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901

Nuestra gloria es el testimonio de nuestra conciencia. SAN PABLO, Epíst. ad Corinth., II, 1, 12. (N. del T.)

 

902

Yo creo que en lo restante de aquel invierno hizo Rolando cosas muy dignas de memoria; mas hasta ahora se guardaron todas tan secretas que ninguna culpa me cabe al no relatarlas, pues mi héroe estuvo siempre más presto a realizar acciones hermosas que a divulgarlas; y nunca sus empresas fueron pregonadas sino cuando tuvo testigos que las presenciasen. ARIOSTO, Orlando, canto XI, estancia 81. (N. del T.)

 

903

La virtud, libre de flaquezas, resplandece con luz inextinguible empuñando su cetro con mano firme, sin escuchar las voces de la plebe. HORACIO, Od. III, 2, 17. (N. del T.)

 

904

No por interés, sino por rendir homenaje a la virtud. CICERÓN, de Finibus, I, 10. (N. del T.)

 

905

¿Hay mayor necedad que creer que juntos son algo los que uno a uno nos inspiran menosprecio? CICERÓN, Tusc. quaest., V, 36. (N. del T.)

 

906

Nada menos estimable que los juicios de la multitud. TITO LIVIO, XXXI. 34. (N. del T.)

 

907

Cuando el vulgo alaba una cosa, aun suponiendo que no sea mala, a mi comienza a parecérmelo. CICERÓN, de Finibus, II, 15. (N. del T.)

 

908

La providencia nos ha otorgado el don valioso de que lo honesto sea lo que más nos favorece. QUINTILIANO, Inst. orat., I, 12. (N. del T.)

 

909

Reí de que el éxito pudiera ser contrario al dolor. OVIDIO, Heroíd., I, 18. (N. del T.)

 

910

No me disgusta que me alaben, porque mi complexión es falsa, pero rechazo la idea de que el fin y última mira de nuestras acciones sea conseguir que nos digan: ¡Oh, qué bella es tu obra! PERSIO, Sat., I, 47. (N. del T.)