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El Príncipe de Tezcuco, Cacumatzín, mueve una Conjuración, con pretexto de libertar a su Rey, siendo máxima oculta, para estar más inmediato a la Corona: Conoce el Señor de Mexicaltzinco el artificio de la proposición, y tira a desvanecerla, por no ver frustrados los derechos, que también le favorecen para el Solio: revélalo a Moctezuma , quien envía por el motor; y aunque no obedece, cae en el lazo, que estaba prevenido, y por consejo de Cortés, queda desposeído de la investidura de Elector, y adornado con ella su hermano Tlazoltema. Entre estos mal apagados rumores, vuelve el Monarca sobre sí, y determina despachar al Castellano, para cuyo fin convoca los Grandes de su Reino, y en solemne Acto hace reconocimiento al Rey Católico, como a Supremo legítimo Señor del Occidente: Cuantioso tributo, que así él, como los suyos, ofrecieron con generosa liberalidad. Concluida la Junta, trata de que se vuelva luego; y conociendo aquel el antecedente artificio, le satisface con que le obedecería al punto que se fabriquen Bajeles, capaces para el viaje, por haberse perdido los que le condujeron.
Argumento
| El Tezcuano del Laurel sediento, | ||
| Mueve conspiración, castiga astuto | ||
| Su traición Moctezuma, y el talento | ||
| Español, saca de su daño fruto: | ||
| Hace solemne reconocimiento | ||
| Al César Alemán, cuyo tributo | ||
| Cuantioso, igual a su Potencia mide; | ||
| Dalo al Embajador, y le despide. | ||
| 1. Madrastra, madre no, Naturaleza | ||
| Parece que es del hombre, pues avara | ||
| Le escasea de los bienes la riqueza, | ||
| Que el Cielo en sus Erarios le prepara: | ||
| Para nadie se muestra con largueza; | ||
| Niega mil prendas, si una endona rara, | ||
| Y tal, cual vez, acaso, arrepentida, | ||
| Por quitar lo que dio, cobra en la vida. | ||
| 2. Queja es ésta tan grande, que ha podido | ||
| Contaminar los Siglos, y los Pechos, | ||
| Porque ¿quién tan feliz puede haber sido, | ||
| Que sus afectos mire satisfechos? | ||
| Así el común concepto se ha extendido | ||
| De los hombres, que siempre van derechos | ||
| A querellarse con engaño, y susto, | ||
| Del propio amor, al Tribunal injusto. | ||
| 3. Esto que hasta hoy corrió como delirio | ||
| De presuntuosa cruel concupiscencia, | ||
| Que en su aprehensión se fabricó el martirio | ||
| Mayor, que pudo hallar su inadvertencia: | ||
| Sirviendo al Alma de eficaz colirio, | ||
| Conoce, que es oculta Providencia, | ||
| Que a los humanos asignó el destino; | ||
| Al fin, como de mano de quien vino. | ||
| 4. Engalanando va con ella Sabia, | ||
| A éste y a aquel, según lo ve, o lo deja; | ||
| Niega al Docto el valor, mas no le agravia | ||
| Como al Valiente, si el saber le aleja: | ||
| A los dos con sus Prendas desagravia, | ||
| Si uno, y otro a sí propio se aconseja; | ||
| Que a cada cual parece (y es patente) | ||
| Que la suya es la suma, la excelente. | ||
| 5. Este estilo ordinario diestra altera | ||
| Alguna vez, como quien hace alarde | ||
| De un primor nunca visto, en que se esmera, | ||
| No a todas veces, sí de tarde en tarde: | ||
| De otra suerte ningún precio tuviera | ||
| Lo exquisito, que en ella es bien se guarde; | ||
| Pues para el genio del mortal avaro, | ||
| Sólo es precioso, lo que mira raro. | ||
| 6. Por esto, pues, un ánimo brillante, | ||
| Adornado de dotes eminentes, | ||
| Se admira entre los hombres por Gigante, | ||
| Se adora por Deidad entre las gentes: | ||
| Joyel raro, si tiene semejante, | ||
| Deja de serlo, mas si sus lucientes | ||
| Reflejos goza de uno al otro Polo, | ||
| Éste es el Fénix, por precioso y solo. | ||
| 7. Tal será aquel Espíritu lúcido, | ||
| En quien gracioso providente Arcano, | ||
| Para el efecto que lo creó, ha querido | ||
| Darle las galas de su propia mano: | ||
| Juntar en uno tanto, nunca ha sido | ||
| A bajo fin, porque el discurso humano, | ||
| Si hace dos cosas, una de otra ajenas, | ||
| Apenas las hará, y aún así a penas. | ||
| 8. Mas unir a las armas el consejo, | ||
| La prudencia al arrojo, el seso al brío, | ||
| A la circunspección Marcial manejo, | ||
| Y a la docilidad el Señorío: | ||
| Éste sí que es asombro, éste es espejo, | ||
| Que al Mundo arrastra, roba al albedrío, | ||
| Y éste es Cortés. ¡Oh, quién para su copia | ||
| Bebiera brillos en su Imagen propia! | ||
| 9. Este Fénix, prodigio de la Fama, | ||
| Entre los Héroes grave Polifemo, | ||
| A quien el Orbe con razón aclama, | ||
| Más que a Alejandro, que a Escipión, y a Remo: | ||
| Pincel pedía más alto, cuando llama | ||
| La admiración a ver en un extremo | ||
| Unidos cuantos pudo, con franqueza, | ||
| Tesoros repartir Naturaleza. | ||
| 10. No en la Teórica sólo quiere hallarse | ||
| Consumado de luces refulgentes, | ||
| Lo admirable es saber acomodarse | ||
| A ellas, y obrarlas cuando son urgentes: | ||
| Esto es lo más, pues no llegar a atarse, | ||
| Tantear la cosa, ver sus accidentes, | ||
| Graduarle puntos, y acertar sus modos, | ||
| En el acto segundo, no es de todos. | ||
| 11. Vencida ya lo grita la experiencia, | ||
| Que Proezas tantas le halla a cada paso, | ||
| Donde no es el acierto contingencia, | ||
| Ni lo imposible pudo hacer al caso: | ||
| Que aunque en las Aulas vive la prudencia, | ||
| Y atina en las Campañas el acaso, | ||
| Llegó a hermanar en uno, y otro el resto, | ||
| Y a hacer lo sumo: Ya se verá presto. | ||
| 12. Con veloz curso tibio descendía, | ||
| Por ocultar soberbio sus desmayos, | ||
| Al Occidente Febo, donde había | ||
| De bañar la madera de sus Rayos: | ||
| Espirando la luz, la sombra hacía | ||
| Con crepúsculos pardos sus ensayos; | ||
| Pues por ausencia del diurno Coche, | ||
| Quedan estos Auroras de la noche. | ||
| 13. Rayó la opacidad al Orbe, haciendo | ||
| Alba serena de su niebla impura, | ||
| Y fue en alta Región amaneciendo | ||
| El ceño esquivo de su tez obscura: | ||
| Poco a poco despiertan al estruendo, | ||
| Que a sus radiantes nidos se apresura, | ||
| Las centellas, que son en giro leve | ||
| Pájaros de cristal, Aves de nieve. | ||
| 14. Al mudo canto de su manso vuelo, | ||
| Las soñolientas Rosas palpitantes, | ||
| Que del Sol reposaban al desvelo, | ||
| Desplegaron las hojas rutilantes: | ||
| Desprendiendo botones quedó el Cielo, | ||
| Jardín turquí bordado de Diamantes, | ||
| Mostrando al Mundo, cuando lo retrata, | ||
| En Campos de Zafir, flores de Plata. | ||
| 15. Por repetir al Lathmio sus querellas, | ||
| Se asomó melindrosa, e importuna, | ||
| A ver amante de Endimión las huellas, | ||
| Plateando Montes, argentada Luna; | ||
| Saludan su venida las Estrellas, | ||
| Blancas Exhalaciones en su cuna | ||
| La festejan, templando con beleño, | ||
| Música muda, que concilie el sueño. | ||
| 16. Dueño éste ya de todos los mortales, | ||
| Cobraba feudos, que impidió el cuidado; | ||
| Menos en Cacumatzín, cuyos males | ||
| Son los que más le tienen desvelado: | ||
| En el silencio crecen a letales | ||
| Interiores discursos, que ha abrigado, | ||
| Como si no bastase lo violento | ||
| En el que tiene inquieto el pensamiento. | ||
| 17. Voluble en su Retrete se pasea, | ||
| Sin tino, sin compás, con giro breve; | ||
| Ya se para confuso, ya rodea | ||
| Lo mismo que dejó con paso leve: | ||
| ¡Oh! (Entre sí dice) como no se emplea | ||
| Tan grande impulso, que el aliento mueve, | ||
| Teniendo la ocasión que ardiente veo, | ||
| Tan natural, que la midió el deseo. | ||
| 18. Hoy, que me está brindando, y que me llama | ||
| A hacer en mí de su favor alarde, | ||
| ¿Estoy tan olvidado de mi fama? | ||
| ¿A responderle me hallo tan cobarde? | ||
| ¿Quién, sino yo, pues su poder me inflama, | ||
| Puede, y debe arrimar, porque no es tarde, | ||
| El hombro al ajamiento con que se halla | ||
| La Emperatriz del Orbe, ya vasalla? | ||
| 19. ¿Se ha de sufrir que en ella los Pendones, | ||
| Atrevidos rebeldes Tlaxcaltecas | ||
| Tremolen, ultrajando los blasones, | ||
| Que ganaron heroicos sus Tultecas? | ||
| ¿Quedará el pundonor de los Campeones | ||
| Mexicanos, hollado a Chinantecas, | ||
| Que al abrigo de extraño atrevimiento | ||
| Los hace más soberbios su engreimiento? | ||
| 20. ¿Mancillando sus timbres reverentes, | ||
| Se ha de abatir a odiosos Extranjeros, | ||
| Que con cuatro victorias insolentes | ||
| A su garganta esgriman los Aceros? | ||
| ¿Que en público Cadahalso vean sus Gentes | ||
| A un General, probar filos severos, | ||
| Y al que al Imperio sirve, no le alcanza | ||
| Ánimo, o compasión a su venganza? | ||
| 21. Y lo que es más, ¿se ha de mirar (¡oh afrenta! | ||
| ¡Oh lástima! ¡Oh dolor!) sin irritarse | ||
| Preso a su Rey, hasta llegar violenta | ||
| Audacia en su Persona a propasarse? | ||
| ¿Es creíble, que posible experimenta | ||
| Lo que no fue capaz de imaginarse? | ||
| ¿Profanar la grandeza al Soberano? | ||
| ¿Hollar el pie, lo que no osó la mano? | ||
| 22. La Nación Mexicana, cuyas glorias | ||
| El guarismo no alcanza a darles suma, | ||
| Pues mide por sus pasos las victorias, | ||
| Que a la posteridad dejó su Pluma: | ||
| Sepultará en olvido las memorias, | ||
| Cuando llora al Monarca Moctezuma, | ||
| No sólo, no, del Cetro despojado, | ||
| Mas sin alma, que hasta ésta le han robado. | ||
| 23. ¿Para cuándo es, si ya no se limita | ||
| El valor, la lealtad, sino para ahora, | ||
| Que en desagravio de su Rey, concita | ||
| Gentil arrojo, con que fiel se dora? | ||
| Vea el Castellano, pues aquí lo excita, | ||
| Que si pudo ganar lo que atesora | ||
| Por descuido traidor, queda vengado | ||
| A esfuerzo, que es empeño del cuidado. | ||
| 24. Ni su omisión esquiva estorbo puede | ||
| Ser, a que no pretendan arrogantes, | ||
| Los suyos, lo que deben, pues concede | ||
| Siempre el amor, excesos semejantes: | ||
| Y si acaso juzgare que se excede, | ||
| Tiempo vendrá, que a luces más constantes | ||
| Dé de su enfermedad, por este medio | ||
| Convaleciente, gracias al remedio. | ||
| 25. Y cuando le inmutara, por hallarse | ||
| Tan bien quisto en sus males mi osadía; | ||
| Qué fuera, sí, que entonces exaltarse; | ||
| Pero es engaño de la fantasía: | ||
| Mas no es la vez primera, que a arrancarse | ||
| De otras Sienes, de igual soberanía, | ||
| La Corona llegó, que es empañado, | ||
| Sumamente su lustre delicado. | ||
| 26. Pues quien de ella, y de sí tanto se olvida, | ||
| Que espíritu le falta a conocerlo, | ||
| Teniendo alientos a mirar la herida, | ||
| O no es Monarca, o no merece serlo: | ||
| Ea valor, si el Cielo te convida, | ||
| ¿Qué hay que pensar, ni qué te impide hacerlo? | ||
| La fortuna no gusta de temores, | ||
| Por los alientos mide sus favores. | ||
| 27. Las locuras hechizan las Estrellas, | ||
| Nada les niegan con amor benigno, | ||
| Sólo al tímido, al corto, miran ellas, | ||
| Por menos atrevido, como a indigno: | ||
| Quien no sube, no prende luces bellas, | ||
| Para allá el más osado, es el más digno; | ||
| Dichas grandes, y grandes bizarrías, | ||
| Siempre hijas son de grandes osadías. | ||
| 28. Ánimo, pues, que ya propicio el Hado, | ||
| Se determina, porque no me asombre, | ||
| A dejar de una vez entronizado | ||
| A la futura edad mi altivo nombre: | ||
| Quedará el Español desbaratado, | ||
| Con la Diadema, quien halló renombre, | ||
| La opinión, la Nación predominante, | ||
| Y México más alta, más triunfante. | ||
| 29. Ni puede moderarse la templanza, | ||
| Al convite, que aquí se proporciona, | ||
| Si al sabroso manjar de una venganza | ||
| Le sazona la sal de una Corona: | ||
| Voraz al dulce brindis se abalanza | ||
| Hambre, que sangre, ni lealtad perdona; | ||
| Amor nació, y acaba tiranía; | ||
| Esto es dar alas a la fantasía. | ||
| 30. Clama por luz al agobiado empleo, | ||
| Que en sombras, y ansias le hace dura carga | ||
| Pues si mata por sí sólo un deseo, | ||
| ¿Qué hará, ayudado de una noche larga? | ||
| Amanece, y acusa al Dios Timbreo, | ||
| De pesado, cuando él es quien la alarga, | ||
| Que aunque más corta la haga suave empeño; | ||
| No hay noche breve, si le falta el sueño. | ||
| 31. Entre otros Grandes cauto va sembrando | ||
| Cizaña ciega, con pretexto oculto, | ||
| De libertar al Rey; pero acabando, | ||
| Hay quien conozca por la sombra el bulto: | ||
| El de Mexicaltzinco, entra formando | ||
| En la Junta, artificio a otro tumulto, | ||
| Y por el pensamiento que le inclina, | ||
| A su aparato labra contramina. | ||
| 32. Si nunca para propia conveniencia | ||
| Se dio ignorancia, cómo aquí la habría, | ||
| Cuando a más de política advertencia, | ||
| ¿Reinan astucias, y sofistería? | ||
| Desvanecida mira su apariencia, | ||
| Con dolor Tzincuanata; pero fía | ||
| Su despique, al aviso que complace, | ||
| Y por sus mismos filos le deshace. | ||
| 33. Arde herido el Monarca interiormente, | ||
| Celoso del respeto que aventura, | ||
| Y le cuesta sufrir el accidente, | ||
| Tanto, como ocultar su calentura: | ||
| El Caudillo se ofrece prontamente | ||
| A traerlo preso, porque su locura | ||
| Quede con el castigo que previene, | ||
| Más el Rey solamente le detiene. | ||
| 34. Llámalo con intento de dejarlo | ||
| Reducido a razón, y su insolencia, | ||
| A la ambición que pudo enajenarlo | ||
| Atiende más, que debe a su obediencia: | ||
| Insta de nuevo aquel, y para traerlo | ||
| Nada impide, sino es la Real licencia: | ||
| Y otra vez le contiene, que a su impulso | ||
| Quiere que obre la Sien, antes que el pulso. | ||
| 35. Como el silencio al Cazador obliga | ||
| A esconder de las aves leve traza, | ||
| Librando en el cuidado de la liga, | ||
| El descuido, que es quien le da la caza: | ||
| Para que aquí tal lazo se consiga, | ||
| Desprecia el labio, lo que el pecho abraza, | ||
| Simulando artificio prevenido, | ||
| Que está más vigilante en el descuido. | ||
| 36. Cayó por fin en él, pues nunca alcanza | ||
| Vista lince a mirar lo venidero, | ||
| Y entonces a los ojos la venganza | ||
| Brota las llamas, que escondió primero: | ||
| Darle muerte resuelve, con que afianza | ||
| A un tiempo lo piadoso, y justiciero; | ||
| Que a quien labra su mal en lo que ordena, | ||
| Antes que el Juez, su culpa le condena. | ||
| 37. No (dice el Adalid) dejar pudiera | ||
| Yo (gran Señor) que vuestro juicio errara | ||
| El remedio a esta cura, pues se esmera | ||
| Mi amor en los aciertos, que os prepara: | ||
| Es la conspiración Fiebre tan fiera, | ||
| Que tira al corazón por más avara, | ||
| Pero a su incendio, cuando más activo, | ||
| Suele bastar un leve lenitivo. | ||
| 38. Claro está, que tal vez es tan violento | ||
| Su ardor, que no perdona punta impía; | ||
| Pero no siempre libra en lo sangriento | ||
| El desahogo, que a diestra mano fía: | ||
| Para curar tal daño pide el tiento | ||
| Amortiguar la fuerza en que confía; | ||
| Pues si lo ejecutivo se sosiega, | ||
| Mejor por partes el remedio llega. | ||
| 39. No corre tan aprisa declarado, | ||
| Que al extremo se arroje con despecho, | ||
| Que aún no se mira el brazo cancerado, | ||
| Para entregarlo por salvar el pecho: | ||
| Accidente que puede estar curado | ||
| Con estrago menor, ya está deshecho; | ||
| ¿No está su destemplanza corregida? | ||
| Pues tiene el corazón libre la vida. | ||
| 40. Este arrojo nació de su fineza; | ||
| De una lealtad, no bien considerada, | ||
| Con los medios benignos se endereza, | ||
| Dejando su arrogancia moderada: | ||
| No hable el rigor que pide su flaqueza, | ||
| La ira se ha de atajar desenfrenada, | ||
| Porque hasta contra el ser que especifica, | ||
| Sirve un veneno, si se modifica. | ||
| 41. Ni ha de quedar del todo perdonado | ||
| Quien a vos se atrevió, ni con castigo, | ||
| Que os duela más haberlo ejecutado, | ||
| Dejando en vuestra sangre otro testigo: | ||
| Tlazolteme, su hermano, en vos fiado, | ||
| Huyó el odio fraterno a tanto abrigo; | ||
| Es su enemigo, vuestro amor le abona, | ||
| Logre aquel vida, y éste la Corona. | ||
| 42. Con esto conseguís que se abandone | ||
| Cólera infiel, que machinó tal llama, | ||
| Que el Elector, que tanto aquí supone, | ||
| Goce en mejor hechura, mayor fama: | ||
| Que tal incendio no se proporcione, | ||
| Que pague sangre cuando no se infama, | ||
| Y que quede temblando al golpe mudo, | ||
| México, del cuchillo no desnudo. | ||
| 43. Aplaude el Rey discreto pensamiento, | ||
| Y vese Cacumatzín desposeído | ||
| Por rebelde, quedando al nombramiento | ||
| Electoral, su hermano revestido: | ||
| Mejóranse después al escarmiento, | ||
| Los que al silencio dejan su partido, | ||
| Que el remedio a un Común por sedicioso, | ||
| Es el más eficaz, menos ruidoso. | ||
| 44. Mas nunca fue política segura | ||
| Dejar a Cacumatzín perdonado, | ||
| Que es cauterio que encona más la cura, | ||
| Ver el poder rendido, y no vengado: | ||
| Ni vivirá castigo, si no dura | ||
| Su cicatriz al cuello amenazado, | ||
| Porque el temor no acuerda documento, | ||
| Si la señal no ve del escarmiento. | ||
| 45. Dejar quien pueda acaudalar quejosos, | ||
| Es dar nueva materia a la ceniza, | ||
| Y más cuando se aumentan los dudosos, | ||
| Y hay odio que ofendido los atiza: | ||
| Ni obsta que fuesen pocos los viciosos, | ||
| Que un arroyo, que apenas se desliza, | ||
| Si se llega a juntar a otras vertientes, | ||
| Crece a formar diluvio en sus corrientes. | ||
| 46. Pero, ¡oh qué mal parecen agudezas | ||
| Vanas, a deslucir consejo sabio! | ||
| ¿Qué castigo mayor a sus torpezas, | ||
| Que cerrarle las puertas al agravio? | ||
| A la amenaza, al brazo otras cabezas | ||
| La ruina huyendo van con mudo labio; | ||
| Pues Cuchillo, que alzado está inminente, | ||
| Cada instante habla, a oreja delincuente. | ||
| 47. Ni debe entrar a examen, o disputa, | ||
| Cuanto el caso previene a cada paso, | ||
| A que dé decisiones absoluta, | ||
| Torpe ignorancia, sin que entienda el caso: | ||
| A impugnar basta necedad astuta, | ||
| A acertar duda el seso nada escaso; | ||
| La acción más estudiada, más constante, | ||
| Sujeta al voto está del ignorante. | ||
| 48. En hora buena gocen el aprecio | ||
| Del sabio, tus acciones siempre ciertas, | ||
| Que esto sobra, dejando con desprecio | ||
| Al crítico votar, mientras tú aciertas: | ||
| Sendas tan altas no penetra el necio; | ||
| Ellas, al fin, descubrirán expertas | ||
| El oculto camino, que pretendes, | ||
| Y tú lo sigues, porque tú lo entiendes. | ||
| 49. La novedad reciente lo confirma, | ||
| Pues la conspiración desbaratada | ||
| Quedó, México quieto; pues lo afirma | ||
| Nueva obediencia de lealtad jurada: | ||
| El Monarca contento también firma | ||
| Intimidad mayor allí enlazada: | ||
| Tanto creció su afecto, que partido, | ||
| Sin ser Vasallo, lo subió a Valido. | ||
| 50. Resucitó la paz con tal empeño, | ||
| Que sin su parecer, nada dispone: | ||
| Del Cetro, el Español se mira dueño, | ||
| Honras dispensa, y todo lo compone: | ||
| Pero como conoce el falaz ceño | ||
| De la fortuna, que agria descompone | ||
| Cuanto el hombre fabrica, diestro piensa | ||
| Antes del golpe prevenir defensa. | ||
| 51. Por una vez, que en la tormenta impresa | ||
| Guardó el oído, a romper Diques, y Puentes, | ||
| Consigue que el Monarca, a tanta empresa, | ||
| Dé sin sentir remedios convenientes: | ||
| Pintale de las Naves la Turquesa, | ||
| Y el Arte de mandar viento, y corrientes, | ||
| Con retórica tanta, que el concepto | ||
| Fue atención, fue cuidado, y ya es precepto. | ||
| 52. Dos Bergantines manda Moctezuma | ||
| Al punto hacer; la brevedad se infiere, | ||
| Porque siempre es más ágil que una pluma, | ||
| Quien quiere que le manden lo que quiere; | ||
| Dales el colmo diligencia suma, | ||
| Y estrenalos el gusto que requiere, | ||
| Artificio, que fue para servirle, | ||
| Hecho con intención de reprimirle. | ||
| 53. ¿Quién pudo imaginar tan delicado | ||
| Modo, de prevenir contra veneno | ||
| A la ponzoña oculta, y más rogado | ||
| Del mismo Rey para ponerle freno? | ||
| Que deje la prudencia meditado | ||
| Remedio, para el mal, no es muy ajeno, | ||
| Pero sacarle de lo que éste niega, | ||
| Es lo más alto, donde el arte llega. | ||
| 54. Ya en la Campaña del cristal undoso, | ||
| Al Neptuno Español, concha dorada | ||
| Prepara el vaso, porque con lamoso | ||
| Tridente, dome su laguna helada: | ||
| De las Náyades eco sonoroso, | ||
| Hace a Tritón, que con la boca hinchada | ||
| Anime el caracol, cuyo concento | ||
| Halaga al agua, si saluda al viento. | ||
| 55. Tal suele Cenador en verde Prado, | ||
| Creciendo a Chopo de hojas, y de flores, | ||
| Exceder la Floresta, y elevado | ||
| Obelisco juzgarse de colores: | ||
| En el Jardín de Plata señoreado | ||
| Domina las Piraguas inferiores, | ||
| Que aunque son Rosas de teñido copo, | ||
| Aquél se ve de Banderolas Chopo. | ||
| 56. Con el Rey, y los Grandes, acelera | ||
| Boga el Timón, de alegre Cetrería; | ||
| Festiva Salva truena en la Ribera, | ||
| Cuando el Monarca de ella se desvía: | ||
| Vence a las otras Machina velera, | ||
| Que el Adalid a diestra mano fía, | ||
| Y a tanta admiración lo preeminente, | ||
| Es, que a su fin se va con la corriente. | ||
| 57. Nunca se vio mejor, que la prudencia | ||
| Está hacia el fin de todas las acciones, | ||
| Sino es aquí, pues una contingencia | ||
| Puso de otro semblante las facciones: | ||
| Tuvo fortuna a mucha permanencia, | ||
| La breve intermisión de dos funciones; | ||
| Dio a entender lo inconstante de su cara, | ||
| Como si el ser mujer no le bastara. | ||
| 58. Aquel mal apagado ardor violento, | ||
| Que en el real pecho la cautela inflama, | ||
| Agitado a los ocios del contento, | ||
| Poco a poco llegó a irritar su fama: | ||
| Primero sombra fue, después tormento, | ||
| Creció luego a despecho, de allí a llama, | ||
| Subió a volcán, hasta que ya seguro | ||
| Del interior sosiego, batió el Muro. | ||
| 59. Mirase a sí, y acusa que pudiese | ||
| Cobardía imaginada deslucirle, | ||
| Dando sospechas a que se atreviese | ||
| Su misma tolerancia a competirle: | ||
| Ya llegó la ocasión en que le pese | ||
| Tanto asentir a España con servirle; | ||
| Ya le enfada molesta, ya quisiera | ||
| Honestar modo para echarla fuera. | ||
| 60. ¡Oh veleidad humana miserable! | ||
| ¿Qué te contentará, si en un momento, | ||
| Lo que ayer era para ti apreciable, | ||
| Es hoy lo que te causa más tormento? | ||
| ¡Oh poderosos, cuán abominable | ||
| Es vuestra disonancia, y engreimiento! | ||
| Todo en vosotros vive en inconstancia, | ||
| Y sólo tiene la ambición constancia. | ||
| 61. Los celos del poder son los que encienden | ||
| El Vesubio, que al Cielo se encamina: | ||
| No hay otro ocurso sino el que pretenden, | ||
| De hacer a la demora contramina: | ||
| Que no lo entiendan los que tanto entienden, | ||
| Es el mayor cuidado que examina, | ||
| Porque empresa ninguna es más perfecta, | ||
| Que la que está por el secreto recta. | ||
| 62. Inquieto vaga esfera vacilante, | ||
| Hallando, y absolviendo inconvenientes; | ||
| Tanto voló, que vio lo que importante, | ||
| Pudiera ser a casos más urgentes: | ||
| Previene la ocasión, no disonante, | ||
| Sazonada a vigilias diferentes: | ||
| ¡Gran modo de acertar, pues nunca errada | ||
| Salió la acción, que maduró la almohada! | ||
| 63. Entra Cortés, y grato le recibe | ||
| Con pecho obscuro, si con rostro claro; | ||
| ¿Con qué modo sería, pues no percibe | ||
| Quien tanto acecha, ni el menor reparo? | ||
| Trata con él, como que quieto vive, | ||
| Que afectuoso cortejo, ya no es raro, | ||
| Y más en quien estudia las dobleces, | ||
| Que al ingenuo destruyen las más veces. | ||
| 64. Llegan al Rey de España, y la advertencia, | ||
| Que ya tenía el caso tan pensado, | ||
| Representa por modo de incidencia, | ||
| Lo que estuvo a desvelos ensayado: | ||
| Exprésale, que aspira su obediencia, | ||
| Por legítimo Rey, verlo jurado, | ||
| Y como a Sucesor del absoluto | ||
| Imperio, hacerle de su Ley tributo. | ||
| 65. Dale aquél gracias, sin que juzgue se hace | ||
| Extraño, lo que tanto se retira, | ||
| Como quien al deudor que satisface, | ||
| Aprecia lo puntual, y no lo admira: | ||
| Cada uno en su destreza se complace, | ||
| Que el exterior oculte lo que aspira: | ||
| ¡Si se abrieran los pechos, no se hallara | ||
| Uno, que con su rostro concordara! | ||
| 66. ¿Es posible (después decía a sus solas | ||
| Allá el Caudillo) que tan alta alianza | ||
| En Golfo inmenso de preñadas olas, | ||
| No pueda serenar a mi esperanza? | ||
| Y decía bien, que Frentes Españolas | ||
| (Como la suya) ponen la confianza | ||
| Más dentro de la orilla, donde pueda | ||
| Hollar los Mares, quien con ella queda. | ||
| 67. Contentarse con sólo lo que ofrece | ||
| La dicha, es para aquel, que satisfecho | ||
| Con su pequeño buque, no apetece | ||
| Más, porque ya se le llenó el estrecho: | ||
| Al corazón gigante le parece | ||
| Lo mucho, poco, porque ve en su pecho | ||
| Tan dilatado fondo, que no alcanza | ||
| A medirle sus lindes la esperanza. | ||
| 68. Para darle los vuelos que desea, | ||
| Y ver el centro donde el Rey aspira, | ||
| Se ajusta con el tiempo en que lo emplea, | ||
| Y para lo demás está a la mira: | ||
| Sólo así se sosiega la montea, | ||
| Que al mismo paso que confunde, admira | ||
| De cerca, y lejos, porque su figura | ||
| Corría Pinceles, para más altura. | ||
| 69. En tanto Moctezuma, que a otra punta | ||
| Da las medidas, por convocatoria | ||
| General, a su Corte, el Reino junta, | ||
| Desde el Grande, a la Toga Senatoria: | ||
| De tanta novedad nadie barrunta | ||
| El fin, y sólo cada cual la gloria | ||
| Tiene, de parecer a su presencia, | ||
| Haciendo vanidad de la obediencia. | ||
| 70. Rayó la luz al aplazado día, | ||
| Para él infausto, porque no encontraba | ||
| Arte, de componer Soberanía | ||
| Al propio Vasallaje que pensaba: | ||
| O, que presto (su corazón diría) | ||
| Camina el Sol, que tarde se deseaba; | ||
| ¡Pero qué plazo, si el rigor le mueve, | ||
| Por tarde que llegó, no llegó breve! | ||
| 71. Juntos en el Palacio donde habita, | ||
| Desde el Rey joven, al Magnate anciano, | ||
| Pendientes de su voz, nadie palpita, | ||
| Bebiendo la atención al Soberano: | ||
| Cortés con sus soldados acredita | ||
| Su Fe, y su junta, cuando escucha ufano, | ||
| Que el Monarca, que ya el silencio advierte, | ||
| Le rompe con el labio desta suerte. | ||
| 72. Siempre fue el corazón propia oficina | ||
| De la verdad, y del amor fue centro, | ||
| Brotando cuando de ambos se ilumina, | ||
| Afuera rayos, como afectos dentro: | ||
| Tanta luz, tanto incendio le encamina | ||
| A salir presuroso al dulce encuentro, | ||
| Con que abrasa el objeto que pretende, | ||
| Y más le abraza, cuanto más le enciende. | ||
| 73. Si esto es común en todos los mortales, | ||
| ¿Qué será en los Monarcas, donde acrece | ||
| Al tamaño del fondo, desiguales | ||
| Impulsos, con que su ámbito ennoblece? | ||
| Claro está que serán más generales, | ||
| Y más cuando en los suyos aparece | ||
| La mutua relación, que ha trascendido, | ||
| Porque es gigante, amor correspondido. | ||
| 74. El que os tengo lo dice mi fatiga, | ||
| El vuestro lo confiesa la obediencia; | ||
| Uno, y otro me fuerzan que lo diga, | ||
| Por verdad, por justicia, y por congruencia: | ||
| Ninguno más que yo, quiere, y se obliga | ||
| A buscar vuestro gusto, y conveniencia; | ||
| Y ninguno hoy, sino vosotros, debe | ||
| Aceptar sólo lo que el Cielo mueve. | ||
| 75. Que sea lo que os propongo, meditado | ||
| Con acuerdo maduro, y sumo acierto, | ||
| Al fin como a los Dioses consultado, | ||
| No tiene duda, cuando yo lo advierto: | ||
| Que sea a bien vuestro, nunca se ha negado, | ||
| Y más en ocasión, en que han abierto | ||
| De sus arcanos, Númenes fatales, | ||
| Tantas como evidencias las señales. | ||
| 76. El gran Xolotl, que en el helado Norte, | ||
| Gozó Dominio nunca conocido, | ||
| Y en el País de Aztlán, fundó la Corte | ||
| Mayor, que el mundo pudo haber tenido: | ||
| Cuando al Reino del Mauthtlán, su transporte | ||
| Le dio el nombre del Cohuatl, que ha vencido, | ||
| Al Oriente partió de este Hemisferio, | ||
| Dejando al Nautlac, mientras, el Imperio. | ||
| 77. También dejó asentado venerable | ||
| Vaticinio, que a tiempo conveniente | ||
| A cobrar volvería tan formidable | ||
| Cetro, su más felice descendiente: | ||
| Ser éste el Rey de España, no es dudable; | ||
| El Cielo con su luz lo hizo patente: | ||
| Aqueste solamente es el deseado | ||
| Príncipe, en los Oráculos llamado. | ||
| 78. Por tal Progenitor debe el Imperio | ||
| Americano, ya reconocerle, | ||
| Sin que juzgue desdoro, cuando serio | ||
| Quiere a tanto derecho obedecerle: | ||
| Por Señor natural este Hemisferio, | ||
| Cuando a él arribe, deberá tenerle, | ||
| Dando a su sangre, con amante influjo, | ||
| Lo que a su falta, la elección indujo. | ||
| 79. Tan fiel de la verdad su Ley adoro, | ||
| Que si hubiese venido hoy en persona, | ||
| Más atento que al Solio, a mi decoro, | ||
| Yo mismo, Yo, le diera la Corona: | ||
| Pero ya que no empuñe el Bastón de oro, | ||
| Cuando Dueño le aclama aquesta Zona, | ||
| Debe mostrarle de su empeño el fruto, | ||
| Haciendo leal alarde del tributo. | ||
| 80. Para esto, pues, heroicos Mexicanos, | ||
| Vasallos, (digo mal) Deudos, Amigos, | ||
| Os he llamado, pues los Soberanos | ||
| Vates, por mí descubren sus Postigos: | ||
| No sólo Yo, de vuestras nobles manos, | ||
| Quiero amor, y obediencia, que testigos | ||
| Sean de lo mucho que hace mi desvelo, | ||
| Por vosotros, por mí, por él, y el Cielo. | ||
| 81. Calmó la voz, habiéndose esforzado | ||
| Una, dos, y tres veces, su despecho, | ||
| Al decirse inferior, en que anegado | ||
| Reprimió el llanto, que inundó su pecho: | ||
| Como suele, a violencias de un cuidado, | ||
| Romper a prolación letargo estrecho, | ||
| Y en la opresión tirana el infelice, | ||
| Lo mismo que profiere, contradice. | ||
| 82. Admira el Auditorio confundido, | ||
| Resolución tan desproporcionada, | ||
| En Príncipe, que nunca ha conocido | ||
| Sujeciones al Hado, para nada: | ||
| Cada uno piensa que le ve dormido, | ||
| Y ni aún así su crédito le agrada; | ||
| Aunque tal Fe le tienen, vacilando | ||
| Están, si duermen, o si está él soñando. | ||
| 83. Pasado al fin el movimiento extraño, | ||
| Habló entre todos Olinteht severo; | ||
| O fuese por verdad, o por engaño, | ||
| O porque era quizá más lisonjero: | ||
| Aplaude el parecer, y a su tamaño, | ||
| Sigue uno, y otro lo que oyó primero | ||
| Al caduco, enseñando la experiencia, | ||
| Cuanto las canas hacen consecuencia. | ||
| 84. El Español, siguiendo el artificio | ||
| De una vana aprehensión, no sospechosa, | ||
| Admite en realidad el sacrificio, | ||
| Para hacerlo a otra Sien, más poderosa: | ||
| Ya empieza aquí de aquel remoto juicio, | ||
| Que al corazón Astrólogo rebosa, | ||
| A ver, como entre sombras, la vislumbre | ||
| Con que le lleva por domar su cumbre. | ||
| 85. Servicio es para España, no lo niego, | ||
| (Habla consigo) pero no es servicio, | ||
| Que deje satisfecho mi sosiego, | ||
| Pues éste sólo da de aquel indicio: | ||
| El mundo todo al generoso fuego | ||
| De mi pecho, no más es sacrificios; | ||
| Y ni aún éste quedara sin segundo, | ||
| A haber después otro tercero Mundo. | ||
| 86. Empieza a recibir varias Preseas | ||
| De Piedras finas, Plumas, Plata, y Oro, | ||
| Donde el estudio se vació en ideas, | ||
| Por subirle valor a su decoro: | ||
| Qué Laminas, qué Hechuras, qué Monteas | ||
| Tan pulidas se encuentran, que a Medoro, | ||
| Corrieran embotados los Pinceles, | ||
| Si apostarán con ellos sus Cinceles. | ||
| 87. Nunca mejor la propia fantasía | ||
| Se derramó visible en opulencias, | ||
| Para satisfacer su bizarría, | ||
| Sino hoy, que mira a varias conveniencias: | ||
| ¡Oh, qué cuantiosa suma que sería | ||
| La que pudo en tan breves concurrencias, | ||
| Sacrificada de gentil esmero, | ||
| Ser digna ofrenda, para el Sol Íbero! | ||
| 88. Más de un millón, y mucho más se admira | ||
| En lo exquisito sólo, ¡qué grandeza! | ||
| Pero fue poco, cuando un Rey se mira | ||
| Preso, como él, y su rescate empieza: | ||
| Sagaz así con él, al punto tira, | ||
| Donde eficaces líneas endereza; | ||
| El suceso lo dice, pues cumplido | ||
| Todo, brotó lo que tenía escondido. | ||
| 89. No cinco Auroras eran bien pasadas, | ||
| Cuando llegando a verle, bien ajeno | ||
| El Héroe, reventó de las doradas | ||
| Graciosas Copas, el letal veneno: | ||
| Las acciones están disimuladas, | ||
| Y al robar al semblante lo sereno, | ||
| Quedó la Majestad sin otro agrado, | ||
| Que el que pudo entallarle su cuidado. | ||
| 90. Llamó al rostro lo grave, en tal empeño, | ||
| Tan serio para sí, que vacilantes | ||
| A la muerte copiaron el diseño, | ||
| Opresos de temor, los circunstantes: | ||
| Temblaron a su vista, y tanto ceño, | ||
| Aunque vació el horror a los semblantes, | ||
| No consiguió matar a quien hablaba, | ||
| Porque era Hernán Cortés el que escuchaba. | ||
| 91. Ya será tiempo, Embajador (profiere) | ||
| Que tratéis de abreviar vuestra jornada, | ||
| Estando satisfecha, cual requiere, | ||
| La justa pretensión de la embajada: | ||
| En obsequio de España, bien se infiere, | ||
| Cuanto va a su fortuna adelantada, | ||
| Habiendo conseguido por factible, | ||
| Lo que a otra luz quedara inaccesible. | ||
| 92. Pues la Sesión conclusa, sin motivos, | ||
| Que a la demora sirvan de instrumentos, | ||
| Ni podrán mis Vasallos discursivos | ||
| Dejar de presumir otros intentos: | ||
| Ni yo podré con fueros más activos, | ||
| Cuando faltan mayores fundamentos, | ||
| De mi parte enseñaros otra muestra, | ||
| No estando la razón de parte vuestra. | ||
| 93. Esta breve oración, como amenaza, | ||
| Inmutó al Adalid interiormente; | ||
| Conoce al artificio, cuya traza | ||
| Fue para despedirlo solamente: | ||
| Pero como su Ingenio agudo enlaza | ||
| Extremos de virtud tan eminente, | ||
| Usa de ellos en esta conferencia, | ||
| Porque no queden sólo en la Potencia. | ||
| 94. Bien discurre que puede haber secreta | ||
| Prevención, a una acción tan meditada; | ||
| Compone la ocasión, y con discreta | ||
| Respuesta, deja su ansia moderada: | ||
| Y guardando lo más, que allí interpreta, | ||
| Para el sosiego, sin extrañar nada, | ||
| Dueño de sí (tanto es lo que atesora) | ||
| La misma insinuación hace demora. | ||
| 95. Cuantas causas (Señor) habéis notado, | ||
| Anteviéndolas yo (tal le responde) | ||
| Justas, porque lo son, traía pensado | ||
| Lo que a ellas mi obediencia corresponde: | ||
| Para nuevos Bajeles mi cuidado, | ||
| Vuestra venia pretende, pues adonde | ||
| Arribé en estas Costas, perecieron | ||
| Cuantos a vuestra Zona nos trajeron. | ||
| 96. Serenase el Monarca a la obediencia, | ||
| Danse los pasos para el Astillero; | ||
| Todo en éste se mira diligencia | ||
| Conducente al dictamen de primero: | ||
| Cuando aquel, con oculta providencia, | ||
| A la tardanza libra lo somero, | ||
| Aunque eran por demás en cargos tales, | ||
| Si ella estaba pendiente de Oficiales. | ||
| 97. ¡Extraña prontitud, del mismo daño | ||
| Hacer remedio, cuando tal le atraca, | ||
| Y labrar a primores del engaño, | ||
| De la Cicuta, saludable triaca! | ||
| Quién, sino él, pudo dar a su tamaño | ||
| Contrafoso mayor, pues que dél saca | ||
| La malicia, que el Arte vio escondida, | ||
| Y vado más seguro a la salida. | ||
| 98. No es prudente, quien una vez consigue | ||
| El poder acertar prudentemente; | ||
| Ni Sabio, quien penetra en lo que sigue | ||
| Superficial razón sólo aparente: | ||
| Quien el Hábito alcanza, que persigue | ||
| De la recta razón, quien altamente | ||
| Combina circunstancias desunidas, | ||
| De prudente, y de sabio, halló medidas. | ||
| 99. ¿Y quién, sino Cortés, unió avisado | ||
| Una, y otra virtud sobresaliente, | ||
| A aquel ápice sumo, y elevado, | ||
| En que residen eminentemente? | ||
| Ya entiende, quien entiende de qué grado | ||
| Habla la Pluma necesariamente; | ||
| Pero aún en éste, que es de aquel segundo, | ||
| ¡Oh qué pocos se encuentran en el mundo! | ||
| 100. Extremeño feliz, Blasón Hispano, | ||
| Haz de tu Copia peregrino alarde, | ||
| Que el Pincel torpe de mi ruda mano, | ||
| No la ilumina, bórrala cobarde: | ||
| Tú en el dibujo de mi tiento vano, | ||
| Anima el colorido, y aunque guarde | ||
| El retoque mayor a otros Pintores, | ||
| Dé yo las sombras, si ellos los Colores. | ||
| 101. Una había menester de tus brillantes | ||
| Plumas, Fénix gentil, tamaño arrojo, | ||
| Para escribir tus glorias relevantes, | ||
| Ya que el Pincel, en tu Retrato mojo: | ||
| Y ni aquesta a mis pulsos vacilantes | ||
| Diera el aire preciso, pues despojo | ||
| Había de ser de remontadas nubes, | ||
| Que de vista te pierden, si allá subes. | ||
| 102. Sube, sube, y eleva tus Blasones | ||
| A que los cante, con melifluo acento, | ||
| Sagrado Apolo, pues de tus acciones | ||
| Él sólo puede ser cabal comento: | ||
| Que no alcanzan vulgares mis razones | ||
| A la Región, que llega el pensamiento, | ||
| Por tus grandezas, que éstas con espanto, | ||
| En ti cupieron, pero no en mi Canto. |