todo había. El problema del censor es la absoluta prepotencia que desarrolla su función. Como los de Dios, sus designios solían ser inescrutables. Lidio: ¿Pasaban películas de Buñuel en esos años en España? Fernando V. Espinosa: En Canal Satélite Digital, puedo aseverar que no... Con la excepción de «Viridiana», ninguna... Lidio: Gracias, tal vez la pasaron a «Viridiana» porque era muy complicada de entender... Juan Navidad: Lidio, como se suele decir, Buñuel era muy «fuerte» para el publico español. Lo más parecido que he oído en estos tiempos es un político que dijo que no había ganado unas elecciones autonómicas por la «falta de madurez» de los votantes... Gonzalo Eulogio: En la línea de Espinosa, a los que el tardofranquismo nos pilló muy jóvenes, fuimos conscientes de la censura cuando, a partir del 78, comenzamos a ver decenas de películas prohibidas. Fernando V. Espinosa: Lo que más me ha dolido de la censura es ahora, el ver películas que en su día no pudieron pasar de ninguna forma a los cines y los hemos recuperado en TV. Luisito: Sí, pero algunas de esas películas recuperadas en televisión siguen emitiéndose censuradas. Camino Gutiérrez: Sí, Luis tiene razon... o se emiten censuradas o a veces, como paso con «Chinatown» (por ej.) le añaden los cortes con diferente voz del actor de doblaje, esto también es muy común. Antonio Dopazo: Ahora no se censuran las películas, por supuesto, lo que sucede es que algunas copias que se pasan en TV tienen el doblaje antiguo, con las supresiones y suavizaciones de la censura, caso por ejemplo de «Con la muerte en los talones», y eso da la impresión de que es una nueva censura. Camino Gutiérrez: En el cambio de equipo de gobierno que se dio con la «apertura» en 1962 también se estrenaron muchas pelis que antes habían sido prohibidas. Patricia: Gonzalo, yo soy todavía más joven que tú y me gustaría que pusieras ejemplos de esas películas prohibidas y algo de su argumento (por encima). Francisco Moreno: Además, cuanto menor era el ámbito de la censura, máyor era ésta. El funcionario de a pie sabía que «in dubio, pro régimen». En una ocasión en el cine-club Chapín pusimos unas películas de la Filmoteca Nacional, que no llevaban hoja de censurta. El funcionario de la Delegación Provincial nos la exigió y le hicimos ver que la Filmoteca era un organismo estatal. No hubo modo de convencerle y al final envió a García Escudero un telegrama para que nos autorizasen la exhibición. Pero, a la semana siguiente tuvimos la misma, con otra película de la Filmoteca. Antonio Dopazo: Éramos tan ingenuos en los años sesenta ysetenta que cada vez que se estrenada una película prohibida pensábamos en la apertura. Puro espejismo. O llegaban mutiladas o era una excepción que confirmaba la regla y siempre en títulos minoritarios y restringidos a circuitos de cinéfilos, donde había algo más de permisividad. Camino Gutiérrez: ¡¡¡Sí!!! por eso hay que escribir «apertura» entre comillas. Fernando V. Espinosa: Se sabe que los productores hacían dos copias, una para ser exhibida en España y otra, fuera. Antonio Dopazo: Hoy el tema provoca sonrisas y hasta incredulidad, pero era una cosa trágica porque representaba un flagrante ataque a la libertad de expresión. Pienso que, en efecto, la constancia de algunos censores de cortar todo signo de erotismo y de epidermis femenina, llegando hasta lo enfermizo y hasta parando la proyección para ver si se veía algo pecaminoso, merece hoy la medalla al mérito en el trabajo. Juan Navidad: Yo lo llamaría hipocresía elitista: aprovechaban su poder para ver las escenas más «calientes» una y otra vez a como si fuera un vídeo... Argantonio: Siento dejaros. Un gusto haberos compartido un ratito. Gracias. Antonio Carrasco: Gracias, Argantonio. Hasta la próxima, el 18 de diciembre. Camino Gutiérrez: Hay un informe confidencial de 1964, de la Dirección General de Cinematografía y Teatro, que da todos los datos: si queréis os lo cuento. Lidio: Yo quiero saberlo, Camino. Camino Gutiérrez: Se llama Informe sobre la «Censura Cinematográfica y Teatral». En él se habla de varias leyes publicadas en el BOE decisivas para la «apertura»: 1. La publicación de las normas de censura cinematográfica. 2. La elevación de las edad «adulta» de asistencia al cine de 16 a 18 años. Esto permitió autorizar muchísimas películas que antes habían sido prohibidas porque se consideraba que el público de más de 18 era más adulto. Fernando V. Espinosa: Es que ese es un tema a considerar, la apertura visual y la ideológica, que esa no llegó hasta los finales de los 70-principios de los 80. Francisco Moreno: Una cosa curiosa es el odio contra el cine en sectores eclesiásticos (a pesar de que Pío XII era aficionado). El jesuita Ayala, un hombre muy influyente en la formación de las élites dirigentes, aseguraba. «El cine es la calamidad más grande que ha caído sobre el mundo desde Adán acá. Más calamidad que el diluvio universal, que la guerra mundial y la bomba atómica». Luisito: Aún en 1976 y 1977, hasta la ley de noviembre de ese año, hubo censura explícita: se siguieron cortando planos y cambiando elementos vía doblaje o subtitulado. Lo cual quiere decir que aún en 1978 y 1979 se exhibieron censuradas. Fernando V. Espinosa: Oid todos, no estamos dejando a Camino exponer cosas muy interesantes.... Antonio Carrasco: Sigue, Camino, por favor... Te estamos leyendo... Camino Gutiérrez: 3. En relación con eso el Informe dice que hasta el 30 de junio de 1964 se revisaron 68 películas y se autorizaron 53 de ellas. Antonio Dopazo: Un caso curioso es que los censores murieron con las botas puestas. Y así, prohibieron la cinta cubana «La última cena» a sabiendas que eran sus últimas sesiones de trabajo y que poco después, con su abolición, la cinta se estrenaría sin ningún problema. Eso es creer en la causa. Juan Navidad: Pues el Generalísimo Franco utilizo el cine como arma de propaganda con su película «Raza»... Fernando V. Espinosa: Bazofia.... ¡¡¡¡puajjj ¡¡¡ Juan de Andradas... Luisito: Estoy de acuerdo con lo de que murieron con las botas puestas. Hasta el mismo día que se promulgó la abolición siguieron ejerciendo la censura. Francisco Moreno: En cuanto a lo de la mayoría de edad a los 18 años, no hay que olvidar que la censura nos consideraba a todos menores de edad. Por ejemplo, no podíamos ver algo tan pecaminoso como «Muerte en Venecia». Camino Gutiérrez: Lo cual prueba que las autoridades hacían las leyes de acuerdo con los intereses del momento. Algo evidente, pero siempre nos olvidamos de ello. Fernando V. Espinosa: Camino, perdónanos, parece que todos padecemos de incontinencia digital :) Camino Gutiérrez: Otro dato curioso: En la etapa de Arias Salgado (en los cincuenta) se hacía caso de la Iglesia y se autorizaron muy pocas películas moralmente calificadas 4 (muy peligrosas). Cuando llegó la «apertura» en los sesenta el numero de estrenos con calificación moral 4 y 3R se elevó... Parece que la Iglesia mantenía sus criterios pero la censura oficial decidía según los intereses, en un movimiento de vaivén: cerrazón, permisividad y vuelta a un intento de cerrazón al final, aunque ya las cosas se les escapaban de las manos. Juan Navidad: ¿Y después no siguió la autocensura? Patricia: ¡¡¡Buena pregunta Juan!!! Luisito: Por lo que he visto, sí siguió la autocensura: eso no desaparece de un día para otro. Por ejemplo en el film de Morrissey y Warhol Flesh, estrenado en 1982, hay evidentes signos de traducción autocensurada. Fernando V. Espinosa: Gilda, por ej. Francisco Moreno: Un elemento importante para la censura fue el doblaje, que permitía tergiversar los diálogos. Pero como no se cortaban un pelo, incluso en películas en italiano («Primma della revoluziuone») eran capaces de cambiar Angola por Argelia en los subtítulos para no traicionar la tradicional amistad con el pueblo luso. Antonio Dopazo: Pienso que es fundamental al hablar de la censura citar el impagable documento que recoge el libro de Román Gubern «Un cine para el cadalso». Me refiero a la carta que el entonces embajador en Italia Sánchez Bella, después Ministro de Información y Turismo, envió al Ministro de Asuntos Exteriores cuando comprobó que se había elegido «El verdugo» para representar a España en Venecia. Habló de una cinta inmersa en la campaña judeo-masónica-comunista internacional y abogó, ya que había metido un gol a la administración española, por demostrar que enviar una cinta así a un festival era signo de la permisividad española. Hay que tener en cuenta que la película se estrenaba poco después del fusilamiento de Julián Grimau, que originó toda una campaña internacional contra España. Fernando V. Espinosa: Sí ya me acuerdo de haber leído aquella protesta, le dieron bola en toda la prensa... Antonio Dopazo: Quiero precisar una cosa que he dicho. No fue una campaña internacional contra España, sino contra el régimen franquista. Que es algo muy distinto. Enrique Menéndez: Hola, buenas tardes. Antonio Carrasco: Hola, Enrique. Acaba de incorporarse a la tertulia Enrique Menéndez, responsable de PortaldeHistoria.com. Bienvenido, amigo. Fernando V. Espinosa: Saludos cordiales. Enrique Menéndez: Bien hallado. Juan Navidad: Camino, ¿y los criterios para que una película fuera 2, 3 o 4 no variaban? Camino Gutiérrez: Parece que los criterios son más estables. En un documento llamado «Instrucciones y normas para la censura moral de espectáculos», de 17 de febrero de 1950, se especifican muy bien los criterios que utilizaba la censura eclesiástica para calificar moralmente cada película. Fernando V. Espinosa: Coincide con la aparición de la tecnocracia y los Lópeces, es curioso, ¿no? Luisito: Esa calificación eclesiástica siguió en funcionamiento hasta 1979, pero supongo que con menor influencia. En esos años un número tremendo de títulos obtuvo la 4 y 3R, era del destape, estrenos tardíos, etc. Francisco Moreno: Román Gubern y Domenec Font incluyen estos datos oficiales, referidos a diez meses de 1971, que matiza la pretendida evolución. De películas extranjeras, se prohibieron totalmente 106 y se autorizaron 267, de las cuales 130 con cambios y sugerencias. De las españolas, los guiones presentados 131, fueron prohibidos 32 y con 600 advertencias o adaptaciones a los demás. Y de películas, de 70 presentadas, 42 tuvieron que suprimir algunas escenas o diálogos. Me parece sintomático. Antonio Dopazo: Las calificaciones eclesiásticas llegaban a tener tanto peso que ver una película clasificada 4, es decir «gravemente peligrosa» (?), suponía casi un pecado mortal y no se proyectaban en muchos lugares. Lo sucedido con «Arroz amargo» y «Mambo» en algunas ciudades es sintomático al respecto. Y no digamos más tarde con los films ligeramente aperturistas en materia política o religiosa, como «La prima Angélica» o «Jesucristo Superstar», que movilizaron a los ultras en una campaña de tontos útiles que benefició a la acogida comercial de las cintas. Fernando V. Espinosa: Afortunadamente, aparecieron los cine-clubs... Camino Gutiérrez: El tema de los cine-clubs... es muy interesante. Pero quien hace la ley hace la trampa... ¿No era también un medio de justificar que en España «se veía cine de calidad» cuando en realidad el acceso era muy restringido? Luisito: Aún Godard y su film «Je vous salue, Marie», originó, en los ochenta, algunas revueltas. Y después «La última tentación de Cristo». Juan Navidad: Hablando de negocio, ¿existía la censura actual, la comercial?... Patricia: ¿Comercial? puedes explicarte Juan. Francisco Moreno: Era la mayor de todas, pero como ha existido siempre y sigue existiendo (¿quién puede criticar a Polanco en «El País», por ejemplo?), se le daba menos importancia y se confía en que otras empresas permitan decir o digan lo que nos parece mejor. Yo he leído en la prensa campañas de Acción Católica contra el estreno de «Gilda», que no tuvieron éxito, porque «el negoci es el negoci». Fernando V. Espinosa: Yo la vi con 12 años en un cine al aire libre en el interior de las murallas de Ávila... Antonio Dopazo: Una parte pintoresca y curiosa de la censura y la represión que sufríamos fue la moda de desplazarse a Perpignan u otros pueblos de la frontera francesa para ver «El último tango en París» y otros títulos prohibidos. Un fenómenos que adquirió proporciones notorias. Luisito: Estos peregrinajes fueron muy criticados desde publicaciones especializadas, pues demostraban, según muchos, el retraso español. Antonio Dopazo: Y no olvidemos que los censores eran racistas, Recuérdese que en el documental «Este perro mundo» cortaron todos los senos de mujeres blancas y permitieron que se vieran los de las negras. Con todo, el tema fue tan insólito que el film se benefició de un éxito extraordinario fruto exclusivo del morbo. Fernando V. Espinosa: Lo curioso es que sólo era para películas de connotaciones sexuales, nadie se desplazaba para ver alguna del tipo de una de Alain Resnais, cuyo guión era de Jorge Semprún, interpretaba Yves Montand y hablaba de la introducción de células comunistas en España. No caigo en el título ahora. Luisito: ¿Era La guerra ha terminado? Antonio Dopazo: Es «La guerra ha terminado». Pero eso no es del todo cierto. Había ciclos en Le Boulou y Ceret en los que se incluían todos los films interesantes prohibidos, muchos de carácter exclusivamente político. Como es el caso de «Senderos de gloria», «El gran dictador» o «Morir en Madrid». Fernando V. Espinosa: Sí, supongo, no estoy seguro. Luisito: Sí, pero pasaron a la historia por «El último tango», «Emmanuel» y demás. Camino Gutiérrez: ¡Propongo que toquemos sólo un tema a la vez! Perdón si he sido demasiado brusca, es que estáis tratando cosas muy interesantes y es una pena que no me da tiempo ni a leer. Antonio Carrasco: Bueno, vamos a tratar de centrar un poco el debate, aunque hoy está yendo muy bien... Es el problema fundamental de las tertulias virtuales..., son muy dinámicas... Camino, ¿qué criterios tenía la censura? ¿Qué prohibía explícitamente? ¿El suicidio? ... Enrique Menéndez: Una curiosidad. Se dice que Franco fue un gran aficionado al cine ¿Saben si llegaba a censurar directamente escenas o diálogos, tal como hacía su mujer, Carmen Polo con ciertos programas de TV? Antonio Dopazo: La lista de cosas prohibidas por la censura sería interminable. En efecto, el suicidio era una de ellas y películas que acababan con esa solución no se permitían. También aquellas en las que el criminal quedaba impune. Ahí está el caso de la manipulación del final de «La huida», en la que se añadía un plano en el que se afirmaba que el protagonista era detenido, tras huir a México, y pagaba sus purgas en prisión. Pero las prohibiciones afectaban a todo un arsenal de temas religiosos, sexuales, políticos, morales, etc. Es más, si una película no tocaba ningún tema tabú pero sí abordaba mucho delicados, se prohibía también por tendenciosa. Puede parecer divertido, pero entonces era trágico. Juan Navidad: ¿El tema de la familia, el divorcio, tenía un tratamiento especial, considerando que el mundo estaba «modernizandose» socialmente y aquí estábamos viendo al final de la dictadura «La Gran familia» o el Paco Martínez Soria como modelo social de familia perfecta? Luisito: El ejército era otro de los temas poco tocables. El ejemplo del film «Soldado azul» es impagable: la censura se cebó, estrenada en 1972, de todas las maneras posibles. Antonio Dopazo: La familia era un tema tan sagrado que ni siquiera se permitía otro sistema anticonceptivo que no fuera el natural. La píldora motivaba que se prohibiera un film y una comedia tan blanca e ingenua como «Prudence y la píldora»; se prohibió durante cinco años. Y se estrenó sin citar «píldora» en el título. Por si las moscas... Camino Gutiérrez: Los criterios de censura están en las Normas del BOE del 63, sobre todo era la octava la que más se aplicaba, por la propia temática de las películas de la época (melodramas sobre todo). La octava prohibía el suicidio, homicidio «por piedad», venganza y duelo, divorcio, adulterio, aborto, relaciones sexuales ilícitas, prostitución, y «en general, de cuanto atente contra la institución matrimonial y contra la familia». Francisco Moreno: Lo peor de la censura era que interiorizaba la censura, porque se acababa combatiendo contra ella con engaños, broncas y demás, pero al mismo tiempo se la acepaba (claro que la alternativa era callarse). Patino cuenta que conserva unas recomendaciones de a censura en que, junto a cosas inteligibles, se le decía que un tren que salía no podía echar humo «porque ensucia el paisaje, ya de pos sí feo, de Castilla». Fernando V. Espinosa: Yo no la he visto.... Pasó igual con «La Colina», de Sidney Lumet, la tuvimos que ver en C:S. D. Luisito: Es que lo de los títulos es otro tema... Lidio: ¿Qué pasaba con las películas soviéticas como «Pasaron las grullas», «La balada del soldado», «Acorazado Potemkin», «Me compré un papá», etc.? ¿Las pasaban en los cines? Fernando V. Espinosa: Cine-Clubs, más bien... o Filmoteca. Francisco Moreno: En principio se prohibió toda película soviética que tratase temas posteriores a 1917 (se autorizó «Hamlet» o «Don Quijote»). Luego llegaron a la Filmoteca y a los cine-clubs. Antonio Dopazo: Recuerdo, en efecto, que clásicos como el «Potemkin» u «Octubre» circulaban en copias de 8 mm. clandestinas por la universidad porque se consideraban subversivas. Sólo se permitió, y gracias a la labor de Cesáreo González, el cine soviético más reciente basado en adaptaciones literarias asépticas. Camino Gutiérrez: Claro, el tema político, lo que habéis apuntado de «Senderos de Gloria» y demás... Lo que pasa es que el cine político no llegaba a autorizarse. No, el realismo soviético fue anterior al franquismo y no se vio. Se autorizaba el genero melodramático que era el que llegaba en masa a las pantallas. Luisito: «Potemkin» y «Octubre» se estrenaron en democracia. Fernando V. Espinosa: Y porque Einsestein era un artista de la cámara... Luisito: Eso de Patino es increíble, un ejemplo que demuestra hasta qué punto los censores. En fin. Ro: ¿Cómo se entiende la proyección de la película «La caza» de Carlos Saura en el contexto de la censura del franquismo? Fernando V. Espinosa: Referente a «La Caza», por dos cuestiones simples, elipsis y autocensura. Ro: No entiendo a que te refieres. Antonio Dopazo: Y no olvidemos las represalias del régimen contra productoras que distribuyeron films considerados antifranquistas. Es el caso de la Columbia, por amparar «Y llegó el momento de la venganza», que vio como se cerraba su sucursal en España y se prohibía que apareciese el célebre icono de la compañía. Luisito: Sí, pero al régimen no le interesaba tener descontentas a las majors americanas, que eran las que incluso hacían aquí películas. Juan Navidad: ¿Y nos podéis poner más ejemplos de las mejores películas españolas que se burlaron de la censura en la tradición hispana más quevedesca? Fernando V. Espinosa: «Surcos», de Nieves Conde, por ejemplo. Francisco Moreno: El discurso de Pepe Isbert en «Bienvenido Mr Marshall». Patricia: Es cierto Francisco, ese discurso es tremendo. Antonio Dopazo: La película española que más burló la censura fue «Diferente», que es una apología de la homosexualidad que no supieron ver los censores. Una auténtica perla que demuestra que se podía engañar a unos tipos tan cuadriculados con la sutileza y el ingenio. Fernando V. Espinosa: Sí, ya me acuerdo... de Alfredo Olaria, ¿no? Luisito: En fin, una vez habrá que convenir que la censura no influyó en la calidad, y que el cine español de los cincuenta o sesenta (algún cine español, al menos) no es peor que el de los ochenta o noventa, sin hablar de cuotas de mercado, etc. Francisco Moreno: Creo recordar, Dopa, que tu trajiste a esta universidad el «Potemkin» en super ocho y la pusimos en una sesión semiclandestina. ¿O me falla la memoria? Antonio Dopazo: En efecto, Paco, fue así y creo que aunque la pasamos con cierto susto, valió la pena. Juan Navidad: ¿Eran frecuentes este tipo de proyecciones, Francisco? Fernando V. Espinosa: Creo que sin ellas hubiésemos estado muchos años en la más pura inopia cinematográfica. Francisco Moreno: Otra perla: en una ocasión doblamos artesanalmente (es decir, con un magnetofón y procurando que coincidiese con los subtítulos) una película de Buñuel, «Tierra sin pan», que nos dejó la Filmoteca en versión francesa. Camino Gutiérrez: Y de los Cine Clubs, me gustaría que nos contarais algo. Antonio Carrasco: Bueno, Antonio, Paco, ¿vosotros fuisteis directores de dos? (Creo). Francisco Moreno: Los cine-clubs eran una de las escasas formas de propiciar una cultura cinematográfica en la época. Hay que diferenciarlos de los cine-forums, que utilizaba la Iglesia para captar adeptos de modo más moderno que los tradicionales sermones. Antonio Dopazo: Es obvio que con censura se puede hacer buen cine. Un caso patente es «El espíritu de la colmena», pero me niego a entrar en la discusión de si se hace mejor cine o peor con ausencia de libertades porque no se puede justificar nada que niegue la libertad de expresión y la facultad creadora del individuo. Otra cosa es que eso avive la imaginación y haga recurrir a las metáforas. Recordemos la etapa de Saura de «El jardín de las delicias», por ejemplo. Fernando V. Espinosa: Pues la suerte que había es que al ser proyecciones privadas, que no se cobraba entrada al ser financiados mediante cuotas mensuales, se podían traer cosas que de otra forma no hubiéramos visto. Luisito: Pues yo he oído que en los cine-forums también se ponía cine de calidad. Fernando V. Espinosa: Es lo mismo que los cine-clubs, sólo que con coloquio al final. Francisco Moreno: En los cine-clubs, como ha apuntado antes Camino, se podían exhibir películas que no se exhibían en cine comercial (algo similar pasó después con las Salas de Arte y Ensayo, reducidas a poblaciones grandes) y servían también para hacer ver que se exhibían películas del Este o algo similar en España, para dar una falsa sensación de libertad. Antonio Dopazo: Los cine-clubs fueron un espejismo en un desierto cultural flagrante y la relativa permisividad con que contaban permitió conocer autores y cinematografías que jamás se habrían visto en las pantallas comerciales. Fueron el caldo de cultivo de una gran afición y sentaron las bases de toda una generación de críticos que dieron mucho juego y que no han tenido la necesaria continuidad. Luisito: No, no, no quería decir que se hace «necesariamente» mejor cine con censura, me repito a estudios «revisionistas». Hay que estar siempre y en todo lugar contra cualquier tipo de censura. Francisco Moreno: El «revisionismo» es peligroso. Puede llegar nada menos que a incluir en la programación de «Cineclassics» películas de Manolo Escobar. Luisito: Claro, revisionismo sin sacarlo de sus casillas. Pero un trabajo como el de M. Marías sobre Mur Oti o la reivindicación de Edgar Neville en los últimos años me parece recomendables, ¿no? Camino Gutiérrez: Más tarde os pongo unos cuantos ejemplos de manipulación del doblaje, pero por ahora me parece muy interesante lo que podáis contarnos sobre Cine Clubs. Yo también tengo la idea de que era una creación a golpe de BOE que favorecía los intereses del Estado. Y es fuerte lo que digo... pero quiero saber vuestra opinión. Fernando V. Espinosa: Ya que se ha sacado el ejemplo de Saura, él mismo confesó hace poco en una entrevista, que se tuvo en un momento como el rey de la elipsis, pues si no, no hubiera podido estrenar. Por eso algunas de sus películas son difíciles de entender a la primera. Francisco Moreno: El problema de los cinecubs, como de los grupos de teatro o las revistas literarias, o mutatis mutandis, los sindicatos era que había que aprovechar cualquier resquicio que ofreciese el régimen para ampliar las libertades. Aunque ello sirviese para justificar lo injustificable. Al final, creo que el balance fue positivo para la democracia. Camino Gutiérrez: Eso sí, se estrenó cine de autor que de otra manera no se habría visto en la época pero... quiero saber si lo llegaba a ver mucha gente, o que repercusión tuvo la cultura del Cine Club en la época... Algo ya habéis apuntado. Fernando V. Espinosa: Yo eso no sé, pero el caso que nos hizo ver films que de otra forma no hubiéramos podido, sobre todo en las capitales más grandes, en los sitios pequeños, ya era harina de otro costal, pues entraban los poderes fácticos, como Alcalde, cura etc... Antonio Dopazo: Fueron, desde luego, una coartada cultural, la excepción que justifica la regla o algo tan minoritario que no preocupaba a la administración el que allí se vieran títulos que no se permitían en otros locales. Además porque se veían con «letreritos» que los hacía todavía más clandestinos. Fue como la «fabricación» del nuevo cine español por Fraga Iribarne en el Ministerio de Cultura, una baza cultural que permitió que el cine español acudiese con dignidad a varios festivales y que se llevase algún premio. Y que al Ministerio se le llenase la boca diciendo que amparaban un cine de calidad y hasta crítico, que luego apenas se veía en las pantallas(como ocurrió con «La caza» o «Nueve cartas a Berta»). Lidio: Creo que vale comentar que acá en Austria y Alemania el régimen nazi toleró los teatros-café porque sabían que un mínimo de libertad tenía que ser respetada. Mientras tanto... Francisco Moreno: En cuanto al público de cine-clubs hay que confesar que fue siempre minoritario. Cualquier proyección de una película clásica en el Canal Dos incluso tiene más público que el de todos los cine-clubs juntos. Fernando V. Espinosa: Nos hizo conocer más horizontes, ampliar la cultura cinematográfica y mediante el boca a oreja, acceder a Cine-Clubs prácticamente clandestinos y sólo accesibles a una minoría... Antonio Carrasco: Bueno, podemos plantear dos temas más. Primero, hablar un poco de los doblajes. Y después, comentar películas sobre la censura cinematográfica. Antes Gonzalo Eulogio sacó «Cinema Paradiso»... ¿Qué os parece? ¿Hablamos sobre doblajes? (Camino). Antonio Dopazo: En el doblaje la censura era tan feroz como en las imágenes y el grado de manipulación el mismo. Una de las primeras veces que se oyó la palabra «mierda» fue en «El día de los tramposos», porque Kirk Douglas se lo decía a un homosexual y eso quedaba bien. La palabra «culo» se doblaba por «trasero» y es famoso el «hijo de perra» de los «spaghetti-western». Todo eso por no indicar, por ejemplo, que en la película «Nini Tirabuscio» se sustituyó el canto de «La Internacional» por «La Marsellesa». Enrique Menéndez: Siento desconectar. La tertulia está muy interesante, sin falta leeré la transcripción completa cuando esté lista en la BHª. Un saludo y hasta otra. Fernando V. Espinosa: Un docudrama muy interesante. Antonio Carrasco: Gracias, Enrique. Estamos en contacto. Juan Navidad: Hasta la próxima, Enrique. Enrique Menéndez: Hasta Luego. Lidio: Eso es verdad Francisco. Aunque nos duela los Cines Club tienen bastante de «elite intelectual». Pero parece ser lo inevitable. Juan Navidad: ¿Los cineclubs eran un ejemplo de la amplia distancia entre campo y ciudad de la época? Camino Gutiérrez: ¡Qué bueno! Me habría gustado verlo y vivirlo... Fernando V. Espinosa: Yo lo he vivido, en Madrid, en los cines de barrio... Tenía amigos en las salas. Camino Gutiérrez: Bueno, primero quiero indicar que nuestra forma de trabajar no es buscar el ejemplo como excepción, sino como norma. Adiós a los que se van... Reunir un conjunto suficientemente amplio de textos (guiones en mi caso) y comparar original y traducido. Fernando V. Espinosa: Sí, sigue, nos interesa mucho, no te cortes. Luisito: Sí, yo trabajo siguiendo el modelo de Camino. Buscamos normas de traducción, las excepciones son sólo pintorescas. Camino Gutiérrez: Yo analicé los guiones de 5 películas y encontré regularidades en todos ellos, utilización masiva de eufemismos (por ejemplo) y vuelvo a decir que el traductor era el que modificaba todo. Fernando V. Espinosa: traduttore= tradittore :) Lidio: Yo también me retiro y leeré el resumen de la tertulia. Me despido muy cordialmente hasta la próxima. Juan Navidad: Hasta otra, Lidio. Lidio: chau! Fernando V. Espinosa: Hasta otra. Camino Gutiérrez: Sí, queremos dejar de citar los ejemplos típicos, los más conocidos, y demostrar que lo que sucedía era algo habitual. Luisito: Manipulación en la traducción pero no sólo sobre el doblaje. También, como ya habéis apuntado, en la música, en la supresión de ruidos, en rótulos escritos, en voces en off, etc... Antonio Dopazo: Y no olvidemos la publicidad cinematográfica. Donde estaba prohibido el bikini hasta muy llegados los setenta, de modo que esas dos prensas se convertían en una por la destreza del censor. Fernando V. Espinosa: Veamos Camino, que iba la cosa interesante y estamos en ascuas... Camino Gutiérrez: Ejemplo: en la película «The Fugitive Kind», «Piel de serpiente» (Lumet 1959), estrenada en España en 1964 (imaginaos el historial de su paso por las diferentes Comisiones)... Fernando V. Espinosa: Y los retocadores fotográficos y los pintores de carteles anunciadores... Luisito: Es cierto, sí, también en la publicidad, y no olvidemos los carteles o carátulas. El caso de «Soldado azul» es de nuevo ilustrativo. Antonio Dopazo: Recordad que una distribuidora llevó a los tribunales a la censura por el caso de «La dolce vita», harta ya de ver como se prohibía una y otra vez. El Supremo, naturalmente, dio la razón a la censura, ya que sus dictámenes eran incontestables. Camino Gutiérrez: La traducción sistemática de «(wild) party» por «reunión», mucho más inocua. «Carol: Is that what you're saying about me -that I'm corrupt?» «Carol: ¿Eso es lo que están diciendo de mí -que estoy loca?» Juan Navidad: Pero ese tipo de traducciones, Camino, se hacen hoy en día con mucha frecuencia en pro de lo políticamente correcto, cada vez que entrevistan a un grupo de pop-rock que dicen tacos y lo traducen de manera mucho más ligera... Camino Gutiérrez: «Carol: Because I`m an exhibitionist» «Carol: Porque me gusta ser así» «Carol: I used to be what they call -a church-bitten reformer» Antonio Dopazo: No os olvidéis de uno de los casos más infaustos de censura de doblaje, o mejor dicho de añadido. Es el de «El manantial de la doncella», que insinúa en una voz final que estábamos ante un milagro, incluso con una musical celestial. Fernando V. Espinosa: Es que «corrupt» tiene el sentido de promiscua.. Es a veces el múltiple significado de las palabras inglesas, yo me he topado mucho con ese problema... Puede ser más que censura, mal traductor... Camino Gutiérrez: Si, pero a veces cambiaba totalmente el significado en español, y la modificación sistemática cambiaba la caracterización de los personajes. Marlon Brando en español no era ni parecido. Luisito: Claro, pero en el franquismo una mujer promiscua, en el doblaje, sólo podía estar loca. Fernando V. Espinosa: ¿ En qué sentido ? Camino Gutiérrez: No, eran muy buenos traductores, dominaban el idioma y a la vez hacían juegos increíbles para modificar la trama. Fernando V. Espinosa: Elipsis invertida. Francisco Moreno: Otro ejemplo de censura: no citar a actores por haber apoyado a la República. Así a James Cagney en los carteles se le denominaba como «El extraordinario actor de Contra el Imperio del Crimen». Luisito: Por lo que vamos viendo, la censura funcionaba en todos los órdenes. Antonio Carrasco: Nos quedan diez minutos de tertulia... Fernando V. Espinosa: Pero eso es cosa externa, estábamos con lo de los guiones, Camino nos está dando ejemplos esclarecedores. Camino Gutiérrez: Por ejemplo, la película «From the Terrace», (Robson 1960), estrenada en 1968 (!!!). Con muy sutiles modificaciones el traductor se las ingenia para que, a pesar del adulterio del protagonista, la institución matrimonial quede intacta en los diálogos. Aunque aparece continuamente en el original, la palabra «infidelidad» nunca se cita en español y, por ejemplo, se hace ver que la esposa del protagonista es bastante «malvada» en los diálogos para justificar el adulterio... Pero aquí la creatividad del traductor es lo impresionante. Juan Navidad: Impresionante, la «creatividad» de los censores, como el fuego en verano en días de viento... Fernando V. Espinosa: Y nos vamos a marchar sin hablar del más insigne (?) de todos ? C.J.C. Gonzalo Eulogio: He aprendido mucho. Por una vez, ser más joven ha sido un handicap. Adiós a todos. Luisito: Quién era C.J.C.? Antonio Carrasco: Camilo José Cela... ¿Creo que también fue censor Gonzalo Torrente Ballester? (Paco). Francisco Moreno: Sobre lo de Cela, y sin ánimo de justificar a nadie, hay que tener en cuenta que en esos tristes años fueron censores muchos que luego evolucionaron hacia la democracia y que la censura era capaz de censurar hasta discursos de José Antonio Primo de Rivera si no se explicitaba que eran de él. O sea que era normal el censor censurado. Como le pasó a Cela. Fernando V. Espinosa: Algunos salvaron la dignidad, como Buero Vallejo. Juan Navidad: ¡Eso, eso! ¿Cómo era el trabajo que realizaban los censores fuera de su labor censora? Por ejemplo, muchos manuales de cine de la transición los escribieron antiguos miembros de los comités de limitación de la libertad de expresión... ¿Son fiables estos estudios? Antonio Dopazo: Los textos de Tennesse Williams fueron presa de la censura, en cuanto que suavizaron mucho sus términos y cambiaron el sentido en algunos casos. Patricia: Ciao Gonzalo Antonio Carrasco: Bueno, cinco minutos... Llevamos ya hora y media de encuentro... Fernando V. Espinosa: Y sabe a poco...:( Luisito: Gracias, me está gustando mucho esta tertulia. Camino Gutiérrez: Yo quiero agradecer a todos vuestros comentarios. Antonio Dopazo: Para terminar creo que la censura fue un capítulo más de la dictadura, típico de la misma y grave para el ámbito cultural, pero coherente con un sistema que trató de mantener en vigencia un régimen caduco y no tenía más armas que las represivas. Camino Gutiérrez: Sí, y posiblemente muchos con talante más liberal hicieron lo que pudieron dentro de sus puestos, como García Escudero, ¿no? Luisito: Sobre lo de García Escudero, creo que está bien medir a las personas por lo que hacen, dentro de sus posibilidades, en contextos tan difíciles como aquel. Había que ser muy valientes o muy lúcidos, ¿no? Fernando V. Espinosa: Yo creo que peor que la censura son aquellas situaciones, que sin haberla en realidad, te llevan a la autocensura. Antonio Carrasco: Bueno, vamos a dedicar los últimos minutos a exponer las conclusiones... Como bien hace Antonio Dopazo... Fernando V. Espinosa: Lo que he expuesto antes era una conclusión y la constatación de un hecho que desgraciadamente se está produciendo ahora :( Camino Gutiérrez: Fernando, ¿qué quieres decir? ¡Ah, perdón! Yo no se si se hace normalmente o si la gente estará de acuerdo, pero nos pudríamos pasar direcciones de e-mail para seguir en contacto. Antonio Carrasco: Como quieras, Camino... Antonio Dopazo: De acuerdo. La mía es antoniodopazo@ctv.es .Ha sido un placer compartir con vosotros esta tertulia. Hasta la próxima. Fernando V. Espinosa: Sí, además me gustaría pedirte un favor, el título y editorial de la obra en que expones lo que no te hemos dejado, me he quedado con las ganas... Camino Gutiérrez: Por ahora es la publicación de la tesis: «Traducción y censura de textos cinematográficos en la España de Franco». Universidad de León, Servicio de Publicaciones. ISBN: 84-7719-903-5. Francisco Moreno: Yo estoy aún en la época de las palomas mensajeras. Paco. Antonio Carrasco: Ya sabéis que mi dirección es: antonio.carrasco@cervantesvirtual.com .A vuestra disposición... Camino Gutiérrez: Yo sí quiero: caminoxxx@yahoo.es Fernando V. Espinosa: fernandoespinosa@euskalnet.net Camino Gutiérrez: ¡¡¡Gracias por todo !!! Fernando V. Espinosa: A ti, y mil disculpas... Luisito: Bueno, yo trabajo siguiendo la línea de Camino, en los años del tardo franquismo y primeros del post franquismo. Mi email: dfmlsf@unileon.es Lorea: Hola a todos siento llegar tan tarde, leeré la transcripción. Antonio Carrasco: Bueno, la tertulia será publicada en unos días. Podréis acceder a su transcripción desde http://www.cervantesvirtual.com/historia/index_tertulias.shtml Francisco Moreno: Hasta luego a todos. Lo he pasado muy bien. Antonio Carrasco: Nuestro próximo debate virtual será el martes 18 de diciembre, a partir de las 18:00 (hora española). Tendrá el título: «¿Una Navidad sin Historia?». Estáis todos invitados... Camino Gutiérrez: Antonio, muchas gracias por todo. Y a todos los demás también. Luisito: Me he divertido, gracias a todos. Hasta otra. Muy interesante. Juan Navidad: El calendario de las Tertulias esta en: http://www.cervantesvirtual.com/tertulia/tematicas.shtml http://www.cervantesvirtual.com/tertulia/suscripcion.shtml , para recibir las Noticias de la Tertulia con las próximas convocatorias... Juan Navidad: Mi correo es: Juan.Navidad@cervantesvirtual.com Rob: Aprovecho para daros las gracias, he aprendido mucho. Juan Navidad: Ha sido un placer aprender sobre este tema tan apasionante. Fernando V. Espinosa: Un abrazo virtual a todos, esto engancha cada vez más... Rob: Camino: tu trabajo es verdaderamente interesante. Juan Navidad: Saludos virtuales, nos vemos en la próxima tertulia... La próxima es el martes 18. Camino Gutiérrez: Muchas gracias, aquí estamos un equipo, Luis también, y nos encanta. Y así, compartiendo cosas se aprende mucho. Lorea: Adiós. Luisito: Adiós a todos. Camino Gutiérrez: Adiós a todos y gracias otra vez. Rob: Hasta otra vez a todos. Juan Navidad: Hasta otra... Antonio Carrasco: Muchas gracias a todos y hasta la próxima... |
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Fotografías extraídas del libro clásico de la censura: Román Gubern y Domènec Font: Un
cine para el cadalso.
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