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Acto tercero

 
 
El telón de enfrente representa un trozo de monte con varias cavernas que se descubren sin orden entre su maleza. Arrimada a los bastidores una con entrada practicable. El teatro enteramente obscuro, y por la derecha salen GOMEL y ARCHIMA.
 
GOMEL               Pisa quedo, y no malogres        
este sacrificio que hago
por complacerte. En aquella
caverna yace, esperando
su destino, ese infeliz 5
por quien te has interesado.
Lleguemos, que yo te ofrezco
hacer esta noche cuanto,
sea dable por ganar
la voluntad de los cuatro 10
indios que le guardan. Se
que nuestras leyes quebranto,
que mi opinión aventuro,
y mis hazañas ultrajo
con esta acción sola, pero 15
la ceguedad con que te amo,
me hace atropellarlo todo.
Te conozco, y me persuado
que es tu piedad solamente
la que te interesa tanto 20
hacia su vida, pues si otro
fin llevaras, que en agravio
de mi amor fuera, te juro
por los dioses que idolatro,
sí, por este fuego mismo 25
en que gozoso me abraso,
que antes que de mi recelo
sintiera el dolor amargo,
en su sangre vil me viera
satisfecho. En fin yo parto 30
a servirte, tu un instante
me aguarda aquí, y piensa en tanto
qué recompensa merece
el sacrificio que hago.
(Entra en la caverna.)
ARCHIMA Sí, yo sé que merecías 35
la dicha que has suspirado
siempre, pero no soy dueño
ya de mí. Tú vas incauto
a dar la vida, a quien hoy
te quita lo que has amado 40
más en el mundo, lo veo,
y veo que este agasajo
es a mi amor, pero no
puedo menos de pagarlo
con la ingratitud más vil 45
y abominable. Ah, de cuanto
rubor, me servirá siempre
un proceder tan villano.
Yo te amaba, el sol lo sabe,
y hubiera sido mi mano 50
tuya, como el corazón
lo era ya, pero los hados
me hicieron ver a ese joven
infeliz, que tan amargo
dolor me cuesta, y sus gracias 55
de modo me enamoraron,
que desde aquel mismo instante,
comenzó a causarme enfado
el acordarme de ti,
el por qué, yo no le alcanzo. 60
Tan sólo sé que no pude,
aunque quise, remediarlo,
y que cada vez me llegan
más al alma sus quebrantos,
desde que oí que es mi sangre 65
la misma que circulando
va por sus venas. Sí, antes
me alejaba de tus brazos,
sólo mi amor, pero ya
a más de mi amor, me hallo 70
con otra razón más fuerte
que me obliga a abominarlos.
El ver que es otro mi origen,
según mi padre ha contado,
y haberme dicho que el dios 75
que los míos adoraron
me prohíbe que te quiera...
¡Ay! ya en admitir tu alago
fuera culpable, y así
perdóname si no pago 80
tu amor como él se merece,
pero vive asegurado,
que mientras dure mi vida,
durará en mi pecho hidalgo
la memoria de tus dulces 85
finezas, y que tan grato
me será tu nombre, como
el mismo que estoy amando.
Pero ya tarda Gomel
(Mirando a la caverna.)
mucho, y yo no hallo descanso 90
hasta ver a Cleodon
libre del riesgo. ¿Si acaso
los indios se obstinarán
en guardarle? ya he escuchado
(Acercándose a la caverna.)
rumor, ¿si será Gomel 95
no más? ¿si vendrá mi amado
con él? si, dichas. ¡Oh! quiera (Mirando adentro.)
el sol, que hasta asegurarnos,
sepa yo disimular
(Va aclarando.)
mi placer, o mi quebranto. 100
 
Por la puerta de la caverna GOMEL, registrando la escena, y poco después CLEODON.
 
GOMEL Solo está, llega, aquí tienes
bella Archima, lo que tanto
anhelabas. Mis promesas,
y mi autoridad triunfaron
de el celo y temor de aquellos 105
indios, a cuyo cuidado
estaba aquese infeliz.
Ya he quitado de sus manos
y pies, los pesados hierros
que le oprimían, y ufano 110
le traigo, donde rendido
vea a quien debe el milagro
que admira, ya queda libre,
y tu obedecida. En cambio
de esta fineza, no quiero 115
más que creas que te amo,
y que quien por complacerte
hoy atropella el sagrado
de sus leyes, no habrá hazaña
que no emprenda temerario. 120
Tú, ya venturoso joven,
pues el día, disipando
viene ya las tristes sombras
de la noche, de este infausto
recinto, huye, y pues yo 125
no puedo irte acompañando
hasta dejarte en paraje
seguro, toma este arco
y esta aljaba, con que puedas
defenderte en cualquier caso. 130
Recibe este corto obsequio
del más temible contrario
de tu especie y parte, pero
tu sabido que la mano
misma que hoy te da la vida, 135
te la quitará alentado
mañana, si por desgracia
te halla su insensible brazo.
CLEODON Indio animoso, pues tú
confiesas que este agasajo 140
se le debo a esta india bella,
y no a ti, no será extraño
que a ella, y no a ti consagre
mi gratitud, pues al cabo
a quien yo nada he debido 145
creo que con nada pago.(Aparte.)
A ti joven compasiva,
(fingir aquí es necesario
que no la conozco ) pues
vida y libertad alcanzo 150
por ti, sin saber lo que
en mi favor te ha empeñado,
sólo te diré que creas
que si propicios los hados
favorecen mis designios, 155
te haré ver noble y bizarro,
como agradezco la vida
que hoy recibo de tu mano.
ARCHIMA Tu oferta estimo, mas vete
que ya el día va llegando, 160
y estás en mucho peligro
si te ven.
CLEODON                  El cielo santo
premie tu piedad.
ARCHIMA                               Y el sol
vaya contigo.
CLEODON                          Ay amado
dueño, mis ojos te digan 165
lo que en este instante callo.(Aparte.)
GOMEL Por aquesa senda vas
más seguro.
CLEODON                        Tu cuidado
agradezco.
GOMEL                     Guárdate
de mí.
CLEODON              Cree que si acaso 170
nos vemos...
GOMEL                        ¿Qué?
CLEODON                                     Probarás
el esfuerzo de mi brazo. (Vase.)
ARCHIMA No sabes, Gomel, lo que
en mi pecho te ha granjeado,
esta fineza.
GOMEL                       Tú sola 175
templarás el inhumano
rencor, que a estos extranjeros
profesé. En fin ¿he logrado
que te des por bien servida?
ARCHIMA Sí.
GOMEL         ¿Y premiarás con tu mano 180
mi amor?
ARCHIMA                   En la misma hora
que mi padre quiera.
GOMEL                                    ¡Oh acaso
venturoso! ¿Mudarás
de opinión?
ARCHIMA                      Los dioses altos
me sean siempre enemigos, 185
si yo a mi promesa falto.
Sé que no querrá mi padre, (Aparte.)
con que bien puedo jurarlo.
GOMEL Con esa seguridad
voy a suplicarle...
TUCAPEL.                                 En vano (Dentro.) 190
pensaste librarte hoy
de la muerte.
ARCHIMA                        ¡Qué he escuchado! (Sobresaltada.)
GOMEL Sin duda alguna encontró
en ese valle cercano
alguna gente, y fue preso 195
otra vez el desgraciado
extranjero.
ARCHIMA                       ¡Ay de mí! (Con sentimiento.)
GOMEL                                           Tú,
Archima, ¿te has inmutado
al oírlo? (Con viveza.)
ARCHIMA                  Su destino...
GOMEL ¿Qué tienes que ver tú, acaso 200
con su destino? Esa extraña
compasión...
ARCHIMA                        Ah, que no basto
a encubrir mi pena, y es (Aparte.)
hacer más cruel el daño.
GOMEL No sé que me dice Archima, 205
solo sé que ha derramado
en mi corazón, un fiero
tosigo, que yo no alcanzo
a disimular, y así,
si antes le libré juzgando 210
que el interés, que tomabas
por él, era efecto acaso
de piedad no más, ahora
que en tus sentimientos hallo
motivo, para dudar 215
mi ofensa, iré despechado
a lavarla con su sangre
(En acto de partir.)
derramada por mi mano.
ARCHIMA Tente Gomel. Yo no sé
como templar su inhumano 220
furor.
(Aparte deteniéndole noble.)
GOMEL              ¿Qué pretendes falsa?
ARCHIMA Sólo hacerte ver tu engaño.
¿Si debieras tú la vida
a ese extranjero bizarro,
dejarías de arriesgar 225
la tuya por ampararlo?
GOMEL No.
ARCHIMA         Pues qué extrañas que yo
sienta no poder librarlo
del peligro en que se ve,
cuando debo hoy a su brazo 230
la vida que gozo.
GOMEL                                ¿Cómo?
ARCHIMA Como esta tarde bajando
yo de ese monte, acosada
de una fiera, me vio acaso
desde el valle, y acudiendo 235
con espíritu bizarro
a reparar mi peligro,
salió prontamente al paso,
y tirándola una flecha
que prevenida en el arco 240
llevaba, la obligó a ir
huyendo por otro lado.
GOMEL ¿Qué dices?
ARCHIMA                       Sí, y no tan solo
me dio la vida arrestado,
sino que por venir luego 245
hasta ese bosque guardando
mi persona, fue la suya
presa por ti. Mira acaso
si quien piensa como yo
tendrá motivo sobrado, 250
para contristarse al ver
su peligro.
GOMEL                    ¡Ah, cuánto agravio,
su amor e inocencia!
ARCHIMA                                    En fin,
pues ya a tus celos he dado
más satisfacción de aquella 255
que debía, ve inhumano,
y vierte la misma sangre
de un héroe, que dio bizarro
la vida a tu dama, premia
su nobleza así, no importa 260
que yo con dolor amargo
lo vea, porque tú vivas
satisfecho y confiado.
GOMEL Conozco mi sinrazón
Archima, y lloro mi engaño. 265
Veo cuanto me hice digno
de tu rigor, pero en tanto
que busque satisfacción
correspondiente a el agravio,
piensa que no te ofendiera 270
yo, sino te amara tanto. (Vase.)
ARCHIMA Ah, quiera el sol que mi ardid,
surta a favor de mi amado
Cleodon, el buen efecto
que deseo, pero en tanto 275
que se verifica, amor
por nuestra parte acudamos
a reparar la desgracia
funesta que está esperando. (Vase.)
 
(Se levanta el telón y se descubren al frente dos montecillos divididos por un río caudaloso que se ve bajar a un trozo de mar que se descubre al pie del de la derecha. En el de la izquierda se dejan ver algunas cavernas, y de una de ellas, sale TIMANTE mirando a todas partes, y después de un corto instante dice bajando a la escena.)
 
TIMANTE Señor, piedad, piedad, pues 280
las fuerzas me van faltando,
y el desconsuelo es mayor
cada vez. Los puros rayos
del sol, por la espalda de esa
cumbre elevada, anunciando 285
están su venida ya,
y mi Cleodon amado
no ha aparecido, ni Archima
viene a dar a mi quebranto
noticia de su destino 290
como me ofreció. Ah que en vano
me lisonjeó hasta aquí
la esperanza de estrecharlo
segunda vez en mi pecho.
Ya quizá el pobre muchacho 295
a estas horas habrá sido
víctima del inhumano
furor de esos crudos indios.
Sí, sí, ya le habrá alcanzado
el mismo destino que 300
a los demás que en tus manos
cayeron hasta aquí. Ah
que el tardar, Archima, tanto...
al amanecer me dijo
que vendría. El día ha entrado 305
ya, y no parece, que prueba
mayor y más clara aguardo
de su desgracia. Y no es esta
sola, la que está llorando
mi amor. Quizá sus afectos 310
tiernos e inconsiderados
habrán dado a conocer
a los indios, su extremado,
cariño por Cleodon,
y ellos crueles y airados 315
la detendrán encerrada,
recelosos de que acaso
halle algún otro extranjera
que la pervierta. Ah, con harto
motivo, lo temo. Ella es 320
inocente, muy humano
su corazón, su amor mucho
y reciente, y el estado
de Cleodon, el más digno
de compasión, para que ella 325
pudiese, en tan duro caso
disimular su dolor.
No hay duda. Yo perdí a entrambos
para siempre. Pero ¡oh Dios!
 
(Suena un tiro como de leva, y a poco se descubre una lancha en que vienen AGENOR, ENRIQUE y MARINEROS.)
 
¿qué tiro es el que he escuchado 330
hacia la playa? Yo sueño,
un buque... ¿si será engaño? (Regocijándose.)
pues una lancha... No hay duda
aquí se viene acercando
a todo remo. Oh que gozo 335
para mí tan extremado,
si mi sobrino y mi hija
estuvieran aquí, acaso
tendríamos ocasión
oportuna, de alejarnos 340
de estos funestos contornos.
Pues ello, o yo estoy soñando
o la construcción... No, ni es
de piragua, ni de vaso
indio. El recelo con que 345
por la embocadura entraron
del río, muestra que nunca
a esta isla han abordado.
Con todo, pues se conoce
que vienen determinados 350
a tomar tierra, ocultarme
quiero hacia esta parte, en tanto
que me aseguro, qué gente
es. Ah Archima, ay amado
Cleodon, ya sin vosotros 355
ninguna ventura aguardo.
 
(Se esconde entre la maleza, la lancha aborda, y saltan en tierra AGENOR, ENRIQUE y MARINEROS con escopeta, menos uno que quedará de guardia en la lancha.)
 
AGENOR Amigos, id prevenidos
por si entre aquestos peñascos
se esconden algunos indios,
pues aunque la playa hallamos 360
enteramente desierta,
y nos haya asegurado
nuestro piloto, que lo es
toda la isla, sin embargo
nunca es malo el precaverse. 365
ENRIQUE Cierto es, y mucho, más cuando
desesperados de hallar
ya, lo que tanto anhelamos,
sólo hemos tomado tierra
con el fin de ir visitando 370
esta isleta, y ver si en ella
por casualidad hallamos
alguna fiera, ave o fruta
particular que llevarnos
abordo, como lo hicimos 375
en las que hemos visitado
por estas costas.
AGENOR                              Ah Enrique,
que yo aún mi dolor engaño
con la esperanza que hasta hoy
nos ha tenido cruzando 380
inútilmente estos mares.
Ella es, no debo negarlo,
la que me hace tomar tierra
en esta isla, sin embargo
de que pretexte otra cosa. 385
Me consuelo, recordando
cuanto se hallan los prodigios
mayores subordinados
al poder divino. Y quien
sabe...
ENRIQUE              Es delirio pensarlo. 390
AGENOR En fin, vamos recorriendo
la isla, sin alejarnos
de la lancha, por lo que
pueda suceder.
ENRIQUE                           Sí, vamos.
TIMANTE Aunque nada pude oír, 395
el traje está asegurando
que son extranjeros. Sí
yo me determino a hablarles.
 
(AGENOR y los suyos van a partir por la izquierda, TIMANTE sale y al oírle, todos vuelven sorprendidos, en ademán de dispararle. Él se arrodilla, y AGENOR los detiene, pero todo con la mayor viveza.)
 
AGENOR Si un infeliz...
ENRIQUE                          Quien...
AGENOR                                          Teneos.
TIMANTE Si estas armas os han dado 400
algún recelo, ya están
a vuestros pies.
(Arroja el arco y aljaba.)
AGENOR                             Qué reparo.
Timante.
TIMANTE                 ¡Oh Dios! Agenor.
 
(Echándose AGENOR precipitadamente en los brazos de TIMANTE.)
 
ENRIQUE ¿Qué escucho? ¿sueño?
AGENOR                                         Querido,
Timante.
TIMANTE                 Agenor amado, 405
¿es posible que te vuelvo
a ver? ¿Qué estás entre mis brazos?
Pues qué objeto te condujo
a estos áridos e infaustos
desiertos.
AGENOR                    El de buscarte 410
solamente, hace tres años
que llegó a Port-Luis la nave
inglesa, con todos cuantos
bienes me habías escrito
que enviabas. Yo alborozado 415
con la nueva venturosa
de que estabas arreglando
tus cosas para venirte
en otro buque, aguardando
te estuve catorce meses, 420
pero ya viendo que al cabo
de este tiempo, ni llegabas
mi escribías, empezamos
a recelar, y sin más
reflexionar sobre el caso, 425
me determiné a venir
en tu busca, abandonando
mi casa y familia. Hallé
en buque proporcionado,
compréle, y abastecido 430
de todo lo necesario
me hice a la vela, con todos
los que ves que se brindaron
acompañarme en un viaje
tan peligroso. Llegamos 435
a Coromandel de donde
supimos, que hacía un año
que saliste para Francia.
Con esta nave empezamos
a recelar algún mal 440
suceso, mas sin embargo
recorrimos infinitos
puertos e isletas, cruzando
estos mares en tu busca.
En vano, Timante, en vano 445
solicitábamos nuevas
de ti, lo más que llegamos
a saber, de un buque inglés,
de los muchos que abordamos,
por inquirir tu destino 450
fue, que saliste unos cuatro
antes que él de un mismo puerto,
que él había ya llegado
a Inglaterra, y volvía
a la Francia, con cargo 455
nuevo, y que una vez que tú
ni bien habías llegado
a Francia, ni en puerto alguno
daban noticia de ti,
quizá habrías naufragado 460
en alguna de estas islas
desiertas, desesperado
con tal nueva, resolví
pasar mis días, surcando
mares, hasta hallarte, 465
o al menos saber tu infausto
destino. Mas tres meses
ha que andamos visitando
cuantas islas accesibles
en estas costas hallamos, 470
sin dejar en todas ellas,
tronco, gruta ni peñasco
que no miráramos siempre,
llamándote. En fin, el santo
cielo, ya compadecido 475
de ver mi dolor amargo,
me hizo hallarte donde menos
sin duda alguna, esperamos.
Ahora para completar
el júbilo que este hallazgo 480
me causa, sólo me resta
caber donde está mi amado
Cleodon. ¿Corrió la misma
fortuna que tú? ¿o acaso
pereció en el mar? ¿qué piensas? 485
Dímelo, no estés dudando.
TIMANTE ¡Ay Agenor!
 
(Dejándose caer en sus brazos traspasado de dolor.)
 
AGENOR                        ¡Buen Dios! ¿qué
murió?
TIMANTE               No sé.
AGENOR                           ¿Cómo?
TIMANTE                                           Al cabo
de cinco meses que aquí
vivíamos ignorados 490
de todo el mundo, sin ver
indicios de que habitado
fuera este sitio, ayer quiso
el Omnipotente darnos
el mayor gozo, y pesar 495
casi juntos.
AGENOR                      No me tengas
impaciente.
TIMANTE                       El extremado
gozo, fue el hallar aquí
por el rumbo más extraño
que habrás oído, a mi hija.
AGENOR                                              ¿Cuál? 500
TIMANTE La que en las mismas manos
de unos indios dio mi esposa
a luz, después del naufragio
que padeció, como luego
te contaré más despacio. 505
El pesar fue el haber preso
a Cleodon los indios bravos
que viven en las cavernas
de esta isla, acostumbrados
a alimentarse de carne 510
humana, por lo que hallo
inevitable su muerte.
Mi hija y su prima a librarlo
fue, pero ya desconfío
mucho al ver que tarda tanto. 515
AGENOR ¡Ay hijo mío! ¡ay querido
Cleodon! pero qué aguardo
que sabiendo su peligro
no voy luego a remediarlo.
Amigos, esta es la hora 520
en que más de vuestro amparo
necesito. A sorprender
a esos bárbaros corramos,
y arrestados y valientes
arranquemos de sus manos, 525
ese pedazo querido
de mis entrañas.
TIMANTE                              Hermano,
no así tu amor y dolor
te precipiten. Acaso
Cleodon, habrá ya sido 530
víctima de su inhumano,
furor a estas horas, y
siendo así nada ganamos
en exponernos, demás
de que para aventurarnos 535
somos pocos, y ellos muchos.
AGENOR Ay Timante, que no basto
a contener el impulso
de mi amo. Nada reparo,
ya la triste situación 540
de mi hijo... Ah, si a sus manos
ha muerto, teman, sí, teman
esos bárbaros, un brazo
trémulo ya, pues será
de su dolor animado 545
rayo que para su ruina
los mismos cielos forjaron.
 
(Al ir a partir por la izquierda salen CLEODON con todo el cabello suelto y ARCHIMA. AGENOR al verle se arroja precipitadamente a sus brazos, y TIMANTE a los de ARCHIMA.)
 
CLEODON Aquí hay gente. (Dentro.)
AGENOR                             ¿Qué oigo? Espera
Timante.
CLEODON                 Llega.
AGENOR                              Hijo amado.
CLEODON Padre. Buen Dios.
TIMANTE                                Cleodon, 550
no es tiempo ahora de entregarnos
a nuestro júbilo. Dime
con que medio te has librado
de la muerte.
CLEODON                         Seducido
Gomel, por el dulce alago, 555
de Archima, de la caverna
en donde estaba encerrado
me sacó al amanecer,
pero al huir encontrando
con Tucapel, fui otra vez 560
presa, y conducido al llano
donde para presenciar
mi muerte, estaba aguardando
ya el pueblo según costumbre.
Atáronme luego a un árbol 565
de la suerte que me veis
y prevenidos los arcos
iba ya hacer Tucapel
la señal funesta, cuando
Archima y Gomel, de acuerdo 570
a un mismo tiempo llegaron
por distintas partes, llenos
de turbación y de espanto
fingiendo que habían visto
mil extranjeros armados 575
en la playa. Apoderose
de todos un fiero pasmo
que fue mayor al oír
después aquel cañonazo
que escucharíais también 580
vosotros. Amedrentados
huyeron luego de allí
todos, y me abandonaron
a la custodia de solos
dos indios. Gomel, honrado 585
entonces, dando la muerte
o los dos, cortó los lazos
que me oprimían, diciendo,
segunda vez de mi mano
recibes la vida. Vete, 590
y ocúltate en lo intrincado
del monte, mientras los míos
animosos y engañados
corren a la playa, fuese,
y los dos con veloz paso 595
por una inculta vereda
nos venimos a avisaros,
el riesgo en que estamos, pues
vienen cubriendo ese llano
todos, dando unos aullidos 600
espantosos.
TIMANTE                      ¿Qué aguardamos
pues? Burlemos su fiereza,
Agenor.
AGENOR                Sí, sí, corramos
a la lancha, amigos, pues
se oyen ya, sino me engaño, 605
más cerca sus voces.
TIMANTE                                    Hija,
ven.
AGENOR          Ven Cleodon, amado,
y pues el cielo nos vuelve
a unir por medios tan raros
mientras ellos le acriminan 610
nosotros le bendigamos.
ENRIQUE Acercad la lancha apriesa
pues que llegan ya gritando.
 
(Van entrando todos en la lancha, y mientras dicen estos versos dentro, se oculta por la derecha.)
 
TUCAPEL Tomad la boca del río (Dentro.)
que es el modo de cortarlos 615
la fuga.
GOMEL                Al monte nosotros (Dentro.)
por si es que entre sus peñascos
se ocultan.
 
(Sale TUCAPEL con algunos INDIOS.)
 
TUCAPEL                    Aprisa, amigos,
pero ¿qué es lo que reparo?
Ya en una ligera lancha 620
nuestro furor han burlado.
 
(GOMEL y INDIOS por la cumbre del monte.)
 
Gomel, Gomel, ya es ocioso
nuestro valor.
GOMEL                         ¡Dioses altos
qué miro! Esperad traidores,
que me lleváis, inhumanos, 625
la mitad del alma. Archima,
Archima, dueño adorado
de mi vida... Pero, oh pese
a mi piedad, y a la mano
que te robó, y pese a mí 630
que viéndote en otros brazos
no corro en tu amparo. Amigos
presto, presto, a botar vamos
cuantas canoas hubiere
ea la playa. Si, alcanzarlos 635
podemos aún, corred,
 
(Parten los INDIOS aceleradamente.)
 
aqueste agasajo
mi amor, mi rabia, el honor
de la patria, y el insano
rencor, que con justas causas 640
a estos horribles profesamos.
TUCAPEL Sí, Gomel, vamos, y todos
perezcan a nuestras manos.
GOMEL Vamos, y tu Archima si eres,
cómplice de su villano 645
delito, tente el furor
de un amante despechado,
pues si hasta ahora le viste,
tierno, afable, dulce y blando,
parque se creyó querido, 650
cuando se vea burlado,
será para ti cuchillo,
veneno, dogal y sayo.


Barcelona. Por Juan Francisco Piferrer, Impresor de S. R. M, véndese en su Librería administrada por Juan Sellent.

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