Cervantes' Los tratos de Argel is reexamined in
the light of the political and personal context in which it was
written at the beginning of 1580's, immediately after Cervantes'
liberation from captivity. The play is best understood when framed
within the context of propagandistic texts produced to help the
ransoming orders (Mercedarians and Trinitarians) elicit donations
by presenting moving testimony of the captives' difficult
conditions. Like modern testimonial literature, Los tratos de
Argel served simultaneously both a political and a therapeutic
purpose: it denounced the political abandonment of the captives in
Algiers, and it helped Cervantes find equilibrium through the
established form of martyrology.
In «La española inglesa,» Cervantes
applies to the figure of Queen Elizabeth powers similar to those
attributed to the Virgin Mary by the Catholic cult of Hispanic
tradition. By virtue of this analogy, the construction of the
English sovereign as a «liminal» figure enables the
character not only to transgress the institutional limits imposed
upon the historical women of that time, but to cross the gender,
class, religious, and economic boundaries underlying them at the
same time. But more importantly, through the actions of the Virgin
Queen, the Cervantine text reveals the anxieties of early modern
men, when faced with subjection to a woman of political and
spiritual authority .
La cuestión del libre albedrío es una que
surge en muchas de las obras literarias del Siglo de Oro, y
quizás la mayoría de las cervantinas. A Cervantes
parece preocuparle en particular el problema de la libre
decisión femenina en cuanto al matrimonio. Vez tras vez, sus
personajes femeninas se juzgan según la manera en que
deciden con respecto a su propia sexualidad. Si analizamos las
situaciones de estas mujeres con cuidado, sin embargo, vemos que
las posibilidades suyas quedan bien limitadas por ideas corrientes
sobre el papel correcto de la mujer, a pesar de la insistencia en
su libertad absoluta a tomar las decisiones. El proceso se revela
con gran claridad en Persiles, donde el autor hasta
contradice el desarrollo orgánico del género de la
obra para cumplir con sus ideas
sociales.
Este ensayo analiza el concepto y la
representación de la mujer varonil en algunos de los
más importantes tratados de cultura médica, visual y
literaria de este período, al mismo tiempo que explora los
posibles modelos utilizados en las recurrentes transformaciones de
lo masculino y lo femenino en las dos partes de Don
Quijote. Especialmente significativo en este trabajo es el
análisis de la influencia del Examen de ingenios para
las ciencias de Juan Huarte de San Juan, y la
concepción, a partir de ésta, de los atributos
físicos designados a los marimachos en la obra de Cervantes.
Como consecuencia, este ensayo postula que la transformación
de las «hombrunas» en «femeninas damiselas»
en Cervantes refleja las teorías de Huarte sobre la
mutabilidad de las mujeres masculinas
.
«El curioso impertinente» and «El
capitán cautivo» have been suspected of not belonging
in Don Quixote since the publication of Part I.
Sansón Carrasco reports in
Part II that some readers of Part I question the thematic
appropriateness of the interpolation of « El curioso
impertinente ,» and Cide Hamete later on
notes that the readers complain about the interpolations of both
« El
curioso impertinente » and «
El
capitán cautivo .» Even the plot of
« El
curioso impertinente » manages to raise
the eyebrows of the priest in Part I. Cervantes does not
respond directly to any of these charges. It is Cide Hamete who
laments about the complaints of his readers, and half-heartedly
accepts their criticism. The reasons adduced by Cide Hamete in his
defense are not, however, convincing. This study theorizes that the
true reasons for the priest’s criticism of the plot of
« El
curioso impertinente » and the
readers’ objections to the interpolations of the two tales
are of a socio-cultural nature, and that both Cervantes
’s silence and the excuses adduced by Cide Hamete address
this delicate issue circuitously.
Doce años antes de que Alonso Fernández de
Avellaneda se inmiscuyera en la historia de Don Quijote, un tal
Juan Martí (bajo el pseudónimo de Mateo Luján
de Sayavedra) publica una continuación «falsa»
de la vida de Guzmán de Alfarache. Como es lógico, la
ira, la desesperación y el desengaño —o sea, el
drama de los derechos de autor— permean en las
«verdaderas» segundas partes de Alemán y
Cervantes. Los dos escritores buscan maneras de vengarse del crimen
literario y, al mismo tiempo, de acentuar la superioridad de su
propia creación artística. Este ensayo analiza los
recursos retóricos de Alemán y Cervantes bajo el
prisma del desarrollo de la novela europea, en el camino hacia el
realismo psicológico y hacia la metaficción
posmodernista, respectivamente.
In this essay we problematize the traditional critical
view of Persiles as a Christian romance inspired by the
principles of the Counterreformation Instead, we propose an
interpretation of the novel as an «allegory of cultural
difference,» and also as a startling critique of
Counterreformation and imperial utopias. Our thesis involves a
rethinking of the function of allegory in Persiles in the
context of a discussion of Renaissance literary and artistic
experiments, from anamorphosis to mannerism. We argue that
Cervantes’s use of the allegorical form is aligned with a
mannerist aesthetic broadly understood as the experimentation with
multiple and unstable points of view and a rejection of mimetic
illusionism. Also, while the basic story line of Persiles
is built on a striking perversion of the peregrination motif,
Cervantes’s exploration of religious and cultural syncretism,
his portrayal of Spain and especially Rome as sites of meaningless
violence, and his poignant use of irony reinforce the novel’s
critique of Counterreformation
ideology.
Se estudia el influjo de Don Quijote en
Frankenstein de Mary Shelley, la novela más
conocida del romanticismo inglés. Una comparación de
las dos novelas, y documentos de Shelley, permiten concluir que
Zoraida, la morisca cervantina, fue el modelo para Safie, la
heroína árabe de Frankenstein. Sin embargo,
Shelley transforma a Zoraida según un argumento feminista
decimonónico, y presenta a sus lectores una profunda
relectura de Don Quixote .
Este artículo examina la manera en que Toy
Story y su secuela Toy Story 2 representan una
recapitulación posmoderna de Don Quijote. En el
nivel temático, la primera película transforma al
hidalgo y a su escudero en Buzz Lightyear, juguete que se cree un
astronauta verdadero, y en Woody, un muñeco vaquero que lo
acompaña en sus viajes. Además, Toy Story
incorpora el estilo barroco de la novela cervantina, aludiendo a
sus elementos pastoriles y picarescos a la vez que crea varios
monstruos híbridos aunque entrañables. La primera
película sobre todo desarrolla una interpretación
posmoderna del encuentro entre Don Quijote y su imagen especular.
Buzz confronta su propio reflejo que aparece mil veces multiplicado
en la pantalla de la televisión, y así pierde su
identidad autónoma. A partir de ese momento se considera a
sí mismo más bien una «cifra» cuyo
significado depende exclusivamente del «lector» que la
«interprete.» Y mientras Don Quijote muere en las
últimas páginas de la novela, adquiriendo así
una trascendencia suprema, el epílogo de final abierto de
Toy Story sugiere que Buzz sólo pasará a ser
un juguete viejo que se verá suplantado poco a poco mientras
va creciendo su dueño adolescente. Toy Story 2
sigue explorando esta idea en el personaje de Woody que a partir de
entonces se ve obligado a escoger entre la
«inmortalidad» (dentro de un museo de juguetes) y una
«muerte» inevitable (aunque no inmediata) en el
dormitorio infantil. Al final, Woody opta por regresar al
dormitorio, confirmando así la filosofía
heideggeriana de « sum moribundus
»: que sólo al morirse puede uno decir definitivamente
«yo soy.» De todas formas, como ninguna de estas
películas nos ofrece explícitamente una escena en la
que queda representada la «muerte» de los juguetes,
tanto Toy Story como Toy Story 2 sólo abandonan a
sus héroes en el dormitorio, esperando allí una
secuela que nunca existirá y anticipando un epitafio que
nunca será escrito .