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ArribaAbajoEl zorro, el sapo, el águila y otros animales

La fiesta en el cielo


26 versiones y variantes


Cuentos del 534 al 559


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534. El águila y el sapo

La boda en el cielo


SALTA

Una vez había una boda en el cielo. La aves que vuelan alto habían sido invitadas. Si han empezado a juntar a la orilla de una laguna. Y han dicho que iban a bailar y a cantar y a comer mucho. Ha oído el sapo, y como tiene fama de cantor, ha querido ir para cantar y bailar. No sabía cómo hacer. Áhi ha visto que l'águila, como es guitarrera, ha dejado un ratito la guitarra en el suelo. Áhi si ha ido despacito y se ha metido en la caja de la guitarra. Ya se convidaron y han empezado a volar, las invitadas a la fiesta. El sapo iba calladito, de miedo que lo descubran.

Han llegado al cielo y si han estado sentado en las mesas, llenas de las mejores comidas. El sapo ha salido di adentro de la guitarra y si ha presentado y si ha sentado en un lugar de la mesa. Las aves no podían crer que el sapo estuviera en el cielo, ese bicho tan sucio. No es nada eso. Empezó a comer el sapo y salpicaba para todos lados, y escupía, y a un invitado le tapó el ojo, y a otros les dejó el traje llenos de salpichines338, y hasta quiso cantar. S'hizo un alboroto y el sapo se tuvo que levantar de la mesa, encrespado339 y algo machado. Los demás lo miraban   —596→   y ya vieron que se metía en la caja de la guitarra de l'águila. Y le previnieron al águila.

Entonce se despidieron y l'águila se acomodó la guitarra en la espalda con la boca para abajo. En cuantito empezó a volar, el sapo, cayó en el aire, y las volteretas venía. Cuando ha ido llegando a la tierra ha empezado a gritar:

-¡Salgan piedras, que las voy a partir! ¡Salgan piedras! ¡Salgan piedras!

Mas, cayó entre las piedras, y se llenó de lastimaduras. Y di áhi vienen las manchas del sapo, de las cicatrices, y gracias que vivió.

Antenor Sánchez, 73 años. Chicoana. Valle de Lerma. Salta, 1954.

Gran narrador.



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535. El sapo y la cigüeña

SANTIAGO DEL ESTERO

La cigüeña era guitarrera y tenía que ir a tocar la música en una fiesta que había en el cielo. Y al sapo nadie lo quería llevar. Y como no tenía alas para volar, no quería perderse la fiesta, y en un descuido de la cigüeña se metió dentro de la guitarra. La cigüeña notaba, en realidá, que estaba un poco pesada la guitarra, pero no hacía caso. Pero a medida que volaba más alto, notaba más peso y ya le entró una cierta duda. Llegó a la fiesta del cielo y dejó por un rato la guitarra a un lado. El sapo salió despacito y se escondió.

Cuando todos los animales de alas vieron que el sapo estaba también en la fiesta, se preguntaban cómo había subido. Ahí la cigüeña se dio cuenta.

Cuando se terminó la fiesta, el sapo, también en un descuido, se metió en la guitarra de la cigüeña.

Volvió a cargar la guitarra la cigüeña y empezó a bajar. Y ya se dio cuenta que venía el sapo y dio vuelta la guitarra, paschó340 la guitarra como decimos en el campo y entonces cayó, por entre las cuerdas y venía reboliando. Y ya vio que estaba cerca del suelo y empezó a gritar:

¡Pongan colchones! ¡Pongan colchones que voy a caer y voy a romper la tierra!

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La cuestión es que el sapo cayó y se dio un semejante golpe, se lastimó. Al sanar, sanó con cicatrices y por eso el sapo tiene manchado el lomo y es aplastadito.

Manuel José Victoria, 50 años. Santiago del Estero, 1970.

Excelente narrador.



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536. El sapo y el cuervo en el cielo

CATAMARCA

Diz que una vez había una fiesta en el cielo. La invitación era para los animales que volaban, pero el sapo tamién quiso ir, pero no sabía cómo hacer.

Como el cuervo es guitarrero y siempre lleva la guitarra a las fiestas, él se escondió en la guitarra del cuervo. Llegó muy bien, pero al volver no le jue tan bien. Después de la fiesta que había estao muy concurrida, el sapo, crendo que el cuervo 'taba distráido, se metió en la guitarra. El cuervo lu había visto esconderse y lo quiso castigar por atrevío. El cuervo empezó a volar y puso la guitarra boca abajo. Mientras iba cayendo desde las nubes, el sapo les gritaba a las piegras:

-Hangansén un lau, piegras, hagansén un lau.

El cuervo, riendosé, le decía:

-No tengáis miedo, vais a bajar bien.

Pero el pobre sapo al cáir se dio un golpe tan grande, que hasta el presente tiene las marcas de las lastimaduras en el cuerpo.

Adán Brizuela, 64 años. Casa de Piedra. Santa María. Catamarca, 1951.

Campesino rústico.



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537. Banquete de los pájaros en el cielo

LA RIOJA

Los pájaros habían sido invitados para un banquete en el cielo donde todos harían conocer sus habilidades. Enterandosé el sapo de esto, quiso tomar parte en la reunión y como él no podía volar, buscó la manera de llegar al cielo. Como el águila llevaba una guitarra atada al cogote, en un descuido de ésta, se le ocurre al sapo meterse en la guitarra, llegando de esta forma al banquete. Cuando estaban reunidos cantando, quedaron sorprendidos al sentir el canto del sapo, inorando cómo pudo llegar al cielo.

Terminado el banquete dispusieron volver a sus casas. Todos estaban de acuerdo de descubrir cómo podría bajar el sapo y lo vieron entrar en la guitarra del águila. Entonces ésta dispuso colocar la guitarra boca para abajo, y cuando empezó a volar lo largó al sapo. Y cuando se iba cayendo, gritaba:

¡Saquen piedras y pongan colchones!

Y como naides lo ausilió cayó haciendosé pedazos. Y de allí que las manchas que tiene en el cuerpo, el sapo, son consecuencia de dicho golpe.

José Amaya, 66 años. Chepes. General Roca. La Rioja, 1950.

Campesino rústico. Buen narrador.



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538. La fiesta en el cielo

SANTA FE

Dice que todos los años iban las aves a una gran fiesta en el cielo.

Una vez, cuando 'taban preparando el viaje, oyó el sapo que ya 'taban por hacer viaje. Salió el cuervo con su guitarra porque era guitarrero. Dejó un ratito la guitarra a un lado y áhi fue el sapo y se metió en el hueco de la guitarra sin que lo vieran.

Llegó el cuervo al cielo junto con todas las aves. En cuanto dejó la guitarra un ratito áhi, salió sigiloso el sapo y se presentó entre los invitados a la fiesta.

-¿Cómo habrá subido el sapo? ¿Con quién habrá venido? -decían todos.

Bueno, todos comieron y cantaron y bailaron. También tomó parte de la farra el sapo.

Cuando llegó la hora de volver, el sapo, calladito, se le metió en el hueco de la guitarra del cuervo. A todo esto, el cuervo lo vio y no dijo nada. Entonces se dio cuenta cómo había llegado al cielo.

Entonce el cuervo se puso la guitarra a media espalda y venía volando hacia abajo, claro, de regreso a la tierra. Cuando calculó que era la mitá del camino, tumbó la guitarra y cayó el sapo como una pedrada, para abajo. Ya se dio cuenta que se iba a estrellar en la tierra. Entonces empezó a gritar:

-¡Piedras hagansén un lado! ¡Hagansén un lado que las voy a partir!...

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Se pegó un tremendo golpe. Se machucó y se lastimó por todo el cuerpo. Y ése fue el origen de las manchas que tiene el sapo macho, no la hembra.

Pedro Sanón, 58 años. Santa Rosa. Garay. Santa Fe, 1969.

El narrador oyó este cuento de niño en su comarca nativa. Me lo narra en una de las Islas Lechiguanas, mientras realiza su trabajo de marinero.



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539. La fiesta en el cielo

BUENOS AIRES

Era un águila con un sapo. El águila lo vio lindo al sapito, gordito, y lo quería comer. El sapo no se daba cuenta. El águila lo invitaba. Dice:

-Vamos al cielo, dice, que hay una fiesta muy grande.

Y el sapo dice:

-En el cielo, pero, ¿cómo hago, dice, para ir a semejante altura? Yo no puedo. Apena ando a la rastra puel suelo.

Dice:

-No, dice, pero yo te voy a llevar, dice. No te preocupés. Yo te llevo, dice.

-Pero no, dice. ¡Qué voy a ir!

-Sí dice, si hay de todo. Hay moscas (que es lo que le gusta al sapo), hay maripositas, de todo. Allá hay una fiesta grandísima, dice, te vas a divertir mucho.

Y tanto lo conquistó, entonce el sapo dice:

-Bueno, dice, vamo entonce.

-Sí, cómo no. ¡Vas a ver cómo te va gustar!

Claro, el águila lo agarró con las garras y lo llevaba al sapo. Iba... volaba, volaba siempre. Siempre remontando, siempre remontando. Cuando estuvo a una altura más o menos, que a él le pareció que se iba a matar el sapo cuando cayera, lo largó. Y el sapo venía para abajo... Y en el viaje decía mientras venía cayendo:

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-¡Si de esta salvo y no muero, no quiero más fiesta al cielo!

Claro, porque la fiesta era en el cielo. Dice:

-Si de ésta salvo y no muero, no quiero más fiesta en el cielo.

Y cayó en el suelo. Y no sé cómo el pobre sapo se salvó muy mal herido.

Aníbal Aldana, 50 años. San Pedro. Buenos Aires, 1969.

Marinero. Nativo de San Pedro.

Variante del cuento tradicional.



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540. La boda en el cielo

SALTA

Diz qui ha habido una boda en el cielo. Y han siu invitaus los animales con alas, pues. Y el zorro ha queriu ir. Y ha siu compagre del cóndor, y va y le dice:

-Yo, compagre, ando por ir a la boda del cielo; pero, yo no tengu alas. Llevemé, compagrito. Usté tiene alas grandes, llevemé quepiu341.

El cóndor ha 'stau con el traje negro, y si ha 'stau afeitando pa salir de viaje a la boda. Churo342 ha 'stau. Y li ha dichu:

-No, compagre, usté me ha de hacer pasar vergüenza, usté es muy comilón y es abusivu.

El zorro ha prometiu que si hai portar bien. Y áhi li ha dichu que mire su poncho 'i vicuña, qui anda churo tamén. Y áhi li ha dichu el cóndor:

-Lo vuá llevar, compagre, pero cuando los invitaus tiren los güesus, no mi salga en carrera a comer los güesus qui tiren.

El zorro ha dichu que si va portar bien. El cóndor lu ha llevau quepiu. El zorro si ha agarrau bien di ambos laus de las alas del compagre. Y han remontau vuelo, y han llegau a la boda del cielo. Áhi 'staban las mesas llenas 'i comidas y frutas qui nu había en la tierra, pues. Y el zorro ha comiu di todo,   —606→   muchu, muchu. Y cuandu han tirau güesos ha corríu a caiscar343 los güesos. Y el cóndor si ha enojau di eso, pues qui es vergüenza. Y ha tomau chicha344 y si ha machau y si ha dormiu. Y áhi el cóndor enojau si ha veniu y lu ha dejau solo en el cielu. Los otrus si han veniu ante.

Cuandu al otro diya si ha recordau, nu ha sabiu qui hacer. Entonce ha buscau cháguar345 y si ha hecho una soga larga, larga, y si ha largau. Pesau ha veniu con tanta comida en la panza. Cuando ha idu en el aire, han andau unos loros y el zorro ha gritau:

-¡Loros lengua seca! ¡Loros lengua bola!

Los loros li habían dichu que nu insulte y él había gritau:

-¡Loros patas chuecas! ¡Loros lengua seca!

Áhi los loros li han cortau la soga y si ha cayido el zorro. Y ha idu gritando:

-¡Pongan colchones! ¡Pongan colchones que baja Dios del cielo!

Y ha cayido sobre las piegras, si ha reventau, y de las semillas qui ha trayido del cielo han naciu, pues, las habas, el máiz, las papas, quínua346, y frutas, y toda comida.

Leucaria Chocovar de Flores, 64 años. Villa Mercedes. Rosario de Lerma, 1952.

La narradora es colla analfabeta. No habla quichua, pero conserva los hábitos lingüísticos de los bilíngües rústicos quichua-castellanos de otra época. En la región ya no se habla quichua.

Es posible que el último motivo del cuento tenga origen en un mito olvidado.



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541. El cóndor y el zorro

La boda en el cielo


JUJUY

Dice que una vez había una boda en el cielo y el zorro quería ir pero no podía. Entonces se va a la casa de su compadre el cóndor y le dice:

-Compadre, usté, seguro que está yendo al casamiento porque ya se ha puesto su traje negro.

-Sí, voy a ir -le contesta el cóndor-. Entonces, llevemé -le dice el zorro.

-Bueno, te voy a llevar, pero cuidao con estar corriendo a comer los huesos que tiren del asao. Hay que portarse bien, sinó van a creer que somos muertos di hambre.

Cuando han llegado al cielo donde era la boda, y han tirado los huesos, el zorro se ha ido disparando a caiscar347 los huesos. Entonces el cóndor le ha dicho:

-Usté no me ha hecho caso, vaya a la tierra como pueda -y se fue volando.

El zorro se ha quedado triste, pero después ha pensao y dice:

-Me hago una soga y me bajo.

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Entonces se ha puesto a hacer una soga larga. Cuando ya estaba terminada, empezó a bajar. Cuando de repente ha encontrao unos loros que venían volando. Y el zorro se ha puesto a insultarlos, diciendo:

-¡Eh!, adónde van, loros verdes como ranas.

-¡Crac, crac, crac! -decían los loros.

-¡Ya, ya, ya! -decía el zorro-. Loros quichistas348, que no hablan como la gente, vengan, les voy a enseñar a hablar.

Entonces los loros de rabia han empezado a cutiar349 la soga hasta que se ha cortao, y el zorro cáido al suelo quedando flando350.

Juana Apaza, 49 años. Barrios. Yavi. Jujuy, 1953.

La narradora no habla quichua pero conoce todas las palabras de este origen que son comunes al castellano de este lugar lejano de la Puna jujeña.

El insulto del zorro a los loros explica la actitud de los lugareños cuando dicen que no hablan quichua porque son argentinos; el quichua es de los bolivianos.



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542. La chuña y el zorro

La boda en el cielo


JUJUY

Resulta de que la chuña 'taba un día a la orilla del río y pasaba por áhi el zorro y le dice:

-¿Qué 'tás haciendo?

-Estoy esperando que se haga hora. La modista me tiene que traer el vestido para irme a una fiesta que hay en el cielo.

-¿Qué fiesta hay en el cielo? -dice.

-Hay un casamiento. No sé quien se casa -dice-. Creo que el tero con la paloma, no sé -dice-. No sé cual es el casamiento, pero hay una fiesta grande.

-¡Ay! -dice- por qué no me llevás -le dice el zorro.

-Pero, ¿cómo te voy a llevar? -dice-. ¡Cómo cres que te puedo llevar!

Y dice:

-De cualquier forma nos arreglamos. Llevame a la fiesta, yo tengo muchos deseos de ir a ese convite.

Entonce la chuña le dice al zorro:

-Mirá, yo voy a consultar con los otros animales y si te quieren recibir te llevo, y si no, no.

Bueno... Se fue la chuña y conversó y los otros dicen:

-Llevalo. Si el zorro es un calavera, es buen guitarrista, cantor. Lo llevamos como sea.

Entonce le dice:

-Bueno, mirá -dice-. Te va llevar el cuervo que es más forzudo que yo. Llevá tu guitarra. Te meté dentro de la guitarra y el cuervo te va a atar bien en su lomo y te va llevar.

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Así hicieron. El zorro se metió en la guitarra y el cuervo lo llevó.

Cuando llegó al cielo, ¡qué!, era una fiesta con abundancia de todo. Y el zorro diciendo chistes, haciendosé el gracioso, en fin, haciendo lo posible de ser simpático. Agarraba la guitarra, cantaba coplas. Tocaba el erquencho351. En fin, todo lo que podía hacer, hacía el zorro. Pero lo otros animales, pícaros, le daban de tomar. Mesa que se acercaba, mesa que al zorro le daban de tomar. Entonce se agarró una borrachera espantosa. Y el cuervo lo apuraba:

-¡Vamos! ¡Vamos ya! ¡Que yo me tengo que ir! Ya 'tá por amanecer.

Y el zorro si ha quedau borracho durmiendo en el cielo. Cuando se ha despertado, lu han ayudado a que se largue en una soga. Se ha venido bajando cuando han pasado unos loros. El zorro pícaro los ha insultado y los loros li han cortado la soga y él ha cáido y si ha muerto despedazado.

Delia Corvacho de Saravia, 46 años. Humahuaca. Jujuy, 1970.



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543. La boda del cielo

JUJUY

Diz que el cuervo 'taba yendo al cielo, al cielo boda. Y es qui había salíu el zorro y es qui li había dichu:

-Compagre, ¿ónde se va, compagre?

-Mi estoy yendo a la boda en el cielo.

-Y llevemé, compagre, po. Llevemé en su alas.

-No, compagre, usté me va hacer pasar por bochornos. Y no lo puedo llevar, compagre, me va a hacer pasar vergüenza.

-No li hi di hacer pasar nada, compagre. ¡Llevemé, no más!

-Y bueno, venga, compagre. Lu hi di llevar en mis alas.

Y es qui había subíu el zorro. Y es qui habían llegau al cielo. Y en el cielo lu había hecho sentar frente a la puerta. Y ya si han sentau a la mesa los novios y los pagrinos. Si han puesto en la mesa y él 'taba ahicito, al láu 'el compagre. Y lu han invitau a comer. Y que los invitaus tiraban los güesos y entonces él que ya 'taba por salirse, porque le gustaban mucho los güesos, pero pensaba que el compagre li había dicho que no le haga pasar vergüenza. Y en eso tiraron un güeso más grande, un güeso más carnudo, y entonce qui ha saliu brincando ya. Y ya si ha enojau el compagre, porque ya li ha hecho pasar bochorno el zorro. Y ya pa la güelta no li ha querido trayer. Y ya ha pasau la boda. Y el cuervo si ha güelto y no lu ha trayido al zorro, lu ha dejau botado.

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El zorro si ha ido y ha cortau cibincas352 y que si ha simbau353 una soga grande. Una amarra bien grande que si había hecho. ¿Y quí había hecho con la comida de la boda?... Que si ha ido guardando de toda cuestión de habas, maíz, papas, trigo, quínua, y manzanas, naranjas, duraznos. Y después que si ha venido y ha trayido todo. Y después que si ha atau de la centura, y que si ha amarrado de un monte, que si ha largau él. Y es qui cuando él se 'taba largando es que 'taban viniendo los loros por áhi. Y di que había gritau el zorro:

-Loro, mate simi354, no vas a cortar mi cordel.

Y los loros, qui han estado pasando, qui han vuelto a encararlo y li han cortau la amarra. Y entonce qui ha gritau el zorro a los hijos:

-¡Hijos, tiendan chuses355! ¡Hijos, tiendan pullos356! ¡Hijos, tiendan colchones! ¡Dios Padre 'tá cayendo!

Y nu han tendíu nada. Y es qui ha cayíu. Y es que si ha matau, y ha rociáu todo el campo con lo qui ha trayido. Y por eso esas cosas, esas comidas 'tán aquí, en todas parte. Son las cosas que ha trayido el zorro del cielo. Tenimos áura máiz, quínua, habas, papas, frutas, po.

María Mamaní, 40 años. Yavi. Jujuy, 1952.

La narradora no habla quichua pero conserva hábitos lingüísticos del antiguo bilingüismo castellano-quichua de la región, en donde también se ha olvidado el quichua. Es de familias collas de viejo arraigo en este pueblo histórico de la Puna. Ha cursado algún grado de la escuela primaria del lugar.



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544. El cielo boda

La boda del cielo


JUJUY

Había una boda. Ésti era el cielo boda. En el cielu era. Y ha veníu el cóndor y el zorro. Y se han idu al cielo. Y el zorru era muy abusivo. Y el cóndor li ha dichu que se tiene que portar bien en la mesa, en la mesa del cielu, de la boda. Por esu lo lleva. Que lu ha llevau quepíu357, po. Encima de las alas lu ha llevau quepíu. Y el cóndor le ha dichu:

-Compadre, cuando estimus en la mesa, ustí, cuandu boten lus güesus, no va salir en carrera, no me va abochornar en la mesa.

Y el zorru qui es comilón y es abusibu, hizo no más abochornar el cóndor. Cuando tiraban lus güesus los invitaos, salía en carrera a alzar lus güesus, y el cóndor se enojaba.

Y 'tonce si había llenau de toda comida qui había en la mesa del cielo boda.

Y el cóndor li ha dichu:

-Compadre, cómo va hacer eso, compadre.

Y el zorru lu ha hechu no más, de abusivo qui es.

Y al último ya li ha sacao al zorro, que se venga. Y ha trayíu quepíu la bolsa con todu de comer. Y áhi le ha largau el cóndor. Y el zorro ha veníu caendo, caendo, y gritaba:

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-¡Colchón patanchi! ¡Colchón patanchi!358

Y que nu había colchón. Y ha 'tau bajando del cielo. Y ha veníu cair en las piedras todus pedazus, y él y la bolsa. Y de lo qui ha trayíu en la bolsa, y de esu ha habíu las habas, el máiz, las papas, el zapallu, las frutas, todu.

Esu traju el zorro del cielo boda. Y han aprendíu a sembrar la tierra. Y áhi ya todu si ha redamau, cai pedazus. Él 'taba quepíu con la bolsa, po, con toda comida. Y d'ésu ha habíu toda comida.

Indalecia Mamaní de Tintilay, 65 años. Yavi Chico. Yavi. Jujuy, 1959.

La narradora, colla, analfabeta, ya no habla quichua, pero su expresión es la de los bilingües del Altiplano. Sus dos apellidos son indígenas. Campesina nacida y criada en la región.

Excelente narradora.



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545. El zorro y el cuervo

JUJUY

Dice que Dios hacía fiesta a todas las aves en el cielo. En esa época los casaba Dios a las aves y les hacía la fiesta de la boda en el cielo, para que después fueran a hacer sus niditos y tuvieran sus hijitos.

Entonces el zorro, como es tan entremés359, le gusta andar por todas partes. En ese tiempo, el zorro era un animal muy bonito. De todos los animales era el más bonito. Tenía el hociquito chiquito, la boca chiquita, las orejitas muy afinaditas, y todo su cuerpo era muy proporcionado.

Un día le dijo el cuervo, que eran muy amigos los dos, que tenían boda en el cielo y que él iba a viajar al cielo. Entonces le dijo el zorro:

-¡Ah!, van a la fiesta de ustedes. Yo también quiero ir. Eres mi amigo y debes llevarme.

-Bueno -le dijo el cuervo-, sentate en mi guitarra y vamos.

El cuerpo era guitarrero y tocaba la guitarra y cantaba en la boda del cielo, en la boda de las aves.

Llegaron al cielo el zorro y el cuervo. Participaron de la fiesta, de la comida y cantaron y bailaron.

Cuando pasó la fiesta, todas las aves se volvieron pero el zorro no quiso volver. Entonce Dios le dijo que se quedara,   —616→   que de algo podía servir, a pesar de que un zorro no podía vivir en el cielo. Pero como el zorro es tan pícaro y tan astuto siempre hacía travesuras y a Dios poco le agradaban sus picardías. Un día le dijo Dios:

-Mirá, eres un gran ocioso. Por lo menos de algo tienes que servir. Mis hijos trabajan y trabajan mucho. Yo quiero que mis hijos no trabajen tanto. Yo quiero darles más descanso. Vos me vas a servir para darles mis órdenes y para que con mis palabras lleven una vida con más descanso. Acercate a la puerta del cielo y gritá fuerte lo que te voy a decir para que todos oigan:

-Hijos de Dios, deben comer tres veces a la semana, deben poner las lanas de sus ovejas abajo de unos cántaros, y deben rezar durante la noche. Sus oraciones harán que no tengan hambre y necesiten poca comida, que la lana se hile y se teja sola, y tengan todas las prendas que necesiten para sus vestimentas. Así van a vivir bien y con poco trabajo.

Pero el zorro dijo todo al revés, porque es un pícaro, un malo. Se acercó a la puerta del cielo y empezó a gritar:

-Hijos de Dios, deben comer tres veces al día, deben esquilar sus ovejas, deben hilar y deben sentarse en sus telares a tejer, ¡tepac!... ¡tepac!... ¡tepac!... Luego deben coser sus ropas y andar mucho por los campos cuidando sus ovejas, y deben sembrar todo lo que puedan para poder comer.

Desde entonce todos tienen que trabajar tanto para comer y vestirse, por culpa del zorro.

Entonces Dios se ha enojado. Tomó al zorro por el hocico y lo ha estirado, y lo hizo bocacho, con la boca grande. Lo hizo feo para castigarlo. Entonces le dijo que lo iba a mandar a la tierra, pero que tenía que servir de algo. Le hizo tragar mucha semilla de toda clase de plantas, para que sus hijos pudieran sembrar en la tierra. Pues, él tenía que tragar toda la semilla y cuando la largara con la bosta, ya iba 'tar en buenas condiciones para que la gente sembrara.

-Ahora te voy a largar con una soga -le dijo-. Te voy a largar despacito porque debes llegar sano y salvo para que puedas contar a mis hijos la bondad de Dios. Pero tienes que ir callado y no molestar a nadie porque te van a castigar si te vas haciendo picardías.

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Así, le puso al zorro en el cogote una soga y lo fue soltando despacito. El zorro iba bien, pero cerca de la tierra el pícaro zorro no se olvidaba de ser pícaro, y gritaba y insultaba a todas las aves que encontraba a su paso. Y les decía:

-Miren, yo también sé volar como ustedes. ¡Aves zonzas, que creen que son mejores que los zorros!

A todas las aves las insultaba, pero más insultaba a los loros. Entonces los loros le decían que no los insultara porque le iban a cortar la soga. Pero él no se cansaba de insultarlos, hasta que los loros enojados, le cortaron la soga.

El zorro, cuando se vio en el peligro, tampoco se olvidó de ser astuto, y empezó a gritar:

-¡Hijos de Dios! ¡Hijos de Dios! ¡Tiendan, hijos, colchas, colchones y cueros, todo lo que sea blando, para que Dios no se golpie, porque Dios está cayendo!

La gente estendió todo lo que tenían blando, mas la mala suerte del zorro no lo favoreció y cayó sobre una piedra muy grande. Con el golpe, el zorro se desarmó entero y como había tragado tanta semilla, las semillas se desparramaron por todos los campos. Entonces se formaron los montes, y el hombre tuvo muchas plantas que le sirven de alimento. Dicen que antes no había plantas en la tierra, pero Dios las mandó con el zorro.

Santusa Osedo, 42 años. Rinconada. Jujuy, 1968.

La narradora es maestra de escuela. Aprendió el cuento de la madre, Primitiva Flores de Osedo, de 80 años. Ambas son nativas de Rinconada, de familia colla.



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546. El zorro y la boda del cielo

JUJUY

Dice que han invitado todos los bichos de la tierra a una boda del cielo, menos al zorro. Pero resulta que una mañana fue a visitar al cuervo que se estaba afeitando y poniendosé linda ropa para ir a la boda.

-Hermanito, ¿dónde vas?

Entonces él le ha dicho:

-A la boda del cielo. Y vos ¿no fuistes invitado?

-No -le dice-. Hermanito, ¡llevame!

Y el cuervo no lo quiere llevar porque dijo que lo iba a hacer quedar mal, que le iba a hacer pasar vergüenza. Y el zorro le prometió que no lo iba a hacer quedar mal, y que iba a hacer todo lo que el cuervo le dijiera, y que viera cómo 'staba vestido. Y el zorro era mozo simpático y tenía poncho 'i vicuña, sombrero 'i vicuña, y era bien elegante. Y con la promesa de portarse bien, el cuervo lo hizo subir a la espalda y lo llevó a la boda del cielo.

Llegaron al cielo donde 'staban todos los bichos de la tierra. Estaban todos en una mesa muy bien servida, muy bien preparada. Como el zorro 'staba elegantemente vestido se sentó a la par de unas señoritas muy lindas y bien vestidas, que eran las gamitas.

Y ya empezó a beber el zorro, y una vez que 'stuvo medio machado, ya se empezó a olvidar de la promesa que había hecho al cuervo. Algunos asistentes tiraron unos huesos afuera, y   —619→   como era su costumbre mascar huesos, saltó de donde estaba sentado voltiando el vino y el aceite y manchando el vestido de las niñas. Por eso las gamitas tienen esas manchas en el cuero.

Y el zorro se puso a mascar huesos afuera.

Y las mocitas, como el cuervo lo presentó al zorro como una buena persona, le reclamaron por el amigo. Es cuando el cuervo se enojó muchísimo con el zorro, pidió disculpas a las mocitas y se vino inmediatamente a la tierra.

Quedando el zorro abandonado en el cielo ha rogado a todos los animales que lo trajieran, y no ha conseguido que nadie lo trajiera. Entonces, en el cielo, como único remedio, le hicieron que haga un cordel torciendo lana, lo que tuvo que hacer durante dos meses trabajando día y noche. Como limosna le daban de todo de comer, habas, trigo, maíz, papas, quínua, y también de toda clase de frutas. Parte comía y parte guardaba para traer. Lo que una vez de hacer el cordel se largó. Bajaba muy bien. Creendo estar cerca a la tierra, satisfecho, y como no dejaba de ser pícaro, viendo que 'taban pasando unos loros, les empezó a gritar:

-Loros, pico de mate ganchudo, ¡cuidado, cuidado de que corten mi cordel!

Y los loros se han enojado porque los insultaba, y le han cortado el cordel. Y entonces el zorro ha comenzado a gritar:

-Hijos, ¡tiendan colchones! ¡Tiendan alfombras! ¡Tiendan ponchos que baja el Dios Padre del cielo!

Nadie le creyó ni le puso nada blando en el suelo. Cayó el zorro en un cerro y se hizo pedazos. Y entonces se desparramaron todas las cosas que traía del cielo. Y desde entonces hay en la tierra maíz, habas, trigo, papas y fritas.

Medardo Farbán, 49 años. Santa Catalina. Jujuy, 1952.

El narrador es Juez de Paz en este lejano pueblo de la Puna, de donde es nativo. Su cultura, mediana, es muy superior a la de su medio.



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547. El zorro en la boda del cielo

JUJUY

Diz que ha sido cuando ha habidu cielo boda. Después, diz qui el zorro ha ido con el cuervo, y el cuervo lu ha dejau en el cielo. Y él dijo que lo larguen en cordel di arriba. Y dispués cuando se largó con cordel, venían los loros volando, y él les decía:


   -Loro mate simi,
cordal mitataj pitiguaj360.



Y dispués el loro ha veniu y li ha cortau tamién su cordel. Y di áhi él ha bajau del cielo voliandosé y ha dichu a la giente que está abajo:


    -Apichusita mastaichaj
Diusamitu oreicamusha361.



Y nu li han hecho juicio y si ha cáido en un cerro muy fiero y si ha hechu pedazu.

Comu ávio ha tráido, el zorro, del cielo boda, habas, papas, máiz, y también la fruta, po, manzanas, uvas, duraznos. Todu si desparramú, echó en tierra, y qui di áhi si ha dadu todus las plantas estis que tenimus. Las ha trayido, po, el zorro.

Estefanía Domínguez de Carlo, 46 años. Santa Catalina. Jujuy, 1952.

La narradora, colla analfabeta, dice que ya no habla quichua, pero que lo hablaba de niña.



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548. La fiesta del cielo

TUCUMÁN

Dice que Juan Zorro tenía fama de güen cantor y guitarrero. De todas partes lo envitaban, pero como era tan pícaro, en todas partes hacía sus hechurías.

Todos los años hacían en el cielo una gran fiesta para las aves, claro, como tienen alas pueden llegar a las alturas. El zorro se moría de ganas de ir a esa fiesta. Entonce le dijo a l'águila:

-¿No me podís llevar a la fiesta del cielo? Llevame, llevame.

-Sos muy desfachado. ¿Cómo podís presentarte ande 'tán los angelitos y Dios? -le decía l'águila.

Tanto le rogó Juan que l'águila lo llevó. Cantó y bailó que daba gusto verlo, pero al rato nomás hizo sus hechurías. Primero comió todas las frutas que encontró. Casi dejó los árboles sin frutas. Eran frutas que él no conocía. Y para pior, tomó chicha hasta macharse. Y áhi se durmió en un rincón. Caído, machado, 'taba por áhi.

Las aves si aprontaron para bajar y como l'águila no lo vía, ni si acordó de Juan.

Cuando Juan se recordó, nu había nadie, y no sabía cómo bajar. Áhi los angelitos li han hecho una soga larga y lu han largado. Li han recomendado que se porte bien.

El zorro como es tan pícaro y tan palangana venía insultando a todas las aves que encontraba. Él venía orgulloso porque bajaba   —622→   del cielo. Al cuervo li ha dicho cabeza pila362, y a los loros lengua seca. Y áhi lu han picotiao y li han cortado la soga. Y empezó a cáir el zorro y gritaba:

-¡Piedras, hagasén un lao que las parto! ¡Hagasén un lao!

Y cayó y se reventó entre las piedras y se desparramaron todas las frutas qui había comido. Las semillas de esas frutas del cielo nacieron en la tierra. Y de ese viaje del zorro al cielo hay algarroba, y chañar, y mistol, y todas las frutas que de cuanta nu había en la tierra.

Miguel Ángel López, 76 años. Tafí del Valle. Tafí. Tucumán, 1951.

Gran narrador.



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549. El zorro y los loros

SANTIAGO DEL ESTERO

Diz que había hecho el zorro una piola363 muy larga de cháguar pa subir al cielo. Y la había colgau muy alta y iba subiendo por la piola arriba. Y en eso que pasaba una bandada de loros. Y que lo que se créiba que iba a llegar al cielo los ha comenzau a retar a los loros y que le decía a uno que iba más cerca:

-Che, loro lengua seca.

-No me digás así, Juan, te vua cortá la piola -que le decía el loro.

Bueno, el zorro le ha seguido diciendo así como tres veces. Entonces el loro se volvió y le cortó la piola con el pico.

Que abajo había como un escaño de piedras y áhi iba a cáir el zorro. Cuando venía caendo, que ha visto las piedras, y le gritaba a la zorra, a la señora de él:

-¡Juana, Juana, poné el colchón! ¡Poné el colchón, Juana!

Y cuando venía caendo la Juana ha corriu y de tan apurada ha puesto una piedra grande, y ha cáido el zorro en la piedra y se ha puesto cháncua364 áhi, por compadrón. Bueno, eso por atrevido le pasó.

Dominga Lescano, 48 años. Quimilar. Ambargasta. Ojo de Agua. Santiago del Estero, 1951.



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550. El zorro y el cuervo

SANTIAGO DEL ESTERO

Palavecino era el cuervo. Que lo había invitau a Juan para que vayan a pasiar al cielo. Entonce el zorro le aceptó y el cuervo lo levantó arriba de las alas. Y voló y se jue al cielo. Le había encargau que no le vaya a decir cuervo porque las niñas le conocían de Palavecino. Y le había encargau que allá, cuando 'tuvieran de mesa, en la reunión, se estuvieran lejos, porque el zorro no podía ir al banquete de las aves, y que él le iba a tirar unos requechitos, un quesito, algo para que se dehayune365 el zorro.

Y ya llegaron, y áhi 'taban. Y Palavecino estaba sirviendosé con sus amistades de toda clase de comidas. Y don Juan estaba allá a lo lejos. Y entonce dice que don Juan le decía:

-¡Palavecino, tirame un güesito!

Y el otro no le hacía juicio. Y don Juan ya 'staba muy apurado porque tenía mucho hambre, y estaba muy enojado, con mucha rabia. Y bueno, y después, como no le atendía, que le decía:

-Cuervo, tirame un güesito.

-No me digas cuervo -que le decía el otro- porque te voy a dejar.

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Y bueno, como Palavecino no le tiraba nada, le había dicho otra vez:

-Che, cuervo, a vos te digo, tirame un güesito.

Y en eso, el cuervo, se había llenau de comer, y pa que las niñas no se enteren de su nombre verdadero, pegó el volido y lo dejó a don Juan arriba.

Don Juan no sabía qué hacer. Entonce se acordó que del cháguar se hacen sogas. Y encontró unas plantas de cháguar y torció una soga larguísima para bajar del cielo. Y por la soga se venía bajando para abajo. Ya don Juan venía contento, venía alegre porque iba a llegar a su pago. En eso pasaba una bandada de loros, por áhi donde venía don Juan. Los loros venían gritando como loros, la bulla. Entonce don Juan le grita a un loro:

-¡Loro lengua seca! Y le dice el loro:

-No me digás lengua seca. No me digas así, te voy a cortar la soga.

Y le ha vuelto a decir:

-Loro lengua seca.

Entonce el loro le ha agarrau la soga con ese pico que tiene y le ha cortado la soga.

Y entonce, ya se venía don Juan dandosé vueltas en el aire. Y venía gritandolé a la señora, que había quedau en la tierra:

-¡Juana, poné el colchón! ¡Juana, poné el colchón!

Claro, como la Juana no tenía más colchón que una piedra, la pone a la piedra, y áhi cayó don Juan y s'hizo pedazo.

Felipe Lescano, 73 años. Media Flor. Capital. Santiago del Estero, 1951.

Muy buen narrador.



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551. Las bodas del cielo

CATAMARCA

Al zorro lo invitaron para las bodas del cielo. Los angelitos lu habían invitado. Y como él no podía ir lu había conquistado al cuervo para que lo lleve. Entonces el cuervo lo llevó. Se fueron los dos.

Y claro, allá el zorro, cuando lo salieron a recibir, como él era invitado, se puso muy orgulloso. Y no lo presentó al amigo, compañero, y ni siquiera hizo que se arrime donde 'taba él. Lo invitaron a la mesa, pasó él. Se sentó, y el cuervo quedó para afuera. Y bueno, se arrimó el cuervo y lo picaba detrás, lo picaba para que le pase algo. Y nada, el zorro, muy orgulloso, ni se daba vuelta. Se cansó y se enojó el cuervo y se volvió. Se vino. Y lo deja al zorro allá, en el cielo.

Y pasó la boda, pasó la comida, todo. Se quería volver el zorro y no sabía cómo. Y los angelitos le tendieron una cuerda.

-Por acá vas a bajar.

Y venía muy bien el zorro por la cuerda, y traquilo. Y de repente, cuando ya venía cerca, más o menos, pero todavía alto, venía una bandada de loros. Que les dice:

-¡Ay! ¡Loro lengua seca, que no has ido a las bodas del cielo, como yo!

-Callate, que vamos a volver y te vamos a cortar la cuerda.

No les hacía caso, seguía:

-¡Loro lengua seca que no has ido a las bodas del cielo como yo!

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-Callate, que te vamos a cortar la cuerda.

Y seguía el zorro:

-¡Loro lengua seca que no has ido a las bodas del cielo como yo!

Y el loro más malo se había quedado atrás.

Y ya le dice:

-¡Loro lengua seca que no has ido a las bodas del cielo como yo!

Y ha ido y le ha cortado la cuerda de un mordiscón, no más; le ha cortau la cuerda.

Y áhi se venía el zorro dando vueltas.

-¡Juana! -que decía a la compañera que había dejado abajo-. ¡Quita palos, quita piedras, que allá voy yo! ¡Juana! ¡Poneme la cama que allá voy yo!

Nada, que la otra ni le entendía lo qué decía.

Y se venía, y se venía, no más.

-¡Quiten montañas, quiten palos, que los voy a reventar, que los voy a quebrar cuando caiga! -que les decía.

Y cuando se vio mal decía:

-¡Si de ésta me salvo y no muero, no quiero más bodas en el cielo!

Y seguía no más, hasta que llegó, y cayó, claro, muerto.

Y es que viene la zorra, y que lo mira, y que dice:

-¡Hum! ¡Juan! -había quedau los dientes en la pampa, blanquiando los dientes-. Cómo le había ido de bien en las bodas del cielo, que todavía 'tá riendosé. Aunque 'tá dormido, se ríe.

Creía que 'taba dormido.

-¡Ay! Seguro que debe haber tomau mucho vino, por eso 'tá tan dormido. ¡Ha quedau dormido!

María Adela Oviedo de Nieva, 68 años. Santa Rosa. Tinogasta. Catamarca, 1970.



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552. Las bodas del cielo

CATAMARCA

Dice que una vez si habían hecho unas bodas en el cielo qui iban a ser sonadas, dice, con fiestas, vidalas, bailes, en fin, todo lo que hay. Y claro, en el cielo iba a ser todo mejor. Y habían invitau al águila, al cóndor, a los gavilanes, todos los pájaros di aliento que podían llegar. En eso el zorro los había oído parlamentar al águila y al cóndor. Y como el águila era guitarrera, dice:

-¡Yo voy a llevar la guitarra! -dice-. Seguro que va haber mucha carne allá, muchos churrascos366, vino, de todo, ahí.

Que li han dicho al zorro, dice. Ya la había catiau367 al águila, dice. Cuando menos ha acordau, li aflojó los clavijeros, y se li ha metíu por el hueco, adentro 'e la guitarra.

-¡Vamos a ver! -dice el cóndor.

Li había acomodau la guitarra a media espalda al águila, y si habían puesto todos en una peña alta. Si habían tomau un invión y había empezau a dar la vuelta, y dar la vuelta, y dar la vuelta, y dar la vuelta, elevandosé, elevandosé, elevandosé, hasta qui habían llegau al cielo. Dice que 'staba qui ardía en el cielo. Si oía el bombo de lejos. Si habían bajau, dice, y había puesto l'águila la guitarra en una esquina hasta que si había abrazau con los del cielo, en fin. Si habían conocíu, se presentaban. En eso había salíu el zorro y es que había llegau al trote   —629→   largo, la cola parada, meta comer güesos y churrascos. Y dice que todos quedaron pasmados, dice, al verlo al coco368 este. Que cómo puede haber llegado. Y que habían durado tres días las bodas. Dice qui andaba lleno el zorro, ramiandosé con todo el mundo, farsandosé, dice, chafandosé369 de uno y otro. Hasta que ya si habían puesto en cuidado, dice. Al tercer día, cuando si iban a venir, que dice l'águila:

-Yo lo guá bombiar370 a mi compadre -dice-, ¡cómo ha subíu!

Cuando ya habían empezau las despedidas, dice, ya 'bía ido medio corriendo el zorro y había aflojau la guitarra y si había metíu. Li había aflojau las cuerdas y si había metíu en la guitarra.

Si habían despedíu. La águila si había hecho de no verlo, no más. Si habían despedíu, dice, y habían empezau, con fuerza, a planiar y planiar y planiar, y planiar y volverse. Habían veníu a una distancia prudencial, dice, y la águila, para castigarlo al tipo, había hecho un pique, dice, como pa levantar un chivo. Cuando ha ido a llegar al suelo si había levantau y lo 'bía volcau a la guitarra y si 'bía escapau el zorro, dice, y se venía con la cabeza dandolá güelta.

-¡Juana, poné colchones! ¡Poné colchones, Juana! -que le dice-. Vengo de las bodas del cielo. Voy de cabeza. ¡Poné colchones!

La zorra, dice, qui había salíu, dice, con los cachorritos, nu había teníu tiempo, dice, ya había caído. ¡Paf!...

Quince días, dice, que lu había teníu con fricciones de grasa 'e quirquincho pa que se mejore. El zorro, agata371, que se ramiaba, dice:


Y es que se va con un zapato roto.
¿Quieren que les cuente otro?



Perfecto Bazán, 49 años. Belén. Catamarca, 1968.



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553. En las bodas del cielo

SAN JUAN

Cierta vez la comadre garza envitó a la comadre Juana, la zorra, a pasar las Pascuas y comer las bodas en el cielo. Pero esta envitación era para vengarse de la zorra, porque la había dejado sin comer cuando la convidó con mazamorra. La zorra le preguntó cómo podía subir ella que no sabía volar. La garza le dijo que la iba a llevar en las alas. La zorra tenía desconfianza, pero tenía muchas ganas de ir a un banquete en el cielo, y dijo que güeno.

Un día, bien tempranito, la garza la hizo acomodarse a la zorra entre sus alas, y remontó con ella el vuelo. Todo jue muy bien y la zorra estaba muy contenta. Ya ni si acordaba la que le debía a la garza. Comieron muy bien y pasiaron. La zorra qui había tomado algo de vino, se quedó dormida en un rincón. La garza aprovechó para volverse a la tierra y dejarla sola a la zorra.

La comadre Juana cuando vio que la cuma372 la había abandonado, empezó a correr di un lado pal otro, pero no encontraba cómo bajar. Entonces empezó a hilar para preparar una soga con que bajar. Hiló y hiló. Cuando le pareció que ya tenía la cantidad de soga necesaria, se largó del cielo. Ya venía muy cerca de la tierra y se creía segura, cuando vio pasar una bandada de loros que iban volando y conversando entre ellos. Entonces   —631→   la zorra, que venía muy orgullosa di haber estado en el cielo, los empezó a provocar y a reírse de ellos. Y les decía:

-Loros lengua seca, pico de ichuna373, charlatanes y barulleros, hagasén un láu que estoy bajando del cielo.

Entonces los loros le dicen:

-¿Qué decís?

Y la comadre Juana los siguió insultando, diciendolés lengua seca y pico de ichuna. Entonces los loros muy enojados por este insulto le cortaron la soga. La comadre Juana no 'taba tan cerca de la tierra como ella creía, y se vino a pique, cayendo. Pero, entonces se dio cuenta que iba a cáir sobre una gran piedra, y creyendo que la piedra se iba hacer un lado, gritaba:


-¡A la arenita,
o a la mayoquita,
piedra, hacete un lado
que te parto!



Y en menos que cái un rayo, la pobre doña Juana pegó con su cabeza en la piedra y se partió la cabeza. De esa forma terminó su aventura y no pudo contar cómo li había ido en las bodas del cielo.

Arcelio Contreras, 63 años. Villa Iglesia. San Juan, 1951.

Lugareño rústico. Buen narrador.



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554. El águila y el zorro

SAN LUIS

Todos los años las aves iban a un gran baile en el cielo. El zorro quería ir y s'hizo compadre del águila y le pidió que lo llevara. El águila lo llevó a cococho374.

En el cielo el zorro comió muchísimo, cantó y bailó, ¡como es tan divertido! Cuando se terminó la fiesta se despidieron todos y se volvieron. El águila lo volvió a traer con sacrificio porque el zorro es muy pesado para ella. El zorro estaba muy orgulloso de haber ido al cielo, pero como es tan traicionero, se portó muy mal con la comadre. El águila tenía tres hijos y el compadre zorro se los comió. El águila había salido a buscar alimentos. Después vino el águila y no encontró ningún hijo y se dio cuenta de todo. A los muchos tiempos encontró al compadre zorro, y le dijo:

-¡Vamos, compadre, otra vez a la fiesta del cielo!

El zorro dijo:

-¿Y cómo hago yo para subir?

-Y lo llevo a cococho... -le dijo el águila.

Y ya el zorro subió encima del águila. Y arriba, muy arriba, le dijo el águila al zorro:

-¿Te acordás de los hijitos que se me perdieron?

-¡Ah, pero de eso no hay que acordarse! -le dijo el zorro.

Y lo largó el águila de la altura, arriba de una piedra. Y lo partió en dos.

Alfredo Barrera, 11 años. Beazley. La Capital. San Luis, 1948.

El cuento combina el motivo de la fiesta en el cielo con el de los hijuelos muertos por engaño.



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555. El zorro y el cóndor

La fiesta del cielo


CÓRDOBA

Cierta vez hubo un baile en el cielo. Don Juan Zorro fue invitado, no así su mujer, doña Juana, que quedó muy dijustada. No sabía cómo ir, don Juan, pero como el cóndor es guitarrero, y siempre lleva la guitarra a las fiestas, decidió esconderse en la guitarra del cóndor. Así llegó a la fiesta.

El baile estuvo muy lindo y se comió de las mejores comidas.

El cóndor, que no se sentía bien de salú, resolvió volverse temprano. Tomó su guitarra y se volvió a la tierra.

El zorro estaba tan divertido que no alvirtió la salida del cóndor. Cuando se dio cuenta, no sabía cómo hacer para bajar. Entonces empezó a yapar375 hilos para largarse. Cuando ya consiguió hacer una cuerda larga, lo ató de un nubarrón y empezó a bajar con mucho miedo.

Cuando estaba bajando el zorro, pasan unos loros y se largan a réir del zorro. Entonces el zorro se enoja y les dice:

-Callesén loros lengua bola. Cierren el pico, loros lengua seca.

Se enojaron los loros por el insulto y le cortaron el hilo. Áhi se cayó el zorro y empezó a gritar:

-¡Juana, poneme colchón de lana! ¡Juana, poneme colchón de lana!

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La zorra que 'taba enojada porque no la había llevado a la fiesta, en lugar de ponerle un colchón le puso una piedra, y el zorro se mató del golpe. Y en eso terminó la fiesta del cielo.

Rupertina Sosa, 75 años. Obispo Trejo. Río Primero. Córdoba, 1952.

Lugareña semiculta. Buena narradora.



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556. El zorro y los loros

CÓRDOBA

El zorro había puesto una cuerda para subir al cielo. Y en eso que 'taba subiendo pasa una bandada de loros y el zorro les dice:

-Adiós, loros lengua seca. Yo ya me voy para los cielos.

Y se vuelven los loros y lo castigan al atrevido palangana. Le cortan la soga, y claro, lo mataron.

Robustiano Bustos, 66 años. Tulumba. Córdoba, 1952.



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557. El zorro y el águila

La fiesta en el cielo


ENTRE RÍOS

El zorro le había comido los pichones al águila. Entonce, cuando lo ve venir, una vuelta, a don Juan, se puso al lado de una piedra como dormitando. Cuando llega, don Juan le pregunta de dónde tanto sueño. Entonce le dice el águila que había estado en un baile en el cielo.

-¿Ah, sí? -le dice don Juan.

-Sí -le dice.

Bueno...

-¿Y hay mucha muchacha?

-¡Sí, mucha y linda!

Y a don Juan, claro, siempre le ha gustado cortejar, en fin... Y deseaba ir al baile, pero no podía. Entonce le dice el águila:

-Vos no podés volar, no sabés volar, no vas a poder ir. Ahora, si te animás que yo te lleve en mi pata, yo te llevo. El sábado hay otro baile.

-¡Cómo no!, doña Águila -dice don Juan...

El sábado cayó don Juan bien enfarolado376, ¿no? Y se lo llevó el águila. Cuando iba alto, le pregunta:

-¿Qué ves Juan?

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-Veo un bultito negro, parece tierra.

Y se fue no más el águila más arriba.

-¿Qué ves, Juan?

-No veo casi nada, doña Águila.

Entonce, aprovechó el águila, y le dice:

-¿Por qué me comiste mi pichone, Juan?

¡Ah!, don Juan, viendosé en semejante trance, le negó rotundamente. Que él no había comido nada. Y ella que sí. Y bueno... Ya no tenía más remedio. Y le dice el águila:

-Aquí me la vas a pagar, te largo.

-¡No, doña Águila!

-¡Sí, te largo!

Y lo largó no más.

Y don Juan, es claro, 'taba perdido, pero con todo, él trataba de hacer un alivio a su caída. Empezó a gritar:

-¡Pongan colchone que baja Dio del Cielo!

A ver si se aparecía alguno con algún colchón, por áhi, para no caer en lo duro. Nadie apareció. Cuando faltaban cincuenta metros para llegar a la tierra había una piedra grande, en frente de él. No tuvo más tiempo que gritarle:

-Ladiate piedra, si no te parto.

Pero el que se partió fue él. Se hizo pedazo. Áhi sí que se la cobró el águila, fue más inteligente que el zorro.

Amílcar Aniceto Zapata, 71 años. Estancia Rincón del Vizcaíno. Don Cristóbal. Nogoyá. Entre Ríos, 1970.

El motivo del viaje al cielo, como en otros cuentos, está conectado con el del robo artero de los polluelos, que es esencial; podría ser tratado en este tema.



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558. El zorro y la cigüeña

La boda del cielo


BUENOS AIRES

Una vuelta lo convidan al zorro para ir a unas bodas, a unos casamientos de lujo, al cielo. Convidaba la cigüeña pa ir. Y le dice el zorro:

-Vos vas porque volás y vas fácil. Yo no sé volar. Yo no puedo volar -dice el zorro.

-Nu es nada -dice la cigüeña-, vos ti acomodás bien aquí, arriba, y yo vuelo y te llevo.

Luego el zorro si acomodó bien encima de la cigüeña, encima de las alas. Cuando estaban en altura, le hizo una tendida di ala juerte, la cigüeña, y lo voltió. Y el zorro venía abajo. Y decía el zorro:


-Si salgo de ésta y no muero,
no voy más a boda al cielo.



Y venía llegando a una piedra, a pegar, y le dice a la piedra:

-¡Ladiate, piedra, que te parto!

Qué iba a partir la piedra, el zorro. Y quedó muerto, no más, y claro.

Tomás Lértora, 73 años. Punta Indio. Magdalena. Buenos Aires, 1969.

El narrador, modesto propietario, ha pasado toda su vida en el campo.

Variante del cuento tradicional.



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559. La boda en el cielo

CHUBUT

La cigüeña lo invitó al zorro a una boda en el cielo. Y el zorro le dijo que no podía ir. Y la cigüeña lo quería matar al zorro porque le tenía miedo. Y le dijo que ella lo llevaba. Y le dijo al zorro que se subiera a cuesta, sobre sus alas.

Entonce se subió el zorro sobre las alas de la cigüeña. Entonce cuando iba alto, cuando estaba por llegar al cielo, se dio vuelta y lo largó al zorro. Y el zorro cuando venía cayendo decía:


-Si de ésta me salvo y no muero
no subo más a bodas del cielo.



Enrique Vicente Blanco, 14 años. Gaiman. Chubut, 1959.

Lo oyó al abuelo español.



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ArribaNota

Nuestro cuento de La fiesta en el cielo tiene gran difusión en nuestro país. De las 26 versiones recogidas, en 6 es protagonista el sapo y en 20 el zorro. Sus motivos fundamentales son, entre otros:

Difusión geográfica del cuento

Difusión geográfica del cuento

A. Las aves de alto vuelo concurren todos los años a una fiesta en el cielo.

B. Un sapo se esconde en la caja de la guitarra del águila u otra ave en el momento en que ésta se dispone a concurrir a la fiesta, y así llega al cielo con la sorpresa de los invitados.

C. Al volver de la fiesta el sapo se esconde nuevamente en la caja de la guitarra. El ave lo advierte y al empezar a volar da vuelta la guitarra y el sapo cae malherido en tierra. Ése es el origen de las manchas de su piel.

D. El zorro es llevado a la fiesta del cielo por un cóndor u otra ave.

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E. El zorro se porta mal; a veces se emborracha. El ave vuelve y lo deja. El zorro trenza una larga cuerda y empieza a bajar.

F. Mientras baja pasan unos loros y el zorro se mofa de ellos. Los loros le cortan la soga y cae a tierra hiriéndose entre las piedras.

G. El zorro come exageradamente toda clase de frutas; al caer a tierra revienta y las semillas de las frutas son el origen de las que se dan en la tierra.

El cuento, de difusión universal, tiene fuentes orientales y occidentales, esópicas y latinas medievales.

Espinosa le ha dedicado un estudio particularmente interesante (III, p. 305 y sigs.). El tipo 225 de Aarne-Thompson comprende algunos aspectos del cuento.