Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

1

Sigo la terminología de la clasificación que, casi de forma unánime, han sugerido los estudiosos del teatro de Cueva. Véase, por ejemplo, C. Guerrieri Crocetti, Juan de la Cueva e le origini del teatro nazionale spagnuolo, Torino, Giuseppe Gambino, 1936; J. M. Caso, «Las obras de tema contemporáneo en el teatro de Juan de la Cueva», Archivum, XIX (1969), pp. 127-147; M. A. Pérez Priego (ed.), Teatro renacentista, Barcelona, Plaza y Janés, 1986, p. 69.

 

2

En efecto, la crítica ha subrayado de manera acertada la monstruosidad de los personajes que pueblan las tragedias de Juan de la Cueva. Véase F. A. de Icaza, «Prólogo» a Juan de la Cueva, Comedias y tragedias, Madrid, SBE, 1917, vol. I, pp. XL-XLI; F. Ruiz Ramón, Historia del teatro español (Desde sus orígenes hasta 1900), Madrid, Cátedra, 19862, p. 111; A. Hermenegildo, La tragedia en el Renacimiento español, Barcelona, Planeta, 1973, pp. 283-284.

 

3

Véase mi «Juan de la Cueva: una dramaturgia de historia y de amor», Estudios Humanísticos. Filología, 16 (1994), pp. 239-260.

 

4

Véase A. Watson, Juan de la Cueva and the Portuguese Succession, London, Tamesis, 1971.

 

5

Véase J. M.ª Díez Borque, Sociología de la comedia española del siglo XVII, Madrid, Cátedra, 1976, en especial la primera parte.

 

6

Así, dice Cornelia: «Oy se sujeta y doma / La ciudad que á rendido / Quanto mira el sol puro, / Oy sufre assalto duro, / Y oy será quanto puede destruydo. / Ay, dulce patria amada / De Dios, para su Iglesia diputada. / [...] / A riesgo que perdamos f con la hazienda el nombre que estimamos» (I, pp. 70-71). Julia responde: «Señora, la crueza / Del barbare enemigo / Que con mirada y rigurosa mano / Vsando su fiereza / Nos quita el patrio abrigo, / Assolando el valor y ser Romano, / Quando con su inhumano / Furor aya igualado / El capitolio al suelo, / Su fuerça, ni mi duelo, / Haran mover mi virginal cuydado, / Ni con infamia oscura / Podran amanzillar su hermosura» (I, p. 71). Y Camila dice: «Quando puesta en sus braços / Quisieren con violencia / Sobrepujar mi femenil sujeto, / Seré hecha pedaços, / Con firme resistencia, / Primero que venir en tal decreto. / Mas si en tan duro aprieto / Fuere más poderosa / Su fuerça que la mia, / El cuerpo se rendia, / No el alma, qu' en aquesta trabajosa / Lucha estará constante, / Teniendo siempre el casto onor delante» (I, pp. 71-72). La decisión de Cornelia es la de invitar a las damas a mostrar su espíritu combativo al enemigo: «Hijas, ánimo aquí, la ora es ésta: / Ya el enemigo vemos / Donde del valor nuestro exemplo demos» (p. 72). Las citas textuales del teatro de Cueva se hacen a lo largo de este trabajo siguiendo la edición citada de F. A. de Icaza, que, aunque es muy deficiente, recoge su teatro completo y resulta, sin duda, más asequible que las ediciones de 1583 y 1588.

 

7

Ibidem, I, p. 91.

 

8

Véase mi «Introducción» a Juan de la Cueva, La muerte del rey don Sancho y reto de Zamora. El degollado, León, Universidad, en prensa.

 

9

Recuérdese que cuando Licio describe el retrato de Aurelia a Otavio, está recreando su cuerpo de acuerdo con los típicos rasgos de la ideal belleza petrarquista; véase ed. cit., pp. 332-333.

 

10

«AUR. Gentil modo de jugar / Es el del señor Tutor; / Buen exemplo da al menor»; y lo menosprecia irónicamente: «¡Buen talle tiene de amante!» (I, pp. 338-339).