![]()
|
–––––––– 7
–––––––– |
University of Manitoba
Para reconstruir
los años que Cervantes pasó cautivo en Argel, se ha
acudido con frecuencia al testimonio de Los tratos de Argel por ser una obra
escrita al poco tiempo de su liberación y cargada de
referencias históricas y autobiográficas. A pesar de
esta cercanía a los hechos de Argel, separar lo
histórico de su elaboración literaria es
difícil, como lo prueba el hecho de que su texto se haya
usado en reconstrucciones tan dispares como la de Astrana
Marín o la de Rossi1.
En este trabajo intento enfocar de otra forma el problema de que,
siendo lo ocurrido en Argel tan importante para entender la
creación cervantina, nos resulta difícil recuperarlo
al ser su obra una amalgama indisoluble de lo literario y lo
histórico, no una mezcla cuyos componentes se puedan tamizar
por separado. Por ello propongo recuperar no los hechos
históricos ocurridos en Argel entre 1575 y 1580 con
anterioridad a la escritura de la obra, sino las
circunstancias
|
–––––––– 8
–––––––– |
Dos meses antes de
que Cervantes abandonara Argel, en octubre de 1580, el imperio
español y el turco firmaron un importante tratado de tregua.
Sin embargo, este tratado no incluía la liberación de
quienes estaban cautivos en Argel y otras ciudades bajo el control
del imperio turco. Con esta firma, Felipe II y el Gran Turco
abandonaron oficialmente el Mediterráneo, la tradicional
zona de hostilidades entre el occidente cristiano y el Islam, para
concentrarse respectivamente en sus problemas con los protestantes
en el norte de Europa y la amenaza persa en el oriente4.
Las pocas y mal abastecidas plazas fuertes o presidios que
España aún mantenía en las costas
|
–––––––– 9
–––––––– |
La tregua de 1580, cuyas negociaciones habían comenzado en 1573, puso fin oficialmente a una pugna por el control del Mediterráneo que estaba estancada desde 1565. Batallas navales como Lepanto (1571) o Túnez (1574), de más impacto propagandístico que militar, ofrecieron a los dos imperios la oportunidad de retirarse ceremoniosamente y hacer del Mediterráneo la frontera entre ambos5. De la «gran guerra» de escuadras imperiales se pasó así a una «pequeña guerra» de escaramuzas continuas entre las flotillas corsarias que ocuparon el vacío de poder creado en la zona tras el traslado de las dos flotas imperiales a las aguas del Atlántico y el Mar Rojo respectivamente. La fricción residual entre los dos imperios se materializó en la actividad corsaria, que es la politización y recrudecimiento de la antigua práctica mediterránea de la piratería6. Esta política de mutua ignorancia convirtió el Mediterráneo en una zona de conflicto de baja intensidad similar a algunas áreas de Asia y África durante la Guerra Fría.
Este nuevo
escenario político permitió que ciudades estado que
basaban su economía en la piratería prosperasen
enormemente, como es el caso de Argel, que en la segunda mitad del
XVI llegó a
|
–––––––– 10
–––––––– |
No es de
sorprender que entre un cuarto y un tercio de los cautivos
renegaran, opción que suponía una mejora de las duras
condiciones de vida, pero no su libertad (García Arenal
244). La monografía de Bennassar Los cristianos de Alá: La fascinante
aventura de los renegados ha reconstruido las peripecias de
muchos renegados basándose en los expedientes instruidos por
la Inquisición de España e Italia a los renegados que
volvían huidos o eran capturados. Estos documentos muestran
a hombres -en contra de lo que la literatura nos puede hacer creer,
muy pocas mujeres caían cautivas, ya que no viajaban por mar
frecuentemente- que tras cinco o más años de
cautiverio y malos tratos renegaban al perder toda esperanza de
liberación. Los tribunales inquisitoriales se aseguraban de
que los renegados que regresaban para reincorporarse a su
país de origen pasaran un minucioso y largo proceso de
reinserción, que solía resultar en un año de
confinamiento en un convento para afianzar la fe de los regresados
voluntarios, o en condena perpetua a galeras de los piratas
renegados apresados en acción. Bennassar concluye que el
renegado es otra faceta del cautivo como víctima del
enfrentamiento continuo entre dos mundos que no ofrecían
lugar para escépticos
|
–––––––– 11
–––––––– |
Ante la imposibilidad de huida y el abandono oficial de los cautivos, el único medio seguro de salir de Argel era ser rescatados por dinero, algo factible sólo para aquellos pocos de familia acomodada. El resto de los cautivos podía confiar únicamente en la caridad organizada de órdenes religiosas como los mercedarios y trinitarios. Desde la Edad Media estas órdenes se habían dedicado al rescate de cautivos, un asunto privado entre la familia del cautivo y sus carceleros en el que las órdenes rescatadoras funcionaban de intermediarios y ayudaban con dinero. Aunque a partir del reinado de Felipe II hubo un cierto compromiso del estado de ayudar económicamente a los rescates, el trasvase de capital por pagos de rescates entre España y el Magreb alcanzó cantidades tan altas que en ciertas épocas se puso límite a las sumas que de esta forma pasaban a manos del enemigo9. Ante esta escasez de fondos públicos, las órdenes redentoristas tenían que solicitar de particulares limosnas y donaciones. Dar limosnas para el rescate de cautivos era considerado una obra de caridad ya desde los Padres de la Iglesia, quienes en sus sermones extienden la bienaventuranza «visitar al enfermo» a rescatar al cautivo con limosnas como un ejercicio de liberalitas y caritas (Klingshirn 184-86). En la segunda mitad del XVI otra variedad de redención mediante limosna, la redención de ánimas del purgatorio, era tema de gran actualidad por ser parte del debate sobre la existencia del purgatorio negada por los protestantes y especialmente defendida por los jesuitas10. En este ambiente propicio a las donaciones, las órdenes rescatadoras organizaban sus actividades de recaudación de fondos en «campañas anuales de redención,» que comenzaban con sermones en las iglesias para incitar a los fieles a la generosidad y culminaban con un viaje a Berbería para rescatar a los cautivos con los fondos recaudados11. Pero estos sermones piadoso-propagandísticos son sólo una parte del discurso de redención de cautivos en la época, ya que circulaban otros escritos de quienes, habiendo sufrido o sido testigos del cautiverio, daban testimonio de lo que estaba ocurriendo en Argel y otras ciudades del Magreb.
|
–––––––– 12
–––––––– |
Los textos más extensos y de los que más ejemplos nos han llegado son monografías histórico-costumbristas que describen la terrible situación de los cautivos con el fin propagandístico de recolectar limosnas. Así en el prólogo de su Tractado de la redempción de captivos, en que se cuenta las grandes miserias que padescen los christianos que están en poder de infieles, y de la qual sancta obra sea de su rescate (1603), el excautivo padre Jerónimo Gracián declara: «[Escribí este tratado] a fin de que leyéndolo los fieles se muevan a compasión y ayuden con limosnas para obra de tanta caridad» (314v-315r12). La monografía más famosa es sin duda la Topographia e historia general de Argel atribuida a Diego de Haedo, un extenso tratado publicado en 1612 pero redactado años antes, que es la fuente de información más importante sobre el norte de África en la época. Esta obra es extensamente usada por Astrana Marín en su biografía de Cervantes y es muy conocida entre los cervantistas por la alabanza que contiene del comportamiento de Cervantes durante su cautiverio en Argel (180-81)13. Es un documento histórico que ofrece fechas y nombres concretos, y a la vez es un documento propagandístico que dramatiza los eventos para conmover a sus lectores. En los «Diálogos de la cautividad,» la segunda parte de esta obra, se nos presentan más de setenta casos de malos tratos, torturas y muertes sucedidos entre 1577 y 1580. Basta con reproducir un pasaje representativo de su realismo dramático:
| (II: 12314) | ||
Un segundo tipo de literatura de redención que circulaba en la época son las vidas de mártires que murieron en Berbería, como la del franciscano italiano Andrés de Espoleto, martirizado en Fez en 1532 por predicar la fe cristiana entre los musulmanes. Según se nos dice en el prólogo, fray Antonio de Olave escribió el libro en latín por orden del rey de Portugal. El anónimo traductor al español cuenta que, al caérsele la pluma al suelo en el convento de Medina de Rioseco, encontró este libro, lo que tomó como una señal milagrosa del cielo para su traducción y publicación en 1543. Contiene episodios como el encierro de Espoleto en un pozo con un león que no le ataca, o el de su martirio en el fuego, que recuerdan a episodios de Los tratos de Argel, como el del león manso que guía a un cautivo huido y la muerte en la hoguera de un sacerdote en la plaza pública, que luego trataré en detalle. En contra de lo que hoy podríamos pensar, esta inclusión de hechos milagrosos realza el carácter de testimonio verídico de la obra, pues es característico de la literatura testimonial aumentar su veracidad adoptando formas y contenidos de géneros de reconocido prestigio en la época, como hace la literatura testimonial moderna al incluir entrevistas periodísticas o antropológicas.
Otra variante de
esta literatura testimonial de cautiverio y redención son
narrativas breves, generalmente autobiográficas, de un
cautivo rescatado que describe cómo los redentoristas lo
liberaron de un duro cautiverio que le había puesto al borde
de renegar. Estos textos se imprimían en forma de
cuadernillos sueltos, ediciones baratas y populares que demuestran
el interés del público por estos
|
–––––––– 14
–––––––– |
Los tratos de Argel, obra que termina felizmente gracias a la llegada del barco con las limosnas para la redención, pertenece al discurso redentorista del cautiverio, con el que comparte su finalidad testimonial-propagandística, gran parte del contenido, y algunas estrategias de literaturización, tarea en la que Cervantes es claramente superior. Los tratos de Argel contiene una llamada explícita a que el público contribuya con sus donaciones a la redención de cautivos, semejante a la que hemos visto en otras obras redentoristas. Al ver al niño cautivo Francisco abrazar el Islam y hacerse garzón de su dueño, uno de los cautivos cervantinos exclama:
|
| (896 II. 1865-7015) | ||
|
–––––––– 15
–––––––– |
Igualmente, uno de los dos manuscritos conservados de la obra incluye al final una loa en doce redondillas que llama al «ilustre senado» a la generosidad. Sugiere que al menos esa copia del manuscrito, estaba pensada para una representación con el fin de obtener limosnas (Canavaggio, «A propos» 20-22). Desafortunadamente no se conservan datos específicos sobre las ceremonias redentoristas para conseguir donaciones celebradas en los años inmediatos al regreso de Cervantes. Por documentos posteriores sabemos que las campañas anuales de redención se abrían con la «publicación de la redención,» ceremonia que incluía una procesión desde la Puerta del Sol al palacio del Buen Retiro, donde esperaban los reyes. Los nobles cabalgaban en la procesión y los liberados del año anterior desfilaban vestidos con sus ropas de cautivos (García Navarro 37)16. Ignoramos si Cervantes participó en alguna ceremonia de este tipo, aunque la participación de Recaredo en «La española inglesa» en una procesión general de gracias al regresar de su cautiverio puede estar inspirada en la propia experiencia de Cervantes. Si tenemos en cuenta que por los años del regreso de Cervantes diversas cofradías religiosas de Madrid regían corrales temporales cuyos beneficios eran dedicados a la beneficencia, que incluso habían erigido un corral permanente en la calle de La Cruz en 1579, y que el teatro del Príncipe se inauguró en 1582, no sería extraño que en uno de estos lugares se representase Los tratos de Argel dentro de las actividades de la campaña anual de redención17.
Pero Los tratos de Argel no se limita a ser
una llamada a donar limosnas, sino que tiene el claro compromiso
político de las obras testimoniales de quienes han
sobrevivido a cautiverios colectivos. Primo Levi, Jorge
Semprún o las víctimas de la represión en
Latinoamérica mostraron su compromiso no sólo con su
militancia política tras su liberación sino con sus
obras testimoniales que reivindicaban a los compañeros
muertos o aún cautivos. El compromiso de Cervantes por una
política española activa en el Mediterráneo se
manifestó al poco de su regreso en su viaje a Orán en
una peligrosa misión diplomática secreta cuya
naturaleza exacta ignoramos
|
–––––––– 16
–––––––– |
|
|||||||||||||||||||||||||
| (887 II. 1527-31) | ||
Si Los tratos de Argel es similar en tantos aspectos a las obras redencionistas, las sobrepasa claramente en el plano literario para constituirse en la primera obra de un género literario nuevo que, a diferencia de obras de cautiverio anteriores como los romances o las obras bizantinas, literaturiza el cautiverio contemporáneo a partir de experiencias propias (Camamis 50 et seq.; Teijeiro Fuentes passim). Un interesante efecto al hacer literatura del propio cautiverio es el valor terapéutico resultante de procesar memorias personales en formas literarias. La utilización consciente de los géneros literarios y sus ricas convenciones ofrece inacabables oportunidades para atribuir significado a las memorias de eventos traumáticos. Los eventos pasados, mínimamente estructurados en la memoria, tienen que ordenarse para ser narrados, ya que toda narración exige un contenido organizado conforme a una serie de reglas de coherencia interna (Linde 12). La literatura, que según Frye es «an aspect of the human compulsion to create in the face of the chaos» (31), permite organizar y atribuir sentido a las memorias traumáticas, que entran a formar parte del continuum cultural de significados al ser literaturizadas (Young 15-1621). Sin embargo, el significado sobre el que se estructura la narración existe sólo dentro de los códigos del sistema de valores compartido por el narrador y su público, la sociedad a la que se reincorpora (Gruner 151).
Para aglutinar las
teselas de los recuerdos fragmentados del cautiverio en el mosaico
coherente y significativo de Los
tratos de Argel, Cervantes recurre a narrativas cargadas de
significado, como los martirologios. La tortura y muerte en la
hoguera del sacerdote valenciano fray Miguel de Aranda fue un hecho
que sabemos ocurrió
|
–––––––– 18
–––––––– |
|
ESCLAVO 2: ¿Caminarás de noche? |
|
ESCLAVO 1: ¿Quién lo duda? |
|
ESCLAVO 2: ¿Por montañas, por riscos, por honduras te atreves a pasar, en las tinieblas de la cerrada noche, sin camino ni senda que te guíe adonde quieres? |
| (889 II. 1588-93) | ||
Igualmente
interesante es cómo, para representar la realidad dolorosa
del cautiverio, Cervantes adapta la visión tradicional
del
|
–––––––– 19
–––––––– |
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| (844-45 II. 1-8; 29-32; énfasis mío) | ||
Sin embargo, la
literaturización tiene limitaciones en su capacidad de
representar el pasado. Una característica de las narraciones
de memorias traumáticas es la tendencia contradictoria de su
autor a preservar en ellas la discontinuidad que les da su
carácter violento. El autor testimonial aspira a la
imposible labor de representar el sentido de discontinuidad y
desorientación de los eventos traumáticos y,
simultáneamente, de imponerles continuidad y significado.
Esta creación de un discurso testimonial coherente le es
permitida por la autoridad que le confiere haber sido testigo
presencial y, al mismo tiempo, le es exigida para que su testimonio
sea considerado autorizado (Young
16). Las narrativas cervantinas de cautiverio escritas a más
años de distancia de su estancia en Argel -Los baños de Argel, «La
historia del cautivo,» etc.22-
conseguirán mayor coherencia y continuidad mediante una
profunda literaturización. Sin embargo,
|
–––––––– 20
–––––––– |
La
fragmentación de esta cura de urgencia afecta no sólo
al argumento, la temporalidad y el espacio, sino también a
los personajes, que están fragmentados externamente en sus
dobles y antagonistas, e internamente en sus contradicciones. El
uso de personajes alegóricos para representar los estados de
ánimo cambiantes y contradictorios ante un dilema es una
forma de fragmentación interna del personaje que Cervantes
mismo explica en el prólogo de sus Ocho comedias y ocho entremeses:
«[F]ui el primero que representase las
imaginaciones y los pensamientos escondidos del alma, sacando
figuras morales al teatro» (9)23.
En el acto 3 Aurelio debate con la Ocasión y la Necesidad
las ventajas y desventajas de satisfacer los deseos carnales de su
ama o permanecer fiel a su amada Silvia (133-34). En otras escenas
los personajes son simplemente contradictorios en sus acciones,
como ocurre con el desconcertante personaje del Rey de Argel. Como
un deus ex
machina, el Rey deja libre a la pareja protagonista, Silvia
y Aurelio, con la mera promesa de que enviarán su rescate
desde España. En esa misma escena, el Rey da tortura y
muerte al cautivo que ha intentado huir y a Yzuf, uno de sus
súbditos24.
En la obra abundan los diálogos entre personajes que, ante
un acuciante dilema, actúan de forma opuesta, como los
dos
|
–––––––– 21
–––––––– |
Es arriesgado
identificar a Cervantes exclusivamente con un personaje de la obra,
ya que el Cervantes cautivo está en todos los personajes que
forman el protagonista colectivo de la obra, imágenes
fragmentadas de un yo, opuestas y huidizas, que no se dejan
aprehender (Zmantar 35). Estas imágenes son
instantáneas que aspiran a capturar los estados mentales de
Cervantes en las horas de espera en Argel. Diferentes personajes
representan los estados mentales sucesivos de Cervantes durante su
cautiverio, así como las posiciones contradictorias que
simultáneamente se debatían en Cervantes, quien
sopesaba las diferentes alternativas que se le ofrecían, la
de renegar entre ellas25.
Mediante este recurso literario Cervantes logra representar las
tempestades mentales de Argel que muchos años después
se negaban a calmarse. Igualmente difícil resulta
reconstruir lo que ocurrió en Argel a partir de esta
reproducción literaria. Lo que Cervantes nos ofrece en esta
y otras obras de cautiverio es una instancia de lo que se denomina
la «memoria heroica,» una forma de
recordar que busca en los hechos una visión moral, un
principio que muestre a los individuos como responsables de sus
acciones incluso en las circunstancias más adversas. En este
tipo de narraciones lo que importa reconstruir al rememorar no es
tanto los hechos como
|
–––––––– 22
–––––––– |
|
–––––––– 23
–––––––– |
Astrana Marín, Luis. Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes. 7 vols. Madrid: Reus, 1948-58.
Auberti, Bernardo María. Relación verdadera de los sucesos que ha tenido la redención de cautivos de la real y militar orden de la Merced en la ciudad de Argel en los meses de marzo y abril deste presente año de 1675, escrita por el P. Bernardo María [A]uberti, de la orden de San Bernardo, rescatado en ella, habiendo estado seis meses cautivo. Sevilla: Juan Francisco Blas, 1675.
Avalle-Arce, Juan Bautista. «La captura de Cervantes.» Boletín de la Real Academia Española 48 (1968): 237-80.
Bennassar, Bartolomé y Lucile. Los cristianos de Alá: La fascinante aventura de los renegados. Trad. José Luis Gil Aristu. Madrid: Nerea, 1989.
Beverly, John. «The Margin and the Center: On Testimonio (Testimonial Narrative).» The Real Thing: Testimonial Discourse and Latin America. Ed. Georg M. Gugelberger. Durham: Duke UP, 1996. 23-41.
Braudel, Fernand. The Mediterranean and the Mediterranean World in the Age of Philip II. New York: Harper and Row, 1973.
Brodmann, James William. Ransoming Captives in Crusader Spain: The Order of Merced on the Christian-Islamic Frontier. Philadelphia: U. of Pennsylvania P., 1986.
Brown, Jonathan, y J.H. Elliott. A Palace for a King: The Buen Retiro and the Court of Philip IV. New Haven: Yale UP, 1980.
Camamis, George. Estudios sobre el cautiverio en el Siglo de Oro. Madrid: Gredos, 1977.
Canavaggio, Jean. «A propos de deux comedias de Cervantes : Quelques remarques sur un manuscrit récemment retrouvé.» Bulletin Hispanique 63 (1966): 5-29.
|
–––––––– 24
–––––––– |
——. Cervantes dramaturge: Un théâtre à naître. Paris: Presses Universitaires de France, 1977.
——. Cervantes: En busca del perfil perdido. Madrid: Espasa-Calpe, 1992.
Caruth, Cathy, ed. Trauma: Explorations in Memory. Baltimore: Johns Hopkins UP, 1995.
Casalduero, Joaquín. Sentido y forma del teatro de Cervantes. Madrid: Aguilar, 1951.
Cervantes Saavedra, Miguel de. Teatro completo. Edición, introducción y notas de Florencio Sevilla Arroyo y Antonio Rey Hazas. Barcelona: Planeta, 1987.
Curtius, E. R. European Literature and the Latin Middle Ages. Princeton: Princeton UP, 1973.
Díaz, Diego. Relación verdadera en la que se cuenta muy por extenso el modo de vivir... de un cautivo ahora venido de allá, natural de esta Villa y Corte de Madrid, en la redención que hizo el convento de la Santísima Trinidad en 25 de marzo de este año de 1639. Madrid, 1639.
Earle, Peter. Corsairs of Malta and Barbary. London: Sidgwick and Jackson, 1970.
Eisenberg, Daniel. «Cervantes, autor de la Topografía de Argel publicada por Diego de Haedo.» Cervantes 16.1 (1996): 32-53.
——. «¿Por qué volvió Cervantes de Argel?» In «Ingeniosa invención»: Essays on Golden Age Spanish Literature for Geoffrey L. Stagg in Honor of his Eighty-Fifth Birthday. Ed. Ellen Anderson and Amy Williamsen. Newark, Delaware: Juan de la Cuesta, 1999. 241-53.
——. «Repaso crítico de las atribuciones cervantinas.» Nueva Revista de Filología Hispánica 38 (1990): 477-92. Revisado en Daniel Eisenberg, Estudios cervantinos. Barcelona. Sirmio, 1991. 83-103.
Forcione, Alban K. Cervantes' Christian Romance: A Study of Persiles and Sigismunda. Princeton: Princeton UP, 1972.
Friedman, Ellen G. Spanish Captives in North Africa in the Early Modern Age. Madison: U. of Wisconsin P., 1983.
Frye, Northrop. The Secular Scripture: A Study of the Structure of Romance. Cambridge: Harvard UP, 1976.
García Arenal, Mercedes y Miguel Ángel de Bunes. Los españoles y el norte de África, siglos XV-XVIII. Madrid: Mapfre, 1992.
García Navarro, Melchor. Redenciones de cautivos en África (1723). Madrid: CSIC, 1946.
Garí y Siumell, José Antonio. Historia de la redención de cautivos realizadas por los hijos de la Orden de la Merced desde su fundación hasta nuestros días. Barcelona, 1873.
Gómez de Losada, Gabriel. Escuela de trabajos en cuatro libros dividida:
el cautiverio más cruel y tirano, noticias y gobierno de
Argel, necesidad
|
–––––––– 25
–––––––– |
Goytisolo, Juan. «Vicisitudes del mudejarismo: Juan Ruiz, Cervantes, Galdós.» Crónicas sarracinas. Barcelona: Seix Barral, 1989. 47-72.
Gracián, Jerónimo. Obras de Padre Jerónimo Gracián de la Madre de Dios. Vol. 3. Biblioteca Mística Carmelitana, 17. Burgos, 1933.
——. Tractado de la redempción de captivos, en que se cuenta las grandes miserias que padescen los christianos que están en poder de infieles, y de la qual sancta obra sea de su rescate. Madrid, 1603.
Gruner, Elliott. Prisoners of Culture: Representing the Vietnam POW. New Brunswick: Rutgers UP, 1993.
Gugelberger, George M., ed. The Real Thing: Testimonial Discourse and Latin America. Durham: Duke UP, 1996.
Haedo, Diego de. Topographía e historia general de Argel. Ignacio Bauer y Landauer ed. 3 vols. Madrid: Sociedad de Bibliófilos Españoles, 1927-29.
Hess, Andrew. «The Battle of Lepanto and its Place in Mediterranean History.» Past and Present 57 (1962): 53-73.
——. The Forgotten Frontier: A History of the Seventeeth-Century Ibero-African Frontier. Chicago: The U. of Chicago P., 1978.
Jara, René y Hernán Vidal, ed. Testimonio y literatura. Minneapolis: Institute for the Study of Ideologies and Literature, 1986.
Klingshirn, W. «Charity and Power: Caesarius of Arles and the Ransoming of Captives in Sub-Roman Gaul.» Journal of Roman Studies 75 (1985): 183-203.
Langer, Lawrence. The Holocaust and the Literary Imagination. New Haven: Yale UP, 1975.
Levi, Primo. Ad ora incerta. Torino: Garzani, 1984.
Linde, Charlotte. Life Stories: The Creation of Coherence. New York: Oxford UP, 1993.
Lynch, John. Spain under the Habsburgs. Oxford: Oxford UP, 1964.
Márquez Villanueva, Francisco. «El tema de los cautivos.» Personajes y temas del Quijote. Madrid: Gredos, 1975. 92-146.
Martínez del Villar, Miguel. Discurso acerca de la conquista de los Reynos de Argel y Bugía, en que se trata de las razones que ay para emprenderla, y respondiendo a las que se hazen en contrario. Madrid: Luis Sánchez, 1619.
McGaha, Michael. «Hacia la verdadera historia del cautivo Miguel de Cervantes.» Revista Canadiense de Estudios Hispánicos 20 (1996): 540-46.
Meregalli, Francisco. «De Los tratos de Argel a Los baños de Argel.» Homenaje a Casalduero. Ed. Rizel Pincus and Gonzalo Sobejano. Madrid: Gredos, 1972. 395-409.
|
–––––––– 26
–––––––– |
Neila, Francisco. Trabajos del cautiverio, miserias de la esclavitud, triunfos de la libertad, excelencias de la redención: predicados días 10 y 7 de noviembre de este año 1681 a ocasión de la solemne procesión de acción que hizo ...al Metropolitano Templo del Pilar. Zaragoza: Pascual Bueno, 1681.
Olave, Antonio de. Martirio del bienaventurado padre Fray Andrés de Espoleto en la ciudad de Fez. Medina del Campo: Pedro de Castro, 1543.
Rennert, Hugo A. The Spanish Stage in the Time of Lope de Vega. 1909. Rpt. New York: Dover, 1963.
Riley, E. C. «The Pensamientos Escondidos and Figuras Morales of Cervantes.» Homenaje a William L. Fichter. Ed. David A. Kossoff and José Amor y Vázquez. Madrid: Castalia, 1971. 623-31.
Rossi, Rosa. Escuchar a Cervantes: Un ensayo biográfico. Valladolid: Ambito, 1988. Trad. de Ascoltare Cervantes: Saggio biografico. Roma: Riuniti, 1987.
Sánchez, Alberto. «Revisión del cautiverio cervantino en Argel.» Cervantes 17.1 (1997): 7-24.
Sklowdoska, Elzbieta. Testimonio hispanoamericano: Historia, teoría, poética. New York: Peter Lang, 1992.
Sola, Emilio, y José F. de la Peña. Cervantes y la Berbería: Cervantes, mundo turco-berberisco y servicios secretos en la época de Felipe II. México: Fondo de Cultura Económica, 1995.
Sosa, Antonio de. Diálogo de los mártires de Argel. Ed. de Emilio Sola y José María Parreño. Madrid: Hiperión, 1990.
Stagg, Geoffrey. «The Date and Form of El trato de Argel.» Bulletin of Hispanic Studies 30 (1953): 181-192.
Sullivan, Henry W. Grotesque Purgatory: A Study of Cervantes' Don Quixote, Part II., University Park: The Pennsylvania State UP, 1996.
Teijeiro Fuentes, Miguel Ángel. Moros y turcos en la narrativa áurea. Cáceres: U. Extremadura, 1987.
Valera, Cipriano de. Tratado para confirmar en la fe cristiana a los cautivos de Berbería. Ed. L. de Usoz y Río. 1854. Rpt. Barcelona: Vosgos, 1982.
Young, James. Writing and Rewriting the Holocaust: Narrative and the Consequence of Interpretation. Bloomington: Indiana UP, 1988.
Zimic, Stanislav. «El amante celestino y los amores entrecruzados en algunas obras cervantinas: Los baños de Argel y Los tratos de Argel.» Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo 40 (1964): 362-87.
——. El teatro de Cervantes. Madrid: Castalia, 1992.
Zmantar, Françoise. «Miguel de Cervantes y sus fantasmas de Argel.» Quimera 2 (1980): 31-37. Trad. de «Saavedra et les captifs du Trato de Argel de Miguel de Cervantes.» L'autobiographie dans le monde hispanique. Aix-en-Provence: Université de Provence, 1980. 185-203.