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Servicios

Tertulias de Historia

Los proyectos de gestión del conocimiento histórico en Internet: ¿una nueva fuente de ingresos y empleo?
Martes, 14 de octubre de 2003, a las 18:00 h. (hora peninsular española)



Presentación

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, por medio de su Sección de Historia, desea invitarles a leer la transcripción de este encuentro virtual internacional que contó con diferentes invitados relacionados con el mundo de la Historia en Internet.

El conocimiento histórico suele aparecer en la Red en tres tipos diferentes de webs:

-en sitios sin ánimo de lucro (como la Sección de Historia de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes o PortaldeHistoria.com);

-en páginas mantenidas por empresas con ánimo de lucro, pero con una clara vocación de servicio público (como Educa Historia);

-o en webs de empresas con ánimo de lucro cuya función es ofrecer servicios específicos, exclusivos y personales a los clientes (como Liceus, Histania o e-cultura.net).

En la tertulia que presentamos, tratamos de analizar las posibilidades de futuro de este último tipo de sitios dentro del panorama empresarial y cultural hispano.

Invitados

Pilar Moreno, responsable de Liceus.com y del nuevo proyecto E-excellence.

Miguel Ángel López Trujillo, director de Histania.com.

Enrique Menéndez, responsable de Portaldehistoria.com.

Juan Carlos Ocaña, administrador de Historiasiglo20.org.

Mar Monsoriu, coordinadora de la Comunidad Virtual de Marketing.

Fernando V. Espinosa, responsable de En busca del homo sapiens perdido.

Antonio Peña, investigador de la Universidad de Barcelona.

Consuelo García Ponce, representante del Ateneo de Arte y Cultura Colegio de Santa María (México).

José Ángel Zamora López, del Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo (IEIOP).

Cayetano Mas, director del Área de Historia de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Moderador

Antonio Carrasco (Área de Historia).

Otros participantes

En el momento de máxima afluencia participamos 12 contertulios procedentes de dos países diferentes (México y España). Junto a los moderadores y a los invitados también participó Palo.

Planteamiento inicial de la tertulia.

En la tertulia analizamos fundamentalmente las posibilidades de futuro de las webs de empresas con ánimo de lucro cuya función es ofrecer servicios específicos, exclusivos y personales a los clientes. Además, abordamos otros temas de gran interés, entre los que podemos destacar los siguientes:

  • las opciones de promoción y difusión de los servicios que ofrecen;
  • la posibilidad de promover alianzas entre los diferentes tipos de sitios de temática histórica con el fin de favorecer objetivos comunes;
  • la posición de los historiadores y, en particular, de los académicos en relación con estos nuevos servicios;
  • las vías de búsqueda de ayudas institucionales;
  • la definición de los perfiles de los clientes potenciales;
  • la posible influencia de la gestión empresarial del conocimiento histórico en la calidad de los trabajos de investigación o divulgación producidos con su apoyo;
  • o la posibilidad de generar empleo fuera del mundo de la enseñanza.

Tertulia

Antonio Carrasco: Hola a todos.

Palo: Hola.

Enrique Menéndez: Hola, buenas tardes.

Fernando V. Espinosa: Muy buenas tardes a todos.

Antonio Carrasco: Saludos. En breve comenzaremos la tertulia de hoy. Vamos a esperar unos minutos a que vayan llegando los invitados... Si queréis comentar cualquier cosa mientras llegan los que faltan..., estáis en vuestra casa.

Fernando V. Espinosa: Bueno, en realidad, yo quería desear suerte a todos en esta tertulia; me parece que ya es la segunda del ciclo.

Antonio Peña: Gracias, suerte a ti también.

Antonio Carrasco: Bueno, en un minuto comenzamos.

Enrique Menéndez: ¿Qué tal, Miguel Ángel? ¿Cómo va El historiador responde?

M. Á. L. Trujillo: Magnifique. Eso sí, la gente pide muchas cosas a cambio de nada.

Enrique Menéndez: Suele pasar.

Fernando V. Espinosa: Supongo, suele ser habitual.

M. Á. L. Trujillo: Una de las últimas que escribió nos hizo diez preguntas de lo más variadas. Menos mal que al final dio las gracias.

Fernando V. Espinosa: En las listas de correo, no veais la «mandanga» que tienen algunos.

M. Á. L. Trujillo: ¿Qué quieres decir, Fernando?

Fernando V. Espinosa: Que muchos hacen preguntas que las tendrían respondidas con solo darle al buscador y molestarse, por un lado, y luego te enteras de que esto lo utilizan en beneficio propio, para artículos o sus propias páginas...

Enrique Menéndez: Lo cierto es que has recibido elogios, sobre todo de los foreros del portal (¡y mira que son críticos!).

Antonio Carrasco: Bueno, vamos a comenzar la tertulia. El encuentro de hoy se titula Los proyectos de gestión del conocimiento histórico en Internet: ¿una nueva fuente de ingresos y empleo? Para el debate contamos con la presencia de especialistas en la materia. Está con nosotros Pilar Moreno Collado, responsable del portal Liceus.com. Buenas tardes, Pilar.

Pilar Moreno: Buenas tardes a todos.

Antonio Carrasco: También asiste a la tertulia Enrique Menéndez, webmaster de Portaldehistoria.com. Saludos, Enrique.

Enrique Menéndez: Hola a todos.

Antonio Carrasco: Contamos también con la participación de Miguel Ángel López Trujillo, responsable de Histania, un interesantísimo y novedoso proyecto.

M. Á. L. Trujillo: Saludos a todos.

Antonio Carrasco: También está con nosotros Fernando V. Espinosa, webmaster en En busca del homo sapiens perdido y uno de nuestros más queridos contertulios. Fernando: es un placer volver a contar contigo en una tertulia.

Fernando V. Espinosa: Eh, eh, que yo no soy especalista; que, como Quevedo, soy aprendiz de todo, maestro en nada. Saludos.

Antonio Carrasco: También está Antonio Peña, investigador de la Universidad de Barcelona.

Antonio Peña: Hola a todos.

Antonio Carrasco: Saludos, Antonio; gracias por estar con nosotros. Y Palo, si quieres presentarte, ahora es el momento. Bienvenida a la tertulia. Espero que todos aprendamos mucho.

Palo: Me interesa el tema de gestión del conocimiento, pero no sé nada que pueda aportar.

M. Á. L. Trujillo: No te preocupes.

Antonio Carrasco: Bueno, también se acaban de incorporar a la charla, justo a tiempo, dos nuevos participantes: José Ángel Zamora López, del Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo (IEIOP): buenas tardes...

José Ángel Zamora: Buenas tardes; gracias por la bienvenida. Es un placer estar entre amigos.

Antonio Carrasco: ... y Consuelo García Ponce, del Ateneo de Arte y Cultura Colegio de Santa María (México). Saludos.

Consuelo García Ponce: Sí, Antonio, ¿cómo están?

Antonio Carrasco: Comenzamos el debate. El conocimiento histórico suele aparecer en la Red en tres tipos diferentes de webs:

-en sitios sin ánimo de lucro (como la Sección de Historia de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes o PortaldeHistoria.com);

-en páginas mantenidas por empresas con ánimo de lucro, pero con una clara vocación de servicio público (como Educa Historia);

-o en webs de empresas con ánimo de lucro cuya función es ofrecer servicios específicos, exclusivos y personales a los clientes (como Liceus o Histania).

Quizá podríamos comenzar por estas últimas, dada la novedad que suponen en la Red hispanoparlante...

Fernando V. Espinosa: Es que las subvenciones para expandir la cultura no andan muy boyantes últimamente...

Pilar Moreno: Creo que Liceus se encuentra un poco a caballo entre las dos últimas opciones; al menos ese ha sido su espíritu fundacional.

Antonio Carrasco: Pilar, ¿podrías explicarnos por encima el nuevo proyecto que estáis desarrollando en Liceus?

Pilar Moreno: Precisamente aborda de forma directa el tema de debate de esta tarde.

Antonio Carrasco: Creo que se llama E-excellence, ¿verdad? Si os parece, en la tertulia podríamos comenzar tratando de analizar las posibilidades de futuro de este último tipo de sitios dentro del panorama empresarial y cultural hispano.

Pilar Moreno: Efectivamente, Liceus surgió hace tres años con la ingenua idea de creer que la demanda de conocimientos de calidad atraería a público, este a publicidad, y que esta serviría para pagar a los autores. E-excellence viene a rectificar empresarialmente uno de estos errores.

Enrique Menéndez: Esa idea «ingenua» es la que todo el mundo tenía en aquel momento.

Fernando V. Espinosa: Bueno, me gustaría que los contertulios presentes explicaran las diferencias entre su proyecto y el que han hecho muchas ediciones digitales de prensa diaria, o sea, cobrar por los servicios.

Antonio Carrasco: Creo que eso es lo que debemos hacer, efectivamente, Fernando.

Pilar Moreno: Solo el mercado que reconoce la calidad de lo que demanda es capaz de valorarlo y pagar por ello. E- excellence es un programa de desarrollo de contenidos de calidad a través de sistema de pago.

Antonio Peña: Creo que esta es una cuestión básica. Es fundamental ofrecer buenos contenidos pero también bien gestionados. Aquí están el punto básico de partida y las posibilidades de extensión de estas nuevas ofertas empresariales con el pago por contenidos.

M. Á. L. Trujillo: Si queréis, comento un poco mi proyecto.

Pilar Moreno: Perfecto.

Antonio Carrasco: Sí, Miguel Ángel, coméntanos un poco los objetivos de Histania, por favor.

M. Á. L. Trujillo: Histania es Historiadores s.a., una consultoría de investigación, localización de fuentes y servicios de traducciones especializadas.

Pilar Moreno: Que, en definitiva, es complementaria de E-excellence.

M. Á. L. Trujillo: También estoy considerando la posibilidad de crear una editorial virtual, pero en una segunda fase.

Fernando V. Espinosa: Bueno, entonces eso va más allá de un servicio normal. Vamos, que una consultoría, servicio de traducciones especializadas y eso, es más que una simple página o portal sobre Historia.

M. Á. L. Trujillo: Mi proyecto, a diferencia de los demás, ve el negocio en la documentación.

Pilar Moreno: En el caso de E-excellence, al ser una apuesta de calidad, supone un gran esfuerzo, ya que hay que seleccionar los mejores investigadores y profesionales y los mejores artículos de investigación.

M. Á. L. Trujillo: Yo estoy convencido de que la sociedad demanda conocimiento histórico y lo que hay que hacer es proporcionárselo.

Pilar Moreno: Y conocimiento interdisciplinar...

M. Á. L. Trujillo: Digo histórico, pero en realidad es humanístico. Fernando V. Espinosa: Bueno, es lo mismo en el fondo.

M. Á. L. Trujillo: Parto de esta base: los humanistas son profesionales muy, muy bien preparados, pero que no ejercen su profesión.

Pilar Moreno: Lo digo porque desde Liceus, la Historia es una de las disciplinas sin la cual no se pueden entender las demás.

M. Á. L. Trujillo: Buena parte de culpa la tiene el que hayan sido educados por y para vivir del dinero del Estado. En las universidades no se enseña a tratar con la sociedad, la de verdad, la del mercado.

Antonio Peña: Porque a la sociedad se le enseña a demandar solo tecnología sin fundamentos humanísticos o filosóficos detrás.

Fernando V. Espinosa: Lo que pasa es que no acaba de encajar en nuestra sociedad el pago por estos servicios. Mirad si no lo que está pasando con las ediciones digitales de El País y El Mundo. Otra cosa bien diferente son las traducciones especializadas...

M. Á. L. Trujillo: El resultado es que tenemos una paradoja: señores con años de preparación, con idiomas, con conocimientos de informática, experiencia en el extranjero..., y en el paro.

Enrique Menéndez: Quizá les falte esa capacidad de iniciativa que tú has tenido.

M. Á. L. Trujillo: Sí, Enrique, la capacidad de iniciativa es muy escasa.

Fernando V. Espinosa: ¡Toma, y a muchos colegas de Ciencias, y los que hay colocados las pasan canutas! Y si no, que le pregunten a Barbacid...

Pilar Moreno: Creo que el problema radica en que los humanistas, en general, sólo han tenido como salida profesional la docencia, y ello suponía muchas veces prostituir su trabajo de investigación en aras de aumentar currículum.

M. Á. L. Trujillo: En mi opinión, la solución es analizar la sociedad, no el Estado ni la Universidad ni el CSIC ni a otros historiadores; analizar la sociedad: ver qué demanda y ofrecérselo.

Antonio Peña: Creo que es fundamental para el presente y el futuro de las empresas su orientación en todos los aspectos, su filosofía.

M. Á. L. Trujillo: Pongo un caso propio. Tengo una alianza con una empresa de guionistas de cine y les voy a ofrecer servicios de documentación. El negocio, creo, está fuera de nuestra profesión.

Pilar Moreno: La cuestión es empezar a cambiar los esquemas de la gente que estudia carreras de Letras y darles oportunidades profesionales a través de iniciativas empresariales apropiadas para ellos. No es necesario que sean ellos los empresarios.

Fernando V. Espinosa: Eso vendrá bien, pues algunos citan cada burrada...

M. Á. L. Trujillo: Por eso esta tertulia. Necesitamos averiguar qué sectores de la sociedad pueden estar interesados en lo que sabemos hacer...

Antonio Peña: Los historiadores y especialistas en Humanidades debemos cambiar de mentalidad e ir en busca de la sociedad. Lo mismo ocurre con la archivística y la gestión documental, campos en los que me muevo profesionalmente.

Antonio Carrasco: Miguel Ángel y Pilar, ¿creéis que estáis haciendo una apuesta arriesgada?

Pilar Moreno: Pregúntaselo a los bancos que me prestan...

Antonio Carrasco: Eso es buena señal, desde luego: tener apoyo de los bancos...

M. Á. L. Trujillo: En mi caso sólo un poco; al fin y al cabo, mi tienda es Internet. Mis activos fijos son escasos, y no invertiré más hasta que no haya dinero. Por eso me concentro ahora en encontrar clientela y hacerme una red de colaboradores. Y sí, para encontrar clientela hay que hablar con mucha gente. ¿Con quién, en vuestra opinión?

Pilar Moreno: En el mío hay demasiada gente y medios involucrados en ello; es un proyecto ambicioso.

Fernando V. Espinosa: Pero a los colaboradores hay que pagarles...

Antonio Carrasco: ¿Cuándo se presenta E-excellence, Pilar?

Pilar Moreno: La fecha está por confirmar; probablemente será en la última semana de noviembre o en la primera de diciembre.

Antonio Carrasco: Bueno, estaremos al tanto...

M. Á. L. Trujillo: ¿Dónde lo presentas?

Pilar Moreno: En el Hotel Hesperia de Madrid (en el Paseo de la Castellana).

Fernando V. Espinosa: ¿Todo el portal de Liceus será de pago?

Pilar Moreno: No, sólo el proyecto E-excellence.

Consuelo García Ponce: A mí, lo que me llama más la atención es el servicio de traducción. Creo que eso se podría cobrar muy bien, ya que es difícil muchas veces conseguir una buena traducción; por la Red será rápido y seguramente más barato.

Pilar Moreno: Esa puede ser otra línea de negocio, Consuelo.

Antonio Carrasco: Miguel Ángel ha lanzado antes una pregunta general: ¿qué se puede hacer para captar clientes? (ya no hablamos solo de captar usuarios interesados por visitar páginas gratuitas).

M. Á. L. Trujillo: Mejor aún, ¿quién es nuestro cliente? Yo creo que no sean otros historiadores o humanistas. Porque nuestros compañeros saben hacer lo que nosotros ofrecemos...

Antonio Carrasco: ¿Qué perfil tiene el cliente consumidor de Historia o de cultura en español? ¿Qué se puede hacer para captarlo?

Antonio Peña: Yo creo que los clientes son todo tipo de empresas que necesitan información de todo tipo y gestionarla bien.

M. Á. L. Trujillo: Bien, Antonio. ¿Nombres de alguna empresa? Yo he puesto mi ejemplo de guionistas.

Antonio Carrasco: ¿Qué empresas pueden necesitar conocimientos históricos de calidad? (Yo sigo preguntando para todos).

Pilar Moreno: Sólo en España se matricula más de un millón y medio de alumnos cada año en carreras de Letras, y la necesidad de información de calidad es cada vez mayor en un mundo competitivo.

Antonio Peña: Aquí es donde podemos entrar nosotros. ¿Por qué limitarnos a unos campos solamente?

M. Á. L. Trujillo: Software, cine, audiovisuales...

Consuelo García Ponce: Para los que vivimos en América, los libros europeos de cultura son escasos y muy caros, y para muchos historiadores inaccesibles.

Fernando V. Espinosa: Yo visito muchas páginas en inglés, francés e italiano; a veces he tenido que recurrir a traductores, y los online son catastróficos. Hace tiempo que se ofrecen ya las traducciones profesionales, pero no sé el éxito que tendrá, pues consulté una y era bastante cara.

M. Á. L. Trujillo: ¿Cuánto de cara, Fernando? Consuelo, ¿y comprarlos por Amazon o Casa del Libro, por ejemplo?

Fernando V. Espinosa: No recuerdo con exactitud, pero en ese momento, para un ciudadano de a pie que soy yo, que vivo de un ingreso fijo nada más, me pareció excesivo para mis posibilidades.

Consuelo García Ponce: Sí, pero es muy caro para universitarios, ya que comprar uno a cinco libros es fácil, pero veinte es ya imposible. Sobre todo si estamos hablando de investigadores profesionales...

Pilar Moreno: Una de las líneas editoriales de E-excellence, pensando en el mercado hispanoamericano, es la reedición de artículos de editoriales agotados o descatalogados.

M. Á. L. Trujillo: Consuelo, una posibilidad es llegar a un acuerdo comercial con universidades o empresas como Histania.

Mar Monsoriu: Buenas tardes.

Antonio Carrasco: Hola, Mar. Es un placer contar contigo... Mar Monsoriu es la fundadora y directora de la Comunidad Virtual de Marketing. Un lujo para esta tertulia. Felicidades por la ciberencuesta de comercio electrónico: un trabajo realmente brillante, Mar.

Mar Monsoriu: Disculpad el retraso, pero es que estoy en Madrid. He participado en el Net.es 3, un congreso sobre Internet para ONG.

José Ángel Zamora: Quizás ahora venga al caso. Desde el punto de vista de alguien que trabaja en un centro público, tengo interés en conocer el modo en el que creéis que debemos (o podemos) relacionarnos con esta «tercera vía» comercial.

Antonio Peña: Especialmente en la gestión de la información, lo que los anglosajones llaman el records management: es un campo que aún estamos a tiempo de explotar aquí en España.

Pilar Moreno: Por eso, si através de E-excellence puedes acceder a 16 artículos diferentes sin tener que comprar 16 libros, y pagar un euro por cada uno, será más barato y más accesible.

M. Á. L. Trujillo: Si la Universidad asegura una cantidad de libros al año por equis dinero, con eso, una empresa podría vivir.

Consuelo García Ponce: Sí, es lo que están tratando de hacer las bibliotecas, sobre todo las de fondo antiguo, pero les faltan muchos recursos.

Pilar Moreno: Porque son un servicio público, Consuelo.

M. Á. L. Trujillo: Consuelo, ¿y buscar financiación para la Universidad, vía alguna empresa? El ejemplo es la propia Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: depende de una Universidad, pero el dinero lo pone el Banco de Santander. Algo así habría que hacer...

Antonio Carrasco: Bueno, no todo el dinero lo pone el Santander... La Universidad de Alicante, entre otros patronos, se encargan de la financiación del proyecto...

Consuelo García Ponce: Es casi imposible, por lo menos aquí, en México; la cultura no deja y las empresas necesitan que deje...

Enrique Menéndez: El País es un ejemplo de la aplicación de los contenidos de pago en Internet. ¿Qué opináis al respecto?

M. Á. L. Trujillo: En mi opinión, estupendo. Tengo todo el diario El País al alcance de mis dedos.

Pilar Moreno: Hay que remunerar el trabajo del periodista.

Enrique Menéndez: ¿Estás suscrito?

Fernando V. Espinosa: Yo lo compro todos los días: prefiero el soporte papel y además es más completo que la edición digital...

M. Á. L. Trujillo: No, pero creo que lo haré.

Fernando V. Espinosa: Pero es que en realidad quien tendría que financiar esto es el Estado, las Autonomías, las Diputaciones, los Ayuntamientos y, sobre todo, las Cajas de Ahorros, que forzosamente tienen que invertir parte de sus beneficios en obras sociales... No es que sea exactamente, pero en Vitoria, la Caja Vital sostiene, entre muchas otras cosas, la Fundación Sancho el Sabio, que tiene una de las mejores bibliotecas del país.

Pilar Moreno: La información no es una obra social; igual que comprar el periódico o un libro, no es gratis.

Antonio Carrasco: Mar, seguro que nos puedes ilustrar un poco... ¿Cómo crees que las empresas que ofrecen contenidos culturales de calidad pueden captar clientes?

Mar Monsoriu: Pues la verdad es que justamente hoy se ha tratado este tema en el congreso, relacionado con el E-learning. Hoy se ha apuntado que las empresas deberían participar en proyectos como el del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), que ha volcado el contenido de todos sus cursos presenciales en Internet.

Antonio Carrasco: El MIT, un clásico en la Historia de Internet.

Mar Monsoriu: Es el líder mundial en el campo de la tecnología. Es donde Negroponte tiene su MediaLab. El MIT ha contado con 40 millones de dólares para este proyecto porque, según ellos, lo que venden en los cursos presenciales es la posibilidad de los alumnos de hacer preguntas a los profesores, el título oficial y las relaciones con otros alumnos.

Fernando V. Espinosa: Todo esto del pago por servicios viene de los EE. UU. En sitios como Nature o Science, por poner un par de ejemplos, si no pagas, no tienes más que derecho a un pequeño resumen. Menos mal que nos queda Sciencedaily todavía.

Mar Monsoriu: Ese proyecto ha sido posible gracias a las subvenciones de empresas.

Palo: Siento tener que dejaros pero tengo que dar una clase: el trabajo... Sólo una humilde opinión: la información no es lo mismo que el conocimiento, no es una obra social, pero es un derecho, y debería ser gratis si es necesaria... para determinadas personas. Hoy hay demasiada información y no se puede asimilar...o no se tiene tiempo para ello. Os felicito, no sabía que había personas preocupadas por estos temas. Volveré otro día.

Fernando V. Espinosa: Bueno, está claro por mi postura que soy la única voz discordante; pienso que salvo servicios como traducciones especializadas, el resto de los citados debería ser gratis; veo ahora que Palo era de mi misma opinión...

Pilar Moreno: José Ángel, me gustaría saber tu opinión acerca de que los contenidos que cualquier profesor o tú mismo elaboráis como investigadores sean gratuitos.

Antonio Carrasco: Buena pregunta...

José Ángel Zamora: Sí, buena pregunta; que toca por un lado el comprometido tema de los derechos de autor, y por otro el viejo debate entre el interés del investigador en divulgar lo más ampliamente posible sus «descubrimientos»...

Antonio Peña: Las empresas acudirán si les ofrecemos nuestros productos de forma atractiva; ya sé que es una obviedad, pero en Humanidades no se tiene en cuenta...

Pilar Moreno: ¿Qué empresas, Antonio?

Antonio Peña: Pues cualquier tipo de empresas; por ejemplo, las de informática y los bancos, que necesitan gestionar información y de ella sale el conocimiento, pero que no invierten porque creen que eso solo trae gasto y no beneficio; y yo digo que trae beneficio y reduce los costos, y mejora la gestión en todos sus ámbitos...

Pilar Moreno: El conocimiento no es negocio para ningún banco. Creo que nos estamos olvidando de lo más importante, que se ha dicho además al principio. El público del conocimiento humanístico está en los usuarios que desean alcanzarlo, no en las empresas ni en los bancos.

Consuelo García Ponce: En México, las universidades particulares sí ofrecen la posibilidad de hacer algunos diplomados y maestrías por la Red, pero se cobran, y caro. Funcionan bien, ya que tienen magníficos exponentes de varias nacionalidades sin necesidad de traerlos a México.

M. Á. L. Trujillo: Yo lo planteo de otra manera. ¿Qué os parece que el único que se beneficie del trabajo del investigador sea la empresa que realiza las fotocopias? No nos engañemos. La mayoría de los artículos sale en publicaciones de muy escasa difusión, y todos nosotros vamos a las bibliotecas y los fotocopiamos. Así, el autor no cobra ni un euro. Y puede haber estado investigando días y meses, e invirtiendo dinero para ofrecer a la sociedad su investigación. ¿No es injusto?

Mar Monsoriu: Yo creo que los contenidos en Humanidades pueden tener valor comercial; el problema es que no se suelen saber «vender».

Antonio Carrasco: Mar, en tu ciberencuesta creo haber leído que los libros son uno de los primeros objetos en volumen de compras en la Internet hispana. ¿Es cierto? ¿Es que no se saben vender libros de humanidades?

Mar Monsoriu: Sí, los libros siguen siendo el principal producto, muy por encima de las publicaciones digitales.

Antonio Peña: ¿Por qué no ofrecer nuestros servicios de gestión de contenidos e información a entidades de obra social como las que todos tenemos en mente?

Enrique Menéndez: Antonio, para mí, intentar «colocar» servicios a las obras sociales es como pedir una subvención.

Pilar Moreno: Ahora sí, Antonio; nosotros estamos en ello, pero son muy difíciles de «rascar». Tienen muchos fondos, pero no para iniciativas propuestas por empresas con interés cultural.

Fernando V. Espinosa: El conocimiento debe estar al alcance de todos; lo que pasa es que hasta en la educación se está yendo hacia una sociedad elitista, sólo al alcance de las clases más favorecidas económicamente.

Antonio Peña: No, se llama externalización.

Mar Monsoriu: Antonio, ¿qué entiendes por gestión de contenidos?

M. Á. L. Trujillo: Pilar (y el resto): ¿no es paradójico? El negocio no está en las empresas, sino en los individuos que quieren conocimiento. Bien, Fernando quería una traducción y no la pagó porque sobrepasaba lo que podía pagar. ¿Dónde están los clientes entonces?

Antonio Peña: Presentar de un conjunto de información, elegir de forma organizada aquella que el cliente quiere, dársela masticada y con objetivos claros.

Pilar Moreno: De acuerdo, Antonio Peña.

M. Á. L. Trujillo: ¿Y si se presentan proyectos a empresas con vacas gordas detrás (universidades, comunidades autónomas...)?

Fernando V. Espinosa: En las instituciones y en las empresas que quieran subvencionar el libre acceso a los conocimientos, está bien claro.

Mar Monsoriu: Me gustaría comentar aquí una cosa en ese sentido... Se puede trabajar seleccionando contenidos; el problema viene en saber qué tipo de contenidos tiene en este momento más interés para el mercado.

Antonio Peña: Repito, se llama externalización de servicios.

Mar Monsoriu: Antonio, yo trabajo en eso y no creas que se encuentran buenos profesionales.

Enrique Menéndez: El mercado cultural está ahí, ya existe, no hace falta inventarlo, y hay buenos ejemplos: Canal de Historia, la Fnac, etc.; iniciativas venidas de fuera y que ya llevan años de trayectoria; y que aquí, hace 10 años, a nadie se le pasaba por la cabeza que funcionasen.

M. Á. L. Trujillo: ¿Qué tipo de profesionales se demandan, Mar?

Fernando V. Espinosa: Palabra; no salimos de un círculo vicioso: mercado, beneficio, costos. ¿No era el tema el alcance de la gestión de sitios de Historia? ¿Por qué estamos acabando por hablar de mercadotecnia?

Mar Monsoriu: Porque de donde salen clientes es del área de gestión de empresas, generalmente...

M. Á. L. Trujillo: Sin dinero, no hay sitios de Historia, Fernando.

Pilar Moreno: Fernando, creo que, como siempre, al final se desvirtúa.

M. Á. L. Trujillo: Y no nos engañemos: queremos vivir de esto.

Mar Monsoriu: Incluso en el área de entretenimiento, el portal Yahoo España no paga ni un euro a su proveedor.

Fernando V. Espinosa: Bueno, pero tiene que haber alguien que los subvencione: o bien la publicidad, aunque no me hace mucha gracia, o bien patrocinadores...

Enrique Menéndez: El problema, Mar, es que hace unos años pagaban un dineral, y así les fue... Igual que Terra y otros tantos.

Mar Monsoriu: Por contenidos nunca se llegó a pagar de verdad. Se pagó por desarrollo, entre otros conceptos.

M. Á. L. Trujillo: Yo creo que las inversiones tienen que ser escasas.

Fernando V. Espinosa: Eso es lo malo.

Enrique Menéndez: Hombre, ¿te refieres a contenidos culturales o a contenidos en general?

Fernando V. Espinosa: Pero lo de Terra fue por mala gestión financiera de los recursos que puso Telefónica a su alcance...

Mar Monsoriu: En general... No sólo está el caso de Terra.

Fernando V. Espinosa: Cita otros ejemplos, por favor.

Mar Monsoriu: A lo mejor, en el caso de los portales de Historia cabría hacer, si no está hecho, un pequeño estudio de mercado. Os permitiría saber de verdad dónde están vuestros clientes...

M. Á. L. Trujillo: Mar, ¿qué tipo de marketing crees que debería tener una empresa como la mía: una consultoría de historiadores?

Fernando V. Espinosa: Y dale con el mercado...

Antonio Peña: Es que es fundamental.

M. Á. L. Trujillo: Estoy de acuerdo. El estudio de mercado es imprescindible.

Mar Monsoriu: Mercado es igual a conjunto de consumidores; el que paguen o no es discrecional.

M. Á. L. Trujillo: Incluso deberíamos aliarnos algunas empresas y hacerlo conjunto; si no, no nos alcanza el dinero.

Antonio Peña: Clientes-necesidades de información-servicio.

M. Á. L. Trujillo: Porque ésa es otra, ¿no creéis que estamos muy divididos?

Antonio Peña: Desde luego.

Antonio Carrasco: No estoy de acuerdo en el hecho de que los productores de contenidos de Historia estemos muy separados...

M. Á. L. Trujillo: Tenemos todos el orgullo del que sabe mucho y que desprecia a la sociedad porque no sabe tanto como él. Antonio, yo creo que sí; una cosa es hablar en una tertulia y otra es idear proyectos en conjunto.

Antonio Carrasco: Por ahí no paso... y a las pruebas me remito: el Boletín de Noticias de Historia une a una docena de webs de Historia..., y llega por correo a una comunidad que ya supera los 200.000 suscritos...

M. Á. L. Trujillo: Perdona, sí tienes razón en eso.

Enrique Menéndez: Mirad, el ejemplo de los inicios de Liceus que nos planteaba Pilar Moreno fue el inicio de muchos proyectos en Internet. Hace cinco años se pensaba que esto era Jauja. Se buscaba un socio económico que ponía los millones y a sumar visitas, y luego vendría la publicidad y los ingresos y los beneficios...

Fernando V. Espinosa: Si enfocamos todo a los posibles beneficios, apaga y vámonos. Si las universidades fueran como es debido, gestionarían estos sitios; pero mirad lo que pasa con RedIRIS, en las que están involucradas junto con el CSIC...

Mar Monsoriu: Es que yo os leo y creo que no habéis ido a preguntar de verdad conjuntamente a la sociedad si quieren contenidos de Historia o cómo les podían interesar.

M. Á. L. Trujillo: Exacto.

Antonio Peña: Efectivamente.

Enrique Menéndez: Terra tenía, por ejemplo, contratado un servicio de noticias con Europa Press por un dineral todos los meses.

M. Á. L. Trujillo: Es algo tan absurdo como preguntar si quieres saber algo.

Fernando V. Espinosa: Lo que digo: mala gestión financiera...

Mar Monsoriu: No lo es.

M. Á. L. Trujillo: Yo trabajo en empresas de estudios de mercado y todas las grandes acuden a ellos; por algo será.

Antonio Peña: Se trata de cuánto estás dispuesto a pagar y por cuánto te puedo dar el servicio.

M. Á. L. Trujillo: No, Fernando. Con poco dinero y una buena ración de contactos se puede llegar muy lejos. Grandes inversiones no son necesarias.

Mar Monsoriu: Se trata de saber quiénes son vuestros potenciales clientes, qué contenidos se pueden cobrar y cuáles no.

M. Á. L. Trujillo: Exacto.

Enrique Menéndez: Lo importante es saber por qué servicios está dispuesto a pagar el público.

Mar Monsoriu: Yo creo que os falta conocer mejor a vuestra audiencia, tanto la real como la potencial.

Enrique Menéndez: Eso es cierto, Mar.

Antonio Peña: Por ejemplo, ahora mismo no hay ningún sistema informático de gestión integral de la documentación y la información en todos sus soportes y fases de la gestión del conocimiento.

M. Á. L. Trujillo: Pero no sé hasta qué punto eso da de comer a los historiadores.

Antonio Peña: Y nosotros estamos preparados para ofrecerlo; tenemos los conocimientos para hacerlo. ¿Por qué no lo hacemos?

Consuelo García Ponce: ¿Hay en España una línea en red que reúna a todos los historiadores? En México se llama H Moderadores.

M. Á. L. Trujillo: Los contactos entre nosotros son estables, pero algún proyecto con rentabilidad económica podríamos desarrollar...

Mar Monsoriu: Yo estoy convencida de que, además de contenidos centrados en la propia Historia, los historiadores podéis prestar otras habilidades a la sociedad.

M. Á. L. Trujillo: Totalmente de acuerdo.

Antonio Peña: Las empresas no son conscientes de ello, pero cuando lo explicas a las empresas...

Enrique Menéndez: El caso, Miguel Ángel, es que esos proyectos no se presentan.

Mar Monsoriu: Por una razón elemental: porque para eso se necesita un plan de negocio, y eso no se estudia en la carrera de Historia.

M. Á. L. Trujillo: Pongo un caso concreto: ¿por qué no vamos al Corte Inglés y les decimos que escribimos su historia? Que le den difusión, que la usen como regalo de empresa, que sirva para mejorar su imagen.

Pilar Moreno: Mar, creo que te refieres a otros servicios como...

M. Á. L. Trujillo: Y haciendo un proyecto que implique humanistas y economistas.

Fernando V. Espinosa: Yo también.

Antonio Peña: Yo hablaba con un gerente del BBV que tenía que gestionar mucha documentación e información diaria, cuando le bastaría con sólo documentos informáticos o en papel. Esto es lo que podemos ofrecer: buena gestión y buenos contenidos.

M. Á. L. Trujillo: Hay una empresa en Francia que lo hace. Antonio también da en otra clave: la gestión del conocimiento.

Mar Monsoriu: Pilar, no sabría decirte, pero seguro que tenéis rigor, disciplina investigadora...

Enrique Menéndez: El caso es que no hay por parte de muchos historiadores una visión comercial-empresarial. Incluso los que la tienen son de algún modo «repudiados» por los academicistas.

M. Á. L. Trujillo: Desgraciadamente, los historiadores no tenemos formación como emprendedores. Exacto, Enrique.

Antonio Peña: Totalmente de acuerdo.

Pilar Moreno: Nosotros ahora mismo tenemos tres líneas de negocio en las que sólo trabajan humanistas e historiadores; creo que eso es lo que significa crear empresa.

Fernando V. Espinosa: ¿Me permitís escribir una frase que quedó colgada cuando me caí y que es importante?

M. Á. L. Trujillo: Adelante, Fernando.

Fernando V. Espinosa: Yo comentaba que desde el principio se está hablando de clientes y no de usuarios. Eso quiere decir que el enfoque es claramente comercial.

Antonio Peña: Pero los clientes también se convierten en usuarios para sí o para los demás.

Fernando V. Espinosa: Pero, ¿por qué los usuarios nos tenemos que convertir en clientes, con lo que esto lleva de peyorativo?

Mar Monsoriu: Fernando, ¿por qué es peyorativa la palabra cliente?

Fernando V. Espinosa: En el sentido de que Internet tiende cada vez más hacia la gratuidad, al menos por parte de nosotros, los usuarios; mirad si no la normativa sobre software libre que han aprobado en la UE y que cada vez se va extendiendo más...

M. Á. L. Trujillo: Antonio, ¿qué te parece que eso fuese un proyecto liderado por la BVMC? Mi idea es que vosotros seáis el paraguas y que debajo entremos todos nosotros.

Antonio Carrasco: Mar, ¿cómo crees que podríamos hacer un estudio de mercado para conocer los gustos y las demandas de los posibles clientes de contenidos de Historia o de material cultural, en general? Igual es una perogrullada lo que te pregunto, pero creo que puede ser muy interesante para todos...

Mar Monsoriu: Pues como se hace de cualquier cosa: pensando en primer lugar qué se quiere preguntar, a quién, cómo y con qué objetivos.

Antonio Carrasco: ¿Sólo encuestas?

M. Á. L. Trujillo: Habría que hacer una lista de preguntas. O deberíamos contactar con empresas que sepan hacerlo (son caras).

Mar Monsoriu: No somos caras. Porque ese trabajo lleva fases...

M. Á. L. Trujillo: Mi ideal es la web de la American Historical Association. Tienen unos informes y estudios de mercado sobre la profesión de historiador en EE. UU. que ya quisiéramos aquí. Yo estoy con Mar: ¿por qué no hacemos un estudio de mercado? Algo como lo que hicieron en H-debate. Pero con un target amplio (grandes empresarios, pequeñas empresas, administración, universidades, gente de la calle, otras profesiones no humanistas, etc.).

Enrique Menéndez: Si nos centramos en Internet como medio de difusión, comunicación y consulta, hay muchas iniciativas relacionadas con la Historia que pueden funcionar en la Red. Además del proyecto Histania.

Antonio Peña: Creo que los ejemplos son la American Historical Association o la asociación de archiveros norteamericana.

Antonio Carrasco: Creo que sería muy interesante tratar este tema: estudios de mercado sobre contenidos culturales... ¿Qué experiencias conocéis?

M. Á. L. Trujillo: Cuando hice mi plan de empresa aluciné con la de datos que hay en la web de la American Historical Association.

Antonio Carrasco: ¿Podéis poner enlaces?

Pilar Moreno: Me parece que al final volvemos al principio: queremos convertir a los usuarios en clientes, y para ello necesitamos de encuestas que nos den el perfil del producto que queremos vender. ¿Es así?

Mar Monsoriu: Yo creo que sí, Pilar; y no creo que sólo sea un producto: puede ser un servicio.

M. Á. L. Trujillo: Yo creo que no debemos tener vergüenza para mercantilizar nuestros productos y servicios. Os recuerdo que las grandes obras del Renacimiento las pagaron mecenas.

Enrique Menéndez: Ese es el quid, Miguel Ángel.

Antonio Peña: Podemos adaptar nuestro producto a lo que demanda la sociedad.

Fernando V. Espinosa: Pero, ¿y si los usuarios no queremos pagar por lo que consideremos que es un derecho? Mirad lo que pasa con los programas y CD: los precios son cada vez más tremendos.

Mar Monsoriu: Para animar a los niños a que se acerquen a la Historia cabe hacer un chat.

Enrique Menéndez: Por ejemplo, en el mercado literario los periodistas están comiendo mercado a los historiadores. Porque los periodistas saben lo que venden.

M. Á. L. Trujillo: Hay que ir al mercado y preguntar. Necesitamos un estudio de mercado.

Antonio Peña: Exacto.

Mar Monsoriu: Y ese chat que comento necesitaría un moderador con experiencia en Internet, que supiese de Historia.

M. Á. L. Trujillo: Yo estoy con Pilar. Un buen artículo de investigación no tiene que costar en Internet más de 3 euros. Sólo con ir a la bilioteca y fotocopiarlo gastas más tiempo y dinero.

Antonio Carrasco: Saludos, Juan Carlos, responsable de Historiasiglo20.org.

Juan Carlos Ocaña: Hola a todos. Perdonad que me incorpore tarde. Estoy tratando de seguir el hilo de la conversación.

Enrique Menéndez: Mientras, el historiador dedica dos años a estudiar el botijo mudéjar y luego se queja porque no se lo publican...

M. Á. L. Trujillo: Éste es el enlace de EE. UU. del que os hablaba: http://www.theaha.org/info/AHA_Data.htm

Enrique Menéndez: Mientras..., Cebrián vende sus libros como churros...

Mar Monsoriu: ¿Y qué es lo que hace mejor Cebrián? El marketing.

Enrique Menéndez: ¿Cebrián?

Antonio Peña: Porque sabe venderlos.

Enrique Menéndez: Conoce la demanda.

M. Á. L. Trujillo: Pío Moa ha mercantilizado la Guerra Civil y se forra, mientras los historiadores «rigurosos» echan chispas.

Fernando V. Espinosa: Supongo, 3 euros es una cifra que no está mal, pero hay que ver lo que cobran Nature y Science por un artículo que en muchos casos no llega a folio y medio. Eso en Sciencedaily es gratis.

Enrique Menéndez: Claro; pero el problema es de esos «historiadores rigurosos».

Antonio Peña: Porque estamos en lo de siempre: no salimos del academicismo.

M. Á. L. Trujillo: Y si en vez de vender una porquería vendemos calidad, pero a precio asequible... Insisto, un artículo a 1-3 euros y te lo bajas en .pdf.

Antonio Peña: Menos academicismo y más «qué quieres, que te lo doy».

Enrique Menéndez: Con ese ejemplo, los estudiantes de Historia difícilmente pueden tener una mentalidad emprendedora.

M. Á. L. Trujillo: Y os estoy dando ideas para montar la empresa.

Pilar Moreno: Perdonadme, pero en E-excellence una de las primeras cosas que se ha estudiado es la calidad-precio y el público y el poder adquisitivo del mismo al que nos dirigimos.

Juan Carlos Ocaña: Pío Moa ha contado con importantes apoyos y ha venido a cubrir una demanda de «justificación histórica» de un determinado sector de opinión.

M. Á. L. Trujillo: Juan Carlos, Pío Moa ha demostrado que la gente quiere saber.

Enrique Menéndez: Pío Moa sabía que había lo que en marketing se llama un «nicho de mercado».

Pilar Moreno: Más aún, que está dispuesta a pagar por saber.

Enrique Menéndez: Nicho de mercado sin explotar.

M. Á. L. Trujillo: Y que cualquiera con medios de comunicación detrás puede ofrecer ese saber, sea bueno o malo.

Juan Carlos Ocaña: No creo de todas formas que nos sirva de modelo.

Antonio Peña: Nosotros lo tenemos todo: preparación, conocimiento, ganas..., pero nos falta el empuje para ponernos manos a la obra.

M. Á. L. Trujillo: Medios de comunicación. Tenemos también que dirigirnos a ellos.

Fernando V. Espinosa: Bueno, vamos a ver, para poner un ejemplo, ¿en cuánto valoraríais el libro de Richard Leakey y otro, La sexta extinción, en formato pdf?

M. Á. L. Trujillo: Como máximo 6 euros. Leer en pantalla no es lo mismo que leer en papel (lo prefiero). ¿Cuál es su precio, Fernando?

Juan Carlos Ocaña: Será el mercado el que diga lo que vale. No lo sabemos.

Fernando V. Espinosa: No está mal, eso es un precio adecuado; pero mira en Amazon y otros sitios de e-books: se ven precios rondando los 10 euros.

Enrique Menéndez: En Portaldehistoria.com estamos preparando una biblioteca en formato Microsoft Reader.

M. Á. L. Trujillo: ¿Pensáis cobrarla, Enrique?

Enrique Menéndez: Los libros de divulgación histórica costarán 90 céntimos de euro.

Antonio Peña: Un ejemplo claro es la velocidad con que los libros desaparecen de las librerías y lo rápido que se descatalogan; y luego la gente los busca y no los encuentra y no saben dónde acudir.

M. Á. L. Trujillo: Libros descatalogados: ahí hay otra mina.

Pilar Moreno: En Portaldehistoria.com, ¿cobran los autores?

Enrique Menéndez: Sí, ¡90 céntimos!

Antonio Peña: ¿Por qué no dar ese servicio?

M. Á. L. Trujillo: Pues ya es algo.

Enrique Menéndez: ¿Cómo lo vamos a hacer? Pues muy fácil. Editaremos libros que se encuentran libres de derechos de autor.

Fernando V. Espinosa: No me parece nada bien, ¿por qué no usáis el formato .pdf? Es que el MS Reader es, además de poco maejable, muy exclusivista.

M. Á. L. Trujillo: El formato es lo de menos; pueden coexistir varios y siempre queda el texto plano .txt.

Antonio Peña: Hay muy poca gente que dé ese servicio y existen muchos clientes potenciales.

Enrique Menéndez: Y se pasará a través del móvil. Con un mensaje de texto.

M. Á. L. Trujillo: Y si no, id a la Biblioteca Virtual Gutenberg.

Pilar Moreno: Los libros descatalogados son una de las líneas editoriales de E-excellence; de hecho, ya hemos hablado con algunas editoriales...

Fernando V. Espinosa: Entonces está muy claro: si queréis atraer gente, formato .pdf; los usuarios detestamos el formato .lit.

M. Á. L. Trujillo: Está claro que hablamos de dos negocios: uno, ofrecer contenidos; dos, ofrecer servicios.

Antonio Peña: Pero el contenido puede ser en sí mismo un servicio.

Enrique Menéndez: De todos modos es algo que hacemos como experiencia. Gracias a Dios los que hacemos Portaldehistoria.com tenemos nuestro trabajo ajeno al portal.

Fernando V. Espinosa: Ya estamos con la palabra negocios... ¡Brrrr!

M. Á. L. Trujillo: Fernando, lo siento pero quiero ganar dinero con esto. No quiero estar pluriempleado como ahora, sino ganar mi dinero con la Historia. Y honestamente...

Fernando V. Espinosa: Sí, pero es que suena fatal cuando hablamos de cultura. No digo que no ganéis dinero con ello, bien me libre, pero usad mejor la palabra servicios.

M. Á. L. Trujillo: Piensa en cuántos grandes historiadores están ahora mismo trabajando en lo que no es lo suyo. Valga, por ejemplo, el de la Breve Historia de España, que es guardia jurado.

Antonio Peña: Otro aspecto es dar esos servicios de contenidos a los especialistas investigadores que requieren información muy especializada.

Pilar Moreno: Eso es E-excellence, Antonio.

José Ángel Zamora: Perdonad que deba irme. La tertulia está realmente interesante. Os dejo, eso sí, con ganas de saber si los ya lanzados al mercado nos veis a los profesionales de los centros públicos más como clientes, como colaboradores o como competencia. Un saludo.

Antonio Carrasco: Gracias, José Ángel. Ha sido un placer contar con tus aportaciones.

M. Á. L. Trujillo: Yo, en mi web, uso esa palabra, Fernando; ofrezco servicios que casi nadie ofrece.

Antonio Peña: Por ejemplo, llegar a acuerdos con departamentos universitarios o instituciones para recoger datos o información muy especializada.

M. Á. L. Trujillo: Imprescindible, Antonio. No es lo mismo negociar con El Corte Inglés tú solo que con la Universidad detrás. Perdonad que insista. ¿Qué os parece lo de hacer un estudio de mercado?

Antonio Peña: Magnífico.

Juan Carlos Ocaña: Perdonad que me marche; simplemente tengo tiempo para «asomarme» a la tertulia. Un saludo a todos.

Antonio Carrasco: Hasta la próxima, Juan Carlos.

M. Á. L. Trujillo: Parece que tú, Pilar, ya lo has hecho para Liceus, ¿no? Tu experiencia puede ser valiosísima.

Antonio Carrasco: ¿Puedes contarnos algo, Pilar?

Fernando V. Espinosa: Bueno, en principio hay que saber adónde y a quién dirigir los contenidos.

M. Á. L. Trujillo: ¿Qué opinas, Mar? ¿Tenemos que hacerlo?

Antonio Carrasco: Hola, Cayetano. Estamos debatiendo sobre las posibilidades de las empresas que ofrecen servicios relacionados con la Historia. Os recuerdo que Cayetano Mas es el director del Área de Historia de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Cayetano Mas: Hola, perdonadme por el retraso. Estoy en Madrid, en el Archivo Histórico Nacional, y acabo de salir.

Pilar Moreno: Yo creo que se ha hablado de usuarios, de servicios y de historiadores.

Fernando V. Espinosa: A mí me interesa mucho lo de la Biblioteca Virtual que proyectáis: contenidos, accesibilidad, precios, formatos, etc.

Pilar Moreno: Me parece que tiene que haber iniciativas con iniciadores e iniciados.

Antonio Peña: Ampliemos el campo a los servicios en las Humanidades, información y documentación.

M. Á. L. Trujillo: Totalmente de acuerdo. La documentación puede ser nuestro producto.

Cayetano Mas: No sé por dónde vais ¿Habéis tratado del asunto de las bases de datos?

M. Á. L. Trujillo: Aún no.

Antonio Peña: Pues como no nos demos prisa...

Antonio Carrasco: Sobre todo, hemos hablado de posibles servicios a ofrecer... Y sobre el perfil de los clientes...

M. Á. L. Trujillo: Que aún tenemos que definir. ¿Individuos, investigadores, universidades, empresas, grandes empresas...? ¿A qué te refieres con eso de las bases de datos, Cayetano?

Antonio Carrasco: Venta de contenidos y de servicios a clientes.

Antonio Peña: Lo que comentaba más arriba: sistemas de gestión integral de la documentación y la información.

M. Á. L. Trujillo: Yo creo que ese es el camino.

Fernando V. Espinosa: Pues me imagino que te refieres, Cayetano, a la confección de bases de datos para permitir el acceso del usuario a la información guardada en el portal, página o lo que sea.

M. Á. L. Trujillo: ¿Pagando una cantidad «x», por ejemplo 30 euros, por el acceso durante un año?

Fernando V. Espinosa: O sea, servicio de pago. Yo he postulado por el acceso gratuito a la información.

Cayetano Mas: Creo que, al menos de cara a los investigadores, las bases de datos pueden ser el futuro. Pienso en la de administración de la época moderna que está desarrollando J. P. Dedieu en Burdeos. El día que esté disponible en la Red, tendremos un magnífico recurso prosoprográfico. Pero bueno, seguid, que yo acabo de llegar.

Fernando V. Espinosa: Bueno, esa cuota, si te permite acceso libre a toda la base de datos, tampoco es tan cara...

M. Á. L. Trujillo: Lo que hemos de tener en cuenta es que hay que pagar el esfuerzo del investigador. Y a día de hoy sólo lo paga el Estado.

Pilar Moreno: Queridos amigos, lamento tener que dejaros en la parte más interesante y que resume todo el proyecto que estamos afrontando desde Liceus; os enviaré noticias por si queréis conocerlo más en profundidad y estáis todos invitados a la presentación.

Antonio Carrasco: Gracias, Pilar Moreno. Por favor, envíanos la información. Nos interesa el proyecto que estás empezando a desarrollar.

Enrique Menéndez: De momento, las experiencias en ese sentido han sido desastrosas.

Antonio Peña: Y si además está organizada, estructurada, clasificada, ordenada... pues...

Pilar Moreno: Hasta pronto, amigos; y buena suerte a todos.

Fernando V. Espinosa: La verdad es que estáis obcecados en explotar a los usuarios. Ya he apuntado que no me imprta, que estáis en vuestro derecho en ganaros la vida con ello; pero no ordeñéis tanto al usuario; buscad, en su lugar, vías alternativas de financiación.

Antonio Peña: Si todavía no hemos empezado...

M. Á. L. Trujillo: ¿Qué vías alternativas?

Cayetano Mas: Por ejemplo, la base de datos que os decía iría con financiación institucional.

M. Á. L. Trujillo: Por cierto, nadie ha dicho «explotar al usuario», sino ofrecerle un servicio o contenido que le salga más barato pagarlo que hacerlo u obtenerlo por sí mismo.

Fernando V. Espinosa: Si ya las he dicho casi todas: publicidad, entidades estatales, autonómicas, provinciales y locales, etc.

Enrique Menéndez: Creo, Fernando, que no se trata de explotar a los usuarios. Si acaso, de ofrecerle contenidos por los que esté dispuesto a pagar. Imagínate que te ofrezco acceso a las hemerotecas de los diez principales periódicos españoles, con la posibilidad de hacer búsquedas en todos los números: ¿estarías dispuesto a pagar por ello, por ejemplo 50 euros al año?

Antonio Peña: Por ese camino va lo que comentaba arriba sobre la externalización.

M. Á. L. Trujillo: Ése es un camino.

Enrique Menéndez: Es un simple ejemplo.

M. Á. L. Trujillo: Eso es lo que ofrece El País.

Enrique Menéndez: Pero El País no lo ha «vendido» bien.

M. Á. L. Trujillo: Además, si aun así es caro, las universidades pueden suscribirse y ofrecérselo a su comunidad.

Antonio Peña: Por ejemplo, ya hay empresas que gestionan archivos de otras empresas y los clasifican, catalogan, guardan y custodian.

Enrique Menéndez: Un ejemplo que seguro que Miguel Ángel conoce..., y el resto, posiblemente también. Me refiero a Ellisisland.com, el archivo de la inmigración estadounidense. ¿Lo conocéis?

M. Á. L. Trujillo: No, no conozco ese archivo. Yo propongo otro proyecto: ofrecer una iniciativa de digitalización total a ABC. Es el diario nacional más antiguo aún en funcionamiento (o quizá lo sea La Vanguardia, no estoy seguro). Imaginaos todo eso en Internet a disposición de un investigador en Historia Contemporánea o de un periodista...

Antonio Peña: En la web de la Asociación de Archiveros de Cataluña podéis encontrar algunos ejemplos de empresas de este tipo.

M. Á. L. Trujillo: En Colombres (Asturias) tenéis también un archivo de la emigración. Eso sería muy vendible en Latinoamérica.

Enrique Menéndez: Pues no es una iniciativa pública, sino promovida por la comunidad mormona.

M. Á. L. Trujillo: ¡Ah! Sí lo conozco. Y con ellos deberíamos hablar también.

Antonio Peña: Ése es el camino, que es el que ofrece la Asociación de Archiveros de Estados Unidos.

M. Á. L. Trujillo: ¿Por qué no ofrecer a los mormones un proyecto genealógico sobre España?

Antonio Peña: De acuerdo.

Enrique Menéndez: La suerte es que contaron con la mano de obra de sus feligreses. Se ofreció, Miguel Ángel.

M. Á. L. Trujillo: Tienen dinero y, según su religión, solo aquellos que tienen su nombre escrito en alguna parte van al cielo.

Antonio Peña: Pero es el ejemplo a seguir.

M. Á. L. Trujillo: ¿Y qué respuesta, Enrique?

Enrique Menéndez: Se ofrecieron para digitalizar todos los libros de bautizos y defunciones de las iglesias españolas. Pero la Iglesia denegó el permiso.

M. Á. L. Trujillo: Pero, ¿ellos se ofrecieron a ti o tú a ellos?

Enrique Menéndez: ¡No! Se ofrecieron al episcopado.

M. Á. L. Trujillo: Yo conozco un caso parecido en Guadalajara. Lo que hay que digitalizar son los protocolos notariales, y están en los archivos provinciales. Eso es lo que hicieron en Guadalajara.

Enrique Menéndez: A lo que voy. Todos esperamos que esas iniciativas salgan del entorno universitario o de las administraciones.

Antonio Peña: O, por ejemplo, el caso de la Universidad de Tarragona sobre catalogación de fondos de la diócesis.

Enrique Menéndez: Pero esos proyectos pueden partir de iniciativas privadas.

M. Á. L. Trujillo: Deberían partir de iniciativas privadas.

Enrique Menéndez: Claro.

Antonio Peña: En el caso de la diócesis de Tarragona partió de la Universidad, pero pueden partir de empresas.

M. Á. L. Trujillo: Pero como lo planteas sin dinero ni estructura empresarial...

Enrique Menéndez: Y seguro que serían rentables.

Antonio Peña: Lo son.

Cayetano Mas: Hay obispados abiertos a todo. Llegaron a microfilmarse archivos completos de toda la diócesis de Murcia, por ejemplo. El problema está en las condiciones de acceso y la protección de los datos. Pero hasta el cura de mi pueblo está abierto a que le digitalicemos el archivo.

M. Á. L. Trujillo: ¿Y por qué no nos ponemos nosotros tres de acuerdo y desarrollamos un proyecto de esos?

Enrique Menéndez: El tema de la genealogía es un filón aún sin explotar en España, y es solo un ejemplo.

Antonio Peña: Pero estamos en un momento crítico, porque hay empresas que ya se están lanzando como locas; si no lo hacemos ya, llegaremos tarde.

M. Á. L. Trujillo: Exacto. Tú, que tienes tantas visitas de América, lo sabes. Yo trato con mucho latino que viene a España a buscar sus orígenes.

Enrique Menéndez: Claro, ese es un mercado que da grandes beneficios en EE. UU. El ejemplo es Ellisisland.com.

M. Á. L. Trujillo: Insisto, tendríamos que juntarnos y hablar.

Antonio Peña: Cuenta conmigo.

Enrique Menéndez: ¿Dónde están digitalizadas todas las entradas de emigrantes durante el siglo XX?

M. Á. L. Trujillo: Desarrollar un proyecto y lanzarnos a venderlo.

Enrique Menéndez: Pones un nombre y te salen todos los datos. Incluso el dinero que llevaba encima el inmigrante.

M. Á. L. Trujillo: Enrique, te vuelvo a insistir en el archivo de la emigración de Colombres; lo tienes cerquita.

Enrique Menéndez: Sí, es otro ejemplo, a menor escala.

M. Á. L. Trujillo: Yo, desde Alcalá, tengo acceso a muchos expedientes en el AGA.

Antonio Peña: Un fondo muy solicitado por los investigadores y personas de otras procedencias son los libros de registro de viajeros a Indias y nadie se ha encargado de tratar ese fondo.

M. Á. L. Trujillo: Y Antonio, desde Barcelona, seguro que tiene también muchos expedientes. Estamos excelentemente repartidos para abarcar toda España.

Antonio Carrasco: Bueno, vamos a ir terminando la tertulia, con una ronda de intervenciones... Si queréis añadir algo, hacer alguna propuesta o emitir alguna conclusión, ahora es el momento...

M. Á. L. Trujillo: Bueno, Antonio Carrasco, he de agradecerte sinceramente que organizaras la tertulia. Ha sido muy instructiva, aunque sigo en mi opinión de que todavía podríamos estar aún más unidos.

Antonio Carrasco: Paso a paso. Creo que todos hemos aprendido mucho...

Antonio Peña: Creo que podíamos hacer algo coordinadamente. Ha sido un placer.

M. Á. L. Trujillo: Hay que hacer más de estas.

Antonio Carrasco: La presencia de webmasters y especialistas en marketing ha sido muy provechosa.

Enrique Menéndez: Sí, desde luego ha sido una tertulia muy interesante.

Antonio Carrasco: Espero que hayamos aportado un poco de luz a este nuevo tema: las empresas que ofrecen servicios de calidad relacionados con la Historia en la Red hispana...

Consuelo García Ponce: Fue muy interesante; les enviamos saludos desde México.

Antonio Carrasco: Os invito a la del próximo 28 de octubre: «El inframundo mesoamericano». Apasionante: arqueología de alta montaña y espeleoarqueología, relacionadas con la cosmogonía de los mayas y los aztecas.

Cayetano Mas: Cordiales saludos a todos. La Sección de Historia está a vuestra disposición.

M. Á. L. Trujillo: Gracias, Cayetano. Hacéis un trabajo magnífico.

Enrique Menéndez: De acuerdo: nos veremos el 28. Un abrazo y hasta la próxima.

Fernando V. Espinosa: Me apunto ya. Saludos a todos y gracias.

M. Á. L. Trujillo: Adiós a todos.

Mar Monsoriu: Hasta otra.

Antonio Carrasco: Bueno, cerramos la tertulia... Muchas gracias a todos por participar. Ha sido un auténtico placer. En breve publicaremos la transcripción. Hasta la próxima.


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25 de November de 2009

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