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1

Agradezco a Margo Glantz, Paul Firbas y Noel Luna por la lectura de la versión preliminar de este trabajo y por sus agudas observaciones.

 

2

Salceda discutió los problemas que plantea la primera edición (1692) sobre la relación entre loa y comedia. En ella el encabezamiento de la loa reza «Loa a los años del Excelentísimo señor Conde de Galve, que parece que precedió a la comedia que se sigue». La restricción («que parece») desaparece a partir de la segunda edición. Salceda piensa que «algún motivo habrán tenido los editores de 1693 para este cambio» (Juana Inés 1957b: XXII) y se inclina a considerar como de «suma probabilidad» el vínculo entre las dos piezas. Al margen de este dato, creo que un elemento intratextual podría llevar a la misma comprobación: la broma en el diálogo entre los dos graciosos en la jornada II (vv. 663-664) puede interpretarse como alusión al contexto de la representación, la celebración del cumpleaños del conde de Galve («RACIMO: Baste ya de cumplimientos/ ATÚN: ¿Cumplimientos? ¿Pues son años»). El análisis de Luciani, al que me referiré varias veces, sobre el contenido político de la loa y la comedia apoya también esta conclusión. Por otro lado, es conveniente relacionar la información procedente de la edición de las piezas teatrales de Sor Juana con la que consigna Antonio de Robles en su Diario de sucesos notables. Para el martes 11 de enero de 1689, éste escribe: «fueron los años del virrey: tuvo comedia en palacio» (Robles 1972: 174). Si se acepta, la vinculación entre la loa y la comedia Amor es más laberinto, la noticia de Robles se refiere entonces al estreno de esta obra de Sor Juana. Hay que considerar también que el domingo 23 de ese mismo mes, según escribe Robles, «echaron una loa en Palacio al virrey, conde de Galve, y otra al conde de la Monclova» (174). ¿Fue la loa dedicada al nuevo virrey una nueva pieza, o acaso se repitió para esa fecha la loa de Sor Juana, esta vez sin la comedia, y de allí que en la memoria del editor de sus obras aparezca dubitativamente la relación entre loa y comedia?

Todas las citas del texto de la comedia proceden de la edición de Alberto Salceda (Juana Inés 1957b). La numeración al final de cada cita indica la jornada y el número de los versos correspondientes.

 

3

En verdad, a juzgar por las páginas del texto de Robles (1972: 130-167), el proceder del conde de la Monclova en materia de represión y castigo durante el par de años en que actuó como virrey de México no se distingue especialmente de la práctica general de los virreyes de la época. Por el contrario, un conjunto de fuentes documentales de la época lleva a Bancroft a considerarlo «un gobernante probo y alerta» (apud Hanke 1978: 91); por otro lado, su juicio de residencia, al final de su gobierno, se despachó rápidamente sin que, tras la sentencia favorable del juez nombrado, se interpusieran quejas, demandas o querellas («Memorial referente a la residencia del Conde de la Monclova», en Hanke 1978: 104). Tampoco durante su dilatado gobierno en el virreinato del Perú, el conde dio muestras particulares de crueldad. Por el contrario, la imagen que, a partir de los documentos deduce Vargas Ugarte, es más bien la de un gobernante que no se distinguió por reformas ni iniciativas de importancia, pero que al menos «tuvo la virtud de gobernar con discreción y sin estridencias» (1966: 32). En un trabajo más extenso, en curso, sobre el uso político del teatro cortesano en el virreinato del Perú, discuto con mayor detalle las opiniones de Hernández Araico sobre la supuesta representación del conde de la Monclova en la obra de Sor Juana y Guevara y, particularmente, en la comedia También se vengan los dioses de Lorenzo de las Llamosas, escrita en Lima el mismo año que el conde de la Monclova inauguró su gobierno en el Perú.

 

4

Toda la información sobre el dios Jano que la loa utiliza se encuentra en Cartari, quien cita y glosa fundamentalmente a Macrobio. Salceda (cfr. Juana Inés 1957b: 601-602) menciona en sus notas al Neptuno alegórico la importancia del texto de Cartari para Sor Juana. Asimismo reproduce entre las páginas de su edición de Amor es más laberinto uno de los grabados de esta obra vinculado a la representación de Jano como organizador del tiempo. Sin embargo, basó la anotación de su edición en los textos de la Antigüedad, en lugar de señalar las deudas directas de Sor Juana con Cartari, quien, como se verá, es el obvio mediador para este caso entre ella y los clásicos.

 

5

Escribe Cartari (1571: 50) a este propósito: «Hanno anchora detto alcuni, che fu creduto da gli antichi Giano essere stato il Chaos, che fu quella confusione di tutte le cose, innanzi che fosse fatto il mondo, e che percio ha quella faccia barbuta, horrida, e scura, et ha l'altra giovane bella, et allegra, che mostra la belezza venuta dalla distintione delle cose, e dal mirabile ordine dato all'universo, e che percio fu adorato come Dio de pricipii, e cui fossero consecrati i cominciamenti delle cose».

 

6

El significado político del texto de esta loa y de sus recursos escénicos han sido estudiados por Greer (1991: 183-190) y Neumeister.

 

7

«Fecero anco gli antichi la imagine di Giano con quattro faccie, perche ne fugia trovata una cosi fatta statoa in certo luoco della Toscana. E mostrava questa molto bene, che chi la fece tolse Giano per l'anno, il quale ha quattro faccie, perche quattro sono le stagioni, chegli fanno mutare visso, et aspetto, Primavera, Estate, Autunno, et Inverno» (Cartari 1571: 52).

 

8

Es significativo notar a este propósito que, según recuerda Cartari -y lo recoge Sor Juana-, Jano era «Dio dell'anno» (1571: 49) y, por ello, tenía inscritos en las manos los números de los días del año. Sin embargo, Sor Juana llama en un pasaje a la Edad «Señora del año» (v. 40), con lo que subvierte la relación.

 

9

Octavio Paz la llama «comedia de intriga galante, equívocos y duelos» (1995: 437).

 

10

La narración de hazañas de Teseo quiebra la secuencia temporal de sucesos que presentaban las fuentes más conocidas, como las Vidas de Plutarco, e incluye una serie de episodios que en éstas aparecían como posteriores a la presencia de Teseo en Creta. A Sor Juana no le interesa respetar la cronología de los hechos consagrada por el mito, sino el valor moral que estas acciones tienen para caracterizar a Teseo.

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