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21

Núñez y Domínguez, «Nuevo ciclo»: 21.

 

22

Antonio Magaña Esquivel, Imagen del teatro. Experimentos en México (México: Letras de México, 1940): 78.

 

23

J. Bustillo Oro, Tres dramas mexicanos: Los que vuelven, Masas y Justicia, S. A.. (Madrid: Editorial Cénit, 1933): 69-70.

 

24

Rodolfo Usigli, Teatro completo (México, FCE, 1979) tomo 3: 280.

 

25

La obra de Miguel N. Lira merece un mayor aprecio nacional. Con esta finalidad se incluye el párrafo siguiente. En 1925 publicó su primer libro: , con un prólogo de Francisco González León. Posteriormente aparecieron La guayaba (1927), el Corrido de Domingo Arenas (1932), Segunda soledad (1933), México-pregón (1933), Coloquio de Linda y Domingo Arenas (1934), Tlaxcala, ida y vuelta (1935), Retablo del niño recién nacido (1936) y Corrido-son (1937), En el aire del olvido (1937), Carta de amor (1938). Años después editó el Corrido del marinerito (1941), Romance de la noche maya (1944), Corrido de Manuel Acuña (1953) y Corrido de Catarino Maravillas (1960). Junto a sus propias creaciones, publicó en Editorial Fábula numerosos libros de otros autores, a quienes imprimía tratando de establecer parámetros editoriales de calidad. Como inquieto promotor cultural, fue director de varias revistas literarias: Fábula (1934) y el Correo Amistoso (1954), espacios abiertos en donde hicieron sus primeras intentonas literarias varios escritores hoy famosos en la literatura mexicana. En esos tiempos, ser literato era ser nadie, así que Lira siguió estudios de abogacía, que al terminar le valieron la designación como juez de Distrito en Tapachula, Chiapas, y de Tlaxcala. En el campo editorial ocupó jefaturas en el departamento editorial de la Secretaría de Educación Pública y fue fundador de la imprenta de la Universidad Nacional. Junto a la poesía antes mencionada, su interés por la dramaturgia fue perenne: Sí, con los ojos (1938) fue su primer aporte dramático; luego vinieron sus mejores dramas: Vuela a la tierra (1940), Linda (1942), Carlota de México (1944), El diablo volvió al infierno (1946), Tres mujeres y un sueño (1955) y El camino y el árbol (1942). Para escenarios infantiles escribió La muñeca pastillita (1942). En el ensayo, su producción fue reducida: una biografía breve de Andrés Quintana Roo (1936) y dos textos más, Itinerario hasta el Tacana (1958) y Yo viajé con Vasconcelos (1959). En colaboración con otros autores publicó dos libros de lecturas para escolares: con Antonio Acevedo Escobedo, Mi caballito blanco (1943), y con Valentín Zamora, Mis juguetes y yo (1959). Su última novela fue Mientras la muerte llega (1958).

 

26

Magaña Esquivel, Medio siglo de teatro mexicano: 60-61.

 

27

La programación del Teatro de Ulises está incluida en todas las historias del teatro, pero hay información poco citada por la crítica, especialmente la encontrada en Mendoza López, Primeros renovadores: 27-30; y Magaña Esquivel, Imagen 84-86. Se incluye información proveniente de una carta inédita enviada por José Gorostiza a Santiago R. de la Vega, funcionario del Instituto de Bellas Artes, en ella hace un recuento del Teatro de Ulises, del Teatro de Orientación y del Ciclo Post-Romántico (México, DF, 20 de febrero de 1936, en propiedad de José Gorostiza Ortega).

 

28

John Gassner, Dramatic Soundings (New York: Crown Publishers, 1968): 283.

 

29

Mendoza López, Primeros renovadores: 78. Este excelente libro, y Usigli, México: 130-31 y 171-76, son la base para reconstruir las labores del teatro en estos años. Además se incluye información de la correspondencia inédita de José Gorostiza.

 

30

El pseudónimo alude al poeta español Gabriel Bocángel (1608-1658).