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91

Derivaciones de caída sin más que la permutación de la d en r. Concordancia con «cairel», que también es llamado «caída».

 

92

Contracción de día y santo = día santo. El romance número 1592 del Romancero General, de D. Agustín Durán (tomo XVI de la Biblioteca de autores españoles, pág. 502, col. 2.ª) dice:

El disanto fue Belilla

A la baila de la aldea,

El cabello suelto al hombro

Y no como suele en trenza.

Pensó que el solar ajeno

A su mal pusiera treguas,

Sin acordarse que al triste

Más le entristecen las fiestas.

Puede considerarse como un arcaísmo, que aún se emplea en Extremadura. El Diccionario de la Academia incluye también el adjetivo anticuado DISANTERO, equivalente a dominguero.

 

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El hurto también se llama socorro.

 

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¿Del italiano lúdere, bromear, jugar, festejar?

¿Del provincialismo extremeño ludiar, «dar fermento a la masa con la levadura?»

¿De ludia, levadura?

¿Del latín levare, de donde deriva leudar = ludiar?

 

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El Licenciado Chaves nos ofrece el siguiente expresivo testimonio: «Prendiose un Fulano de Molina por rufián, que en el arte (por no llamarle oficio a cosa tan mala) se aventajó a todos los de su tiempo; pues se le averiguó haber sacado de casa de su padre una doncella, la cual, creyendo a sus malas palabras de que se había de casar con ella, la engañó hasta que la puso en el lugar más público de Sevilla, que era una calle que la llaman del Agua, donde había otras muchas mujeres que vivían como las del partido. El cual la azotaba y castigaba el día que no le daba muchos dineros para jugar, porque también tenía su parte de fullero. Enseñábale a la miserable mujer, la orden que había de tener en llamar y engañar hombres, dándole sus lecciones, dos cada día, enseñándola deshonestidades, palabras, y fingimientos y monerías para sacarles el dinero, como tan diestro en saber de la manera que esto se ha de deprender, enseñar y tomar de memoria. Imprimió en ella, como en cera, tanta desenvoltura, que ya la celaba Molina (que así se llamaba) de los que visitaban su casa, que es venir a la mayor miseria a que suelen venir, según dicen los deste miserable oficio: de manera que para saber si eran del alma los que le hablaban, o contentos, que es su nombre propio de los que no llevan las mujeres interés, le hizo precio y postura de cada uno que entrase. Y como iban entrando, se estaba en la calleja, y a cada hombre que entraba echaba una china en la capilla de la capa; y después en presencia de la mujer echaba la cuenta por las chinas y aquello cobraba; y si faltaba algo la castigaba. Vínose la mujer a descubrir a otra de su trato, que le preguntó por qué la trataba mal Molina; contole la historia y al fin della concluyó la mujer diciendo: «No quieras saber más, hermana, de que trato con hombre que aunque quiera fiar mi mercadería y hacienda, no me da lugar ni puedo». Fue echado en galeras por diez años, y por las chinas fue llamado por mal nombre Echa-chinas.»

 

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«He sabido -le escribe Molina- que mientras cumplo el tiempo de galeras te has acomodado con el Paisano, hombre desflorado, a quien los demás no sólo no respetan, pero aun le quitan lo que tú le das».

 

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En la jerga actual llámase maleta (diminutivo jergal de malo) al mal torero. En germanía significa «mujer pública a quien trae uno consigo, ganando con ella». En la Pícara Justina se llama a la casa de prostitución «casa de las mujeres maletas» (pág. 102, col. 1.ª)

 

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Véase el concepto de esquifada.

 

99

De birlar = estafar; birlador = estafador.

 

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Concepto de hermandad.