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ArribaAbajoJornada II

 

Dicen dentro, a un lado PALAS, a otro MERCURIO, y a otro ANDRÓMEDA y PERSEO.

 
PERSEO
Seguirte tengo, aunque te entres
al centro más pavoroso.
ANDRÓMEDA
Aquí me hallarás, Perseo,
rayo y sombra en humo y polvo.
 

(Sale ANDRÓMEDA de una parte a otra, y se entra, y múdase todo el teatro al pasar con estos dos versos ANDRÓMEDA, y PERSEO tras ella, como que la ha perdido de vista; y lo que se descubre es la gruta del sueño, y MORFEO viejo venerable sobre unas yerbas de su significación, como son beleños y cipreses, y sale PERSEO.)

 
PERSEO
¿Qué lóbrega estancia es esta, 5
en cuyos cóncavos hondos
delirios son cuantos veo,
fantasías cuantas toco?
¡Oh tú, caduca deidad,
que con nombre de reposo, 10
paréntesis de la vida,
eres la muerte del ocio!
Dime, si una sombra sigo,
¿cómo, ¡ay infelice!, cómo
entre tantas no la encuentro 15
en sitio tan pavoroso,
si aquí tras ella llegando?...
Mas, ¡ay!, que cuando te invoco,
no ya los conceptos, pero
aun las palabras no formo. 20
Recíbeme a tus umbrales,
que ya a tus fuerzas me postro,
viva peña entre tus peñas,
vivo tronco entre tus troncos.
MORFEO
Felice, infelice joven, 25
pues en un instante proprio
eres de unos dioses ceño
y eres cuidado de otros,
lo fiero de una deidad
temple de otra lo piadoso, 30
y quédese en mi silencio
informe el amor y el odio.
Quién eres has de saber,
y en aquel instante proprio
aun has de ignorar quién eres, 35
viendo que no es nada todo.
PERSEO
¿Cómo es posible, ¡ay de mí!
que si yo una vez me informo,
vuelva a quedar con la duda?
MORFEO
Ahora te diré cómo. 40
Representadle, ilusiones,
su nacimiento, de modo
que le vea, y que no sea
creído después de los otros.
 

(Vase, y descúbrese el retrete con DÁNAE vestida de dama, y cuatro damas con ella cantando, y una dueña.)

 
PERSEO
¿Mi madre entre tantas reales 45
pompas, estados y adornos?
¿Qué es esto, cielos?
DÁNAE
Cantad,
por si algún aliento cobro.
DUEÑA
Canten haciendo labor,
que bien puede hacerse todo. 50
 

 (Cantan.) 

[DAMAS]10
Ya no les pienso pedir
más lágrimas a mis ojos,
porque dicen que no pueden
llorar tanto y ver tan poco.
DÁNAE
Bien a la fortuna mía 55
corresponden letra y tono,
pues lo que lloro y no veo
son mi consuelo y mi enojo.
Mi consuelo, pues no tienen
mis penas más desahogo 60
que el de la piedad y el llanto
que en estas prisiones formo;
y mi enojo, pues al ver
que dél el alivio gozo,
le aborrezco de manera, 65
que por no tenerle solo...
ELLA y
MÚSICA
Ya no les pienso pedir
más lágrimas a mis ojos.
DÁNAE
¿Para qué, piadosos cielos,
si es, cielos, que sois piadosos, 70
en dar a un infeliz vida,
quitáis de la vida el logro?
Si a vivir presa nací,
no nacer fuera más proprio,
que no es lisonja de un preso 75
el dorarle el calabozo.
Si para llorar sin ver
me habéis dejado los ojos,
para todo los quitad,
u dádmelos para todo. 80
Ved que quejosos de mí,
no quieren uno sin otro...
ELLA y
MÚSICA
Porque dicen que no pueden
llorar tanto y ver tan poco.
DÁNAE
¿Qué delito cometí 85
para que tan riguroso
mi padre me le castigue?
Si enamorado Lidoro
de un retrato, a verme vino,
¿qué causa es de que celoso 90
tema tanto de su amor,
y fíe de mi honor tan poco,
que me prenda? Mas ¡ay triste!,
¿para qué gimo ni lloro?
Cantad, cantad, repitiendo 95
una y otra vez a coros...
 

(Dentro música y empieza a llover oro.)

 
CORO 2.º

  (Dentro.) 

    El que adora imposibles
    llueva oro,
    que sin él nada se vence
    y con él todo. 100
DÁNAE
Oíd, ¿qué nuevo acento es
el que por los aires oigo?
DAMA 1.ª
No sé, señora; mas sé
que aun ese no es el asombro.
DÁNAE
Pues ¿qué?
[DAMA] 1.ª
Que de la dorada
105
techumbre el artesón roto
se viene abajo, lloviendo
sobre nosotras el oro
que le esmaltaba.
[DAMA] 2.ª
Es en vano,
que el que llueve, a lo que noto, 110
es de más sagrada nube.
DUEÑA
Sea él fino, aunque es hermoso,
y venga como viniere.

 (Cogen todas.) 

[DAMA] 1.ª
Sin duda que algún dios mozo,
recién heredado, quiere 115
aplausos de generoso,
y echa el oro por ahí
que le dejó en patrimonio
el viejo dios de su padre.
[DAMA] 2.ª
Coge, Laura.
[DAMA] 1.ª
Ya yo cojo.
120
Desde hoy señora he de ser
de escaparate y biombo.
[DAMA] 3.ª
Mañana hago treinta estrados,
que ya cinco o seis son pocos.
DUEÑA
Yo el solar de la montaña 125
que fue de mi abuelo, compro.
[DAMA] 1.ª
Por vida de cuantos hay,
que si mi dote recojo,
y una vez rica me veo,
que no ha de gozarme esposo 130
letrado: espada y guedeja
ha de ser mi matrimonio.
PERSEO
¿Qué dulce sueño me tiene
aún más que dormido, absorto?
DÁNAE
¿Qué prodigio es este, cielos? 135
 

(Baja el águila, y en ella JÚPITER vestido de Cupido.)

 
JÚPITER
Ya yo a tus dudas respondo.
MÚSICA
    El que adora imposibles
    llueva oro,
    que sin él nada se vence
    y con él todo. 140
JÚPITER
Hermosísima beldad,
en cuyo divino rostro,
por uso lo desdichado
se ha vengado de lo hermoso.
Favonio, el galán de Flora, 145
que es el que penetra solo
tu alcázar, porque no hay
alcaide para Favonio,
con sus flores me ha pintado
tus perfecciones, de modo 150
que a tu fama los oídos
se han rendido sin los ojos.
Y para llegar a verte,
del aire mismo celoso,
divirtiéndote las guardas, 155
aquesta lluvia dispongo;
    que el que adora [imposibles
    llueva oro,
    que sin él nada se vence
    y con él todo11.] 160
DÁNAE
Alada deidad, ¿quién eres?
que tus señas desconozco,
que el oro, el ave y las alas
piensan uno y dicen otro.

 (Baja al tablado, y vuela el águila.)  

JÚPITER
Júpiter soy, aunque ves 165
que de las plumas me adorno
de amor, que para llegar
a tu vista más dichoso,
depuesto el ceño sagrado,
depuesto el semblante heroico 170
con que los rayos esgrimo
y los relámpagos formo,
liberal y hermoso quise
que me vieses; y así tomo
de la ave de Cupido 175
la ala, y el metal de Apolo;
si bien solo esto bastara,
que para llegar airoso
a los ojos de una dama,
no hay más gala que el soborno: 180
    que el que adora [imposibles
    llueva oro,
    que sin él nada se vence
    y con él todo.]
DÁNAE
Si eres Jove, como dices, 185
y es fuerza que seas piadoso,
duélete de mí, no quieras
que de tu afecto amoroso
sea trofeo mi vida.
Decreto hay que al punto propio 190
que entre aquí, aunque sea deidad,
me echen derrotada al golfo
del mar.
JÚPITER
Yo sabré ampararte
cuando alguien te diere enojo.
DÁNAE
¿No es mejor no darle tú 195
que vengar que le den otros?
JÚPITER

  (Ásela de las manos.)12 

¿Cuándo lo fue el rendimiento?
DÁNAE
Ahora lo es, ¡cielos, socorro!
JÚPITER
Porque sus voces no escuchen,
decid conmigo vosotros. 200
DÁNAE
Aunque los vientos confundas,
mi voz saldrá sobre todos:
¡Cielos, piedad! ¡Favor, cielos!
¡Socorro, dioses, socorro!
MÚSICA
    El que adora [imposibles 205
    llueva oro,
    que sin él nada se vence
    y con él todo.]
 

(Cúbrese toda la gruta de MORFEO y el retrete, y vuelve a quedarse la selva como antes estaba, con las caserías nevadas, quedando admirado PERSEO.)

 
PERSEO
Oye, aguarda, escucha, espera,
que aunque seas poderoso, 210
Júpiter, vengaré en ti
de mi madre... Mas ¡qué loco
del sueño despierto!, pues
nada veo, nada oigo
de cuanto veía y oía. 215
¿No es este aquel sitio proprio
donde mentida ilusión
contra el sangriento destrozo
de una fiera me pidió
favor? Sí; pues ¿cómo?
 

(Sale DÁNAE, de villana.)

 
DÁNAE
¿Cómo,
220
Perseo, cuando caminan
al templo, llevados todos
de dos tan nuevos prodigios,
tú aquí te has quedado solo?
A cuya causa a buscarte 225
como esposa y madre torno.
PERSEO
¿Quién vio aquellas majestades
y ve estos sayales toscos?
DÁNAE
¿Qué te suspende?
PERSEO
No sé.
DÁNAE
¿Qué tienes?
PERSEO
No sé.
DÁNAE
¿Qué ahogo
230
te aflige?13
PERSEO
No sé.
DÁNAE
¿Qué pena
lloras?
PERSEO
No lo sé tampoco.
DÁNAE
¿Nada sabes?
PERSEO
No sé nada,
y pienso que lo sé todo.
DÁNAE
¿Cómo?
PERSEO
No sé.
DÁNAE
¿Al no sé vuelves?
235
PERSEO
Conmigo hiciste lo proprio;
y déjame, no me apures,
obligándome que absorto
te pregunte, ¿qué se hicieron
tus galas y tus adornos, 240
tus faustos, tus majestades,
presa entre los reales solios
de un alcázar? Mas ¿qué digo?
Mienten las voces que formo,
mienten los sueños que creo 245
y las fantasmas que ignoro.
DÁNAE
Perseo, de cuanto has dicho,
nada entiendo.
PERSEO
Yo tampoco.
DÁNAE
Dale al aire lo que es suyo.
PERSEO
Sí haré, pues basta estar loco 250
sin que sepan que lo estoy.
DÁNAE
¡Qué sentimiento!
PERSEO
¡Qué ahogo!
DÁNAE
¡Qué confusión!
PERSEO
¡Qué delirio!
LOS DOS
¡Qué pasmo!
FINEO y
UNOS

 (Dentro.)  

¡Qué horror!
LIDORO y
OTROS

  (Dentro.)  

¡Qué asombro!
PERSEO
Segunda vez de la boca 255
me ha quitado licencioso
el aire el suspiro.
DÁNAE
¿Quién
de la lengua y de los ojos,
embargándome el gemido,
me ha embarazado el sollozo? 260
PERSEO
Cuantos al templo subieron,
parece que temerosos
vienen al valle.
DÁNAE
¿Quién duda
que Júpiter riguroso
les ha respondido?
PERSEO
Yo
265
no lo dudaré, si noto
que dios que sueño en delitos,
no es mucho hallarle en enojos.
Y si es consuelo del triste
la sociedad del ahogo, 270
callemos en nuestras penas
y oigamos las de los otros.
 

(Sale BATO.)

 
BATO
Yo no entiendo aquestos dioses
que andan siempre con nosotros
en oráculos, habrando 275
allá por sus circumloquios,
que nadie hay que los entienda.
PERSEO
Bato.
BATO
¡Válgame el dios Momo,
que es dios de los que habran más
que deben!
PERSEO
No temeroso
280
huyas de mí, que ya quiero
ser tu amigo.
BATO
¿De qué modo?
Porque hay modos en amigos,
y hay modillos y hay modorros.
PERSEO
Agradeciéndote el que 285
me desengañes tú solo.
BATO
Oigan, ya la purga va
obrando. También y todo
era golloría el querer
que obrase al instante proprio. 290
DÁNAE
Dime a mí, ¿qué hubo en el templo,
que vuelven tan tristes todos?
BATO
Que hicieron sus sacrificios
los dos, y al uno y al otro
Júpiter respondió.
LOS DOS
¿Qué?
295
BATO
Dos casos bien espantosos.
LOS DOS
¿Qué son?
BATO
De uno no me acuerdo
bien, mas del otro tampoco.
Y pues ya aquí los he dicho,
voy a decirlos a otros, 300
que no hay cosa como andar
con sus nuevas de retorno
uno engañando a otros tantos,
a otros tintos y a otros tontos.
 

(Sale FINEO y LIDORO, POLÍDITES, CARDENIO y VILLANOS.)

 
LOS DOS
¿Qué les habrá sucedido? 305
FINEO
¡Triste pena!
LIDORO
¡Fiero asombro!
FINEO
No hay consuelo para mí.
LIDORO
Ni para mí le ha de haber.
POLÍDITES
Aunque con vosotros fui
al templo para saber 310
vuestras respuestas, y oí
la voz de Júpiter, no
entendí de su sentido
el sentido que causó
vuestro temor, y así os pido 315
me la repitáis.
FINEO
Mal yo
podré con discursos sabios
articular mis agravios
ni sus venganzas, porque
al pronunciarlas, no sé 320
si aliento tendrán los labios.
Ofrecida al monstruo muera
Andrómeda, su confusa
voz dijo horrible y severa,
pues con solo eso se excusa 325
de Trinacria la ira fiera;
con que dos desdichas lloro.
Si al oráculo no creo,
el sacrilegio no ignoro;
y si le creo, trofeo 330
de un monstruo hago a la que adoro,
de suerte que a un tiempo me hallo
entre creello y dudallo,
fiel de uno y otro castigo,
pues muero yo si lo digo 335
y ella, y todo, si lo callo.
LIDORO
En mí de no menos fiera
respuesta su deidad usa,
pues dijo desta manera:
«De la sangre de Medusa 340
uno y otro alivio espera»;
de modo que da a entender
que hasta que haya quien dé muerte
a Medusa, no ha de haber
quien nos pueda defender 345
de persecución tan fuerte.
POLÍDITES
De las dos respuestas creo,
habiendo oído cada una
de por sí, que se hace una.
LOS DOS
¿Cómo?
POLÍDITES
Repita el empleo
350
cada cual de su fortuna.
FINEO
«Ofrecida al monstruo muera
Andrómeda, que esto excusa
de Trinacria la ira fiera».
LIDORO
«De la sangre de Medusa 355
uno y otro alivio espera».
POLÍDITES
Luego bien se da a entender
que uno de otro haya de ser
el remedio; y siendo así
que ya no tenéis aquí 360
que esperar, pues el poder
de Júpiter indignado
hoy con los dos ha mostrado
en uno y otro sentido
que está en Venus ofendido 365
y está en Minerva agraviado,
sin otra particular
causa de oculto destino
que a mí me obliga a guardar
el puerto; ese es tu camino, 370
y el tuyo también el mar.
Id en paz.
FINEO
Dudando iré.
¡Ay, Andrómeda! ¿Qué haré
entre callar o morir?

 (Vase.)  

LIDORO
Tus pies beso. Fuerza es ir; 375
mas yo, Dánae, volveré.

 (Vase.)  

POLÍDITES
Cardenio, yo también quiero
dejar la aldea.
CARDENIO
Señor,
no es este el favor primero
que viene, como favor, 380
tardo y se vuelve ligero.
POLÍDITES
El cielo os guarde, Dïana.
DÁNAE
Él aumente vuestra vida.
POLÍDITES
¡Qué beldad tan soberana!
Aunque ves que mi partida 385
finjo, Libio, solo es gana
de quedarme retirado
dese monte en lo intrincado,
por si alguna ocasión veo
en que hablar pueda el deseo 390
a esa Esfinge, que ha robado
con su hermosura, su brío
y su ingenio mi albedrío;
pues pensé que le tenía,
y era porque no sabía 395
que era suyo y no era mío.
DÁNAE
Padre, de un grande pesar
cuenta te quisiera dar.
CARDENIO
Pues de aquí nos retiremos.
DÁNAE
Ven conmigo, que tenemos 400
muchas cosas que tratar.
PERSEO
Pues de mí se han recatado,
dejarlos quiero. ¡Oh hado!
Dime, sin tanto desdén,
si fue soñado mi bien. 405
Pero ¿qué bien no es soñado?

 (Vase.)  

DÁNAE
Sabrás, padre, que ya están
nuestros sucesos...
[VOCES]14

 (Dentro.) 

Aparta,
ténganse.
DÁNAE
¡Ay de mí!
CARDENIO
Hacia allí
oí ruido de cuchilladas. 410
Voy a saber si es Perseo.

 (Vase.) 

DÁNAE
Tras ti iré.
 

(Sale LIDORO.)

 
LIDORO
Detente, aguarda,
que yo he fingido este ruido
porque su industria me valga
para hablarte.
 

(Sale POLÍDITES al paño, y LIBIO.)

 
POLÍDITES
Sola el viejo
415
la dejó: bien es que salga.
Mas otro (¡ay de mí!) por mano
me ganó.
LIBIO
Pues oye y calla.
DÁNAE
Lidoro, ¿pues no bastó
la seña de que callaras, 420
para que la obedecieras?
LIDORO
Con gente sí, pero...
DÁNAE
Aparta.
LIDORO
Estando sola, ¿cómo es
posible que mi esperanza,
que llora tu muerte, pueda? 425
DÁNAE
No prosigas, basta, basta;
que importa mucho que nadie
sepa quién soy.
POLÍDITES
Oye y calla.
LIDORO
Si por un retrato tuyo,
bella Dánae soberana... 430
POLÍDITES
¿Dánae dijo? ¿Si es aquella
que es asumpto de la fama?
LIDORO
Vine a verte, si celoso
Acrisio tu padre, a causa
de nuestras enemistades, 435
te encerró en aquel alcázar,
que apenas rompió Favonio,
veloz amante del Aura,
si dél no sé por qué...
DÁNAE
¡Ay triste!
LIDORO
Transcendiendo su venganza 440
de crüel a escandalosa,
de terrible a temeraria,
en un derrotado leño
supe que te echó a las aguas,
y sobre tantas fortunas 445
te hallo en traje de villana.
¿Cómo es posible que deje,
a costa de vida y alma,
de socorrer tus desdichas,
de socorrer tus desgracias, 450
y saber, Dánae, en qué puedo
ampararte?
 

(Sale CARDENIO.)

 
CARDENIO
No fue nada
el ruido: ven, Diana bella.
 

(Sale POLÍDITES.)

 
[POLÍDITES]
Detente, Dánae, no vayas.
CARDENIO
¡Qué escucho!
DÁNAE
¡Qué oigo!
LIDORO
¡Qué veo!
455
POLÍDITES
Sin que primero mi saña
castigue dos osadías,
contra mi decoro ambas;
bien que la tuya, extranjero,
mandándote que te vayas, 460
y habiendo vuelto, parece
que hay sagrado que la valga:
y así, a precio de que sepa
de ti quién es esta rara
perfección, quiero a la queja 465
hacer de tu vida gracia.
Vete, pues, y advierte que
si aquí otra vez...
LIDORO
Señor.
POLÍDITES
Nada
me digas.
LIDORO
¡Ay infelice!
yo me iré, pues mi contraria 470
suerte para volver solo
a perderla, volvió a hallarla.
¡Ha fortunas de extranjeros,
por cuantos desaires pasan!

 (Vase.) 

POLÍDITES
¿Cómo, bárbaro villano, 475
cuando tengo puestas guardas
a estos montes y a estos mares
porque nadie entre ni salga
sin que yo lo sepa, vós
ocultáis en vuestra casa 480
quizá la beldad que espero,
de quien mis reinos aguardan
los trofeos, las vitorias
y los aplausos que sabia
anticipa en las estrellas 485
la luz de la judiciaria?
¡Vive el cielo, que a mis manos
has de morir!
DÁNAE
Señor...
POLÍDITES
Nada
ha de valerle tu ruego,
porque eres tú a quien agravia. 490
CARDENIO
Señor, yo...
 

(Sale PERSEO.)

 
PERSEO
¡Qué es lo que miro!
POLÍDITES
Muere, traidor.
PERSEO
Ten la daga,
señor, y emplea...
DÁNAE
¡Ay de mí!
PERSEO
Su cuchilla en mi garganta,
que mejor cortará en estos 495
bríos que en aquellas canas.
POLÍDITES
Levanta, Perseo, del suelo,
que tú y Dánae...
PERSEO
¡Pena rara!
Dánae dijo.
POLÍDITES
Desde hoy
habéis de deberme tantas 500
finezas, que la primera
su vida es.
LOS DOS
Beso tus plantas.
POLÍDITES
Y porque no aquí se quede
el principio a mi esperanza...
Libio.
LIBIO
Señor.
POLÍDITES
A la corte
505
es bien que al instante partas,
y que prevenido vuelvas
de carrozas, joyas, galas,
y todos los aparatos
que convienen a una infanta 510
de Epiro; y a ti, porque
iguales extremos hagas
con los dos, mi amor te ofrece
darte ejércitos y armadas
con que vengues tus agravios 515
y restituyas tu patria.
Porque has de saber, Perseo,
que eres de sangre tan alta
que en aquesta obligación
me pone el cielo, en venganza 520
de la tiranía de Acrisio,
tu abuelo, que en una barca
al arbitrio de la espuma,
pobre, sola y derrotada,
a Dánae contigo en brazos, 525
al mar, sin vela ni jarcia,
entregó a las fieras ondas.
Paréceme que te extrañas
de que lo sepa; pues no
lo extrañes, porque crïadas, 530
si con oro callan, Dánae,
dos días, cuatro no callan.
Y así, pues con tus sucesos
hoy mis sucesos se enlazan,
dándose la mano a un tiempo 535
tu noticia y mi esperanza;
ven conmigo, en tanto que
Libio de la corte traiga
lo que he mandado. Y vosotros,
pastores destas montañas, 540
venid a pedirme albricias.
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