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1

Federico de Mendizábal, Agustina de Aragón. Episodio nacional en tres actos, en verso. Escrito en colaboración con Francisco Villaespesa. Madrid, Imp. Taravilla, s.n. 1964. Sebastián Alonso Gómez y Francisco de Torres, Agustina de Aragón: Zarzuela en un acto, dividido en cinco cuadros, basada en la obra de igual título de don Benito Más y Prat. Música de Luis L. Mariani. Madrid, R. Velasco, 1907. La película más conocida es la dirigida por Juan de Orduña, Agustina de Aragón (1950), aunque existió una anterior, de 1928, dirigida por Florián Rey, con el mismo título.

 

2

Las inexactitudes de que está rodeado el personaje de Agustina de Aragón llegan al extremo de atribuir este cuadro a Francisco de Goya en el pie de la ilustración que se reproduce en la página 110 del tomo XXXII de la Historia de España de Menéndez Pidal (Madrid, Espasa-Calpe, 1983, 3ª ed.), y a equivocar, en ese mismo pie de foto, el lugar y la fecha de muerte de la heroína, afirmando que fue en Melilla en 1858, en lugar de en Ceuta el año anterior. Este cuadro al óleo, atribuido a Juan Gálvez, se encuentra en el Museo Lázaro Galdiano, con el número de inventario 2325.

No menos errores y datos confusos se encuentran en testimonios de quienes conocieron personalmente a la heroína. La entrevista a doña Antonia Roza Arrabal, que conoció a Agustina cuando ella tenía 15 años, está llena de contradicciones que le restan toda credibilidad como documento histórico, aunque algunos de los biógrafos de Agustina la hayan utilizado como tal. La entrevista, firmada por Luis Martínez Escauriaza, se publicó en la revista Por Esos Mundos en mayo de 1908.

 

3

Carlota Cobo, La ilustre heroína de Zaragoza, o la célebre amazona en la Guerra de la Independencia, Madrid, Imprenta de Santiago Aguado, 1859. El artículo de Mª del Carmen Simón Palmer, «Agustina de Aragón novelada por su hija», fue publicado en el Homenaje a Elena Catena, Madrid, Castalia, 2001, pp. 483-492.

 

4

Además de su escasa calidad literaria, en la novela hay descuidos de bulto que llaman la atención. Al comienzo leemos: Primera parte, cuando después no existe una segunda. El capítulo III va seguido del V, con evidente error de numeración, puesto que la paginación es correlativa y no se interrumpe el hilo narrativo entre uno y otro. Unos capítulos llevan título y otros, como el XVII y el XXIII, carecen de él. En la última de las notas a pie de página de la novela se remite a una Recopilación número 9, que no existe.

 

5

Agustín Coy Cotonat, Agustina Saragossa Doménech, heroína de los sitios de Zaragoza, Ceuta, Taller Tipográfico de José Guerra, 1914. En esta obra, escrita con la mejor intención, pero llena de invenciones, son frecuentes los errores en la cronología de los sucesos, y se violenta la verdad histórica haciendo que Juan Roca se encuentre constantemente al lado de Agustina, cuando su hoja de servicios prueba que no fue así.

 

6

Francisco Lanuza Cano, Agustina de Aragón, Barcelona, Ediciones G. P., 1960 y Francisco Lanuza Cano, «Semblanza genealógica de Agustina de Aragón. Biografía histórica y biografía humana», en: Hidalguía 22 (mayo-junio 1957), pp. 401-416, y 24 (septiembre-octubre 1957) pp. 765-780. El esfuerzo por reconstruir la genealogía de Agustina merece respeto, pero pierde credibilidad, porque intercala con los hechos históricos otros que no lo son, creando la confusión consiguiente.

 

7

Sobre sus padres y hermanos, cfr. Lanuza, 1957.

 

8

Las tropas del General Lefebvre, que habían salido el 6 de junio de Pamplona, comenzaron el día 15 el primer sitio de la ciudad, que resistió heroicamente hasta que los imperiales, mandados desde el 26 de junio por el General Verdier, que sustituyó a Lefebvre, se vieron obligados a levantar el asedio el 14 de agosto. Fueron sesenta y un días de heroica defensa de los habitantes y del ejército español que tomó parte en ella, durante los cuales perdieron los franceses alrededor de cuatro mil hombres, mientras que las bajas españolas fueron cerca de dos mil.

 

9

Coy Cotonat, siempre celoso de la buena imagen de Agustina, afirma que fue hecha prisionera junto con su marido, Juan Roca, y que, llevado éste a Francia, no pudo regresar a España. Lanuza no menciona a su marido.

 

10

«Efectivamente, en Gibraltar se sacaron varios retratos de la heroína, y aun en el año 1846 se nos aseguró existía en el Museo de Londres uno magnífico y de bastante valor, el cual los ingleses tenían en mucha estima». Op. cit. p. 342.

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