Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Antología poética
Las cosas que me acechan
[Con indecisa pluma voy poniendo]
[De este millar y pico]
[Estás entre las cosas que me acechan]
[Yo sé que mis palabras te parecen]
[Un día estaré muerto. De la mano]
Pitonisa
Prosopon
Venus de Cnido
[¿De qué modo decírtelo?]
La luna
Abu-Simbel
Epitafio (a C. Pontuleno)
Q. Popidius Felix, tonsor
Satiricón
Pintura pompeyana
Segunda mano
Anacreonte. Mis escasos cabellos
Horacio. Exegi Monumentum
Marcial. Epitafio (otra versión)
John Donne . Soneto X
Aguas mayores y menores
Epigrama
Así me gustan más (M. Valerio Marcial)
Historia antigua
Imposible
Pan comido
Aeropuerto
Alegoría de la primavera
Arco del Triunfo
En el foro romano
Una vez más el tema (el viejo tema) de la rosa
Horacio I, XI (Glosa)
Padre Apolo
El Poema (Variación sobre un tema de JRJ)
Retórica
Roma
Comida de trabajo
Florencia
Huellas durmientes en el Palatino
Saturnalia
Palabras para una despedida
Las rosas de Babilonia
El perplejo
Anales
Profesora de inglés
Sin embargo...
Cursus Honorum
El hombre tranquilo
Allá en Ginebra, un hombre
Anónimos y muertos, continúan
Antigua y tan secreta
Aprovechemos bien estas frugales
Aquello sí que fue
Aquí los veintisiete niños y las
Como el árabe aquel
Con indecisa pluma voy poniendo
De este millar y pico
¿De qué modo decírtelo?
Debéis guardar silencio: Se ha dormido
Días de soledad y leve lluvia
El 2 de septiembre del año 31 antes de Cristo
El ciego Amor se me posó en los ojos
En otro tiempo habría mucha gente, a estas horas
Esta mañana, un viejo
Estás entre las cosas que me acechan;
Fulano se enriquece comerciando
Habría que mirarte con unos ojos ciegos
La luna que miramos desde el Tíber
La silenciosa plata de la luna
La temerosa noche me concede
Las manos de la diosa
Las olas que vinieron a morir a mis pies cada verano, desde mil novecientos cuarenta y seis.
Las quiero de esas que
Levanté un monumento más perenne que el bronce,
Mis escasos cabellos ya son blancos.
No es solución, amigo Horacio, eso
No le toques ya más,
Oh Trimalción, tan rico. ¿Qué sería
Os encomiendo, padres, a la pequeña Erotion
Otros tendrán los premios. Para ellos
Para ti, pobre imbécil,
¿Recuerdas una tarde en que te puse flores
Sería
Supongamos ahora que es de noche
Ten más modestia, Muerte, aunque se te haya
Tu lejana quietud y esa apariencia
Tu risa, en pleno centro
Un día estaré muerto. De la mano
Una luna encarnada
Viene rauda, veloz, penetra en casa
Yo sé que mis palabras te parecen
Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Créditos