 Acto I
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Salen PEDRO
LÓPEZ turbado, y SOSA de camino.
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| LÓPEZ |
| ¿Qué acaso inesperado
te conduce |
|
| a la imperial Toledo? Dilo
luego; |
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| tu dilación aumenta mis
temores, |
|
| tu turbación excita mis
recelos. |
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| Habla, di, ¿qué
sucede? ¿A qué has venido? |
5 |
| Presagio de algún mal es tu
silencio. |
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| SOSA |
| Señor... Sabed... ¡Ay
pena! Que mi amo |
|
| quedaba cuando yo... Seguir no
puedo. |
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| LÓPEZ |
| El alma me estremecen tus
confusas |
|
| voces interrumpidas.
¿Qué funesto |
10 |
| y horrendo vaticinio me
predices? |
|
| Di en fin ¿qué ha
sucedido? Yo estoy muerto. |
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|
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| SOSA |
| Como Don Juan Padilla vuestro
hijo |
|
| tomó a Torre-Labón,
hizo el saqueo, |
|
| y ganó mucha parte de
Castilla, |
15 |
| le dio nueva osadía el
vencimiento; |
|
| pero el conde de Haro, con su
tropa |
|
| instruida en el bélico
manejo |
|
| atacó a los soldados de la
Liga |
|
| del arte militar muy poco
expertos, |
20 |
| y como todos eran habitantes |
|
| de Ávila, de Segovia, y
otros pueblos, |
|
| cerca de Villamar lo
abandonaron; |
|
| Haro, y sus capitanes le
siguieron, |
|
| y estando las campiñas muy
llovidas |
25 |
| con su caballería
destruyeron |
|
| las escuadras secuaces de la
Liga. |
|
| Entonces vuestro hijo quedó
preso |
|
| con otros dos caudillos de su
tropa, |
|
| y a otro día los tres...
¡Oh santo Cielo! |
30 |
| ¡La congoja que el alma me
comprime |
|
| interrumpe mi voz, corta el
aliento! |
|
| Yo no puedo explicaros lo
restante, |
|
| mas lo podréis saber por
este pliego |
|
| que escribió de su
puño vuestro hijo, |
35 |
| y me encargó entregase con
secreto |
|
| a su mujer, con otro que he
entregado |
|
| ahora al gobernador. |
|
|
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|
|
| LÓPEZ |
|
¡Qué triste
anuncio
|
|
| me predice esta carta! Ya yo
tiemblo |
40 |
| aun antes de leerla. ¡Ah!
¡Cuál palpita |
|
| mi pobre corazón, divinos
Cielos! |
|
|
(Lee.) «Trocóse la
suerte; frustráronse todos nuestros designios. Estoy en
poder de nuestros enemigos. El verdugo tiene el brazo levantado
para descargar el último golpe sobre mi cuello. Mostrad
vuestro heroico valor en conservar vuestra vida para ser el amparo
de mi hijo inocente, ¡pobre hijo mío! Vuestro infeliz
esposo Juan».
|
| ¡Ay hijo de mi vida!
¡Ay hijo amado! |
|
| ¿Por qué naciste en
hado tan adverso? |
|
| ¿Tú muerto, y yo con
vida? ¿Y es posible |
45 |
| que a dolor tan vehemente no
fallezco? |
|
| ¡Hijo del alma mía!
¡Tú expiraste |
|
| en un cadalso infame como reo, |
|
| y yo te sobrevivo! ¡Y no he
podido |
|
| abrazarte, y morir contigo a un
tiempo! |
50 |
|
|
| SOSA |
| Refrenad el dolor; en las
desgracias |
|
| se conoce el valor y el
sufrimiento. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Déjame llorar Sosa, porque
el alma |
|
| algún descanso tenga en
tanto duelo; |
|
| Déjame que me queje de mi
suerte, |
55 |
| cuando no puedo hallar otro
remedio. |
|
| Hijo infeliz e incauto,
seducido |
|
| por un traidor e inicuo
caballero. |
|
| Oh Fernando de Ávalos,
tú hiciste |
|
| que siguiese tus huellas, y
consejos, |
60 |
| despreciando de un padre los
avisos |
|
| con que quiso apartarse de tus
yerros. |
|
| ¡Ay hijo! ¡Qué
memoria tan amarga! |
|
| ¡Qué recuerdo tan
triste, y tan horrendo |
|
| será siempre el pensar que
pereciste |
65 |
| caudillo de un inicuo aleve
pueblo! |
|
|
|
| SOSA |
| Vuestra hija, señor, hacia
aquí viene, |
|
| procurad ocultar vuestro
tormento. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¡Ah! Que al verla se aumentan
mis pesares, |
|
| pues es de tantos males el
fomento. |
70 |
|
|
|
|
(Sale DOÑA
MARÍA vestida ricamente.)
|
| MARÍA |
| Padre, y señor... ¡Mas
qué es esto que miro! |
|
| ¿Tú Sosa aquí
en Toledo? ¿Qué hay de nuevo? |
|
| ¡Vos padre tan turbado!
¿Por qué causa? |
|
| ¿Dónde mi esposo
está? ¿Los comuneros |
|
| Valladolid y Burgos han
perdido? |
75 |
| ¿O qué novedad hay?
Dímela luego. |
|
|
|
|
|
| MARÍA |
|
No te turbes:
|
|
| ¿qué triste arcano
encierra tu silencio? |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Hija, nada ha pasado, no te
aflijas. |
|
|
|
| MARÍA |
| ¡Ah! Vuestra turbación
algún suceso |
80 |
| muy fatal me predice. Esos
suspiros |
|
| detenidos por fuerza en vuestro
pecho; |
|
| las lágrimas que brotan
vuestros ojos, |
|
| son indicios, señor, muy
manifiestos. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Sosiégate hija mía,
no te finjas |
85 |
| imágenes que aterren tu
sosiego... |
|
| ¡Mas ay de mí, que el
llanto me descubre! |
|
|
(Saca el pañuelo para
enjugarse los ojos, se le cae la carta, y la alza DOÑA
MARÍA.)
|
|
|
| MARÍA |
| Esta carta, señor...
¡Pero que veo! |
|
| Es letra de mi esposo... |
|
|
| LÓPEZ |
|
No la leas
|
|
| porque te ha de causar gran
sentimiento. |
90 |
|
|
| MARÍA |
| Viene a mí el sobrescrito, y
he de leerla. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Que no la veas, hija, yo te
ruego... |
|
| te diré lo que escribe: es
en sustancia |
|
| que junto a Villamar se queda
preso. |
|
|
|
| MARÍA |
| Yo he de verla, señor, sea
lo que sea. |
95 |
|
|
| LÓPEZ |
| Ah, que sus expresiones... |
|
|
| MARÍA |
|
Valor tengo
|
|
| para sufrir mayores
desventuras. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¡Qué lance tan cruel
es éste, Cielos! |
|
|
|
| MARÍA |
|
(Lee.)
|
| Suerte... nuestros designios... el
verdugo... |
|
| El brazo... golpe... ¡ay!...
sobre mi cuello... |
100 |
|
(Respuesta.)
|
| ¡Ay esposo del alma!
¡Qué congoja! |
|
| ¡Quién me socorre, ay
triste, que yo muero! |
|
|
(Cae
desmayada.)
|
|
|
| LÓPEZ |
| Ay de mí, me faltaba este
conflicto |
|
| para aumentar mi pena, y
desconsuelo. |
|
| Hija, amigo... ¡Ah, dolor!
¡Qué horror! ¡Qué susto! |
105 |
| ¡Desventurado padre!
¡Qué tormento! |
|
|
|
|
|
| LÓPEZ |
|
Hija querida,
|
|
| mitiga tu dolor. |
|
|
| MARÍA |
|
¡Qué es esto,
Cielos!
|
|
| ¿Así ayudáis a
un padre de la patria? |
|
| ¿Así premiáis
virtud, valor, y celo? |
110 |
| ¡Ay infeliz de mí! Yo
estoy sin vida. |
|
| Padre, y señor, mirad el fin
funesto |
|
| de un hijo miserable. Ésta
es la suerte |
|
| de un caudillo del pueblo, de un
guerrero. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¡Ay hija, no acrecientes las
congojas |
115 |
| que el corazón me oprimen
con exceso! |
|
|
|
| MARÍA |
| Dejadme que mis llantos, y
sollozos |
|
| publiquen mi dolor y
desconsuelo. |
|
| ¡Esposo de mi vida,
cuán contrario |
|
| el hado se ha mostrado en tus
intentos! |
120 |
| Ay hijo de mi vida, ya has
perdido |
|
| a quien te ha dado el ser. Con
llanto eterno |
|
| acompaña a tu madre mientras
viva... |
|
| ¿Quién me
podrá servir ya de consuelo? |
|
| Lloren conmigo todos su
desgracia: |
125 |
| llora a tu ciudadano gran
Toledo, |
|
| pues sin su apoyo te verás
rendida, |
|
| llena de confusión, de
sangre, y fuego. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Mitiga tus lamentos y
suspiros: |
|
| en las adversidades a lo menos |
130 |
| no muestra cobardía una alma
grande, |
|
| aunque llegue el dolor a un duro
extremo. |
|
|
|
| MARÍA |
| Si con el bien perdido se
perdiese |
|
| la memoria también, este
violento |
|
| e inhumano dolor se
calmaría; |
135 |
| mas siempre esta memoria, este
suceso |
|
| esculpido estará dentro del
alma, |
|
| y será de mi vida
compañero. |
|
| ¡Oh día desgraciado!
¡Oh triste esposo! |
|
| ¿Posible es que sin ti vivir
yo puedo? |
140 |
|
|
|
|
(Sale DON
ÍÑIGO, gobernador de Toledo, turbado, y al
salir dice:)
|
| ÍÑIGO |
| Apenas yo respiro de confuso: |
|
| ya saben la desgracia según
veo. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Señor gobernador
murió mi hijo. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| Ya he sabido ese lance
lastimero. |
|
| Una carta recibo de su
puño |
145 |
| que escribió ya en los
últimos alientos, |
|
| y es mi dolor tan grande, que no
hallo |
|
| expresión con que pueda
encarecerlo, |
|
| pues fue mi amigo fiel, y nuestras
almas |
|
| enlazó la amistad con nudo
estrecho. |
150 |
|
|
| MARÍA |
| ¡Ah señor, qué
desgracia irreparable! |
|
| Ya se han frustrado todos los
intentos: |
|
| ya sufrirá Castilla el duro
yugo |
|
| de un afrentoso indigno
cautiverio... |
|
| ya Toledo será
víctima triste |
155 |
| del enemigo ejército
soberbio. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| Sosegaos, señora, ya no es
hora |
|
| de perder en gemidos los
momentos... |
|
| En gran peligro estamos, pues
sitiados |
|
| hace días que estamos en
Toledo. |
160 |
| Ya la línea avanzada nos
ofende, |
|
| y de todas nos hacen mucho
fuego. |
|
|
|
| MARÍA |
| Es cierto; reparar conviene el
daño. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¿Cómo podréis
hacerlo en tal extremo? |
|
| Aquí lo que conviene es el
rendirse. |
165 |
|
|
| MARÍA |
| ¿Y la Liga? ¿Y el
firme juramento? |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Ése fue un desacierto, que
ha guiado |
|
| a mi hijo al cadalso más
horrendo. |
|
| La Liga se formó por la
avaricia |
|
| de algunos castellanos
caballeros |
170 |
| indignos de tal nombre, y de tal
patria, |
|
| que siempre en lealtad fue fiel
ejemplo. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| Señor, no se formó
por la avaricia, |
|
| fue sólo por el bien de todo
el reino. |
|
| Antes se examinó el fatal
estado |
175 |
| de toda la nación. Los
comuneros |
|
| por amor a la patria se
juntaron |
|
| en Ávila, y no hallaron otro
medio |
|
| que el conseguir por armas, o por
fuerza, |
|
| lo que fácil no ha sido con
los ruegos. |
180 |
|
|
| LÓPEZ |
| Por más que el rey las
súplicas nos niega, |
|
| contra el rey oponernos no
debemos. |
|
|
|
| MARÍA |
| El rey ausente ignora lo que
pasa, |
|
| no sabe las miserias de su
reino; |
|
| Los nacionales viven
agobiados, |
185 |
| los extranjeros tienen los
empleos: |
|
| ésta es la situación
de nuestra España, |
|
| éste el borrón de sus
antiguos fueros, |
|
| ésta la causa porque todos
gimen |
|
| sin poder soportar tan duro
peso; |
190 |
| ¿Y queréis que
Castilla así esté opresa? |
|
|
|
| LÓPEZ |
| No hay duda que han quedado en
nuestro reino |
|
| varios pueblos quejosos del
desorden |
|
| con que los han gobernado los
flamencos; |
|
| mas fue la envidia nuestra mucha
culpa, |
195 |
| y no toda la tuvo el
extranjero, |
|
| pues ellos no sabían las
tenencias, |
|
| las encomiendas, ni demás
empleos |
|
| que habían de pedir, ni los
oficios |
|
| que había de vender, ni por
qué precio, |
200 |
| sino que por los nuestros
avisados, |
|
| todos estos abusos cometieron. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| En fin, todos los daños de
ellos vienen, |
|
| y no es justo suframos
desaciertos. |
|
| Primero que Toledo llegue a
darse, |
205 |
| se arruinarán sus muros
hasta el suelo. |
|
| Todo el pueblo, señora,
está furioso, |
|
| y a morir, o vencer firme, y
resuelto. |
|
| Después que he publicado la
desgracia |
|
| de vuestro esposo amado, todos
ciegos |
210 |
| de cólera, y enojo, a la
venganza |
|
| preparan su valor y sus
aceros. |
|
|
|
| MARÍA |
| La vindicta del público
reposo |
|
| sólo incita mi furia, y
ardimiento; |
|
| y así, sustituyendo a mi
marido, |
215 |
| hoy ofrezco librarte fiel
Toledo |
|
| de tantos enemigos que te
asedian, |
|
| pues nada asusta a mi valiente
esfuerzo. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| Y por mi parte constante he de
seguiros |
|
| hasta que en su defensa dé
el aliento. |
220 |
|
|
| MARÍA |
| Pues id, tocad al arma, y con
firmeza |
|
| comunicad al pueblo estos
intentos: |
|
| prevenid los soldados al
combate, |
|
| y siga con viveza el duro
fuego. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| Ya voy a obedeceros, y estad
cierta |
225 |
| de que os será leal y fiel
el pueblo. |
|
|
(Vase.)
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¡Oh qué furor te ciega
hija imprudente, |
|
| que no ves los peligros, ni los
riesgos! |
|
|
|
| MARÍA |
| Cuando vierta mi sangre por la
patria, |
|
| satisfago a mi honor, que es lo que
debo. |
230 |
|
|
| LÓPEZ |
| Por el rey derramarla
deberías |
|
| imitando a tus ínclitos
abuelos, |
|
| y no manchar su sangre tan
ilustre |
|
| con una acción indigna de
sus hechos. |
|
|
(Vase.)
|
|
|
| MARÍA |
| Aunque el mundo se oponga a mis
designios |
235 |
| defenderé a Toledo hasta el
extremo... |
|
| pero ahora que sola me he
quedado, |
|
| sin que nadie interrumpa mis
lamentos, |
|
| es justo, esposo mío, que yo
llore |
|
| tu muerte desgraciada, y fin
funesto. |
240 |
| ¡Ay de mí! Aquel
carácter tan heroico, |
|
| aquella gallardía de tu
cuerpo, |
|
| aquel ánimo grande, y
esforzado, |
|
| aquel juicio envidiable y dulce
genio, |
|
| y aquella edad tan tierna que has
perdido, |
245 |
| ¿cómo podré
olvidar? ¡Qué desconsuelo! |
|
| ¡Qué pena insoportable
con porfía |
|
| el corazón me arranca de su
centro! |
|
| Todas estas memorias me
confunden, |
|
| y aumenta mis pesares, y
desvelos |
250 |
| el pensar el destino de mi
hijo |
|
| huérfano, sin amparo, ni
consuelo. |
|
| Todos acusarán de infiel al
padre |
|
| diciendo fue un traidor, e inicuo
reo |
|
| que murió en un cadalso
injustamente, |
255 |
| sin decir que la causa fue un gran
celo |
|
| de defender la patria y el
estado. |
|
| Éste será un
borrón indigno y negro |
|
| que manchará su sangre tan
ilustre, |
|
| y hará que se le trate con
desprecio. |
260 |
| Hijo infeliz, ¿qué
astro te persigue |
|
| con rigor tan insano, y tan
adverso? |
|
| Pero, ¿así a mi dolor
yo me abandono |
|
| y en varias reflexiones gasto el
tiempo? |
|
| ¿Es posible que el
ánimo me falte |
265 |
| para ser el caudillo de este
pueblo? |
|
| Oh esposo el más amable, el
más valiente, |
|
| inspira tus ardores en mi
pecho, |
|
| para que con las armas en la
mano, |
|
| si tú faltaste, ocupe yo tu
puesto. |
270 |
|
|
|
|
(Sale MATILDE.)
|
|
|
|
|
| MATILDE |
| Ánimo... Lo sé todo,
tened pecho; |
|
| Toledo os favorece, y puesta en
armas |
|
| defenderse procura con
denuedo. |
|
| Salid, sed su caudillo, pues
confusa |
275 |
| la plebe anda vagando sin
sosiego. |
|
|
|
|
|
| MATILDE |
|
Por las almenas
|
|
| reparte varios jefes en sus
puestos; |
|
| de vuestro esposo acuerda la
memoria, |
|
| la plebe por vos clama, y quiere
veros. |
280 |
|
|
| MARÍA |
| ¿Mas qué he de hacer
en tales circunstancias |
|
| sin moneda, ni víveres
Toledo? |
|
| ¿Quién ha de resistir
en tal combate? |
|
| ¿Qué tropas
sufrirán tan fuerte asedio? |
|
|
|
| MATILDE |
| El remedio, señora,
está en la mano; |
285 |
| yo te sugeriré bastantes
medios; |
|
| abundante tesoro sé te
aguarda. |
|
|
|
| MARÍA |
| ¿Dónde el tesoro
está? ¿Dónde el repuesto? |
|
| ¿Si no bastan mis alhajas
juntas, |
|
| las ricas joyas, cuanto yo
poseo? |
290 |
|
|
| MATILDE |
| Nada temáis, seguid luego
mis pasos. |
|
|
|
| MARÍA |
| Declara pues, Matilde tus
intentos. |
|
|
|
| MATILDE |
| Ya los sabrás, aliento
cobra, vanos |
|
| hasta ahora nunca fueron mis
consejos. |
|
|
|
| MARÍA |
| Así es verdad; resuelta
estoy; conduce |
295 |
| adonde tú quieras este
pecho, |
|
| pues como sea a libertar la
patria |
|
| ya todo lo demás importa
menos. |
|
|
(Vase.)
|
|
|
| MATILDE |
| Si el hado favorece mis
designios |
|
| he de hacer con valor, y con
empeño |
300 |
| a fuerza de incesantes
sugestiones, |
|
| y de instancias, de
súplicas, y ruegos, |
|
| que vengue esta mujer tantas
injurias |
|
| como toda la España
está sufriendo, |
|
| y que la Liga se conserve, y
dure |
305 |
| ya que la causa fue de su
fomento. |
|
|
|
|
| |
(Sale LÓPEZ.)
|
| LÓPEZ |
| ¿Adónde está
tu ama? ¿Qué motivo |
|
| la ha obligado a ausentarse de este
puesto? |
|
|
|
| MATILDE |
| Su celo la conduce a una alta
empresa, |
|
| esto es lo que deciros ahora
puedo; |
310 |
| seguirla a mí me toca, y
detenerme |
|
| aquí un instante más,
es desacierto. |
|
|
(Vase.)
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¿Dónde irá
esta mujer precipitada? |
|
| ¿Dónde mi hija con
paso tan ligero? |
|
| ¡Oh día desgraciado!
¡Oh suerte peligrosa! |
315 |
| ¡Oh cuántos males
cercan a Toledo! |
|
|
|
|
|
(Sale DON
ÍÑIGO.)
|
| ÍÑIGO |
| Todo sucede bien, tropa
arrestada |
|
| corona ya los muros con
esfuerzo. |
|
| La puerta de Bisagra es el
recurso |
|
| que queda sólo a los
contrarios nuestros: |
320 |
| tropa lucida la guarnece y
guarda, |
|
| y el Alcázar, señora,
todo el resto. |
|
| Seguros somos ya. Doña
María |
|
| a toda la ciudad da nuevo
aliento, |
|
| y espero en su valor... |
|
|
| LÓPEZ |
|
Íñigo calla;
|
325 |
| desiste de esperar buenos
aciertos, |
|
| en lances que no viendo el
precipicio, |
|
| gobierna la pasión sin el
consejo. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| Inútiles temores os
asustan, |
|
| y yo soy quien oírlos debo
menos. |
330 |
| La ciudad a mi cargo se halla
toda; |
|
| me toca defenderla con
esfuerzo, |
|
| y derramar la sangre que me
alienta |
|
| por mí mismo, por ella, por
mi empleo. |
|
| Llorando está a su esposo
vuestra hija; |
335 |
| mi leal amigo fue, vengarle
debo. |
|
| Ocioso estáis, pues ni el
amor de padre |
|
| llega a manifestarse, ni el de
suegro. |
|
| Lo que hacer vos debíais yo
ejecuto, |
|
| yo he tomado a mi cargo el cargo
vuestro; |
340 |
| y a Dios quedad, pues no hago yo
aquí falta |
|
| y en otra parte me echarán
ya menos. |
|
|
(Vase.)
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¡Qué poco entiendes lo
que el pecho oculta, |
|
| y el pesar que me aflige al mismo
tiempo! |
|
|
|
|
|
(Sale SOSA.)
|
| SOSA |
| Señor, toda Toledo
conmovida |
345 |
| e incitada del llanto, y de los
ruegos |
|
| de vuestra infeliz hija, sale
ahora |
|
| de extraer del sagrado de los
templos |
|
| el oro, plata, ropas, y
riquezas |
|
| que sirvieron de culto, y
ornamento, |
350 |
| y con tal gritería el pueblo
insano |
|
| reitera la promesa y juramento |
|
| de defender la patria, que los
niños, |
|
| las mujeres, los mozos, y los
viejos, |
|
| viva, viva la Liga, y sus
secuaces, |
355 |
| y muera el enemigo van
diciendo. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¡Ay de mí!
¡Qué es lo que hablas! ¡Qué he
escuchado! |
|
| Me horrorizo al oír tal
sacrilegio |
|
| impropio del carácter de
cristianos, |
|
| y digno del enojo de los
Cielos. |
360 |
| ¿No fue este pueblo mismo el
que otras veces |
|
| se opuso contra el moro con
denuedo |
|
| por defender la Ley de
Jesucristo, |
|
| porque no cometiesen en los
templos |
|
| irreverencia alguna, y porque
fuese |
365 |
| sola la fe adorada en nuestros
reinos? |
|
| ¿Pues cómo es
éste tan inicuo, |
|
| que hoy profana el respeto de los
templos, |
|
| y extrae de los altares, y
sagrarios |
|
| todas cuantas alhajas hay en
ellos? |
370 |
| ¿Aun en mi edad caduca me
faltaba |
|
| el ver contra la fe tal
vituperio? |
|
| Oh Cielo, ¿para
cuándo son tus rayos, |
|
| que no castigas a este infame
pueblo? |
|
|
|
| SOSA |
| Rendida a las instancias de
Matilde |
375 |
| se arrojó vuestra nuera a
tal extremo. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¿Doña María es
causa de estos males, |
|
| por seguir de Matilde los
consejos? |
|
|
|
|
|
(Sale MATILDE.)
|
| MATILDE |
| Logré ya mi
intención. Señor, no dudo |
|
| que me deis las albricias, pues
podemos... |
380 |
|
|
| LÓPEZ |
| ¿Qué hacer podremos
fementida inicua, |
|
| que eres causa de tantos
desaciertos? |
|
| ¿Quién jamás
te enseñó a que profanases |
|
| el respeto sagrado de los
templos? |
|
|
|
| MATILDE |
| El Cielo, y la justicia me
dirijan |
385 |
| y protejan mis votos, y mis
ruegos, |
|
| por ser mis intenciones
convenientes. |
|
| ¿Es justo que Castilla
esté gimiendo |
|
| bajo la esclavitud más
vergonzosa, |
|
| y el yugo más cruel, duro, y
severo? |
390 |
| ¿Es posible que siendo
castellano |
|
| estéis en vuestro error tan
terco, y ciego, |
|
| que queráis ver la patria
destruida |
|
| sin que os cause dolor, ni pena el
verlo? |
|
| ¿Pensáis que
así cumplís con vuestra sangre? |
395 |
| ¿Pensáis que esto os
adquiere un lauro eterno? |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Calla, vil; ¿cómo me
hablas de ese modo? |
|
| ¡Es posible que sufra este
improperio! |
|
|
|
| MATILDE |
| Si la patria no exige vuestro
amparo, |
|
| lo exige y lo merece vuestro
nieto; |
400 |
| Él queda denigrado con la
muerte |
|
| de su padre infeliz, que en un
horrendo |
|
| vergonzoso cadalso dio la vida |
|
| por defender la patria, y sus
derechos. |
|
| ¿Si no vindicáis a
vuestro hijo |
405 |
| quién tomará su causa
con empeño? |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Aunque millares de hijos me
quedasen, |
|
| y al suplicio estuvieran todos
puestos, |
|
| antes que ser traidor
permitiría, |
|
| que todos a mis pies quedasen
muertos. |
410 |
| Me horrorizo al pensar que fue mi
hijo |
|
| del partido de tantos
comuneros, |
|
| oprobio de Castilla, y de la
España. |
|
| No lloro yo su muerte, sólo
siento, |
|
| que siguiendo sus pérfidas
ideas |
415 |
| manchó su sangre ilustre con
sus yerros, |
|
| y aún tu maldad con esto no
contenta |
|
| ¿pretendes que yo adhiera a
tus intentos? |
|
| Vete monstruo infernal de mi
presencia, |
|
| no incites más mi enojo, ni
mi ceño. |
420 |
|
|
| MATILDE |
| No temo vuestras iras, ni
amenazas |
|
| cuando tengo en mi abono todo el
pueblo, |
|
| la misma justicia me asegura, |
|
| que de tanto enemigo
triunfaremos. |
|
|
(Vase.)
|
|
|
| LÓPEZ |
| Antes caerá tu
pérfida cabeza |
425 |
| al filo de mi fuerte, y blanco
acero. |
|
| ¿Por qué palpitas
corazón doliente? |
|
| ¿Qué movimiento es
éste tan intenso? |
|
| ¿No te asustan de Marte los
furores, |
|
| y ahora tu estado temes?
¿Cuál horrendo |
430 |
| pensamiento cruel te
martiriza? |
|
| ¿Qué causa en ti
suscita estos afectos? |
|
| ¡Ah! Mi gloria, mi honor
esclarecido |
|
| es lo que excita en mí tal
movimiento. |
|
| Acaso en el asedio mis amigos |
435 |
| de mi fe dudarán, y de mi
celo, |
|
| pensando que con fines muy
torcidos |
|
| estoy dentro los muros de
Toledo. |
|
| ¿Mas no defiende el Cielo la
inocencia? |
|
| Pues yo ¿por qué
vacilo, por qué temo? |
440 |
| Ay de mí, la desgracia de mi
hijo, |
|
| el ser esta ciudad mi patrio
suelo, |
|
| el ser Doña María su
caudillo, |
|
| y el tener a la vista un tierno
nieto, |
|
| ¿no podrán producir
siniestros juicios |
445 |
| del honor, y lealtad que yo
conservo? |
|
| Sí; pues sal al instante
Pedro López |
|
| de estos muros traidores, y
protervos. |
|
| Pero si yo abandono en tal
estado |
|
| a un frenético pueblo, e
indiscreto, |
450 |
| que olvidando las leyes de
justicia |
|
| a sus furores deja el freno
suelto; |
|
| si de una mujer loca, y
obcecada |
|
| los ímpetus enormes no
contengo, |
|
| ya usando de prudentes
amenazas, |
455 |
| ya inspirándole honor con
mis consejos, |
|
| ¿qué será de
esta plebe alborotada? |
|
| ¿Qué
destrucción será la de Toledo? |
|
| Entre estas confusiones, Cielo
santo, |
|
| permitidme que elija el mejor
medio; |
460 |
| mas si crédito doy al
vaticinio |
|
| que el corazón me anuncia,
estarme debo, |
|
| pues útil en Toledo es mi
presencia, |
|
| porque siendo tan fieles mis
intentos |
|
| protegerán los Cielos mi
inocencia, |
465 |
| y mi honor quedará puro, e
ileso. |
|
| Ea pues, los designios
comenzados |
|
| dirijan mis acciones y fin
recto, |
|
| madúrese la empresa y a mi
gloria |
|
| sirva de mayor lustre este
trofeo. |
470 |
|
|
|
|
(Sale DOÑA
MARÍA vestida de luto y suelto el cabello,
DON ÍÑIGO y
varios soldados.)
|
| MARÍA |
| Soldados, preveníos a la
empresa: |
|
| todo de vos, Don
Íñigo, lo espero. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| No dudéis de mi ardor; de
vuestro padre |
|
| exigid otro tanto, pues su
esfuerzo |
|
| unido con nosotros... |
|
|
| LÓPEZ |
|
¿Qué
profieres?
|
475 |
| ¿Juntar los míos con
los votos vuestros? |
|
| ¿Unirme con
sacrílegos osados, |
|
| habiendo cometido un tal
exceso? |
|
|
|
| MARÍA |
| ¿Sacrilegios llamáis
a mis acciones, |
|
| cuando son inspiradas de un buen
celo? |
480 |
|
|
| LÓPEZ |
| Inspiradas del diablo, y de su
astucia |
|
| más bien debes decir, que no
de celo. |
|
| ¿Dónde tal impiedad
igual hallaste? |
|
| ¿Qué cristianos te
sirven de modelo |
|
| para acción tan enorme y
espantosa? |
485 |
| En vez de respetar el sacro
templo, |
|
| y adorar sus altares y
sagrarios, |
|
| ¿extraes cuantas alhajas hay
en ellos? |
|
| ¡Oh qué
profanación! ¡Oh qué delito, |
|
| que es digno del castigo más
horrendo! |
490 |
|
|
| MARÍA |
| En las fatales tristes
circunstancias |
|
| en que se ve en el día
aqueste pueblo, |
|
| sin otro amparo alguno, ni
socorro, |
|
| ¿es delito el valerse de
estos medios? |
|
| La religión, el
público reposo, |
495 |
| el inminente riesgo en que nos
vemos, |
|
| la natural defensa de la vida, |
|
| ¿no son justos motivos para
hacerlo? |
|
| De toda esta ciudad
acompañada, |
|
| postrada de rodillas en el
templo, |
500 |
| y con profundo llanto he
dirigido |
|
| mis votos más humildes, y
mis ruegos |
|
| al todo poderoso, suplicando |
|
| que si esta acción no
hacía con fin recto |
|
| por el bien de la patria, y por el
culto |
505 |
| de su divina Ley, y sus
preceptos, |
|
| me quitase la vida con
asombro, |
|
| y sirviese mi muerte de
escarmiento |
|
| antes que profanase el
santuario. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Buen modo de fingir lo que no es
cierto. |
510 |
| A los hombres se engaña
fácilmente, |
|
| pero a Dios no es posible que
ocultemos |
|
| el celo, o la maldad de nuestras
obras. |
|
|
|
| MARÍA |
| Pues señor, en el lance en
que nos vemos |
|
| cercados de tan fuertes
enemigos, |
515 |
| no teniendo otro arbitrio, ni
remedio, |
|
| ¿no es justo que en defensa
de la patria, |
|
| de nuestra libertad, del honor
nuestro, |
|
| de tantos infelices oprimidos, |
|
| y de las mismas aras y los
templos, |
520 |
| usemos de estos medios si no hay
otros? |
|
| ¿Pues por qué lo
llamáis un sacrilegio? |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Porque son vuestros fines muy
torcidos |
|
| contra toda razón, contra
derecho. |
|
| Las alhajas que sirven para el
culto |
525 |
| del todo poderoso, no debemos |
|
| por más necesidad que
padezcamos |
|
| sacarlas del altar en que
estuvieron. |
|
| Sólo el rey lo pudiera hacer
en caso |
|
| de ver que perecía todo el
reino, |
530 |
| en una guerra justa, y
peligrosa, |
|
| asaltado del hambre, y sin
dinero. |
|
|
|
| MARÍA |
| Yo sigo el ejemplar de otras
mujeres |
|
| que así también lo
hicieron otro tiempo. |
|
| Las famosas matronas de la
Grecia |
535 |
| entraron de Diana al sacro
templo, |
|
| y sacando las joyas que allí
había, |
|
| con ellas una guerra
sostuvieron. |
|
| Las vestales sus trajes y
vestidos |
|
| de su virginidad también
vendieron |
540 |
| para oponerse al ínclito
Temístocles |
|
| capitán esforzado de los
griegos. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Pues también las romanas
generosas, |
|
| para hacer un presente a Apolo en
Delfos, |
|
| se despojaron todas de sus
joyas, |
545 |
| y hasta los anillos de los
dedos. |
|
| ¡Ah! Pluguieran los Cielos
que siguieses |
|
| de éstas, y no de
aquéllas el ejemplo. |
|
|
|
| MARÍA |
| La acción, señor, es
justa, y aprobada |
|
| por los grandes, los nobles, y
plebeyos. |
550 |
|
|
| LÓPEZ |
| Yo digo que es inicua, y
afrentosa, |
|
| y que al fin ofendido de ella el
Cielo |
|
| tomará la venganza
merecida |
|
| abrasando en sus rayos a
Toledo, |
|
| castigándoos a vos, y a
quien ha sido |
555 |
| de tanto desacato el
instrumento. |
|
|
|
| MARÍA |
| La patria así lo exige, y el
estado |
|
| de un reino que se ve triste, y
opreso. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| ¿Dónde está la
opresión, que ya me falta |
|
| para tal insolencia
sufrimiento? |
560 |
| ¿Con qué razón
el reino perturbasteis, |
|
| y queréis de Toledo haceros
dueños? |
|
| ¿Qué divina ni humana
ley permite |
|
| que el vasallo por fines
indiscretos |
|
| levante rebeliones, y haga
guerra |
565 |
| a un señor natural que le da
el Cielo? |
|
| ¿El estado y la patria se
defiende |
|
| quemando sus ciudades, y sus
pueblos, |
|
| cometiendo atentados, y
maldades, |
|
| robando sus iglesias, y sus
templos? |
570 |
| Pues éste ha sido el fruto
que ha sacado |
|
| el ejército vil de
comuneros. |
|
| Por ellos se alteró la fiel
Segovia, |
|
| se destruyó Medina, y
Alaejos, |
|
| se estragó Salamanca,
también Soria, |
575 |
| y Palencia siguió su inicuo
ejemplo; |
|
| a Burgos, a León,
Ávila, y Toro, |
|
| y en fin para acabar, a todo el
reino |
|
| causó desastres, muertes, y
aflicciones, |
|
| que en deplorable estado le
pusieron. |
580 |
|
|
| MARÍA |
| Si mi padre no fuerais, no
tendría |
|
| a vuestra edad, ni canas
miramiento. |
|
| Mientras viva, la empresa no
abandono |
|
| de defender los muros de
Toledo: |
|
| por la sangre que corre por mis
venas, |
585 |
| y el honor que heredé de mis
abuelos, |
|
| os ofrezco patricios no
dejaros, |
|
| y os reitero el solemne
juramento. |
|
|
|
| ÍÑIGO |
| A vuestro lado un rayo seré
siempre, |
|
| pues mi valor anima vuestro
celo. |
590 |
|
|
| MARÍA |
| Seguidme valerosos ciudadanos, |
|
| que hoy verá el enemigo mi
ardimiento. |
|
|
|
| LÓPEZ |
| Y tú verás tu muerte,
y precipicio |
|
| por despreciar mis ruegos y
consejos. |
|
|
|