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El compromiso en la novela juvenil de Jordi Sierra i Fabra con referencia especial a «Lágrimas de sangre»

María José Gómez-Navarro





Jordi Sierra i Fabra nació en Barcelona bajo el signo de Leo. Su vocación literaria es temprana, pues comenzó a escribir a los 8 años y a los 12 ya había escrito una novela de 500 páginas. Inició estudios de aparejador, al tiempo que trabajaba; pero su afición a la música moderna hizo que los abandonara para dedicarse por entero a ella. Llegó a dirigir programas musicales en la radio, como Popular 1 y Disco Express, y algunas de las revistas españolas más prestigiosas de este tema (Super Pop de la que fue miembro fundador). Es autor de la enciclopedia titulada Historia de la música rock. Más adelante dejaría estas actividades para dedicarse por entero a la literatura. A los 25 años publicó su primer libro. Desde entonces, ha escrito en castellano para niños, jóvenes y adultos, cultivando prácticamente todos los géneros literarios: novela, poesía, relato, biografía, historia, ensayo y, últimamente, ópera. Varias obras suyas han sido adaptadas al cine y al teatro, ¡y representadas en diversas ocasiones! Tiene una obra muy extensa, más de 200 libros que se siguen vendiendo y leyendo con pasión: al final de La página escrita hay una relación de sus obras publicadas en las distintas lenguas de España y en Latinoamérica desde 1972 a 2006: no incluye enciclopedias de música, tratados, estudios ni biografías musicales, solo narrativa: 248 (falta la producción de 2 años). En 2007 había vendido más de 8 millones de libros (en las 4 lenguas de España). En junio del 2002, el Boletín de Temas Educativos (CIDE) del MEC informa que, entre los 10 autores más leídos por los alumnos de 4.º de ESO de los centros escolares de España, Jordi ocupa el 8.º lugar. Y destaca que sólo 4 de los autores citados están vivos: Delibes, García Márquez y Eduardo Mendoza). Y, como es lógico, ha obtenido multitud de premios (26 hasta el 2007). En 2007 fue galardonado con el premio Nacional de LIJ por una obra dirigida a un público muy amplio, Kafka y la muñeca viajera, que lleva ya 15 ediciones. Toda esta información la podéis encontrar en la página web de Jordi: www.sierraifabra.com.

Jordi es un autor prolífico (él prefiere que digamos que es un escritor fértil, como la tierra) y un viajero impenitente. Jordi vive con la misma intensidad que los protagonistas de sus novelas. Su afición a los viajes va pareja a su amor por la música y por la literatura. Y las dos primeras aficiones serán la fuente de inspiración de la tercera: la literatura. Me explico: en sus largos periplos por países lejanos descubre unas realidades muy variadas que le impresionan profundamente; y en el mundo de la música conocerá a una juventud muy distinta de la que protagoniza las novelas al uso. Se da cuenta de que hay una labor que le está esperando y que él, porque tiene una información privilegiada, fruto de su viajes y su convivencia con esos jóvenes en torno al mundo de la música, puede realizarla mejor que ningún otro: contar a los jóvenes lectores españoles, la mayoría pertenecientes a clases acomodadas, cómo viven, qué sienten, cuáles son los sueños y los problemas, en suma, la realidad, de una juventud española emergente en ambientes urbanos más populares, y también la realidad de niños y jóvenes de países del Tercer Mundo.

Vemos cómo su vida le ha llevado a su obra y, también, cómo, es uno de los pocos privilegiados que consigue vivir de sus 3 grandes aficiones: los viajes y la música, fuente de información e inspiración de la literatura, y esta como realización personal productiva. Este es el origen de su compromiso literario, del que espero que él nos hable más adelante con detenimiento. No quiero dejar de mencionar otra afición de Jordi que tiene su reflejo en sus obras: el cine. ¿Sabéis que ve una película todas las noches para desengancharse de lo que está escribiendo y poder dormir? ¿De dónde viene, si no es del cine, la estructura literaria fragmentaria de muchas de sus obras (poliédricas como dice JDA), la agilidad de sus diálogos, la variedad y la potencia de sus personajes...?

Pero Jordi ha ido más lejos, ha contraído una obligación, se ha comprometido a ayudar a los jóvenes españoles y latinoamericanos a través de 2 fundaciones que crea y financia:

  1. Fundación Jordi Sierra i Fabra (España) que pretende ayudar a jóvenes escritores convocando un premio literario para menores de 18 años, con dotación económica y el compromiso de publicación y distribución de la obra por la editorial SM.
  2. Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra para Latinoamérica (Medellín, Colombia) creada para fomentar la lectura y estimular la creación literaria mediante programas de sensibilización, formación e investigación.

Como material de trabajo para estas fundaciones, ha publicado en la editorial SM una especie de manual práctico de escritura, titulado La página escrita, donde explica lo que él cree que es el arte de escribir. Espero que él nos dé más detalles, incluso nos proyecte fotos sobre el funcionamiento de estas 2 instituciones.

Título sesión: El compromiso en la novela juvenil con referencia especial a la novela Lágrimas de sangre (Alfaguara, Madrid, 2008).

Compromiso: obligación contraída, palabra dada, fe empeñada: Diccionario de la RAE y de Manuel Seco.

Jordi en la conferencia pronunciada en el 27 Congreso Internacional del IBBY en Cartagena de Indias en 2002 dijo: «Mi compromiso está basado en contar aquello que he visto y en luchar por aquello en lo que creo». «Hay autores que asumimos el riesgo de ser menos agradables y más reales, porque hemos atravesado un mundo que sólo haciendo que se conozca podrá ser mejorado por futuras generaciones. Ese es nuestro compromiso». «Abogo porque aceptemos también el compromiso de contar la verdad allá donde esté y que se la ofrezcamos a nuestros lectores con pasión y sinceridad». Estos son 3 píldoras del pensamiento de Jordi, pero teniéndole a él aquí no tiene sentido que yo explique cual es su postura sobre este tema. Él lo hará mucho mejor que yo en su intervención. Yo voy a limitarme a encuadrar su obra.

Distintas interpretaciones de «compromiso» en relación con la literatura:

En el número monográfico (79-80 dic 2006-abril 2007) de la revista Peonza que publica el grupo Peonza de Santander, dedicado a Literatura y compromiso hay 2 artículos muy interesantes de 2 prestigiosos autores de LIJ: Ricardo Gómez y Gonzalo Moure.

Ricardo Gómez diferencia entre escribir sobre temas sociales y el verdadero compromiso del escritor: crear una obra literaria que responda a valores estéticos y a su idea sobre el mundo. Prefiere hablar, como Coetzee, de «literatura compasiva», con la que se pone en el corazón del otro, antes que de «literatura comprometida» que supone una obligación contraída. «El propósito de la literatura no es informar ni denunciar. Para eso están las organizaciones solidarias y los medios de comunicación. Una obra literaria debe recrear vidas y entornos, con unas ciertas condiciones estéticas con el propósito de dejar huella en el corazón del lector que no debe salir indemne de la historia». «Si consigue aportar al lector una visión profunda, diferente, íntima y nueva sobre el mundo, podríamos pensar que ha cumplido su propósito. Si además le hace un poco más sabio, un poco más solidario, un poco más crítico con la injusticia, un poco más abierto a las diferencias... resultará ser un poco más humano, lo que no es poco teniendo en cuenta los tiempos que corren».

Gonzalo Moure apuesta por una literatura para inquietar y poner en tela de juicio lo establecido, una literatura que aúne el compromiso moral y el compromiso estético. Se sorprende si se enuncia el tema del compromiso en la literatura. Lo considera una tautología: «escribir es una responsabilidad moral, sea un libro de denuncia o sea un libro comprometido simplemente con la belleza y la misma literatura. No hay libros inocentes. Todos conllevan una posición ética y moral independientemente de la voluntad de su autor. Ser leído implica una responsabilidad moral». «El problema reside en confundir compromiso con militancia o con panfleto». «El meollo de nuestra compromiso moral es darle la oportunidad al niño o al joven de emocionarse en el encuentro con el "otro" porque ese es el camino de vencer el individualismo feroz que nos impone nuestra sociedad de la abundancia. Si además el escritor tiene el coraje y la necesidad de estar donde se debe estar, mejor, porque esa presencia es consecuente con su literatura. No sólo escribe sobre el otro, sino también está junto al otro».

En 1990, la Asociación Española de Amigos del Libro infantil y Juvenil publicó un estudio titulado: Corrientes actuales de la Narrativa Infantil y Juvenil Española en Lengua castellana.

El padre Francisco Cubells hace ahí una clasificación exhaustiva de la narrativa disponible en el mercado. Yo menciono únicamente lo apartados en los que creo que se podrían incluir mucha de las obras posteriores de Jordi que responden a su compromiso personal con la sociedad. Dentro del Realismo destaca 5 corrientes:

  1. Realismo de la vida cotidiana (apartado familia problematizada: padres separados, delincuentes, represivos, explotadores...).
  2. Relatos de conflictividad intrapsíquica o del desarrollo humano / de formación (no aceptación de sí mismo, crisis de la adolescencia, superación de odios...).
  3. Novela contestataria o de denuncia de los desajustes de la sociedad (relato pacifista, denuncia de injusticias sociales, delincuencia infantil y juvenil, anomalías familiares /violencia/, defensa de la naturaleza).

En este estudio, a Jordi se le pidió que desarrollara el apartado de Ciencia Ficción, pues en aquella fecha 1990 había destacado más en este campo que en otros.

Alfredo Gómez Cerdá desarrolla en este estudio el capítulo de psicoliteratura, como lo llaman algunos especialistas como de Jesús Díaz Armas o libro psicológico: «La gran novedad del siglo XX es penetrar en los personajes, llegar hasta la complejidad ilimitada de la persona, y desde allí narrar. A este fenómeno no ha escapado la LIJ que ha visto cómo los personajes se han ido anteponiendo a todo lo demás, hasta conformar un tipo de literatura en el que lo más sustancial es el conflicto, lo interior, lo psíquico de esos personajes. Escribir este tipo de libros supone que el autor tiene que vivir especialmente cerca de sus personajes, tiene que establecer complicidades. Tiene que identificarse, emocionarse y sufrir con todos. Por lo general, los libros están escritos desde alguno de ellos, desde su óptica particular e interna. El estado de ánimo y los motivos de ese estado de ánimo suelen convertirse en el eje fundamental del libro. Plantean la tentación de la 1.ª persona para dar un tono supuestamente autobiográfico. La primera persona encierra más riesgos y es más fácil dejarse arrastrar por las emociones. Es cierto que un relato en 1.ª persona conseguido puede resultar de una frescura y una verosimilitud aplastante. // Es difícil que un autor que sabe que sus lectores son niños o jóvenes ofrezca una visión completamente nihilista de la existencia, a pesar de que él esté convencido de ello. El hombre está angustiosamente sólo en este mundo desmesurado e insolidario. Y tiene que hacer un esfuerzo, casi siempre sobrehumano, para dar sentido a su existencia. Yo quiero decir a los jóvenes que hagan ese esfuerzo, que tal vez merezca la pena».

Este análisis me parece muy riguroso y, al leerlo, evocaba continuamente el estilo de Jordi y visualizaba muchos personajes que discurren por sus obras. Este es uno de los secreto de las obras de Jordi, no es que viva cerca de sus personajes, es que se introduce dentro de ellos y narra desde el interior del ser humano. Incluso en las obras que escribe «desde la observación» ha conseguido meterse en la piel de los protagonistas. De esto sabemos mucho los editores que, a veces le hemos pedido que retoque algún pasaje de un libro, y nos hemos encontrado con una negativa, no por falta de voluntad, si no porque ya no está en la piel de esos personajes y desde fuera no puede modificar nada.

El capítulo de novela de denuncia social lo desarrolla Antonio Martínez Menchén y nos dice que se puede denunciar «desde dentro», desde la vivencia del joven que el escritor fue (sería la verdadera denuncia), o «desde fuera», no desde la vivencia, sino desde la observación o la información. En este caso habla de «turismo social».

Como voy a explicar más adelante, creo que Jordi escribe «desde dentro», novelas psicológicas, cuando nos presenta esa juventud española emergente. Es su compromiso personal con esa juventud española. Y, sin embargo, narra «desde fuera», hace «turismo social» (al decir de Martínez Menchén), cuando nos refleja la situación, los conflictos internos y externos de niños y jóvenes en otros países más o menos lejanos. Es su compromiso con la dura realidad del mundo. Los libros que podíamos agrupar, teniendo en cuenta este proceso de creación (desde dentro // fuera), suelen coincidir con los que yo, de forma muy pedestre, agrupaba en la editorial, teniendo en cuenta el resultado, bajo las etiquetas de «libros espejo» y «libros ventana». Los primeros miran hacia el interior del protagonista, nos hablan de sus conflictos más íntimos y de cómo el protagonista se debate en busca de una solución, y obligan al lector a mirar dentro de sí mismo: actúan como un espejo. Los segundos nos abren ventanas en nuestro limitado horizonte y nos acercan a personajes lejanos en el tiempo, en el espacio, pertenecientes a otras culturas, y nos ayudan a ponernos en la piel de otro cuyos conflictos tal vez tengan poco que ver con los del lector.

En la entrega de los premios Príncipe de Asturias 2002, me impresionaron dos frases que pronunció Arthur Miller, ganador del Premio de las Letras. Hablando de su relación con España, decía que la Guerra Civil española fue para su generación «una iniciación a la comprensión del siglo XX» y que, en cierta medida, «había colaborado a la formación de su conciencia del mundo». Me parecieron dos ideas reveladoras y de una gran lucidez que se podían predicar de muchas obras de Jordi: el conocimiento de los conflictos que se desarrollan en otros países nos hace tomar conciencia del mundo en que vivimos y, por tanto, nos convierten en ciudadanos del mundo.

El famoso periodista Ryszard Kapuscinski va más allá, dice que esto es «una obligación apremiante» en un interesante artículo (El País, domingo 2 de febrero, 2003): «Europa ya no es el centro del mundo. La primera reacción de Occidente ante el renacimiento de los pueblos del Tercer Mundo es el aislamiento hermético ante ellos... No es una buena solución... Un mejor conocimiento mutuo y más diálogo...es una obligación apremiante en un mundo multicultural...». ¿Qué mejor vehículo para conocer otros pueblos y conflictos lejanos que las novelas? Muchas novelas de Jordi nos hablan de esas realidades desde las vivencias de los protagonistas que están inmersos en ellas. No es una información fría y distante de documental, sino próxima y cálida de un relato encarnado en un ser humano concreto que está sufriendo ese conflicto, que nos abre su corazón y nos transmite las emociones que le embargan.

Aunque los organizadores han pedido que me centre en Lágrimas de sangre, (que pertenece al grupo de novelas de temática urbana y adolescente, según Jesús Díaz Armas / libros espejo / y libros escritos desde dentro) no puedo dejar de mencionar las novelas de clara denuncia social que discurren en escenarios lejanos con algunas características de las novelas de aventuras (héroes que arriesgan su vida y salen renovados, espectaculares huidas... / son libros ventanas / y escritos desde fuera. Menciono sólo 2 libros que conozco bien porque los edité en dos editoriales distintas: La piel de la memoria (Edelvives) y La música del viento (Ed. del Bronce).

La piel de la memoria, (Alandar n.º 1 por su potencia y calado, 2002, 20 ediciones hasta hoy, febrero de 2009) narra la vida de un niño de Mali desde los 12 a los 15 años, es vendido por su padre, convertido en esclavo, y explotado en una plantación de cacao en Costa de Marfil, de la que consigue huir. Con la ayuda de una joven y su maestro, asiste a la escuela y aprende a leer y escribir y nociones del mundo más allá de la ciudad donde vive. Cuando intenta volver con su familia vuelve a caer prisionero de unos bandoleros que, junto con otros 200 chicos, le introducen en un barco y pretenden venderlos como esclavos en otro país africano. Descubierto el juego, los negreros tiran los niños al mar y él consigue escapar. A los 20 años, cuando ya ha terminado sus estudios, Kalil narra su historia en 1.ª persona a un periodista que la graba para darla a conocer al mundo. Este es el planteamiento literario de la novela. Como habréis deducido del argumento, es una novela de aventuras con mucha acción, muchas peripecias, mucha emoción, mucho sufrimiento del protagonista, 2 huidas llenas de tensión, con un héroe que va superando las dificultades y que consigue salvarse cuando todos a su alrededor mueren. Es también una novela de formación: hay una evolución del personaje, fruto de su experiencia, un aprendizaje en toda regla, incluido su escolarización. Parte de un niño asustado que no conoce nada fuera de su pequeño poblado a un ciudadano del mundo cuya historia será conocida por mucha gente y servirá de testimonio de una realidad. Podría leeros fragmentos de esta novela donde se ve claramente el carácter testimonial que quiere dar a esta obra. Por ejemplo, el diálogo entre Kalil, ya un hombre hecho y derecho y el periodista en las páginas finales // Per.: El mundo intenta ayudar y lo sabes. //El mundo lleva años sabiendo esto, y sólo unos pocos aquí y allá hacen algo, aunque siempre cuando es ya demasiado tarde. ¿Cuántos niños tendrán que morir para que las grandes potencias nos escuchen?...//¿Vas a luchar?// Por supuesto. De entrada, para decir a los padres que no vendan a sus hijos...Ese será el primer paso. Después habrá que ir por los intermediarios y los empresarios que emplean niños... // Tenía 20 años, pero Kalil no reía. // ¿Cuánta gente conocerá mi historia? Mucha, te lo prometo.// Nunca es suficiente. // Lo sé (190-91). Por cierto, en un congreso oí una ponencia de Antonio y Lourdes Moreno Verdulla sobre la relación de esta obra y un artículo aparecido en la prensa sobre un barco cargado de niños esclavos que ningún país quería acoger. Esto nos va a dar pie para que Jordi en el coloquio nos hable de su sistema de trabajo, de las carpetas con recortes de prensa que guarda durante años esperando el momento para convertir ese tema en un libro.

La música del viento (Jóvenes del Bronce, col. desaparecida, 1998, 17 ediciones) es una de las pocas novelas que no tiene un protagonista juvenil. Está contada en primera persona por un periodista prestigioso, casado con 2 hijos, al que llega una petición de socorro dentro de una alfombra comprada en la India. Imagina que es de un niño, porque son ellos los que las fabrican en condiciones de esclavitud. Y se le crea un problema de conciencia: ¿desoye este grito desesperado? ¿responde a la demanda de ayuda, yendo a la India, que es lo le pide el cuerpo? Sabe que es una locura, que está a 10.000 kilómetros, que no sabe qué va a encontrar allí, ni lo que puede hacer por esos niños... Conecta con una ONG, consigue financiación para el viaje de una revista escribiendo un artículo sobre el cine indio, localiza al guía que le informa de la situación del taller... Y para allá que se va. Ve a los 8 niños tejiendo alfombras, sus miradas y su estado le impresionan y decide liberarlos. Estudia el terreno y pone en marcha un plan: por la noche salta un muro, rompe la cadena de la puerta, les explica su plan y emprenden los 9 la huida por los callejones desiertos. La niña mayor vuelve, él no sabe por qué hasta que, desesperado por la tardanza, ve arder el taller. Corren a la estación de tren, duermen allí escondidos y toman un tren a otra ciudad donde hay una fundación que acoge y escolariza a niños: es la fundación Vicente Ferrer Rural Developement Trust. Entrega a los 8 niños y los apadrina.

El protagonista de esta novela a materializado su compromiso y ha pasado a la acción, pero Jordi no lo propone como ejemplo a imitar, al revés en la conversación final entre el director de la fundación y el periodista deja muy clara cual es su postura: V. Ferrer: «El mundo está lleno de injusticias, y nos duelen más las que tienen que ver con los niños, pero no se atormente usted. Yo tengo una misión aquí y usted allí, amando y haciendo que sus hijos sean buenas personas.Creo que ya sabe que no puede liberar a todos los niños que trabajan como esclavos. Pero su voz es importante (se ha propuesto ya escribir un libro). Y si trabajamos ahora por lo menos habrá una generación más humana y con un mayor grado de cultura, honradez y sentido de la equidad». En el avión de vuelta -comenta después- acabé mi primer reportaje y el esquema de este libro. Quería escribirlo cuanto antes». También es una novela de aventuras, como la anterior, que engancha al lector, y también una exposición de las eternas dudas de las personas responsables: ¿qué podemos hacer? En las dos novelas la respuesta es clara: de momento hablar de ello, sensibilizar a cuanta más gente mejor, poner en marcha la bola de nieve que irá poco apoco engrosando hasta que se convierta en alud. En este libro el protagonista, muy concienciado ya, ha pasado a la acción y ha alcanzado el éxito: ha conseguido liberar a los niños. Sin embargo, el mensaje final es que cada cual debe luchar en su puesto, en su lugar, y eso sí, lo más importante es informar, sensibilizar a la juventud, que son los hombres del futuro. Las 2 novelas «han dejado huella en el corazón del lector, que no sale indemne de estas historias», que es el requisito que pone Ricardo Gómez para reconocer que estamos ante una obra literaria. Y también consiguen que el «lector se emocione en el encuentro con el "otro"», como pide Gonzalo a las obras literarias. Está bien claro, aparte de la calidad de los elementos específicamente literarios: la estructura, la creación y el desarrollo de personajes, la tensión narrativa, el equilibrio de los diálogos y las descripciones, etc.... en las cuales Jordi es un maestro. Está claro que estas obr1as «ventana», teóricamente escritas «desde fuera», desde la observación no son panfletos, son Literatura con mayúsculas, y literatura no dirigida exclusivamente a lectores juveniles, pues rebasan la temática y los intereses específicamente juveniles y llegan al corazón de los lectores de cualquier edad.

Voy a centrarme ahora en el otro grupo de novelas, las que responden al compromiso con la juventud actual, y del que forma parte Lágrimas de sangre (serie roja Alfaguara, 2008).

Las novelas juveniles urbanas de Jordi, las protagonizadas por jóvenes urbanos españoles, es un eco retardado de la literatura realista alemana y norteamericana de finales de los 70 y 80. Los libros de la serie roja que publicó Alfaguara en su primera época y que luego, salvo las excepciones que menciono, ha descatalogado, libros de autores alemanes como Mirjam Pressler (A trompicones, 1988: minusválido y fracaso escolar), Peter Hartling (La abuela,1978, El viejo John 1984 sobre la convivencia entre distintas generaciones) Klaus Kordon (Como saliva en la arena, 1987: mujer en la India), la prolífica y superfamosa Christine Nostlinger; o los archiconocidos libros, llevados después al cine, de las norteamericanas Susan Hinton (Rebeldes, 1985, La ley del silencio), Katherine Paterson (La gran Gilly Hopkins, 1982: niña abandonada, adopción) El puente de Therabitia,... abordan los mismos temas duros: padres separados, familias monoparentales, madres alcohólicas, padres enfermos de cáncer, pandillas violentas, drogas, sexo... Estos autores tuvieron un gran éxito en los países europeos y llegaron en sus traducciones a España precedidos por esta aura. Solamente unos pocos sobrevivieron a su aterrizaje, pero el conjunto de estos libros pusieron a los autores españoles delante de un tipo de literatura que despertaba el interés de los profesores que veían un material aprovechable para la formación personal de los alumnos.

Jordi comienza a escribir este tipo de narrativa en los años 90 y pronto se convierte en el máximo exponente español de esta novela juvenil urbana, que tiene una gran acogida entre los jóvenes. No tenemos más que ver las cifras de venta de sus libros.

El rasgo definitorio de la novela juvenil es su visión del mundo, mecanismo empático que busca, en primer lugar, la identificación con el lector adolescente (Lluch); en segundo lugar, es señuelo didáctico, que permite la educación de las emociones, por la abundante introspección que genera.

Trata temas de su interés, está protagonizada por personajes de su misma edad y circunstancias y con sus mismos problemas y ansias e, incluso, reflejan su ideología y sus maneras expresivas , acercando el estilo literario, en muchos casos, a la jerga juvenil.

Las novelas juveniles urbanas recorren una temática propia, que es inseparable de este tipo de novela: drogadicción, anorexia, violencia callejera, abusos sexuales, fracaso escolar, acoso escolar. Si el conflicto en las novelas clásicas era universal, elemental, en las actuales novelas encontramos conflictos específicos y centrados en la población juvenil. Los procesos de maduración poco tienen que ver ya con la supervivencia en un mundo hostil, sino más bien con la conquista de la autoestima en un mundo también hostil, pero por otras razones, alcanzándose como premio el éxito social o el éxito amoroso.

Anabel Sáiz Ripoll, doctora en Filología y profesora de IES de Salou, es uno de los pocos estudiosos que se ha atrevido a entrar a fondo en la ingente obra de Jordi y ha publicado un estudio, que Jordi tiene recogido en su página web, que se titula La pasión por la escritura. Allí escribe: «Jordi, en los 80, publicó historias más novelescas, que siguen una trama de ficción: El cazador, El ciclo de las Tierras, El último verano miwok, El joven Lennon, La balada del siglo XXI. En los 90, debido a sus militancias personales aborda otro tipo de temas más fuertes o comprometidos. Hablamos de evolución no de ruptura porque ya en sus primeras obras encontramos elementos de este realismo crítico que se acentúa en los últimos años. En la década que cierra el siglo, Jordi Sierra i Fabra nos habla de la explotación infantil en la India en La música del viento; o del conflicto vivido en Chiapas en Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas; o de los problemas en un campo de refugiados en Las alas del sol o del tráfico de bebés dados en adopción en la época de las dictaduras en Hispanoamérica, en La memoria de los seres perdidos. Pero también nos ha puesto cara a cara con nuestra realidad y ha hecho que nos tuviésemos que enfrentar a ella y, en algunos casos, conocerla de cerca. Nos estamos refiriendo a los desajustes de nuestra sociedad en torno a la juventud, puesto que, por un lado, se le brinda todo pero por el otro se le niega un lugar y esto le provoca, paradojas de la modernidad, desajustes de personalidad, ansiedades y problemas de todo tipo, dentro de un mundo donde todo parece poder trivializarse. Y aquí es donde la literatura de Jordi Sierra i Fabra dice ¡basta! Los sentimientos nunca pueden tratarse de forma frívola. Basta, pues, a ese negocio que explota a los jóvenes desocupados y desencantados. Hablamos, sin ir más lejos, de Noche de viernes, Nunca seremos estrellas del rock, Seis historias en torno a Mario o Campos de fresas, por citar sólo unos títulos. Y tampoco se olvida de aspectos difíciles de nuestra sociedad como es el terrorismo y el entorno de ETA que aparece en El tiempo del olvido. De esta novela compró los derechos para llevarla al cine Imanol Arias.

Jordi explica esta evolución en su conferencia de Cartagena de Indias: «En 1987, cuando dejé de viajar con las estrellas de rock y me fui a rincones del mundo mucho más duros y difíciles, un cambio de concienciación comenzó a modificar y radicalizar mi literatura. Pensé que acabaría convirtiéndome en un autor marginal, pero no me importó: quería contar la realidad. La sorpresa fue que mis libros realistas comenzaron a ser más y más leídos».

Jesús Díaz Armas os mencionó en su apasionante conferencia el trabajo de Gemma Lluch para hablar de los mecanismos empáticos de enganche en los libros o series televisivas para jóvenes. A mí, como editora, me resultó muy revelador dos aspectos de su trabajo:

  1. el que habla del nuevo lector. Lo define así: No construye su identidad cultural a partir de la pertenencia a una cultura o una nacionalidad concreta. La construye a través de sus gustos musicales, su tribu, sus películas...
  2. La lectura sin tutela del mediador, que incluyen 2 citas muy reveladoras:
    1. «Lo que hay de nuevo en la juventud, y que se hace ya presente en la sensibilidad del adolescente, es la percepción aun oscura y desconcertada de una reorganización profunda en los modelos de socialización: ni los padres constituyen un patrón-eje de las conductas, ni la escuela es el único lugar legitimado del saber, ni el libro es el centro que articula la cultura». Martín Barbero (2002).
    2. «Los tres grandes discursos sobre la lectura del siglo XIX, el de la escuela, el de la iglesia y el de la biblioteca tenían contenidos diferentes, pero empleaban los mismos instrumentos para imponer las obras y las prácticas consideradas legítimas. Los tres discursos de la autoridad se desmoronan, tal vez porque el mundo social se alejó de las instituciones que los enuncian». Chartiel 2000: 70

Creo que este nuevo lector es el que circula por las novelas juveniles de Jordi. Él nos está ejemplificando esa transformación de la juventud española. Está poniendo ante nuestros ojos a esos jóvenes soñadores y desencantados, profundamente desorientados, sin modelos claros de identificación, que buscan su lugar en la modernidad. Lo anterior, el estilo de sus padres no les sirve, tienen que caminar hacia delante y crear un nuevo mundo, una nueva realidad social.

Paso ahora a hablar de Lágrimas de sangre:

Lo primero que me llamó la atención al leer Lágrimas de sangre, que es evidente que no he editado yo, es los puntos en común que tiene con 2 novelas de Jordi: Noche de viernes (1993, 41 ediciones) y Nunca seremos estrellas de rock, (1995, 17 ediciones) que sí edité en mi etapa de directora de las colecciones de Alfaguara. Los 3 están protagonizados por chicos, ninguna chica, pertenecientes a esa juventud española emergente en los años 90. Noche de Viernes y Lágrimas de sangre transcurren en una sola noche, una fatídica noche de viernes. Nunca seremos estrellas del rock transcurre en 2 días con sus noches. En los 3 está presente la violencia intrafamiliar y en 2 de ellos Lágrimas de sangre y Nunca seremos estrellas del rock es el detonante de la conducta del protagonista. Voy a pasar a analizarlos para ver el distinto tratamiento que da Jordi al problema y la evolución de su estilo en los 15 años que separan Noche de viernes y Lágrimas de sangre.

Voy a seguir el orden cronológico de las obras porque creo que es más operativo.

Noche de viernes, 1993, 41 ediciones hasta hoy, febrero 2009.

Novela coral urbana: con 5 protagonistas, 5 jóvenes compañeros de salidas nocturnas en las que vagan de bar en bar bebiendo solos, sin chicas.

Tema: las situaciones problemáticas de los 5 protagonistas interaccionan a lo largo de la noche de bebida y búsqueda de droga y desembocan en un asesinato involuntario.

Novela social: refleja la juventud urbana española, clase media y baja, en 1993. Novela de costumbres, no costumbrismo. Novela psicológica: drama. No es novela de formación. No hay evolución de los personajes o superación de conflictos. Hay a lo largo de la noche un aumento espectacular de la tensión que llega a un clímax y en ese punto álgido se comete un acto irremediable. Esta narrada desde dentro. Es una novela espejo.

Tiempo: 12 horas de acción (hasta pág. 156). 24 horas hasta la asunción de la culpa (6 pág.). Hasta epílogo (3 pág.). Con las declaraciones y el cierre del caso algún día más. Es fin de mes: día 22.

Espacio: ciudad grande Barcelona, Madrid...

Estructura literaria: compleja y ambiciosa: novela fragmentaria (103 frag en 167 páginas) y poliédrica con las 5 voces de los protagonistas, más la del narrador omnisciente que se van alternando primero con un orden muy preciso y luego más libre, en función de las necesidades del desarrollo de la novela, incorporando 6 tipografías distintas. Al final, el lector descubrirá que las fragmentos en primera persona corresponden a las declaraciones de los 5 personajes ante la policía. Por cierto, aquí se ve muy claro la forma de trabajar de Jordi que no empieza a escribir una novela hasta que tiene un esquema clarísimo del desarrollo con todo lujo de detalles de la novela. No es casual la equilibrada alternancia de las voces. Es algo perseguido y muy trabajado Jordi es un autor de mapa, no de brújula según la clasificación que creo que estableció Javier Marías. Sigue con disciplina el mapa que se ha trazado previamente, no se deja llevar por las exigencias de los personajes que se llegan a ser dueños del desarrollo de la novela (brújula). Jordi lo tiene todo muy atado y bien atado. Así ninguno de los personajes tiene más presencia que otro, a todos les dedica ordenadamente la misma atención y el mismo espacio.

    1.ª parte:

  • -5 primeros capítulos un narrador omnisciente, en una sola secuencia del viernes por la tarde, presenta y sitúa a cada uno los jóvenes (una tipografía).
  • -capítulos 6-10: cada capítulo lleva el nombre de uno de los jóvenes debajo del número, en ellos cada protagonista cuenta el comienzo de la noche en 1.ª persona (una tipografía distinta cada uno).
  • -capítulos 11 a 15: el narrador dedica una capítulo a cada uno.
  • -capítulos 16 a 24: al último capítulo del narrador le sigue uno en 1.ª persona del protagonista. Y así van alternando.
  • -capítulos 25 a 30: el narrador dedica un capítulo a cada uno: se están buscando.
  • -capítulo 31: a partir de aquí, se alternan las voces en función de las necesidades de la novela.
    2.ª parte (p.81):

  • - se reparten el juego el narrador y los protagonistas.
    3.ª parte (157):

  • -capítulos 98 a 102: hablan en 1.ª persona cada uno de los protagonistas. El último, Serafín, da paso a la escena final del narrador.
    Epílogo (165):

  • - el narrador.

Protagonistas: muy bien caracterizados y cada cual con problemas personales y condicionantes familiares distintos. Al igual que en Lágrimas de sangre recorren los bares la noche del viernes, en este caso en busca de droga y diversión. En Lágrimas de sangre en busca de su padre.

Uno de ellos, José Luis, trabaja de mensajero con una vieja motocicleta. Su padre, en el paro, se emborracha y le pega con el cinturón. No se describe, sólo él recuerda que en el colegio le obligan a quitarse la camiseta y ven las cicatrices de los zurriagazos. Es una primera llamada de atención sobre la violencia intrafamiliar. Podría ser el protagonista de Lágrimas de sangre o de Nunca seremos estrellas de rock.

A Jordi, en esta época le gusta dejar todo bien claro, que no quede el final abierto. Los 5 se sienten culpables, están aterrorizados por lo que ha ocurrido, por el asesinato involuntario que han protagonizado (esto diferencia esta novela de otras que surgirán después). La novela podía terminar perfectamente cuando Serafín confiesa el peso que tiene en su conciencia y le detienen. Pero Jordi añade un epílogo y ahí nos ofrece un diálogo entre el inspector y su ayudante que no tiene desperdicio: Insp: Le mataron todos. Y no me refiero solamente a esos 5 chicos. Esos muchachos no son mejores ni peores que otros. Se trata de una mutación general. // La sociedad, como siempre. // Son un resultado de ella. Creamos productos sociales, y este es uno de ellos. Cuando la violencia soterrada sale de las catacumbas donde fingimos ignorarlas, es que algo está sucediendo, y lo que es peor: es que algo sucederá... // Esos chicos están locos, no hay otra razón ni hay que darles más vueltas al tema. De acuerdo que exista una presión social, de acuerdo que sea más fuerte sobre ellos, porque son más vulnerables. Problemas, paro, velocidad, desencanto, falta de valores... pero nadie les obliga a nada, ni les empuja, ni les roba ninguna ilusión. Nadie les hace pasar las noches dando vueltas, ni les hace beber o sentirse víctimas. ¿De qué? La mayoría no da golpe, sólo piensan en divertirse. ¿Qué diablos quieren? // El inspector se puso de pie. Cogió los cinco expedientes con las dos manos. La última pregunta de su ayudante quedó flotando en el ambiente hasta deshacerse igual que una lluvia suave y silenciosa. // ¿Tiene usted hijos, González? -preguntó de pronto. // No, no, señor. // Entonces, cállese.// ...Le vio abrir la puerta del despacho y después abandonarlo. La puerta se cerró tras él. Y fue como si quedaran, cada uno, a un lado de un mundo con caras opuestas. Pero con una sola realidad. (166). Ahí termina el libro: El autor deja claro que son culpables del asesinato, pero también que la sociedad es responsable de la situación de esta juventud.

Nunca seremos estrellas de rock, 1995, 17 ediciones hasta febrero de 2009.

Estructura literaria compleja:

Novela fragmentaria con un único protagonista y 2 tramas independientes (con distintas tipografías) que se van alternando y que confluyen al final:

  1. La huida de Ventura contada en 72 capítulos por un narrador omnisciente.
  2. Los intentos del inspector Carlos Noguerol (al final descubriremos que es su tío) de localizar a Ventura en 10 capítulos marcados con letras (A-L). A esto se añade:
  3. Los pensamientos de Ventura (monólogo interior) en otra tipografía y con una palabra como título: 107 fragmentos También hay varias letras de canciones en inglés y su traducción. Muy descriptiva. Los fragmentos del narrador omnisciente son peripecia y mucha acción, que engancha al lector, y, entre medias, suministra pequeñas píldoras de reflexión en los monólogos interiores.

Tema: Huida desesperada de Ventura después de matar a su padre (144) por someterle a malos tratos físicos y psíquicos. Y los intentos de localizarle de la policía.

Novela social: retrata a la juventud actual urbana española, clase media baja, en 1995: centrada en los conflictos de un joven de 19 años que sueña con ser estrella de rock: la generación X (fue su primer título). Novela psicológica: drama.

Novela urbana: ocurre en ciudades y carreteras: tiene mucho de road movie: varios robos de coches y persecuciones, choques, etc.

Tiempo: ocurre en 2 días.

Espacio: Ventura y su familia viven en Gerona. Él huye a Barcelona.

Violencia intrafamiliar es el detonante, pero sólo aparecen hechos violentos en el primer capítulo (asalto y robo a un peatón) y en los 9 últimos capítulos que son pura acción: perseguido por la policía, arrolla a los guardias civiles, roba un coche, toma un rehén y, cercado, amenaza con suicidarse. En su vagar por Barcelona encuentra una chica ocupa que está apunto de redimirle, pero la aparición de la policía la aleja de él.

Esta narración, desde la primera página despierta el interés del lector, le intriga, y le mantiene hasta el final enganchado porque no sabe por qué huye Ventura ni por qué le busca la policía. El lector lo sabrá en la página 144.

Ventura es muy aficionado al cine y a la música y tiene un coeficiente intelectual muy alto. El perfil del padre de Ventura es muy especial: un antiguo hippy, separado, con una relación inicial muy buena con su hijo, que no encuentra su lugar en la sociedad y acaba renunciando a sus sueños y ahogando su frustración en alcohol. La música esta muy presente Ventura llega a decir «el rock es la banda sonora de nuestra vida». No se sabe en qué momento mata al padre ni qué lo desencadena, pero en uno de los monólogos dice: «Si hubieras podido entender que, simplemente, éramos distintos... Nunca me dolieron los golpes, me dolía tu intransigencia, tu corazón, tu manera de decir «no» y de gritar y de despreciar. Sí, el desprecio era lo peor; y estaba en tus ojos, en tu actitud, en tu superioridad. Y yo te veía fuerte sin saber que todo eso no era más que lo contrario: debilidad». Y en otro monólogo:

«Aquello no era una película, sino el eco de su pasado más inmediato. Pero lo vio como si continuara en al cine de la vida. Vio cada golpe, cada puñalada. Podía incluso contarlas. Una por cada grito que dio. Y una por cada año, por cada paliza, por cada pelea, por cada incomprensión, por cada duda, por cada rabia mal digerida, por cada insatisfacción acumulada, por cada... No quería llorar. Los rebeldes no lloraba..., Ventura reflexiona: ¿Quién dijo que había que matar al padre para ser libres? Yo lo he hecho y no me siento libre. No me siento nada. Y Jordi deja bien claro su mensaje. Y el lector lo escucha. Se ha rendido a su voz, se ha entregado sin límites a su palabra que devora con avidez. A otro no lo escucharía.


Lágrimas de sangre, 2008, 35 capítulos, 206 páginas

Estructura literaria:


-Relato lineal por narrador omnisciente muy próximo al protagonista, narra desde su punto de vista. Recuerdos de retazos de conversaciones, no flashback, con la abuela «hippy tardía», y de escenas con Clara.

-Predominio de los diálogos.

-Descripciones de la peripecia, forman parte de la acción, escasas descripciones del físico de los personajes y de los escenarios. Pequeñas descripciones informativas intercaladas a lo largo del texto de los estados de ánimo del protagonista, próximas a la primera persona.

Final más abierto que en otras novelas suyas. Clara le impide matar a su padre y se marcha con ella llorando, hundido y roto en mil pedazos.

Tiempo y espacio: verano. Ciudad: Barcelona: parte alta de la ciudad cruzar la barrera de la nobleza y dejar la zona vieja y el suburbio y llegar a las zonas más pobres y humildes. La Ronda había creado una frontera artificial (89).

Duración: noche de viernes.

Tema: familia maltratada físicamente (madre y dos hijos), violencia intrafamiliar.

Una nueva paliza a su madre es el móvil de la conducta del protagonista. Por tanto, hay una denuncia de este comportamiento, pero no entra ni a describirlo ni a analizarlo. Se limita a señalar que está ahí y sus consecuencias. En los dos primeros capítulos, nos describe la conversación entre Marcelo y su madre, cuando la encuentra después de la última paliza. En una conversación por teléfono con su hermana Tere nos enteramos de más detalles A ti te sacudía por tus malas notas, a mí, por llevar tal o cual ropa, a ti para meterte en vereda y a mí para que no me desmadrara. El caso era darnos. La mano se le ha ido siempre. Y hemos crecido aterrorizados (75). Ni siquiera nos dice cuál fue el detonante. Lo que le interesa al autor es cómo influye esta situación en el protagonista. En qué desemboca, en qué le convierte. Apunta una posible causa del desencadenamiento de la paliza, que nada tiene que ver con la receptora. Se han puesto broncas los dos. Cosas del fútbol.

Cobran especial importancia la galería de personajes de distintas generaciones que rodean a Marcelo, que el autor hace que se posicionen, en los diálogos, frente a la violencia. La mujeres maduras son sumisas, están sometidas, vencidas aguantando lo que la vida les depare, ya sea el maltrato o la soledad. La madre lo justifica: lo ha pasado mal, el paro, la bebida. Las más jóvenes, están activamente defendiendo sus derechos a elegir la vida, la pareja, los horarios, el tipo de diversión que les gustan. Por tanto, tienen muy claro que no soportan la violencia, sin embargo, respetan el derecho a la vida de los violentos. Las mujeres de una edad intermedia, defienden a sus hombres, los aguantan, pero no toleran la violencia ejercida contra ellas o contra cualquier mujer. Los hombres mayores tienen una actitud más permisiva, disculpan discretamente al maltratador. Dicen: Se han puesto broncas los dos. Cosas del fútbol... ¡son cosas de hombres! Iba caliente. Por lo del fútbol. Cosas de tíos. Anda muy desmadrado.

Darío, amigo de Marcelo no aprueba su conducta: So cabroncete. Mantienes a la novia mientras te ligas a la otra, por si acaso.

La violencia aparece en los 2 primeros capítulos (resultados de la paliza del padre a la madre) y en los 2 últimos capítulos (34 y 35: paliza del hijo al padre). El resto es un vagar por las calles, recorriendo bares, casas de amigos de su padre... en busca de pistas que le conduzcan al paradero de su padre. Padre al que está decidido a quitar de en medio. A través de los diálogos, Jordi informa al lector de cuál es el origen o qué da pie a este maltrato o violencia doméstica (los hijos también sufrían sus palizas): La bestia que lleva dentro (algo hereditario: tal vez del abuelo desconocido, la pareja de la abuela hippy): Se han puesto broncas los dos. Cosas del fútbol. Cosas de hombres, el alcohol le puso caliente... Efectivamente en los estudios sobre la violencia se constata que: «los factores genéticos y biológicos, así como el consumo de bebidas alcohólicas y drogas, aumentan la predisposición a exhibir conductas agresivas y violentas».

Dentro de las similitudes entre estos 3 libros se percibe una evolución: la música y la droga está menos presentes que en los otros libros. Sin embargo, están más presentes las discotecas como lugar de reunión y disfrute bailando, las motos, los móviles y el sexo. Marcelo tiene relaciones sexuales con Clara, aunque es muy joven y desea intensamente tenerlas con Lourdes que se niega: No me interesa una relación únicamente física por mucho que me apetezca estar con alguien (120). El maltratador, el padre de Marcelo, igual que su amigo Cosme, tienen relaciones con otras mujeres. A Cosme su mujer le ha echado de casa, pero El Chancho se las oculta a su mujer. Otra causa más que desencadena la agresividad (discusiones de fútbol, dificultades en las relaciones de pareja, paro, alcohol...). A Jordi le interesa cómo estos conflictos de su entorno van incidiendo y aumentando la reacción visceral de Marcelo y llega al explosión final cuando encuentra a su padre. Sólo le salva, en el último momento, cuando está a punto de perpetrar el crimen, el grito y los razonamientos de Clara, el ángel salvador: su novia. Marcelo rompe a llorar cuando Clara le abraza... Cuando le da un beso en la mejilla, Marcelo se hundió. Se rompió en mil pedazos. Y la abrazó con todas sus fuerzas.

Aquí no hay epílogo aclaratorio. El autor se limita a constatar cómo se hunde el protagonista y se agarra como un clavo ardiendo a su salvadora, con la que quería romper su relación durante todo el relato.

Vemos pues, a través de estas 3 obras, la evolución a lo largo de 15 años: estructura literaria más tradicional, protagonista único con más personajes bien perfilados interactuando con él y aportando más puntos de vista sobre el problema central (las relaciones de pareja y la violencia), más agilidad expresiva con predominio de los diálogos, mensaje menos explícito del autor.

En 1994, un año después que Noche de viernes se publicó Historias del Kronen, de José Ángel Mañas, fue finalista del Premio Nadal de ese año. Esta novela causó gran revuelo en la sociedad española que se escandalizó por el comportamiento amoral de estos jóvenes. Fue llevada al cine con gran éxito pues muchos grupos se vieron allí retratados. Presenta esa juventud española urbana que aparece ya en Noche de Viernes. En este caso pertenecen a una clase media alta que busca emociones nuevas en sus fiestas y acaban causando la muerte de uno de los participantes. El final es desesperanzador: triunfa el mal, el responsable no es castigado ni se siente culpable.

Creo que este final no sería posible en una novela juvenil que necesita, aunque sea en el último momento un rayo de esperanza y la puerta abierta al renacimiento del protagonista. Sólo la canción en inglés que abre y cierra la narración muestra la desorientación de esta juventud sin norte. A través de ella, nos llega el mensaje de que están tan perdidos que ni siquiera se reconocen ellos mismos. Quizá este reconocimiento de su situación posibilite en un futuro la esperanza del cambio.







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