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91-1. Plinio (Historia natural; traducción de Huerta; XXIX, 5), tratando de lo que aprovecha para curar la mordedura del perro rabioso, dice que «algunos... metieron dentro de la herida los pelos de la misma cola quemados». Dioscórides (traducción de Laguna; III, 81) escribe, a propósito del romero, que «las raíces secas, mezcladas con miel, mundifican las llagas». (N. del E.)

 

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M. añade «Y, prosiguiendo adelante, dixo:». (N. del E.)

 

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93-20. Correas trae la frase: «Ver con antojos de alinde», que explica bien, diciendo «por ver mal», porque, en efecto, mal había de verse con anteojos de aumento.

De alinde, además de «azogado», tiene este último sentido, que está expresado en el siguiente párrafo de La Lena, de Alfonso Velázquez de Velasco (V, 8.ª):

«Tiene miedo hasta de su mesma sombra, y de cosas nunca vistas, oydas ni pensadas: mirándolas como en espejo de alinde, que se las representa muy mayores de lo que son

Alinde se tomaba, pues, en el concepto de aliende o allende, y antojos o espejos de alinde eran antojos o espejos de aumento. (N. del E.)

 

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M. añade «que a el le parecio auerse tardado mas que otras vezes». (N. del E.)

 

75

M.: «todo el». (N. del E.)

 

76

M.: «el proprio que vide». (N. del E.)

 

77

M.: «quedo estampada». (N. del E.)

 

78

M.: «podria». (N. del E.)

 

79

M.: «porque». (N. del E.)

 

80

M.: «alguna». (N. del E.)