Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.



––––––––   45   ––––––––


ArribaAbajo

Neobarroco y carnaval medieval en Palinuro de México


Alfonso González


California State University-Los Angeles


En «A Case of Literary Infection: Palinuro de México and Ulysses», Robin W. Fiddian señala afinidades con la obra de Joyce, y hace hincapié en la rica creación verbal de la de Fernando del Paso. El mismo autor ha declarado en una entrevista la influencia de Rabelais, Quevedo, y Carpentier (Carvajal 3); y de Sterne, Carrol, y Joyce, en otra (Trejo Fuentes 6). Este numeroso grupo de «influencias» o afinidades es sólo parte del significado y la filiación de Palinuro de México. Ya que se trata de una obra que intentó ser, según su autor, «una declaración de fe en la literatura, un homenaje de la literatura» (Trejo Fuentes 7), en ella encontramos citas de frases y de nombres de obras literarias, de tiras cómicas, de películas, y de canciones populares. Hablar de las influencias en esta novela, entonces, nos daría necesariamente un resultado incompleto, pues hay muchas. Un análisis de su estilo, por otra parte, revela que se trata de una obra neobarroca, modalidad preferida por un creciente número de escritores latinoamericanos, y que este neobarroquismo hermana la obra de Fernando del Paso con la parodia o carnaval medieval según la define Bajtín.

El barroco y sus orígenes carnavalescos en relación a la literatura hispanoamericana han sido estudiados por Severo Sarduy en «El barroco y el neobarroco». En este estudio se examinan obras como Residencia en la tierra de Neruda, Gran Sertão: veredas de Guimarães Rosa, El siglo de las luces de Carpentier, Cien años de soledad de García Márquez, Tres tristes tigres de Cabrera Infante, y Paradiso de Lezama Lima. Una actualización de esta lista con referencia a la literatura mexicana incluiría Las llaves de Urgell de Carlos Montemayor, Los peces de Sergio Fernández y Los músicos y el fuego de Jesús Gardea. Por su espíritu lúdico y su énfasis en la creatividad verbal, el neobarroquismo de Palinuro tiene más afinidad con obras como Tres tristes tigres que con novelas como El siglo de las luces. El propósito del presente estudio es el de analizar el estilo de Palinuro de México, mostrar cómo es neobarroco y sugerir nexos entre esta novela y el carnaval medieval.

Una definición del barroco, basada principalmente en el antedicho ensayo de Sarduy, nos servirá como punto de partida. El barroco es una burla de toda funcionalidad, de toda sobriedad; es también la solución a la abundancia de nombres en relación a lo nombrado, a la inundación de palabras sobre las cosas. De aquí vienen sus mecanismos de perífrasis, digresión, desviaciones, duplicación y aun de tautología. El barroco latinoamericano actual, además de poseer todas las características antes mencionadas, corresponde, como dice Sarduy, a la definición que da Bajtín de «parodia», la cual se deriva del carnaval folclórico medieval. En su estudio Rabelais and His World, y refiriéndose al carnaval, señala Bajtín tres manifestaciones del humor popular carnavalesco: 1) los espectáculos rituales como los desfiles carnavalescos, o las funciones cómicas en el mercado, 2) las composiciones verbales cómicas: parodias orales y escritas en latín y en vernáculo; y 3) varios géneros del lenguaje soez: maldiciones, juramentos, blasfemias y jactancias populares (5).

En una entrevista a propósito de su primera novela, José Trigo (1966) nos dice el autor: «Es antes que nada una epopeya del lenguaje, del lenguaje castellano del Siglo de Oro y del lenguaje híbrido que se habla en México actualmente» (Carvajal 3). Dice también que usa muchas palabras de «calidades culteranas» y muchos vulgarismos. Estas mismas características, la epopeya del lenguaje con sus palabras y frases «culteranas» y vulgares, el castellano del Siglo de Oro y el español híbrido de México, se hallan

––––––––   46   ––––––––

desarrolladas y saturadas de humor en Palinuro de México, su segunda novela.

Con la mira de establecer una base común al estudio del neobarroco latinoamericano, utilizaremos mucho de la terminología crítica desarrollada en el estudio de Sarduy. De acuerdo a éste, una de las características del neobarroco es la sustitución de un significante por otro. Palinuro se refiere al pene como «encarnación proporcional de tan sobado prestigio». «Encarnación proporcional» es el significante que sustituye a pene; «sobado prestigio» tiene un efecto cómico. Otro elemento neobarroco es la proliferación, la cual consiste en obliterar el significante de un significado dado y reemplazarlo, no por otro, sino por una cadena de significantes que avanza en una forma metonímica que circunscribe el significado, el cual puede ser inferido por medio de una lectura axial. Ejemplo de esto es la relación de las cosas que tenía Palinuro en su cofre:

Una ampolla de vidrio que emitía vapores para preservar mariposas disecadas, 100 hojas de papel con el caduceo de Mercurio como marca de agua... y dos frascos de farmacia antiguos. Uno decía INF. CALUMB Conc., y era donde mi amigo tenía todos sus preservativos usados. El otro frasco decía LIQ: MORPH: HYD, tenía una cajita con todas las uñas que se había mordido durante los últimos cinco años y un pomo con todo el esperma de las masturbaciones de nuestro amigo Molkas correspondientes a un plazo semejante, y que por lo mismo tenía una etiqueta que decía «Sementerio». También encontré... dos de los tres gigantescos volúmenes de México a través de los siglos, que según me explicó Palinuro, tenían propiedades carminativas, o en otras palabras, servían para la expulsión de gases: para esto bastaba con acostarse bocarriba y ponerse los volúmenes en el estómago...


(105)                


La enumeración de utensilios médicos, de los libros de historia y el uso que les da Palinuro a todos, no sólo indican los intereses del protagonista, sino que también sirven para sugerir el significante ausente: la metódica colección de objetos inútiles, según la perspectiva de un mundo funcional.

Una tercera característica neobarroca es la condensación, o inserción de una cláusula en otra, de una palabra en otra para producir una nueva: golfotenista (291), dióscuros (353), hemicorporectomía (577), precaucioso (153). La reflexión sobre estos neologismos nos lleva frecuentemente a resultados inciertos. Golfotenista, por ejemplo, ¿es alguien que juega tenis con pelota de golf, que juega golf con pelota de tenis; o alguien que sólo se dedica a jugar tenis y por lo tanto es un golfo? Las permutaciones o cambio de la ortografía que produce una palabra o frase paronímica con efectos cómicos, es otro elemento barroco: «Sifilización Occidental» (157), «La Iglesia Caótica Apostática Mexicana» (400), «Vergo, luego cógito» (62).

Aún otra particularidad del barroco latinoamericano es la intertextualidad, la cual consiste en incorporar citas o frases de otros textos, o en dar referencias de ciertos aspectos de esos libros que nos hacen pensar en ellos. Los títulos de algunos capítulos de Palinuro incluyen referencias que nos recuerdan otras obras literarias: «Estefanía en el país de las maravillas», «La erudicción del primo Walter y las manzanas de Tristram Shandy», y «Del sentimiento tragicómico de la vida», por ejemplo, nos hacen pensaren las obras de Carrol, Steme y Unamuno, respectivamente. El capítulo «Una bala muy cerca del corazón y consideraciones sobre el incesto», se adelanta a Gringo viejo de Carlos Fuentes ya que desarrolla el mismo tema: el posible destino del escritor Ambrose Bierce en México. Así mismo encontramos referencias directas o indirectas a Twain (159), Sterne (558), Paz (439), Tablada (462), Borges (474), Cervantes (514), Quevedo (12 l), Góngora (570), Fielding ( 558), Joyce (119, 363) y Jorge Guillén (187), entre muchos otros.

Sarduy propone una semiología del neobarroco latinoamericano dividiéndola en gramas fonéticos, sémicos y sintagmáticos. El fonético corresponde al anagrama, palabra que resulta de la transposición de las letras de otra. Ejemplo de esto serían las permutaciones antes citadas además de palabras y frases como «calcetinato de patasio» (411), o un personaje «insistencialista» (251). El grama sémico ocurre cuando el significado no es aparente en una primera lectura, cuando se esconde. Un caso relacionado con el grama fonético por su parecido al anagrama es la transposición de palabras como en «el amor está nublado y quiero hacer el día contigo» (173). Otro ejemplo de esto sería la frase, «la hora en que los jardineros vapuleaban el pasto con látigos niquelados» (361). Dos indicadores semánticos (vapuleaban y látigos niquelados) dan la clave a esta frase.

Finalmente el grama sintagmático es el uso de un recurso gastado con el fin de hacerlo resaltar como tal. Recursos como la duplicación interior (la obra dentro de la obra), o el anuncio de un personaje justo antes de su aparición se magnifican cuando aparecen alterados o perturbados en cámara lenta o con un fondo musical inapropiado como cuando las palabras de Drácula son acompañadas por un trasfondo de música pop. Palinuro y Estefanía, su prima y amada, escriben juntos un libro al cual dan diferentes títulos. Juntos también procrean un hijo. Se intuye que ambos, el

––––––––   47   ––––––––

hijo y el libro, corresponden a Palinuro de México, la novela. Esta nace en el último capítulo, después de que Palinuro, el personaje, muere en el penúltimo a consecuencia de la represión estudiantil de 1968. Lo inusual del recurso de la obra dentro de la obra es que a su nacimiento asisten docenas de personajes ficticios de la literatura, del cine y de la tira cómica. Por otra parte la represión estudiantil es una constante del mundo moderno; la novedad, el presentarla como una farsa. El representar un capítulo histórico, la protesta de los jóvenes, la apatía del pueblo mexicano y la intervención gubernamental, como teatro tipo «commedia dell’arte», subraya la futilidad del suceso y magnifica insospechadamente el carácter heroico de Palinuro y otros jóvenes como él.

Otra característica relacionada con el barroco tradicional que se halla en la novela de Del Paso sería el uso de lo que se llama metáfora culterana como «fósforo matinal» (202) en vez de sol, «viento virtuoso» (35) en vez de música, «sinfónico arrastre» (422) en vez de pedo y «anopluros inguinales» (60) en vez de ladillas. Otra sería la alteración de frases hechas con un efecto cómico como en «se tiró a la vida honrada» (360), «muera ahora, viaje después» (150), y «te doy mi palabra de horror» (530). Otra seña distintiva del barroco es el empleo de neologismos: «huesotecas» (714), «cronofobia» (482), «Bebiculum Vitae» (61), y «borrachazo» (196). Una técnica que cabría también dentro de nuestra definición del neobarroco sería el interpretar las palabras y frases cotidianas según su valor semántico y no connotativo. A la pregunta «¿Qué comes que adivinas?» le responde el personaje «todas las mañanas me desayuno un diccionario en su tinta» (359). Después de buscar por todas partes sus perdidos anteojos, Don Próspero, un vendedor de enciclopedias, decide buscarlos en la página 743 de la enciclopedia (203).

Aún otra categoría neobarroca serían las largas listas, o enumeraciones que parecen tratar de incorporar todas las posibles variaciones de un tópico, como cuando Palinuro cuenta cómo hacía el amor con su prima:

Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por último los domingos hacíamos el amor religiosamente.


(233-34)                


El empleo de la tautología que sigue a «O en otras palabras» es también un distintivo barroco.

Relacionado a las listas observamos que el último elemento en una enumeración tripartita, da a toda la oración un efecto histriónico: un personaje coleccionaba recetas con «el amor y la perseverancia con que otras gentes coleccionan cucharitas de plata, estampillas postales o enfermedades venéreas» (422); Palinuro tenía «4 bisabuelos, 16 tatarabuelos, y 32 etceterabuelos» (35); Palinuro no podía determinar si a su amigo Molkas «le dolía la segunda vértebra cervical, la garganta, o el séptimo mandamiento» (521). La inserción de un elemento dispar, a veces inventado como etceterabuelos, a veces encubierto como el séptimo mandamiento (no fornicarás), evoca la risa y pone en tela de juicio los dos primeros.

Regresando al aludido origen del neobarroco, la parodia y el carnaval medieval, notamos que Palinuro de México reúne las tres manifestaciones del humor popular carnavalesco citadas por Bajtín: las funciones cómicas en el mercado, las parodias cómicas en latín y en vernáculo y el uso de varios géneros del lenguage soez como maldiciones, blasfemias, juramentos y jactancias populares. En cuanto a las funciones cómicas en el mercado, Palinuro y sus amigos parecen siempre estar representando en frente de un auditorio. Al actuar se comunican entre sí usando «usted», haciéndose preguntas retóricas y dirigiéndose a un público imaginario. En medio de la disección del cadáver de una mujer, Fabricio, estudiante de medicina y amigo de Palinuro, «se encaminó a la ventana, descorrió las cortinas y le gritó al público» (403). En el ya citado penúltimo capítulo Fabricio aparece vestido de Scaramouche y Palinuro de Arlequín. El actuar implica la interacción entre diferentes texturas lingüísticas y la mezcla de géneros. Ejemplo de esto sería la ya mencionada «commedia» y varios poemas, estribillos de canciones populares, frases en inglés, latín, portugués y una mezcla de lenguaje erudito y vulgar que aparecen en Palinuro de México.

Otro paralelo importante entre Palinuro de México y el carnaval medieval es el carácter de los payasos y bufones encargados de representar las parodias. Según Bajtín, no se trataba de actores que sólo representaban durante el carnaval, sino que después de concluido seguían actuando como bufones y payasos donde quiera que aparecían. Debido a esto simbolizaban un tipo de vida ideal y real al mismo tiempo. Estaban en el umbral entre la vida y el arte. No eran ni excéntricos, ni tontos, ni actores cómicos (Bajtín 8). Palinuro, su prima Estefanía y sus amigos corresponden a estos payasos medievales que improvisan

––––––––   48   ––––––––

y actúan, disfrazados de personajes de «Commedia dell’Arte», durante el carnaval correspondiente al penúltimo capítulo. La actuación de Palinuro y sus amigos es la misma antes y después del carnaval. Palinuro y su primo Walter, su «alter ego», usan un chaleco de rombos de colores, del mismo material que el traje de Arlequín, el cual les da poderes mágicos: «cuando te lo pones, te pones la elocuencia y la cultura, te vuelves ventrílocuo de corazón y cambian todos tus puntos de vista» (62). Como sus antepasados medievales, simbolizan un tipo de vida ideal y real al mismo tiempo. Si el carnaval tradicional celebraba la liberación temporal de la verdad prevalente y de las normas del orden establecido, el carnaval de Palinuro de México conmemora la fugaz rebelión estudiantil y la brutal represión gubernamental.

En cuanto al segundo elemento característico del carnaval medieval, la parodia en latín y en vernáculo de lo que se consideraba ideal como las oraciones y ritos religiosos, la autoridad, y la gramática, entre otras, también se encuentra en Palinuro de México. Observamos en esta novela una parodia de las palabras de Cristo, de la misa católica, del lenguaje oficial que trató de explicar la represión estudiantil en el 68 y de la gramática. Ejemplo de lo primero serían las palabras de Palinuro a un joven estudiante fiel a su prima amada Estefanía y que es otro «alter ego» del protagonista: «Hoy mismo entrarás conmigo en el reino de los burdeles» (61). Otro ejemplo es el siguiente trozo tomado del capítulo «Una misa en tecnicolor» el cual podríamos denominar«liturgia del sexo»:

Labia majora’, dijo Molkas. ‘Ora pro nobis’, dijo Fabricio. ‘Struma ovarii’: ‘Ora pro nobis’. ‘Pruritus vulvae’: ‘Ora pro nobis’. ‘Uterus bicornis’: ‘Ora pro nobis’. ‘Uterus planiformis’: ‘Ora pro nobis’. ‘Uterus subseptus’: ‘Ora pro nobis’. ‘Condyloma acuminatum’: ‘Ora pro nobis’. ‘Vulvitis senile’, dijo Molkas. ‘Ora pro nobis’, dijo Fabricio.


(406)                


Como se puede observar esta representación corresponde a las parodias en latín que se hacían a las liturgias y oraciones religiosas durante el carnaval medieval.

En cuanto a la parodia de las autoridades laicas, el Presidente Díaz Ordaz aparece como «La-Muerte-Presidente» en el penúltimo capítulo, diciendo enfáticamente:

¡Yo, que como un solo hombre soy y seré el único responsable de las medidas adoptadas por las autoridades para salvar el honor y la paz de México. Yo, el único responsable desde el punto de vista histórico, político, sociológico, antropológico, económico...


(659)                


Este ejemplo ilustra una previa alusión a la abultada boca de Díaz Ordaz: «la elocuencia aftosa del Presidente» (639). La parodia a la gramática aparece de una manera implícita en todas las violaciones que se hacen a la sintaxis a lo largo del libro. Se encuentra explícitamente en palabras como las que pronuncia Palinuro: «Soy médico en latín y doy clases de gonorrea prosódica. ¡Perdón: de gramática sifilítica!» (640).

La tercera manifestación del humor carnavalesco es el uso de varios géneros del lenguaje soez como maldiciones, blasfemias, juramentos y jactancias populares. En Palinuro de México se dan estas categorías del lenguaje soez y más. Como muestra de blasfemia, baste el antedicho ejemplo de «Liturgia del sexo». Las palabras y referencias escatológicas abundan como en el caso del amigo de Palinuro que se enfermó de una diarrea «tan, pero tan severa», que para curarlo hubo que ponerle «una transfusión de caca» (145). Finalmente en cuanto a las jactancias populares baste citar el título del capítulo que trata de una seudocompetencia sobre quién de los amigos de Palinuro tiene el pene más grande, titulado «La Príapida».

Expresión de un creciente número de escritores latinoamericanos, el neobarroco con sus antecedentes carnavalescos es entonces una expresión de rebeldía contra la verdad oficial, contra las normas sociales, religiosas y gramaticales. Es un voltear el mundo al revés valiéndose de un nuevo lenguaje. Los elementos estilísticos empleados incluyen la perífrasis, la hipérbole, la sobreabundancia de significantes que giran alrededor, y revelan un significado a la intertextualidad, la mezcla de géneros y lenguajes y la parodia. Por su lenguaje inordinario y por su espíritu rebelde Palinuro de México es una obra neobarroca. Dadas sus afinidades notadas con el Ulyses de Joyce, y dado su parentesco indudable con la obra de Rabelais, valdría la pena relacionar el neobarroco hispanoamericano con la literatura modernista no hispánica y con la parodia y el carnaval medieval.


Obras citadas

Bakhtin, Mikhail. Rabelais and His World. Cambridge, MA: The M.I.T Press, 1968.

Carvajal, Juan. «¿Estamos frente a un genio?». «La Cultura en México». Siempre! 8 junio 1966: 2-6.

Fiddian, Robin W. «A Case of Literary Infection: Palinuro de México and Ulysses». Comparative Literature Studies 19.2 (1982): 220-35.

_____. «Palinuro de México: A World of Words». Bulletin of Hispanic Studies 58 (1981): 121-33.

Paso, Fernando del. Palinuro de México. Madrid: Alfaguara,

––––––––   49   ––––––––

1977.

Sarduy, Severo. «The Baroque and the Neobaroque». Latin America In its Literature. Trans. Mary G. Berg. Ed. César Fernández Moreno. New York: Holmes & Meier, 1980.

Trejo Fuentes, Ignacio. «Entrevista con Fernando del Paso». La Semana de Bellas Artes 138 (1980): 6-11.





Arriba