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Poetas del Novecientos

Entre el modernismo y la vanguardia [Antología]

Tomo II: De Guillermo de Torre a Ramón Gaya


José Luis García Martín

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Portada





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ArribaAbajoGuillermo de Torre

Guillermo de Torre

Guillermo de Torre
(Madrid, 1900-Buenos Aires, 1971)

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No resulta excesivo el prestigio de Guillermo de Torre como poeta. Cansinos llegó a decir que bastaba su único título, Hélices, para desacreditar a todo el movimiento ultraísta. Juan Bonilla ha escrito lo siguiente: «Como libro hay que empezar diciendo que es hermosísimo: la cubierta de Barradas, las xilografías de Norah Borges, la disposición tipográfica, el formato, todo es exquisito. En cuanto a los poemas, al juvenil De Torre le fascinaban las palabras esdrújulas y decía que los motores sonaban mejor que los endecasílabos. Caricaturizar su manera de decir está al alcance de cualquiera, pero no hay que perder de vista que estamos ante un momento de alborada en el que unos jóvenes, hartos de la rima modernista, de los cisnes y las princesas, tratan de acompasar su reloj al de Europa».

Guillermo de Torre, tras ese libro iniciático, no volvería a intentar la aventura de la poesía. Su destino, que era sin duda literario, se cumplió en la crítica. Primero en la España de preguerra en revistas como Cosmópolis y La Gaceta Literaria; luego en Buenos Aires, donde fue director de una de las editoriales más importantes del exilio, Losada. Entre sus muchos libros de ensayo destaca su fundacional Literaturas europeas de vanguardia (1925), refundida cuarenta años después en una voluminosa Historia de las literaturas de vanguardia.

Obra Poética

Hélices, Madrid, Mundo Latino, 1923; reedición facsímil a cargo de José María Barrera López, (preliminar de Miguel de Torre Borges), Málaga, Centro Cultural de la Generación del 27, 2000.

Bibliografía

Barrera López, José María, «Introducción», en Hélices (edición facsimilar), págs. 11-38.

Bohn, Willard, «Guillermo de Torre», en The Aesthetic of Visual Poetry, Cambridge, Cambridge University Press, 1986, págs. 172-184.

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Bou, Enric, «Leer dibujos o mirar textos (Guillermo de Torre y Vicente Huidobro, poetas visuales)», en Pintura en el aire, Valencia, Pre-Textos, 2001, págs. 267-299.

Cano Ballesta, Juan, «Los poemas dinámicos de Guillermo de Torre», en Literatura y tecnología, Valencia, Pre-Textos, 1999, págs. 184-188.

Cansinos Assens, Rafael, «Guillermo de Torre», en Obra crítica, t. I, Sevilla, Diputación, 1998, págs. 617-622.

Carnero, Guillermo, «Guillermo de Torre: de la aventura al orden», Saber leer, núm. 144, abril de 2001, págs. 1-3.

Díez de Revenga, Francisco Javier, «Guillermo de Torre y los ultraístas jóvenes», en La poesía de vanguardia, Madrid, Ediciones del Laberinto, 2001, págs. 80-88.

López de Abiada, José Manuel, «Guillermo de Torre: versificador y teórico ultraísta, cronista y definidor de la vanguardia», en Harald W. Eggebert (ed.), Europaische Avantgarde im Latinoarnerikanische Kontext, Frankfurt, Vervuert, 1991, págs. 79-104.

Zuleta, Emilia de, Guillermo de Torre, Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, 1962.

——, Guillermo de Torre entre España y América, Mendoza, Universidad de Cuyo, 1994.

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ArribaAbajoPararrayos


Abajo Un vuelo de miradas acribilla la noche

Cada relámpago
es un ojo de Argos
El viento nos golpea con sus puños
La tempestad dispara sus pistolas automáticas
Las estrellas tocan a rebato

La noche se extravía
y tactea los cuatro puntos cardinales del horizonte
Los tejados inundan sus lagrimales
Descarrila el tren de las horas
La tormenta enciende sus carteles eléctricos

Todos los transeúntes
cambian sus reflejos
se encienden y se apagan simultáneamente
En la pizarra atmosférica
se dibujan los guarismos relámpagos

Epilepsia de las alturas
Dios deposita sus injurias en los pararrayos
Cuándo
el pirotécnico celeste
agotará su stock de cohetes?

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ArribaAbajoInauguración


A Émile Malespine



Prètez votre concours à une aeuvre de charité
Le monde est à recommencer

Paul Morand, Feuilles de température                



El paisaje se descontorsiona
       en el desperezo matinal

   Hay redobles de luz sobre el tambor
   de los relojes proyectores
   que aperciben las flechas del color

Desnuda
       sobre la giba azul de las colinas
    la mañana limpia sus espejos

       Los dedos de los árboles
    rasgan los últimos velámenes nocturnos

Sobre los raíles del horizonte
    gira el semáforo blanco
      y el día pide vía libre

    Los primeros cohetes lumínicos
enhebran          las más distantes lejanías

El disco de la aurora
      cae maduro
    desde los mástiles celestes
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En los ríos sonámbulos
      ya late el pulso del paisaje

Retornando de su evasión en las sombras
los jardines prisioneros          a través de las verjas
      nos miran con sus ojos verdes

Los álamos sacuden su melena
donde nidifican estrellas olvidadas

En los cánticos ortales
       hay una siembra de ojos nuevos

   Gira la gran rueda matinal
       tejida por radios solares

Todo se articula

       Y a la luz de los engranajes
      arde la inauguración clarisolar

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ArribaAbajo Madrigal a bordo


A Teresa Wilms: In memoriam



ArribaAbajoMar sincopado
Olas efervescentes
Un transatlántico

      Oh mujer enredada en gestos enigmáticos

Tú desnuda sobre cubierta
       rimas la cadencia del silencio

En tu garganta
      se enrosca la rosa de los vientos

De tus sortijas lunares
      penden todos los puertos

Sobre tus muslos rueda
       la bola de los hemisferios

En tus miradas emergen
       paisajes submarinos

Un collar de ciudades
       ciñe tus senos hesperidios

Tus palabras
       resumen las perspectivas inholladas
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Tu sonrisa
       prevé el adiós de las escalas

Jugadora de los trópicos
sobre el puente del amanecer

    Cuántas rutas en el libro sin páginas
      de tu lírico remember

Sirena resurrecta
-con alma de mujer?

El barco danza un vals nostálgico
   Nostalgia de tu psiquis cosmopolita
      que ha visto el revés de los horizontes

      Armando tu red sobre la popa
       te sorprendió un erótico temporal

La luna exangüe
Tu sonrisa salobre
Y la noche acribillada

Adiós          ondina irónica
       interrogación del buque jovial

Tu voz ya solitaria juega al corro
con la voz innumerable del mar

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ArribaAbajo Autorretrato


ArribaAbajo Los cables cuadriculan el horizonte
y subrayan mi cabeza incrustada
en la marea
de líneas subversivas
Descomposición prismática cubista
Los velos de locomotoras
ribetean el cuadro móvil simultáneo
La estancia se sale de sí misma
Mi frente al nivel de un rascacielos
Mis ojos iones que buscan su cátodo
Una humareda se deshoja en la copa del balcón
El biombo se abre como un periódico gigante
Los surtidores de libros perforan el techo
Y las líneas evadidas de los cuadros
triangulizan las rosas amarillas de los panneaux

Pero          cómo soy yo?
Ved los cuadros amicales
Gallien me cree un Pierrot
Barradas          una figura de dos dimensiones
Delaunay me pulveriza en colores
Vázquez Díaz halla el reverso pensativo de mi medalla
Y Norah profundiza en el boj
las líneas de mi sonrisa apasionada
Todo yo superpuesto
a un paisaje de feria urbana

Constelación de leit-motivs
en el zodíaco de mi adolescencia
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La Girándula
La Hélice
Y el Vértice
Circuito de mis evoluciones:
Del barroquismo a lo jovial
Un síncope de esdrújulos
acelera mi vida mental
Un silbido de locomotoras
y un perfume transoceánico
me echan al cuello sus brazos
La pleamar sube hasta mi espejo

Quisiera estrenar la vida cotidianamente
practicar el simultaneísmo estético-accional
y oprimir todas las mañanas
el resorte de horizontes dispares
Amo la bodeleriana soledad poblada
y la elegancia siempre fresca en el ojal
Tras el intermedio cómico
y el tacteo preliminar:
Construcción noviestructural

Un viento de estrellas
mueve mi corbata y mi nostalgia
(En los entreactos
con un gesto burlesco
de jugador experto
arrojo sobre los acéfalos
el cubilete de mi léxico)
Mi mejor amigo el espejo
Una meta          siempre en la altura
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Y un amor pluricorde
de la mujer tangencial

Iconografía provisional?

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ArribaAbajo Naturaleza extática


A Juan Gris



ArribaAbajo Un segmento de luna
       sobre la bandeja

El corazón de la granada
       es un abanico del iris

La guitarra la pipa y el periódico
       disecados como loros

Palpando entre el mosaico
       el vidrio canta sus reflejos

A través de la ventana          bastidor del sol
      el viento afina sus cordajes

Desconsolada          una guitarra
   con las clavijas sueltas
       enmaraña su testa



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