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ArribaAbajoActo segundo

 

Aposento muy pobre adornado sin ostentación. La CONDESA sentada en una silla como pensativa, con un papel en la mano.

 
CONDESA
Esta acción, sobre las muchas

 (Levantándose.)  

de Brancourt, ha cautivado
mi corazón. ¿Ejercer43
esta fineza, y callarlo
al mismo por quien la hizo? 5
¿Haber a Alfonso encargado
que no lo dijera44? Ah,
mucha prueba es de su hidalgo
proceder. Todas sus prendas
(ya no me atrevo a ocultarlo) 10
le hacen amable a mis ojos,
le hacen digno de mi mano
y mi corazón. Yo quiero...
quiero... ¿Me avergüenzo? ¿Acaso
es delito que le haga 15
mi esposo? ¿Yo no le amo?
¿No es mi igual? ¿No me pretende?
¿Mi pobreza actual, mi estado
deplorable en sus riquezas
no terminará? ¿Qué hablo? 20
¿Qué pienso? ¿Acordarme pude
de sus riquezas? ¿Acaso
pueden ellas obligarme
en tiempo ninguno a un lazo
tan sagrado? No: me afrento 25
sólo de haberlas nombrado.
Yo amo a Brancourt, lo confieso:
sólo él en el mundo alcanzo
que puede hacerme feliz;
pero si a darle la mano 30
llegara, París diría
que me habían obligado
a ello mi situación
y sus caudales, no acaso
mi amor y sus prendas. Ah, 35
¡cuánto se engañara, y cuánto
me hace desgraciada! Oh
Brancourt, bien ve el Cielo santo
mi corazón: si tú fueras
un miserable artesano, 40
mi mano, mi amor, mi vida
fuera tuya; al dulce lazo
que me ofreces correría
precipitada; mas hallo
que eres... lo que no quisiera 45
que fueses en este caso.
 

(ALFONSO conduciendo de la mano a FAUSTINA por la derecha.)

 
ALFONSO
Vaya, aquí está la muchacha
que dije a V. S. Su honrado
proceder, aplicación
y humildad, me persuado 50
que han de complacerla: al menos
lo ha ofrecido así.
FAUSTINA
Y aguardo
cumplirlo.
CONDESA
Yo siento, Alfonso,
que traigas sus pocos años
a esta casa. Sabes bien 55
mi situación. El salario...
ALFONSO
Será ninguno; sus padres
se hallan en peor estado
que V. S.; tienen sobrada
familia, y me han suplicado 60
que a precio de que a Faustina
no la falte el necesario
sustento me la llevara.
CONDESA
Me lastiman los trabajos
que la aguardan.
FAUSTINA
Como V. S.
65
se halle bien, sabré llevarlos
con gusto. Aquí no habrá mucho
que hacer, según me ha informado
el señor Alfonso.
CONDESA
No.
FAUSTINA
Pues bien, Señora, yo hago 70
encajes45 medianamente;
luego que hubiese acabado
los quehaceres46 de la casa,
si gusta V. S. me encargo
de emplear el demás tiempo 75
en esa labor. Yo aguardo
que he de ganar lo bastante
para aliviar nuestro gasto
diario.
CONDESA
¡Ah pobre Faustina!
Tú eres niña, y me persuado 80
que ni aun podrás resistir
tu obligación.
  —13→  
FAUSTINA
Ya al trabajo
está hecho mi cuerpo. Sé
por aliviar el quebranto
de mis padres y poder 85
llevar pan a mis hermanos
no dejar47 en día y medio
la tarea de la mano
para comer ni dormir.
ALFONSO
Pobre muchacha.
FAUSTINA
Y acaso
90
sin haber comido en todo
este tiempo.
ALFONSO
Buen descanso;
no lo hiciera yo a fe mía,
si no como no trabajo.
CONDESA
¡Qué situación tan funesta 95
la de esta inocente, y cuánto
ostentosa la de otros!
Faustina mía, yo abrazo
tu promesa, y aun te ofrezco
tratar con el agasajo 100
mismo que si fueras mi hija.
Mira, en este primer cuarto
dejarás48 tu ropa. Alfonso
ha puesto ya por su mano
la comida, conque a ti 105
te resta tener cuidado
de ella. Luego entraré yo,
y te iré al pronto enterando
de algunas cosas.
FAUSTINA
Muy bien:
yo ruego a V. S. si acaso 110
halla en mí qué reprender,
lo haga, que yo enmendarlo
procuraré.
 

(Vase por la derecha.)

 
ALFONSO
Es un prodigio
la muchacha.
CONDESA
Me ha gustado
su humildad; pero dejemos 115
este asunto, y a otro vamos
más esencial.
ALFONSO
Bien, entiendo;
después de haberme cansado
bastante, lo que llevé
solamente es lo que traigo. 120
Por las joyas dan tan poco,
que no me he determinado
a venderlas. Son infames,
han conocido la mano,
y se han querido valer 125
de la ocasión, pero en vano,
porque han de pagarlas bien,
o yo no las vendo.
CONDESA
El caso
es que no hay otro remedio.
El casero está aguardando 130
su dinero; el mercader
el suyo; aquel noble anciano
que nos prestó los dos luises
lo mismo; los tres criados
que despediste, aunque es poco, 135
también querrán su salario;
este cuarto ha de pagarse,
los muebles que has ajustado
igualmente, sin contar
todos los demás atrasos. 140
Los más aprietan, Alfonso,
y no hallo para callarlos
otro arbitrio: aunque se vendan
a menosprecio, pagados
ellos, podré yo vivir 145
pobre, mas sin sobresaltos.
Ahora estoy inquieta: pueden
tal vez hoy atropellarnos
por esas deudas, y...
ALFONSO
Vaya,
deje49 V. S. el sobresalto, 150
que a nadie se debe nada.
CONDESA
¿Cómo?
ALFONSO
Como, a los criados
les pagué yo; al de los muebles,
Brancourt; al casero honrado,
y al pícaro mercader 155
no sé quién, pero pagados
me han dicho que están.
CONDESA
¿Alfonso,
tú sueñas?
ALFONSO
Aún es temprano.
CONDESA
Pues quién...
ALFONSO
Alguno que tenga
en su gaveta guardado 160
más dinero que nosotros.
Vi en una esquina fijado50
un cartel diciendo que
quien tenga crédito bajo51
o alto contra V. S. acuda 165
—14→
al instante a presentarlo
a Monsieur Remeu el cambista
donde quedará pagado.
Fui allá, procuré indagar
de qué fondo extraordinario 170
se pagan nuestras deudas,
pero después de gran rato
de instar que me lo dijesen52,
salí sin poder lograrlo.
CONDESA
Tú me has sorprendido.
ALFONSO
Y bien,
175
¿qué? Dios se lo pague: acaso
será el Rey.
CONDESA
Qué confusión
me has traído.
ALFONSO
La ha pesado
la nueva; pues fije53 V. S.
otro cartel, avisando 180
que vengan aquí y no allí
sus acreedores. Vamos,
vamos a otra cosa. Yo
he pagado los criados
y los muebles.
CONDESA
Tú, ¿con qué?
185
ALFONSO
Con dinero, porque al cabo
con palabras nadie quiere
decir que está bien pagado.
En esta bolsa tenía

 (Mostrando un bolsillo.) 

ahorrado todo el salario 190
de seis años. Hasta ahora
solamente se ha sacado
lo que pagué. Lo restante
puede V. S. reservarlo
para ir comiendo.
CONDESA
Tú, Alfonso,
195
quieres hacer más amargo
mi infortunio. ¿Lo que tú
adquiriste con trabajo
en mi casa, y que debía
servirte de alivio cuando 200
lo necesitases, quieres
que admita yo? ¿Tanto, tanto
crees tú que abusaría
de tu honradez?
ALFONSO
Vamos claros,
Señora: cuando era V. S. 205
rica y yo pobre, me ha dado
este dinero, además
del sustento necesario.
Ahora que la tortilla
se ha vuelto de arriba abajo54, 210
y soy yo rico, y V. S.
pobre, se lo vuelvo intacto.
CONDESA
¿Rico tú?
ALFONSO
¡Que no soy rico
con treinta luises que guardo
en esta bolsa, adquiridos 215
con honradez y trabajo,
y con conciencia, que en un
mayordomo es un milagro!
¿No soy rico, cuando a nadie
debo nada, y ahora me hallo 220
con deseo y proporción
de redimir los trabajos
de mi ama? Pues soy más rico
que el más rico potentado55,
que éste tendrá más dinero 225
que yo, y no sabrá emplearlo
quizás también.
CONDESA
¡Ay Alfonso!
Para conocer tu honrado
corazón, y vivir yo
reconocida a tu hidalgo 230
proceder no he menester
gozar de tu oferta. Acaso
mañana remediarían
estos luises un trabajo
en que te vieras, y yo 235
moriría de quebranto
al ver que por mí te hallabas
tal vez sin poder lograrlo.
No, Alfonso, tú eres ya viejo,
yo joven; mis pocos años 240
podrán mejor resistir
las desgracias; tú ganarlo
no puedes ya, yo sí; el tiempo
que Dios tarde en enviarnos
consuelo me sostendré 245
con la labor de mis manos.
ALFONSO
Bueno, y que aquellos que sepan
que he comido el pan ocho años
en casa de V. S. y que
no remedié sus trabajos 250
pudiendo deseen verme
lo menos asaeteado.
¿No es verdad? Este dinero
—15→
la hará a V. S. muy al caso,
y a mí no; yo estoy vestido; 255
no debo nada; me hallo
con salud, y tengo oficio.
CONDESA
¿Oficio tú?
ALFONSO
Y muy honrado.
¿No sabe V. S. que antes
de recibirme mi amo 260
fui oficial de Calderero?
CONDESA
Sí, mas lo habrás olvidado.
ALFONSO
Oh, quien sabe lo que es mundo,
no pierde por lo arriesgado
lo seguro. En todo el tiempo 265
que he servido, los más ratos
que no hacía falta en casa,
iba contento a ocuparlos
en mi antiguo oficio. El maestro
que tenía, desde el caso 270
en que murió mi Señor
me ha dado un jornal mediano,
y hoy al jornal ha añadido
la casa; un amigo rancio
que tengo en París me ofrece 275
la comida, con que es llano
que no estará el Rey mejor
que yo... Pero malgastamos
el tiempo, y a mí me llama
mi obligación.

 (Alargándole el bolsillo.) 

CONDESA
Pero...
ALFONSO
Vamos,
280
no quiera V. S. enojarme.
Guarde esta bolsa debajo56
de siete llaves, y vaya

 (Le toma como avergonzada.) 

de ese dinero gastando
lo que se ofrezca, que el día 285
que se la hubiese acabado,
veremos lo que ha de hacerse.
CONDESA
Yo no puedo...

 (Sale FAUSTINA.)  

FAUSTINA
Ahora ha llegado
preguntando por V. S.
Monsieur Dronbell...
ALFONSO
Bribonazo.
290
CONDESA
Vendrá a aumentar mis pesares.
ALFONSO
No recibirle, que al cabo
más que alivio ha de traernos
sufrimientos.
CONDESA
Sin embargo
no me atrevo. Que entre.

 (A FAUSTINA que parte.) 

ALFONSO
Siento
295
que no le hubiese quitado
de enmedio Brancourt.
CONDESA
¿Se sabe
si riñeron?
ALFONSO
Me han contado
que sí, y que Brancourt al fin
logró desarmarle cuando 300
llegaba ya gente.
CONDESA
Amor,

 (Aparte.) 

ya salimos del cuidado,
sin que Alfonso conociera
mi interés.
ALFONSO
Ya entra el bellaco.
 

(DRONBELL sale por un bastidor de la derecha y ALFONSO parte.)

 
DRONBELL
Hasta lograr mi intención 305
no cese mi astucia.
CONDESA
Extraño57,
Dronbell, en vuestro talento,
que habiendo ayer olvidado
groseramente el respeto
de esta casa, hayáis osado 310
volver a ella sabiendo
que era fuerza desairaros58
su dueño, si su crianza
no lo impidiera.
DRONBELL
El caso
de hallar...
CONDESA
Basta, en todo sois
315
muy grosero y temerario,
Dronbell: no extrañéis59 que os hable
en esta ocasión tan claro,
porque el que quiere que todos
respeten o su elevado 320
empleo o su nacimiento,
debe en sus hechos honrados
y comedidos mostrar
quien es, pues de lo contrario,
medirán por sus acciones 325
el cómo deben tratarlo.
DRONBELL
Mi honor ofendido...
CONDESA
Antes
ofendisteis vos el claro
de Brancourt y el de una dama
de distinción, que mirarlo 330
debierais con el respeto
más grande: si es que ella ha dado
—16→
(que no lo creo) motivo,
para que anden ultrajando
su nombre, debierais vos 335
con el acero en la mano
desmentirlo. Pero en fin,
Dronbell, esto no es del caso.
Vos frecuentasteis60 mi casa,
según habéis declarado, 340
por solicitar mi amor;
éste, si he de confesaros
la verdad, estoy muy lejos
de dárosle, o porque acaso
no se adapta a mi carácter 345
el61 vuestro, o porque empeñado
ya mi corazón no puede
admitir otros halagos62.
Con que en esa inteligencia,
creeré que a retiraros 350
de esta casa empezaréis
este día, colocando
vuestro amor en otra dama
que pueda recompensarlo.
DRONBELL
Corazón, no desmayemos. 355

 (Aparte.) 

Madama, ese desengaño,
propio de vuestra franqueza,
ha días que me le han dado
vuestros desaires, y hubiera
omitido el visitaros 360
desde ayer, a no venir
hoy a efecto muy contrario
del de otro tiempo. Mi honor
es escrupuloso tanto,
que no sufre verse un día 365
por una duda ultrajado.
Brancourt sabéis que atrevido
me desmintió, y vos, buscando
la verdad entre los dos
quedaríais, hasta tanto 370
que tuvierais una prueba
de la verdad o el engaño.
Ésta he venido a traeros,
porque veáis que mi labio
no es capaz de producir 375
una impostura.
CONDESA
Temblando
estoy, que hallar no quisiera
a Brancourt conmigo falso.
DRONBELL
Está tan bien contrahecha
su letra que me persuado 380

 (Aparte.) 

que aun se engañaría él mismo.
Decid, ¿conocéis acaso
de Brancourt la letra?
CONDESA
Sí.
DRONBELL
¿Es ésta?

 (Mostrando un papel.)  

CONDESA
No hay que dudarlo.
DRONBELL
Pues leed.

 (Dándosele.) 

CONDESA
Tiemblo al tomarle.
385
DRONBELL
Si logro así malquistarlo
con ella, me será fácil
después cuanto estoy trazando.
CONDESA
Válgame Dios.

 (Acaba de leer.) 

DRONBELL
¿Dudaréis
ahora lo que os he contado? 390
CONDESA
Ya no hay verdad en los hombres
cuando Brancourt me ha engañado.
DRONBELL
Por convenceros busqué
anoche mismo a un lacayo,
que es toda la confianza 395
de la Mariscala: al cabo
de persuasiones y ofertas,
que vencen más a un criado,
me ofreció sacar con maña
a su ama alguno de tantos 400
papeles como Brancourt
la escribe, y a poco rato
me trajo63 el que habéis leído.
CONDESA
¿Brancourt engañoso? ¿Falso
Brancourt?
DRONBELL
Algo lo ha sentido;
405

 (Aparte.) 

quiero seguir el engaño.
CONDESA
Apenas lo creo.
DRONBELL
Os di
por dejar mi honor ganado
con vos este testimonio
de mi verdad, pero os traigo 410
de su indigno corazón
otro testigo abonado.
CONDESA
¿De Brancourt?
DRONBELL
Sí, de Brancourt.
Él al Rey ha asegurado
que vuestro esposo vendía 415
torpemente los arcanos
de este Reino64 al suyo, siendo
una espía disfrazado
de nuestras ideas.
CONDESA
Como...
—17→

 (Admirada.) 

DRONBELL
Y que vos con ese cargo 420
quedasteis cuando él murió.
S. M. irritado
con el aviso, dio orden
al instante de arrestaros
y apoderarse de todos 425
vuestros papeles.
CONDESA
No acabo
de creerlo.
DRONBELL
Pero yo,
como con ternura os amo,
le ofrecí inquirir con maña
la verdad, para avisaros 430
de todo, porque viváis
precavida.
CONDESA
Cielo santo,
¡Brancourt tal vileza!
DRONBELL
Creo
que haberos el Rey quitado
la pensión de eso ha nacido 435
solamente. No, es en vano
que os afijáis: os lo he dicho
sólo para que en el caso
que recibáis a Brancourt
en vuestra casa, cuidado 440
tengáis de no confiarle
vuestro pecho. Yo me encargo
de hacer ver al Rey que es
falso cuanto os ha imputado;
y así vivid sin temor, 445
que no porque esté notando
vuestra ingratitud podrá
dejar Dronbell de miraros
como mujer, y mujer
a quien ha querido tanto. 450
Yo os ofrezco no venir
desde hoy más a molestaros,
a no ser que en favor vuestro
me haga volver un acaso;
pero en cualquier tiempo os juro 455
que hallaréis en vuestro amparo
y alivio, como hasta aquí,
todo cuanto tengo y valgo,
protestándoos que algún día
que sepáis como he pagado 460
vuestro rigor, de continuo
estará despedazando
vuestro corazón la pena
con que de vos me separo.

 (Vase.) 

CONDESA
¡Válgame Dios, qué dobleces 465
tiene el corazón humano,
y qué arte para engañar
algunos hombres! Yo acabo
de verlo bien: creí que era
Brancourt el hombre más franco, 470
el más sencillo, el más noble
de la tierra, y penetrado
su interior, es más vil,
más cauteloso e inhumano.
Yo le amaba, lo confieso; 475
conozco que me engañaron
la virtud y sencillez
que aparentaba: dudarlo
podía ayer, pero hoy ya
con testimonio tan claro 480
no puedo: Brancourt es... Alma,
¿aún sientes verle ultrajado?
¿Querrás defenderle? No,
Brancourt es un monstruo falso
y detestable; es indigno 485
de mi amor; ni aun verle trato
más en mi vida; evitarle
quiero el rubor que mis cargos
sacarían a su rostro,
y la confusión y espanto 490
de verme, y ver descubierto
su crimen; débame el falso
esta piedad, el dolo
de perderle, y este llanto
que por él vierto: mas sepa 495
que mientras viva ha acabado
para mí, pues la memoria
de su culpa en cualquier caso
hará que le mire yo
con horror, odio y espanto. 500

 (Parte por la izquierda.)  

 

(Aposento más largo, con mesa, escribanía, papeles y una silla de brazos. ALFONSO por la derecha y DRONBELL por la izquierda.)

 
ALFONSO
Buen Dios, con lo que me pasa
estoy todo atribulado.
DRONBELL
Hola65, ¿a qué ha entrado hasta aquí?
ALFONSO
Señor, estoy esperando
que salga el Rey para hablarle. 505
DRONBELL
Alfonso es, y me persuado
que ha de frustar mis ideas (Aparte.)
—18→
si le habla. Podéis marcharos
si eso queréis, porque el Rey
no da hoy audiencia.
ALFONSO
Taimado66,
510
bribón, él me desconoce,
yo quiero hacer otro tanto.

 (Aparte.) 

S. M. al subir
me dio a besar su real mano,
y sabiendo que quería 515
hablarle, mandó que un rato
le espere aquí.
DRONBELL
¿A vos el Rey?

 (Con desprecio.) 

ALFONSO
Sí señor.
DRONBELL
¿Estás borracho?
ALFONSO
No bebo.

 (Con secatura.) 

DRONBELL
No puede ser.
ALFONSO
Hace más de cuarenta67 años 520
que hablo la verdad.

 (Con entereza.) 

DRONBELL
Bien, pues
de intención habrá mudado,
porque aquí no ha de salir.
ALFONSO
Cumpliré con esperarlo.
DRONBELL
Allá fuera.
ALFONSO
Aquí mandó,
525

 (Con resolución.) 

conque de aquí no me aparto.
DRONBELL
A los hombres atrevidos
se los echa de aquí a palos.
 

(Da a ALFONSO con el bastón a tiempo que sale por la izquierda el REY.)

 
REY
¿Qué haces, Dronbell?
DRONBELL
Gran Señor,
castigar a un temerario. 530
ALFONSO
Señor, V. M.
ordenó que en su despacho
le aguardara, y porque quiso
mi humildad ejecutarlo68,
injustamente ofendido 535
ha maltratado mis años.
REY
¿Tú, Dronbell, tan orgulloso,
tan cruel, tan inhumano
con un infeliz? ¿Tú osar
levantar a un hombre honrado 540
tu bastón, y hacer sus canas
de tu vil cólera el blanco?
¿Tu ofender a quien mi nombre
tomó por digno sagrado
de una aparente osadía? 545
Vive Dios que me ha enojado
tu villanía de suerte
que apenas un medio hallo
para castigarla. Todo
el amor que has granjeado69 550
en muchos años de mí
vendrá un instante a borrarlo
si no abrazas el partido
de satisfacer a entrambos.
¿Qué desagravio pretendes 555
tú de esta ofensa?

  (A ALFONSO.)  

DRONBELL
Temblando
estoy.
ALFONSO
Señor...
REY
Dilo.
ALFONSO
Sólo
que le perdone este agravio
V. M. Bastante
castigo, si lo miramos, 560
le dará el remordimiento
de haber así atropellado
mis canas y mi pobreza.
REY
Avergüénzate, inhumano,
de ver su virtud. Aprende 565

  (A DRONBELL.)  

de este mísero artesano
a proceder con grandeza,
pues poniendo yo en su mano
la satisfacción, se venga
con perdonarte el agravio. 570
Parte de aquí, pero advierte
que mientras yo esté reinando70
no he de71 sufrir que se valga
alguno de mis vasallos
para ultrajar a los pobres 575
del favor que yo le he dado.
DRONBELL
Corrido voy: mas vengarme
de este mayordomo aguardo.

 (Vase.) 

REY
El heroísmo de este hombre
por mi vida me ha admirado 580
tanto como la altivez
de Dronbell me ha disgustado.

 (Se sienta.) 

¿Quién eres?
ALFONSO
Soy de Madama

 (Con cobardía.)  

Varrone criado, y vasallo
de V. M.
REY
Bien,
585
¿y qué quieres?
ALFONSO
Yo... Si... Vamos,

 (Con turbación.) 

no acierto a hablar.
REY
No te turbes:
—19→
hombre soy como tú, acaso
con más ventura al nacer
solamente. Háblame claro. 590
ALFONSO
Yo me animo. Señor, mi ama
quedó viuda ha más de un año,
sin hijos, por cuya causa
pasaron los mayorazgos
a otra casa. Solamente 595
para aliviar sus trabajos
la quedó aquella pensión
que le había señalado
V. M. al Conde.
Con ella íbamos pasando, 600
aunque con harta estrechez,
hasta hoy, que nos hallamos
con que V. M.
desde ayer nos la ha quitado,
de modo que en la penosa 605
constitución nos miramos
de mendigar o morir
de hambre, Señor. Si mis años
me dieran más resistencia,
haría con mi trabajo 610
por mantener a mi ama,
pero no puedo, y su estado
me compadece. Ya todos
los que en vida de mi amo
la adulaban y servían 615
de casa se han desterrado,
sin que uno se haya ofrecido
a redimir sus trabajos.
Desengaños son de mundo
por fin, yo nada lo extraño. 620
Sus pocos años, Señor,
su viudez y su quebranto
no tienen ya más asilo,
más escudo, más amparo
que el de V. M.: 625
si éste la falta, ¡qué amargos
días pasará en el seno
de su miseria y estado!
Pero si (como yo espero)
encuentra en su Soberano 630
un tierno padre, ¡qué alegres
y felices para entrambos!
A eso he venido, Señor,
a pediros con el llanto

 (De rodillas.) 

más amargo que aliviéis 635
sus desgracias: a rogaros
que compadezcáis los males
que la están amenazando.
Sí, Rey piadoso, pues Dios
ha dejado72 en vuestras manos 640
el consuelo, derramadle
sobre una casa que el llanto
y el dolor habitan. Vuelva
a renacer el descanso
y tranquilidad en nuestros 645
corazones, para que ambos
dirigiendo nuestros ruegos
al Cielo mientras vivamos,
alcancemos de él que alargue
vuestra vida muchos años, 650
que colme el Reino de bienes,
que os amen vuestros vasallos,
que os saque siempre triunfante
de todos vuestros contrarios,
y en fin que no haya un quejoso 655
de vuestro gobierno sabio,
sino que todos repitan
con la fe que yo os consagro
que fuisteis un Rey piadoso,
justo, bueno, amable y santo. 660
REY
Por poco me ha enternecido
su lealtad. ¿Qué salario
te da la Condesa?
ALFONSO
Hasta ahora,
Señor, bueno me le ha dado.
REY
Hombre singular. ¿Y dónde 665
vive actualmente?
ALFONSO
En el barrio
de San Germán.
REY
Muy bien, vete.

 (Escribiendo.)  

ALFONSO
¿Iré, Señor, confiado
en que tendrá algún consuelo?
REY
Ya lo verás, vete.
ALFONSO
Malo,
670
airado73 está. Haced, buen Dios,
que se haya el Rey apiadado.

 (Vase.) 

REY
Criado fiel. Digno es
de imitación. Me ha engañado
Dronbell, distinta pintura 675
de la que me hizo su labio
de esta Madama me han hecho
Brancourt y este noble anciano.
Informarme por mí mismo
—20→
resuelvo, pues me persuado 680
a que si es tan infeliz
como me dicen su estado,
no será justo que en él
la deje yo. El Cielo santo
me hizo Rey, mas también me hizo 685
el padre de mis vasallos,
y cumpliría muy mal
con este precioso cargo
si a consolar no acudiera
su flicción y su quebranto. 690

 (Vase.) 

 

(El aposento anterior de la CONDESA: ALFONSO por la derecha regocijado, y la CONDESA por la izquierda sobresaltada.)

 
ALFONSO
Ama mía.
CONDESA
¡Oh Dios! Alfonso,
¿qué traes?
ALFONSO
Albricias pido.
CONDESA
¿De qué?
ALFONSO
De una buena nueva
que traigo: mas no la digo
sin albricias.
CONDESA
Yo te ofrezco
695
mi gratitud, que es, amigo,
cuanto puedo.
ALFONSO
Pues no es poco
lo que V. S. me ha ofrecido,
porque ya ni agradeciendo
se pagan los beneficios. 700
CONDESA
No me tengas impaciente
más tiempo; ¿qué ha sucedido?
ALFONSO
Mucho bueno, y mucho malo.
Lo bueno es que al Rey he visto.
CONDESA
¿Al Rey?
ALFONSO
Sí señora; le hice
705
presente todo el conflicto
de V. S. Me eché a sus pies,
imploré su patrocinio,
lloré; vaya, ni aun yo supe
lo que hice allí.
CONDESA
¿Y qué te dijo74?
710
ALFONSO
Me preguntó por la casa
de V. S. luego, y él mismo,
porque no se le olvidasen
puso entonces por escrito
las señas. ¡Oh Rey piadoso, 715
gócete Francia mil siglos!
CONDESA
¡Santo Dios, qué intentará!
ALFONSO
¿Qué ha de intentar su benigno
corazón? Enviar consuelo
a esta casa.
CONDESA
¡Ay mi querido
720
Alfonso! Que tú no sabes
dónde llega mi destino.
Brancourt ha supuesto al Rey
que el Conde había vendido
a su patria los arcanos 725
del Parlamento.
ALFONSO
Dios mío:
¿Brancourt?

 (Sorprendido.)  

CONDESA
Sí, y aun que yo hacía
desde que él murió lo mismo.
ALFONSO
No puede ser.
CONDESA
¿Y si ves
más patente otro delito 730
de ese cruel dudaraslo?
Toma, lee aquese escrito,

 (Dale una carta.) 

y verás en sus engaños
quien él es.
ALFONSO
Yo pierdo el juicio.

 (Leyéndole.) 

CONDESA
Mira si quien engañar 735
a una infeliz mujer quiso
será capaz de cualquiera75
bastardía.
ALFONSO
Confundido

 (Dejando de leer.) 

me quedo. Brancourt...
CONDESA
Brancourt
es un pérfido, un indigno 740
caballero. El conocerle,
hoy a Dronbell he debido.
ALFONSO
¿A Dronbell?
CONDESA
Sí.
ALFONSO
Ya no creo,
ni aun lo mismo que he leído.
Es un impostor, un vil. 745
Solamente el artificio
se halla en él. No crea V. S.
en sus palabras impío:
si yo amara la venganza,
tal vez hubiera podido 750
abatir su orgullo, pero
luego me he compadecido.
De palos me ha dado.
CONDESA
¿Quién?
ALFONSO
Ese bribón, y en el mismo
—21→
despacho del Rey.
CONDESA
¿Qué causa...?
755
ALFONSO
Ninguna; haber yo querido
hablar a S. M.
y querer él impedirlo.
CONDESA
Ah, pobre Alfonso, ¡qué caros
te cuestan los beneficios 760
que me haces!
ALFONSO
¡Oh sí! Más caro
le cuesta a él ser atrevido:
pero ya pasó, y salí
con la mía de haber visto
al Rey y haber mejorado 765
quizás hoy vuestro conflicto;
vaya, ya es tarde, y yo estoy
falto de sueño y molido.
Mi jornal de la semana
cobré hoy; aquí está enterito. 770
De él, si no me ha de reñir,
tomaré aquello preciso
para calzarme, y el resto
puede echarlo en el bolsillo
grande, y durará algo más. 775
CONDESA
¡Oh Alfonso! ¡Oh bienhechor76 mío!

 (Arrojándose a sus pies enternecida.)  

ALFONSO
¿Qué hace V. S.?

 (Deteniéndola.) 

CONDESA
No me estorbes77
que bese tus pies.
ALFONSO
El juicio
perdió sin duda. Señora,
menos extremos conmigo. 780
Guarde V. S. ese dinero
y no me afrente: he cumplido
con la ley de buen criado
hasta hora, que es lo mismo
que hubiera hecho otro. En fin 785
temple V. S. su conflicto,
que mientras se tenga tieso
Alfonso a lo menos fío
que no falte que comer
sin cansar a esos indignos 790
caballeros que de V. S.
y su pobreza han huido
infames.
CONDESA
¡Oh virtuoso!
¡Oh admirable! ¡Oh compasivo
Alfonso! Mientras yo viva 795
hallarán tus beneficios
una esclava en mí; y si Dios
no mejora mi destino
para poder compensarlos,
le pediré de continuo 800
que lo haga por mí.
 

(FAUSTINA por la derecha.)

 
FAUSTINA
Señora,
un caballero que dijo
ser el Marqués de Brancourt
para entrar pide permiso.
CONDESA
¡Cruel! Yo no quiero verle. 805
Desvaneció mi cariño
su traición: dile... mas no;
tú puedes, Alfonso mío,
despedirle.
ALFONSO
Bien, di que entre.
 

(A FAUSTINA, que parte.)

 
CONDESA
No le digas que he sabido 810
sus culpas, porque no quiero
que cometa otro delito
por satisfacerme. Alma,
no reprendas mi desvío,
que no es digno de mi amor 815
quien es tan cruel conmigo.
 

(Parte por la izquierda.)

 
ALFONSO
Bien; bien; le diré no más
todo lo que aquí he sabido,
porque si es verdad se afrente,
y si no lo es, desmentirlo 820
pueda.
 

(Por la derecha BRANCOURT.)

 
BRANCOURT
Y bien; ¿adónde está
Madama?
ALFONSO
Si he de deciros
la verdad, en este instante
por no veros se ha metido
en su cuarto.
BRANCOURT
¿Por no verme?
825
ALFONSO
Sí señor.
BRANCOURT
Me ha sorprendido
usted; pues como...
ALFONSO
Hizo bien.
BRANCOURT
Decidme, ¿por qué motivo
hizo bien?
ALFONSO
Mirad, Señor,
que os enojaréis si digo 830
lo que siento.
BRANCOURT
No haré tal,
hable usted, yo lo permito.
ALFONSO
Pues bajo de ese supuesto,
¿con qué fin habéis venido,
decid, fingiendo que amabais, 835
—22→
a pretender su cariño
y su mano, si es ya de otra
tiempos ha? ¿Qué triunfo digno
de una alma grande ser puede
el seducir un sencillo 840
corazón, y querer luego
hacerle de su apetito
víctima triste? ¿Merece
ese premio tan inicuo78
la virtud de mi ama? ¡Ah! 845
¿Burlar su honor? Vive Cristo79
que cuando llego a este punto,
ni aun del respeto debido
a vuestra clase me acuerdo;
y si hubiera sucedido, 850
por desgracia, que robado
hubierais con artificios
su honor, a pesar de verme
con tan limitados bríos
por mis años, os le hubiera 855
hecho volver terso y limpio,
o a pedazos... Pero gracias
a Dios que no ha sucedido.
Vos pretendisteis negar
vuestro engaño, mas vos mismo 860
también le habéis confesado,
y en mi mano está un testigo.

 (Mostrándole el papel.) 

Fuera de querer burlarla,
decid, ¿qué daños os hizo
esa joven virtuosa, 865
que con infame designio
al Rey supusisteis que
fue su difunto marido,
y que lo era ella también,
un vil espía escondido 870
de Inglaterra? ¡Qué impostura!
¿Qué maquinabais, decidlo,
con tal calumnia? ¿Que el Rey
la quitase el corto alivio
de la pensión que tenía? 875
¡Ah, ya le habéis conseguido,
Señor! ¡Ya lograsteis verla,
por vuestro influjo maligno,
en el más funesto estado!
Pero también os afirmo 880
que lograsteis que mi ama
os haya al fin conocido
y os deteste: sólo quiere,
y eso en su nombre os lo pido,
que os vais de esta casa, adonde 885
torpemente habéis traído
la desolación y el llanto.
Hacedlo, y en cualquier sitio
que os acordéis de nosotros,
de vuestro injusto designio 890
y de nuestra situación
afrentaos y confundíos.
BRANCOURT
¿Acabasteis?
ALFONSO
Sí señor.
BRANCOURT
¿Por qué pensáis que he sufrido
vuestra osadía?
ALFONSO
Porque
895
os enmudeció el delito.
BRANCOURT
Basta: porque os creí loco.
Enseñadme ese testigo.
ALFONSO
¿Es letra vuestra?

 (Enseñándole el pliego.) 

BRANCOURT
Sí es.
ALFONSO
Pues leed, y luego idos. 900

 (Lee BRANCOURT.)  

BRANCOURT

Amada mariscala.

 (Responde.) 

Ya aquesta letra no es mía,
porque yo jamás he escrito
a una mujer que la amaba

 (Lee.) 

Esta noche parto con el Rey a Versalles.

 (Responde.)  

Mentira, nunca he tenido
el honor de ir con el Rey. 905

 (Lee.) 

Por cuyo motivo no podré verme esta noche como las demás.

 (Responde.) 

Mentira, siempre he dormido
solo en mi casa.

 (Lee.) 

Compadece el dolor que pasará a un corazón que tan tierno te ama...

 (Responde.) 

Mentira,
nunca fui tan expresivo,
ni amé tan tierno.

 (Lee.) 

...al apartarse de su bien y de la gloria que...

 (Responde.) 

Mentira:
tomad, que aquesto no es mío. 910

 (Dándole el papel.) 

ALFONSO
¿Pues no dijisteis80 poco hace
que sí?
BRANCOURT
Bien: pues ahora digo
que no: la letra será
mía, mas no el contenido.
Algún pícaro... Desprecio 915
sus infames artificios.
—23→
Diréis a Madama (pues
de su parte me habréis dicho
esas razones, y sólo
por eso os las he sufrido) 920
que Brancourt no amó en su vida
más mujer que ella: enemigo
es de las demás; que nunca,
ni aun por política, quiso
hablar a esa Mariscala; 925
que si dar quiere a ese escrito
más crédito que a mis voces,
yo no darle determino
más satisfacción, pues basta
que Brancourt se lo haya dicho. 930
Esto respondo a esa carta:
y al execrable delito
que con igual fundamento
me imputan, y que yo miro
con igual desprecio, esto 935
direisla cuanto he sentido
que conociendo a Brancourt
tanto tiempo haya creído
que cabe en su corazón
bajeza alguna. La estimo, 940
lo confieso; mas su fácil
credulidad me ha ofendido
aun más que el mismo impostor;
direisla que el tiempo mismo
la hará ver quien soy, y quien 945
el bribón que la ha influido;
pero entretanto no quiero
perdonar para su alivio
medio alguno. Cobrad, vos,
esa letra. Os imagino 950

 (Dale un papel.) 

hombre de bien. Empleadla
de modo que por motivo
ninguno desde hoy decaiga
su decencia, ni preciso
regalo, que yo me encargo 955
de libraros a vos mismo
segunda letra antes que
ésta se acabe. Me fío
de vos; en la vida sepa
de qué mano ha recibido 960
el beneficio: cuidado,
porque llegaré a sentirlo.
Y ahora porque Madama
con ese falso testigo
coteje otro verdadero 965
dadle este pliego que él mismo
la hará ver que no es Brancourt
el mismo que ella ha creído.
 

(Parte por la derecha.)

 
ALFONSO
Oíd, oíd: de estos hombres
hay pocos; si él ha fingido, 970
no he de fiarme en mi vida
de hombre alguno. Pero miro,
miro la letra, que es
lo que importa. A favor mío

 (Leyendo un pliego.) 

viene librada. ¡Qué gozo! 975
¡De dos mil libras! Me admiro
de su espíritu. ¿Y quería
que tuviera yo escondido
este rasgo? No, perdone
Brancourt, lo sabrá ahora mismo 980
mi ama, porque le agradezca
y compense el beneficio,
y después todo París,
porque lo admire. Estos dignos
hechos no deben callarse. 985
Señora: ¡qué regocijo!
Señora, venid corriendo.
 

(Por la izquierda la CONDESA.)

 
CONDESA
Alfonso, ¿qué ha sucedido?
¿Volvió a engañarte ese aleve
con algún nuevo artificio? 990
ALFONSO
Hable V. S. de Brancourt
con más honor, o reñimos.
Si él no es el hombre de bien
que hay en París, yo permito
que me ahorquen. Le he llenado 995
de oprobrios, y sólo ha dicho
que en su vida habló a Madama
la Mariscala.
CONDESA
Ese escrito...
ALFONSO
No es suyo. Él partió enojado
con V. S.
CONDESA
¿Qué le has dicho?
1000
ALFONSO
Todo, porque se aclarase
la verdad: él me ha advertido
que lo calle, pero yo
haré mal en no deciros
que esta letra me ha entregado 1005
de dos mil libras.
CONDESA
¡Qué he oído!
¿Para qué?
ALFONSO
Para que cuide
de cuanto haga falta. Él mismo
—24→
dice que librará otra
antes que haya concluido 1010
de gastar ésta.
CONDESA
Yo estoy
absorta.
ALFONSO
Y en este escrito,

 (Dala otro pliego.) 

dijo que hallaría V. S.
quien era Brancourt.
CONDESA
Dios mío,
¿qué será?

 (Lee.) 

Querido Brancourt: he leído la súplica que me haces a favor de Madama Varrone, y me ha enternecido la pintura que me ofreces de su virtud y situación, de que me habían informado bien distintamente. Yo te prometo aliviársela en cuanto me restituya a París, que será mañana.

Versalles &c.

Luis XIV.

ALFONSO
Y bien, lo ve V. S.
1015
CONDESA
Me confundo.
ALFONSO
Lo que he dicho,
imposturas de Dronbell.
Es un villano. Este escrito...
CONDESA
Puede ser supuesto.
ALFONSO
Bueno;
¿y esta letra?
CONDESA
Algún arbitrio
1020
para disfrazar su idea.
ALFONSO
No puede ser...
CONDESA
Dronbell mismo
ha usado de estas finezas
para engañarme.
ALFONSO
Lo he visto.
CONDESA
Y aun hoy he creído, Alfonso, 1025
que es quien los atrasos míos
está pagando.
ALFONSO
¿Dronbell?
Bueno; finezas de dicho
he visto muchas, mas de hecho
ninguna: ¿y con tal sigilo 1030
he? Si os diera un luis, al punto
París lo sabría. He visto
bien su carácter.
 

(Por la derecha FAUSTINA.)

 
FAUSTINA
Señora,
un mancebo, según dijo,
de un cambista solicita 1035
ver a V. S.
CONDESA
No imagino
para qué. ¿Se debe algo
a algún cambista?
ALFONSO
En mi libro
nada.
CONDESA
Di que entre.

 (A FAUSTINA, que parte.) 

ALFONSO
Será
otra letra.
CONDESA
No respiro
1040
con descanso. Es insufrible,
para quien noble ha nacido,
el peso de un acreedor.
 

(Por la derecha el MANCEBO.)

 
MANCEBO
De V. S. criado.
CONDESA
Estimo
la atención de usted.
MANCEBO
Monsieur
1045
Remeu, mi Señor, rendido
se ofrece a los pies de V. S.
y la envía estos recibos
de algunas deudas pagadas,

 (Dándola unos papeles.) 

para resguardo.
CONDESA
Es preciso
1050
que primero sepa yo
quién pagó créditos míos
sin mi noticia, porque
sino no puedo admitirlos.
MANCEBO
Señora, aunque tengo expresa 1055
orden de no descubrirlo,
y sé con seguridad
que quedaré despedido
de la casa de mi amo
en rompiendo este sigilo, 1060
no importa: una acción tan noble
como la presente, miro
que no merece quedar
sepultada en el olvido,
sino que su fama misma 1065
la comunique a los siglos,
para que en ellos se imprima
de Brancourt el nombre digno.

 (Vase regocijado.) 

CONDESA
¿Brancourt?
ALFONSO
No, sino Dronbell.
CONDESA
¿Brancourt?
ALFONSO
¿V. S. lo ha oído?
1070
CONDESA
Ya fuera sobrado necia
si no diera a estos testigos
el crédito que merecen.
Amor, que fácil he sido
—25→
en creerle falso. Yo 1075
he agraviado el heroísmo
de sus hechos, y tan sólo
a satisfacerle aspiro.
Vuela, Alfonso, y de mi parte
di a ese joven peregrino 1080
y virtuoso se digne
perdonar mis desvaríos,
y vuelva a verme.
ALFONSO
Bien, voy
con el mayor regocijo;
pero si yo fuera que él 1085
no viniera.
CONDESA
¡Ay mi querido
Alfonso! Yo erré, confieso
mi culpa; pero te afirmo
darle una satisfacción
tan grande como el delito. 1090
ALFONSO
¿Sí? Pues me voy a buscarlo,
y cobraré de camino
la letra.
CONDESA
No, Alfonso, ésa
volvérsela determino
a Brancourt, porque no quiero 1095
ofender el honor mío
tomando tal cantidad
de quien aún no es mi marido.
ALFONSO
¿Pero lo será?
CONDESA
No sé.
Tú verás, Alfonso mío, 1100
lo que ha pagado, porque
si el Rey mejora propicio
mi situación pueda yo
devolvérselo.
ALFONSO
Imagino
que ha de ofenderse Brancourt 1105
del desaire.
CONDESA
Esto es preciso,
Alfonso.
ALFONSO
En fin, voy a verle.
 

(Vase por la derecha.)

 
CONDESA
Honor, pues ningún peligro
te amenaza, déjame
gozar la dicha a que aspiro, 1110
dando a Brancourt desde ahora
corazón, vida y sentidos.
 

(Parte por la izquierda.)