Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


540

Acuerdo celebrado por la audiencia de Santiago el 1 de septiembre de 1655; publicado por don Miguel L. Amunátegui en el capítulo citado de Los precursores de la Independencia.



 

541

Cabildo de 31 de agosto de 1655, publicado igualmente por don Miguel L. Amunátegui.



 

542

La Relacion citada, escrita por el Virrey cuatro años más tarde, dice que este cuerpo de tropas constaba de 600 hombres; pero como esa cifra no es la misma que aparece en los documentos de esos mismos días, infiero que el Virrey contaba 600 hombres con los pequeños contingentes que envió enseguida.

En la referida Relacion del virrey, conde de Alba de Liste, hallamos un dato curioso que copiamos con sus mismas palabras: «Por certificación de la contaduría mayor de cuentas de esta ciudad (Lima), que está en dichos autos (los que se formaron con motivo del levantamiento de los indios de Chile), consta que se ha gastado en aquella conquista, desde el año de 1601 hasta el de 1658, 16109663 pesos y 3 reales. Y por otra de la veeduría general del reino de Chile, (se han enviado) más de 9000 soldados en el tiempo referido, en que también se incluyen los que después se han remitido».

Este curioso documento se halla publicado en las pp. 133-199 del tomo II de las Relaciones de los virreyes i audiencias que han gobernado el Perú, publicado en Madrid en 1871. Esta compilación, que consta de tres volúmenes, es un complemento indispensable de la Coleccion de memorias de los virreyes que hemos citado en otras ocasiones.



 

543

Carta del oidor Polanco de Santillán al Rey, escrita en Santiago en 21 de mayo de 1657. En esta carta pide al Rey una resolución para evitar futuros conflictos si se repitieran casos análogos, por cuanto no reconocía en el Virrey facultad para hacer esos nombramientos. Polanco de Santillán, que ambicionaba el gobierno de Chile, y que antes había suscitado dificultades para el reconocimiento del gobernador interino Figueroa y Córdoba (véase el capítulo anterior, § 3) sostenía que legalmente le habría correspondido el mando a él en esta nueva emergencia.



 

544

Eran éstos, el veedor don Francisco de la Fuente Villalobos, Gobernador designado por el pueblo de Concepción; don Francisco Gaete, corregidor de esa ciudad el día del motín; el regidor don Juan Barba y el maestre de campo don José Cerdán, que mandaba las tropas de Concepción cuando el pueblo depuso al Gobernador.



 

545

Aludiendo a este documento, el virrey del Perú, al enviarlo al soberano, le decía las palabras siguientes: «El dicho inquisidor hizo una relación ajustada para que con más facilidad se pudiera conocer la causa, y le tengo por tan puntual y escrupuloso en las materias de judicatura, que no faltaría en nada a la verdad». En efecto, esa exposición que lleva el título de «Relación que hace a Su Majestad el doctor don Álvaro de Ibarra ajustada a los autos que procesó y se remiten juntamente sobre el estado y alzamiento general de los indios del reino de Chile», es una pieza de alto valor histórico, sobre todo para conocer los antecedentes que prepararon la sublevación de 1655.



 

546

El proceso seguido contra esos individuos ofreció incidentes y peripecias que merecen recordarse. Aunque sólo eran cuatro los procesados, puede decirse que el delito que se procesaba había sido cometido por toda la ciudad de Concepción. Cuando comenzó a instruirse ese proceso, nadie quería declarar. Algunos vecinos o moradores de esa ciudad se excusaron de hacer revelaciones acerca de aquéllos, por cuanto no querían exponerse a la venganza de los deudos y amigos de los culpados, los cuales, eran muy numerosos. Fue necesario prometerles que se guardaría en la mayor reserva lo que declarasen, y que aquella investigación no tenía más objetivo que el de informar al Rey sobre esos hechos, para que algunos testigos se prestasen a revelar algo de lo que sabían.

En diciembre de 1658, con motivo del nacimiento del príncipe don Fernando Tomás, el Rey publicó un indulto para los reos procesados por diversos delitos, como solía hacerse en tales ocasiones. Los tres vecinos de Concepción que se hallaban presos en Lima, pretendieron acogerse a él, pero «se resolvió, escribía el Virrey en enero de 1662, que no debían gozar de él por las limitaciones que contiene la real cédula: suplicaron de esta sentencia, y quedó en este estado la causa, porque algunos han juzgado, vistas las circunstancias del hecho, y los inconvenientes que se siguen de proseguir en ella, que sería acertado tomar algún expediente con motivo del indulto. Pero yo no he querido tornar resolución, por esperar la orden de Su Majestad y asegurar con esto el acierto». No puedo precisar la fecha en que esos tres individuos fueron puestos en libertad, pero creo que esto ocurrió a mediados de 1662 con motivo del nuevo indulto que publicó el Rey por el nacimiento del Príncipe que fue después Carlos II.



 

547

En Chile fueron embargados 45000 pesos de don Antonio de Acuña y Castro, que tenía depositados en poder del contador don Pedro López de Gárate, y en Lima se embargaron algunos bienes de los hermanos Salazar. De estos bienes se sacaron las cantidades necesarias para pagar los gastos procesales, sueldos y viajes del juez pesquisador, y las copias de los voluminosos expedientes que se formaron. Se tomaron también de ellos algunas sumas para la manutención de Acuña y de don Juan de Salazar mientras estuvieron sometidos a juicio.



 

548

Los autos del proceso seguido al gobernador don Antonio de Acuña y Cabrera y al maestre de campo don Juan de Salazar, formaban catorce expedientes diversos, y constaban de 13363 fojas. He visto los certificados de los escribanos de Lima en que se detallan los títulos de cada uno de esos expedientes y el número de fojas que lo formaban. Estos documentos que debían constituir un arsenal inmenso, aunque engorroso, de noticias para conocer esos sucesos hasta en sus más ínfimos detalles, parecen perdidos para la historia. Todo hace creer que una parte de ellos, ya que no la totalidad, fue sustraída por manos interesadas en ocultar la verdad.

A este propósito conviene conocer un pasaje de la Relacion citada del Virrey, conde de Alba de Liste. Dice así: «Por enero del año pasado de 1660, un hermano del dicho don Juan de Salazar (llamábase don Miguel) pidió en este gobierno se le diese testimonio de que todos los autos hechos en razón del alzamiento general del reino de Chile, y los culpados, se habían remitido al Consejo Real de las Indias; y preguntándole la causa del pedimento no la dio, y según se entendió, fue de malicia, porque llegó (después) a mis manos un traslado simple de una cédula de Su Majestad dada a los principios del dicho año de 60, en que mandaba se remitiesen todos los autos tocantes al alzamiento del reino de Chile, y así presumí era posible se hubiese sustraído al Consejo parte de esos autos, y en prevención de ello, di cuenta a Su Majestad y le remití testimonio muy por menor de los que se enviaron en la armada que salió de este puerto (Callao) por septiembre del año de 58». El Virrey insinuaba la misma sospecha en la carta dirigida al Rey el 9 de noviembre de 1660, que nos suministra algunas de las noticias que estamos utilizando en esta relación.



 

549

Carta del Virrey, conde de Alba de Lista al Rey, escrita en Lima el 9 de noviembre de 1660.



 
Indice