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Sección Primera, México, 1902, 4.º mayor. (N. del A.)

 

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Véanse los avisos publicados al final de algunas obras impresas en la oficina de los Herederos de la Viuda de Miguel de Ortega. A mano tenemos la Devoción pía, 16.º, sin fecha, en cuya última página se anuncian no sólo los libros de instrucción primaria, que mencionamos como «nuevamente impresos» (¡cuántas ediciones no se harían!) sino también «todo surtimiento de romances».

Por supuesto que a éstos podríamos agregar todavía las esquelas de defunción, de convites, partes de matrimonio, facturas, etc. (N. del A.)

 

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Si, prima facie, aparece este inventario muy limitado -menos de dos mil títulos en un período de ciento ochenta años- no se divide que la Puebla de los Ángeles fue una ciudad de escasa población, que nunca tuvo Universidad y, que, sin eso, su sola vecindad a la capital del virreinato era motivo bastante para que no se radicase en ella la gente de letras y para que los autores no mandasen imprimir allí sus partos literarios.

Añádase a esto una causal que era común a todas las ciudades hispano-coloniales, cual era, el subido costo de las impresiones. Sería inútil, como pudiéramos hacerlo y queda ya indicado en algún otro de nuestros trabajos bibliográficos, que insistiéramos en este hecho; pero por referirse a Puebla y a título de información curiosa, he aquí la cuenta de lo que costó la impresión del Sacerdocio real de los christianos, de Trigueros, hecha en el taller de don Pedro de la Rosa, en 1814, que se halla en la última página del mismo opúsculo.

«Costo de Imprenta:
-Planta de ocho y medio pliegos, con tiro de 500 ejemplares, a 8 pesos pliego$ 68.00
-Papel: 8 y media resmas de 20 manos limpias a 15 pesos resma127.50
-Encuadernación, a dos pesos el ciento10.00
Papel de cubiertas, nueve manos corriente, y una pintada8.25
TOTAL$ 213.75

Este folleto consta de 68 páginas, cuya impresión, en Igualdad de condiciones, valdría hoy en Santiago la cuarta parte de aquella suma. (N. del A.)

 

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El impreso de que se trata, anunciado en términos sumarios con el número 2050, del Catalogue de la riche Bibliothèque de D. José María Andrade, Leipzig, 1869, 8º, como de Guatemala, «vers 1640», lo describimos en los términos siguientes en nuestra Biblioteca Hispano-americana (n. 6408):

-+ / El Dean de la Santa Igle- / ƒia Cathedal de Guatemala, Expreƒa los fundamentos, que / tuvo, para ordenar, que en la Collecta del Santo Sacrificio de / la Miƒƒa, ƒe pidieƒƒe por toda la Real Audiencia; diciendo, Regium Se- / natum haviendo fallecido el Señor Preƒidente de dicha Real Audien- / cia; y que no ƒe nombraƒƒe ƒeparadamente en la referida Collecta á el Señor Oidor más antiguo.



Folio 7 pp. sin fecha y final blanco. Apostillado.

Basta considerar, para desechar la suposición de haber salido a luz en Guatemala, el que en todo él, -a contar desde el título-, se habla del Deán y de la Real Audiencia de Guatemala como de dos entidades lejanas del tribunal ante el cual se hacía valer. Si se hubiese presentado allí, se habría leído en él: «del Deán y de la Audiencia de esta ciudad de Guatemala». Su contexto indica, por lo demás, claramente que se exhibió antes el Consejo de Indias en Madrid. De aquí que lo describiéramos en nuestra citada Biblioteca. (N. del A.)

 

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En todo caso, cualquiera duda que aún pudiera abrigarse respecto al año, tendría forzosamente que estar limitada, por lo que pronto hemos de decir, no al siglo, esto es, al segundo número, que es un 6, como se puede ver en el facsímil, sino al centésimo o al milésimo. Podría, en último término, ser anterior a 1641, pero nunca posterior a 1660. (N. del A.)

 

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Segunda Parte de la historia de la Santa Provincia de Chiapa y Guatemala de la Orden de Predicadores, capítulo XVIII, libro V. Manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional de Guatemala. (N. del A.)

 

117

He aquí el párrafo de García Peláez, Memorias para la historia de Guatemala, t. II, p. 160:

«Ximénez, libro 5, capítulo 20 (sic), refiriendo cómo el presidente Álvarez Rosica de Caldas escribió al Rey una carta proponiendo ciertos capítulos para que se le concediese la conquista del Lacandón, expresa que la hizo imprimir en esta ciudad, y fue la primera pieza que se imprimió en la imprenta, dice, que poco antes, el año de 1660, por el mes de julio, había entrado en Guatemala, que antes no la había»...



(N. del A.)

 

118

Véase descrita bajo el número 22118.1. (N. del A.)

 

118.1

(J. T. Medina, La Imprenta en Guatemala. Santiago, 1910.) (N. del E.)

 

119

«La Imprenta en Guatemala», artículo inserto en un periódico de aquella capital y suscrito por M. (el autor que indicamos). (N. del A.)

 

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«Introducción de la Imprenta en Guatemala», estudio publicado en un periódico de aquella ciudad. He aquí los términos en que se expresa el talentoso autor del Desenvolvimiento intelectual de Guatemala y sabio director de la Biblioteca Nacional:

«Lo mismo creemos que ha sucedido [se ha leído mal] a los escritores que citando a Ximénez asignan el año de 1660 como aquel en que se introdujo el noble arte entre nosotros, pues del párrafo ya varias veces citado se desprende claramente que Guatemala gozó de aquel beneficio desde julio de 1659, mes en que es de suponer llegó Ibarra con su familia y su imprenta a esta tierra»...



(N. del A.)