¡Adiós por siempre, hijo del alma mía!
¿A dónde vas, alma mía
Agur, Irene; hasta cuándo,
A la esposa más buena y más querida
Al comenzar la noche de aquel día
Al cuello de una humilde golondrina
¡Al fuego, cartas de adorados seres
Al llegar, cualquier día
Al nacer me recibieron
Al que antes cumpla su anhelo
Al regresar del otero
Al salir del Edén los dos impíos
Al ver mi desamor, piensan mis celos
¡Amé una vez, y dos, inmensamente
Amó a Andrés la bella Inés
Antes de merecerte
A Ovidio empieza a leer
Así con Satanás Julio habló un día
Así, niña encantadora
Así se hace uno querer
Así un esposo le escribió a su esposa
Asunto, lo que es verdad
¡Atrás!, que ya los altares
A una actriz que llegó a ser
A un alma en pena pregunté quién era
A un cierto maestro vi
Aun el pesar me asesina
A un monte una vez subí
Aunque, buscando impresiones
¡Ay! Anoche te escuché
¡Bella estación! Todo a gozar convida
Bridemos por Salomón
Brotó un día en Rosaura el sentimiento
¡Café! -Tal es la cuestión
Carlos Quinto, el esforzado
Cercado un francés quedó
Cierto cura en Torrevieja
Cierto monte por su altura
Colgó un zapato Luz con blanca mano
Como cruzado, a Judea
Como no tienen las miserias tasa
Con mis coplas, Blanca Rosa
¿Conque una buena dolora
Con tierna melancolía
Corre la madre al motín
Cree la vulgar opinión
Cuando con ansia de saber medito
Cuando, de Virgilio, en pos
Cuando el Dios justiciero
Cuando el pueblo a Otelo vio
Cuando murió la infiel, celoso un hombre
Cuando por todo consuelo
¡Cuán honda, oh cielos, será
¡Cuánta dicha y cuánta gloria!
¡Cuánto amor, Adela mía
¡Cuánto creía en ti, cuánto creía!
Dama y galán: él la ama
Decía de la reina de Inglaterra
De Diógenes compré un día
Dejó un proyectil perdido
De las penas de muerte que ejecuta
Del hombre, Emilia, las virtudes canto
Del mundo en las edades misteriosas
De niño, en el vano aliño
Desde que, siendo un santo, ha maldecido
Despertando en sus vecinas
Despojando a las gentes el demonio
Después de días de tormentas llenos
Después de Job, para templar mi enojo
Después de un viaje por mar
Después que sobre la losa
Después que Troya fue, severa Esparta
De su honor en menoscabo
De una hermosa pagana la existencia
De un junco desprendido, a una corriente
De Yuste en el santuario
Dio el Cielo a la mujer miles de encantos
Dios dijo a un ángel: -Rogad
Dos de abril. -Un bautizo-.¡Hermoso día!
Dos hablan dentro muy quedo
Dos soldados se hallaron
Dudando, Enriqueta, tu pura inocencia
El día de la Justicia
Ella. -¡Muerto mi bien, me matará la pena!
En el cristal de un espejo
En el tiempo en que el mundo informe estaba
En la noche del día de mi santo
En mi niñez, viendo una estrella errante
En mi vida infeliz paso las horas
En Yuste, en la pobre cama
Escribe el más cordial de los poetas
Escribe un pensador: «Tengo delante
Escribidme una carta, señor cura
Es la constancia una estrella
¿Extrañas, Elia mía
Faltando de los cielos
Fue a presidio Juan Pascual
Fue exhumado el cadáver de María
Fue Lersundi un general
¡Genio infeliz!, en su primer momento
Habla el poeta: «¡Oh vida encantadora!
Hallé una historia, lector
Hay un rincón maldito en el infierno
Hoy recuerdo con espanto
¡Inés! Tú no comprendes todavía
Insultáis, bostezando, a quien os ama
Jamás cantó la fe ni los placeres
Juan amaba tanto a Luisa
Jugando al «si tú quieres, yo no quiero»
La madre de mi amor, que está en el cielo
La reina de Suecia un día
La reina que enloquecía
Las leyes de Dios, Moisés
La virtud no es virtud sin la prudencia
Le dijo a Rosa un doctor
Llenas de gozo o de duelo,
Llevada por su ciega idolatría
Maldiciendo mi dolor
Marchando con su madre, Inés resbala
¡Me caso! Yo, que odio eterno
Me han contado que al morir
¿Me quieres?- le preguntó
Mientras la abuela una muñeca aliña
Mira hacia allá. ¿Tu eléctrica mirada
Murió Julia, maldecida
Murió por ti; su entierro al otro día
¡Música! -¡Qué aliento dan
Nació voluble Adán, y el Dios clemente
«Nada me importa».- Al sentimiento extraño
Ni amor canto, ni hermosura
Niña: ¿por que desvelada
¡Niño! a quien guarda el maternal cuidado
No acierto, Enriqueta hermosa
No alcanzó el premio a la virtud, María
No sé si es cuento o no es cuento
Nunca de joven, mi bien
Nunca fue de mi agrado
Nunca olvidéis este consejo, dado
Oyendo a un confesor que aseguraba
Padre, pequé, y perdonad
Para entenderse mejor
Para templar la aflicción
Parte el buque, y lo bate inútilmente
Pasan un siglo y cien, el tiempo pasa
Pasan veinte años: vuelve él
Pensando hacer el único modelo
¡Pobre Carolina mía!
Por más que me avergüenza, y que lo lloro
Porque dicen que un pájaro en cegando
Porque lleno de amor te mandé un día
Porque no infiel juzguéis a mi memoria
Por un «nacido» allí imploran
Pronto ya a matar al hijo
¿Qué es el Olimpo? -Para el niño, un juego
Que le enterrasen mandó
¿Qué mal, doctor, la arrebató la vida?
Queriendo un rey discutir
¿Qué sabemos? Que son los cementerios
Que te admire no es justo
Recuerdo que un astrónomo profundo
Refiere el vulgo agorero
Román, tu ciencia es incierta
Rosa, ¿conque perdiste
Sabrá todo el que estudie esta dolora
Salió de un aquelarre un encargado
Se casaron los dos, y al otro día
Seguid: veremos a qué luz impura
Se halla con su amante Rosa
Sentando indolentemente
Sentía envidia y pesar
Sé que corriendo, Lucía,
Se quieren dos, y él y ella
Si a mis sollozos les pregunto dónde
Si de vuestra hija fue estrella
Siguiendo con espíritu moderno
Sin el amor que encanta
Si no me ataran los pies
Si vivir no es dudar, prenda querida
Sobre arena y sobre viento
Sobre la tumba de ella escribió un día
Son hija y madre; y las dos
Sor Luz, viendo a Rosaura cierto día
Su carne en el infierno acostumbrada
¿Te acuerdas, madre mía? Apasionada
Te amaré, diosa Venus, si prefieres
Te mando ese presente, con la idea
Te vi una sola vez, sólo un momento
Tronaba tanto aquel día
Tu epitafio grabé; mas vi que un día
Tú pecas porque me adoras
¡Tus virtudes! Acaso me engañaras
Una estatua de Venus Citerea
Una fuente de un valle en Santa Elena
Un ángel y el demonio, a Eva un día
Una niña decía
Un galán la adoraba
Uno altivo, otro sin ley
Un pájaro solté que alzando el vuelo
Un sabio, a cuya hija fue la muerte
Ved lo que a Electa, su devota amiga
Ve un hombre amante a una mujer muy bella
Viendo en el mundo el Señor
Vine un convento a heredar
Vi una cruz en despoblado
Voy a contaros la historia
¡Voy a morir! Prenda del alma mía
Ya el amor los hastía
Ya el mal se nos revela
Ya he visto con harta pena
¡Ya no tengo esperanza
Ya que este mundo abandono
Ya se está el baile arreglando
Ya ves en tu interior por vez primera
Y entramos en Tetuán, en donde un moro
Y estudié hasta el latín porque creía
Yo conocí a un valiente