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Luzbel, irritado con lo acaecido en Cozumel, y con lo demás, que iba notando, convoca a sus Ministros en cierto oculto Conciliábulo, para imposibilitar en la América la introducción del Evangelio; dispone nuevas trazas, que atemoricen a sus moradores, hasta conseguir, que Moctezuma determine acabar con los Españoles, cuando no lo puedan conocer.
Argumento
| LUZBEL, de su exterminio temeroso, | ||
| El Conclave del Báratro concita, | ||
| Y con varios Cometas, pavoroso | ||
| Contra España, los ánimos irrita: | ||
| Obstínase el Monarca al ominoso | ||
| Fin, con que el Cielo su furor limita, | ||
| Y a persuasiones de la negra Escuela, | ||
| Disminuye el Poder con la cautela. | ||
| 1. AQUELLA Gruta, que adornó Palacio | ||
| El orgullo arrogante de su Dueño, | ||
| Haciéndose temer del vasto espacio, | ||
| Que anular coto le reprime el ceño: | ||
| Tanto, que vivo, sólo pudo el Tracio | ||
| Llegar a profanar, con loco empeño, | ||
| Su tenebroso umbral, pues se defiende, | ||
| Al par que a todos recibir pretende. | ||
| 2. Aquel informe Monstruo, cuya boca, | ||
| Cuya respiración, cuya garganta, | ||
| Así como inficiona cuanto toca, | ||
| Tragar anhela lo que más le espanta: | ||
| Dragón eterno de aferrada Roca, | ||
| A quien del tiempo el curso no quebranta, | ||
| Pues siendo él quien le pare de su abismo, | ||
| Quiere (y lo hará) sorberse al tiempo mismo. | ||
| 3. Aquel Valle, Región que el Sol no cela, | ||
| Por más que a tornos sus Murallas gira, | ||
| Pues tanto de él le oculta la cautela, | ||
| Que teme ver la Luz, que no le mira: | ||
| Centro de confusión, de llanto Escuela, | ||
| Cárcel, donde se muere, y no se espira, | ||
| Lugar de pena, susto, y mal eterno; | ||
| Nada es más que su nombre: El propio Infierno. | ||
| 4. Éste, donde engañada fantasía | ||
| Del Gentil obstinado lisonjero, | ||
| Entre las sombras de su Idolatría | ||
| Halló, por lo falaz, lo verdadero: | ||
| En el Dintel de su Caverna umbría, | ||
| Tapiz dispone de infeliz agüero, | ||
| Para hacerse morada inaccesible, | ||
| Si no por poderosa, por terrible. | ||
| 5. Yace en esta mansión el altanero | ||
| Crepúsculo tiznado, que en su Oriente | ||
| Aspiró al Solio, que adoró primero, | ||
| Oponiendo a su luz altiva frente: | ||
| Y al querer ir a Sol, desde Lucero, | ||
| Quedó borrón del brillo reluciente, | ||
| De cuyo instante, sólo en la memoria, | ||
| Le quedó para infierno tanta gloria. | ||
| 6. Pues criado apenas del Embrión eterno, | ||
| A sus Candores se iba a lanzar rayo, | ||
| Cuando al amago del despeño interno, | ||
| Rotuló con cenizas su desmayo: | ||
| Al estallido se erigió al Averno, | ||
| Y en él, haciendo de su envidia ensayo, | ||
| Monarca se juró, con ciego influjo, | ||
| De las Estrellas, que consigo trujo. | ||
| 7. Con gemidos letales, que el despecho | ||
| Contra sí forja, cuando a sí se hiere, | ||
| Brama en su ruina no quedar deshecho, | ||
| Y solamente por morir se muere: | ||
| De tanto estrago nunca satisfecho, | ||
| En el Retrato de su Dueño quiere | ||
| A su tema volver, que en su sentido | ||
| Cupo lo malo, no lo arrepentido. | ||
| 8. Su astucia consiguió, cuando ofuscado | ||
| Todo el Orbe a su injusta tiranía, | ||
| Tiñó en sangre, y aromas, profanado | ||
| Altar, supersticiosa Idolatría: | ||
| Pero en su decadencia, al dilatado | ||
| Mundo nuevo, sus Cultos extendía, | ||
| Hasta que al Aspa Santa en su Hemisferio, | ||
| La esperanza perdió con el Imperio. | ||
| 9. Temeroso el remedio solicita, | ||
| Y domando sin rienda verde escama | ||
| De trisulca Serpiente, el vuelo excita | ||
| En breves giros por la espesa llama: | ||
| La venganza, y el odio que le irrita, | ||
| No cabiendo en el pecho, se derrama | ||
| A la voz, y la fuerza que le bruma, | ||
| Brota a los labios ponzoñosa espuma. | ||
| 10. Al arma, Infierno, dijo: y el gemido | ||
| Ahogó el aliento de su negra boca; | ||
| Estremeciose el Orco al estallido, | ||
| Y arrolló al Lete de una en otra Roca: | ||
| El cenagoso flujo dividido, | ||
| Al recio impulso, que en sus ondas choca, | ||
| Entre fieras, que encubre en su profundo, | ||
| Infiernos descubrió nuevos al Mundo. | ||
| 11. Soltó Charón la horrísona Bocina, | ||
| Con que a la orilla tristes Almas llama; | ||
| El Barco zozobró, y en la resina | ||
| Algosa sus fragmentos le derrama: | ||
| El Imperio tembló de Proserpina, | ||
| Y de la Estigia la rapante Escama | ||
| De Dragones, que trinchan pobres piezas, | ||
| Por la ondas sacaron las cabezas. | ||
| 12. De Minos bambaleó el Palacio fuerte, | ||
| Y temió en Flegetón llegar a hundirse, | ||
| Pues las crujientes puertas de la muerte, | ||
| Las candados quebraron al abrirse: | ||
| Su Tribunal, y su poder se invierte; | ||
| Tesífone largó, por encubrirse, | ||
| El cruel ramal, y en miserables quejas, | ||
| Se tapó con los rizos las orejas. | ||
| 13. Encogiose el Cerbero estremecido, | ||
| Cuanto pudo, tirando la cadena, | ||
| Y de las tres gargantas el latido, | ||
| Mudo al pavor, por no menearse, enfrena: | ||
| Hundiose la Quimera en el olvido, | ||
| Y la Sirena, que por Circe pena, | ||
| Enmudeció; las Gorgonas horribles, | ||
| A tanto horror, quedaron insensibles. | ||
| 14. Huyeron los Bimembres al amago, | ||
| Para escaparse del rigor horrendo; | ||
| La Hidra escondió sus frentes en el Lago, | ||
| Que estaba en llamas, y en azufre hirviendo: | ||
| Quedó Clotos inmoble a tal estrago; | ||
| Tántalo estuvo nueva sed bebiendo, | ||
| Y al extraño furor amedrentados, | ||
| Con la calma, quedaron más penados. | ||
| 15. En pie la novedad puso a Teseo | ||
| Del asiento que ocupa eternamente; | ||
| Suspendiose el castigo en Salmoneo, | ||
| Que en fuego gira su Biyugo ardiente: | ||
| Fedra calló, calló también Ceneo; | ||
| Erífile pausó llanto vehemente; | ||
| Y del Tartáreo los severos Manes | ||
| Temieron otro asalto en los Titanes. | ||
| 16. Volvió Flegias el rostro macilento | ||
| Al trueno, que en los cóncavos se imprime; | ||
| Cesaron las Bellides del tormento, | ||
| Que de Tálamos sangre, y agua exprime: | ||
| El cerdoso Copete, con que al viento | ||
| Infesta en Sierpes, que su Crin esgrime | ||
| Ciega discordia, más atosigado | ||
| Quedó en lúbricos cuellos erizado. | ||
| 17. No reservó del Báratro confuso | ||
| El Aullido, Verdugo, Presa, Pena, | ||
| Que a su estruendo, fragor, castigo, y uso, | ||
| No atase del azote, o la cadena: | ||
| A sus lamentos suspensiones puso; | ||
| Y cuando tanta confusión enfrena, | ||
| Reventando el torrente en que la fragua, | ||
| Por labios, y ojos su dolor desagua. | ||
| 18. Arrogantes Caudillos infernales, | ||
| Que obstinados (prosigue) habéis seguido | ||
| Mi Bando fieles, mi facción parciales, | ||
| Para hacer este Reino más temido: | ||
| ¿Cómo ignorantes no notáis los males, | ||
| Que hoy a México tienen oprimido, | ||
| Cuando osado capricho le redime | ||
| La servidumbre, con que triste gime? | ||
| 19. Yo vi (¡oh dolor!) Del fuerte Castellano, | ||
| Armado de su Fe, trozo pequeño, | ||
| Pretendiendo del Cetro Americano | ||
| Hacer a Dios, y a su Monarca Dueño: | ||
| Para mi oprobio, sólo pudo vano | ||
| Echar en Cozumel al fuego el Leño, | ||
| En que sencilla necia Idolatría, | ||
| Víctimas tributaba a mi osadía. | ||
| 20. A hollar viene soberbio los Altares, | ||
| Que en perfumes, e inciensos nos dan Cultos, | ||
| Sintiendo el golpe los oscuros Lares, | ||
| Del sangriento destrozo de sus Bultos: | ||
| A vista de unos, y otros ejemplares, | ||
| Esta omisión alienta sus insultos, | ||
| Y con el Cedro, que al Cocito sella, | ||
| Nuestra cerviz quebrantará su huella. | ||
| 21. Esta España, esta España decantada, | ||
| Siempre en el Orbe mi enemiga ha sido; | ||
| Mas ella me ha quitado con su espada, | ||
| Que importa lo demás, que he conseguido: | ||
| No temo otro contrario, que otro es nada; | ||
| Y a poder ser, ya hubiera aquí venido; | ||
| Y no es temor sobrado a mi memoria, | ||
| Pues con sus Armas conquistó la Gloria. | ||
| 22. Que me aterre del Brazo Omnipotente | ||
| La virtud, es blasón de mi denuedo; | ||
| Más que me ultraje Limo delincuente, | ||
| Es arrogancia, que sufrir no puedo: | ||
| ¡Oh humanos! ¡Oh! ¡Si vierais claramente | ||
| Cuanto al Infierno le costáis de miedo! | ||
| Mas si esto hacen sin verlo, ¿qué no hicieran, | ||
| Si por su dicha acaso lo supieran? | ||
| 23. ¿Qué hace, pues, nuestro orgullo, si en su agravio | ||
| Nos vejan inferiores Criaturas? | ||
| Nosotros, que quisimos con el labio | ||
| Agotar del Jordán las aguas puras: | ||
| Nosotros, que al Eterno, al Sumo, al Sabio | ||
| Disputamos la Silla en las Alturas, | ||
| ¿ Temeremos de Europa corto aliento, | ||
| Pudiendo hacer al Aquilón asiento? | ||
| 24. Infelices Espíritus impuros, | ||
| Que rabiosos gemís por los Canceles, | ||
| Que a vuestras altiveces fueron Muros, | ||
| Si a humildades hipócritas Doseles: | ||
| ¿Cómo dejáis que puedan ir seguros | ||
| A millares, a cientos, los Infieles, | ||
| Pues siendo del Hesperio feudatarios, | ||
| Los sabrá hacer por Ley nuestros contrarios? | ||
| 25. No goce, no, vil polvo organizado | ||
| Del cenagoso barro Damasceno, | ||
| Lo que perdió (¡qué envidia!) tanto alado | ||
| Genio, hoy de penas, si antes de luz lleno: | ||
| Ya que el Criador no, pruebe el dechado | ||
| De nuestra saña audaz cruel veneno; | ||
| Yo solo, que no alcance haré astuto, | ||
| Ni el Verbo su Oblación, ni el Hombre el Fruto. | ||
| 26. Bien pudiera dejar, que su Milicia | ||
| Hollase con los Triunfos mi desdoro, | ||
| Cebándolos después en la codicia, | ||
| Para hacerlos Idólatras del Oro: | ||
| Pero no lo consiente mi malicia, | ||
| Temiendo nuevo agravio su decoro; | ||
| Pues ¿qué importa después lograr su intento, | ||
| Si por uno que gana, pierde ciento? | ||
| 27. Rompa el Abismo formidable guerra, | ||
| Con los ardides que su mal alcanza, | ||
| Removiendo del Globo de la tierra, | ||
| Cuantos humores pide la venganza: | ||
| Vea el Alemán Hispano lo que encierra | ||
| Contra sus Huestes la Tartárea Alianza, | ||
| Comuneros lamente sus Países, | ||
| Y el ceño pruebe de Francesas Lises. | ||
| 28. Ponzoñosa en Europa la Herejía, | ||
| Desde Sajonia cunda cruel veneno, | ||
| De Lutero a la infiel Apostasía, | ||
| Aborto de infeliz Íncubo obsceno: | ||
| En América brote Idolatría | ||
| Nuevos Dogmas, y Errores de su seno; | ||
| Pueda el Sacro Batel de la Fe ciega | ||
| Encallarse, si a zozobrar no llega. | ||
| 29. Execrables abusos inhumanos, | ||
| El Mundo en sediciones ciego suma, | ||
| Y más en Occidente, donde insanos, | ||
| Adoraciones dan a Piedra, y Pluma: | ||
| Pues qué esperamos, si sus Vates vanos | ||
| Nos ayudan, y el alto Moctezuma, | ||
| Que contra el hombre, no hay en el Abismo | ||
| Demonio más atroz, que el hombre mismo. | ||
| 30. Crezcan en el Monarca los furores, | ||
| Al vestirle Fantasmas aparentes, | ||
| Y de su Sacerdote oiga rigores, | ||
| Que entre tinieblas le pondré patentes: | ||
| Y topos a la luz palpando horrores, | ||
| En que por su elección son delincuentes, | ||
| Ellos harán lo que el Averno influya, | ||
| Pues como nuestra, causa ha sido suya. | ||
| 31. A imperios del conjuro, con que sella | ||
| Sus portentos, letal Nigromancía, | ||
| No quede Concha, Brasa, Pluma, Huella, | ||
| Que no obedezca con su sombra fría | ||
| Del opaco profundo, a blanca Estrella, | ||
| Hable en asombros la jactancia mía; | ||
| Que si perdí la Gracia a un pensamiento, | ||
| La ciencia me quedó para tormento. | ||
| 32. Nada haber puede, que el bochorno enfrene | ||
| De la impaciencia, que en mis ansias arde; | ||
| Quien sin causa de envidia se mantiene, | ||
| ¿Cómo el oprobio quedará cobarde? | ||
| A la venganza, que se nos previene, | ||
| El tiempo es corto, para luego es tarde; | ||
| Que a las fatigas de la diligencia, | ||
| No halla el poder humano resistencia. | ||
| 33. Así acabó, y el negro torbellino, | ||
| De rápida infernal turba ligera, | ||
| Armado con las artes que previno, | ||
| Los Montes tala, por batir la Esfera: | ||
| Las tres Pestes asolan el camino, | ||
| El Culto falso la verdad altera, | ||
| Y a tanta confusión que corresponde, | ||
| Todo aparece, sólo el bien se esconde. | ||
| 34. Hora era ya, que huyendo la alegría | ||
| Al transtornarse de Faetón el Coche, | ||
| Seguían las luces por el rastro el día, | ||
| Que iba pendiente del brillante Broche: | ||
| Y desprendiendo Proserpina fría | ||
| El capuz, con que ateza obscura noche, | ||
| A los del Firmamento ojos errantes, | ||
| Los hizo con el Opio palpitantes. | ||
| 35. De la pereza derramó Beleño, | ||
| Y en lobreguez los Orbe vio rendidos; | ||
| Aun de sí la razón no quedó dueño, | ||
| ¿Qué hacer pudieron los demás sentidos? | ||
| Con laxitudes agradables sueño | ||
| Dejó afanes, y músculos perdidos: | ||
| ¡Admirable Poder, que él sólo sabe, | ||
| A punzantes cuidados, echar llave! | ||
| 36. Pagaba así, por señas de lo humano, | ||
| A Morfeo la pensión de su tributo, | ||
| Dispensando desvelos, el Anciano | ||
| Alchohua, de Tláloc, Papa absoluto: | ||
| Entra mudo Luzbel, y al sueño vano | ||
| Miente ilusiones, que remeda astuto; | ||
| Y en las especies de la estimativa, | ||
| Su apariencia despliega, y perspectiva. | ||
| 37. Del fiero Iscatlepuchca, Dios infausto, | ||
| Por cuya mano pasan los azares, | ||
| A quien no hace propicio el Holocausto, | ||
| Que repiten sangrientos sus Altares, | ||
| La forma toma, deponiendo el fausto, | ||
| Con que le honran Fantasmas familiares; | ||
| Porque hasta en las Deidades se vea justo, | ||
| Cuanto priva de adornos un disgusto. | ||
| 38. ¡Oh tú! (Le dice) que en mullido lecho | ||
| Torpemente la vida malbaratas, | ||
| E inerme al Alma, y al cuidado el pecho, | ||
| Eres con cada aliento quien la matas: | ||
| Sacude ese letargo, y satisfecho, | ||
| Batiendo a la razón las cataratas, | ||
| Verás, para el remedio que precisa, | ||
| Como prepara el Cielo cuando avisa. | ||
| 39. Asiéndole del brazo a un Obelisco, | ||
| Que de cambrones su maleza supe, | ||
| (Hoy Camarín Celeste, Sacro Aprisco, | ||
| De la Aurora mejor de Guadalupe) | ||
| Por el aire le lleva, y desde el Risco, | ||
| Entre las voces el veneno escupe: | ||
| A esa Corte infeliz vuelve los ojos, | ||
| Si hay valor para ver tales despojos. | ||
| 40. Pasmado Alchohua del horrible espanto, | ||
| Muerto al sentido, vivo al sentimiento, | ||
| En los Enigmas del obscuro encanto | ||
| Va decorando su mayor tormento: | ||
| Con las espesas nieblas crece tanto, | ||
| Que los ojos caminan con el tiento; | ||
| Acierta a errar en lo que a mano toma, | ||
| Y por los oídos toda la alma asoma. | ||
| 41. Cual baja por las Sierras despeñado, | ||
| Raudal, que fue de Nubes impelido, | ||
| Y al rápido torrente arrebatado, | ||
| Hasta el Zenit anega entumecido: | ||
| Tal torbellino de ondas encrespado | ||
| En la Laguna sube enfurecido, | ||
| Y al borbollón, que impele su Horizonte, | ||
| Desagua por las venas a Aqueronte. | ||
| 42. Ya cubre el Zoclo, donde nunca llega; | ||
| Ya lame el Friso, que sediento amaga; | ||
| Al gigante Edificio ya lo anega; | ||
| Al Capitel más alto ya lo traga: | ||
| Aún el cimiento más tenaz trasiega | ||
| La Negra Esfera, por la espuma vaga, | ||
| Y la que instable le meció en la Cuna, | ||
| Es Mar undoso, si antes fue Laguna. | ||
| 43. Zozobró en cristalino monumento | ||
| El Palacio, que Apolo a giros dora, | ||
| El Anfiteatro, de Mavorte asiento, | ||
| El jardín Ciprio, que matiza Flora, | ||
| El Panteón, que Neptuno sube al viento, | ||
| El blando Alcázar, que Anfitrite mora, | ||
| El Imperio de la India inaccesible: | ||
| México naufragó. ¡Dolor terrible! | ||
| 44. ¡Ay infeliz! (En voces balbucientes | ||
| Dice el Caduco al ver tales despojos) | ||
| ¿Por qué quieren los Hados inclementes | ||
| Cómplice hacerme aquí de sus enojos? | ||
| Si es por buscar más rápidas corrientes, | ||
| Aquí están los diluvios de mis ojos; | ||
| Pero aún no bastará lo derramado, | ||
| Si en ellos no naufraga un desdichado. | ||
| 45. De achaque adoleciste de dichosa, | ||
| Del Septentrión Emperatriz Indiana, | ||
| Y aún la fortuna pudo estar quejosa, | ||
| De que más que ella fueses Soberana: | ||
| Sólo para tu ruina poderosa, | ||
| Creciste a ser del Orbe Estrella vana: | ||
| ¿Quién contra ti hubiera tal podido, | ||
| Si tu propio Poder no hubiera sido? | ||
| 46. ¿Para esto ( a la Deidad) para esto pudo | ||
| Guardar tu ira la vida a mi tormento? | ||
| Acaba ya, y rompe el débil nudo, | ||
| Que mata, al no morir del sentimiento: | ||
| Pero nada podrá tu horror sañudo | ||
| Contra mi pecho, de penar sediento, | ||
| Pues he llegado a aquel extremo a unirme, | ||
| En donde estoy muriendo, sin morirme. | ||
| 47. ¿Qué aguardas, pues? Y enmudeció al espanto, | ||
| Que vistiendo el ambiente de fulgores, | ||
| Y densos humos, puso al Alma tanto | ||
| Asombro, como puso al Cielo horrores: | ||
| Trifauce, Sierpe, que de Radamanto | ||
| Fue Palafrén, con trémulos vapores, | ||
| Ya exhalación nocturna, fiera, vaga, | ||
| En la sombra que enciende al Sol apaga. | ||
| 48. Sobre su dura verdinegra escama, | ||
| Malla de Conchas, y de Aceros mella, | ||
| Que empolló del Cocito espesa llama, | ||
| Para talar el viento con su huella: | ||
| Asiento ofrece, y con su espada infama | ||
| Al mismo peso, que en boreal centella | ||
| Le oprime, a cuya fuerza saña bruta | ||
| Espumas tasca de infernal Cicuta. | ||
| 49. La Indiana que la doma, coronada | ||
| Flor de Occidente, rompe con despecho | ||
| El pecho, cuya voz mal anudada, | ||
| A la garganta atada, quiebra el pecho: | ||
| Perla (dice) en Diamantes anegada, | ||
| Llegue a las Aras, que su engaste estrecho, | ||
| Sólo con este toque, ha de quebrarle, | ||
| Si con sangre del Sol puede ablandarle. | ||
| 50. Al trueno el Sacerdote deslumbrado | ||
| Da de ojos en el suelo, cuando le huye; | ||
| Y el Autor, satisfecho en lo pintado, | ||
| A su lecho otra vez le restituye: | ||
| Mal dispierto, dudoso si ha soñado | ||
| Más lo que vio, que lo que ve construye; | ||
| Que el temor de un cuidado siempre intenso, | ||
| Sólo a lo más fatal presta su asenso. | ||
| 51. A este tiempo de rústica Alquería, | ||
| Humilde Mayoral, con entereza | ||
| Extraña, ante la Real Soberanía, | ||
| Oración grave, despejado empieza: | ||
| Prodigio será hablar con energía, | ||
| Que nunca razón tiene la pobreza, | ||
| Ni desenfado, bien que tenga mucha, | ||
| Porque hoy al que es, y no la que es, se escucha. | ||
| 52. Ayer, (dijo) Señor, cuando el honesto | ||
| Afán de Pobre daba a mi Labranza | ||
| Tributos de un sudor dulce, y molesto, | ||
| Que aún al Arado la amargura alcanza, | ||
| Sañudo Grifo, con arrojo presto, | ||
| A mí su vuelo, y uñas abalanza: | ||
| Huir procuré; mas ¡quién huirá al destino, | ||
| Si es la fuga ponérsele al camino! | ||
| 53. Entre sus garras registré violento | ||
| Espacios grandes de Región vacía, | ||
| Con tal presteza, que hasta el propio viento, | ||
| Arrastrado, alcanzarnos no podía: | ||
| A una Gruta, que el verde Pavimento | ||
| Rompió en bostezos Bóveda sombría, | ||
| Me llevó, para ver lo que sentirse | ||
| Pudo, y no pudo sin temor decirse. | ||
| 54. En un Catre de Flores recostado | ||
| Un hombre vi; quien duda que dormido, | ||
| Porque en blandas delicias derramado | ||
| ¿Quién puede estar, estando en su sentido? | ||
| En él, tu rostro mismo retratado | ||
| Vi, si no estabas en aquel, vestido: | ||
| Quise apartarme; pero me impedía | ||
| Tanta fuerza: ¡qué no hace la porfía! | ||
| 55. Con imperiosa voz, que en el ambiente | ||
| Formó genio boreal, el vacilante | ||
| Pie, del Risco tomó lo permanente, | ||
| Como el Risco del pie lo trepidante: | ||
| En todos fue el asombro consecuente; | ||
| Pero mayor en mí, pues adelante | ||
| Noté, que cuanto nunca en la potencia | ||
| Del juicio cupo, cupo en mi obediencia. | ||
| 56. Al fin, forzado penetré el obscuro | ||
| Albergue, donde estabas descansando, | ||
| Y con el fuego por aquel conjuro, | ||
| Tu cuerpo, y mi paciencia fui caldeando: | ||
| Yo fui, Señor, el agresor impuro; | ||
| Mas quien ignora, si no fue soñando, | ||
| Que pudiera atreverse el delincuente, | ||
| Donde apenas llegó lo reverente. | ||
| 57. Más que un tronco quedaste de insensible, | ||
| De llamas insufribles al tormento, | ||
| Que él se rindiera como combustible, | ||
| Pero tú fuiste peña al sentimiento: | ||
| Mirando la Deidad, que al fuego horrible | ||
| No dabas de viviente movimiento, | ||
| Sin recordar el cáustico, que activo, | ||
| Aún en el alma no llegó a lo vivo. | ||
| 58. Así tu Rey (me dijo) descuidado | ||
| Duerme al ocio (deleite sin beleño) | ||
| ¿Cuándo su Imperio llora amenazado | ||
| Último precipicio a su despeña? | ||
| ¿De esta manera yace sepultado | ||
| En los oprobios de un culpable sueño, | ||
| Teniendo contra sí, por sus maldades, | ||
| Irritadas del Cielos las Deidades? | ||
| 59. ¿Así reposa quieto, cuando en sañas | ||
| Disponiéndose están graves castigos, | ||
| Al talar sus Fronteras, y Campañas, | ||
| Del Oriente Extranjeros Enemigos? | ||
| Sabe, que a obscurecerle las hazañas | ||
| Vienen, que fueron de su honor testigos: | ||
| Llámale a su pesar, si no es que alerta, | ||
| Más aprisa su estrago le dispierta. | ||
| 60. Dile que escuche de sus Atambores | ||
| El estruendo marcial herir la oreja, | ||
| Enardeciendo bélicos rumores, | ||
| Que sedienta ambición mal aconseja: | ||
| Que por sí vuelva deshaciendo errores, | ||
| Cuya opresión al Septentrión aqueja, | ||
| Si no es que quiere ser de sí homicida, | ||
| Perdiendo Cetro, Fama, Honor, y Vida. | ||
| 61. Cesó la voz en el Peñol estrecho, | ||
| Pero allá en lo interior quedó sonando | ||
| De tal fuerte, que acá dentro del pecho, | ||
| Aún hasta ahora parece que está hablando: | ||
| Restituyome la Águila a mi lecho, | ||
| Cuando iba el Sol Antípodas dorando, | ||
| Para que oyeses tu desdicha, y mía, | ||
| A ver si con la luz te amanecía. | ||
| 62. Y pues los Cielos esta vez contigo | ||
| En avisos suspenden el amago, | ||
| La ejecución impide del castigo, | ||
| Que sola la omisión hace el estrago: | ||
| Vuelve, recuerda, mira a tu enemigo, | ||
| No desmaye el poder por tierno halago, | ||
| Pues en tus manos tienes oportuna, | ||
| De tus Hados, la suerte, y la fortuna. | ||
| 63. Así el villano oró, cuando impaciente, | ||
| Al partirse, el Monarca se levanta | ||
| A refrenar desahogo inobediente, | ||
| Su cuello hollando con dorada planta: | ||
| La llaga entonces del cauterio siente, | ||
| Con que cuerpo, y orgullo le quebranta; | ||
| Y es mayor la que la Alma le lastima, | ||
| Pues más el Solio, que la vida; estima. | ||
| 64. Aunque esté contra mí (profiere airado) | ||
| El Poder de los Dioses, no impresiona | ||
| Temor en mi despecho, que irritado | ||
| El Dosel cobre de esta adulta Zona: | ||
| De mis méritos propios exaltado, | ||
| A ellos solos les debo la Corona, | ||
| Y no conseguirá con su Potencia | ||
| Quitármela, si le hago resistencia. | ||
| 65. Bien que me hace lisonja, ver que empieza | ||
| A ensalzarme constante, tanto ensayo, | ||
| Pues fuera hacer agravio a mi Grandeza, | ||
| Si en otro, que no yo, cayera el Rayo: | ||
| Pero no es golpe, si la fortaleza | ||
| Por sí misma se exime del desmayo, | ||
| Ni temeré su Vaticinio obscuro, | ||
| Como yo de mi brazo esté seguro. | ||
| 66. Mudó tono, dejando tanto arrojo | ||
| Como Triunfo al Laurel que le serena, | ||
| Y por descalorarse del enojo, | ||
| A Retrete interior huye su pena: | ||
| Con la aprehensión abstraído es ya despojo | ||
| Del pesar, que también éste enajena: | ||
| Entra Alchohua confuso, y admirado | ||
| Queda de ver sosiego en un cuidado. | ||
| 67. No duerma así quien vive al ministerio | ||
| Gravoso (dice) de un afán terrible, | ||
| Que Argos debe velar por el Imperio, | ||
| Todo ojos, todo manos, si es posible: | ||
| La Púrpura no es más que captiverio, | ||
| Que oculta resplandor inextinguible, | ||
| Y en el lecho le vuelve al que aprisiona | ||
| A ceñir por las puntas la Corona. | ||
| 68. Quien para tantos nace, nunca es dueño | ||
| De sí, y el ocio siempre le ha servido | ||
| De muerte simulada, cuyo empeño | ||
| Es, no dar a entender que está dormido: | ||
| Jamás ha habido más dañoso sueño, | ||
| Pues le hace irremediable el poco ruido: | ||
| Y fiado el Pueblo de un asilo cierto, | ||
| Lamenta ruinas de gobierno muerto. | ||
| 69. Y aún no importa, que a estudios del desvelo | ||
| Gima el sudor dulcísima fatiga, | ||
| Si se pierde lo sumo del anhelo, | ||
| Que es prevenir remedio al mal que obliga: | ||
| El que hoy, Señor, el que hoy predice el Cielo | ||
| Sabrás, si acaso hay voz que tanto diga; | ||
| Ánimo, pues, valor, y fortaleza, | ||
| Que lo más está andado, si se empieza. | ||
| 70. Enfurecido al soplo del impuro | ||
| Espíritu, que oculto a ambos asiste, | ||
| Refiere la visión, mas no seguro | ||
| Del interior temor, que le reviste: | ||
| A la amenaza del Celeste Muro, | ||
| Sereno el Rey al susto se resiste; | ||
| Que en la pensión de las comunes Leyes, | ||
| Está el Cielo de parte de los Reyes. | ||
| 71. Luzbel airado, que al pavor se excluya, | ||
| Al par se abrasa, que se lisonjea, | ||
| Que como es la Soberbia empresa suya, | ||
| Siente ver, que otro más altivo sea: | ||
| Nuevo Fantasma da su engaño, cuya | ||
| Admiración asombre más la idea, | ||
| Como quien sabe bien lo que comprehende | ||
| Aquel Idioma, que la vista entiende. | ||
| 72. Galán Pavón, en que Argos convertido | ||
| Vistió sus Plumas de ojos, y colores, | ||
| Ofrece luego, porque de dormido, | ||
| Ni en sombras quiso padecer errores: | ||
| En éste, pues, su dolo desmentido, | ||
| Sabia Dióptrica pule los primores | ||
| Del cristalino Escudo transparente, | ||
| Que brilla la Cimera de su Frente. | ||
| 73. Dando aprecio de raro lo monstruoso, | ||
| Del Cazador humilde, al Noble enlaza, | ||
| Hasta que lame friso majestuoso, | ||
| Donde en rayos el Sol al Rey disfraza: | ||
| Hace examen estudio misterioso, | ||
| E igual horror a todos embaraza, | ||
| Porque empieza el silencio, hablando mudo, | ||
| A llamar con las voces del Escudo. | ||
| 74. Nunca más que hoy, con fieles graduaciones, | ||
| Alma dando de luz a gratos lejos, | ||
| Supo medir mejores proyecciones | ||
| Perspectiva gentil en sus espejos; | ||
| Pues pasando a los ojos, refracciones, | ||
| Les bebió rayos, que cambió en reflejos, | ||
| Hasta dejar con aparente copia | ||
| Empañada la vida de sí propia. | ||
| 75. En su cóncavo Foco diamantino | ||
| Con atención severa el Mexicano, | ||
| Va corriendo los centros, que previno | ||
| Cauto artificio de invisible mano: | ||
| El dilatado fondo peregrino | ||
| Con lobreguez alumbra al tiento vano, | ||
| Y de la noche trémulo sosiego | ||
| Le da otras luces, para ver más ciego. | ||
| 76. Mira a Titán dormido en Urna undosa, | ||
| Y que predice Orión tormenta fría, | ||
| Y juzgando que es sombra nebulosa, | ||
| Vuelve la Frente registrando el día: | ||
| Huye al Sol la apariencia cautelosa; | ||
| Pero creyendo más su fantasía, | ||
| Otro mayor prodigio le retrata | ||
| El Lente opaco de su fina plata. | ||
| 77. Armadas Huestes de Española Gente, | ||
| Siguiendo grados a la ardiente Zona, | ||
| Ve tan al vivo, que del parche siente | ||
| En el oído, el rumor que se impresiona: | ||
| Haradino en el mismo, vio patente | ||
| El apresto Naval de Barcelona, | ||
| Que en lo que docto pinta, no se engaña, | ||
| Si en estruendos de guerra busca a España. | ||
| 78. Llegan Grandes, Privados, Consejeros, | ||
| A los encantos, que el cristal ofrece; | ||
| Alguno hay que conoce los Guerreros | ||
| En las facciones; tanto el miedo crece: | ||
| Exagere fatídicos agüeros | ||
| Cada cual, a conforme le parece, | ||
| Y el dictamen, que exprime su cuidado, | ||
| (¡Oh Amor propio!) le cree más acertado. | ||
| 79. Difundido el engaño, la brillante | ||
| Ave, que condensó leve elemento, | ||
| Se exhala en humo, y en veloz instante | ||
| Fue sus despojos heredando el viento: | ||
| Su ausencia hurtó a todo circunstante, | ||
| Con la propia quietud, hasta el aliento: | ||
| Pues robando atenciones al sentido, | ||
| Sólo lo inmóvil les dejó esculpido. | ||
| 80. Al ver, el Rey callar sus Cortesanos, | ||
| Reprimiendo el fastidio con que advierte; | ||
| ¿Qué suspensión, heroicos Mexicanos, | ||
| Es la que os pone (exclama) de esa suerte? | ||
| ¿Tanto pavor unos acasos vanos | ||
| Han de dar, a quien no temió la muerte? | ||
| Pero no digo bien en lo que digo, | ||
| Que eso es quereros comparar conmigo. | ||
| 81. Aborte el Mundo monstruos materiales; | ||
| Finja vestiglos el profundo Abismo; | ||
| Vomite el Mar Ejércitos Marciales, | ||
| Incontrastable, siempre seré el mismo: | ||
| Ni los del Orco, ni los Celestiales | ||
| Vates, que adora nuestro Gentilismo, | ||
| Podrán cansar recelos en mi arrojo, | ||
| Mientras que yo de mí no me despojo. | ||
| 82. ¿Por ventura serán esos Soldados, | ||
| Adornados de escama refulgente, | ||
| Más que unos Capitanes esforzados, | ||
| Vasallos del Monarca del Oriente? | ||
| ¿No es Blasón que éste, con sus alentados, | ||
| Me mande una Victoria de presente, | ||
| Y por quedar con su poder galantes, | ||
| Los Cesares me busquen más distantes? | ||
| 83. Aunque fuesen más que hombres (que no creo) | ||
| Como afirman vulgares necedades, | ||
| Yo también soy más que ellos, pues me veo | ||
| En la Esfera mayor de las Deidades: | ||
| El Mundo todo no es cabal Trofeo, | ||
| Si ha de probar mis Armas, o crueldades; | ||
| Pues ¿para qué forceja, aunque hace mucho, | ||
| A intimidarme, cuando no le escucho? | ||
| 84. Calló, y callaron todos, por su erguida | ||
| Condición; más Alchohua le habla atento, | ||
| Que para una altivez tan desmedida, | ||
| Es el Arma mejor el rendimiento: | ||
| El golpe sufre, por lograr la herida, | ||
| Diestro en ir recatando el vencimiento; | ||
| Y cuando ya le tiene en este estado, | ||
| Lo que fue susto, suena desenfado. | ||
| 85. Solamente, Señor, un insensible | ||
| Pecho (prosigue) que pulió el Diamante, | ||
| Rebeldías ostentará de invencible, | ||
| Haciendo obstinaciones lo constante: | ||
| ¿Pero tú? Yo me engaño. No es posible, | ||
| Que blasones lo cruel, por arrogante; | ||
| O no estás con sentido, o lo más cierto | ||
| Es, sí, que vives, que yo soy el muerto. | ||
| 86. Pues Padre, si los tuyos examinas; | ||
| Monarca, si el Dosel Sagrado moras, | ||
| Fuerza es que llores de tus hijos ruinas; | ||
| Fuerza es que sientas el Laurel, que doras: | ||
| Por éste, y por aquellos te destinas | ||
| Al grande amor, que en ambos atesoras; | ||
| Nada entre Padre, y Rey hay que más cuadre, | ||
| Que el eco dulce de la voz de Padre. | ||
| 87. A esta oración, a escusas del respeto, | ||
| Mal reprimido tierno desperdicio | ||
| Derramó por los ojos el afecto, | ||
| Con que sabe el amor hacer su oficio: | ||
| La lástima a los suyos en efecto | ||
| Fue el generoso, fue el mayor indicio | ||
| De la Real Piedad, que dio vencida, | ||
| El grito por las voces desta herida. | ||
| 88. ¡Oh Sublime Carácter Soberano, | ||
| Cuánto influye de amor tu brillo ardiente! | ||
| Si esto haces en la frente de un Tirano, | ||
| ¿Qué es lo que harás en más heroica frente? | ||
| ¡Oh Católico Ibero, oh Sol Hispano, | ||
| Cuál será el vuestro, si el que la Alma siente | ||
| Al ponderarlo, tanto lo concibe, | ||
| Que en fuegos muere, y en temores vive! | ||
| 89. Felices sí, dichosos Españoles, | ||
| Que en vuestra Regia protección, su amparo | ||
| Fieles vinculan, siendo vuestros Soles | ||
| De Padre, y Rey el peregrino Faro: | ||
| ¡O quién por vos; más sacros arreboles, | ||
| Donde remontan al recato avaro, | ||
| Siendo con reverente atención suma, | ||
| Propios del corazón, no de la Pluma! | ||
| 90. Con tanta luz depuesto lo violento, | ||
| Moctezuma halla la irascible quieta; | ||
| ¡Qué no conseguirás, entendimiento, | ||
| Si el hombre (que es lo más) se te sujeta! | ||
| Despertó, cual recuerda soñoliento | ||
| Avaro, a quien ladrón mentido inquieta, | ||
| Que refleja al tener presente el oro, | ||
| Porque está el corazón en su tesoro. | ||
| 91. Ya que el dolor de discurrir los míos | ||
| En servidumbre de Coyunda ajena, | ||
| Hace (Alchohua) que suaves desvaríos, | ||
| Hasta en los Solios introduzcan pena: | ||
| No tienen que acusar celos impíos | ||
| Al olvido, que de ellos me enajena, | ||
| Y del Cetro; pues a los dos atento, | ||
| Remedio aplico para mal violento. | ||
| 92. ¿No hay contra sus instancias suficiencia | ||
| De Cholula en la empresa? No: (responde | ||
| El Anciano) Fatídica mi ciencia, | ||
| A quien lo más remoto no se esconde, | ||
| Conoce que a suprema Providencia, | ||
| En vano la cautela corresponde; | ||
| Ya sucedió; y díjolo de paso, | ||
| Como si hubiera visto todo el caso. | ||
| 93. Aquí se ve, que no hay más fácil cosa | ||
| De abatir, que un soberbio, porque siendo | ||
| Espuria del valor su ira fogosa, | ||
| Se va al golpe más tenue deshaciendo: | ||
| Declina a lo cobarde pesarosa, | ||
| Ya lo dice el Monarca, pues oyendo | ||
| Frustrado su designio, al propio instante, | ||
| Lo mortal del dolor vació al semblante. | ||
| 94. Mas si como hombre pudo recelarse, | ||
| A la influencia, que el Astro al Cetro endona, | ||
| Su dignidad le acuerda, que ultrajarse | ||
| No debe el esplendor de la Corona: | ||
| Con extraña constancia vuelve a hallarse, | ||
| Para el daño, que el Hado le menciona, | ||
| Y en arbitrios más acres serio piensa | ||
| A la que hace de sí, del Cielo ofensa. | ||
| 95. Aún no es tiempo cumplido a la osadía; | ||
| (Replica el Sacerdote) los Aceros | ||
| No han de encontrar la senda, que se fía | ||
| Del consejo no más a los esmeros: | ||
| Su hora le llegará a la bizarría; | ||
| Mas sólo ese volumen de Luceros | ||
| Sabe cuando ha de ser, que reservado | ||
| A sí el secreto guarda del sagrado. | ||
| 96. Ni siempre de la fuerza ha de valerse | ||
| El Ingenio, a atajar fuerte Potencia; | ||
| Que contemporizar, y no oponerse, | ||
| A veces suele ser más resistencia: | ||
| Nunca la débil Caña llega a verse | ||
| Del Aquilón quebrada con violencia, | ||
| Porque el no resistir su ciega injuria, | ||
| Le hace en lo dócil desarmar la furia. | ||
| 97. Quien no va en tales casos a partido | ||
| Con la prudencia, sino en sí confiado, | ||
| Pierde de aprovechar aquel descuido, | ||
| Que en la cólera sorda está librado: | ||
| Valor grande hay también, que no hace ruido, | ||
| Y en sus empresas es más acertado; | ||
| De ocultarse una mina no se afrenta, | ||
| Y desbarata un Monte, si revienta. | ||
| 98. Nadie pudo negarle en sus medidas | ||
| A la espera primores de acertada, | ||
| Porque en la realidad, muchas más vidas | ||
| Ha quitado la flema, que la espada: | ||
| Lo preciso es, que operen escondidas, | ||
| Y en esto está su fuerza vinculada: | ||
| El estrépito daña: más importa | ||
| Cuchillo, que se ignora cuando corta. | ||
| 99. Deja el Cielo con suave Providencia | ||
| A las Causas segundas sus funciones, | ||
| Para que dependientes de alta influencia, | ||
| Hagan perfectas sus operaciones: | ||
| Por esto los efectos de mi ciencia | ||
| No hallan concurso a sus imprecaciones; | ||
| Y huye, si no me engaño, del conjuro, | ||
| Porque el humano medio es más seguro. | ||
| 100. El que apuntó (¡oh memoria!) El ominoso | ||
| Cometa, del Cocito macilento, | ||
| Fue, que manchase Culto religioso | ||
| Las Aras del Español humor sangriento: | ||
| Del Gran Huitzilopochstli poderoso, | ||
| Se ha de teñir el Sacro Pavimento, | ||
| Porque le haga mudar aspecto infausto, | ||
| Víctima, que es más Rito, que Holocausto. | ||
| 101. Desenojarse quiere, pues propicio | ||
| Llegó a enseñar desde su Alcázar sumo | ||
| Cierto Sendero, pues del sacrificio, | ||
| Más que la sangre, quita el ceño el humo: | ||
| Felicidad es dar con el indicio | ||
| De la clemencia, con que le presumo, | ||
| Pues remitir intenta yerro ciego, | ||
| Quien permite le busquen con el ruego. | ||
| 102. Y es gran piedad, que puedan las Estrellas, | ||
| Para aplacarlas, señalarte traza, | ||
| Porque no siempre nos castigan ellas, | ||
| Enviándonos delante su amenaza: | ||
| El reflejo que forman sus centellas, | ||
| Al que se humilla, alumbra, no rechaza; | ||
| Jamás al llanto le han negado ayuda, | ||
| Y el tiro evita, quien con él se escuda. | ||
| 103. Política, atención, celo pedía | ||
| Yo, cuando sus anuncios te intimaba; | ||
| Esto es sólo lo que a una Monarquía | ||
| Hace feliz, y sin aquesto acaba: | ||
| Si consigues vencer a sangre fría, | ||
| (Que sí podrás) tu culpa allí se lava, | ||
| Y vivirás mayor para adelante, | ||
| Al Cielo humilde, y al valor triunfante. | ||
| 104. Así acabó, y del Concurso grave | ||
| De Ancianos Nobles, pareceres junta | ||
| El Rey, para seguir el que más suave | ||
| En la ocasión presente el juicio apunta: | ||
| Disuelve por fin tanto Conclave, | ||
| En que sólo Luzbel su mal barrunta, | ||
| Y en la cautela todos empeñados, | ||
| Gustosamente quedan engañados. |