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Discurso escrito y pronunciado por el director de la Academia, en Sevilla, el día 19 de diciembre de 1913, al inaugurarse la exposición de documentos y mapas histórico-geográficos de América, en el Archivo de Indias

Real Academia de la Historia (España) Dirección





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EXCELENTÍSIMO SEÑOR1.

SEÑORAS Y SEÑORES:

El Centenario décimosexto de la paz de Constantino el Magno, que dió principio á una época trascendental de la Religión cristiana, civilizadora de todo el orbe, ha coincidido con el de otro hecho cuatro veces secular, no menos memorable, ó el descubrimiento del Océano Pacífico, por Vasco Núñez de Balboa, en 25 de Septiembre de 1513.

La grande obra del genio colosal de Cristóbal Colón y de la magnanimidad de España, tornó entonces bajo el impulso de nuestra nación el sello providencial de mancomunar en todo nuestro planeta las relaciones del mutuo conocimiento, inmensos adelantos intelectuales, morales y materiales, con más y más felices aspiraciones y fraternal abrazo de toda la humanidad.

¿Quién podrá, señores, mejor que vosotros, presentir á dónde nos llevan tantos y tan maravillosos progresos realizados por el saber humano desde que Newton descubrió y fijó la ley de la atracción universal; precedido de Laplace, su bienhechor, reconoció   —121→   Poisson los íntimos resortes de la mecánica celeste; penetró Lavoisier en los recónditos senos de la Química, demostrando ser Dios tan glorioso en lo infinitamente grande como en lo infinitamente pequeño; y formuló Ampère las leyes de la electricidad dinámica? Y para no cansarme en describir ese movimiento de incesante avance universal, advertimos, que, en este mismo año, en estos momentos en que tengo el honor de hablaros, la electricidad sin hilos y los aviadores realizan el ensueño de la antigüedad que describió á Júpiter, dominando con su águila el reino de la atmósfera; y, sobre todo, vemos de qué manera el pensamiento humano, casi instantáneamente se comunica para aglomerar todas sus fuerzas y ordenarlas, resucitando lo pasado con la Historia, lo presente con la Geografía y con los grandes genios del Arte, de la Ciencia, del Gobierno y de la Moralidad lo porvenir.

Por esto, toda la América en masa, todos los Estados de Europa que han tenido parte en el descubrimiento, repoblación y civilización de aquel Nuevo Mundo, han comenzado á celebrar, y celebrarán con indescriptible entusiasmo, el año 1916, el suceso faustísimo que singularmente España conmemora, puesto que solamente españoles fueron los que, acaudillados por Vasco Núñez, cruzaron la espada con el asta del pendón de Castilla, para tomar, en nombre de ésta, posesión del Mar Pacífico.

Dos monumentos ostenta, señores, esta augusta Catedral de Sevilla, que ciertamente podrán competir con el de la estatua gigantesca de Vasco Núñez de Balboa, que ha de elevarse en la entrada del Canal del Istmo de Panamá en agradecimiento é inenarrable glorificación debida por todo el mundo al próximo precursor de Magallanes y de Elcano, que ciñeron el orbe con la espumante estela trazada por la quilla de la nave Victoria.

Hablo del mausoleo que encierra los despojos mortales de Cristóbal Colón, cuya sombra me parece levantarse ahora para postrarse ante los pies de la Virgen de la Antigua, á quien invocó más de una vez cruzando el Atlántico, y darle rendidas gracias, porque la primera tierra continental de América, poblada por los españoles, se puso bajo las alas de su protección maternal   —122→   , tomando el nombre de Santa María la Antigua del Darién.

Allí fué donde Vasco Núñez de Balboa, cuyo nacimiento, así como se disputaban las jónicas ciudades el de Homero, se disputan varias poblaciones insignes de la que fué provincia Romana senatorial y Visigoda Bética, que por su capital bien podríamos llamar Hispalense: Jerez de los Caballeros, Badajoz2 y, recientemente, Belalcázar; allí fué, repito, en Santa María la Antigua del Darién , donde Núñez de Balboa desplegó admirables dotes de energía y talento militar, de gobierno político y de ardimiento descubridor, dando ejemplo á Cortés y á Pizarro y á mil otros héroes de nuestra nación, de inauditas hazañas que ha laureado la Historia en sus páginas inmortales.

Por esto en Madrid, cuatro Centros científicos: la Real Academia de la Historia, la Universidad Central, la Real Sociedad Geográfica y la Unión Ibero-Americana, concibieron el proyecto de realizar aquí en Sevilla, que fué durante largos siglos el foco de atracción entre España y América, una exposición documental y cartográfica que con el concurso oficial, el de las iglesias y el de las grandes casas de la nobleza, ofrezca á las cultivadas inteligencias ancho y nuevo campo de investigación, que les permita esclarecer é integrar la Geografía, la Etnología, la Lingüística y, la Historia del Nuevo Mundo, sin excluir de esta labor la historia de sus jóvenes naciones, que, desprendidas un día de la Metrópoli europea, no han perdido la estimación ni el amor filial, profundo é indeleble, á las que les dieron el ser.

Organizado y bien meditado semejante proyecto, fué aprobado por el Gobierno de S. M., creándose el Comité directivo y compuesto del Director y Presidentes de las referidas Corporaciones, previa la inauguración para uno de los días de este año, que ha recaído en el de hoy, y señalándose para la clausura el 30 de Junio del año próximo, y celebrándose el Congreso histórico-geográfico en plena primavera, estación que mayores encantos   —123→   ofrece en Andalucía, y que tendrá la ventaja de poder disfrutar al propio tiempo de la Semana Santa y famosa feria sevillana, en las generosas condiciones con que brinda la rebaja de precios, otorgada por las Compañías navieras y ferroviarias en favor y obsequio de los congresistas.

Al Congreso han sido invitados en primer lugar, por el Ministerio de Estado, para que á este centro concurran, delegados de sus respectivos Gobiernos, tanto americanos como europeos, que tienen posesiones en América, hombres inteligentes que puedan y quieran aprovecharse de los documentos que les ofrece esta Exposición en el Archivo de Indias y en su aneja para el efecto Biblioteca Colombina, ó que desearen por cualquier otro término emitir en el Congreso Memorias peculiares, por escrito ó de palabra, que á tan fecunda labor histórica y geográfica pertenecen.

La organización de esta empresa, ideada por nuestro Comité, ha dependido de dos elementos: uno material y otro de actividad bien combinada ó metódica. La suma necesaria para los gastos indispensables de tamaña obra, fué anticipada liberalmente con una porción de la decretada por las Cortes para la grande Exposición de 1916. El Comité subalterno de Sevilla ha desplegado tal energía, como lo acredita el arreglo de las galerías, de las vitrinas, y de los documentos y mapas que pronto iremos á reconocer y admirar, contando asimismo con la generosa cooperación del Emmo. Cardenal-Arzobispo y de su Cabildo hispalense. La selección de los mapas y documentos que forman, digámoslo así, el alma de la Exposición, se ha debido, principalmente, al jefe y oficiales siempre beneméritos y dignísimos de la confianza de la nación en este Archivo de Indias, como también al espontáneo ofrecimiento de S. M. el Rey, de la Real Academia de la Historia, del Archivo y de la Biblioteca Nacional y de altas individualidades que irán enviando las escrituras al mismo propósito conducentes, para que la huella del olvido que tantas luces ha eclipsado y amortiguado de la vida histórica de la Humanidad , permita, eliminándose, que revivan y otra vez resplandezcan con vigor perdurable.

Si hubiese de citar nombres de tantos y tan sabios y preclarísimos   —124→   personajes como han intervenido con desprendimiento patriótico y generosa cooperación á este resultado, difícilmente podría poner término á su enumeración, y por otra parte temería ofender la modestia de muchísimos que aquí están presentes.

Con todo, séame permitido, en nombre del Comité que tengo, aunque inmerecidamente, el honor de presidir, ofrecer el testimonio de las más expresivas gracias y vivo reconocimiento á esta celebérrima y gloriosísima ciudad, que emuló, llamándose Colonia Rómula, el esplendor y nobleza de la antigua Roma; á su digno Alcalde, el Excmo. Sr. Conde de Urbina, y al Ecmo. Sr. Ministro de Instrucción pública y Bellas Artes, que llevando la voz del Gobierno de S. M. Católica (q. D. g.) ha venido á colmar nuestras esperanzas y se digna presidir con soberana ilustración y cordial benevolencia este acto solemne.

HE DICHO.





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