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Nerón

Monólogo histórico en verso

Francisco Pi y Arsuaga



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PERSONAJES
 

 
NERÓN.
Soldados y ciudadanos que no hablan.
Sombras.




  —3→  

ArribaActo único

 

Decoración: Una cueva.

 

Escena única

 

NERÓN aparece al levantarse él telón paseando, agitado.

 
Al fin me encuentro seguro,
y por mucho que persigan
mis huellas, ya no han de hallarme,
porque a esta cueva escondida
es muy difícil que lleguen 5
los que por mi mal suspiran.
Me salvé. ¡Con cuánto gozo
contempla el alma mi dicha!
—4→
Me salvé: las tenebrosas
paredes de esta guarida 10
serán solas los testigos
de las penas de estos días.
Aún me quedan servidores
que fieles a mis consignas,
sabrán encontrar el modo 15
de devolverme la vida
de fastuosidad y gloria
con que el porvenir me brinda.
Será este triste momento
paréntesis de mis dichas, 20
y volverá a lucir pronto
el sol de mis alegrías.
¡Ah! No lo piensan así
los que en este instante triunfan;
mas pronto verán trocadas 25
sus esperanzas mentidas,
sus afanes e ilusiones,
sus sueños y sus sonrisas,
en sombras de calentura,
en noches tristes y frías, 30
en momentos de dolor,
en estertor de agonía.
Pues ¡qué! ¿Se puede tan pronto,
—5→
con esa audacia que admira,
un trono echar por el suelo 35
en el que un genio domina?
¿Se puede acaso de un soplo
derrocar con mano impía
al Rey más grande del mundo,
al Emperador que envidia 40
causa a los pueblos más grandes
por su corazón de artista?
No, nunca. Hallaré venganza.
Mi frente se alzará altiva
de nuevo entre las cabezas 45
de cortesanos y ninfas;
otra vez, dueño de todo,
toda Roma sera mía;
otra vez el dulce canto,
al acorde de mi lira, 50
podrá los aires hendir
con sublimes armonías.
Hoy sólo soy el vencido;
mañana, hueste aguerrida
hallaré que por mí luche, 55
y mi alma, otra vez tranquila,
volverá a ser la de siempre,
será de Nerón la misma.
—6→
Y ¡ay entonces de vosotros!
Los que hoy mi suerte lastiman, 60
a la voz de mis furores
han de sufrir mis justicias.
Después de mortificados,
desnudas sus carnes vivas,
por los pies serán sujetos, 65
de mi palacio a las pilas,
e inflamados con el fuego
que hará encender su desdicha,
en el festín de mis glorias
serán luces divertidas. 70

 (Ríe sarcásticamente.) 

Sus ayes y sus gemidos,
sus blasfemias y sus iras,
serán de los convidados
incitadores de risa;
y se mezclarán confusos 75
con los gritos de alegría,
los cánticos y los brindis,
el chocar de las vasijas,
el bullir de los manjares
y espumar de las bebidas. 80
Temblad, vuestro triunfo acaso
es señal de vuestra ruina.
—7→
Dormid sobre los laureles:
todo el genio lo cautiva,
y de esta cueva ignorada 85
el puñal de la ignominia
saldrá quizá, vencedor
en no muy lejano día.
 

(Se oye un rumor sordo. Pausa.)

 
Pero ¿que es eso?... Un rumor
extraño aquí se aproxima... 90
Vacilo..., caigo..., ¿qué siento?...
¿Qué es lo que el valor me quita?
¿Miedo? ¡Miedo yo! Y ¿por qué?
Sombras, quimeras, porfías
de ensueños calenturientos, 95
el Emperador os cita.
Nerón no ha temblado nunca,
y Nerón os desafía.
¿Podría acaso temer
quien ha pasado su vida 100
vertiendo la sangre impura
de mil despreciadas víctimas?
Jamás turbaron mi sueño
las mujeres ofendidas,
los cristianos abrasados, 105
los puñales que asesinan.
—8→
Yo de Séneca, mi maestro,
corté el hilo de la vida;
yo canté entre los fulgores
de las llamas que lamían 110
los contornos gigantescos
de la ciudad encendida;
yo hice abrir el vientre impuro
de la pérfida Agripina,
de mi madre, sí, mi madre, 115
y luego mi alma tranquila
cantó, cual siempre, y al vicio
al fin se durmió rendida.
Nada, pues, puede asustarme,
soy el Dios de la justicia. 120
VOCES
¡Monstruo, monstruo!
VOCES
¡Monstruo, monstruo!
 

(NERÓN mira a todos lados.)

 
NERÓN
Las voces no me intimidan.
 

(Pausa larga.)

 
Va subiendo a mi cabeza
cruel y sofocante ardor,
que ya a trastornarme empieza, 125
—9→
y de mi propia impureza
voy sintiendo aquí el dolor.
De paz el alma sedienta,
no sé en el pecho qué siento
que así confundirme intenta, 130
pues horrible me atormenta
extraño presentimiento.
Acuden a mi conjuro
las víctimas con enojos,
 

(Aparecen las sombras.)

 
y como espíritus puros 135
se dibujan sobre el muro
en mí clavando sus ojos.
Van formando larga hilera,
y van corriendo en montón;
aquí paran su carrera, 140
y con ademán de fiera,
señalan mi corazón.
Tanta víctima que avanza,
de tantas como aparecen,
ninguna tenga esperanza, 145
pues antes piden venganza
las que menos la merecen.

 (Señalando.)  

Séneca, que así propicio
en sus empresas odiosas,
—10→
por causarme maleficio, 150
el necio lecho del vicio
me fingió lecho de rosas;
Poppea, indigna mujer
a quien mis iras no eximen,
que me lanzó a comprender 155
que no hay humano placer
si no le acompaña el crimen;
Agripina, que en mis venas
vertió asqueroso veneno,
y con instinto de hiena, 160
de vergüenzas y de pena
mi corazón dejó lleno.
Paulina, Lucano, Syla,
Pisón, ¡Octavia inocente!
Tu sombra ahora se perfila, 165
mis movimientos vigila
y me señala cruelmente.
En ti virtud se acrisola;
Octavia, dame el perdón,
mi ser en tu bien se inmola. 170
Tú sola, Octavia, tú sola
mereces mi compasión.
 

(Pausa larga. Óyese mucho ruido de soldados.)

 
—11→
Oigo ruido; se acercan, ya me alcanzan.
Nerón, estás perdido.
De Galba el atrevido 175
los soldados avanzan.
¡Oh dioses! ¡No hay remedio, no hay remedio!
¿Posible es que no exista,
¡oh dioses!, ningún medio
de salvar de la muerte a un gran artista? 180
Aún las sombras se apoyan en el muro.
Huid, sombras, de mí; no quiero veros,
pues que no he de alcanzar vuestro perdón.
¡Oh! Si a triunfar llegase de este apuro,
sólo entonces podría obedeceros. 185
Tenedme compasión.
Siento en mi vida por la vez primera
 

(Van poco a poco desapareciendo las sombras.)

 
del espanto la horrible sacudida,
y es que contemplo que por vez postrera
el pecho alienta su postrera vida. 190
Ya se apaga la luz de mi existencia;
ya los bellos colores
que duermen en el cáliz de inocencia
—12→
de las sencillas flores,
apagados están para mis ojos. 195
Ya los fulgores rojos
de la sangre vertida en mis furores,
no brillarán ya nunca ante la vista
del Nerón de los siglos, del artista.
Ya el grato verso griego, 200
que sólo recitar supo Nerón,
no llevará la calma o desosiego,
cadencioso, al humano corazón.
Todo acabó en el mundo para mí;
ya nunca podré ver 205
correr los dulces y apacibles días
recibiendo visitas de placer,
ni las noches obscuras y sombrías
pasaré en bacanales y en orgías.
Mas Galba, mi enemigo, 210
¿es de los seres, Dios, afortunados
que alcance de la historia
la apetecida gloria
de que muera el mejor de los nombrados
artistas, el Nerón de las edades, 215
a manos de sus bárbaros soldados?
No, y mil veces no. Nerón ha sido
el constante, terror del mundo entero;
—13→
los ámbitos su fama ha recorrido,
y Nerón sabrá morir como el primero. 220
No es la torpe mujer que se intimida
de la canalla al loco griterío.
Si las Parcas cortaron ya su vida,
Nerón sabrá bajar sereno y frío
de su sepulcro al ámbito sombrío. 225

  (Pausa.) 

Mi sepulcro de mármoles y de oro
se mostrará orgulloso a las edades,
que borrarán con angustioso lloro
del artista las mil debilidades.
Muy cerca estás de mí, Galba orgulloso. 230
No tardarás en dar con mi escondrijo;
mas si, a pesar de ser tan cuidadoso
y en buscar tan prolijo
al genio cuyo nombre te subleva,
no logras imperioso 235
dar con la entrada de esta obscura cueva,
no demandes inútil compasión,
y tiembla la venganza de Nerón.
 

(Se ven ya los soldados en la boca de la cueva. Mucho ruido.)

 
Mas ya no puede ser; siento los pasos
que hacia la cueva da esa inculta gente. 240
—14→
Inevitable es ya el lance fatal.
¡Llore el mundo al artista amargamente!
Sólo a penar mi suerte me convida.
¡Acabe ya mi mal,
y corte el hilo de mi agusta vida 245
con su punta acerada este puñal!

 (Se clava el puñal y muere.) 

 

(Invaden la cueva ciudadanos y soldados. Cuadro. Telón.)

 


 
 
FIN
 
 




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