Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Antología poética
Teatro de operaciones
mari pili en casa de manolo
el cine de los sábados
la chica que conocí en una boda
vals del viudo
andré bretón en trance
Pautas para conjurados
Fuegos de artificio
Ritual de los apocalípticos
De la inutilidad de conspirar en librerías de viejo
Crónica fabulosa de Fernando Pessoa
Le grand verre
(Duchamp)
Ocho elegías con pie en versos antiguos
III
VI
VIII
Una tromba mortal para los balleneros
Thesaurus de I. M.
Eula Varner / Ornella Muti
Río salvaje
Holiday
Homenaje al Postismo
El centro inaccesible
Arribada
Riquezas
Tercer aviso
Últimos pájaros urbanos
Horizonte desde la rada
Dirección obligatoria
Saulo y los pájaros
Derecho de conquista
Pacto
Cernuda aprobaría algo similar
Excelentes tiempos para la lírica
De acedía
Vida de monje
Octubre
Deriva
Órfica
Otra poética improbable
Ejercicio sobre Rilke
Cerámica con pájaro
Carne de lidia
Coda: añagazas
Cantil
[fragmentos]
Cordura
Metamorfosis de lo cómico
Dos tipos, entre otros, de elocución poética
Fondos de río
Semper eadem
Arqueo navideño 1998
Poeta en diwan
Dos modos de embriaguez
Pájara
Confidencia
Un oficio
Discreto
A punto de estallido las meninges
Acércate. No temas: irradia horror
Afrontar el desastre con los sueños
Ahora que voy creciendo,
Al cabo
Así es como los nudos terminan deshaciéndose
Con qué empeño la luz
Contra el hielo y los restos calcinados
¿Cuánto,
Cumplida la agonía de aquel día estival
Cumplida una tarea, aun regalada,
De todos los dislates, éste el máximo:
Desenergetizado, deshuesado,
Desuncirse del carro cuesta sangre,
¿Dónde pernoctarían el largo y frío invierno,
En Nueva York los años han sembrado especies paralelas:
Es para fascinarse
Feliz quien, sin anhelo,
fue la prima que entonces se casó
Has envidiado, a veces (tienes que confesártelo),
Hijo, cuando esto leas,
Hube de subvenir a unos zapatos,
La torre de los sueños, el abatido faro
lo más bello del mundo es una fila de platos vacíos
maravillas del cine galerías
mari pili cubierta de pomada
murió el oficinista tenía
Ni arma cargada de futuro,
No era desde luego el mismo vino
No he de apagar la luz
Oh tiempo que, tras días de bonanza,
Paraísos que nunca se perdieron,
poesía iniciática
Por el ojo de buey vemos la despedida,
¡Qué delicia escarbar en la pelambre
¿Quién habla de una fácil travesía?
¿Quién sostiene que no?
Remontando a la fuente
SI de lo que en rigor se trata es de sorprender a las muchedumbres ejecutando cabriolas
Soy consciente del tono cuaresmal
Tan invisible por tan a la vista
¡Tener la profesión
un chorro de vitriolo entre los ojos
Unos tienen sus huertos oreados,
Y como andábamos ya cerca del milagro
¿Y ha de ser siempre así?
Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
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