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La dama boba


Lope de Vega



[Zamora Vicente, Alonso, Para el entendimiento de La dama boba, Separata de Collected Studies in honor of Americo Castro's Eightieth Year, Oxford, The Limcombe Lodge Research Library, 1965.]

PERSONAJES
 

 
LISEO,    caballero.
TURÍN,   lacayo.
LEANDRO,   caballero.
OTAVIO,   viejo.
MISENO,   su amigo.
LAURENCIO,   caballero.
DUARDO,   caballero.
FENISO,   caballero.
RUFINO,    maestro.
NISE,    dama.
FINEA,    su hermana.
CLARA,   criada.
CELIA,   criada.
PEDRO,    lacayo.
[MÚSICOS].
[UN MAESTRO   de danzar].
 
[La escena es en Illescas y Madrid].

 




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Acto I


[Escena I]

 
[Portal de una posada en Illescas.]

 
 
LISEO, caballero, y TURÍN, lacayo; los dos de camino.

 
LISEO
   ¡Qué lindas posadas!
TURÍN
¡Frescas!
LISEO
¿No hay calor?
TURÍN
Chinches y ropa
tienen fama en toda Europa.
LISEO
¡Famoso lugar Illescas!
   No hay en todos los que miras 5
quien le iguale.
TURÍN
Aun si supieses
la causa...
LISEO
¿Cuál es?
TURÍN
Dos meses
de guindas y de mentiras.
LISEO
    Como aquí, Turín, se juntan
de la Corte y de Sevilla, 10
Andalucía y Castilla,
unos a otros preguntan,
   unos de las Indias cuentan,
y otros con discursos largos
de provisiones y cargos, 15
cosas que el vulgo alimentan.
   ¿No tomaste las medidas?
TURÍN
Una docena tomé.
LISEO
¿Y imágenes?
TURÍN
Con la fe
que son de España admitidas, 20
   por milagrosas en todo
cuanto en cualquiera ocasión
les pide la devoción
y el nombre.
LISEO
Pues, dese modo,
   lleguen las postas, y vamos. 25
TURÍN
¿No has de comer?
LISEO
Aguardar
a que se guise es pensar
que a media noche llegamos;
   y un desposado, Turín,
ha de llegar cuando pueda 30
lucir.
TURÍN
Muy atrás se queda
con el repuesto Marín;
   pero yo traigo qué comas.
LISEO
¿Qué traes?
TURÍN
Ya lo verás.
LISEO
Dilo.
TURÍN
¡Guarda!
LISEO
Necio estás.
35
TURÍN
¿Desto pesadumbre tomas?
LISEO
   Pues, para decir lo que es...
TURÍN
Hay a quien pesa de oír
su nombre. Basta decir
que tú lo sabrás después. 40
LISEO
   ¿Entretiénese la hambre
con saber qué ha de comer?
TURÍN
Pues sábete que ha de ser...
LISEO
¡Presto!
TURÍN
...tocino fiambre.
LISEO
   Pues, ¿a quién puede pesar 45
de oír nombre tan hidalgo?
Turín, si me has de dar algo,
¿qué cosa me puedes dar
   que tenga igual a ese nombre?
TURÍN
Esto y una hermosa caja. 50
LISEO
Dame de queso una raja;
que nunca el dulce es muy hombre.
TURÍN
   Esas liciones no son
de galán ni desposado.
LISEO
Aún agora no he llegado. 55
TURÍN
Las damas de Corte son
   todas un fino cristal:
transparentes y divinas.
LISEO
Turín, las más cristalinas
comerán.
TURÍN
¡Es natural!
60
   Pero esta hermosa Finea
con quien a casarte vas
comerá...
LISEO
Dilo.
TURÍN
No más
de azúcar, maná y jalea.
   Pasaráse una semana 65
con dos puntos en el aire,
de azúcar.
LISEO
¡Gentil donaire!
TURÍN
¿Qué piensas dar a su hermana?
LISEO
   A Nise, su hermana bella,
una rosa de diamantes, 70
que así tengan los amantes
tales firmezas con ella;
   y una cadena también,
que compite con la rosa.
TURÍN
Dicen que es también hermosa. 75
LISEO
Mi esposa parece bien,
   si doy crédito a la fama,
de su hermana poco sé;
pero basta que me dé
lo que más se estima y ama. 80
TURÍN
   ¡Bello golpe de dinero!
LISEO
Son cuarenta mil ducados.
TURÍN
¡Bravo dote!
LISEO
Si contados
los llego a ver, como espero.
TURÍN
   De un macho con guarniciones 85
verdes y estribos de palo,
se apea un hidalgo.
LISEO
¡Malo,
si la merienda me pones!


[Escena II]

 
LEANDRO, de camino.- [Dichos.]

 
LEANDRO
   Huésped, ¿habrá qué comer?
LISEO
Seáis, señor, bien llegado. 90
LEANDRO
Y vos en la misma hallado.
LISEO
¿A Madrid?...
LEANDRO
Dejéle ayer,
   cansado de no salir
con pretensiones cansadas.
LISEO
Esas van adjetivadas 95
con esperar y sufrir.
   Holgara, por ir con vos,
lleváramos un camino.
LEANDRO
Si vais a lo que imagino,
nunca lo permita Dios. 100
LISEO
   No llevo qué pretender;
a negocios hechos voy.
¿Sois de ese lugar?
LEANDRO
Sí soy.
LISEO
Luego podréis conocer
   la persona que os nombrare. 105
LEANDRO
Es Madrid una talega
de piezas, donde se anega
cuanto su máquina pare.
   Los reyes, roques y arfiles
conocidas casas tienen; 110
los demás que van y vienen
son como peones viles:
   todo es allí confusión.
LISEO
No es Otavio pieza vil.
LEANDRO
Si es quien yo pienso, es arfil, 115
y pieza de estimación.
LISEO
   Quien yo digo es padre noble
de dos hijas.
LEANDRO
Ya sé quién;
pero dijérades bien
que de una palma y de un roble. 120
LISEO
   ¿Cómo?
LEANDRO
Que entrambas lo son;
pues Nise bella es la palma;
Finea un roble, sin alma
y discurso de razón.
   Nise es mujer tan discreta, 125
sabia, gallarda, entendida,
cuanto Finea encogida,
boba, indigna y imperfeta.
   Y aun pienso que oí tratar
que la casaban...
LISEO

 [A TURÍN.] 

¿No escuchas?
130
LEANDRO
Verdad es que no habrá muchas
que la puedan igualar
   en el riquísimo dote;
mas, ¡ay de aquel desdichado
que espera una bestia al lado! 135
Pues más de algún marquesote,
   a codicia del dinero,
pretende la bobería
desta dama, y a porfía
hacen su calle terrero. 140
LISEO

 [A TURÍN.] 

   Yo llevo lindo concierto.
¡A gentiles vistas voy!
TURÍN

 [A LISEO.] 

Disimula.
LISEO

 [A TURÍN.] 

Tal estoy,
que apenas hablar acierto.-
   En fin, señor, ¿Nise es bella 145
y discreta?...
LEANDRO
Es celebrada
por única, y deseada,
por las partes que hay en ella,
   de gente muy principal.
LISEO
¿Tan necia es esa Finea? 150
LEANDRO
Mucho sentís que lo sea.
LISEO
Contemplo, de sangre igual,
   dos cosas tan desiguales...
Mas, ¿cómo en dote lo son?
Que, hermanas, fuera razón 155
que los tuvieran iguales.
LEANDRO
   Oigo decir que un hermano
de su padre la dejó
esta hacienda, porque vio
que sin ella fuera en vano 160
   casarla con hombre igual
de su noble nacimiento,
supliendo el entendimiento
con el oro.
LISEO
Él hizo mal.
LEANDRO
   Antes bien, porque con esto 165
tan discreta vendrá a ser
como Nise.
TURÍN
¿Has de comer?
LISEO
Ponme lo que dices, presto,
   aunque ya puedo escusallo.
LEANDRO
¿Mandáis, señor, otra cosa? 170
LISEO
Serviros. (¡Qué linda esposa!)
 
(Vase LEANDRO.)

 


[Escena III]

 
[TURÍN, LISEO.]

 
TURÍN
¿Qué haremos?
LISEO
Ponte a caballo,
   que ya no quiero comer.
TURÍN
No te aflijas, pues no es hecho.
LISEO
Que me ha de matar, sospecho, 175
si es necia, y propia mujer.
TURÍN
   Como tú no digas «sí»,
¿quién te puede cautivar?
LISEO
Verla no me ha de matar,
aunque es basilisco en mí. 180
TURÍN
   No, señor.
LISEO
También advierte
que, siendo tan entendida
Nise, me dará la vida,
si ella me diere la muerte.
 
(Éntrense.)

 


[Escena IV]

 
[Sala en casa de OTAVIO en Madrid.]

 
 
Salgan OTAVIO, viejo, y MISENO.

 
OTAVIO
    Esa fue la intención que tuvo Fabio. 185
MISENO
Parece que os quejáis.
OTAVIO
¡Bien mal emplea
mi hermano tanta hacienda! No fue sabio.
Bien es que Fabio, y que no sabio, sea.
MISENO
Si en dejaros hacienda os hizo agravio,
vos propio lo juzgad.
OTAVIO
Dejó a Finea,
190
a título de simple, tan gran renta,
que a todos, hasta agora, nos sustenta.
MISENO
   Dejóla a la que más le parecía
de sus sobrinas.
OTAVIO
Vos andáis discreto;
pues, a quien heredó su bobería, 195
dejó su hacienda para el mismo efeto.
MISENO
De Nise la divina gallardía,
las altas esperanzas y el conceto
os deben de tener apasionado.
¿Quién duda que le sois más inclinado? 200
OTAVIO
   Mis hijas son entrambas; mas yo os juro
que me enfadan y cansan, cada una
por su camino, cuando más procuro
mostrar amor y inclinación a alguna.
Si ser Finea simple es caso duro, 205
ya lo suplen los bienes de Fortuna
y algunos que le dio Naturaleza,
siempre más liberal de la belleza;
   pero ver tan discreta y arrogante
a Nise, más me pudre y martiriza, 210
y que de bien hablada y elegante
el vulgazo la aprueba y soleniza.
Si me casara agora (y no te espante
esta opinión, que alguno lo autoriza),
de dos extremos: boba o bachillera, 215
de la boba elección, sin duda, hiciera.
MISENO
   ¡No digáis tal, por Dios!; que están sujetas
a no acertar en nada.
OTAVIO
Eso es engaño;
que yo no trato aquí de las discretas:
solo a las bachilleras desengaño. 220
De una casada son partes perfetas
virtud y honestidad.
MISENO
Parir cadaño,
no dijérades mal, si es argumento
de que vos no queréis entendimiento.
OTAVIO
   Está la discreción de una casada 225
en amar y servir a su marido;
en vivir recogida y recatada,
honesta en el hablar y en el vestido;
en ser de la familia respetada,
en retirar la vista y el oído, 230
en enseñar los hijos, cuidadosa,
preciada más de limpia que de hermosa.
   ¿Para qué quiero yo que, bachillera,
la que es propia mujer concetos diga?
Esto de Nise por casar me altera; 235
lo más, como lo menos, me fatiga.
Resuélvome en dos cosas que quisiera,
pues la virtud es bien que el medio siga:
que Finea supiera más que sabe,
y Nise menos.
MISENO
Habláis cuerdo y grave.
240
OTAVIO
   Si todos los extremos tienen vicio,
yo estoy, con justa causa, discontento.
MISENO
Y, ¿qué hay de vuestro yerno?
OTAVIO
Aquí el oficio
de padre y dueño alarga el pensamiento:
caso a Finea, que es notable indicio 245
de las leyes del mundo, al oro atento.
Nise, tan sabia, docta y entendida,
apenas halla un hombre que la pida;
   y por Finea, simple, por instantes
me solicitan tantos pretendientes 250
-del oro más que del ingenio amantes-,
que me cansan amigos y parientes.
MISENO
Razones hay, al parecer, bastantes.
[OTAVIO]
Una hallo yo, sin muchas aparentes,
y es el buscar un hombre en todo estado, 255
lo que le falta más, con más cuidado.
MISENO
   Eso no entiendo bien.
OTAVIO
Estadme atento.
Ningún hombre nacido a pensar viene
que le falta, Miseno, entendimiento,
y con esto no busca lo que tiene. 260
Ve que el oro le falta y el sustento,
y piensa que buscalle le conviene,
pues como ser la falta el oro entienda,
deja el entendimiento y busca hacienda.
MISENO
   ¡Piedad del cielo, que ningún nacido 265
se queje de faltarle entendimiento!
OTAVIO
Pues a muchos, que nunca lo han creído,
les falta, y son sus obras argumento.
MISENO
Nise es aquesta.
OTAVIO
Quítame el sentido
su desvanecimiento.
MISENO
Un casamiento
270
os traigo yo.
OTAVIO
Casémosla; que temo
alguna necedad, de tanto estremo.
 
[Vanse.]

 


[Escena V]

 
NISE y CELIA, criada.

 
NISE
   ¿Dióte el libro?
CELIA
Y tal, que obliga
a no abrille ni tocalle.
NISE
Pues, ¿por qué?
CELIA
Por no ensucialle,
275
si quieres que te lo diga.
   En cándido pergamino
vienen muchas flores de oro.
NISE
Bien lo merece Eliodoro,
griego poeta divino. 280
CELIA
   ¿Poeta? Pues parecióme
prosa.
NISE
También hay poesía
en prosa.
CELIA
No lo sabía.
Miré el principio, y cansóme.
NISE
   Es que no se da a entender, 285
con el artificio griego,
hasta el quinto libro, y luego
todo se viene a saber
   cuanto precede a los cuatro.
CELIA
En fin, ¿es poeta en prosa? 290
NISE
Y de una historia amorosa
digna de aplauso y teatro.
   Hay dos prosas diferentes:
poética y historial.
La historial, lisa y leal, 295
cuenta verdades patentes,
   con frase y términos claros;
la poética es hermosa,
varia, culta, licenciosa,
y escura aun a ingenios raros. 300
   Tiene mil exornaciones
y retóricas figuras.
CELIA
Pues, ¿de cosas tan escuras
juzgan tantos?
NISE
No le pones,
   Celia, pequeña objeción; 305
pero así corre el engaño
del mundo.


[Escena VI]

 
FINEA, dama, con unas cartillas, y RUFINO, maestro.- [Dichas.]

 
FINEA
¡Ni en todo el año
saldré con esa lición!
CELIA

 [Aparte a NISE.] 

   Tu hermana, con su maestro.
NISE
¿Conoce las letras ya? 310
CELIA
En los principios está.
RUFINO
¡Paciencia y no letras muestro!
   ¿Qué es esta?
FINEA
Letra será.
RUFINO
¿Letra?
FINEA
Pues, ¿es otra cosa?
RUFINO

 [Aparte. ] 

No, sino el alba. (¡Qué hermosa 315
bestia!)
FINEA
Bien, bien. Sí, ya, ya;
   el alba debe de ser,
cuando andaba entre las coles.
RUFINO
Ésta es ca. Los españoles
no la solemos poner 320
   en nuestra lengua jamás.
Úsanla mucho alemanes
y flamencos.
FINEA
¡Qué galanes
van todos estos detrás!
RUFINO
   Estas son letras también. 325
FINEA
¿Tantas hay?
RUFINO
Veintitrés son.
FINEA
Ah[o]ra vaya de lición;
que yo lo diré muy bien.
RUFINO
   ¿Qué es esta?
FINEA
¿Aquesta?... No sé.
RUFINO
¿Y esta?
FINEA
No sé qué responda.
330
RUFINO
¿Y esta?
FINEA
¿Cuál? ¿Esta redonda?
¡Letra!
RUFINO
¡Bien!
FINEA
Luego, ¿acerté?
RUFINO
   ¡Linda bestia!
FINEA
¡Así, así!
Bestia, ¡por Dios!, se llamaba;
pero no se me acordaba. 335
RUFINO
Esta es erre, y esta es i.
FINEA
   Pues, ¿si tú lo traes errado...?
NISE
(¡Con qué pesadumbre están!)
RUFINO
Di aquí: b, a, n: ban.
FINEA
¿Dónde van?
RUFINO
¡Gentil cuidado!
340
FINEA
   ¿Que se van, no me decías?
RUFINO
Letras son; ¡míralas bien!
FINEA
Ya miro.
RUFINO
B, e, n: ben.
FINEA
¿Adónde?
RUFINO
¡Adonde en mis días
no te vuelva más a ver! 345
FINEA
¿Ven, no dices? Pues ya voy.
RUFINO
¡Perdiendo el jüicio estoy!
¡Es imposible aprender!
   ¡Vive Dios, que te he de dar
una palmeta!
FINEA
¿Tú a mí?
350
RUFINO
¡Muestra la mano!

 (Saca una palmatoria.) 

FINEA
Hela aquí.
RUFINO
¡Aprende a deletrear!
FINEA
   ¡Ay, perro! ¿Aquesto es palmeta?
RUFINO
Pues, ¿qué pensabas?
FINEA
¡Aguarda!...
NISE
¡Ella le mata!
CELIA
Ya tarda
355
tu favor, Nise discreta.
RUFINO
   ¡Ay, que me mata!
NISE
¿Qué es esto?
¿A tu maestro?
FINEA
Hame dado
causa.
NISE
¿Cómo?
FINEA
Hame engañado.
RUFINO
¿Yo engañado?
NISE
¡Dila presto!
360
FINEA
   Estaba aprendiendo aquí
la letra bestia y la ca...
NISE
La primera sabes ya.
FINEA
Es verdad: ya la aprendí.
   Sacó un zoquete de palo 365
y al cabo una media bola;
pidióme la mano sola
(¡mira qué lindo regalo!),
   y apenas me la tomó,
cuando, ¡zas!, la bola asienta, 370
que pica como pimienta,
y la mano me quebró.
NISE
   Cuando el discípulo ignora,
tiene el maestro licencia
de castigar.
FINEA
¡Linda ciencia!
375
RUFINO
Aunque me diese, señora,
   vuestro padre cuanto tiene,
no he de darle otra lición.
 
[Vase.]

 


[Escena VII]

 
[NISE, FINEA, CELIA.]

 
CELIA
¡Fuese!
NISE
No tienes razón:
sufrir y aprender conviene. 380
FINEA
    Pues, ¿las letras que allí están,
yo no las aprendo bien?
Vengo cuando dice ven,
y voy cuando dice van.
   ¿Qué quiere, Nise, el maestro, 385
quebrándome la cabeza
con ban, bin, bon?
CELIA

 [Aparte. ] 

¡Ella es pieza
de rey!
NISE
Quiere el padre nuestro
   que aprendamos.
FINEA
Ya yo sé
el Padrenuestro.
NISE
No digo
390
sino el nuestro; y el castigo,
por darte memoria fue.
FINEA
   Póngame un hilo en el dedo
y no aquel palo en la palma.
CELIA
¿Mas que se te sale el alma? 395
Si lo sabe...
FINEA
¡Muerta quedo!
   ¡Oh, Celia! No se lo digas,
y verás qué te daré.


[Escena VIII]

 
CLARA, criada.- [Dichas.]

 
CLARA

 [A FINEA.] 

¡Topé contigo, a la fe!
NISE
Ya, Celia, las dos amigas 400
   se han juntado.
CELIA
A nadie quiere
más, en todas las criadas.
CLARA
¡Dame albricias, tan bien dadas
como el suceso requiere!
FINEA
   Pues, ¿de qué son?
CLARA
Ya parió
405
nuestra gata la romana.
FINEA
¿Cierto, cierto?
CLARA
Esta mañana.
FINEA
¿Parió en el tejado?
CLARA
No.
FINEA
   Pues, ¿dónde?
CLARA
En el aposento;
que cierto se echó de ver 410
su entendimiento.
FINEA
Es mujer
notable.
CLARA
Escucha un momento.
Salía, por donde suele,
el Sol, muy galán y rico,
con la librea del rey, 415
colorado y amarillo;
andaban los carretones
quitándole el romadizo
que da la noche a Madrid,
aunque no sé quién me dijo 420
que era la calle Mayor
el soldado más antiguo,
pues nunca el mayor de Flandes
presentó tantos servicios;
pregonaban aguardiente, 425
agua biznieta del vino,
los hombres Carnestolendas,
todos naranjas y gritos.
Dormían las rentas grandes,
despertaban los oficios, 430
tocaban los boticarios
sus almireces a pino,
cuando la gata de casa
comenzó, con mil suspiros,
a decir: «¡Ay, ay, ay, ay! 435
¡Que quiero parir, marido!»
Levantóse Hociquimocho,
y fue corriendo a decirlo
a sus parientes y deudos;
que deben de ser moriscos, 440
porque el lenguaje que hablaban,
en tiple de monacillos,
si no es jerigonza entre ellos,
no es español, ni latino.
Vino una gata vïuda, 445
con blanco y negro vestido
-sospecho que era su agüela-,
gorda y compuesta de hocico;
y, si lo que arrastra, honra,
como dicen los antiguos, 450
tan honrada es por la cola
como otros por sus oficios.
Trújole cierta manteca,
desayunóse y previno
en qué recebir el parto. 455
Hubo temerarios gritos:
no es burla; parió seis gatos
tan remendados y lindos,
que pudieran, a ser pías,
llevar el coche más rico. 460
Regocijados bajaron
de los tejados vecinos,
caballetes y terrados,
todos los deudos y amigos:
Lamicola, Arañizaldo, 465
Marfuz, Marramao, Micilo,
Tumba[h]ollín, Mico, Miturrio,
Rabicorto, Zapaquildo;
unos vestidos de pardo,
otros de blanco vestidos, 470
y otros con forros de martas,
en cueras y capotillos.
De negro vino a la fiesta
el gallardo Golosino,
luto que mostraba entonces 475
de su padre el gaticidio.
Cuál la morcilla presenta,
cuál el pez, cuál el cabrito,
cuál el gorrïón astuto,
cuál el simple palomino. 480
Trazando quedan agora,
para mejor regocijo
en el gatesco senado
correr gansos cinco a cinco.
Ven presto, que si los oyes, 485
dirás que parecen niños,
y darás a la parida
el parabién de los hijos.
FINEA
¡No me pudieras contar
caso, para el gusto mío, 490
de mayor contentamiento!
CLARA
Camina.
FINEA
Tras ti camino.
 
[Vanse FINEA y CLARA.]

 


[Escena IX]

 
[NISE, CELIA.]

 
NISE
   ¿Hay locura semejante?
CELIA
¿Y Clara es boba también?
NISE
Por eso la quiere bien. 495
CELIA
La semejanza es bastante;
   aunque yo pienso que Clara
es más bellaca que boba.
NISE
   Con esto la engaña y roba.


[Escena X]

 
DUARDO, FENISO, LAURENCIO, caballeros.- [Dichas.]

 
DUARDO
Aquí, como estrella clara, 500
   a su hermosura nos guía.
FENISO
Y aun es del sol su luz pura.
LAURENCIO
¡Oh, reina de la hermosura!
DUARDO
¡Oh, Nise!
FENISO
¡Oh, señora mía!
NISE
   Caballeros...
LAURENCIO
Esta vez,
505
por vuestro ingenio gallardo,
de un soneto de Düardo
os hemos de hacer jüez.
NISE
   ¿A mí, que soy de Finea
hermana y sangre?
LAURENCIO
A vos sola,
510
que sois sibila española,
no Cumana ni Eritrea;
   a vos, por quien ya las Gracias
son cuatro, y las Musas diez,
es justo haceros jüez. 515
NISE
Si ignorancias, si desgracias
   trujérades a juzgar,
era justa la elección.
FENISO
Vuestra rara discreción,
imposible de alabar, 520
   fue justamente elegida.
Oíd, señora, a Eduardo.
NISE
¡Vaya el soneto! Ya aguardo,
aunque, de indigna, corrida.
DUARDO
   La calidad elementar resiste 525
mi amor, que a la virtud celeste aspira,
y en las mentes angélicas se mira,
donde la idea del calor consiste.
   No ya como elemento el fuego viste
el alma, cuyo vuelo al sol admira; 530
que de inferiores mundos se retira,
adonde el serafín ardiendo asiste.
   No puede elementar fuego abrasarme.
La virtud celestial que vivifica,
envidia el verme a la suprema alzarme; 535
   que donde el fuego angélico me aplica,
¿cómo podrá mortal poder tocarme,
que eterno y fin contradición implica?
NISE
   Ni una palabra entendí.
DUARDO
Pues en parte se leyera 540
que más de alguno dijera
por arrogancia: «Yo sí.»
   La intención, o el argumento,
es pintar a quien ya llega
libre del amor, que ciega 545
con luz del entendimiento,
   a la alta contemplación
de aquel puro amor sin fin,
donde es fuego el serafín.
NISE
Argumento y intención 550
   queda entendido.
LAURENCIO
¡Profundos
conceptos!
NISE
¡Mucho le esconden!
DUARDO
Tres fuegos, que corresponden,
hermosa Nise, a tres mundos,
   dan fundamento a los otros. 555
NISE
¡Bien los podéis declarar!
DUARDO
Calidad elementar
es el calor en nosotros;
   la celestial, es virtud
que calienta y que recrea, 560
y la angélica es la idea
del calor.
NISE
Con inquietud
   escucho lo que no entiendo.
DUARDO
El elemento en nosotros
es fuego.
NISE
¿Entendéis vosotros?
565
DUARDO
El puro sol que estáis viendo
   en el cielo, fuego es,
y fuego el entendimiento
seráfico; pero siento
que así difieren los tres: 570
   que el que elementar se llama,
abrasa cuando se aplica;
el celeste vivifica,
y el sobreceleste ama.
NISE
   No discurras, por tu vida; 575
vete a escuelas.
DUARDO
Donde estás,
lo son.
NISE
Yo no escucho más,
de no entenderte corrida.
   ¡Escribe fácil!
DUARDO
Platón,
a lo que en cosas divinas 580
escribió, puso cortinas
que, tales como estas, son
   matemáticas figuras
y enigmas.
NISE
¡Oye, Laurencio!
FENISO

 [A DUARDO.] 

Ella os ha puesto silencio. 585
DUARDO
Temió las cosas escuras.
FENISO
   ¡Es mujer!
DUARDO
La claridad
a todos es agradable,
que se escriba o que se hable.
NISE

 [Aparte.] 

¿Cómo va de voluntad? 590
LAURENCIO
   Como quien la tiene en ti.
NISE
Yo te la pago muy bien.
No traigas contigo quien
me eclipse el hablarte ansí.
LAURENCIO
   Yo, señora, no me atrevo, 595
por mi humildad, a tus ojos;
que, dando en viles despojos,
se afrenta el rayo de Febo;
   pero, si quieres pasar
al alma, hallarásla rica 600
de la fe que amor publica.
NISE
Un papel te quiero dar;
   pero, ¿cómo podrá ser
que destos visto no sea?
LAURENCIO
Si en lo que el alma desea 605
me quieres favorecer,
   mano y papel podré aquí
asir juntos, atrevido,
como finjas que has caído.
NISE
¡Jesús!

 [Hace NISE como que cae.] 

LAURENCIO
¿Qué es eso?
NISE
¡Caí!
610
LAURENCIO
   Con las obras respondiste.
NISE
Esas responden mejor,
que no hay sin obras amor.
LAURENCIO
Amor en obras consiste.
NISE
   Laurencio mío, adiós queda. 615
Düardo y Feniso, adiós.
DUARDO
Que tanta ventura a vos
como hermosura os conceda.
 
[Vanse NISE y CELIA.]

 


[Escena XI]

 
[DUARDO, LAURENCIO, FENISO.]

 
DUARDO

 [A LAURENCIO.] 

   ¿Qué os ha dicho del soneto
Nise?
LAURENCIO
Que es muy extremado.
620
DUARDO
Habréis los dos murmurado,
que hacéis versos, en efeto.
LAURENCIO
   Ya no es menester hacellos
para saber murmurallos;
que se atreve a censurallos 625
quien no se atreve a entendellos.
FENISO
   Los dos tenemos que hacer.
Licencia nos podéis dar.
DUARDO
Las leyes de no estorbar
queremos obedecer. 630
LAURENCIO
   ¡Malicia es esa!
FENISO
¡No es tal!
La divina Nise es vuestra,
o, por lo menos, lo muestra.
LAURENCIO
Pudiera, a tener igual.


[Escena XII]

 
Despídanse, y quede solo LAURENCIO.

 
LAURENCIO
   Hermoso sois, sin duda, pensamiento, 635
y, aunque honesto también, con ser hermoso,
si es calidad del bien ser provechoso,
una parte de tres que os falta siento.
   Nise, con un divino entendimiento,
os enriquece de un amor dichoso; 640
mas sois de dueño pobre, y es forzoso
que en la necesidad falte el contento.
   Si el oro es blanco y centro del descanso,
y el descanso del gusto, yo os prometo
que tarda el navegar con viento manso. 645
   Pensamiento, mudemos de sujeto;
si voy necio tras vos, y en ir me canso,
cuando vengáis tras mí, seréis discreto.


[Escena XIII]

 
Entre PEDRO, lacayo de LAURENCIO.- [LAURENCIO.]

 
PEDRO
   ¡Qué necio andaba en buscarte
fuera de aqueste lugar! 650
LAURENCIO
Bien me pudieras hallar
con el alma en otra parte.
PEDRO
   Luego, ¿estás sin ella aquí?
LAURENCIO
Ha podido un pensamiento
reducir su movimiento 655
desde mí, fuera de mí.
   ¿No has visto que la saeta
del reloj en un lugar
firme siempre suele estar
aunque nunca está quïeta, 660
   y tal vez está en la una,
y luego en las dos está?
Pues, así mi alma ya,
sin hacer mudanza alguna
   de la casa en que me ves, 665
desde Nise que ha querido,
a las doce se ha subido,
que es número de interés.
PEDRO
   Pues, ¿cómo es esa mudanza?
LAURENCIO
Como la saeta soy, 670
que desde la una voy
por lo que el círculo alcanza.
   ¿Señalaba a Nise?
PEDRO
Sí.
LAURENCIO
Pues ya señalo en Finea.
PEDRO
¿Eso quieres que te crea? 675
LAURENCIO
¿Por qué no, si hay causa?
PEDRO
Di.
LAURENCIO
   Nise es una sola hermosa,
Finea las doce son:
hora de más bendición,
más descansada y copiosa. 680
   En las doce el oficial
descansa, y bástale ser
hora entonces de comer,
tan precisa y natural.
   Quiero decir que Finea 685
hora de sustento es,
cuyo descanso ya ves
cuánto el hombre le desea.
   Denme, pues, las doce a mí,
que soy pobre, con mujer 690
que, dándome de comer,
es la mejor para mí.
   Nise es [ah]ora infortunada,
donde mi planeta airado,
de sextil y de cuadrado 695
me mira con frente armada.
   Finea es [ah]ora dichosa,
donde Júpiter benigno
me está mirando de trino,
con aspecto y faz hermosa. 700
   Doyme a entender que, poniendo
en Finea mis cuidados,
a cuarenta mil ducados
las manos voy previniendo.
   Esta, Pedro, desde hoy 705
ha de ser empresa mía.
PEDRO
Para probar tu osadía,
en una sospecha estoy.
LAURENCIO
   ¿Cuál?
PEDRO
Que te has de arrepentir
por ser simple esta mujer. 710
LAURENCIO
¿Quién has visto de comer,
de descansar y vestir
   arrepentido jamás?
Pues esto viene con ella.
PEDRO
A Nise, discreta y bella, 715
Laurencio, ¿dejar podrás
   por una boba inorante?
LAURENCIO
¡Qué inorante majadero!
¿No ves que el sol del dinero
va del ingenio adelante? 720
   El que es pobre, ése es tenido
por simple; el rico, por sabio.
No hay en el nacer agravio,
por notable que haya sido,
   que el dinero no lo encubra; 725
ni hay falta en naturaleza
que con la mucha pobreza
no se aumente y se descubra.
   Desde hoy quiero enamorar
a Finea.
PEDRO
He sospechado
730
que a un ingenio tan cerrado
no hay puerta por donde entrar.
LAURENCIO
   Yo sé cuál.
PEDRO
¡Yo no, por Dios!
LAURENCIO
Clara, su boba criada.
PEDRO
Sospecho que es más taimada 735
que boba.
LAURENCIO
Demos los dos
en enamorarlas.
PEDRO
Creo
que Clara será tercera
más fácil.
LAURENCIO
De esa manera,
seguro va mi deseo. 740
PEDRO
   Ellas vienen; disimula.
LAURENCIO
Si puede ser en mi mano.
PEDRO
¡Que ha de poder un cristiano
enamorar una mula!
LAURENCIO
   Linda cara y talle tiene. 745
PEDRO
¡Así fuera el alma!


[Escena XIV]

 
FINEA y CLARA.- [Dichos.]

 
LAURENCIO
Agora
conozco, hermosa señora,
que no solamente viene
   el sol de las orientales
partes, pues de vuestros ojos 750
sale con rayos más rojos
y luces piramidales;
   pero si, cuando salís
tan grande fuerza traéis,
al mediodía, ¿qué haréis? 755
FINEA
Comer, como vos decís,
   no pirámides ni peros,
sino cosas provechosas.
LAURENCIO
Esas estrellas hermosas,
esos nocturnos luceros 760
   me tienen fuera de mí.
FINEA
Si vos andáis con estrellas,
¿qué mucho que os traigan ellas
arromadizado ansí?
   Acostaos siempre temprano, 765
y dormid con tocador.
LAURENCIO
¿No entendéis que os tengo amor
puro, honesto, limpio y llano?
FINEA
   ¿Qué es amor?
LAURENCIO
¿Amor? Deseo.
FINEA
¿De qué?
LAURENCIO
De una cosa hermosa.
770
FINEA
¿Es oro? ¿Es diamante? ¿Es cosa
destas que muy lindas veo?
LAURENCIO
   No; sino de la hermosura
de una mujer como vos,
que, como lo ordena Dios, 775
para buen fin se procura;
   y esta, que vos la tenéis,
engendra deseo en mí.
FINEA
Y yo, ¿qué he de hacer aquí,
si sé que vos me queréis? 780
LAURENCIO
   Quererme. ¿No habéis oído
que amor con amor se paga?
FINEA
No sé yo cómo se haga,
porque nunca yo he querido,
   ni en la cartilla lo vi, 785
ni me lo enseñó mi madre.
Preguntarélo a mi padre...
LAURENCIO
Esperaos, que no es ansí.
FINEA
   Pues, ¿cómo?
LAURENCIO
Destos mis ojos
saldrán unos rayos vivos, 790
como espíritus visivos,
de sangre y de fuego rojos,
   que se entrarán por los vuestros.
FINEA
No, señor; arriedro vaya
cosa en que espíritus haya. 795
LAURENCIO
Son los espíritus nuestros,
   que juntos se han de encender
y causar un dulce fuego
con que se pierde el sosiego,
hasta que se viene a ver 800
   el alma en la posesión,
que es el fin del casamiento;
que con este santo intento
justos los amores son,
   porque el alma que yo tengo 805
a vuestro pecho se pasa.
FINEA
¿Tanto pasa quien se casa?
PEDRO

 [A CLARA.] 

Con él, como os digo, vengo
   tan muerto por vuestro amor,
que aquesta ocasión busqué. 810
CLARA
¿Qué es amor, que no lo sé?
PEDRO
¿Amor? ¡Locura, furor!
CLARA
   Pues, ¿loca tengo de estar?
PEDRO
Es una dulce locura,
por quien la mayor cordura 815
suelen los hombres trocar.
CLARA
   Yo, lo que mi ama hiciere,
eso haré.
PEDRO
Ciencia es amor,
que el más rudo labrador
a pocos cursos la adquiere. 820
   En comenzando a querer,
enferma la voluntad
de una dulce enfermedad.
CLARA
No me la mandes tener;
   que no he tenido en mi vida 825
sino solos sabañones.
FINEA
¡Agrádanme las liciones!
LAURENCIO
Tú verás, de mí querida,
   cómo has de quererme aquí;
que es luz del entendimiento 830
amor.
FINEA
Lo del casamiento
me cuadra.
LAURENCIO
Y me importa a mí.
FINEA
   Pues, ¿llevaráme a su casa
y tendráme allá también?
LAURENCIO
Sí, señora.
FINEA
Y, ¿eso es bien?
835
LAURENCIO
Y muy justo en quien se casa.
   Vuestro padre y vuestra madre
casados fueron ansí:
deso nacistes.
FINEA
¿Yo?
LAURENCIO
Sí.
FINEA
Cuando se casó mi padre, 840
   ¿no estaba yo allí tampoco?
LAURENCIO

 [Aparte.] 

¿Hay semejante ignorancia?
Sospecho que esta ganancia
camina a volverme loco.
FINEA
   Mi padre pienso que viene. 845
LAURENCIO
Pues voyme. Acordaos de mí.
 
[Vase.]

 
FINEA
¡Que me place!
CLARA
¿Fuese?
PEDRO
Sí,
y seguirle me conviene.
   Tenedme en vuestra memoria.
 
[Vase. ]

 
CLARA
Si os vais, ¿cómo?


[Escena XV]

 
CLARA, FINEA.

 
FINEA
¿Has visto, Clara,
850
lo que es amor? ¡Quién pensara
tal cosa!
CLARA
No hay pepitoria
   que tenga más menudencias
de manos, tripas y pies.
FINEA
Mi padre, como lo ves, 855
anda en mil impertinencias.
   Tratado me ha de casar
con un caballero indiano,
sevillano o toledano.
Dos veces me vino a hablar, 860
   y esta postrera sacó
de una carta un naipecito
muy repulido y bonito,
y luego que le miró
   me dijo: «Toma, Finea, 865
ese es tu marido.» Y fuese.
Yo, como, en fin, no supiese
esto de casar qué sea,
   tomé el negro del marido,
que no tiene más de cara, 870
cuera y ropilla; mas, Clara,
¿qué importa que sea pulido
   este marido o quien es,
si todo el cuerpo no pasa
de la pretina? Que en casa 875
ninguno sin piernas ves.
CLARA
   ¡Pardiez, que tienes razón!
¿Tiénesle ahí?
FINEA
Vesle aquí.

 (Saca un retrato.) 

CLARA
¡Buena cara y cuerpo!
FINEA
Sí;
mas no pasa del jubón. 880
CLARA
   Luego este no podrá andar.
¡Ay, los ojitos que tiene!
FINEA
Señor, con Nise...
CLARA
¿Si viene
a casarte...?
FINEA
No hay casar;
   que este que se va de aquí 885
tiene piernas, tiene traza.
CLARA
Y más, que con perro caza;
que el mozo me muerde a mí.


[Escena XVI]

 
Entre OTAVIO con NISE.- [Dichas.]

 
OTAVIO
   Por la calle de Toledo
dicen que entró por la posta. 890
NISE
Pues, ¿cómo no llega ya?
OTAVIO
Algo, por dicha, acomoda.
Temblando estoy de Finea.
NISE
Aquí está, señor, la novia.
OTAVIO
Hija, ¿no sabes?
NISE
No sabe;
895
que esa es su desdicha toda.
OTAVIO
Ya está en Madrid tu marido.
FINEA
Siempre tu memoria es poca.
¿No me lo diste en un naipe?
OTAVIO
Esa es la figura sola, 900
que estaba en él retratado;
que lo vivo viene agora.


[Escena XVII]

 
Entre CELIA.- [Dichos.]

 
CELIA
Aquí está el señor Liseo,
apeado de unas postas.
OTAVIO
Mira, Finea, que estés 905
muy prudente y muy señora.
Llegad sillas y almohadas.


[Escena XVIII]

 
LISEO, TURÍN y criados.- [Dichos.]

 
LISEO
Esta licencia se toma
quien viene a ser hijo vuestro.
OTAVIO
Y quien viene a darnos honra. 910
LISEO
Agora, señor, decidme:
¿Quién es de las dos mi esposa?
FINEA
¡Yo! ¿No lo ve?
LISEO
Bien merezco
los brazos.
FINEA
Luego, ¿no importa?
OTAVIO
Bien le puedes abrazar. 915
FINEA
¡Clara...!
CLARA
¡Señora...!
FINEA
¡Aún agora
viene con piernas y pies!
CLARA
Esto, ¿es burla o jerigonza?
FINEA
El verle de medio arriba
me daba mayor congoja. 920
OTAVIO
Abrazad vuestra cuñada.
LISEO
No fue la fama engañosa,
que hablaba en vuestra hermosura.
NISE
Soy muy vuestra servidora.
LISEO
¡Lo que es el entendimiento! 925
A toda España alborota.
La divina Nise os llaman;
sois discreta como hermosa,
y hermosa con mucho estremo.
FINEA
Pues, ¿cómo requiebra a esotra, 930
si viene a ser mi marido?
¿No es más necio?
OTAVIO
¡Calla, loca!
Sentaos, hijos, por mi vida.
LISEO
¡Turín...!
TURÍN
¿Señor?
LISEO

 [Aparte.] 

¡Linda tonta!
OTAVIO
¿Cómo venís del camino? 935
LISEO
Con los deseos enoja;
que siempre le hacen más largo.
FINEA
Ese macho de la noria
pudiérais haber pedido,
que anda como una persona. 940
NISE
Calla, hermana.
FINEA
Callad vos.
NISE
Aunque hermosa y virtüosa,
es Finea de este humor.
LISEO
Turín, ¿trajiste las joyas?
TURÍN
No ha llegado nuestra gente. 945
LISEO
¡Qué de olvidos se perdonan
en un camino a criados!
FINEA
¿Joyas traéis?
TURÍN

 [Aparte. ] 

Y le sobra
de las joyas el principio,
tanto el jo se le acomoda. 950
OTAVIO
Calor traéis. ¿Queréis algo?
¿Qué os aflige? ¿Qué os congoja?
LISEO
Agua quisiera pedir.
OTAVIO
Haráos mal el agua sola.
Traigan una caja.
FINEA
A fe
955
que si, como viene agora,
fuera el sábado pasado,
que hicimos yo y esa moza
un menudo...
OTAVIO
¡Calla, necia!
FINEA
...mucha especia, ¡linda cosa! 960
 
(Entren con agua, toalla, salva y una caja.)

 
CELIA
El agua está aquí.
OTAVIO
Comed.
LISEO
El verla, señor, provoca;
porque con su risa dice
que la beba y que no coma

 (Beba.) 

FINEA
Él bebe como una mula. 965
TURÍN

 [Aparte. ] 

¡Buen requiebro!
OTAVIO
¡Qué enfadosa
que estás hoy! ¡Calla, si quieres!
FINEA
¡Aun no habéis dejado gota!
Esperad; os limpiaré.
OTAVIO
Pues, ¿tú le limpias?
FINEA
¿Qué importa?
970
LISEO

 [Aparte.] 

¡Media barba me ha quitado!
¡Lindamente me enamora!
OTAVIO
Que descanséis es razón.

 [Aparte.] 

Quiero, pues no se reporta,
llevarle de aquí a Finea. 975
LISEO

 [Aparte.] 

Tarde el descanso se cobra,
que en tal desdicha se pierde.
OTAVIO
Ahora bien; entrad vosotras,
y aderezad su aposento.
FINEA
Mi cama pienso que sobra 980
para los dos.
NISE
¿Tú no ves
que no están hechas las bodas?
FINEA
Pues, ¿qué importa?
NISE
Ven conmigo.
FINEA
¿Allá dentro?
NISE
Sí.
FINEA
Adiós. ¡Hola!
LISEO

 [Aparte.] 

Las del mar de mi desdicha 985
me anegan entre sus ondas.
OTAVIO
Yo también, hijo, me voy,
para prevenir las cosas,
que, para que os desposéis
con más aplauso, me tocan. 990
Dios os guarde.
 
(Todos se van; queden LISEO y TURÍN.)

 


[Escena XIX]

LISEO
No sé yo
de qué manera disponga
mi desventura. ¡Ay de mí!
TURÍN
¿Quieres quitarte las botas?
LISEO
No, Turín; sino la vida. 995
¿Hay boba tan espantosa?
TURÍN
Lástima me ha dado a mí,
considerando que ponga
en un cuerpo tan hermoso
el cielo un alma tan loca. 1000
LISEO
Aunque estuviera casado
por poder, en causa propia
me pudiera descasar.
La ley es llana y notoria;
pues concertando mujer 1005
con sentido, me desposan
con una bestia del campo,
con una villana tosca.
TURÍN
Luego, ¿no te casarás?
LISEO
¡Mal haya la hacienda toda 1010
que con tal pensión se adquiere,
que con tal censo se toma!
Demás que aquesta mujer,
si bien es hermosa y moza,
¿qué puede parir de mí 1015
sino tigres, leones y onzas?
TURÍN
Eso es engaño, que vemos
por experiencias y historias,
mil hijos de padres sabios,
que de necios los deshonran. 1020
LISEO
Verdad es que Cicerón
tuvo a Marco Tulio en Roma,
que era un caballo, un camello.
TURÍN
De la misma suerte consta
que de necios padres suele 1025
salir una fénix sola.
LISEO
Turín, por lo general,
y es consecuencia forzosa,
lo semejante se engendra.
Hoy la palabra se rompa; 1030
rásguense cartas y firmas;
que ningún tesoro compra
la libertad. Aun si fuera
Nise...
TURÍN
¡Oh, qué bien te reportas!
Dicen que si a un hombre airado, 1035
que colérico se arroja,
le pusiesen un espejo,
en mirando en él la sombra
que representa su cara,
se tiempla y desapasiona; 1040
así tú, como tu gusto
miraste en su hermana hermosa
-que el gusto es cara del alma,
pues su libertad se nombra-,
luego templaste la tuya. 1045
LISEO
Bien dices, porque ella sola
el enojo de su padre,
que, como ves, me alborota,
me puede quitar, Turín.
TURÍN
¿Que no hay que tratar de esotra? 1050
LISEO
Pues, ¿he de dejar la vida
por la muerte temerosa,
y por la noche enlutada
el sol que los cielos dora,
por los áspides las aves, 1055
por las espinas las rosas,
y por un demonio un ángel?
TURÍN
Digo que razón te sobra:
que no está el gusto en el oro;
que son el oro y las horas 1060
muy diversas.
LISEO
Desde aquí
renuncio la dama boba.


 
 
FIN DEL PRIMER ACTO DE LA «DAMA BOBA»
 
 


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