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Apéndice

Algunas antiguas descripciones del templo



Descripción de Stevenson

Tomada de la traducción francesa hecha por Sétier y editada en 1826 en París en la imprenta de Sétier, Cour des Fontaines, n.º 7, de la Relation historique et descriptive d'un séjour de vingt ans dans l'Amérique du Sud, por Bennet Stevenson.


Stevenson fue un viajero inglés que desde fines del siglo XVIII, hasta comienzos de la revolución americana, en 1809, permaneció en América del Sur. En Quito estuvo largo tiempo y gozó de la confianza del conde Ruiz de Castilla que gobernaba entonces la Real Audiencia, llegando hasta a ser algo así como su secretario privado. En diciembre de 1809 le encargó precisamente el Conde visitar la provincia de Esmeraldas y como cumpliendo esa misión le tomara la deposición del gobierno colonial el 10 de agosto de aquel año, ya no regresó Stevenson a Quito; muy al contrario, viendo que ya la revolución prendía en la América española, emprendió su viaje de regreso a Inglaterra en donde publicó sus interesantes Memorias que, aunque traducidas al francés en 1826, son hoy bastante raras. No conocemos la edición inglesa del libro de Stevenson. La traducción la hacemos de la francesa de Sétier, a que nos referimos en la nota inicial y de la cual poseemos un ejemplar. Nótese que Stevenson conoció el convento de los jesuitas de Quito, después de su expulsión por Carlos III, y escribió su libro cuando la congregación se hallaba ya extinguida en el mundo, por decisión del papa Clemente XIV.

He aquí lo que dice Stevenson:

Entre los edificios conventuales dignos de atención, está el colegio de los ex-jesuítas: la fachada es de piedra del más exquisito trabajo; los pilares de orden corintio, sobre cada lado de la puerta de entrada, se hallan rodeados de guirnaldas de rosas y de lirios, ejecutados con tanto arte y delicadeza, que una persona puede fácilmente meter la mano entre la guirnalda y el pilar y pasarla en varias direcciones a lo largo de la semicircunferencia sin que su mano toque la guirnalda. Estos seis pilares tienen treinta pies de altura y cada uno es tallado en un solo trozo de piedra blanca, de la misma de que está construida la fachada. En dos pequeños nichos   —[Lámina XVII]→     —73→   se hallan colocados los bustos de San Pedro y de San Pablo: debajo de San Pedro se van los emblemas de lo que era antes de llegar a ser apóstol: una pequeña barca y un anzuelo, cuyas mallas y pliegues se encuentran destacados de la piedra principal, sobre la cual se han esculpido muchos pescados, uno de los cuales puede ser puesto en movimiento introduciendo el dedo entre las mallas de la red. Encima del busto se ha esculpido, en alto relieve una tiara, una mitra, un báculo y dos llaves; del lado opuesto, bajo el busto de San Pablo, se ve un lobo en alto relieve, que después de haber quitado la piel de un cordero hasta la cabeza, tiene su pata delantera sobre su cuerpo desgarrado y tiene en el hocico una parte de la piel, su cabeza levantada y sus orejas levantadas como si algo escuchara; toda esta escultura emblemática es trabajada con la mayor delicadeza y delata el cincel de un maestro. Encima del busto se encuentra un vaso colocado sobre muchos libros. En la fachada y en nicho hay una estatua de la Santísima Virgen María y otras cuatro: las de San Ignacio de Loyola, fundador de la Orden, de San Francisco de Borja, de San Juan Francisco Regis y de San Francisco Xavier, el apóstol de las Indias; se ven también allí dos bustos, uno de San Luis Gonzaga y otro de San Estanislao de Kotska, pertenecientes todos a la Orden. Este bello pedazo de arquitectura fué ejecutado por indios bajo la dirección del Padre Sánchez, nativo de Quito.

El interior de la iglesia ha sido construido según el modelo del de Jesús en Roma, tiene una apariencia grave y solemne; los pilares son cuadrados y soportan un techo sencillo: en el centro hay una cúpula. Antes de la expulsión de la Orden, el interior del templo estaba ricamente adornado; pero después ha sido despojado de lo más precioso que contenía; en el número de estos objetos estaba una custodia, que hoy se encuentra en el Escorial; uno de sus lados compuesto de diamantes montados en plata perfectamente pulida; el otro, en esmeraldas montadas en oro. Aunque toda ella no tenga más que dos pies y ocho pulgadas de altura, fué avaluada en ochocientos setenta mil dólares; en el fondo estaba grabado: M. S., Londres, 1721. En la sacristía de la iglesia se ve un dibujo y su descripción.



El profeta Habacuc en la Biblia de Pezzana

El profeta Habacuc en la Biblia de Pezzana

El profeta Aggeo en la Biblia de Pezzana

El profeta Aggeo en la Biblia de Pezzana

[Lámina XVII]