Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Antología poética
Marea del silencio
Meditación
[En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata]
La soledad cerrada
Quien me habita
El amor y la tierra
La música y la sangre
Más
Avenidas
Deriva
Movimientos elementales
Matinal
Edificación
Tranquilamente hablando
Cuéntame cómo vives, cómo vas muriendo
Debo ser algo tonto
Todas las mañanas, cuando leo el periódico
Objetos poéticos
Cantar
Las cosas
Las cartas boca arriba
A Blas de Otero
Paz y concierto
Pasa y sigue
Despedida
Cantos íberos
España extraña
La poesía es un arma cargada de futuro
A Sancho Panza
De claro en claro
Momentos felices
Cantata en Aleixandre
[Fragmento]
El corazón en su sitio
A Leopoldo de Luis
Rapsodia éuskara
A un viejo marino vasco
Mazorcas
Hago solitarios
Versos de otoño
Un poco más
A Gustavo Adolfo Bécquer
La linterna sorda
Baladas y decires vascos
Amparitxu
La jaula abierta
Lo que faltaba
Informe
El misterioso amor
Los espejos transparentes
Un salón en el fondo de un sueño
Teatro fin de siglo
Lírica de cámara
Épsilon-4
Operaciones poéticas
La poesía inmortal
Campos semánticos
Los espejos sin fondo
Los signos
Función de Uno, Equis, Ene (F1.X.N)
Dedicatoria final
La higa de Arbigorriya
Biografía
Buenos días, buenas noches
Fábula
En la nada
Iberia sumergida
Los últimos iberos
Penúltimos poemas
El escultor
El agua temblorosa de la lira
La vida, nada más
Cantos y mitos
Pánica
Eurídice infernal
Trilogía vasca
El apócrifo de Ixil
El mundo abierto
Si la vida es juego...
Orígenes
Cantata del laberinto
Aire libre, vida limpia,
Amigo Blas de Otero: Porque sé que tú existes,
¿Cómo sacar a Eurídice de su propio infierno?
Cuando llueve, y reviso mis papeles, y acabo
Cuando te llamo Madre, yo no digo nada,
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
Cuanto más de cerca miro,
Cuéntame cómo vives;
De noche, calladamente, entro en mi mundo secreto:
De todo lo que fui nada me queda
El agua transparente
El amor y la tierra se abrazan sollozando,
En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata.
En la unidad del mundo y en la matriz del caos
Ese cajón de luz que es un viejo teatro,
Esta fuerza extraña,
Hago, solitarios.
He roturado sendas. He derribado troncos.
La belleza se mira en el espejo,
La mar está en tus ojos.
La vida que murmura. La vida abierta.
Las bestias, los relámpagos, los hombres,
Me alzo solo ante el vacío.
Me asomo a mi agujero pequeñito.
Nada es mentira. Todo es verdad.
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
Nosotros, euskaldunes, últimos iberos,
Perdido entre las cosas
Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca!
Podemos transgredir todos los reinos,
Poema
Poesía veloz
¡Qué extraño es verme aquí sentado,
¿Quién desentrañará lo que ya estaba escrito?
Quizás, cuando me muera,
Sancho-bueno, Sancho-arcilla, Sancho-pueblo,
Se han estudiado todos los datos del problema.
Ser poeta no es vivir
Si es verdad que existo y que me llamo Rafael;
Si la vida es juego, juega bien.
Son poemas, poemas;
Su vida sólo fue miedo loco a la muerte.
Todo, cuando da vueltas,
Un beso sólo es un beso.
Un hombre; los caminos;
Uno dice lo que dice, mas no dice lo que piensa.
Uno va, viene y vuelve, cansado de su nombre;
Vamos viviendo, contra-muriendo,
¿Y si la muerte no fuera el descanso
Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
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