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1.       M. Menéndez Pelayo. Estudios de crítica literaria (Quinta serie), Madrid, 1908, p. 383.

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2.       E. Correa Calderón. Introducción a Costumbristas españoles, Madrid (1950-1951), tomo 1, p. XI.

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3.       M. Ucelay Da Cal. Los españoles pintados por sí mismos, México, 1951, p. 17.

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4.       E. Roig de Leuchsenring. La literatura costumbrista cubana de los siglos XVIII y XIX, La Habana, 1962 (4 tomos).

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5.       El sesquicentenario del Papel Periódico de la Havana, La Habana, 1941, p. 22.

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6.       Ibídem.

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7.       A. Bachiller y Morales. Introducción a Tipos y costumbres de la Isla de Cuba, La Habana, 1881.

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8.       El Regañón y el Nuevo Regañón, La Habana, 1965, p. 406.

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9.       J. Lezama Lima. Prólogo a El Regañón y el Nuevo Regañón, p. 24.

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10.       C. Villaverde. Prólogo a Colección de Artículos satíricos y de costumbres de J. M. Cárdenas y Rodríguez, La Habana, 1847.

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11.       Luis Victoriano Betancourt. Artículos de costumbres, La Habana, 1929.

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12.       Gaspar Betancourt Cisneros. Escenas cotidianas, La Habana, 1950.

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13.       Ibídem, p. 31.

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14.       Ibídem, p. 84.

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15.       C. Villaverde. Prólogo a Colección de Artículos satíricos y de costumbres.

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16.       J. M. Cárdenas y Rodríguez. Colección de Artículos satíricos y de costumbres, La Habana,1847.

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17.       Ibídem.

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18.       José Victoriano Betancourt. Artículos de costumbres, La Habana, 1941.

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19.       A. Bachiller y Morales. Introducción a Tipos y costumbres...

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20.       F. Baralt, J. J. Hernández, P. Santacilia. Ensayos literarios, Santiago de Cuba, 1846, página 11.

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21.       Blas San Millán. Prólogo a Los cubanos pintados por sí mismos, La Habana, 1852.

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22.       Ibídem, p. 5.

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23.       J. A. Portuondo. «Landaluze y el costumbrismo en Cuba» en Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, núm. 1, enero-abril de 1972.

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24.       Luis Victoriano Betancourt. Artículos de costumbres, La Habana, 1929.

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25.       Ibídem.

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26.       Juan Martínez Villergas. Prólogo a Cuadros de costumbres cubanas de Francisco de Paula Gelabert, La Habana, 1875.

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27.       A. Bachiller y Morales. Introducción a Tipos y costumbres de la Isla de Cuba, La Habana, 1881.

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28.       A. Bachiller y Morales. Ibídem.

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29.       Julián del Casal, Prosas, La Habana, 1963, tomo I, p. 146.

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30.       Pedro Salinas. Literatura española siglo XX, México, 1949.

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31.       Se habla en este sentido con respecto a la educación pública metodizada, uniforme, bajo la dirección de profesores pagos para cada ramo, etc. Pero en honor de la verdad debe decirse que la educación doméstica o aislada que reciben las niñas de sus propios padres es mejor que lo que generalmente se cree, a lo menos en las dos clases de ricos y acomodados, siendo muy raro que en ellas se encuentren señoritas de diez a veinte años que no sepan leer, escribir y numerar. En el proyecto de seminario de niñas ampliaremos esta materia, y vindicaremos la opinión desfavorable que se habrá formado del príncipe quien sólo le juzgue por las tablas estadísticas de educación últimamente publicadas. (N. del A.)

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32.       Huerta: Sinónimos de la lengua castellana. (N. del A.)

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33.       Véase el acuerdo y disposiciones de la junta de gobierno, insertos en la gaceta de esta ciudad de 26 de septiembre pasado. (N. del A.)

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34.       Vuelvo a declarar que escribo para el pueblo, y extracto de los mejores autores de economía política, para que no se me acuse de plagiario. Mi objeto es iniciar al pueblo en los elementos de la ciencia, en aquellas bases que ni aun al pueblo le es permitido ignorar, y que le importa mucho saber. Otros explicarán aquellas complicadas cuestiones que nacen de los principios generales de la ciencia. (N. del A.)

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35.        Las últimas recientes disposiciones sobre insolvencias de la Real Audiencia Pretorial han tenido por objeto y con buen éxito disminuir estos abusos; hay otros a que no puede alcanzar la ley, porque corresponden al dominio de la moral. La opinión y la reforma de nuestros hábitos nada más podrán curar esa enfermedad social que nos aqueja.

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36.       Antonio de Viana y Ulloa, miembro laborioso de la sección de Educación, al referirse en 1817 a este suceso en su Versificación del Resumen de la Historia de España que adicionó y terminó sobre la obra del P. Isla, fue el eco de la gratitud habanera:

                              Laureles siega en tierra lusitana

                              pero todos los cede por la Habana.

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37.       Puede verse este artículo traducido en la Revista de Madrid, tomo III.

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38.       Escrito como suena.

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39.       La danse macabre.

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40.       Este artículo se escribió cuando aún no se había establecido la Real Audiencia Pretorial.]

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41.       Como sabíamos que el conocido escritor don José Q. Suzarte había publicado en La Revista de la Habana varios artículos bajo el seudónimo El Licenciado Vidrieras, creímos que este del gallero sería suyo; pero él nos asegura que no; que ese cuadro excelente se debe a otro escritor que posteriormente ha usado su mismo seudónimo. Sentimos no poder estampar la firma del autor por ignorar quién sea. - L. L. E. E.

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42.       Reproducido en Los cubanos pintados por sí mismos bajo el título de «El escritor novel».

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43.       «Mancaperro» (género Julo). Llámase así un reptil que se cría en nuestros campos, negro y cubierto de escamas, y cuya figura y tamaño tiene alguna semejanza con los mechones de que habla el articulista.

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44.       Especie de bordado; llámase también candeleritos.

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45.       Físico; locución vulgar que significa lo mismo que «retórico».

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46.       Ceiba.

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47.       Ña Critiana: equivalente de ña Fulana, etc.

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48.       La población edificada sobre los Sitios de Peñalver

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49.       Esclavona: lo mismo que «esclava».

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50.       Modo vulgar que equivale al que usamos diciendo: amigo, con la música a otra parte.

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51.       Lipendio: lo mismo que ordinario, indecente, «infame», «vilipendiado».

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52.       Escandalaje por escándalo.

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53.       Entonces, como no solamente los campesinos, sino la gente ciudadana, sobre todo en el verano, usaba el fresco y ligero sombrero de yarey, la industria fabril de esos sombreros alimentaba millares de familias. En la calzada del Monte, a uno y otro lado de la esquina de Marte y Belona, había ocho o diez sombrererías de yarey en cada cuadra, y las alegres, limpias y graciosas tejedoras hacían su tarea en los portales de las casas, cantando y sin cuidados, porque su trabajo, muy productivo, bastaba a cubrir todas sus necesidades. El jipijapa y la paja de Italia fueron matando después con la concurrencia esa industria local, y las mujeres pobres, laboriosas, perdieron su mejor recurso. Las tejedoras no son ya más que un recuerdo.

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