Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
IndiceSiguiente


Abajo

La hija de las flores o Todos están locos

Gertrudis Gómez de Avellaneda



PERSONAJES
 

 
FLORA.
TOMASA,   jardinera, esposa de
JUAN CANTUESO.
EL BARÓN,   padre de
DOÑA INÉS DE POVAR.
DON LUIS,   sobrino de
EL CONDE DE MONDRAGÓN.
BEATRIZ,   nodriza de
DOÑA INÉS.
CRIADO 1.º
CRIADO 2.º
 

La escena pasa en una casa de campo de las inmediaciones de Valencia, y a corta distancia del mar. Época para los trajes, siglo presente, allá por los años de 10 a 20.

 




ArribaAbajoActo I

 

Jardín espacioso, con grupos de frondosos rosales y otros arbustos floridos. A la derecha del actor, fachada y puerta de una casa de campo; al fondo, una verja con puerta que da entrada al jardín; detrás de la verja, casi en el centro, un poco hacia la izquierda, pero también en el foro, una pequeña glorieta o cenador, cubierto de verdura. Dos bancos de piedra a derecha e izquierda del proscenio, y algunas sillas rústicas. Al levantarse el telón comienzan a aparecer los albores matinales.

 

Escena I

 

TOMASA y JUAN.

 
 

(Salen ambos de la casa.)

 
TOMASA
¡Jesús! si amanece apenas.
¿A qué privarme del sueño
a tales horas?
JUAN
¡Eh! calla;
que es un potro de tormento
la cama, con calor tanto.5
TOMASA
Para mí no; sin objeto,
sin motivo madrugar...
JUAN
Mujer, según reza el pliego
recebido ayer, ¿no vienen
de aquesta finca los dueños,10
hoy veintisiete de junio?
TOMASA
¿Y qué?
JUAN
¡Qué!... seis aposentos
mandan preparar; ¡es nada!
y hay que tenerles almuerzo
prevenido, y muy temprano.15
TOMASA
¡Ya! Si te tomas a pecho
lo que no es de tu encumbencia...
Somos aquí jardineros
y nada más.
JUAN
Yo no digo
que no; pero el amo mesmo,20
desque murió el tío Robles
(que Dios lo tenga en su reino),
de su propio puño y letra
me escrebió en estos conceutos:
«Juan, en tanto que decido25
quién ha de ocupar su puesto,
tú harás en todo y por todo
las veces del probe muerto.»
De lo dicho acá, dos meses
van corridos, y de nuevo30
nada ocurrió; conque, ansí,
soy mayordomo de hecho.
TOMASA
¡Pues!, ¡oficio sin salario
le place al amo, lo creo!
Como te ven un Juan Lanas,35
abusan.
JUAN
Que agusen, bueno;
el caso es que yo hablo gordo
y gozo todo el respeuto
de mayordomo. ¿No has visto
que a mí mismo, a Juan Cantueso,40
vuelve a escrebirle nuestro amo,
y con letrones tan gruesos?

 (Saca un papel.) 

TOMASA
Dame acá. Con mi jaqueca
de ayer, casi no recuerdo
lo que dice la tal carta.45
JUAN
Lee y verás.
TOMASA
Sí que leo.

 (Leyendo.) 

«Buen Juan, tu antigüedad en mi servicio, y las otras circunstancias que te recomiendan, merecen la preferencia que hago de ti, para anunciarte que mi hija y yo hemos determinado pasar algunas semanas en esa casa de campo, donde almorzaremos, si Dios quiere, mañana veintisiete de junio.»

JUAN
¿Ves?
TOMASA
¡Qué antojo repentino!
JUAN
¿Qué hemos de hacer?... lo tuvieron.
TOMASA

 (Que continúa leyendo.) 

«Acaso antes que nosotros, llegarán mis amigos el conde de Mondragón y su sobrino don Luis»...

Conque, ¿también convidados?

 (Representando.) 

Pues, señor, yo me divierto.50
¡Tanta gente a que atender,
sin más criada que el trastuelo
de Blasa, que es tan inútil,
tan holgazana!...
JUAN
Pacencia.
El amo...
TOMASA
El amo es un viejo
55
insufrible, estrafalario.
Ha seis años por adviento,
que pisó aquellos umbrales
la vez postrera.
JUAN
Es muy cierto;
un día estuvo y no más.60
TOMASA
Como es la corte su anhelo,
allá se fue desde entonces
hasta hace poco que ha vuelto
a Valencia, y -según dicen-
más maniático y más terco65
que nunca.
JUAN
Vamos, Tomasa,
recuerda que el pan comemos
en su casa, y no te pongas
a murmurar sus defeutos.
Cada uno cual Dios lo hizo.70
TOMASA
De lo que más me sorprendo
es de que venga su hija.
JUAN
Por conocerla me huelgo.
TOMASA
Yo, de moza, tuve entrada
en aquel semiconvento75
de su tía.
JUAN
En paz descanse.
TOMASA
Como hay algún parentesco
entre Beatriz, su nodriza,
y mi padre, el privilegio
de visitarla alcanzaba,80
y en verdad que era un portento
de hermosura por entonces
doña Inés; no sé si luego...
JUAN
¡Bah! de aquel tiempo al presente,
veinte años hay de por medio.85
TOMASA
Dime, ¿y vendrá la Beatriz
con doña Inés?
JUAN
Volveremos
a ver la carta.

 (La saca.) 

TOMASA
No, hombre.
Si Beatriz viene, me alegro
del antojo del Barón;90
llegue en buen hora.
JUAN
Tu afeuto
por ella es justo; no hay cosa
más natural.
TOMASA

 (Con ironía.) 

¡Por supuesto!
¡Como se porta tan bien!...
Ya ves, no rompe el silencio95
que guarda, va para un año;
y aun hace más no merezco
que, de memoria en señal,
me haya mandado un pañuelo,
una cinta, un alfiler...100
¡Venga! ¡Venga! Yo prometo
que me ha de hallar una cara,
que, quiera o no, la dé miedo.
JUAN
Mujer, pues no haces justicia;
que a la Beatriz le debemos105
el estar doce años hace
en posesión del empleo
que nos da el pan.
TOMASA
Me parece
que no estábamos hambrientos
allá en casa del Marqués,110
cuidando su hermoso huerto,
cuando el Barón nos llamó
-de la nodriza al empeño-
para darte plaza igual
a la que dejabas.
JUAN
Niego
115
la igualdá, que gano aquí
el doble, y a más campeo
por mi respeuto en la casa.
TOMASA
Y a no ser por mis aumentos,
¿hubiera yo a Castellón120
dejado? No, ni por pienso.
El Marqués era un buen amo,
¡y qué jardines aquéllos!...
JUAN
Allá, Tomasa, hizo Dios
un milagro en favor nuestro;125
pues -a falta de hijos propios-
nos dio el ángel a quien quiero
más que a mi alma.
TOMASA
Le hace daño
de ese cariño el exceso.
JUAN
¿Daño?
TOMASA
No poco: tu primo,
130
que hoy logra ser nada menos
que capitán de un buen buque
mercante, con más dinero
que un judío, y con más años
que...
JUAN
De ese asunto no hablemos.
135
¡Mujer! Me tiemblan las carnes,
¿qué digo carnes?, los güesos,
al recordar que has querido
entregarle mi embeleso
a un extraño.
TOMASA
A un viejo rico,
140
solterón sin heredero,
y pariente tuyo.
JUAN
¡Calla!
TOMASA
Quiere tener el consuelo
de prohijar a una joven
honrada...
JUAN
Yo no me meto
145
en lo que él quiera.
TOMASA
¡Egoísta!
¿No ve tu cariño ciego
lo mucho que gana Flora
si, según promete hacerlo,
tu anciano primo la adopta,150
y cuando muera...?
JUAN
Acabemos.
¿Quisieras tú que mi niña,
revuelta con marineros,
corriese por esos mundos
siempre al capricho del viento?155
TOMASA
A México va Beltrán,
y éste es su viaje postrero.
Bien sabes piensa fijarse
en aquel tan rico suelo,
donde ya tiene una casa160
y tierras, y...
JUAN
Buen provecho.
TOMASA
Si adopta por hija a Flora,
como anhela...
JUAN
No consiento.
TOMASA
Pues le impides su ventura.
JUAN
¡Llevársela allá, tan lejos!165
¡No quiero, no! ¡Voto a cribas!
TOMASA
Conque, ¿no cedes?
JUAN
No cedo.
TOMASA
¿No me das gusto?
JUAN
No doy.
TOMASA
¿Te rebelas?
JUAN
Me rebelo.
TOMASA
Saldrá del puerto mañana170
la Tisbe.
JUAN
¿Sí? Le deseo
feliz viaje.
TOMASA
Y por ser tú
tan obstinado y tan necio,
pierde la niña un buen padre
que la deparaba el cielo.175
JUAN
Sin padres vino a este mundo,
y se pasará sin ellos.
TOMASA
Corriente; pero ¡cuidado
con la lengua!... Te lo advierto.
No hay que hablar con los señores180
de Flora, ni del misterio
de su origen.
JUAN
¿Por qué causa?
TOMASA
Primera, porque lo ordeno.
JUAN
Ya!
TOMASA
Segunda, porque a nadie
le interesa aquel secreto;185
y tercera, porque basta
para callar un suceso
saber que aunque lo oigan muchos
ninguno habrá de creerlo.
JUAN
¡Eso sí! que es tan extraña190
la cosa... pero ¿qué debo
responder si ven a Flora
y me preguntan?
TOMASA
¡Mostrenco!,
respondes que es hija tuya,
y hete aquí que acaba el cuento.195
Además, pueden no verla;
bien sabes cuál es su genio
y cómo huye de las gentes.
JUAN
Las flores son su universo.
TOMASA
Desde que viste aquel traje200
tan rico y tan pintoresco,
que hace que al verla se rían
pescadores y labriegos,
le agrada más andar sola,
y yo misma apenas puedo205
echarla la vista encima.
¡Oh! ¡no sabes lo que peno
con la tal niña! Es muy mona,
tiene donaire, despejo,
buen corazón; mas carácter210
tan caprichoso y travieso,
no vi jamás.
JUAN
¡Vida mía!,
me tiene embobado, lelo.
¡Es tan relinda!
TOMASA
¡Y tú eres
tan padrote!
JUAN
Lo confieso.
215
TOMASA
Me la pierdes con tus mimos,
y te gastas el dinero
para adornarla a su antojo.
En fin, pues huéspedes tengo,
despertaré a los criados.220
Lo que es ella, ten por cierto
que ya no estará en la cama.
Por más que grito y pateo,
no consigo que la aurora
la halle jamás bajo techo.225
JUAN
Bueno es que madrugue.
TOMASA
En cambio,
aún estará como un leño
la posma de Blasa.
JUAN
Escucha...
debe haber alguien dispierto:
me parece que oigo ruido.230
TOMASA
Sí que lo hay, mas no es adentro.
¡Juan!, galope de caballos...
JUAN

 (Acercándose a la verja.) 

Serán el Conde y su deudo...
TOMASA
¡Ay Dios!, ¡tan de madrugada
se nos vienen!...
JUAN
Dicho y hecho.
235
Se paran ante la verja...
Echan pie a tierra...
TOMASA
Abre presto.
JUAN

 (Abriendo.) 

¡Qué guapo mozo es el uno!
TOMASA
El otro tampoco es feo.
Aquí están.


Escena II

 

TOMASA, JUAN, EL CONDE y DON LUIS.

 
EL CONDE
¡Hola!, ¿ya hay gente
240
levantada?
JUAN

 (Haciendo reverencias exageradas.) 

El jardinero...
servidor...
EL CONDE
Cúbrete, amigo.
JUAN
¡Yo!...
EL CONDE
¡Cúbrete! Hace fresco.
JUAN

 (Siempre haciendo cortesías.) 

Mas en presencia de usía...
TOMASA
¡Obedece, hombre!
JUAN

 (Calándose el sombrero.) 

Obedezco.
245
Ésta es mi mujer, Tomasa,
y yo soy Juan.
EL CONDE
Lo celebro.
TOMASA
Dispongan sus señorías
lo que gusten.
JUAN
Los dos semos
uno solo a su servicio.250
EL CONDE
Gracias. De polvo cubiertos,
cepillos y agua, buen hombre,
nos vendrán bien.
JUAN
Al momento.
Aquí hay de todo. Nuestro amo
-aunque muy poco lo vemos-255
se ha gastado un dineral
en esta finca. Paseos,
jardines, fuentes, y...

 (A TOMASA.) 

Dime,
¿cómo llama a los muñecos
de piedra?
TOMASA
Estatuas.
JUAN

 (Al CONDE.) 

Y estuatuas
260
de todo hay.
EL CONDE
Sí, ya estoy viendo
parte de aquesos primores
en este vergel ameno.
TOMASA
Si gustan de entrar...
EL CONDE
La aurora
se ostenta alegre; el arreglo265
dispón de cuartos y baños,
que el aviso esperaremos
aquí.
TOMASA
Todo por mí misma
va a ser al punto dispuesto.
 

(Saluda y se va.)

 
JUAN
Si me dan su permisión,270
también con ella me ausento.
EL CONDE
Ve con Dios.
JUAN

 (Repitiendo sus cortesías.) 

Él guarde a usía...
y al otro usía... Sus pies beso.


Escena III

 

EL CONDE y DON LUIS.

 
 

(El primero se acerca al segundo, que está apoyado en un banco del jardín, con aire pensativo.)

 
EL CONDE
   ¡Alza esa frente!, ¡alegría!
¿Qué es lo que así te entristece,275
cuando sereno amanece
de tu boda el fausto día?
DON LUIS
En silencio me despido
de la dulce libertad.
EL CONDE
Por servir a una deidad280
tan bella cual es Cupido,
se renuncia sin dolor
a esa libertad... tan sosa.
DON LUIS
Mas dejarla es triste cosa
cuando no se siente amor.285
EL CONDE
Ya vendrá; que no es Inés
dama de mérito escaso.
DON LUIS
El hecho es que yo me caso
cuando cumplo veinte y tres
años, y ella en los cuarenta290
está frisando.
EL CONDE
No hay tal.
Treinta y seis tiene.
DON LUIS

 (Paseándose agitado.) 

Es igual;
en fin, no ajusto la cuenta
de la edad de mi futura;
pues la boda a usted le agrada295
y la tiene concertada,
se hará.
EL CONDE
¡Luis!, por tu ventura
es todo el anhelo mío;
consejos mi amor te dio,
mas nunca pretendí, no,300
forzar tu libre albedrío.
Si a cabo este enlace llevo,
es porque tú has consentido.
DON LUIS
Al que por padre he tenido,
en todo complacer debo.305
EL CONDE
Tu madre, mi buena hermana,
al pasar a mejor vida
me fio la prenda querida
de su ternura, y me afana
miedo pueril de que sea310
mi destino contagioso,
y nunca padre ni esposo
feliz y honrado te vea.
Esto explica el ansia mía
por darte familia, hogar...315
No quiero verte llegar
solitario a vejez fría;
pues sé -por propia experiencia-
que en maduro solterón
no hay gozoso corazón,320
ni acaso pura conciencia.
DON LUIS
    Y ¿sólo en Inés pudiera
hallar yo esposa? ¿Se funda
en que ella dé la coyunda,
mi felicidad primera?325
EL CONDE
    Sabes la estrecha amistad
que con su padre me unía...
Luego, a Inés no conocía,
y hasta ignoraba su edad.
    Por recato, o por capricho,330
nunca a Madrid quiso ir;
parece que ama el vivir
solitaria.
DON LUIS
Me lo han dicho.
    En Valencia, en donde mora
por lo común, pocos son335
los que la han visto.
EL CONDE
El Barón,
que -aunque dice que la adora-
    casi siempre ha residido
en la corte, lejos de ella,
lloraba el verla doncella,340
y quiso darla un marido.
    Como es en todo extremoso,
aquel enlace de su hija
llegó a hacerse idea fija
en él, y -a fuer de temoso-345
   allá en su nimia conciencia
casi se forjó un deber
de no dejar en mujer
celibataria su herencia.
    Hablome de esta manía350
más de una vez, y entendí
que yerno buscaba en mí,
aunque no me lo decía.
DON LUIS
   Y puesto en trance cruel,
dijo usted: «Tengo un sobrino».355
EL CONDE
Pensando darle destino
brillante, muy digno de él.
    Única y noble heredera
es doña Inés, su recato
ponderaban, y un retrato360
me mostró ser hechicera.
    Quise, pues, tan buen partido
aprovechar para ti;
sanos consejos te di,
y tú luego has decidido.365
DON LUIS
    Viendo en usted tanto empeño,
tanto afán...
EL CONDE
Era muy justo.
DON LUIS
Yo quise darle a usted gusto.
EL CONDE
¡Mostrando tarde ese ceño!
DON LUIS
    Ya ha visto usted que obediente370
di a Madrid mi despedida,
la novia desconocida
corriendo a ver impaciente.
EL CONDE
    Sí, mas apenas llegamos
a Valencia y conociste375
a Inés, te ostentas tan triste,
tan sombrío...
DON LUIS
¡Ah! Pues tocamos
    ese punto, ¿no es bastante
que -escuchando cuanto escucho-
los enojos con que lucho380
sólo revele el semblante?
    Bien sabe usted que la dama
cede del padre al tesón;
que muy alto su aversión
por este enlace proclama;385
    y casarme sin amor
con quien me muestra desvío.
EL CONDE
Te adorará, yo lo fío,
al conocerte mejor.
    No es posible anhelo amante390
en los que apenas se han visto.
DON LUIS
Lo que es yo, si un siglo existo,
y la veo a cada instante,
    de no amarla estoy seguro.
EL CONDE
¡Bah!, pensara quien te oyera395
que vas a unirte a una fiera.
DON LUIS
No he dicho...
EL CONDE
Pues yo te juro
DON LUIS

 (Interrumpiéndole con viveza.) 

   No hablemos más; ¡por merced!
EL CONDE
Me agrada más que otra alguna.
DON LUIS
Pues teniendo esa fortuna,400
¿por qué no se casa usted?
EL CONDE
¿Yo?
DON LUIS
Sí, señor.
EL CONDE
¡Qué locura!
DON LUIS
¿Locura?
EL CONDE
Delito fuera
que yo pensara siquiera...
DON LUIS
Labrara usted su ventura,405
    y yo no alcanzo el porqué
fuera delito.
EL CONDE
Yo sí.
DON LUIS
¿Piensa usted...?
EL CONDE

 (Poniéndose una mano sobre el corazón.) 

Siento que aquí
no hay ya entusiasmo ni fe.
    Al placer por tiempo largo410
vendí mi alma enardecida,
y hoy la copa de mi vida
sólo guarda el dejo amargo.
    En ti tengo un heredero,
que es cuanto puedo anhelar;415
¿para qué me he de casar,
si dicha ni amor no espero?
DON LUIS

 (Con ironía.) 

   Lo que es yo, la aguardo inmensa;
no habrá otra que se le iguale.
¡Oh! sobre todo, si sale420
verdad lo que el vulgo piensa.
EL CONDE
    ¿El vulgo?
DON LUIS
De él ha nacido,
sin duda cierto rumor....
EL CONDE
¿Rumor dices?
DON LUIS
Sí, señor.
¡Qué!, ¿no ha llegado a su oído?425
EL CONDE
    Explícate; no sé nada.
DON LUIS
Pues ¡bien circula el tal cuento!
EL CONDE
¿De tu novia en detrimento?...
DON LUIS
No es por nadie vulnerada
    su virtud.
EL CONDE
Pues ¿qué se dice?
430
DON LUIS
Que si el Barón adolece
de extravagancia, aun parece
ser la hija más infelice.
EL CONDE
No comprendo.
DON LUIS
Se asegura....

 (Acercándose al CONDE.) 

Muy bajito lo diré.435
EL CONDE
¿Qué se asegura? ¡Di! ¿Qué?
DON LUIS
Que está loca mi futura.
EL CONDE
¡Loca, Inés!
DON LUIS
Será mentira,
mas harto cunde en Valencia.
EL CONDE
¿Es posible?
DON LUIS
En mi presencia
440
se ha dicho.
EL CONDE
Mucho me admira
que hasta hoy me lo hayas callado.
DON LUIS
Estando ya en compromiso
tan grave como usted quiso,
¿qué hubiera, Conde, ganado445
    con decirlo?
EL CONDE

 (Con viveza.) 

Ante el altar
que estuvieras, no era tarde.
DON LUIS

 (Con hipocresía.) 

Yo no acojo, ¡Dios me guarde!,
una calumnia.
EL CONDE
Observar,
-aunque la tal voz no creo450
por ella ya prevenido,
a Inés hubiera podido.
DON LUIS

 (Con ironía.) 

Pues hoy me impone himeneo
    su yugo, tiempo sobrado
para saber la verdad455
de si es loca mi mitad,
tendré después de casado.
EL CONDE
    ¡Silencio!, que aquí está el tonto
del jardinero.


Escena IV

 

EL CONDE, DON LUIS y JUAN.

 
JUAN

 (Haciendo reverencias.) 

Usirías...
EL CONDE

 (Con mal humor.) 

   Ya basta de cortesías.460
JUAN
Vengo a decir que está pronto
    todo: cuartos, camas, baños...
si gustan...
EL CONDE

 (A DON LUIS.) 

Vamos adentro.
DON LUIS
Perfectamente me encuentro;
no estoy cansado.
EL CONDE
A tus años
465
tampoco yo lo estaría.
DON LUIS
Aquí, entre flores, prefiero
gozar del albor primero
que esparce el naciente día.
EL CONDE
Pues hasta luego.
DON LUIS
En buen hora.
470
EL CONDE
Contando ya doble veinte,
sólo en mi lecho caliente
amo el frescor de la aurora.
DON LUIS
    Aún no es tarde para el sueño.
JUAN

 (Señalando al CONDE la entrada de la casa.) 

Por aquí.
EL CONDE
Marcha delante.
475
JUAN
¿Yo? ¡No, pardiez!, muerto antes.
EL CONDE
Debes guiarme.
JUAN
Vano empeño;
no soy tan palurdo yo.
EL CONDE
Si no conozco la casa...
JUAN
Pero el siervo nunca pasa480
antes que el amo.
EL CONDE
Sí...
JUAN

 (Con fuerza.) 

¡No!,
¡no paso!
EL CONDE

 (Impaciente.) 

Pero...
JUAN
No hay peros...
corteses semos aquí.
EL CONDE

 (Entrando.) 

¡Que el diablo te lleve!
JUAN

 (Siguiendo al CONDE.) 

¡Ansí!
Siempre el primero, primero.485


Escena V

 

DON LUIS y después FLORA.

 
DON LUIS
   Pues señor, si ello ha de ser,
vale más que aquí se pase
el mal trago; que me case
do pocos lo puedan ver.
   Le agradezco a mi futura490
pusiese por condición
que en aquesta posesión
se inaugure mi ventura.

 (Se sienta en el banco de la derecha.) 

   ¡Mi ventura!... ¡Oh Dios!... ¡Paciencia!
¿Hay bien, hay dicha en el mundo?495
¡Todo es amargo e inmundo
en esta infausta existencia!
FLORA

 (Cantando dentro de la glorieta.) 

Bella es la vida,
bella es la flor,
pues de ambas cuida500
su excelso autor.
Mas es preciso
que haya en las dos
-Pues Dios lo quiso,
sin duda alguna505
lo quiso Dios-,
perfume en la una,
y en la otra amor.
¡Lo quiso Dios!
¡Lo quiso Dios!510
DON LUIS

 (Levantándose.) 

   Cielos, ¿qué voz peregrina
responde a mi pensamiento?...
¿Es de un querube ese acento?
 

(FLORA aparece en el jardín, saliendo de la glorieta, con traje caprichoso y pintoresco, y sin reparar en DON LUIS, acaricia y habla a las flores.)

 
¡Ah! ¡Qué aparición divina!
FLORA
    ¿Por qué, violeta, por qué te escondes,515
visible sólo del aire vago,
cuando a buscarte con dulce halago,
al par venimos el alba y yo?
Ella te ofrece sus ricas perlas,
y yo por trono mi pecho amante,520
do viento, lluvia, o insecto errante,
no podrán nunca dañarte, no.
    ¡Ven a mí!

 (La arranca.) 

¡Frágil -cual tú- y modesta,
también yo tengo secreto asilo,
en donde pueda latir tranquilo525
y alegre siempre mi corazón!
Sobre él descansa, y en tomo cunda
tu hálito puro, que el aura bebe,
y ella en sus alas al par se lleve
de aquestos besos el dulce son.530

 (La besa.) 

DON LUIS

 (Aparte.) 

   ¡Qué voz! ¡Qué gracia! ¡Imposible
imaginar cosa igual!
¡Éste es un ser ideal!
¡Tiene un encanto indecible!
FLORA
¡Rosa!
¡qué orgullosa!535
¡qué guardada estás!
       ¡Finas
tus espinas,
me han herido ya!
Si porque eres bella540
te muestras tan vana,
yo -siendo tu hermana-
soberbia no soy;
y es, más que tú, fresca
mi boca riente,545
que la vi en la fuente
de los sauces hoy.
       ¡Cede!.
que así puede
te perdone yo,550
       hora
que la aurora
nos ríe a las dos.

 (Coge una rosa.) 

DON LUIS

 (Aparte.) 

   Yo saldré de este jardín
pagano, creyendo en Flora,555
y en las Ninfas, y en la Aurora,
y en todo el Olimpo, en fin.
FLORA
    ¡Oh, blanca azucena!, no esperes
del sol la caricia traidora;
¡te deja marchita, inodora,560
y él sigue su marcha triunfal!
Mas es -como el alba- apacible
y suave mi amor, que te llama;
tu aroma en mi seno derrama,
que es puro, cual tú, y virginal.565
 

(Se adelanta al proscenio con las flores en la mano.)

 
DON LUIS

 (Aparte.) 

   ¡Se adelanta! ¡Viene aquí!
Temblor el gozo me da.
FLORA

 (Sin ver a DON LUIS.) 

Violeta, rosa, azucena,
juntitas habéis de estar;
que forman bello conjunto 570
candor, modestia y beldad.
DON LUIS

 (Acercándose a ella.) 

Sólo en ti tantos hechizos
se hallan, ¡mujer celestial!
 

(FLORA da un grito y huye por la izquierda, dejando caer las flores.)

 
¡Tente! si no eres del alba
una emanación fugaz...575
¡Despareció!... ¿Será un sueño
todo esto?... No, que aquí están
sus flores.

 (Las recoge.) 

¡Flores preciosas,
que vi a sus labios tocar,
y que imitan la frescura 580
de aquella angélica faz!

 (Las besa también.) 

FLORA

 (Que aparece otra vez por el fondo, recatándose.) 

¡Ay, qué susto!... ¿Se habrá ido?...
No, por cierto. ¿Quién será?
Sin ser vista quiero verle,
de estos rosales detrás.585
 

(Se coloca detrás de un grupo de rosales, y asoma la cabeza por entre su florido ramaje.)

 
DON LUIS
¡Rosa, azucena, violeta!
no me dejaréis jamás.

 (Vuelve a besarlas.) 

FLORA
¡Besa mis flores!... ¡nos ama!
siendo así, no temo ya.
DON LUIS
En mi pecho os deposito.590
FLORA
¡Qué bueno es y qué galán
¡Violeta, azucena, rosa,
una compañera os va!

 (Se quita del cabello una hermosa flor de lis y se la arroja a DON LUIS.)  

DON LUIS
¡Cielos!... ¡esta flor!... ¡es de ella!

 (La coge.) 

¡La vi en ella! ¿Dónde estás595
tú, que el alma me has robado,
ángel, sílfide o mortal?
FLORA
Te escucho.
DON LUIS
¡Ah! ¡Sí: ya te veo!
¿Quién eres? di, ¡por piedad!
FLORA
Soy Flora.
DON LUIS

 (Sorprendido.) 

¡Flora!
FLORA
Y te amo.
600
DON LUIS

 (Con asombro.) 

¿Me amas?
FLORA
¿Pues no te he de amar,
si miro cuánto nos quieres
y qué de besos nos das?
DON LUIS
¿A quién?
FLORA
¿Qué duda? A nosotras.
¿De tu cariño en señal,605
no nos guardas en tu seno
con tan solícito afán?
DON LUIS
Pero... ¿eres mujer... o flor?...
FLORA
Mujer y flor, ¿no es igual?
Mujer me dicen que soy,610
y yo siento sin cesar
que soy flor.
DON LUIS

 (Acercándose a los rosales, entre los cuales permanece FLORA.) 

Flor de los cielos,
pues no eres tú terrenal,
y hermosura que te iguale
nunca en el mundo verás.615
FLORA
Te veo a ti, que me asombras.
Jamás llegué a imaginar
que un hombre hubiese en la tierra
tan diferente de Juan,
Pedro, Pablo, Diego, Antonio,620
Benito, Ignacio y Tomás,
que son los que he conocido.
Cuando en el puro cristal
me miraba de las fuentes,
cual piensas, llegué a pensar625
que era yo lo más hermoso
del mundo; pero ¡no hay tal!
¿Ves cómo es bella en Oriente
la luz que creciendo va?
¡Pues resplandecen tus ojos630
con más grata claridad!
¿Ves cuán lindas son las flores,
de la vista dulce imán?
Pues tú más que ellas me agradas...
¡Sí!, ¡más que ellas!... ¡mucho más!635
DON LUIS
¡Ah, pues deja que a tus pies!...
 

(Ella desaparece entre las flores, al caer DON LUIS a sus plantas.)

 
¡Flora!... ¡Flora!... ¡voto a...!
¡Volvió a escaparse!... ¡no hay duda!...
pero ¿adónde? ¿adónde irás,
que yo no te encuentre, seas640
flor, mujer, duende o deidad?

 (Va a salir y se encuentra con JUAN.) 



Escena VI

 

DON LUIS y JUAN.

 
JUAN
    Pues usía no se acuesta,
se puede desayunar
si quiere: no ha de faltar
con qué: Tomasa es dispuesta.645
DON LUIS
    ¡Buen hombre, dime!, ¡por Dios!,
¿qué mujer habita aquí?
JUAN
Ella; Tomasa.
DON LUIS
No.
JUAN
¡Sí!
Aquí habitamos los dos.
DON LUIS
    Pero habrá en las cercanías650
dama que aquí tenga entrada.
JUAN
Ramona -la jorobada
venir suele algunos días
    del Cabañal, y la Bruna,
que es agüela de la Blasa655
que sirve ha tiempo en la casa.
DON LUIS
Y ¿qué otra?
JUAN
¿Qué otra?... nenguna.
DON LUIS
    Pues si hace sólo un instante
que en este sitio otra he visto,
y estoy loco.
JUAN
¡Jesucristo!
660
¡Loco!
DON LUIS
Sí, Juan, delirante.
    De entre esas flores brotó
la aparición seductora...
JUAN
¿De entre esas flores?
DON LUIS
Y Flora
    el nombre fue que se dio.665
JUAN
¡Ah!
DON LUIS
¿La conoces?
JUAN

 (Con misterio.) 

Es ella.
DON LUIS
¿Quién es ella?
JUAN
Flora.
DON LUIS
¡Juan!
no te burles de mi afán.
¿Quién es?
JUAN
Es... una doncella.
DON LUIS
Sin duda noble ha nacido.670
JUAN
¡Chist!... no hablar de nacimiento.

 (Mirando con recelo alrededor.) 

DON LUIS
¿Por qué razón?
JUAN
Yo no miento,
y Tomasa ha prohebido
    que se diga la verdad.
DON LUIS
¿La verdad?
JUAN
Como es la cosa
675
tan rara y tan milagrosa...
¡no quiero hablar!...
DON LUIS
¡Por piedad!
JUAN
    Tiene un genio mi mujer
¡más malo, más vengativo!,
ansí como esclavo vivo.680
DON LUIS
Pero, ¿qué puedes temer
    por decirme?
JUAN
¡Chist!, parece
que oigo pasos.
DON LUIS
No, no es nada.
JUAN
Si atisbara recatada
Tomasa... ¡ay, Dios!, me estremece685
    esa duda.
DON LUIS
Nadie escucha;
hablar puedes sin temor.
JUAN
Voy a hablar, pues, sí señor
pero es imprudencia mucha;
    porque si Tomasa llega690
a saber que se lo he dicho
¡es mi mujer muy mal bicho!
Cuando se atufa, me pega.
DON LUIS

 (Impaciente.) 

No temas, no.
JUAN
Pues decía
que en cuanto a lo de nacer,695
no le puedo responder
ni bueno ni malo a usía.
    Flora, hablando sin primores,
¿quién puede decir nació?
DON LUIS
¿Pues no lo sabes tú?
JUAN
No.
700
DON LUIS
¿No tiene madre?
JUAN
Las flores.
DON LUIS
¿Las flores?
JUAN
¡Pues! yo me fundo:
téngalo por cosa fija;
si de las flores no es hija,
sin padres vino a este mundo.705
DON LUIS
    ¡Explícate, hombre!
JUAN
Sí haré,
contando con el secreto.
DON LUIS
Perdurable lo prometo.
JUAN
Y ¿no oye naide?
DON LUIS
No, a fe.
JUAN
    Digo, pues que el mes pasado710
diez y seis años cumplieron...
¿diez y seis?... ¡justos!... me dieron
la plaza recién casado.
    Supongo que ya sabrá
que a cierto marqués servía715
por entonces.
DON LUIS
No sabía...
JUAN
Pues yo se lo advierto ya.
    En Castellón jardinero
era del dicho marqués,
pero cuatro años dempués 720
de casado, un heredero,
    como dicen, no lograba,
porque es Tomasa estéril.
DON LUIS
¡Hombre! ¡Abrevia, por dos mil
santos!
JUAN
Yo a ellos les rogaba
725
    que me alcanzasen consuelo,
pues di en andar caviloso
por aquello, y vergoñoso,
siempre entre murria y desvelo.
DON LUIS
    ¡Adelante!
JUAN
Pues señor,
730
el día último de mayo,
cuando apenas via un rayo
de luz, al primer albor
    del alba, me levanté
tan triste como solía...735
Mi mujer largo dormía,
mas yo siempre madrugué.
DON LUIS
¡Prosigue!
JUAN
Mi regadera
tomo en la mano, y me voy
-tal parece que fue hoy-740
a mi obligación primera.
    Pero explicar no sabré
cuál fue mi gozo, mi encanto,
cuando encontré, cielo santo,
lo que anhelaba...
DON LUIS
¿Qué?
JUAN
¡Qué!
745
    Allá en mi propio jardín
-que durmió muy bien cerrado
entre flores rebujado
al más lindo serafín.
DON LUIS
¿A Flora?
JUAN
Se sonreía
750
sintiéndose en su elemento
como quien dice. Al momento
la tomé en brazos; creía
    casi casi estar demente;
pero el caso es que pensando755
en el cómo y en el cuándo
la pusieron, de repente
    descubro, señor don Luis,
que tiene la criatura,
en tal parte, la figura760

 (Señalándose un hombro.) 

de una hermosa flor de lis.
DON LUIS
    ¡Qué escucho!
JUAN
Cual la produce
la planta que allí ve usía.
Con esto, ¿quién dudaría?...
Bien la verdad se diduce;765
    y ansí Tomasa bien hizo,
lo dije entonces y ahora,
en que con nombre de Flora
la trujesen del bautizo.
    Yo en el prencipio pensaba770
que era un ángel solamente,
que Dios, oyendo clemente
mis súplicas, me enviaba;
    pero observando mejor
muy claro he visto dempués,775
que no hay duda, que ella es
revuelta de ángel y flor.
DON LUIS
    ¡Relato extraño!
JUAN
Al mirar
mi duelo por no haber hijo,
Dios a las flores les dijo:780
«Os toca a vosotras dar,
    pues tanto siempre os amó
y hoy le veis tan pesaroso,
en un fruto milagroso
el bien que a mí me pidió.»785
DON LUIS
    Conque, Flora... ¡qué misterio!
JUAN

 (Haciendo ademán de indicar la corta estatura de la niña.) 

Tamañita ansí, sabía
que de flores procedía:
¡no, no hay aquí gatuperio!
DON LUIS
    Pero las flores
JUAN
No dude.
790
Sus madres son, sin falencia.
DON LUIS
El pensar eso es demencia.
JUAN
No hará que de opinión mude;
    lo que pienso pensaré.
DON LUIS
Cuanto te escucho me asombra.795
JUAN
Ella, cuando a ellas las nombra,
dice nosotras.
DON LUIS
Lo sé.
JUAN
    De muy pequeña dormía
como en regazo materno
en el jardín, y en invierno800
cuando él sus galas perdía
    quedaba ella sin colores,
mustia, blanca, cual marfil;
pero en llegando el abril
retoñaba con las flores.805
DON LUIS
    ¡La historia es extraordinaria!
JUAN
Aquí, como en Castellón,
las flores su mundo son;
porque vive solitaria.
DON LUIS
    Pero...
JUAN
Es cosa lo que existe
810
entre ellas tal, que enfermó
Flora una vez, y quedó
todo el jardín mustio y triste.
DON LUIS
    ¿Es posible?
JUAN
¡Juan no miente!
DON LUIS
¡Qué pasmosa simpatía!815
JUAN
Pasé un día y otro día
sin verlo, mientras doliente
se halló mi niña...
DON LUIS

 (Sonriendo.) 

¡Ya!
JUAN
Luego
la obligación recordé,
y fui al jardín; mas no hallé820
flores a las que dar riego.
DON LUIS
    No lo dudo.
JUAN
¡Digo! Y ¿sabe
por qué cobró la salú
la niña?
DON LUIS
No.
JUAN
Por virtú
de sus madres: fue muy grave825
    su enfermedá, muy tirana;
mas todo al punto cesó
cuando el médico mandó
de flores una tisana.
DON LUIS
    ¿Y jamás has sospechado830
que otra madre pueda haber?
JUAN
¿Cómo? ¿otra madre mujer?
Es pensar en lo excusado.
    Naide me quita la idea...
Pero ¡silencio!, oigo ruido.835
TOMASA

 (Dentro.) 

¡Juan!
JUAN
¡Es Tomasa!
TOMASA
¡Marido!


Escena VII

 

DON LUIS, JUAN y TOMASA.

 
 

(TOMASA sale apresurada.)

 
TOMASA
¿Estás sordo?... En la azotea
    he visto venir corriendo
un coche.
JUAN
Serán los amos,
sin duda.
TOMASA
¡Pues corre! Vamos
840
a recibirlos.
 

(JUAN hace señas a DON LUIS de que no olvide el secreto.)

 
DON LUIS
Te entiendo.


Escena VIII

 

DON LUIS.

 
DON LUIS
    ¡Éste es un mundo de encantos!
Que estoy soñando imagino.
¿Quién es el ser peregrino
que envuelve prodigios tantos?...845
    Misterioso nacimiento,
con una flor en el hombro!...
De cuanto escucho me asombro...
pero aún más de lo que siento.

 (Besando la flor de lis que le dio FLORA.) 

    ¡Tú, que en su tez blanca y lisa850
tan raro sello has impreso,
recibe este ardiente beso,
y sé desde hoy mi divisa!

 (La pone en su ojal.) 



Escena IX

 

DON LUIS, EL BARÓN, DOÑA INÉS, BEATRIZ, TOMASA, JUAN y criados.

 
 

(Los criados que los siguen, entran en la casa conduciendo maletas y comestibles.)

 
TOMASA
    Bien venidos a su casa
hoy, nuestros amos queridos.855
JUAN
Que sean muy bien venidos,
como lo dice Tomasa.
EL BARÓN
    Gracias, gracias. ¡Eh!, los brazos,
mi amado Luis.

 (Lo abraza.) 

¿No creías
que tan temprano tendrías860
aquí a tu novia? Los plazos
   quiero abreviar; me impaciento
por darte pronto de hijo
el dulce nombre.
JUAN

 (Bajo a TOMASA.) 

¿Qué dijo?
TOMASA

 (Lo mismo.) 

¡Ay, Juan!, ¡que habrá casamiento!865
DON LUIS

 (Acercándosele.) 

Amable Inés...
DOÑA INÉS

 (Sin mirarle.) 

Buenos días,
señor don Luis.
EL BARÓN
Esta noche
vendrá el vicario en mi coche.
Hija, ¿por qué te desvías?
DOÑA INÉS
Estoy cansada.

 (Se sienta y queda pensativa.) 

EL BARÓN

 (A DON LUIS.) 

Como es
870
el buen vicario mi amigo,
sin rogar mucho, consigo
que él mismo te una a tu Inés.
    Todo lo tiene arreglado.
DON LUIS

 (Suspirando.) 

Lo agradezco.
TOMASA

 (A JUAN.) 

Aquí es la boda.
875
EL BARÓN
Se me alegra el alma toda;
el gozo me ha remozado.
DON LUIS
También yo...

 (Aparte.) 

No sé mentir.
EL BARÓN
¡Feliz instante! Mas ¿dónde
se nos oculta el buen conde880
de Mondragón?
DON LUIS
Fue a dormir
un rato.
EL BARÓN
¡Qué!, ¿dormir hoy?
DON LUIS
Siempre descansa hasta tarde,
y hoy madrugó.
EL BARÓN
¡Qué cobarde!
¡Ven!, que de la cama voy885
    a sacarle, y... ¡voto a tal!
que de su sueño en castigo,
quiera o no quiera, le obligo
a que os haga un madrigal
    epitalámico.
DON LUIS

 (Con sonrisa forzada.) 

¡Ah! sí.
890
EL BARÓN

 (Tomándole el brazo y llevándoselo.) 

Ya yo lo tengo empezado.
DON LUIS
¿De veras?
EL BARÓN
Muy delicado...
El borrador traigo aquí.
 

(Entran a la casa.)

 


Escena X

 

DOÑA INÉS, BEATRIZ, TOMASA y JUAN.

 
TOMASA
    Señorita, si está usted
fatigada...
BEATRIZ

 (Respondiendo por DOÑA INÉS.) 

Sí; te ruego
895
que el lecho prepares luego.
TOMASA

 (Con soflama.) 

¡Ah, prima!, es mucha merced
    que me hables, pues yo pensaba
que olvidada con las glorias
de las antiguas memorias900
BEATRIZ

 (Con viveza.) 

No, prima; nada olvidaba.

 (Aparte.) 

   Rabiando está por hablar
esta necia
TOMASA
Yo temía.
BEATRIZ

 (Interrumpiéndola.) 

Sin fundamento, a fe mía;
mi amor te sabré probar905
    más tarde
TOMASA

 (Con intención.) 

¡Bien! pues me voy;
si algo quiere doña Inés
BEATRIZ
Nada; adiós.
TOMASA
Hasta después.
 

(Se va con JUAN.)

 


Escena XI

 

DOÑA INÉS y BEATRIZ.

 
BEATRIZ

 (Aparte.) 

(De miedo temblando estoy.)

 (Acercándose a DOÑA INÉS.) 

¿Qué cavilas?
DOÑA INÉS
¡Ay, Beatriz!
910
Por instantes desfallezco.
¡Si es tanto lo que padezco!
¡Me siento tan infeliz!
BEATRIZ
    ¿Infeliz por ser esposa
de un joven bello, elegante?915
Hoy no le adoras amante,
mas luego será otra cosa.
DOÑA INÉS
    Si en mi juventud primera
el amor no halló cabida,
cuando declina mi vida,920
mal abrigarlo pudiera.
BEATRIZ
    Es verdad que no has amado,
mas por eso mismo creo
que llevando al himeneo
un corazón no gastado...925
DOÑA INÉS
    Gasta también el pesar,

 (Llevándose una mano al corazón.) 

y aquí se guarda uno eterno.
BEATRIZ
Al lado de esposo tierno,
ya te sabrás consolar.
DOÑA INÉS
    No debo unir a otra suerte930
mi suerte, por Dios maldita.
BEATRIZ
Que digas eso me irrita.
DOÑA INÉS
¡Grata me fuera la muerte!
BEATRIZ
    Dios no maldice jamás
a la inocencia; ¡es locura!935
¿No eres como la luz pura,
y lo has sido y lo serás?
DOÑA INÉS
    Es cierto; nunca en esta alma
cupo delito o flaqueza;
mas del hado la fiereza940
robó por siempre su calma;
    y sólo en gran soledad
y en retiro religioso
hallar pudiera reposo,
ya que no felicidad.945
BEATRIZ
    Si era el ser monja tu anhelo,
y hoy te casan, ten paciencia,
que también en la obediencia
encuentra mérito el cielo.
    Pero ¿a qué vino el rogar950
que la boda fuese aquí?
DOÑA INÉS
Lo que a mi padre pedí
sin escoger el lugar
    fue que en el campo se hiciese,
y él luego eligió esta casa.955
BEATRIZ

 (Aparte.) 

   ¡Dónde se encuentra Tomasa!
DOÑA INÉS
¿Te pesa?
BEATRIZ
No es que me pese...
    ¿Por qué razón? Mas no hallaba
motivo de preferencia.
DOÑA INÉS
Quise salir de Valencia;960
nada más.
BEATRIZ
Bien.
DOÑA INÉS
Me apenaba
    ver gentes y escuchar ruido.
BEATRIZ
Siendo así, mejor estás
aquí, do a nadie verás
sino a tu padre y marido.965
DOÑA INÉS
    ¡No!, me engañé al presumir
que respirando otro ambiente,
pudiera el pecho doliente
con menos pena latir;
    pues por instantes - ¡lo siento! -970
su afán se aumenta más hondo,
y allá se agita en su fondo
no sé qué presentimiento...
BEATRIZ
    ¡Vaya extrañas aprehensiones!
No hay quién te pueda aguantar.975
¡Siempre ese mismo cantar!
DOÑA INÉS
Por Dios, no más reprensiones.
    Mira que padezco mucho,
que cuanto miro me enoja,
sufriendo extraña congoja,980
contra la que en vano lucho;
    pues la ilusión que avasalla
mis sentidos, tanto crece,
que por doquier me parece
ver brotar...
BEATRIZ
Se acercan; ¡calla!
985


Escena XII

 

DOÑA INÉS, BEATRIZ, EL CONDE, EL BARÓN y DON LUIS.

 
EL BARÓN
    Nada, Conde; no hay excusa:
forzosa es la penitencia.
EL CONDE
Si dicta Inés la sentencia...
EL BARÓN
La dicta, y será la musa
    inspiradora.
EL CONDE

 (Acercándose a DOÑA INÉS con galantería, pero con miradas observadoras.) 

En tal caso,
990
que quiera o no quiera Apolo,
puede ascender el más bolo
a la cumbre del Parnaso.

 (A ella.) 

   Y el viaje, ¿fue divertido?
BEATRIZ

 (Viendo que, distraída, DOÑA INÉS no contesta.) 

No acostumbra madrugar,995
y se ha debido cansar.
EL CONDE

 (Mirando siempre a DOÑA INÉS como observando.) 

Cierto.
EL BARÓN

 (A DON LUIS, con quien hablaba bajo.) 

Sí; tenlo entendido:
    no conejos; mas perdices,
cuantas quieras.
DON LUIS
Las prefiero.
EL BARÓN
¡Y tengo yo un perdiguero!...1000
¡Oh, momentos muy felices,
    querido Luis, nos esperan!
EL CONDE

 (Aparte y siempre mirando a DOÑA INÉS.) 

Será tal vez aprensión;
mas le hallo un aire...
EL BARÓN

 (Mirando su reloj.) 

Ya son
las siete y diez. Cuando quieran1005
    el desayuno... yo siento
un apetito bestial.
    ¡Conde!, luego el madrigal;
ahora la mesa.
EL CONDE
Consiento.

 (Aparte, volviendo a DOÑA INÉS, que continúa distraída de la conversación y con la mirada fija.) 

¡Qué chasco fuera!
EL BARÓN

 (A DON LUIS.) 

A Inesita
1010
darás el brazo.

 (Toma él el del CONDE.) 

DON LUIS

 (Acercándose.) 

Señora
BEATRIZ

 (A DOÑA INÉS.) 

Adentro vamos ahora.
DON LUIS

 (Ofreciendo el brazo a DOÑA INÉS, que se levanta como maquinalmente.) 

Y espero que usted permita...
DOÑA INÉS
Muchas gracias.
 

(Al mirar a DON LUIS, retrocede espantada, lanzando un grito agudo y huye entrando en la casa.)

 
¡Ah!
BEATRIZ
¡Dios mío!
 

(Entra en pos de DOÑA INÉS.)

 
DON LUIS
¿Qué es esto?
EL CONDE
¡Cielos!
EL BARÓN
Yo corro.
1015
¡Un accidente!... ¡socorro!
 

(Corre en pos de DOÑA INÉS.)

 
EL CONDE

 (Aparte.) 

¡Buena la hemos hecho!
DON LUIS
¡Tío!...


Escena XIII

 

EL CONDE y DON LUIS.

 
EL CONDE
    Nada me digas, ¡lo veo!
DON LUIS
¿Qué le ha dado a esa mujer?
EL CONDE
Es bien claro, a mi entender.1020
DON LUIS
¿Usted sospecha?...
EL CONDE
No: creo,
    creo, Luis, que era fundado
aquel rumor popular,
y que libre te has de hallar
de un empeño desgraciado.1025
DON LUIS
    ¡Ay, Conde! ¡Quiéralo el cielo!
¡Sálveme usted, por piedad!
La perdida libertad
ahora más que nunca anhelo.
    Cuando me obligué a aceptar1030
ese enlace, a nadie amaba,
y a la esposa que me daba
pensé poder soportar;
mas hoy, que abriga mi pecho
una pasión viva, ardiente,1035
justo es que el lazo inclemente
quede por siempre deshecho.
EL CONDE
    ¡Pardiez! ¿Qué extraño temor
te ha impedido el decir antes
todo eso? Ha pocos instantes1040
que aquí hablamos, y ese amor
    no inferí ni por asomo.
DON LUIS
Es que entonces no existía
la pasión que al alma mía
subyuga, esclaviza...
EL CONDE
¡Cómo!
1045
    ¿No amabas hace un momento?
DON LUIS
No señor.
EL CONDE
¿Te estás burlando?
DON LUIS
Se engaña usted.
EL CONDE
¿Por quién, cuándo
nació ese amor tan violento?
DON LUIS
    Nació aquí.
EL CONDE
No puede ser
1050
que haya mujer en la casa
que te inspirase... ¿Es Tomasa?
DON LUIS
No es Tomasa, ni es mujer.
EL CONDE

 (Retrocediendo.) 

¡Luis!
DON LUIS
Enciende mis amores
un ser raro, indefinible,1055
misterioso, incomprensible...
¡una hija, en fin, de las flores!
EL CONDE

 (Aparte.) 

¡Señor! ¿Si será epidemia?...
DON LUIS

 (Con calor y vehemencia.) 

Designar con nombre humano
al producto de un arcano1060
me pareciera blasfemia.
    ¡Ella es ella, y nada más!

 (EL CONDE lo oye y lo mira asombrado.) 

Sólo esto decirse puede:
a todo lo bello excede;
no tendrá copia jamás.1065
    ¡Conde!, ¿ve usted este jardín?...
¡Pues desde hoy es mi universo!
Si un hado injusto y adverso
me arrastrase hasta el confín
    más remoto de la tierra,1070
doquier tuviera presente
a los ojos de mi mente
la maravilla que encierra.
    Con la impresión poderosa
que toda mi alma enajena,1075
diera culto a la azucena,
me postrara ante la rosa,
    y en un éxtasis divino
cayendo al ver la violeta...
EL CONDE
¡Luis! ¡Luis! Tu lengua sujeta.1080
¡Jesús! ¡Cuánto desatino!
DON LUIS
Le asombra a usted mi entusiasmo,
que no alcanza a comprender;
mas si usted la llega a ver,
será más grande su pasmo.1085
Y si fija sus miradas
en aquellas lindas hojas,
que brillan frescas y rojas
sobre la nieve grabadas...

 (Quitándose del ojal la flor de lis.) 

   ¡Oh tío!, ostento en mi seno1090
la flor celeste que adoro...
Ella es mi bien, mi tesoro,
la beso, de encanto lleno.
EL CONDE
    ¡Sobrino!...
DON LUIS
¡Y si logro un día,
cual ésta, la otra besar,1095
me viera el cielo expirar
de placer y de ufanía!
EL CONDE
    Pero...
DON LUIS

 (En su entusiasmo, habla como si se dirigiese a la flor que tiene en la mano.) 

Si escucho un «te amo»
segunda vez en su boca...
con tal palabra, una roca1100
se inflamara cual me inflamo.
    ¡Oh! ¡sí! ¡pronúnciela!...
EL CONDE
¡Luis!...
DON LUIS
¡Y rinda yo el alma amante,
cuando mi labio anhelante
se fije en la flor de lis!1105
 

(Se va presuroso y besando la flor.)

 


Escena XIV

 

EL CONDE y después EL BARÓN.

 
EL CONDE
    ¿Qué es esto? ¡Gran Dios! ¿Qué es esto?
¿Obra aquí algún maleficio,
o habrá en la falta del juicio
contagio oculto y funesto?
    Cuanto ha dicho Luis no tiene1110
ni apariencias de sentido
EL BARÓN

 (Saliendo de la casa.) 

Pasó lo de Inés; no ha sido
nada; un espasmo. Proviene
    todo de amor, caro Conde.
Ya queda muy aliviada.1115
Nos ruega que la excusemos,
y así, pues, almorzaremos
los tres; pero ¿a dó se esconde
    mi yerno? Se habrá asustado.
¡No era el caso para menos!1120
Pronto los dos, más serenos,
depuesto todo cuidado,
    por sí mismos la capilla
que hay en casa adornarán,
y en ella se casarán1125
esta noche: aunque sencilla
    y pobre, pienso...
EL CONDE
¡Barón!,
prudente, preciso creo
diferir este himeneo
para mejor ocasión.1130
EL BARÓN
    ¿Qué? ¿Qué dice usted?
EL CONDE

 (Con embarazo.) 

Padece
Inés, también mi sobrino...
Sí, ya lo dije; yo opino
que no es tiempo...
EL BARÓN
Me parece,
Conde, que usted se chancea.1135
¿Fuera de sus males cura
retardarles la ventura?
¡Pues no era mala la idea!
EL CONDE
    Es que yo llego a creer
que cual las cosas están,1140
aun teniendo ellos afán
de unirse, no han de poder.
EL BARÓN
¿No han de poder?... ¿Qué razón...?
EL CONDE
Amigo... la hay, a mi ver.
EL BARÓN
Pues decirla es menester.1145
Si puede impedir la unión,
    que ya a mi honor interesa,
reticencias no permito,
porque saber necesito
la causa; ¡la causa expresa!1150
EL CONDE
    ¿La causa?
EL BARÓN
¡Pronto!
EL CONDE
Es bien triste.
EL BARÓN
Yo misterios no tolero;
saberla, saberla quiero
si existe.
EL CONDE
Digo que existe.
EL BARÓN
Y ¿provendrá de usted?...
EL CONDE
¡No!
1155
EL BARÓN
¡Entiendo! ¡No diga más!
¡Me afrenta, se vuelve atrás
DON LUIS
Don Luis!... ¿Y sufriré yo?...
EL CONDE
    Toda queja es infundada.
Ni yo de ofenderle trato, 1160
ni el enlace desbarato,
ni Luis es culpable en nada.
    Quien destruye a su placer
los proyectos de los dos,
quéjese usted de él, ¡es Dios!1165
EL BARÓN
¿Dios?...
EL CONDE
¡Quién se puede oponer!
EL BARÓN
Mas ¿qué sucede?
EL CONDE
Sucede...
una desgracia increíble
e inesperada.
EL BARÓN
¿Es posible?
EL CONDE
Un obstáculo que excede1170
    a nuestras fuerzas.
EL BARÓN
¡Dios mío!
pues hable usted... ¡por piedad!
si lo que dice es verdad...
EL CONDE
¡Ojalá no!
EL BARÓN
¡Yo estoy frío!
    ¿Conque, ocurre una desgracia?1175
EL CONDE
Hay de ella indicios no pocos.
EL BARÓN
¿Cuál es, Conde?
EL CONDE

 (Al oído del BARÓN.) 

Que están locos.
EL BARÓN
¡Locos!...
EL CONDE
¡Los dos!
EL BARÓN
¡Santa Engracia!
EL CONDE
Ésa es la verdad cruel.
EL BARÓN
¿Locos los dos?... ¡Yo fallezco!1180
EL CONDE
Amigo, a usted compadezco.
EL BARÓN
¿Locos los dos? ¡Ella y él!...
EL CONDE
    Y al ver que es esta mansión
de desventuras teatro,
mucho me temo, Barón...
EL BARÓN
¿Qué?
1185
EL CONDE
Que como dos ahora son,
mañana seremos cuatro!



IndiceSiguiente