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Luis de Camoens



                                      �Me parece que el objeto principal de una biografía consiste en representar al hombre, que se visa, en el medio de su época y mostrar hasta que punto el conjunto le fue obstáculo o lo auxilió; que ideas seguidamente se formó del mundo y de los hombres, y si él fue artista, poeta, escritor, como les dio la expresión�.
GOËTHE.

     Nació Luis Vaz de Camoens en Lisboa (o en Coimbra), en el primer cuartel del mayor siglo de la historia (1524? 1525?). Fueron sus padres Simón Vaz de Camoens y doña Ana de Sá y Macedo. Hizo sus primeros estudios en Coimbra, acaso en las Escuelas de Santa Cruz, para donde converjía la aristocracia portuguesa.

     Este hecho no es indiferente para su vida; primeramente la convivencia con hombres austeros y llenos de autoridad, infundió en aquel espíritu lúcido y desasosegado una comprensión elevada de la existencia y le facilitaba las condiciones para adquirir una vasta lectura sirviéndose de la riquísima librería del Monasterio. Es con esa convivencia de maestros muy ilustrados, como los llamados parisienses, que rigieron Artes y Humanidades durante el quinquenio de los estudios de Camoens, que se puede explicar el profundo saber humanístico por el adquirido en Coimbra, en el remanso que el poeta nunca más tuvo después en la corte y mucho menos en la época tormentosa de India.

     Se supone que a los diez y nueve años, Camoens regresó a la casa paterna, y por el grande talento poético, se tornó muy conocido, principiando prestigiosamente a frecuentar el Pago (Palacio Real).

     Fueron las damas que primero lo admiraron y lo atrayeron a la corte. Y fue, quizá, don Francisco de Noronha, Conde de Linhares, que le preparó la entrada en los Saraos Reales.

     La corte de la Reina doña Catalina (Paços da Ribeira) a pesar de su austeridad religiosa, continuaba la tradición del esplendor de los Saraos de Palacio, en que brillaban los poetas y los enamorados.

     Entre las damas sobresalía la hermosísima e inteligente doña Francisca de Aragao, en rededor de quien se reunían los poetas palacianos, que la galanteaban o que exaltadamente la amaban, como Pero de Andrade Caminha y don Manuel de Portugal. Ella pedía versos a Camoens, distinguiéndolo por esa forma de todos los otros; y no dejaría este homenaje al genio de influir en las rivalidades y odios, que lo envolvieron.

     Las relaciones íntimas del poeta con Francisco de Moraes, autor del Palmeirim de Inglaterra, esclarecen como podría Camoens haberse encontrado con la Infanta doña María (1521-1577), última hija del rey don Manuel. La excelsa y triste princesa cultivaba las bellas letras y la música, como en una Academia en su Palacio de Santa Clara, rodeada de señoras inteligentes e instruidísimas, como Joana Vaz, Paula Vicente, Luisa Sigêa y Angela Sigêa.

     A pesar de todo el esplendor de la escuela italiana (16) inaugurada por Sá de Miranda, los versos de redondilla dominaban en Palacio por imposición de la galantería de las damas. A cada paso se encuentra Camoens lisonjeando este gusto en las más delicadas Redondillas, glosando Motes viejos, o versos de poetas castellanos.

     Como sucedió a otros poetas, Camoens también, según la tradición, poco probada, se enamoró de una dama del Palacio de la Reina -doña Catalina de Ataide, hija de don Antonio de Lima y de doña María Boca Negra. (17)

     Desde que los amores de Palacio fueron conocidos, acaso no faltaron envidias y rivalidades para tirar partido contra Camoens, viéndose forzado a ausentarse de Lisboa para el Ribatejo (1546).

     Pero el propio poeta reconoce más algunas causas además del amor; en el soneto 193 las indica:

                Erros meus, má fortuna, Amor ardente,
Em minha perdiço se conjuraram;
Os erros e a fortuna sobejaram,
Que para mim bastava Amor sómente.

     Luis de Camoens andaba entonces envuelto en los usos hidalgos de valentía -pandemia de la sociedad del siglo XVI- y se puede considerarla también uno de seus erros (sus yerros) al que el soneto alude.

     Probablemente es de esta época el Auto encantador de EL REY SELEUCO. (18)

     Al terminar sus estudios, en 1542, vio en ese año don Juan III abandonar Safim y Azamor. Los deslumbramientos de la corte y su tierna edad le hicieron olvidar ese síntoma de decadencia. Ahora en el medio de sus íntimos desalientos un hecho importante vino a revelarle cuan digno sería gastar su vigor juvenil yendo combater contra los moros. Esparciéndose la noticia de las luchas de Marruecos eso, quizá, le sugeriese la idea de cambiar el destierro infructuoso del Ribatejo por la vida activa en los reencuentros de África. En los dos años de la tediosa vida de la guarnición militar de Ceuta se refugiaba en la idealización, en que andaba, de la Epopeya nacional -Os Lusiadas- dejando en las imágenes y comparaciones poéticas las impresiones inmediatas, que iba recibiendo.

     Fue en una de las frecuentes escaramuzas aventurosas y sin gloria con los cabileños que Camoens perdió el ojo derecho, en peligro de muerte por falta de tratamiento. Este accidente sirvió más tarde para los epigramas del poeta Andrade Caminha.

     Aprovechando la venida de don Afonso de Noronha, capitán de Ceuta, llamado a Lisboa para ir a desempeñar el trienio de Virrey en India, Camoens regresó decidido a acompañarlo en la armada, que tenía que partir.

     Habiendo en 1552, en el día de la procesión de Corpus Christi, para acudir a dos amigos, herido el mozo de atalaje de don Juan III, Gonzalo Borges, fue preso en el �tronco� de la Ciudad (19), donde yació ocho meses, siendo acaso salvado por la intervención generosa de doña Francisca de Aragão, para embarcar para India como �hombre de guerra�, el 24 de Marzo de 1553 en la Nave S. Bento. Fue durante las horas llenas de amargura de la cárcel que pudo repasar la lectura de la Historia da India de Fernán Lopes de Castanheda. En efecto en los Lusiadas sus fuentes históricas se encuentran inmediatamente en esa obra, completadas más tarde con las narraciones de las Décadas da Asia de Juan de Barros. (20)

     El viaje a India fue muy tempestuoso, llegando a Goa, de la Armada de Fernán Álvarez Cabral, apenas la Nave S. Bento.

     El Virrey don Afonso de Noronha, lo llevó luego a fines de Noviembre de 1553 en la expedición contra el Radjah de Chembé, que había hostilizado los príncipes de Cochim y de Porcá, estorbando el comercio de la pimienta.

     Luis de Camoens estuvo en dos cruceros de la Armada del Norte: en el Golfo Persico (1554) y seis meses en el Estrecho de Meca (1555) en la estación de Monte Félix. En la primera expedición está el poeta animado del espíritu marcial; en la segunda se manifiesta una profunda desolación moral bajo la calma y enfermedades pestilenciales del prolongado crucero, en el cual toda su insondable angustia se extiende en la incomparable Canción X.

�Junto d'hum seco, duro, estéril monte...�

profunda expresión de dolor humana.

     Coincidiendo su regreso a Goa con las fiestas de investidura del Gobierno de Francisco Barreto puso en escena, quizá, modificándolo, el Auto de FILODEMO ya representado en Lisboa.

     Antes de partir en la Armada del Sur (1556) (21), en los pocos meses de descanso en Goa, el poeta trabaja en su Epopeya, y ya le fijó el título: Os Lusiadas.

     Pero aquella naturaleza oriental, que poco lo impresionaba con la exuberancia de su vegetación opulenta, lo seducía, lo fascinaba por los tipos acariciantes de mujer.

     La influencia de este exotismo en el alma de Camoens, quedó representada por la forma encantadora de las Endechas a Barbara escrava. (22)

     Esa pasión fue rápida, siendo interrumpida por la partida de la Armada del Sur o de las Molucas (1556), a que no podía faltar ante la severidad del Gobierno de Francisco Barreto, el cual en esa expedición tenía, acaso, en vista favorecer al poeta proveéndolo en un trato. Fue por esa ocasión que probablemente estuvo en Ternate.

     En 1558 o 1559 está autenticado su naufragio en la Costa de Camboja al venir capitulado bajo prisión para Goa, por ser acusado, según dicen, de prevaricación, a lo que el poeta llama el injusto mando:

                Será o injusto mando executado
Naquelle, cuja lyra sonorosa
Será mais afamada, que ditosa.
Lusiadas, C. X, 128.

     Estuvo Luis de Camoens en la prisión hasta que lo mandó soltar el Virrey don Francisco Coutinho, Conde de Redondo, empleándolo en su despacho, usando por este tiempo el poeta su influencia (Oda 8.�) en favor del venerando y sabio Dr. García da Orta.

     En 1562 se encontraba Camoens preso por deudas en Goa, embargado por Miguel Rodríguez Coutinho, el Fios Sêcos.

     Era en el medio de sus desastres y desalientos morales (como la muerte del Virrey en 1564), que el poeta se refugiaba en la elaboración de la Epopeya portuguesa -Os Lusiadas-; datan de este tiempo las relaciones íntimas con el ilustrado cronista Diego de Couto.

     La vacante de la Feitoria de Chaul, para la cual lo nombró el Virrey don Antão de Noronha, no llegó a ser ocupada por Camoens, que en 1567 se transfirió para Mozambique.

     La intención de publicar el poema, que continuaba a perfeccionar en Mozambique, donde también coordenaba el Parnaso, fue que le suscitó el fervoroso deseo de regresar a Portugal a pesar de su extrema pobreza.

     Diego de Couto y otros amigos se cotizaron para traerlo para la metrópoli en la Nave Santa Fé.

     La llegada a Lisboa fue en Abril de 1570. La capital había sido devastada por la peste grande de 1569, pero el poeta todavía logró encontrar su madre viva.

     Obtuvo Camoens el privilegio para la publicación de los Lusiadas (1571), que salió en principios de Julio de 1572, en que fue, quizá, patrocinado por doña Francisca de Aragano. (23)

     Entre los personajes más respetables de la corte de don Sebastián fue profunda la impresión producida por el poema. (24) Fue entonces dada a Camoens una pensión de quince mil reis en cada uno de los tres años siguientes, gracia que se amplió más adelante.

     En Junio de 1580 fallecía, siendo enterrado en Santa Ana, -aquel que más profundamente sintió y supo revelar la conciencia de la Nacionalidad.

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