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1.      Insula, núm. 337 (diciembre 1974), número conmemorativo del cincuentenario del surrealismo, contiene varios ejemplos. Se nota en algunos artículos la tendencia de mostrar el «superrealismo» o surrealismo español como una moda literaria que presenta un cariz distinto del movimiento francés. Guillermo Carnero cita a Aleixandre cuando éste negó su adscripción al movimiento europeo por su «base dogmática», pero el crítico reconoce, creemos que con razón, que su superrealismo asume carácter personal y que vertebra toda su obra. Ramón Buckley divide el surrealismo español en distintas categorías, y varios críticos insisten en la experiencia surrealista española como algo transitorio, aunque sí decisivo. Granell, en cambio, cree que «la energía original surrealista ni ha declinado ni se ha interrumpido nunca» (El Urogallo, septiembre-diciembre 1974, pág. 13). Quizá podemos ver en él un hilo conductor de esa energía original evidente en ciertas obras de Valle-Inclán y Gómez de la Serna, y en García Lorca. Si el desarrollo natural quedó interrumpido por la guerra civil parece que ahora, como el fénix, surge el llamado «neosurrealismo» en algunos poetas de la España actual. Se puede afirmar con seguridad, sin embargo, que en Granell está viva y fuerte «la energía original surrealista», tal vez porque su entrada en el movimiento formal se efectuó después de 1940 y fuera de España.

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2.      J. M. Matthews, An Introduction to Surrealism, University Park: The Pennsylvania State University Press, 1965, pág. 172.

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3.      El Urogallo, septiembre-diciembre 1974, pág. 13.

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4.      Estética y ética estética, Madrid: Aguilar, 1957, pág. 129.

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5.      Eugenio Granell, un surrealista español en Nueva York, Ateneo de Madrid, diciembre 1974.

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6.      Surrealism: The Road to the Absolute, New York: The Noonday Press, 1959, pág. 75.

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7.      Carta personal fechada el 22 de noviembre de 1974.

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8.      André Breton, Manifiestos del surrealismo, Madrid: Guadarrama, 1969 (traducción de Andrés Bosch), pág. 52.

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9.      Arte y artistas en Guatemala, Ediciones El Libro de Guatemala, 1949, pág. 130.

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10.      E. F. Granell, «'Almanaque literario de mi mundo', por Freddy Miller», reseña publicada en La Nación, República Dominicana (31 de mayo de 1945).

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11.      Arte y artistas en Guatemala, pág. 39.

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12.      Isla cofre mítico, Puerto Rico: Ed. Caribe, 1951, pág. 39.

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13.      André Breton, op. cit., pág. 59.

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14.      Ed. El Libro de Guatemala, 1949. Las páginas citadas a continuación son de esta edición. Existe un solo ejemplar, que tiene Granell, siendo víctima el libro de la persecución política.

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15.      Anna Balakian, André Breton, Magus of Surrealism, Nueva York: Oxford University Press, 1971, pág. 103.

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16.      Isla cofre mítico, Isla de Puerto Rico: Ed. Caribe, 1951, pág. 60 (las citas en esta sección se refieren a esta edición).

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17.      André Breton, op. cit., pág. 58.

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18.      Ibíd., pág. 50.

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19.      Ibíd., pág. 301.

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20.      La «Leyenda», de Lorca, y otros escritos, Méjico: Costa-Amic (las páginas citadas entre paréntesis son de esta edición).

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21.      «'La triscele di Apollo' (Una metafora scenica da un dramma de Federico García Lorca)», Settanta (Milán), marzo-abril de 1974, págs. 55-68.

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22.      La novela del Indio Tupinamba, Méjico: Costa-Amic, 1959, pág. 153 (las páginas citadas en este capítulo son de esta edición).

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23.      Manifiestos del surrealismo, pág. 31. ¡Curiosa ironía que la novela como género haya sido despreciada por grupos tan divergentes como los surrealistas del siglo XX y los racionalistas neoclásicos del siglo XVIII! Estos la criticaron por ver en ella cosa de la imaginación, opuesta a sus gustos por la razón y la erudición; aquéllos, por ver cosa que carece de imaginación poética.

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24.      André Breton, op. cit., pág. 66.

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25.      Ibíd., pág. 181.

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26.      Ibíd., pág. 19.

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27.      Ibíd., pág. 169.

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28.      Es interesante notar que en un cuento titulado «Espuma nada mas» el autor colombiano Hernando Téllez (n. 1908) presenta una situación parecida. Un barbero narra cómo no pudo menos que cumplir honradamente con su profesión, aun cuando se presentó la oportunidad de degollar al tiránico capitán Torres. Dice Granell, al leer esta observación, que vio el cuento de Hernando Téllez después de publicar su novela y que se recordó en seguida la peluquería quintacolumnista de su propia creación.

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29.      André Breton, op. cit., págs. 125 y 127.

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30.      Madrid: Austral (13.ª ed.), cap, XVII, pág. 92.

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31.      El escritor y novelista español F. Fernández-Santos identifica a este personaje como «un notorio intelectual católico y progresista..., hoy vuelto del exilio» (en «Eugenio F. Granell: 'La novela del Indio Tupinamba'», Cuadernos, París, núm. 45, noviembre-diciembre 1960).

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32.      Pág. 60.

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33.      André Breton, pág. 144.

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34.      André Breton. pág. 24 (Primer manifiesto).

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35.      Madrid: Ed. Alfaguara, La Novela Popular, núm. 57, 1967.

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36.      Manifiestos del surrealismo, pág. 25.

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37.      Miguel de Unamuno, Amor y pedagogía, Madrid: Espasa-Calpe (9.ª ed.), 1968, pág. 139.

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38.      André Breton, pág. 42.

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39.      Ibíd., pág. 43.

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40.      Ibíd., pág. 301.

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41.      Ibíd., pág. 162.

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42.      Ibíd.

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43.      La cita unamuniana es de Mi vida, vol. I, Buenos Aires: Losada, página 137.

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44.      Méjico, D. F.: Ed. España Errante, 1968 (todas las citas son de esta edición; la cursiva en el texto es mía).

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45.      Manifiestos del surrealismo, pág. 84.

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46.      Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, Madrid: Aguilar, 1968, pág. 1099.

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47.      Breton, pág. 98.

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48.      Evaristo Acevedo, Teoría e interpretación del humor español, Madrid: Editora Nacional, 1966, pág. 88.

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49.      Ibíd.

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50.      Breton, pág. 54.

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51.      El Urogallo, septiembre-diciembre 1974, pág. 13.

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52.      Breton, pág. 53.

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53.      Ibíd., pág. 56.

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54.      El Urogallo, cit., pág. 13.

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55.      Breton, pág. 31.

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56.      Ibíd., pág. 35 (la cursiva es de Breton).

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57.      El Urogallo, pág. 13.

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58.      Breton, pág. 47.

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59.      Matthews, An Introduction to Surrealism, pág. 148.

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60.      An Introduction to Surrealism, pág. 159.

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61.      Pág. 90. Todas las páginas citadas son de «Federica no era tonta» y otros cuentos, Méjico: Costa-Amic, 1970.

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62.      Surrealism: The Road to the Absolute, Nueva York: The Noonday Press, 1959.

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63.      Manifiestos del surrealismo, pág. 164.

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64.      La «Leyenda», de Lorca, y otros escritos, pág. 105. Los comentarios acerca de Palomino son de Granell.

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65.      Ibíd., pág. 106.

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66.      Breton, págs. 103 y 89.

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67.      Nueva York: Oxford University Press, 1971, pág. 89.

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68.      Arte y artistas en Guatemala, pág. 164.

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69.      An Introduction to Surrealism, pág. 108.

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70.      Al leer estas observaciones, Granell nos envió la siguiente información, que estimamos de tanto interés, que la incluimos aquí como muestra de la fascinación surrealista con el poder intuitivo, profético muchas veces, del arte: «En Santo Domingo pinté muchísimas cabezas de indios, aparte de indios enteros. Lo que usted observa... sobre la distanciación de los ojos en esas cabezas es muy notable. Porque todas adolecen de la misma condición. Los ojos, en ellas, son distintos el uno del otro. Todas mis cabezas de indio lo son de indios bizcos... Años más tarde, me fui a Guatemala. Ya aquí hay algo raro, pues cuando pintaba dichas cabezas jamás se me había pasado por la imaginación la idea de irme a dicho país. Aún por entonces todos creíamos que pronto volveríamos a España. Así, las cabezas de indio indicaban mi destino a un país de indios -y maravilloso-. Aún más. Se publicó entonces, encontrándome en Guatemala, la obra monumental de Silvano Morley, el gran antropólogo norteamericano, La civilización maya en español. La leí con avidez. Y podrá usted calcular mi sorpresa cuando Morley revela que los indios aristocráticos, los hijos de príncipes y magnates, eran bizcos. Se les sometía a un procedimiento artificial y rigurosamente científico -digo yo- para bizquearlos... Les colgaban en el entrecejo una bolita prendida del cabello a fin de que se viesen obligados a torcer los ojos hacia ella al mirarla. Pero cuando pinté las cabezas, ni yo, ni creo que nadie, excepto Morley, había hecho tal descubrimiento.»

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71.      Del texto escrito por Granell en el catálogo APEBA, en 1948, después de citar a Gracián, «gran visionario»: «El agua necesita de la tierra que la sustente, la tierra del agua que la fecunde, el aire se ceba y aumenta el fuego.»

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72.      Granell, entrevista en El Urogallo, septiembre-diciembre 1974, pág. 13.

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